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Los Kobdas de túnica azul y el legado de la Tabla Abydos

Tabla Abydos

Al abrir los exploradores ingleses las entrañas de piedra de la famosa Esfinge, asentada como enorme bestia en la entrada al Valle del Nilo, encontraron una tabla de piedra incrustada en la roca viva, que un Escriba de nombre Abydos grabó por orden de Petik I, Faraón de la II dinastía de soberanos del antiguo Egipto, la cuál está conceptuada como lo más perfecto de la escritura en jeroglíficos de cuantas tablas se han encontrado en posteriores descubrimientos.

En la Tabla Abydos, de la que se conserva una copia en el más importante Museo de Londres, los orientalistas han descubierto que es un resumen de la leyenda bíblica sobre Adán y Eva que conocemos desde la infancia.

La Tabla Abydos en su oscuro lenguaje jeroglífico, sólo trata de divinizar el origen de los Faraones egipcios; pero los que narramos teniendo a la vista los panoramas vivos de la Luz Eterna, para la cuál no pasa desapercibido ni el más leve pensamiento puro o criminal, trágico o feliz, estamos en condiciones de narrar a los iniciados en los senderos de la Divina Sabiduría, todo cuánto pasó por las mentes de los que siguen y siguen leyendo  en  los Archivos de la Luz.

Hombres crueles y malvados, enriquecidos con el sacrificio de millones  de seres ignorantes y atrasados, se habían cargado del oro, piedras preciosas y obras magníficas de metalurgia que los piratas robaban a los grandes Santuarios de la civilización del Éufrates y del Nilo, y dándose los más disparatados nombres, gobernaban en calidad de dueños y señores de toda aquella inmensa porción de humanidad.

En los valles serenos del Éufrates y del Nilo iban durmiéndose lentamente en esa aletargada inconsciencia en que caen las regiones y los pueblos cuando  los espíritus impulsores de la civilización y del progreso han volado hacia otras comarcas designadas por la Eterna Ley para plantaciones nuevas.

El viejo Santuario de Neghadá sobre el Nilo y el Santuario de La Paz sobre el Éufrates, habían ido cambiándose paulatinamente en suntuosos palacios habitación de los nuevos soberanos que ya no eran los inegoístas y desinteresados Kobdas de túnica azul, sino Caudillos guerreros y conquistadores que con la ley del más fuerte, arrastraban cuanto despertaba su ambición o deseo.


A los últimos Kobdas fieles les había costado la vida ocultar en las criptas destinadas a los muertos, su grandioso Archivo de las Edades, y mediante grandes derrumbamientos y excavaciones, habían hecho desaparecer bajo moles de piedra, la sabiduría adquirida pacientemente durante tantas centurias. Algunos de ellos en calidad de pastores o labriegos, fueron quedando como custodios del tesoro oculto, transmitiéndose de unos a otros el sagrado secreto.

Hilkar de Talpakén y el Audumbla de Zoan que habían desencarnado a poco de morir Abel, volvieron a la vida física en una familia de pastores del Valle del Nilo, y por sabio designio divino se encontraron con los últimos Kobdas guardianes del tesoro de sabiduría encerrados en las criptas del Patio de los Olivos, del viejo Santuario que habiendo sido borrado por suntuosas terrazas y altiplanos de jardines fantásticos, como visiones   de  ensueño, los Kobdas guardianes le habían abierto salida hacia la costa del mar.

Un desbordamiento del Nilo había dejado sin hogar y sin familia a los  dos niños, el uno de doce años y el otro de nueve, y la choza de los Kobdas guardianes les ofreció refugio y alimento. He aquí anudado nuevamente el hilo conductor de verdad y de luz, nuevamente anudado para prolongarse en edades nuevas y en escenarios nuevos también.

Cuando los últimos Kobdas, disfrazados de pastores, cerraron sus ojos a la luz del plano físico, aquellos dos niños habían llegado a la juventud, y la carga del gran secreto pareció aumentarles los años, apareciendo ante  los demás con una gravedad y juicio de hombres en la madurez de la vida.

Davasen y Durando recibieron con juramento, el sagrado depósito cuya existencia no debían revelar a persona viviente hasta que voces de  los cielos les indicaran el camino a seguir.

Y los dos jovenzuelos vigilando su majada de antílopes y de avegrús robadas al desierto, esperaban en su choza, al occidente de la populosa ciudad que se extendía por todo el Delta del Nilo mediante puentes levadizos y jardines flotantes que unían los grandes barrios a través de los numerosos canales.

Ya no se llamaba Neghadá, sino Maridhea, que en la lengua de los nuevos soberanos quería decir: Diosa del Mar.

Devasen (o sea Hilkar), decía a su compañero, sentados ambos a la puerta de su cabaña mirando a lo lejos las cúpulas, torrecillas y minaretes de la suntuosa capital:

−Allí debajo duerme nuestro secreto, un sueño que lleva ya tres centurias cumplidas. ¿Cómo habremos de hacer el día que oigamos las voces del cielo que nos avisen la hora de la partida?

−Pero ¿adónde hemos de partir?, interrogaba Durando que como menor en edad física y también en edad espiritual, esperaba siempre que su hermano hablase el primero.

− ¿Has olvidado el encargue de nuestros padres de ser guardianes del gran secreto hasta que seamos avisados?

−Si, es verdad, mas tú, ¿qué piensas que será ese aviso?

−No lo se a ciencia cierta, pero algo como una convicción íntima me hace pensar en que tendremos que hacer un gran viaje llevando esa multitud de tubos de cobre a otras tierras lejanas, donde alguien nos espera  y nos ama.

−Bonito sueño es ese el tuyo hermano Davasen y ojalá sea una realidad porque me voy cansando de esta vida, apartada de todo y donde nadie nos comprende ni nos ama. Y dime, ¿nos llevaremos también las  enormes tablas de piedra de la cripta de Adam-Mena I?

−No, esas no, puesto que su contenido está grabado en los papiros de los últimos tubos de cobre que cerraron nuestros padres.

Tabla Abydos

Esas tablas quedarán allí para que los hombres de estas regiones que tuvieron la luz y la  apagaron, formen en un lejano futuro, un principio de historia, lo suficiente para saber que Adam-Mena I  fue el primer Faraón del Nilo. ¿Para qué quieren saber más si ellos rechazan todo lo que no sea fastuosidad, lujo y placer?

Esa noche, en que ambos jóvenes se habían entregado al sueño apenas entrada la noche debido a que el día les fue triste y penoso porque en él  tuvieron que exhumar los despojos de los cinco ancianos que les sirvieron de padres, para liberarlos de la profanación de extranjeros a quiénes les fue adjudicado el pasaje en que estaba la sepultura, tuvieron ambos un  sueño hermoso como una visión de los cielos.

En una bella planicie iluminada de suave claridad se encontraron de pronto con los cinco ancianos vestidos de azuladas túnicas y con cayados de viajeros.

− ¿Adónde vais?, les preguntaron ambos jóvenes a la vez.

−Tenemos que hacer un largo viaje y vosotros nos acompañaréis.

−Pero vosotros habéis cambiado de rostros, hasta el punto de no parecer los mismos, observaron Davesen y Durando.

−Es que ahora revestimos la investidura de los Kobdas que conocieron al Verbo de Dios y aun cerca de Él delinquimos. Y empezaron a nombrarse.

−Yo soy Madeo de Ghana, que entré al Santuario de La Paz para dar muerte a Abel, hijo de Adamú y Evana, mandado por entidades tenebrosas que buscaban impedir la obra del Ungido de Dios.

−Yo soy Marván, que arrojó la túnica azul para vestir la fastuosa indumentaria de Caudillo de Artinón, bajo la cuál cometí los mayores desaciertos que pueden oscurecer la vida de un hombre.

−Yo soy Diza-Abad, que cambió su azulado ropaje y su nombre limpio por el de Oso Gris, y amarrado a una cadena en el Peñón de Sindi,  quise estrujar entre mis garras al Verbo de Dios que me brindaba su luz.

−Y los dos que faltaban dijeron: Somos los Kobdas ciegos y mutilados del Pasaje de la Muerte, en Anfípolis, a quiénes arrastró la vanidad de destacarse en figuras de primera fila, lo que nos llevó a los más desastrosos excesos.

− ¡Cómo!, dijeron en un solo grito de asombro ambos jóvenes, sumergidos en los transportes del sueño. ¡Vosotros os llamáis Kobdas pecadores en presencia nuestra, que sólo hemos visto vuestra abnegación, vuestro desinterés, vuestra penosa vida de pastores de bestias sólo por ser guardianes de un secreto escondido entre las tumbas!…

Y el que se había nombrado Marván contestó por todos:

−Una sola vida de sacrificio y de virtud no borra el cúmulo de iniquidades que amontonamos en pocos años de una vida. Por eso hemos debido pasar tres vidas consecutivas en esta triste soledad, sin afectos, sin alegrías humanas, luchando con el desamparo de la intemperie, olvidados de los hombres y sólo rodeados de animales incapaces de comprendernos.


Vosotros dos fuisteis el beso suave de la Bondad Divina cuando la copa de la expiación estaba colmada y caísteis bajo el techo de nuestra choza, como rayitos de luz anunciadores de que había amanecido para nosotros el día glorioso de la redención.

−Y el cielo recortó de su manto de zafiro nuestras túnicas, añadió Madeo con el rostro inundado de felicidad, y ya nunca más las dejaremos hasta la última jornada Mesiánica en que el Cristo nos vestirá el manto blanco de los Maestros.

−Ha llegado la hora, díjoles Diza-Abad, de nuestro viaje común.

−Nosotros no necesitamos de mayores preparativos, pero sí vosotros que seréis portadores de nuestro tesoro de Sabiduría hacia lejanos parajes. Preparadlo todo para la próxima luna llena en que emprenderemos la marcha.

− ¿Hacia dónde?, habían preguntado en el sueño ambos jóvenes.

−Hacia donde sale el sol. En la desembocadura del Éufrates, en la bahía oriental del Golfo Grande (el Golfo Pérsico), encontraréis barcazas descargando pieles, maderas y resinas olorosas. Allí trataréis la travesía con el Capitán de las barcazas, un hombre ya anciano, vestido de amarillo y gorro de piel negra en la cuál veréis una estrella de plata de cinco puntas signo que está grabado también en el pabellón de las embarcaciones. Sólo diréis a este hombre estas solas palabras: “Somos los portadores de las momias del Nilo que esperáis.”

“Y no olvidéis nada de lo que os dejamos recomendado de la noche solemne en que recibisteis nuestro legado.”

Ambos jóvenes se despertaron al mismo tiempo y corrieron el uno hacia el otro para contarse el misterioso sueño.

Pero aun no se decidían, temiendo que todo fuera una ilusión.

−Mirad que es duro dejarlo todo y emprender un largo viaje lleno de peligros desconocidos, sólo por un sueño, exclamaba Davasen grandemente preocupado.

−Tenéis razón, pero también es cierto que estábamos avisados por nuestros padres antes de morir, de que llegaría un día en que tendríamos que realizar lo que anoche hemos soñado, decía Durando.

−Mas yo esperaba –añadía el mayor– en otra forma de aviso.

Y entristecidos por la indecisión, comenzaron sus tareas ordinarias de ordeñar las ciervas lecheras, recoger los huevos de sus avegrús y sacar a pastar sus animales.

Cuando a poco de volver hacían su frugal desayuno junto a la hoguera, llegó a la choza de los dos hermanos un hombre ya entrado en años que les dijo:

“Me acaban de dar la noticia de que os marcháis del lugar para no volver y vengo a proponeros que me vendáis la choza en que os cobijáis y algunos de vuestros animales. Mas como no tengo tesoro alguno con que  pagaros, os propongo un cambio que acaso os sea de utilidad puesto que vais a emprender un viaje: tomad a cambio mi tropilla de asnos y dos hermosos camellos, que es lo único que poseo sobre la tierra.”

Davasen y Durando se miraron con asombro y con inteligencia a la vez.

¿Quién podía ser el portador de aquella noticia si ellos a nadie lo habían comunicado? – ¿Serás tú acaso que has descubierto el secreto?, interrogaba con cierta alarma Davasen a su hermano.

−Estaba yo para preguntarte si por acaso eras tú, en procura quizás de los medios para viajar.

En realidad lo que había, era que aquel hombre a quién llamaban Maron, había pasado su vida en el transporte de maderas, resinas y otros productos desde la costa del Mar Bermejo.

Su mujer tenía la extraña facultad según él, de dormirse a horas fuera de práctica, y en ese estado de sueño le decía cosas cuya realidad había comprobado más de una vez. Por este medio había obtenido la noticia.

Maron y Thiniza habían sido tomados como instrumentos para cooperar a la realización del gran viaje.

Y pocos días más tarde estaban concertando el intercambio: los dos hermanos entregarían sus majadas de antílopes y de avegrús a Maron, a cambio de su tropilla de asnos y de sus dos camellos.

En el primer día de luna llena le dejarían la choza desocupada. Mientras llegaba ese día, ambos hermanos se internaban con las primeras sombras de la noche por el oscuro subterráneo que tenía salida a la costa del mar.

Tomaban su pequeña barca como si salieran a pescar y al llegar al sitio para ellos bien conocido, la amarraban, no sin antes haber puesto en ella alguna cesta de peces. Unas cuantas piedras recubiertas de breñas y de zarzas era la cubierta del negro boquerón que les conducía hasta su secreto.

Sus padres, como ellos decían, dejaron todo dispuesto, que por algo habían pasado tan largo tiempo preparando lo que ellos dos debían realizar.

En veintiocho arcas de cuero de búfalo, impermeabilizadas con brea por dentro y por fuera, estaban guardados bajo fuertes cerraduras los tubos de bronce que encerraban los papiros del Archivo de las Edades, más los rollos de la enseñanza de Antulio que habían sido llevados al viejo Santuario cuando La Paz cayó en manos de los invasores Zoharitas.

Estas arcas eran del mismo tipo de las usadas para guardar las momias de los familiares, costumbre generalmente seguida por todos los habitantes de aquellas comarcas. El cuero de búfalo usado por la clase media y gentes del pueblo, reemplazaba al ónix, al alabastro, al marfil, bronce o plata usados por los príncipes y casi la mayoría de las clases pudientes.

Bien manifiesto estaba, que los viejos Kobdas 1 guardianes habían preparado todo con harta prudencia y discreción.

Sólo una vez habían penetrado ambos jóvenes al profundo subterráneo  que era a la vez cripta sepulcral y archivo. La noche aquella en que los dos últimos Kobdas que fueron Madeo y Diza-Abad, les condujeron allí y les revelaron el gran secreto, les habían recomendado ir lo menos posible para no despertar sospechas entre los que pudieran verlos merodear por aquellos parajes. Habían pasado cuarenta lunas desde aquel solemne acontecimiento que Davasen y Durando no olvidarían jamás. Allí habían sido llevados los Kobdas guardianes del gran tesoro.

Una tristeza sombría iba cayendo como llovizna de invierno sobre Davasen y Durando que veían con dolor como aquellas cinco vidas amadas iban extinguiéndose una en pos de la otra. Hasta que los dos últimos sobrevivientes les dijeron un día:

“Llevadnos por favor a nuestro Santuario secreto, porque ya la vida se nos escapa por momentos”.

Ambos viejecitos parecían un haz de raíces que los dos hermanos llevaron en brazos hasta la costa donde tenían amarrada la barca. Y en brazos  los internaron por la tenebrosa galería subterránea. Allí les habían hecho ver abiertas las cajas mortuorias de Abel, de Evana, de Bohindra, de la Reina Ada, de Senio y de Tubal.

Los Kobdas de La Paz al huir de los invasores no habían olvidado salvar de la profanación los cuerpos momificados de algunos de sus amados   antecesores.

Y en presencia de esos sagrados despojos, ellos habían jurado ser como todos ellos, fieles al mandato divino. Y lo fueron.

Eran seis arcas en cuya parte superior aparecía la momia, y debajo de ella, los rollos de papiro encerrados en tubos de cobre. Si durante el viaje las arcas eran abiertas por profanos, no veían mas que un cargamento de momias cosa nada extraña entre las más antiguas tribus del Nilo, cuyo culto por los muertos les hacía realizar sus emigraciones llevándose a cuestas sus muertos, que jamás dejaban abandonados en tierras habitadas por extranjeros.

La noche aquella del juramento, los dos viejecitos no quisieron ya volver al mundo exterior, y quedaron en una pequeña cavidad o cueva formada entre el tronco y las ramas de una vieja encina, que era como el pórtico exterior de la galería subterránea.

Los cuatro juntos habían pasado aquella noche memorable en la pequeña caverna de la encina, y después de dar de comer a los viejecitos, ya al amanecer, ambos jóvenes habían regresado a su choza para continuar sus tareas diarias y que nadie en la comarca pudiera notar su ausencia.

Cuando ya muy entrada la noche siguiente volvieron a la caverna de la  encina llevando cantarillos de leche fresca, pan y miel a sus viejecitos,  los encontraron ya fríos y rígidos, demostrando haber dejado sus materias varias horas antes.


¿Cómo pues podrían olvidar los dos hermanos la conmovedora tragedia silenciosa y oculta de aquella noche memorable en que perdieron los dos padres que más los habían acompañado en su dolorosa orfandad?

Y entre sus lamentaciones decían: ellos sabían que iban a morir este  día y quisieron ahorrarnos la angustia del tremendo adiós.

−Por eso nos dieron aquella gran bendición, decía Davasen, a la cuál   asociaban todos los bienes de la tierra y todos los dones de los cielos.

−Por eso, añadía Durando, no se cansaban de hacernos recomendaciones que hasta hartura nos eran sus repetidas observaciones.

Y Durando y Davasen, abrazados de los cuerpos rígidos, bajo sus  pesados cobertores, se desahogaban llamándolos por sus nombres como si ellos pudieran escucharlos.

Y cuando la noche primera de los preparativos del viaje penetraron nuevamente a la caverna de la encina para de allí pasar a la cripta, encontraron un trozo de arcilla, al parecer desprendido por roturas de las que encerraban las urnas funerarias y decía grabado con punzón:”No vaciléis en emprender el viaje porque ya es la hora. Vuestros Padres.”

Sus espíritus viajeros del Infinito han dejado este aviso para nosotros, decía Davasen, entrando alumbrados por sus antorchas en aquel abismo tenebroso que guardaba el gran secreto.

Todo estaba como lo habían dejado la última vez. Sólo notaron el hueco en la cerradura de la urna de Madeo, y con gran asombro vieron que en  aquel hueco coincidía perfectamente el trozo de arcilla en que les habían grabado el aviso.

−Fue nuestro padre Madeo que rompió la arcilla de su tumba para animarnos en nuestra vacilación, decía Durando enternecido por aquel pequeño   incidente.

− ¡Vamos pues!, dijo con decisión Davasen. Ya no podemos dudar de que caminamos sobre seguro.

Y a la medianoche del día siguiente cargaron las fúnebres arcas sobre el lomo de los asnos y montados ambos sobre los camellos emprendieron  la marcha por los caminos más solitarios, cortando campos en diagonal hacia el país de Gosen 2, para lo cuál debieron atravesar uno de los grandes terraplenes, como monstruos de piedra que estaban tendidos sobre los enormes brazos del Delta del Nilo.

El camino de Shur 3 les llevaría de seguro hasta Urcaldia 4, a través de tres desiertos: el de Shur, el de Paran y el de Sin. Eran desiertos por la gran soledad que en aquellos parajes reinaba, mas no por la aridez, pues que estaban entrecortados por montañas y riachos donde algunas tribus nómadas de beduinos compartían la vida con los buitres y las fieras. Una cadena de hermosos lagos azules formaban al parecer el límite de las tierras del Nilo con el desierto: Estos lagos estaban como alineados por la Naturaleza, en lo que hoy es el Canal de Suez.

Entre dos de aquellos lagos existía una gran aldea con pretensiones de ciudad que denominaban: Pithon, y que era comúnmente el sitio donde buscaban reunirse las caravanas que se arriesgaban a atravesar los tres desiertos. Aquel viejo decir que la unión hace la fuerza, lo tenían muy en cuenta los viajeros hacia regiones desconocidas y con los penosos medios de transporte que se disponía  en aquel remoto pasado.

Aquellos lagos entre praderas de exuberante verdor, eran las últimas regiones pertenecientes a los soberanos del Nilo. Más allá de ellos estaba lo desconocido que podía encerrar grandes peligros, el mal o el bien, la vida o la muerte.

Una pequeña caravana de mercaderes saldría de Pithon dentro de tres días llevando cargamentos de cereales y de lana, y los dos hermanos se unieron a ella que contaba con guías experimentados en la larga travesía.

Y Davasen y Durando vieron en el sueño de aquella noche, bajo su tienda enclavada en la playa del «Golfo Grande,” que aquel bloque de piedra blanca llamada la Tabla Abydos, que vieran en la cripta funeraria de Negada, se transformaba en millares de hojas de papiros que un gran buitre negro se encargaba de desparramar como una lluvia sobre toda la faz de la Tierra.

Que todos los hombres devoraban como un manjar aquellos millares de papiros volando, y luego quedaban adormecidos, ebrios, hipnotizados.

Ambos hermanos fueron clarividentes en ese sueño que encerraba toda una verdad que ellos no pudieron comprender entonces y que ha necesitado millares de siglos para que una pequeña porción de humanidad  pueda  interpretarlo y comprenderlo.

Estas pequeñas porciones de humanidad lúcida, fueron las grandes Escuelas Ocultistas y Secretas de la Antigüedad, que guardaron en sus archivos  el verdadero origen de la humanidad terrestre y el de la Civilización Adámica que comenzara en los valles del Éufrates, con una pareja de adolescentes: Adamú y Evana, de dónde surgió la divina flor de loto, Abel, que disgregó las tinieblas de aquella hora remota.

Mas como los apóstoles de la Verdad entre los hombres son siempre condenados al martirio, al oprobio, al baldón y a la muerte, las verdades se reservan para unos pocos, y el resto se alimenta y vive del error y del engaño, para que se cumpla siempre por encima de todo, la gran palabra del Cristo:

    “Dios da su Luz a los humildes, y la niega a los soberbios”.

Por J. Luque


Notas:
  1. Los Kobdas o Koptos pertenecían a una escuela de Alta Sabiduría del antiguo Egipto de la época Pre-Histórica, (en el lejano neolítico).
  2. La tierra de Gosén es un espacio ubicado en el actual Egipto. En esta zona es donde José, hijo de Jacob, instaló a su familia cuando se trasladaron a Egipto.
  3. Zona desértica, en el límite nororiental de Egipto (; 27:8), donde el ángel encontró a Agar.
  4. Urcaldia: reino ubicado cerca del delta del Éufrates.

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Iglesia Copta en honor a los 21 mártires de Egipto

El pasado 15 de febrero se inauguró la iglesia en recuerdo de los 21 mártires que fueron decapitados por el Estado Islámico, (ISIS), en las costas de Libia en 2015. La iglesia se sitúa en la localidad de Al Our, al sur de El Cairo, (Egipto), en la provincia de Minya, de donde eran originarios la mayoría de estos mártires. El día de su inauguración se cumplía tres años de la muerte de estos mártires, cuyas imágenes dieron la vuelta al mundo. Numerosos fieles participaron en la Misa de inauguración de la iglesia que se desarrolló bajo medidas de seguridad para evitar que se produjera un atentado.

“Estamos muy contentos de tener esta gran iglesia en nombre de nuestros mártires. Es un honor para ellos”, aseguró Boushra Fawzy, padre de uno de los mártires.

Fawzy también mostró su satisfacción de que el tercer aniversario de la muerte de estos mártires se recordara de esta manera.

La construcción de esta iglesia es especial porque en países de mayoría musulmana, como es el caso de Egipto, la construcción de templos de otras confesiones religiosas está fuertemente controlada.

Sin embargo, en esta ocasión el terreno de la iglesia fue cedido por el gobierno local de Al Our y el dinero para construirla provino del gobierno central de Egipto, que donó cerca de 500 mil dólares.

Se espera que los 21 cuerpos de estos mártires sean enterrados en la iglesia, pero hasta el momento no se ha producido el traslado.

Los Cristianos Coptos de Egipto

La palabra “copto” deriva de la palabra griega “aigyptos”. Por lo tanto “copto” y “egipcio” pueden considerarse casi como sinónimos.

Su lengua, el copto, deriva de la antigua lengua egipcia, aunque en la actualidad prácticamente solo se utiliza en el ámbito litúrgico. Casi todos los coptos egipcios tienen el árabe como lengua materna.

Según el Informe de Libertad Religiosa de Ayuda a la Iglesia Necesitada ,(ACN), los cristianos representan el 4,95% de los 84 millones de egipcios, es decir, algo más de 4,1 millones de personas.

La mayor parte de los cristianos egipcios pertenecen a la Iglesia Copta Ortodoxa, aunque también hay una pequeña minoría católica.

Aunque la Iglesia Ortodoxa Copta nació en Egipto, y tiene su principal centro en este país, hay unos 65 millones de coptos repartidos en todo el mundo. Además de Egipto, cuentan con una importante presencia en Etiopía, Eritrea y los dos Sudán.

Fuera de Egipto, es especialmente pujante la comunidad copta de Etiopía, articulada en torno al Patriarcado Copto de Etiopía, donde el 62,8 % de sus 97 millones de habitantes, (casi 61 millones), son cristianos, la mayoría también pertenecientes a la Iglesia Copta Ortodoxa.

Según la tradición, la Iglesia Copta Ortodoxa fue fundada por San Marcos en el primer siglo del cristianismo en la ciudad egipcia de Alejandría.

El cristianismo arraigó con fuerza en Egipto y cuando los musulmanes conquistaron el antiguo país de los faraones en el siglo VII, se encontraron con una sociedad profundamente cristiana.

Sin embargo, los siglos de dominación islámica hicieron que el cristianismo fuera retrocediendo de forma paulatina, con períodos de persecución y períodos de tolerancia, hasta llegar a su situación actual.

La tradición teológica, litúrgica, y cultural de la Iglesia Copta Ortodoxa constituye un patrimonio valioso que ayuda a comprender mejor la historia del cristianismo y la historia bíblica. Los monasterios coptos custodian una gran cantidad de manuscritos de gran valor para la comunidad cristiana.

A pesar de su denominación, la Iglesia Copta Ortodoxa no pertenece a la Comunión Ortodoxa. Los coptos no reconocen al Patriarca Ecuménico de Constantinopla como primado. La Iglesia Copta Ortodoxa se separó del tronco común cristiano durante el Concilio de Calcedonia, en el año 451.

Una minoría Cristiana perseguida

Los cristianos coptos se han convertido en una de las minorías cristianas más perseguidas del planeta. Su arraigo en la sociedad egipcia, el hecho de que sean una de las principales minorías cristianas en Oriente Medio, y su valentía a la hora de defender sus derechos, han situado a los cristianos coptos en el blanco de los atentados terroristas del Estado Islámico.

El 9 de abril de 2017, el Estado Islámico perpetró dos atentados en Egipto contra cristianos en los que murieron al menos 44 personas. Su actual Patriarca es el Papa Tawadros II, con el que el Papa Francisco mantiene una estrecha amistad.

Aunque la mayoría de los coptos pertenecen a la Iglesia Copta Ortodoxa, también hay una minoría perteneciente a la Iglesia Católica Copta, en comunión con Roma pero que sigue el rito copto. La relación entre ambas Iglesias es fluida y amistosa. El diálogo ecuménico juega un papel esencial en la cohesión de los cristianos egipcios.

Con información de: ACI Prensa

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El Dios Tiphón-Seth

Seth
Seth

 

Indica Plutarco que la palabra tifón quiere decir algo violento, desbaratado y sin concierto, por lo que los egipcios llamaron tifones a los desbordamientos del Nilo . Aunque Plutarco era de muy ortodoxas creencias y no miraba con mucha simpatía a los egipcios, afirma que estos no adoraban a Tiphón (el demonio) sino que le tenían en despectivo menosprecio como representante de la obstinada resistencia que a la Divinidad oponen las fuerzas antagonísticas . Añade Plutarco que a Tiphón se le representaba en figura de asno, y que cuando la fiesta de los sacrificios en honor del sol, aconsejaban los sacerdotes al pueblo que no llevaran encima joyas ni adornos de oro para no alimentar con ellos al asno . Platón opinaba respecto del mal, diciendo que en la materia subyace una fuerza obstinada y rebelde que resiste a la voluntad del supremo Artífice. Esta fuerza es la que bajo la influencia del dogmatismo cristiano se convirtió en el personaje llamado Satán, de cuya identidad con Tiphón no cabe dudar al leer en el Libro de Jacob que Satanás acusa al varón idumeo de ser capaz de maldecir a Dios en el infortunio, lo mismo que en el Libro de los muertos aparece Tiphón como acusador de las almas.

La analogía se descubre asimismo en los nombres, porque a Tiphón se le llamaba Seth o Seph, y satán en hebreo y shatana en árabe significan adversario, perseguidor. Esto concuerda con la mitológica alegoría a que alude Maneto al decir que Tiphón asesinó traicioneramente a Osiris en complicidad con los semitas (israelitas). De aquí tal vez derive la leyenda referida por Plutarco, según la cual, luego de cometido el crimen escapó Tiphón montado en un asno y anduvo durante siete días, engendrando después dos niños llamados Yerosolomo y Judaios, personificaciones simbólicas de Jerusalén y Judea Al hablar de una invocación a Tiphón-Seth, dice Reuvens que los egipcios adoraban a este dios en figura de asno, y que Seth era entre los semitas el trasfondo de su conciencia religiosa . En copto la palabra ao significa asno, y como es una variación fonética de Iao se le dio al nombre de aquel animal significación equívoca de símbolo. Vemos, por lo tanto, que Satán es una invención fantástica de los Padres de la Iglesia, y por efecto de uno de esos reveses de fortuna a que los dioses parecen estar tan expuestos como los mortales, Tiphón-Seth cayó de las altezas de divinizado hijo de Adam Kadmon a la ínfima categoría de entidad subalterna simbolizada en un asno.



Los cismas religiosos están nutridos por las miserias y rencores propios de la humanidad, que tanto se echan de ver en los litigios judiciales. Prueba de ello nos ofrece la reforma religiosa de Zoroastro, cuando el mazdeísmo se desgajó del hinduísmo. Los fulgurantes devas védicos trocáronse, por rivalidades religiosas, en los tenebrosos daevas o espíritus malignos del Avesta. El mismo Indra, la divinidad luminosa por excelencia, quedó sumido en lóbregas tinieblas  para sustituirle por el resplandeciente Ahuramazda, el supremo Dios. La singular veneración que los ofitas profesaban a la serpiente, símbolo de Christos, resultará más lógica si el estudiante recuerda que en toda época representó este reptil la sabiduría divina que mata para que lo muerto resucite a mejor y más perfeccionada vida. Moisés era de la tribu de Levi, secreta adoradora de la serpiente. Gautama fue también de estirpe sárpica por pertenecer a la dinastía de los Nagas, que reinaban en Magadha. También Hermes (Thoth) está simbolizado sárpicamente en Têt. Según las creencias ofitas, Christos nació por obra de la serpiente (Espíritu Santo o Sabiduría divina), lo que significa que llegó a ser Hijo de Dios por su iniciación en la ciencia de las serpientes. Por último, Vishnú, equivalente al dios egipcio Kneph, descansa sobre la eptacéfala serpiente celeste. El ígneo dragón de los antiguos tiempos sirvió de enseña militar a los asirios, de quienes lo tomó Ciro al apoderarse del país, y más tarde fue insignia de las cohortes romanas de occidente y de oriente .

Seth: Dios que en su origen es más brutal que maligno; los dramas que provoca se deben a su fuerza anormal, a su excesiva energía, más que a su mala intención; luego fue objeto de una interpretación hostil; todos los escritos osiríacos lo consideran como un criminal. Originario de Ombos (Nubt), pudo suplantar a un dios más antiguo, llamado Ash, señor del desierto occidental. Identificado con el desierto y el trueno, gobierna las nubes tormentosas y desencadena las borrascas del viento sur; las connotaciones negativas de Seth se refieren a la sequía, la esterilidad, la violencia, el hambre y el mar; los gusanos salían de la tierra a causa de su aliento. Recibió el desierto como herencia de Geb pero, envidioso de su hermano, que había recibido la tierra fértil de Egipto, asesinó a Osiris y lo cortó en pedazos; la lucha entre Osiris y Seth era la lucha de la tierra fértil contra el desierto y la lucha del bien con el mal. Venerado por unos, odiado por otros conoció épocas gloriosas y otras en las que su nombre estaba prohibido y sus estatuas eran destruidas. Es el señor del mal y las tinieblas, de la no-luz, de todo aquello que representa el mal, la sequía y como tal es el dios del desierto que por una parte protege a las caravanas que se adentran en sus dominios pero que también provoca las tormentas que hacen que esas mismas caravanas se extravíen  En este doble papel de protector-destructor de las tierras áridas Seth era venerado porque su estado de ánimo dirigía el futuro de todos aquellos que cruzaban sus dominios.

Es el dios de la moción descendente del sol en el hemisferio inferior, en dirección hacia el sur; por esta razón representa el calor destructivo del verano; y cuando los días comienzan a disminuir, a partir del solsticio de verano, se dice que es él quien roba la luz del sol, por lo que es tenido como maligno.

Sus animales sagrados eran el cerdo, el asno, el órix, el cocodrilo, el hipopótamo, la serpiente y el pez, bajo cuyo aspecto puede también aparecer; en general, se consideraban animales suyos cualquiera que fuera pescado en las aguas o cazado en el desierto, así como los de pelo o piel roja o parda. En la ciudad de Antaeópolis estuvo fusionado con Nemty, considerándo a éste una manifestación de Seth. Fue asimilado a Tifón por los griegos.

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La igualdad de la mujer posibilitará la modernización del Islam

Hasan Hánafi apela a la reconciliación de razón y fe para superar los fundamentalismos.

La obra de Hasan Hánafi es una contribución actual a un deseo que estuvo presente, sobre todo, en los primeros siglos de historia del Islam: la búsqueda de armonía entre la revelación divina y la razón humana, que respondería a la obra natural del mismo Dios islámico. A este deseo respondió el interés científico del primer Islam. Ahora, la razón podría ser una guía que permita a los creyentes actuales salir de esquemas fundamentalistas impuestos dentro del Islam en los últimos siglos.

Desde esta perspectiva de superación de fundamentalismos, Hánafi defiende la importancia de la mujer, y el pleno reconocimiento de sus derechos y de su igualdad, para la entrada generalizada del Islam moderno en la ilustración moderna y, en consecuencia, en un nivel más profundo del conocimiento de la fe religiosa islámica. El profesor puede contribuir a conocer la línea de pensamiento de intelectuales de prestigio que luchan hoy en día por conducir al Islam hacia la razón. En un artículo reciente, publicado por Masry al-Yowm, Hánafi escribe lo siguiente:

Reunir mujeres y coptos bajo un mismo epígrafe y en un mismo análisis parece extraño, pero en realidad no lo es pues la visión de los dos (grupos) es una, ya que la mentalidad que hay detrás de los dos es una, y la imagen que hay detrás de los dos es una. La división de la sociedad, cuyos miembros están unidos por un mismo lazo, en una minoría y una mayoría, se hace, de acuerdo con una denominación religiosa, en coptos y musulmanes, y, de acuerdo con el sexo, en hembra y varón. División que sigue existiendo en los documentos de identidad, que expide el estado, o en los documentos de embarque en los aeropuertos, una división que no sirve para nada.

¿Qué importancia tiene si el portador del documento nacional de identidad es un varón o una mujer para conocer su personalidad, o en las operaciones bancarias, o en los departamentos de policía, o en las instituciones de enseñanza? El ciudadano ante la ley no tiene sexo, sea varón o mujer. En los contratos de matrimonio, el agente del cadí no lo necesita para conocer la personalidad de los cónyuges, cuál es el varón y cuál es la mujer, no necesita más que ver la manera de vestir y el arreglo. No se va a confundir y resulte que se casen dos varones o dos mujeres. Los hospitales no lo necesitan para saber si el titular es un varón o una mujer.

Es la extraña mentalidad que se enorgullece del sistema democrático, que se basa en la minoría y la mayoría, de modo que la mayoría gobierna y la minoría pasa a la oposición, luego gobierna la minoría si se convierte en mayoría, y la mayoría si se convierte en minoría, pasa a la oposición. Esta división se trasladó a la religión, en protestantes, católicos y ortodoxos, en blancos y negros, en América, en habitantes de origen y de inmigración, en un mismo país. Luego estas clasificaciones llegaron a la patria árabe y al mundo islámico, para dividir los hijos de una misma patria en minoría y mayoría, según la religión, musulmanes y cristianos, o según una comunidad, sunna o chía, o según el sexo, varones y mujeres, o según las razas, árabes, persas, kurdos, turcomanos y beréberes.

Quizá esto fuera algo natural en las sociedades en las que está enraizada la idea de ciudadanía común y no corren peligro de división en varios estados. En relación con los nuevos estados que surgieron después de los movimientos de liberación nacional en el siglo pasado, las sociedades siguen siendo más fuertes que los estados y no han acabado con sectas, razas, tribus, clanes, o todo resto del pasado. El occidente descubre en ellas una minoría de una cantidad numérica y la convierte en religiones, tribus o géneros. Indonesia resulta ser, no un estado islámico, sino una mayoría musulmana. Iraq estará compuesto de un número de sectas y razas, de suníes y de chiíes, de kurdos, árabes y turcomanos. Turquía será una mayoría de musulmanes, compuesta de turcos y de kurdos. Todo el Golfo Arábigo estará compuesto de suníes y chiíes, el Yemen de zaydíes y chafiíes . Egipto estará compuesto de coptos y de musulmanes, Sudán, de árabes y africanos, Marruecos, de árabes y de beréberes.

Dado que en occidente también existe un problema con el estado civil como, por ejemplo, se ve en la dificultad del divorcio. En las costumbres sociales está la supremacía del hombre, a pesar de la modernidad y de la ilustración, en particular, en los Estados Unidos de América. Pero empezaron los movimientos de liberación de la mujer, y el discurso pasó a los occidentalizados en nuestras sociedades, de modo que aparecieron libros acerca de la “liberación de la mujer” y “la mujer nueva”, siguiendo el modelo occidental, que fueron atacados por los partidarios de lo antiguo. Esto a pesar de que en nuestras sociedades tenemos problemas con las leyes del estado civil, que siguen igual desde hace catorce siglos, sin renovación de acuerdo con los cambios de la época, ni de acuerdo con el esfuerzo interpretativo y con los fundamentos de estas leyes, algo que permite la ley revelada, y tal como han hecho algunos movimientos reformistas.

Las minorías son memoria e historiaEl concepto de minoría y mayoría es el que triunfa con orgullo en la democracia, pues la relación entre la una y la otra es la relación entre el vencido y el vencedor. Así, se convirtió en una minoría derrotada y en una mayoría victoriosa tanto en la religión como en el sexo, siendo el objetivo dividir la sociedad en sectas, facciones y grupos. Como esta nación (Egipto) no conoce existencia, ni soberanía, ni pertenencia más que la pertenencia a la religión, a la secta, al sexo, a la raza, al clan, a la tribu o a la familia, después que los movimientos de liberación nacional contra el colonialismo y la ocupación triunfaron.

Después las potencias occidentales no han cejado en negar la existencia a estos estados nacionales y en negar el carácter de nación a sus sociedades, actuando con ideas reaccionarias, mientras ellas invocan la modernidad. Los conceptos de división prosiguen: Ṣâʻidî y Baḥrâwî , beduino y urbano según la dirección geográfica, y despedazando la nación por direcciones u operando con sectas pequeñas, para negar la unidad mayor, la nación.

El hecho de ser varón o mujer no constituye identidad alguna, es una variedad dentro de la naturaleza, basada en la diferenciación y la unidad, de modo que el amor es el vínculo entre una y otra, la variedad es sobrevenida y la unidad es original. Las diferencias en religión no son originales sino que proceden de etapas o fases distintas en el desarrollo de la conciencia humana. La sustancia es única, pero sus formas son distintas. La Ley en el judaísmo, el Amor en el cristianismo, y la Justicia en el Islam. La secta no es una identidad; la sunna o la chía, es una variedad histórica, cuya singularidad son las circunstancias político-sociales. La identidad solamente es la humanidad, la cual no conoce ni religión, ni secta, ni raza, ni sexo, sino el ser humano en cuanto humano. En árabe insân «ser humano» deriva de uns, la unión y el amor del prójimo, lo contrario al odio y al rencor a los que conducen el sectarismo y el sexismo.

El musulmán y el copto, el varón y la mujer, ambos pertenecen a una misma nación, viven en una misma tierra, trabajan en ella, dejan sus huellas en ella, nacen y mueren en sus espacios, sienten nostalgia por ella cuando están en la emigración. Es memoria y es historia. Es la fuente de inspiración literaria y artística. ¡Cuántas canciones nacionales hay en la historia de la canción en Egipto! La esposa del líder (Saʿad Zaghlûl) «La madre de los egipcios», en el sentimiento popular, se convirtió en una estación de autobuses y en un hospital mental. En los monumentos a la independencia nacional, el hombre y la mujer levantan juntos la bandera nacional o agarran el martillo y el yunque, para el desarrollo social, industrial y agrícola.

Es un nombre que resuena cada día cientos de veces, y a veces es la mujer sola quien simboliza a la nación, como sucede en los monumentos al «Renacimiento de Egipto», o simboliza la revolución, como sucedió cuando Hoda Shaarawi se quitó el velo , durante la revolución de 1919. La nación es la reunión de musulmán y copto, de varón y mujer, sin minoría ni mayoría, como si fueran fuerzas políticas que rivalizan por el poder, limitadas por los votos de los electores, y en las que interviene la información, verdadera o falsa. El nacionalismo o patriotismo es la pertenencia a la nación, que es la virtud que supera las religiones, las sectas y los sexos.

Los movimientos de liberación nacional se produjeron en nombre de la patria, y en ellos participaron musulmanes y coptos, hombres y mujeres, a pesar de las particularidades y de la multiplicidad, tantas como hay en la nación en cualquier secta y sexo, consideradas por criterios diferentes. En caso de que el concepto de nación quedara oculto y triunfara la imagen cuantitativa (de los grupos particulares), que las democracias modernas han escogido, entonces triunfaría un grupo sobre otro en nombre de la mayoría.

A veces el nacionalismo se transformó en un extremismo popular, como ocurrió en el nazismo, el fascismo, y el sionismo, se mezcló con el racismo, usando la fuerza y la agresión contra los pueblos vecinos. Desplazó a unos pueblos fuera de su tierra y la ocupó con otro pueblo, como el sionismo hizo en Palestina y ¡cuán rápidamente fueron echados! Porque todos los pueblos son iguales en su derecho a la libertad y a la independencia. A veces una secta conculca los derechos de otra, hasta el punto que hay guerras entre religiones y matanzas entre sectas y ¡cuán rápidamente acaban las sectas con el concepto de la ciudadanía común, que no se compone de un número de sectas sino de identidades!

Los movimientos de liberación de la mujer y por los derechos de la mujer reivindican la igualdad con el hombre en el derecho de representación en la vida pública, en las funciones directivas, en la labor parlamentaria, y en todas las manifestaciones de la administración. Se quiere que sea posible una «señora directora general». La liberación de la mujer es fundamental, liberación del dominio del hombre, luego, la liberación del dominio de las tradiciones sociales en sociedades patriarcales, pasando de «Amîna» a «Sawsan» en la conocida trilogía de Nagîb Maḥfûẓ (m. 2006). La verdad es que el hombre y la mujer, ambos necesitan de liberación, «Sî al-Sayed» la necesita antes que «Amîna». Son los sedimentos históricos y las costumbres sociales que se sustentan en el legado cultural sin solución de continuidad ni cambio, leyendo la ley revelada.

Algunas orientaciones conservadoras se apoyan en dos aleyas para defender la discriminación entre el varón y la hembra, que son «El varón no es igual que la mujer» (3: 36) y «El varón que tenga la porción de dos mujeres» (4: 11); aleyas que explican la posición social antigua de hombre y mujer. Cuando lo hacen, olvidan decenas de aleyas que los hacen iguales en la obra buena en este mundo: «No dejaré que se pierda obra de ninguno de vosotros, lo mismo si es varón que si es hembra” (3: 195), “Al creyente, varón o hembra, que obre bien, le haremos, ciertamente, que viva una vida buena” (16:97). Y refiriéndose al otro mundo, se dice que no hay diferencia entre el varón y la hembra excepto en el esfuerzo y el duro trabajo en el mundo: “¡Por Quien ha creado al varón y a la hembra! Vuestro esfuerzo, en verdad, da resultados diversos.” (92:3).

Dios ha creado el varón y la mujer para el conocimiento mutuo, tal como ha creado a los pueblos: “Os hemos creado de un varón y de una mujer y hemos hecho de vosotros pueblos y tribus, para que os conozcáis unos a otros” (49:13). Era una costumbre social preferir el varón a la mujer por su utilidad para la guerra y el comercio: “¿Es que la mujer es para vosotros y el varón para él?” . El consenso como fuente de legislación considera que si una fuente aparece una sola vez, es defectuosa, incompleta. No hay mayoría ni minoría sino respeto al conjunto y en pie de igualdad. Por esto llamamos a los intelectuales y los investigadores a que muevan el tema de la mujer y de los coptos fuera del ámbito de la mayoría y la minoría y lo lleven al de la ciudadanía común.

Comentario final

La lectura del artículo de Hasan Hánafi muestra de forma inequívoca que no es infiel a la religión del Islam, que es la religión de los suyos y que se acepta sin titubeos.

Pero quiere ir a las raíces del Islam. Allí es donde puede hallarse el verdadero reconocimiento del papel de la mujer y, por ello mismo, donde religión y razón pueden reencontrarse.

Pero en el artículo de Hánafi está presente por doquier la sensación de que lo esencial para el hombre es su condición universal. Por ello las religiones, y las facciones dentro de las religiones, son como manifestaciones historicistas, surgidas de las vicisitudes históricas de los pueblos, de sus diversas geografías y culturas ancestrales, que no deben impedir el ver la verdadera dimensión de la condición humana universal y de la condición religiosa universal del hombre. “Por esto llamamos a los intelectuales y los investigadores a que muevan el tema de la mujer y de los coptos fuera del ámbito de la mayoría y la minoría y lo lleven al de la ciudadanía común”.

Por Josep Puig Montada.

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