Archivo de la categoría: Qatar

El impasse sirio

siria2_a

Bashar Assad se ha elevado a las alturas de ser uno de los hombres menos populares en el mundo. Casi todos lo han denunciado como tirano –de hecho un tirano muy sanguinario. Incluso aquellos gobiernos que se niegan a denunciarlo parecen aconsejarle que refrene sus modos represivos y haga algún tipo de concesiones políticas a sus oponentes internos.

¿Cómo es entonces que ignora todos estos consejos y sigue utilizando la máxima fuerza posible para mantener el control político de Siria? ¿Por qué no hay alguna intervención externa que lo fuerce a retirarse del cargo? Para responder a estas cuestiones, comencemos por evaluar sus fuerzas. Primero, tiene un ejército razonablemente fuerte y, hasta ahora, con algunas cuantas excepciones, el ejército y otras estructuras de fuerza en el país han permanecido leales al régimen. Segundo, continúa pareciendo tener el respaldo de por lo menos la mitad de la población en eso que, de forma creciente, se describe como una guerra civil.

Los puestos clave del gobierno y el cuerpo de oficiales están en manos de los alawitas, una rama de los islamitas chiítas. Los alawitas son una minoría de la población y ciertamente temen lo que podría sucederles si las fuerzas de oposición, en gran medida sunitas, llegaran al poder. Además, las otras fuerzas minoritarias significativas –los cristianos, los drusos y los kurdos– parecen igualmente preocupados por un gobierno sunita. Finalmente, la inmensa burguesía comerciante tiene aún que volverse contra Assad y el régimen baazista.

¿Pero es esto realmente suficiente? Si esto fuera todo, dudo que Assad pudiera mantenerse por más tiempo. El régimen está siendo exprimido en lo económico. El Ejército Sirio Libre, de oposición, está recibiendo armas de los sunitas iraquíes y probablemente de Qatar. Y el coro de denuncias en la prensa mundial y por parte de los políticos de todas las franjas crece en volumen día con día.

Y sin embargo, no pienso que a un año o dos de ahora nos encontremos con que Assad se fue o con que el régimen cambió básicamente. La razón es que quienes lo denuncian con más volumen en realidad no quieren que se vaya. Revisémoslos uno por uno.

Arabia Saudita: El ministro de relaciones exteriores le dijo al New York Times que «la violencia debe detenerse y que no debe concedérsele al gobierno sirio ninguna oportunidad más». Esto suena realmente fuerte hasta que uno se percata de que añadió la frase: «debe descartarse la intervención internacional». El hecho es entonces que Arabia Saudita quiere el crédito de oponerse a Assad pero teme a un gobierno que lo suceda. Sabe que en una Siria posterior a Assad (que probablemente sea bastante anárquica), Al Qaeda encontraría una base. Y los sauditas saben que el objetivo número uno de Al Qaeda es derrocar al régimen saudita. Ergo, «que no haya intervención internacional».

Israel: Sí, los israelíes continúan obsesionados con Irán. Y sí, una Siria baazista continúa un poder amigable con Irán. Pero una vez dicho y hecho todo, Siria ha sido un vecino árabe relativamente callado, una isla de estabilidad para los israelíes. Sí, los sirios ayudan a Hezbolá, pero este también ha estado relativamente callado. ¿Por qué habrían los israelíes de correr el riesgo de una Siria posbaazista turbulenta? ¿Quién entonces detentaría el poder sin tener que mejorar sus credenciales mediante la expansión de la jihad contra Israel? ¿Acaso la caída de Assad no conduciría a alterar la relativa quietud y estabilidad que Líbano parece disfrutar ahora; y acaso esto no terminaría impulsando un fortalecimiento mayor y una radicalización renovada de Hezbolá? Israel tiene mucho que perder y no mucho que ganar si Assad cae.

Estados Unidos: El gobierno estadounidense habla de una buena línea. Pero, ¿han notado lo precavido que es en la práctica? El 11 de febrero, el Washington Post tituló un artículo “Conforme aumenta la carnicería, Estados Unidos no ve ‘buenas opciones’ en Siria”. La nota apunta que el gobierno estadounidense «no tiene apetito por una intervención militar». No hay apetito, pese a la presión de intelectuales neoconservadores como Charles Krauthammer, que es lo suficientemente honesto como para admitir que «no se trata tan sólo de libertad». En realidad, dice, se trata de deshacer el régimen en Irán.

¿Pero no es exactamente por esto que Obama y sus asesores no ven buenas opciones? Se vieron presionados para entrar a la operación libia. Estados Unidos no perdió muchas vidas, ¿pero logró realmente alguna ventaja geopolítica como resultado? ¿Es el nuevo régimen libio (si es que se puede decir que hay un nuevo régimen libio) algo mejor? ¿O es el principio de una larga inestabilidad interna, como resultó en Irak?

Así que cuando Rusia vetó la resolución de Naciones Unidas con respecto a Siria, me puedo imaginar un suspiro de alivio en Washington. La presión por elevar la apuesta inicial y comenzar una intervención estilo Libia se levantó. Obama fue protegido contra el jaloneo republicano al respecto de Siria por el veto ruso. Y Susan Rice, la embajadora estadounidense en Naciones Unidas, pudo endosarle toda la culpa a los rusos. Fueron «repugnantes», dijo,  tan diplomáticamente.

Francia: Siempre nostálgica por su alguna vez papel dominante en Siria, el ministro de Relaciones Exteriores Alain Juppé grita y denuncia. ¿Pero tropas? Deben estar bromeando. Ya vienen las elecciones, y enviar tropas no sería muy popular, especialmente cuando no será algo fácil para nada, como Libia.

Turquía: Este país ha mejorado sus relaciones con el mundo árabe de un modo increíble en los últimos 10 años. Y no le gusta nada una guerra civil en sus fronteras. Le gustaría que ocurriera algún tipo de arreglo político. Pero al ministro de Relaciones Exteriores Ahmet Davutoglu se le cita garantizando que «Turquía no le proporcione armas ni apoyo a desertores del ejército». Turquía quiere, esencialmente, ser amiga de todos los bandos. Y además, Turquía tiene su propia cuestión kurda, y Siria podría ofrecer respaldo activo, que hasta ahora se ha refrenado en ofrecer.

Así que, ¿quién quiere intervenir en Siria? Tal vez Qatar. Pero Qatar, no importa qué tan rico sea, es apenas una potencia militar importante. Y el fondo del asunto es que, pese a lo fuerte de la retórica y pese a lo feo de la guerra civil, nadie quiere realmente que Assad se vaya. Así que lo más probable es que se quede.

Traducción: Ramón Vera Herrera

por Immanuel Wallerstein

Fuente : La Jornada

Nota de la Bitácora: coincidimos en varios puntos con el autor de la nota.No creemos en un auténtico «levantamiento popular» en Siria,sino en grupos manejados desde el exterior.A simple vista,se ve una «revolución» tan «auténtica»,»democrática» y «pro DDHH» como la de Libia,digitada por los mismos grupos y perpetrada por los mismos esbirros.

©2012-paginasarabes®

Licencia Creative Commons

El impasse sirio por Immanuel Wallerstein se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Unported.
Basada en una obra en paginasarabes.wordpress.com.

Qatar: Petrodólares y mucho arte

Una joven jequesa lidera el rutilante pulso para convertir a Qatar en la gran referencia cultural del Golfo Pérsico.

jequesa_001

Paul Cézanne, el artista francés reverenciado como padre de la pintura moderna, creó a finales del siglo XIX la serie «Los jugadores de cartas» con un total de cinco lienzos. Cuatro de ellos forman parte de las colecciones de grandes museos a ambos lados del Atlántico. Y el quinto pertenecía a los herederos de un magnate griego, George Embiricos, que justo antes de morir el invierno pasado decidió vender su particular tesoro.

A través de una discreta operación, cerrada el año pasado y confirmada a principios de febrero, la icónica partida de naipes entre una pareja de campesinos de la Provenza ha cambiado de dueño por 250 millones de dólares (casi 190 millones de euros). Un precio que ha roto el techo del mercado internacional del arte, duplicando el récord existente en subasta por un cuadro. Y sin muchas dudas sobre quién podía permitirse tamaño desembolso.

Pocos y muy ricos

El Cézanne ha sido adquirido por el emirato de Qatar, un enclave frente a las costas de Irán que de polvoriento protectorado británico se ha transformado en una superpotencia de petróleo y gas, con dinero de sobra para financiar toda una llamativa búsqueda de relevancia internacional. Desde el lanzamiento de la cadena global de televisión Al Jazira hasta el empeño de convertirse en la gran referencia cultural del Golfo Pérsico.

los_jugadores_de_cartas_cezanne
«Los jugadores de cartas», de Cézanne

Qatar, con menos de un millón de habitantes, ha estado gobernado por la familia Al Thani desde que Cézanne se inspiraba contemplando cuadros de Caravaggio y Velázquez. Pero la fecha clave es 1995 cuando el actual emir, Hamad bin Khalifa Al Thani, sacó del poder a su disoluto padre a través de un golpe incruento. Con el reto de poner orden en el negocio energético que ha terminado por generar la renta per cápita más alta del mundo (más de 100.000 dólares por cada qatarí). Con el mérito de haber administrado mucho mejor que otros hasta el punto de ganarse inmunidad ante la primavera árabe.

Desde Dubai hasta Abu Dhabi, no faltan ambiciosos competidores en ese exclusivo vecindario del Golfo Pérsico a la hora de comprar todo el prestigio posible a golpe de petrodólares. Aunque la estrategia de Qatar, con menos de un millón de habitantes, se ha concentrado en acumular obras de arte sin reparar en gastos. De hecho, el comentado Cézanne es la guinda de una colección en la que figuran desde un juego completo de los pájaros de Audubon hasta los más cotizados nombres del arte más contemporáneo.

Estos esfuerzos incluyen la formación de una orquesta sinfónica, la revitalización del histórico zoco de Doha y su propia edición del festival de cine de Tribeca. Además del flamante Museo de Arte Islámico diseñado por I.M. Pei, el legendario arquitecto chino-americano. Sin olvidar el nuevo Museo Árabe de Arte Moderno y la inauguración prevista para el 2014 del Museo Nacional de Qatar, reconstruido por el estelar Jean Nouvel y donde se supone que se expondrá el Cézanne de los 250 millones de dólares.

Todas estas ambiciones están siendo impulsadas por el propio emir de Qatar y la más conocida de sus tres esposas, la jequesa Mozah Bint Nasser. Aunque la responsabilidad de las últimas adquisiciones pertenece a una hija favorita: Al Mayasa bint Hamad Bin Khalifa al-Thani. Una joven de 28 años, educada en EE.UU. y con reconocidos gustos occidentales. A ella se le atribuyen recientes compras de obras de Rothko, Bacon y Hirst.

Conocida como la jequesa Mayasa, la joven preside sobre la Autoridad de Museos de Qatar con una filosofía de cambio social a través de la cultura: «Un montón de países en el mundo árabe son muy ricos y tienen poblaciones pobres. Existe un problema de estancamiento. Qatar está intentado convertirse en un modelo. Ya hemos demostrado que se puede lograr mucho cambio en poco tiempo».

Español de Burgos

La hija del emir, que supuestamente habría tenido la oportunidad de estudiar español con una familia de Burgos, también ha sido clave a la hora de conseguir que el festival de cine de Tribeca desembarcase en Qatar. Al graduarse en el 2005 por Duke University, trabajó como becaria en Tribeca Productions, la productora propiedad de Robert De Niro y Jane Rosenthal. Mayasa guardó su aristocrática identidad en secreto durante sus prácticas pero al volver a casa supo utilizar sus contactos para traerse un poco de Hollywood hasta Doha.

La publicación especializada «The Art Newspaper» no dudó el año pasado en describir a esta joven jequesa como «la fuerza impulsora en el intento por convertir a Qatar en un centro cultural capaz de rivalizar con París y Nueva York».

 Por Pedro Rodríguez

©2012-paginasarabes®

Licencia Creative Commons

Qatar: Petrodólares y mucho arte por Pedro Rodríguez se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Unported.
Basada en una obra en paginasarabes.wordpress.com.