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El intento de asesinato a Gamal Abd el-Nasser

Gamal Abd el-Nasser (1918 – 1970)

1954
Gamal Abd el-Nasser
Nacido en 1918, Alejandría, Egipto
Fallecido en 1970, El Cairo
Presidente de Egipto

No todos los intentos de asesinato son lo que aparentan y han sido muchas las dudas que rodearon la autenticidad del atentado de 1954 contra la vida del presidente egipcio Gamal Abd el-Nasser . A través de toda su carrera política, el-Nasser fue una figura contradictoria. Para algunos fue uno de los líderes árabes más importantes de la historia.

Encabezó un golpe militar contra el rey Faruk I y acabó con la monarquía corrupta que reinaba en Egipto, aunque luego la reemplazó por un Estado policial, donde el correo era abierto, la prensa estaba censurada y los enemigos políticos eran enviados a campos de concentración en el desierto.

Está considerado como un líder que reformó el país y restableció el orgullo árabe, pero su incesante militarismo llevó a Egipto a sufrir sucesivas derrotas ante Israel, y su faraónico proyecto de obras públicas, la presa de Asuán, resultó ser un desastre ecológico.

Un aspecto que nunca ha sido discutido es la predilección que mostraba el-Nasser por lo dramático; algunos incluso han afirmado que el atentado contra su vida el 26 de octubre de 1954 fue orquestado para afianzar su poder después de dos años como presidente y para proporcionar una excusa para aplastar el creciente poder de los musulmanes fundamentalistas.


Mientras el-Nasser estaba pronunciando un discurso, Mahmoud Abd al-Latif, un miembro de los Hermanos Musulmanes, le disparó ocho veces desde corta distancia. Ninguno de los disparos dio en el blanco y el-Nasser continuó: «Dejad que maten a el-Nasser. ¿Qué es el-Nasser sino uno más entre muchos? Mis queridos compatriotas, quedaos donde estáis. No estoy muerto, estoy vivo, y aunque muera, todos vosotros sois Gamal Abd el-Nasser».

Las sospechas de que el intento de «asesinato» había sido preparado previamente se intensificaron por la falta de respuesta de los guardaespaldas de el-Nasser, y su posterior manipulación de la ira nacional para erradicar a los Hermanos Musulmanes. el-Nasser murió en realidad en 1970 de un infarto perfectamente natural.

Con información de Conspiracy Encyclopedia

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Fue asesinado Tutankamón?

Tutankamón

Nacido en 1341 a. J.C. /1340 a. J.C, Egipto
Fallecido en 1323 a. J.C, Egipto
Faraón de la 18.a dinastía en Egipto

Tutankamón es conocido en el mundo moderno como el único faraón egipcio cuya tumba fue descubierta prácticamente intacta, y por la riqueza en tesoros artísticos y otros objetos preciosos encontrados en ella. Cuando aún era un adolescente, el «rey Tut» gobernó en una época marcada por las intrigas políticas y por un masivo alzamiento religioso. Tutankamón sucedió en el trono al faraón Akenatón, quien había intentado llevar a cabo lo que hoy se llama la revolución «Amarna», a través de la cual trató, por medio de un edicto real, de sustituir al clero y los dioses de ese momento y de convertir a todo el país para que adorase a un único dios sol.

Al ocupar el trono, la tarea de Tutankamón fue recuperar el antiguo panteón de dioses junto con sus templos, pero murió aproximadamente a los diecinueve años. Es probable que fuese asesinado: los rayos X de su momia revelan una herida en la cabeza, un punto denso en la parte inferior del cráneo, tal vez un hematoma subdural.


Si el joven faraón fue asesinado, su sucesor, Ay, un plebeyo y ex consejero, es el culpable lógico. Ay quizás pensó que el regreso a la antigua religión no era un proceso lo bastante rápido y, tal vez, deseaba controlarlo de forma personal. Para fortalecer su posición, Ay parece haber desposado a la viuda de Tutankamón, Ankesenpaaten, y quizá movido por la culpa, dispuso la creación de la lujosa sepultura del rey Niño. Ay reinó en Egipto durante cuatro años y consolidó el regreso a la antigua religión.

Con información de Conspiracy Encyclopedia

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Historias de inmigrantes – Árabes en Chilecito, La Rioja

Almacén de ramos generales

La Ciudad de Chilecito, ubicada en la provincia de La Rioja, Argentina, está ubicada al pie de la Sierra del Famatina en el lugar donde existía una antiguo tambo incaico, sede del curacazgo más austral del imperio.

Chilecito fue fundada como Santa Rita en 1715 por Domingo Castro y Bazán. Su denominación actual le llegaría con el tiempo, a causa de la gran cantidad de chilenos que trabajaban en sus minas, las que funcionaban como principal impulso al desarrollo regional.

A fines del siglo XIX y principios del XX, Chilecito adquiere relevancia a nivel nacional por ser el centro de explotación minera más importante.

Mina La Mejicana

Mina de Oro La Mejicana, esperanza de progreso

Cuando se inauguró la mina, en 1905, era uno de los cablecarriles más largos y altos del mundo. Tenía 35 km y sorteaba un desnivel de 3.500 metros: de los mil y pico de Chilecito hasta los 4.600 de La Mejicana, la última de nueve estaciones. Se construyó en 18 meses con un préstamo del Banco Nación. La obra estuvo a cargo de la empresa alemana Bleichert&Co., y la explotación de la mina, de una firma inglesa: FamatinaDevelopment. Se usaron diez mil remaches, (no existía la soldadura), y más de 600 mulas porque todo el material, desde el hierro hasta el agua, se subía a lomo de mula. También se usó a mucha gente, unos mil seiscientos hombres.

Durante por lo menos diez años ,en 1914 se retira Famatina Development por el comienzo de la Primera Guerra Mundial, se extrajo oro y más oro y todavía más oro, (también plata y cobre). Llegaba en vagonetas por el cablecarril de La Mejicana a Chilecito y de ahí directo en tren a Rosario y después en barco a Inglaterra. Oro ya fundido, lingotes de oro.

Trabajadores de la mina La Mejicana


Una historia de Inmigrantes

Chilecito vivió un período de auge. Abrió la primera sucursal del Banco Nación y las estaciones del cable estaban conectadas por una de las primeras líneas telefónicas del país.

El floreciente progreso que a principios de siglo XX trajo la explotación de la minería, atrajo el interés de nuevas corrientes y grupos de inmigrantes árabes, que llenos de ilusión y esperanza llegaron a nuestras tierras.

Matil Lléseri, nos cuenta con mucha nostalgia las circunstancias que rodearon la llegada de sus antepasados directos, allá por el año 1907. Su padre, Don Juan Lléseri con solo 19 años de edad, soltero, llega a esta tierra chileciteña, en momentos en que ya ejercían el comercio, precursores de su país que estaban familiarizados con la vida del lugar, e interesados en su medio.

Tengamos en cuenta que llegaban de un país que estaba devastado por sucesivos ataques bélicos y era, bajo esas condiciones, imposible mirar el futuro con optimismo en una zona caracterizada por la incertidumbre de la guerra.

Ello creó un auge, que llevó a muchos jóvenes a poner sus ojos en “el nuevo mundo”, donde había verdaderas posibilidades de progreso.

Don Juan Lléseri llega en un momento justo, Chilecito estaba experimentando una época de esplendor económico, había una gran demanda y la población había crecido enormemente, sumando a ello el nivel de vida que ofrecía el oro del Famatina.

Ya en esa época estaban instaladas otras familias sirias y libanesas, entre ellos, Don Salomón Waidatt, quien era un importante proveedor mayorista de ramos generales, constituyéndose en su principal proveedor.

Con el tiempo, Don Juan ve crecer su negocio, buscando proveedores de Córdoba y Buenos Aires.

Su negocio, instalado en una de las esquinas de la Plaza, (hoy Caudillos Federales), en 9 de Julio y Adolfo E. Dávila, llevaba la denominación comercial “El Tigre” y gozaba de un auge muy particular, debido al floreciente momento económico de nuestra comunidad. Poco después, regresa a su país de origen, (todavía soltero).

Europa estaba amenazada por una guerra y en momentos en que Don Juan gozaba de un periodo de paz, fue sorpresivamente convocado a participar como combatiente en aquella sangrienta guerra en donde Líbano sería dominado por Francia, finalizando los ataques bélicos el 11 de Noviembre de 1919.

Como consecuencia de su participación activa, fue herido de bala en su pierna izquierda, la que le valió la baja de las filas del ejército.

Como dato histórico, queremos recordar que Siria finalmente quedó libre de dominación francesa el 17 de Abril de 1946.

El destino le guió a conocer a la que luego fue su esposa para toda la vida, Doña Anise Mjail (Miguel) Esper Nahás, en Hamma Siria, con quien contrajo matrimonio y fue la madre de sus hijos.

Ya casados vienen a Argentina en un penoso viaje de 3 meses, decimos penoso debido a que el barco había estado estacionado y sin reparar desde antes de la guerra y no estaba en condiciones, partieron desde Beirut, (Líbano), el 2 de Junio 1920 y llegaron el 2 de Septiembre.

A pesar de que Buenos Aires les ofrecía tantas oportunidades de trabajo, Don Juan tenía en su mente el feliz recuerdo de lo que había vivido en la añorada Chilecito, que tan gratos recuerdos le traía.

Parten desde Buenos Aires con su flamante esposa y se instalan en esta ciudad, en la casa de Don Salomón Waidatt, paisano que tenía gran afecto hacia él, además de buenas relaciones comerciales que los unían. 

Don Juan Lléseri continua reanudando la atención de su interrumpido negocio en 9 de Julio y Adolfo E. Dávila, “El Tigre”, con el rubro “Ramos Generales”, y con el éxito que continuaba favoreciéndolo.

En el año 1922 adquiere de la sucesión Guillermo Iribarren, una propiedad consistente en un lote de respetable medida. Dicha propiedad comenzaba en Dr. Santiago Bazán y se extendía hasta las 7 esquinas.

El negocio que ahora abriría sus puertas, en al año 1924, estaba compuesto de salón comercial y dependencias familiares, unidos entre sí. Este nuevo negocio se llamó a partir de ahí “Juan Lléseri”.

Los rubros que abarcaba eran múltiples, incluyendo tienda, almacén, ropería, zapatería, cereales variados, hierbas medicinales, etc.

La extensa zona del oeste riojano, Guandacol, Villa Castelli, Vinchina, etc., eran productoras de trigo, alfalfa, y maíz, que luego con el correr del tiempo, se reemplazaría por viñedos, preferentemente a partir de 1934. Don Juan compraba en cantidades el llamado “trigo pan”, diferente al trigo para locro, y lo procesaba directamente en su propiedad. Una empleada se encargaba de separar el trigo de la paja, y lo lavaba, luego lo embolsaba y lo enviaba a los conocidos molinos harineros “San Francisco”, (hoy Museo) y “Santa Rita”.


Su hija Matil, nos continúa narrando sobre la actividad comercial propia de aquella época. Por ejemplo, el acopio de hierbas medicinales de la zona del Famatina, en donde abunda una interesante variedad. Era adquirida de los “yuyeros” y luego embolsada, (la traían a lomo de burro). Cuidadosamente empaquetada en bolsas arpilleras bien cosidas, eran identificadas con destinatario y remitente, para ser enviadas hacia Buenos Aires, Rosario y Mendoza.

Con el correr del tiempo, don Juan Lléseri adquiere de don Salomón Waidatt, un interesante lote de respetables medidas, hacia la derecha del hospital, transformándolos en viñedo. Esta viña era atendida por idóneos de San Juan, con el agregado de una variedad de plantas frutales, las que eran aprovechadas comercialmente.

En el año 1932, Don Juan construye su propia bodega, la que comienza a elaborar vino al año siguiente, con su propio nombre y apellido, como marca de origen.

Don Gabino Coria Peñaloza, en ese entonces inspector del Instituto Nacional de Vitivinicultura, autorizó la salida a la venta de dicho vino, firmando los libros correspondientes, los que se conservan como reliquia.

El vino tuvo una interesante demanda comercial, elaborando su propia producción de uva y con el agregado de que lo que recibía de viñateros de los distritos.

La llegada de nuevos emprendedores vitivinícolas, y la instalación de la nueva bodega “La Caroyense”, con su moderno sistema de elaboración, influyó para que dejara de existir en 1944. Para ese entonces, el ya había vendido sus dos fincas.

Don Juan y Doña Anise tuvieron 9 hijos: Antonia, Anise, Victoria, Juan Carlos, María Cocab, Alberto, Eduardo, Matil, Oscar Miguel y Ricardo.

La historia de Don Juan Lléseri nos ayuda una vez más, a valorar la labor abnegada realizada por nuestros pioneros, que con sacrificio y honradez supieron forjar un futuro digno para sus hijos.

Por José Luis Campillay

Con información de Diario Chilecito

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