Archivo de la etiqueta: Libia

XXV SEI Nuevos actores políticos:Libia a dos años de la rebelión contra Gadafi – Por Isabel Stanganelli

Libia a dos años de la rebelión contra Gadafi
Libia a dos años de la rebelión contra Gadafi

Como consecuencia de la Revolución Verde que, en septiembre 1969, derrocó al rey Idris I, surgió en 1972 la Jamahiriya Árabe Libia Popular y Socialista,liderada por el coronel Muammar Gadafi.

Después de diez años de presiones internacionales, el gobierno de Trípoli aceptó en abril de 1999 que los dos agentes libios Abdel Baset al Megrahi y Al Amin Jalifa Fhemah, acusados del atentado del avión de Pan Am sobre Lockerbie —Escocia— en 1989, fuesen juzgados en La Haya por un tribunal escocés. El mismo día la ONU anunció la suspensión del embargo y en septiembre de ese año los ministros de Asuntos Exteriores de la Unión Europea decidieron suspender las medidas restrictivas tomadas contra Libia. El 2 de diciembre de ese año el primer ministro italiano Massimo D’Alema mantuvo en Trípoli una entrevista con Gadafi, primera con un líder occidental desde 1992.

Sin embargo, en agosto de 2001, EEUU prorrogó la ley D’Amato —sanciones a empresas que operaran en ese país— por otros cinco años. Mientras, Gadafi cuestionaba la continuación efectiva de las sanciones, alegando que había cumplido con todas las condiciones impuestas para el levantamiento de las mismas.

Recién el 12 de septiembre de 2003 el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó el levantamiento formal de las sanciones, que incluían el embargo aéreo, de armas y de equipamiento industrial. Ese mes se inició una nueva etapa de visitas de mandatarios europeos a Libia. El entonces jefe del gobierno español, José María Aznar, viajó acompañado de una delegación de directivos de 28 empresas de los sectores turismo, alimentación, hidrocarburos, construcción, ferrocarriles, sanidad y educación.

El 9 de enero de 2004 se normalizaron los lazos con Francia y en marzo el entonces primer ministro británico Tony Blair se entrevistó con Gadafi en Trípoli. Coincidiendo con la visita de Blair, la Shell anunció que estableció un contrato con la petrolera estatal de Libia.

La última semana de abril, Gadafi visitó Bruselas y se reunió con funcionarios europeos encabezados por Romano Prodi. Fue una nueva política de puertas más abiertas a las multinacionales occidentales. Poco después celebraron convenios Alemania y Libia.

En febrero 2004, Washington anunció renuentemente el levantamiento de varias de las sanciones impuestas a Libia. Ya toda Europa celebraba acuerdos con Libia.

El 28 de junio el gobierno de EEUU inauguró formalmente una Oficina de Contacto en Trípoli y el restablecimiento de relaciones diplomáticas directas. Pero Libia debió esperar hasta 2006 para que EEUU la eliminara de la lista de países que apoyaban el terrorismo.

La relación del coronel Gadafi con los países occidentales había experimentado un cambio radical en los últimos años, logrando la integración progresiva de Libia en la comunidad internacional, así como su rehabilitación internacional.

A partir de la rebelión libia de 2011, el gobierno estuvo disputado entre Gadafi y el grupo rebelde denominado Consejo Nacional de Transición (CNT), creado el 27 de febrero de 2011, que sesionaba en Bengasi y en agosto de 2011 se apoderó de Trípoli, con Gadafi en retirada. Muammar Gadafi fue asesinado el 20 de octubre del 2011 en su ciudad natal, Sirte.

El petróleo libio

Una de las mayores economías de África, Libia, es un país dependiente del petróleo. Alrededor de un 95% de las exportaciones de esta nación norteafricana son exclusivamente de petróleo, responsable del 25% del Producto Interno Bruto (PIB) y del 80% de los ingresos del gobierno local.

Según datos de la OPEP, en 2009 las reservas libias de petróleo ascendían a 47.000 millones de barriles —que proporcionarían a Libia 63 años de producción al ritmo actual si no se encontraran nuevas reservas— y de gas a 1.549 millones de metros cúbicos. El reto de Libia era —y sigue siendo—mantener la producción en los yacimientos más viejos, mientras encuentra y desarrolla nuevos campos de petróleo.

La mayor parte de Libia sigue estando inexplorada, como consecuencia de las sanciones anteriores y desacuerdos con las compañías petroleras extranjeras (1). Libia está considerada una zona de petróleo altamente atractiva por su bajo costo de producción (1 dólar el barril en algunos campos) y la proximidad a los mercados europeos.

Libia era el cuarto productor del crudo en África, producía diariamente desde 2006 y hasta comienzos de 2011 1,8 millones de barriles y el 79% lo exportaba a Europa, sobre todo a: Italia (37,6%), seguido por Alemania (10,1), Francia (8,4) y España (7,9%). EEUU recibe solo el 6%. (2).

En los últimos años el gobierno libio había firmado contratos millonarios con múltiples transnacionales como la British Petroleum (Reino Unido), Statooil (Noruega), Shell (anglo-holandesa), Exxon Mobil (EEUU), Gazprom (Rusia), Wintershall (Alemania), Conoco Phillips (EEUU), Edison (Italia), Agip (Italia), Repsol (España). Gran parte de las ganancias obtenidas del petróleo, eran reinvertidas en empresas como la Eni (gigante energético italiano), Unit Credit Group, Fiat, Juventus Turín, Finmeccanica y en otros negocios, como telecomunicaciones y medios de difusión. (3)

.
.

Es decir: además del petróleo que llegaba a los mercados —principalmente—europeos, resulta evidente que necesitaban un aliado incondicional para controlar los diferentes focos de inestabilidad en África del Norte y desconfiaban de Gaddafi, aunque en los últimos años se esforzó por ser confiable.

Un poco de historia

Las malas relaciones entre EEUU y el norte de África se remontan a más de dos siglos. Cuando la flamante nación —que no contaba aún con los 50 Estados actuales— a fines del siglo XIX ya poseía una flota comercial, debió enfrentarse con los piratas bereberes que exigían tributo para no atacarlos, unos 20.000 dólares al año.

En octubre 1803 los tripolitanos capturaron el buque Filadelfia, lo desocuparon y quisieron utilizarlo como propio. EEUU envió su flota, incendió el Filadelfia, bloqueó a Trípoli mientras la bombardeaba al igual que al puerto Derna, también tripolitano. Finalmente por medio de un Tratado, firmado en 1805, se estableció que no pagaría más tributos y recién ahí EEUU retiró su escuadra naval.

Además de un accionar que las potencias europeas no habían realizado, esta resultó la primera aventura ultramarina de EEUU. Abundaron bombardeos a la Libia de Gadafi durante diferentes gestiones en el siglo XX.


Notas

  • (1) “Libya-Oil” Country Analisis Brief. US Energy Information Administration (2007). Consultado el 20/1/2008.
  • (2) Fernando Nakagawa. “Libia, un país dependiente del petróleo”. Madrid 22/10/2011 En: http://www.cincodias.com/articulo/economia/libia-paisdependientepetroleo/20110222cdscdseco_4/
  • (3) Francisco Amaya “¿El petróleo de Libia?” Madrid 20/9/2011 En http://www.publico.es/internacional/392563/el-petroleo-de-libia

 


 

Leer Más >>>

 

XXV Simposio Electrónico Internacional
XXV Simposio Electrónico Internacional

ceid_pie

La Comunidad musulmana en Argentina – Por Pedro Brieguer y Enrique Herszkowich

Reza en la mezquita Al-Ahmad, en el barrio porteño de San Cristóbal.©Maxie Amena
Rezo en la mezquita Al-Ahmad, en el barrio de San Cristóbal.©Maxie Amena

Introducción

La comunidad musulmana en la Argentina hace más de un siglo que tiene presencia en este país. Dada su interrelación con la inmigración árabe es una de las pocas comunidades religiosas-étnicas que ha tenido mucha dificultad en testimoniar su propia historia, entre otros factores, porque suele estar asociada a sus orígenes árabes. Hasta el día de hoy ni siquiera existe una “historia oficial” de los musulmanes, dispersos por varias provincias argentinas aunque la mayoría de ellos se encuentra en la Ciudad de Buenos Aires, el núcleo político-económico-social del país, y la Provincia de Buenos Aires que rodea la ciudad, y donde vive un tercio de los argentinos. Debido a la dificultad de movilidad por un país que es extenso y la falta de recursos económicos, en el marco de este trabajo realizaremos una aproximación –en primer lugar- de la Ciudad de Buenos Aires y su provincia homónima, sabiendo que esto implicará datos parciales y conscientes de que la realidad de los musulmanes en la Argentina merece una investigación de más largo plazo. El eje de nuestro trabajo está concentrado en la inmigración, la consolidación de la comunidad musulmana y su importante presencia pública desde el acceso a la presidencia de la nación de Carlos Menem, nacido en el seno de una familia musulmana.



Los orígenes de la comunidad

La comunidad musulmana en Argentina se originó en el marco de la inmigración árabe a principios del siglo XX desde el Medio Oriente. Los primeros inmigrantes musulmanes de los que hay registro oficial procedentes de la región de Siria entre 1850 y 1860, buscando mejores condiciones materiales que las que se les presentaban en el imperio otomano. Una segunda ola de musulmanes arribó entre 1870 y la Primera Guerra Mundial, y la última oleada, entre 1919 y 1926 al consolidarse la dominación colonial en los territorios árabes del ex imperio otomano.

Es decir que en Argentina prácticamente todos los musulmanes inmigrantes eran de origen árabe, lo cual contribuyó a la inmediata identificación, en el imaginario argentino, entre cultura árabe y religión musulmana. Pero si de simplificaciones se trata, para el argentino promedio todos los árabes eran simplemente “turcos”.

En un país en el que todos los españoles son “gallegos”, todos los judíos “rusos” y todos los italianos “tanos”, aun sin haber nacido en Galicia, Rusia o Nápoles, el gentilicio no era del todo errado para los inmigrantes árabes. De hecho, hasta el final de la Primera Guerra Mundial, eran, según consignaban sus pasaportes, turcos por provenir de territorios bajo dominación otomana.

Ya en 1872 un funcionario de la Comisión Central de Inmigración mencionaba el arribo de cuatro “turcos”. Al año siguiente serían veintitrés, y al otro ocho. En 1899 aparecería la mención “árabe” en los registros y recién en 1920 la distinción entre turcos, sirios, árabes o libaneses. Por entonces los registros oficiales alternaban la denominación de “turcos”, “árabes”, “sirios”, o incluso “musulmanes” 3 . Es decir que al dar crédito a estas clasificaciones debemos tener en cuenta tanto la identidad de los encuestados como el nivel de alfabetismo y el rigor de los encuestadores.

Según los registros oficiales entre 1850 y 1950 arribaron a la Argentina unos 108.000 inmigrantes provenientes del Medio Oriente 4 . Se calcula que más del 70% de ellos profesaba religiones cristianas. Según el censo de 1914, de una población total de 15.893.827 habitantes en el territorio argentino, 18.764 declaró profesar la religión musulmana. En 1960, último censo que registró la confesión de los censados, de una población total de 17.879.969 habitantes, los musulmanes declarados eran 14.262. Es decir un porcentaje cercano al 0,10%. 5

En la segunda década del siglo XX el cónsul otomano en Argentina, el emir druso Emín Arslán, calculaba que de todos los súbditos del imperio arribados un 15% era musulmán. El líder de la comunidad maronita de esa misma época, Alejandro Schamún elevaba el porcentaje al 30%. 6 Monseñor Meletios Swaity, arzobispo ortodoxo del patriarcado de Antioquía en Buenos Aires (1956-1982), declaró en 1974 que había 1.200.000 árabes y descendientes de árabes (cristianos y musulmanes) de los cuales el 40 por ciento sería musulmán. 7

Por su parte, Pedro Tshakmakian, director de Al Watan (La Patria) -único mensuario (antes semanario) bilingüe árabe-castellano del país- asegura que “en la Argentina hay 3 millones 600 mil descendientes de sirio libaneses” musulmanes y cristianos. 8

Prácticamente todos coinciden en afirmar que los inmigrantes árabes se “mestizaron” rápidamente, lo que provocó la disminución del número de los miembros en sus respectivas comunidades. De estos inmigrantes, los musulmanes habrían sido los que más fieles se mantuvieron a sus comunidades. Entre 1918 y 1930, por ejemplo, el porcentaje de matrimonios exogámicos habría sido de 23% entre los maronitas, 20% entre los ortodoxos, y 12% entre los musulmanes. Del 88% de los musulmanes que formaron parejas con árabes, el 77% lo hizo con personas de religión musulmana. Sin embargo, al igual que el resto de los inmigrantes árabes, los musulmanes también se asimilaron rápidamente. En la segunda generación de musulmanes argentinos el 62% no hablaba el árabe, y sólo el 13% lo hacía correctamente. En la tercera generación sólo el 4% lo habla en forma correcta, mientras que el 87% no lo habla en absoluto 9 lo que queda reflejado también en la virtual desaparición de diarios y revistas en lengua árabe. Y es que en una sociedad que les permitió una gran movilidad económica y social muchas veces la identidad musulmana quedó relegada al ámbito del hogar 10

A partir de 1960 no existen registros oficiales acerca de la cantidad de musulmanes que habitan en la Argentina, porque fue la última vez que un censo registró la religión. Algunos representantes de la comunidad hablan de la presencia de 900.000 musulmanes en la actualidad. En 1993 el Imam Mahmud Hussain, director del Centro de Altos Estudios Islámicos, reducía la cifra a 450.000. Pero lejos de las cifras de estos dirigentes comunitarios, otros autores consideran que los musulmanes en Argentina no superan los 50 ó 60.000. 11

El profesor del Centro Islámico de la República Argentina (CIRA) Ricardo Shamsudín Elía menciona que en la ciudad de Buenos Aires y sus alrededores centro en el cual se supone se concentra la mayor cantidad de población musulmana del país- existen 500 familias sunnitas, 400 alauitas, 200 shiítas, y 50 drusas repartidas en diferentes barrios. Además, menciona dos pequeñas comunidades sufís (todos conversos según Elía), la Yerrahiyyah de unas 50 personas y la Naqshbandiyyah de unas 70 personas. 12

Los datos, extraoficiales, son importantes si se tiene en cuenta que en promedio se habla en Argentina de familias tipo de cuatro integrantes, lo que implicaría que en la ciudad de Buenos Aires habría un poco más que 4500 musulmanes, muy alejado del imaginario popular de los 3 millones que citan algunos. 13

Para darle mayor contundencia a sus datos respecto del escaso número de musulmanes, Elía recalca que en Buenos Aires existen nada más que dos carnicerías que respetan la tradición musulmana y un solo cementerio islámico. Un caso particular es el pueblo La Angelita, de escasas 600 personas, a unos 250 kilómetros de la ciudad de Buenos Aires, pero que los integrantes de la comunidad musulmana suelen presentar orgullosos como el único pueblo de mayoría musulmana y donde regularmente se escucha el árabe en las calles.



Por su parte, Omar Ahmed Abboud 14 , Secretario de Cultura del (CIRA) plantea la inconveniencia de calcular una cifra concreta. No solamente por la ausencia de estadísticas oficiales, sino debido a la dificultad en definir los criterios de inclusión en tales cifras. Afirma que, a diferencia de las identidades nacionales, al tratarse de una religión no se puede hablar de un “origen” musulmán en los descendientes de musulmanes (lo que impediría realizar proyecciones demográficas). Sugiere que, probablemente, los viernes asistan a las mezquitas de todo el país unos tres o cuatro mil fieles, pero que es imposible contabilizar a quienes realizan el rezo en sus hogares y señala que a la mezquita del CIRA, Al-Ahmed, asisten los viernes al mediodía alrededor de 100 fieles.

El profesor Elía menciona unas 30 personas para la oración de los viernes en la mezquita At-Tauhid, shiíta, y un número similar en el nuevo Complejo Cultural Islámico Rey Fahd (ver más adelante). Hay que tener en cuenta también que en Argentina el viernes al mediodía es un horario laborable.

Como la gran mayoría de los inmigrantes que se instalaron en la ciudad de Buenos Aires y sus alrededores, los musulmanes lo hicieron agrupándose en determinados barrios en función de sus comunidades de origen. A grandes rasgos pueden identificarse así cuatro centros de radicación musulmana. Los sunníes, mayoritariamente llegados desde Siria, se instalaron en el barrio de Constitución, cerca de donde se encuentra en la actualidad el Centro Islámico de la República Argentina. Los shiítas, provenientes mayoritariamente del Líbano lo hicieron en el barrio de Flores -al igual que gran parte de los judíos provenientes de Siria y el Líbano- donde también se encuentra su mezquita, At-Tauhid. Los alauitas se instalaron en José Ingenieros, provincia de Buenos Aires, aunque también cuentan en Capital Federal con otras dos “sociedades de beneficencia”. Y los drusos lo hicieron alrededor de las Avenidas Scalabrini Ortiz y Córdoba, al lado de uno de los barrios de mas conocidos por la presencia de judíos asquenazíes. 15

En la actualidad existen en la ciudad de Buenos Aires sólo tres mezquitas. La mezquita At-Tauhid, de la comunidad shiíta, creada en 1983 con participación directa de la embajada de Irán en la Argentina. La mezquita Al-Ahmad, del CIRA, fundada en 1986, con el aporte de capitales de Arabia Saudí y de Libia (ver más abajo). Por último, en el 2000 fue inaugurado el Centro Cultural Islámico Rey Fahd, en el barrio de Palermo, por iniciativa de la casa real Saudí. 16

En cuanto a la educación formal, existen dos escuelas: el Colegio Argentino-Árabe «Omar Bin Al Jattab» perteneciente al Centro Islámico (fundado en 1991) y el Instituto Árabe Argentino Islámico. Las dos instituciones son laicas y abiertas a todo público, e imparten cultura islámica en el turno tarde, en forma optativa, asistiendo a esos cursos sólo el 30% de los alumnos. Es interesante aclarar que la mayoría de los alumnos no pertenecen ni a la comunidad musulmana ni a la árabe.

Además de la tardía construcción de las mezquitas, casi un siglo después del arribo de los primeros musulmanes, también es importante destacar que, en toda la Capital Federal sólo existen dos carnicerías halal, ambas en el barrio de Floresta, donde está el grueso de la comunidad shiíta.

En la comunidad musulmana no existe una federación que unifique a las distintas instituciones en una representación política común. Según Mahmoud Hussain, él mismo intentó crear esa federación después del atentado al edificio de la Asociación Mutual Israelita Argentina de Buenos Aires. Tras el atentado, ocurrido en julio de 1994, se acusó, sin pruebas fehacientes, a miembros de la comunidad musulmana local de haber apoyado a una organización terrorista proveniente del mundo islámico. Frente a los ataques de la prensa contra la comunidad, identificada por los medios masivos de difusión como responsable del atentado, el Imam propuso la creación de una entidad política común. Sin embargo, esa federación nunca se llevó a la práctica porque –según Hussain- no obtuvo el compromiso suficiente de algunas instituciones, y por lo tanto sólo pueden actuar en conjunto en forma defensiva, como reacción a situaciones puntuales. 17

Al analizar ese fracaso Mahmoud Hussain compara el comportamiento de la comunidad musulmana con la judía. Mientras que ésta, conciente de su condición minoritaria actúa en consecuencia, creando las instituciones necesarias para protegerse, la comunidad musulmana funciona con una “lógica de mayoría”. Ese comportamiento tiene para Hussain un efecto paradójico. Por un lado, el universalismo del Islam facilita la rápida integración de los musulmanes a las sociedades en las que viven. Pero por otro lado, eso mismo “disuelve la fuerza islámica, cuando en un conglomerado mayor la minoría islámica tiende a desaparecer”. También el profesor Elía considera que, en ciertas ocasiones, “sería ideal tener una DAIA 18 ”, aunque en este momento suene a utopía.


Citas

3 Akmir, Abdelouahed: “La inmigración árabe en Argentina”, AAVV: El mundo árabe y América Latina, Tres de cuatro soles, UNESCO/Libertarias/Prodhuf, 1997, página 58
4 Jozami, Gladys: “El retorno de los “turcos” en la Argentina de los noventa, En Ignacio Klich y Mario Rapoport (eds.) Discriminación y Racismo en Latinoamérica. Buenos Aires, Ed. GEL, 1997 , página 78
5 Jozami, Gladys; idem, páginas 80 y 81
6 Akmir, Abdelouahed: op.cit. página 68 y Jozami, Gladys: op.cit página 83
7 Declaración a la revista Gente, Buenos Aires, 14 de febrero de 1974.
8 Entrevista con Pedro Tschakmakián, 31 de enero 2002. Si bien el diario, fundado hace 23 años, está dirigido a los árabes –Tshakmakián es de origen armenio-palestino-siempre hay referencias a algún tema que involucre a los musulmanes.
9 Akmir, Abdelouahed: op.cit. Páginas 87 a 95
10 Jozami, Gladys: op.cit. Página 85
11 Jozami, Gladys; idem.
12 Entrevista con el profesor del CIRA Ricardo Shamsudín Elía, 25 de febrero 2002.
13 Datos brindados por un miembro del CIRA durante el festejo de Eid al-Adha (la fiesta del sacrificio) el 22 de febrero 2002. Mientras Elía señala la existencia de tan sólo unas 50 familias drusas, el Presidente del Consejo de la Comunidad Drusa, Sheij Rayi Mahmut, asegura que son 30 mil en todo el país.
14 Omar es el nieto de Ahmed Abboud, quien en 1953 publicó la que fuera, en palabras del profesor Ricardo Elía “la mejor traducción del Corán al castellano del mundo”.
15 Respecto de la integración entre judíos y árabes ver el interesante trabajo colectivo de Jozami, Gladys; Bargman, Daniel, Bialogorski, Mirta “Arabs, Jews and Koreans in Argentina: A contemporary Perspective of Different Types of Social and Symbolic Insertion”. En Anthropological Journal on European Cultures, Vol. 7, Nº2, 1998. Pp. 87-105
16 Es interesante notar que sobre la fecha de construcción de la mezquita Al-Ahmad y At Tauhid hay diferencias entre los investigadores. El dato no es menor, ya que refleja las dificultades por recabar datos fidedignos y la rivalidad entre los gobiernos de Arabia Saudí e Irán que financiaron ambos proyectos. Gladys Jozami en “El retorno de los turcos” (cita 4) señala que At-Tauhid fue inaugurada en 1982 (pag.86). Por su parte, Elizabeth Picard, en su trabajo “Les émigrants et leurs nations. Recompositions identitaires et nouvelles mobilizations des arabes d’Argentine” (Les cahiers d l?IREMAM, ver cita 46) afirma que Al-Ahmad fue construida en 1983 y At Tauhid en 1985 siendo que en la placa que figura en la entrada de la mezquita At Tauhid de la calle San Nicolás 674 figura que fue fundada en octubre de 1983.
17 Entrevista al Imam Mahmud Hussain, 24.5.1996
18 Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas, ente que representa políticamente a la comunidad judía de la República Argentina y que originariamente fue creada para luchar contra las expresiones antisemitas en la Argentina.


Leer Más …