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Arte moderno en el mundo árabe – Entre la leyenda y la realidad – Wijdan ‘Ali


¿Qué es el arte moderno y cuáles son sus referencias? Estas son preguntas cuyas respuestas dependen de la disposición geográfica, el periodo de tiempo y el ambiente cultural del país en cuestión; de ahí que, para comprender el modernismo en el arte árabe, debamos remontarnos a unos cuantos siglos atrás.

El mundo árabe incluye Argelia, Bahrein, Egipto, Irak, Jordania, Kuwait, Líbano, Libia, Marruecos, Omán, Palestina, Qatar, Arabia Saudita, Sudán, Siria, Túnez, Emiratos Árabes Unidos y Yemen, y se extiende por Oriente Medio (o el Mediterráneo oriental), la Península Arábiga y el norte de África. Desde mediados del siglo XVI, todas estas regiones formaron parte del Imperio Otomano, con la excepción de Marruecos, el único territorio árabe que no estuvo sometido a la autoridad otomana. Así pues, la influencia turca no se ha hecho sentir en la cultura y el arte marroquíes, los cuales representan una tradición ininterrumpida que se remonta a la España islámica.

Los primeros países árabes de Oriente Medio que adoptaron el arte occidental fueron Líbano y Egipto. Las primeras olas de occidentalización penetraron en Líbano de la mano de los misioneros europeos, quienes abrieron conventos y escuelas misioneras en las montañas e introdujeron la prensa escrita. Fueron los misioneros de Líbano quienes, durante el siglo XVIII, crearon las bases para una vida cultural, social y política centrada en el Cristianismo, lo que dio lugar a un despertar intelectual y artístico. A través de la Iglesia, el estilo gótico se hizo popular en Líbano durante el siglo XVIII, y con el tiempo vio nacer un estilo local de pintura religiosa gótica.

En Egipto, la invasión de los ejércitos de Napoleón en 1798 sometió repentinamente a la nación al control europeo, convirtiendo al país en el primer territorio árabe en verse expuesto a gran escala a la influencia del arte occidental durante el siglo XVIII. Era la primera vez desde la Cruzadas que una potencia occidental no sólo invadía un país árabe con sus fuerzas militares, sino también con sus intelectuales, artistas, historiadores y escritores. Cuando Napoleón fundó la Academia de Estudios Orientales, dio comienzo la ola de orientalismo occidental y nació el interés de Europa por los logros científicos y literarios de los árabes, junto al interés por sus aspectos militares, sociológicos, políticos y económicos. Por otro lado, la población de Oriente Medio tomó conciencia a gran escala de la civilización occidental.

La pintura de caballete es un fenómeno bastante reciente en el arte árabe. [3] A medida que el genio estético y creativo del arte islámico tradicional se iba debilitando a lo largo del siglo XIX, la cultura árabe cedió cada vez más ante las formas y estilos del arte occidental, el cual se había extendido por el mundo árabe gracias a la superioridad y el dominio de Occidente en el terreno político, económico, científico y militar. El orientalismo occidental alcanzó su apogeo en Europa a mediados del siglo XIX, y varios artistas extranjeros, entre ellos David Roberts [4] y Eugène Fromentin, visitaron Egipto y reflejaron sus costumbres nativas, lugares históricos y paisajes, empleando un estilo artístico tremendamente recargado y romántico. Otros, como Jean-Léon Gérôme, quien residía en El Cairo durante varios meses al año, introdujo en el país la pintura de caballete.

La mejora de los medios de comunicación entre Europa y los países árabes expuso el mundo árabe a las influencias occidentales a un ritmo cada vez mayor y, con el tiempo, permitió la expansión del colonialismo occidental y la difusión del arte y la cultura de Occidente. Desde finales del siglo XIX se produjo un renacimiento artístico en Oriente Medio y el norte de África que finalmente condujo a un cambio radical en la estética y propició una nueva evolución artística en el campo de las artes plásticas.


El príncipe Yusuf Kamal, miembro de la familia real egipcia y un entusiasta mecenas de las artes, inauguró la Escuela de Bellas Artes de El Cairo en 1908. Empleó a artistas extranjeros como profesores, creando así la primera institución del mundo árabe que enseñó arte occidental. Sus primeros estudiantes representaron el núcleo de la generación pionera de artistas árabes modernos. Entretanto, en otros países árabes como Irak y Siria, la pintura seguía confinada dentro de los límites de las tradición otomana.

Sudán se convirtió en una entidad política tras la conquista turco-egipcia de la región en 1821, y los británicos ocuparon el país desde finales del siglo XIX hasta su independencia en 1951. Se trata de una nación con un trasfondo cultural faraónico, africano, copto e islámico. El arte moderno, y en concreto la pintura, es un fenómeno reciente en la cultura sudanesa, el cual apenas comenzó a despuntar en la década de 1940. El arte moderno sudanés se desarrolló a un ritmo acelerado entre 1950 y 1960.

Tras la Primera Guerra Mundial en 1918, el gobierno otomano en el mundo árabe llegó a su fin. En 1919 se había establecido un Mandato francés sobre Líbano y Siria, mientras que Irak, Jordania y Palestina se encontraban bajo Mandato británico, y Egipto se convertía en un Protectorado del Reino Unido. A diferencia de los colonialistas franceses, el principal interés de las autoridades del Mandato británico era formar a funcionarios civiles competentes, de modo que apenas adoptaron medidas para contribuir al desarrollo cultural de los países bajo su control. Así pues, la educación y el mecenazgo artísticos ocuparon un lugar muy bajo en la lista de prioridades británicas en Irak, Jordania y Palestina. Esta es la razón por la cual todos los artistas jordanos y palestinos del periodo posterior a 1950 fueron aficionados autodidactas que practicaban la pintura como pasatiempo. Los movimientos artísticos comenzaron a desarrollarse en ambos países a partir de la década de 1950 y 1960, respectivamente.

La pintura de caballete al óleo se inició en Irak a comienzos del siglo XX, de la mano de un grupo de oficiales que había recibido su formación en las academias militares otomanas de Estambul. Ellos formaron el núcleo que permitió el desarrollo del arte irakí moderno. Este grupo de artistas fue el primero en introducir la pintura occidental en Irak a través de sus propios trabajos, de clases particulares y de la enseñanza en escuelas secundarias. Durante la década de 1930, el progreso en el ámbito cultural comenzó a hacerse notar cuando el gobierno irakí estimuló las actividades artísticas. En 1931, el gobierno, por orden del rey Faisal I, comenzó a conceder becas para estudiar arte en el extranjero y, en 1936, el Ministerio de Educación fundó el Instituto de Música que más tarde, en 1939, se convertiría en el Instituto de Arte.

Fue en la década de 1960 cuando la estética occidental y el arte moderno comenzaron a aparecer en la Península Arábiga, que hoy en día incluye a los estados de Bahrein, Kuwait, Omán, Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y Yemen. Dos factores clave en la difusión del arte occidental en los países del Golfo fueron la introducción de un sistema educativo moderno en la década de 1950, y la concesión de becas gubernamentales a los estudiantes que deseaban estudiar arte en el extranjero.


En el norte de África, el ejército francés conquistó Argelia en 1830 y la convirtió en una parte de Francia, en lugar de una colonia o un mandato. Como madre patria, Francia consideraba que su deber era “civilizar” el territorio y la población recién adquiridos. En 1881, Túnez dejó de ser parte del Imperio Otomano y se convirtió en Protectorado francés hasta su independencia en 1955. En 1882, Eugène Delacroix se transformó en el primer pintor francés en visitar Argelia y Túnez. Un número considerable de orientalistas franceses siguieron sus pasos a partir de entonces, y algunos incluso se establecieron, residieron y trabajaron en el norte de África. En 1923, el Centre d’Art de la ciudad de Túnez fue la primera escuela de arte que abrió sus puertas en el norte de África. Sin embargo, hasta la independencia en 1955, el número de alumnos tunecinos era insignificante si lo comparamos con el de estudiantes extranjeros.

La introducción en Marruecos de la pintura de caballete está relacionada con el periodo durante el cual el país se convirtió en un Protectorado francés (1912) y la costa mediterránea del norte quedó sometida al dominio español. Como en Egipto, fueron los orientalistas quienes introdujeron en Argelia, Túnez y Marruecos la pintura de caballete.

La mayoría de los países árabes obtuvo su independencia del gobierno colonial británico y francés entre el final de la Segunda Guerra Mundial y mediados de los años cincuenta. Aunque el entorno político, económico y social ha provocado desde el siglo XIX la decadencia de las artes tradicionales en el mundo árabe, a su vez ha allanado el camino para el desarrollo de movimientos de arte moderno que incorporan la estética occidental e incluso han tenido éxito a la hora de crear inconfundibles estilos de escultura y pintura, haciendo uso de sus antiguas tradiciones y vinculándolas con las tendencias artísticas internacionales. A mediados del siglo XX, la pintura árabe moderna se había desarrollado basándose en la estética y las normas occidentales; y a finales del siglo XX, en todos los países árabes se habían extendido movimientos de arte moderno que reflejaban su crecimiento artístico y cultural a través de instituciones de arte, actividades artísticas, un número de artistas cada vez mayor y las nuevas tendencias del arte que interactuaban con otros movimientos artísticos en varias partes del mundo.

Temáticas

Un fenómeno interesante del arte árabe moderno es que todos los artistas árabes han experimentado, directa o indirectamente, la tensión y la ansiedad creada por las realidades políticas de la región, y en particular por la ocupación de Palestina. Muchos de ellos comparten una temática común relacionada con los problemas políticos y sociales resultantes de la perdida de una parte de su tierra. Incluso quienes han nacido fuera de Palestina y forman parte de los movimientos artísticos en sus naciones de origen o de acogida han mostrado fuertes vínculos nacionales. Este tema compartido es sin duda único en la historia del arte árabe y ha influido a otros artistas procedentes de países en vías de desarrollo, así como a artistas judíos israelíes, algunos de los cuales han llegado a participar en exposiciones junto a artistas árabe-israelíes y palestinos. Para los palestinos en particular, el arte se ha convertido en un mecanismo emocional de introspección mediante el cual preservan su identidad y dan a conocer su causa en todo el mundo. Otros acontecimientos que han influido en la temática de las obras de muchos artistas árabes son, entre otros, la segunda guerra del Golfo, las sanciones de la O.N.U sobre Irak, el doble rasero que las grandes potencias aplican en el trato a musulmanes y árabes, las guerras civiles, el fundamentalismo, la destrucción del medio,mujeres, la pobreza, los derechos humanos, la superpoblación o la islamofobia. Algunos de los artistas árabes cuyo trabajo gira en torno a estos temas son, entre otros, Nasr Abdul Aziz, Abed Abidi, Nabil Anani, Suleiman Mansour, Mounira Nusseibeh, Leila Shawa y Samia Zaru, todos ellos de Palestina; Abdul Jabbar Ghadban, de Bahrein; Hachemi Azza, de Marruecos; Karima Ben Othaman, de Jordania; Paul Guiragossian, del Líbano; Nazir Nabaa, de Siria; Rachid Koraïchi, de Argelia; o Hamid Nada, de Egipto.

La escuela de caligrafía

La caligrafía no sólo simboliza un vínculo con el patrimonio religioso, literario y artístico del pasado, sino que también constituye un presente vivo que continúa estando vigente en la actualidad. Los artistas árabes comprendieron que podrían unir las tendencias del arte moderno con su propia herencia cultural, y así fue tomando impulso el movimiento de recuperación del patrimonio árabe, el cual culminó con el desarrollo de la Escuela de Artes Caligráficas. Los artistas encontraron allí una estética con la cual podían identificarse, y al mismo tiempo compaginar su formación de tipo occidental con su entorno cultural islámico, para alcanzar una identidad artística con la cual desarrollar una nueva personalidad cultural. Muchos son los artistas árabes dedicados a la caligrafía, entre los cuales podemos destacar a Yussef Ahmad, de Qatar; Aziz Amoura, Muhammad al-Jouqi, Nassar Mansour, Muna Saudi y Wijdan, todos ellos de Jordania; Kamal Boullata y Samir Salameh, de Palestina; Taha Boustani, Raad Dulaimi, Issam El-Said y Hassan Massoud, todos ellos de Irak; Ali Omar Ermes, de Libia; Moustafa Fathi y Khairat Saleh, ambos de Siria; Nja Mahdaoui, de Túnez; Ahmad Moustafa, de Egipto; y Maisoon Saqr Qasimi, de los Emiratos Árabes Unidos.


El arte abstracto

El impulso hacia el internacionalismo y la modernización también ha estado presente en el ambiente artístico del mundo árabe, culminando en el arte abstracto, un estilo internacional sin rasgos regionales que se ha convertido en la tendencia más popular entre muchos artistas árabes, tales como Nawal Abdallah, Khaled Khreis, Nabil Shehadeh, Dodi Tabaa y Fahrelnissa Zeid, todos ellos de Jordania; Farid Balkahia, de Marruecos; Ali Ghaddaf, de Yemen; Haidar Khalid y Mahmoud Ubeidi, ambos de Irak; Mohamed Omer Khalil, de Sudán; Abdel Latif Mufiz, de Bahrein; Ayad Nimmer, de Egipto; y Faisal Samra, de Arabia Saudita.


Sin embargo, no se puede trazar una frontera exacta entre los distintos estilos. Por ejemplo, Rachid Koraïchi, Maysoon Qasimi y Samir Salameh relacionan sus trabajos de caligrafía con temáticas nacionalistas y humanitarias, mientras Laila Shawa emplea una mezcla entre caligrafía y graffiti, y las estilizadas composiciones de Hamid Nada se sitúan entre las abstracción y el simbolismo.

El arte árabe moderno transmite al mundo un destello de belleza y autenticidad, a través del cual se pretende dar a conocer la riqueza de la cultura del pueblo árabe.

BIOGRAFÍA RECOMENDADA

– Hashim Cabrera, Islam y arte contemporáneo , Junta Islámica, Navarra, 2009.

– José Miguel Puerta Vílchez, La aventura del cálamo , Edilux, Granada, 2007.

NOTAS.-

[1] Traducción, extracto y adaptación del texto publicado para promocionar la exposición titulada “Between Legend and Reality: Modern Art from the Arab World”, con obras procedentes de la colección permanente del Museo Nacional de Bellas Artes de Jordania. Publicado en Nafas Art Magazine , diciembre de 2003. Disponible online en: http://universes-in-universe.org/eng/nafas/articles/2003/modern_art_from_the_arab_world Versión en castellano elaborada por el equipo de traductores de Alif Nûn . (Nota de la Redacción).

[2] La princesa Wijdan Ali es historiadora del arte y pintora, y actualmente reside en Ammán (Jordania). Fundó e impulsó el Museo Nacional de Bellas Artes de Jordania y la Real Sociedad de Bellas Artes.

[3] La pintura de caballete hace referencia a todas las obras pictóricas realizadas sobre un soporte móvil, ya sea tabla o lienzo. (Nota de la Redacción).

[4] Para más información sobre la figura de David Roberts, véase R. H. Shamsuddín Elía. “ David Roberts: de Granada a Jerusalén ”, revista Alif Nûn nº 47, marzo de 2007. (Nota de la Redacción).

Fuente: kálamo

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Asociación entre Washington y los Hermanos Musulmanes

Dentro de la nebulosa de los Hermanos Musulmanes ¿cuáles son las corrientes vinculadas con los Estados Unidos?
Dentro de la nebulosa de los Hermanos Musulmanes ¿cuáles son las corrientes vinculadas con los Estados Unidos?

 

Asociación entre Washington y los Hermanos Musulmanes

 

Los disturbios que sacuden la región árabe vehiculan elementos del plan de los Estados Unidos para paliar el fracaso estratégico de Washington producido estos diez años pasados y para proteger a Israel antes de la retirada de las GI de Irak en diciembre. Está claro que una parte de los hilos deshilvanados actualmente lo han sido estos dos años pasados en coordinación entre la administración Obama y sus principales asociados internacionales y regionales.

Una de las ideas principales estudiadas los dos últimos años se inserta en el principio de la normalización de relaciones entre los Estados Unidos y los Hermanos Musulmanes. La experiencia turca ha sugerido un modelo de coexistencia entre la adhesión a la OTAN y las relaciones con Israel y los Estados Unidos, al tiempo que tiene en consideración los sentimientos pro-palestinos de la calle turca, Ankara ha sabido encontrar el justo medio entre el recelo de su base popular respecto del Estado hebreo y las consideraciones estratégicas vinculadas con sus relaciones con la OTAN y los Estados Unidos. Pero sin llegar a tomar iniciativas que modificarían radicalmente las relaciones de fuerzas en beneficio del eje de la Resistencia y el Hezbollah y Hammas.

Al parecer la dirección internacional suprema de la Cofradía de los Hermanos musulmanes ha establecido una asociación con los Estados Unidos para replantear su influencia política y económica en la región árabe. El Egipto post-revolucionario será el terreno que servirá de Test a dicha asociación e intentar perpetuar el modelo turco basado en la coexistencia entre la institución militar y un movimiento islamista así como en el compromiso de la cofradía en el respeto de las constantes vinculadas con la seguridad del Estado hebreo y el acuerdo de Camp David luego de las elecciones presidenciales y legislativas. La alianza entre los Hermanos y los restos del antiguo partido en el poder en el referéndum sobre las enmiendas constitucionales corroboran este nuevo esquema. En lo que se refiere al conflicto israelí-árabe, parece que el plan de paz que los Estados Unidos van a imponer reposa en la iniciativa de Brezinski basada en la abolición del derecho al retorno de los refugiados, el intercambio de territorios entre los Palestinos y el Estado hebreo y en un Estado palestino desmilitarizado. Todo depende de la reelección de Obama por un segundo mandato.

El triunfo de este plan depende de varios factores. Su aceptación por parte de Hammas es esencial. Turquía y los europeos se encargarán de convencer al movimiento palestino con la zanahoria y el bastón.

Pero Siria sigue siendo el principal obstáculo al plan de los Estados Unidos consistente en liquidar la causa Palestina. Debilitar a Damasco y anegar a Siria es una condición necesaria. Tanto más se comprende por consiguiente la convergencia de los papeles entre Arabia Saudita, Qatar y Turquía en la crisis siria. Que los dirigentes de los Hermanos Musulmanes sirios vayan y vengan entre estos tres países llamando a la revuelta contra el régimen de Bachar Al Assad desde Estambul, de Riad o de Doha resulta entonces perfectamente comprensible.

Incluso el Primer ministro saliente de Líbano juega un papel en dicho plan. Un documento revelado por Wikileaks demuestra la posición de Saad Hariri respecto del régimen sirio y de los Hermanos musulmanes. En un cable publicado por el diario libanés Al Intiqad,  Saad Hariri refiere a sus interlocutores: “hay que acabar definitivamente con el régimen sirio”, proponiendo una asociación entre los Hermanos Musulmanes y antiguos responsables del régimen, y agrega que la rama siria de la cofradía “ se asemeja en sus características a los musulmanes moderados de Turquía. Aceptan un gobierno civil e incluso sostienen la paz con Israel «… Saad Hariri refiere a sus interlocutores estadounidenses que él mantiene una sólida relación con el guía espiritual de los hermanos musulmanes en Siria (hoy sustituido) Ali Al Bayanouni e insiste ante los Estados Unidos para que “discutan con Bayanouni. Observen su actitud y verán milagros ».

Todos los medios sirven para hacer pasar este plan incluso si es preciso para ello amenazar la unidad interna de Siria con el riesgo de sumergir al país en una guerra civil. Manteniendo a raya al complot que apunta a desestabilizarla, bajo el pretexto de los derechos humanos y de la libertad, Siria habrá minado una vez más un plan destinado a liquidar la causa Palestina y a perpetuar la hegemonía. Para ganar su apuesta, Bachar Al Assad debe superar el desafío de seguridad y estabilidad que representan los grupos extremistas que hacen estragos en su país. Pero también debe promover imperativamente la planificación de verdaderas reformas políticas, económicas, jurídicas y administrativas modernizando su país.

Siria: de la revuelta a la insurreción armada

Desde el comienzo de la contestación en Siria han sido patentes las primicias de una insurrección armada. Los insurrectos se han infiltrado entre los manifestantes que reclaman reformas con el evidente propósito de provocar a las fuerzas del orden que habían recibido instrucciones estrictas de la Presidencia de no disparar contra los manifestantes pacíficos. Con frecuencia los policías eran enviados sobre el terreno sin municiones a fin de evitar fricciones con los manifestantes que podrían llevar a un baño de sangre.

Que un movimiento de contestación pacífico se haya convertido en insurrección armada ilustra el callejón sin salida en el que se encuentran las fuerzas políticas que organizan las manifestaciones en Siria y que en su mayoría son controladas , financiadas o alimentadas por los Estados Unidos, determinados países europeos, el príncipe saudita Bandar Ben Sultan , Qatar, la coalición libanesa del 14 de Marzo así como por Turquía cuya posición oscila entre la confusión y la ambigüedad.

Este callejón sin salida se explica por la incapacidad de los organizadores de de transformar la contestación en movimiento realmente popular a pesar de los medios financieros y mediáticos gigantescos puestos a su servicio. Las ciudades de Alepo, Raqua, Idlib y sus regiones así como la capital Damasco y, en menor medida, Hassaka y Hama, quedan apartadas del movimiento y, a despecho de todas las proclamas, los habitantes de estas regiones rehúsan organizar manifestaciones hostiles al presidente Bachar Al Assad. En otros lugares la movilización es débil y no congrega más que a unos centenares o todo lo más a miles de personas. Por otra parte, es patente el papel central de los Hermanos musulmanes y de los grupos islamistas extremistas toda vez que las mezquitas se utilizan como punto de reunión y de movilización. Ello ha llevado a decir al célebre poeta Adonis, conocido por su escasa simpatía hacia el régimen sirio, que lo que ocurre hoy en Siria no es una revolución.

La alianza arábigo-occidental es incapaz de propiciar un vasto movimiento de contestación, que queda circunscrito a las regiones rurales y agrícolas sirias. Sin embargo, la enorme máquina mediática funciona al máximo todos los días de la semana para movilizar a la población y los Hermanos musulmanes han debido convocar directamente manifestaciones el viernes 29 de abril sin olvidarse de los sermones semanales con connotación confesional del predicador egipcio qatarí Youssef al Qardaoui.

Las fuerzas que fomentan los disturbios se han inclinado de inmediato por la insurrección militar. Armas y dinero han comenzado a afluir a través de las fronteras de Jordania, de Irak y de Líbano y los servicios de seguridad sirios han incautado importantes cantidades de ellas. A continuación han entrado en liza directamente los grupos extremistas takfiristas [1]. en las mezquitas de Deraa, Homs, y Banias y Lattaquié, llamando al Jihad y enarbolando slogans sectarios con el fin manifiesto de exacerbar las disensiones comunitarias para provocar una guerra civil. Unos 80 oficiales resultaron muertos y cientos de ellos heridos desde el comienzo de los disturbios e igualmente se ha producido un gran número de muertes entre los manifestantes abatidos por desconocidos armados con el objetivo de provocar choques con las fuerzas del orden. De este modo, se instaura un círculo vicioso de muertos- funerales—violencias-muertos, imposible de romper.

Las potencias occidentales, en la cabeza Estados Unidos , desconocen totalmente esta dimensión esencial de la crisis que sacude a Siria. Las mismas concentran su intervención en la necesidad de reformas mediante las cuales esperan obligar al régimen sirio a compartir el poder con las fuerzas sirias que ellas financian y controlan, como los Hermanos musulmanes , Andel Halim Khaddam y con algunas fuerzas liberales marginales y cuyo último objetivo es influir en las opciones estratégicas de Siria basadas desde hace decenios en el apoyo a los movimientos de Resistencia anti-americanos y anti-israelíes. La realidad de lo que ocurre es que los extremistas musulmanes takfiristas combatidos también por Occidente con encarnizamiento desde hace diez años disponen de cédulas activas y bien organizadas en el país . Pero en la política de dos pesos, dos medidas, el terrorismo se considera a veces como un azote por desmoronar y otras veces como una fuerza de cambio.

Nadie en su sano juicio puede dar crédito a las declaraciones occidentales respecto de los derechos humanos y la necesidad de reformas, mientras que el ejemplo de lo que ocurre en Bahrein es palpable. En este pequeño reino Occidente ha embozado políticamente y diplomáticamente el aplastamiento de una revolución pacífica y la ocupación militar de la isla por los países del Golfo. Los Estados Unidos y sus aliados árabes y europeos utilizan a los Hermanos musulmanes y a los grupos takfiristas para someter a Siria y cuando hablan de reformas públicamente ponen bajo el tapete una lista de exigencias semejantes a las que había propuesto en 2003 el secretario de Estado Collin Powell las cuales se articulan en torno a los siguientes puntos: romper la alianza con Irán , terminar con cualquier apoyo a los movimientos de resistencia y aceptar una paz carente de equilibrio con Israel.

Lo que Bachar Al-Assad ha rechazado hace ocho años, mientras que 250000 GI’s estaban concentrados en la frontera, no lo aceptará hoy por motivos de agitación interna, lo que no impedirá la prosecución de reformas políticas, jurídicas y económicas con nuevas decisiones en los próximos días.

Traducción Javier Zugarrondo
Fuente New Orient News (Líbano)

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[1] En el islam, el « Takfirismo » es una forma de intolerancia extrema violenta que se caracteriza por su propensión a anatemizar no solo contra los musulmanes sino también contra ,(e incluso prioritariamente) otros musulmanes . En Siria el takfirismo se ha cristalizado contra los alauitas ( que son abultadamente representados en las instancias políticas y militares) y contra los chiítas, particularmente contra el jeque Mohammad Hussein Fadlalah- 1935/2010), líder espiritual del Hezbollah, asimilando su humanismo y su espíritu conciliador en lo que hace a la democracia o de costumbres en la apostasía.

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