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Los Moriscos de Túnez y el legado del idioma español

Pintura de la expulsión de los moriscos camino a Túnez.

La lengua fue, evidentemente, un factor de identidad de los moriscos a lo largo de todos los siglos, de la pertenencia de los musulmanes en las sociedades hispanas. La lengua de la liturgia personal y colectiva del Islam y lengua de su texto sagrado, el Corán.

Los factores identitarios del grupo étnico o social que llamamos moriscos quedan modificados cuando se ven obligados a emigrar a sociedades islámicas, (Marruecos, Imperio Otomano del Magreb o del Máshreq u Oriente Árabes; territorios dominados por los turcos en Anatolia y en los Balcanes).


Las diversas oleadas de andalusíes que emigraron a Túnez en la Edad Media o los que lo hicieron a partir del Reino nazarí de Granada recién conquistado por los cristianos, a principios del siglo XVI, no sabrían generalmente las lenguas de la Península Ibérica, fuera del árabe. En cambio los moriscos expulsados de España a principios del siglo XVII, (Gran expulsión general de 1609-1614), eran en su mayoría hispanohablantes monolingües o bilingües con el árabe, sobre todo los de Castilla, (incluida Murcia, Extremadura y gran parte de Andalucía), y de los reinos de la Corona de Aragón . Conservan mejor el árabe de los reinos de Granada y  los del reino de Valencia.

Conservaron el uso social de su lengua de origen de la Península Ibérica durante más de un  siglo después de la expulsión, dentro de la sociedad tunecina árabe-hablante. La forzada diáspora de moriscos españoles hispano-hablantes es específica: se trata de un grupo religioso musulmán o cripto-musulman. Es un grupo demográficamente numeroso de hispano-hablantes: en la primera generación de expulsados de España serían unos 300.000. Aunque no todos poseían el mismo grado de uso del castellano o del catalán-valenciano junto al uso del árabe, para muchos de ellos, cuando aún estaban en la península.

Y ya en sus tierras de acogida se da un uso tradicional relativamente largo en el tiempo, ya que se prolonga, al menos ciertos grupos sociales de Tunicia, desde principios del siglo XVII a la primera mitad del XVIII, para la lengua hablada, (y escrita por algunos), con restos léxicos y onomásticos hispánicos, en el árabe tunecino hasta nuestros días. Este fenómeno no se puede comparar con los antecedentes poco conocidos del goteo de emigraciones de moriscos o de musulmanes hispano-hablantes a países musulmanes a lo largo de los siglos medievales y especialmente del siglo XVI, época de máxima expansión y poder político de España en el Mediterráneo y de bastante movilidad humana entre territorios de sus costas.

El árabe es lengua sagrada de culto y de cultura y lengua hablada dialectal o coloquial.

En Tunicia la lengua dominante es el árabe coloquial, en su variante magrebí semejante a la que actualmente se sigue usando en esa república y en los territorios vecinos de Libia, Argelia y algo más diferenciado por los aportes del italiano y del inglés, en las islas cristianas de Malta y Gozo. Tenía una estructura lingüística parecida, pero con diferencias al árabe coloquial andalusí y marroquí, él mismo diferenciado según las regiones de la península , especialmente en la Andalucía oriental, el antiguo reino nazarí de Granada, donde se habría conservado mejor, al menos hasta la mayoritaria diáspora que arrojó la guerra de Las Alpujarras a mediados del siglo XVI.

La lengua árabe clásica o coránica era conocida por una élite de la sociedad tunecina y de extranjeros musulmanes, entre ellos algunos andalusíes: es la lengua sagrada del Corán y por tanto con un carácter divino que hacia escribir a un morisco tunecino, en castellano y en 1627 que era “la más excelente de las hablas que Dios Nuestro Señor ha dado a sus escrituras desde el principio del mundo y la más suave y comprehendiosa”.


Los moriscos-andalusíes debieron aprender muy pronto, también, el árabe coloquial tunecino y algunos educarse en el árabe coránico, en la propia Tunicia o en otros territorios musulmanes adonde fueron a parar en su diáspora, países árabe-hablantes o turco-hablantes.

En Medio Oriente la lengua árabe dominante o Máshriq árabe pueden documentarse diversos territorios con presencia de mudéjares y moriscos, andalusíes, en época anterior o muy posterior a la gran expulsión, aunque no suele mencionarse documentalmente el uso del español de esos emigrantes. Se puede pensar lógicamente que los moriscos o de sus descendientes andalusíes aún conservarían el uso de las lenguas hispánicas- uso activo, al menos uso pasivo o uso residual de hispanismos en árabe- cuanto más reciente era la fecha de salida de España, a lo largo del siglo XVI o tras la expulsión general de 1609-1614.

El tantas veces mencionado texto del bien informado hstoriador AL-Máqqari de Tremecén, que se instaló en Egipto para redactar su principal libro sobre Al-Andalus, resume brevemente los territorios donde había una población importante de moriscos expulsados de España, con otros compatriotas de emigraciones anteriores. (…Un grupo llegó de Estambul a Egipto y a la gran Siria, así como a otras regiones musulmanas.  Actualmente así están los Andalusíes).

En Palestina y el territorio de la Gran Siria, (Bilâd ash-shâm), especialmente en Jerusalen, (en árabe Al-Quds), a principios del siglo XVIII se ha podido documentar la presencia de descendientes de moriscos o andalusíes, en un episodio ya presentado anteriormente, partiendo del estudio de la profesora Eva Lapiedra Gutiérrez. Se trata de un alboroto producido por la pretensión por parte de diversos cristianos, en particular por la llamada Custodia de Tierra Santa de los religiosos Franciscanos de España, de restaurar el templo cristiano, (Santísimo Templo del Santo Sepulcro), según reza el texto del franciscano español encargado de la obra. Contra la interpretación musulmana estricta del texto del Corán sobre este tema frente a la autorización otorgada por parte de las autoridades turcas. Esa interpretación coránica y prohibición de restaurar el templo era exigida en particular por unos descendientes de moriscos o andalusíes “magrevinos” según las crónicas y correspondencia en castellano de los franciscanos de la custodia.

En el extremo más oriental del mundo arabe-hablante o Máshriq, árabe, (Masiq “levante”), no está documentada, por ahora, la presencia de moriscos en Mesopotamia o actual Irak, pero sí en la península de Arabia, en dos dimensiones específicas: la presencia regular de peregrinos musulmanes de origen morisco en los lugares santos del Islam, La Meca y Medina, en el centro de Arabia, y la presencia de truchimanes o traductores moriscos, en las costas.

Del Océano Indico, por donde transitaban toda clase de naves y viajeros del Imperio asiático de Portugal. Finalmente, está documentada la presencia de un morisco “que hablaba en castellano” y era alto funcionario de la administración turco-otomana de la capital de Yemen, hacia 1590-1595, antes de la expulsión general de los moriscos de España. Sobre los peregrinos se ha podido resumir unas investigaciones particulares con muchas posibilidades de ampliación.

Por  Mîkel de Epalsa Ferrer-Abdel Hakim Slama Gafsi

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Carmen del Campillo, la magia de una “tetería” en una casa morisca

La española casa de té Carmen del Campillo, no es una tetería convencional. Es de esos lugares con encanto, que te permitirá tener una mágica experiencia.

Descubrirás una antigua casa morisca, situada entre Murcia y Alicante, que parece hubiera detenido el tiempo, para ofrecerte el té más exquisito con auténticas masas marroquíes. También ofrecen batidos y cafés, aunque, siguiendo la filosofía de un establecimiento árabe, no sirven alcohol.

La casa morisca es el fetiche de muchos, aunque más gente debería saber de su existencia. ¿Quién puede resistirse a pasar la tarde en un patio enorme repleto de plantas, fuentes y majestuosos pavos reales?



Está repleto de rincones donde tomar un delicioso té en un entorno ajardinado precioso. Una casa de inmensas dimensiones y difícil de llegar, escondida entre la huerta alicantina. Todo un regalo para los ojos. Un disfrute en sí misma tomar un té en cualquiera de sus muchas estancias, tanto al aire libre como dentro de la casa.

Tendrás a tu disposición la cantidad de cojines y fachadas con arabescos más hermosas, acompañado por un suave hilo musical de toques orientales.

La experiencia merece cualquier precio, en este caso, dos teteras de té y un plato de pastas ronda los 15€. Y cuando llega la noche, el espectacular jardín se llena de la casi exclusiva luz de una gran cantidad de velas. Prepará los cinco sentidos si vas a visitarla.

Llegar a Carmen del Campillo no es sencillo, pero merece la pena el sabor del que es probablemente el mejor té moruno cerca de Murcia.

Por Hebe Costa
Con información de Buena Vibra

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168 poemas de moriscos desmienten pérdida de su cultura árabe

Poema 61 del Cancionero Morisco ©UV

Esta minoría creaba, versificaba y componía en su lengua sobre leyendas, amor, religión y hechos contemporáneos. El cuerpo principal de la investigación de Ana Labarta y Carmen Barceló lo constituyen 56 poemas, copiados en un único códice de 180 folios. Se calcula que el mayor porcentaje de población morisca se concentraba en el Reino de Valencia. Esta minoría fue expulsada de la Península por orden del rey Felipe III en 1609.

Carmen Barceló y Ana Labarta, catedráticas del área de Estudios Árabes e Islámicos de la Universitat de València, han descubierto, traducido y editado 168 poemas en árabe dialectal compuestos por moriscos valencianos durante el siglo XVI. El hallazgo, formado por composiciones que requisó la Inquisición, confirma que esta minoría creaba, versificaba y componía en su lengua sobre leyendas, amor, religión y hechos contemporáneos, y que el árabe era una lengua de cultura en el momento.

La trascendencia del trabajo de las dos investigadoras de la Universitat, que llevan más de 40 años estudiando la lengua y cultura moriscas, es reconocer la vitalidad de la literatura en árabe dialectal en la Península Ibérica hasta principios del siglo XVII, con la pervivencia de poemas antiguos y la elaboración de otros nuevos. «A pesar de que sabíamos que la comunidad morisca valenciana usaba a diario la lengua árabe hablada, estos poemas desmienten la idea de que la minoría sometida estaba degradada, llevaba una vida embrutecida y había perdido su cultura», apunta Ana Labarta.

Los moriscos eran los musulmanes que en 1520 fueron obligados a convertirse al cristianismo y bautizarse, bajo amenaza de expulsión. En algunos casos acabaron asimilándose a la cultura de los vencedores, en la mayoría no, y fueron expulsados a principios del siglo XVII de los reinos de la península por decreto del rey Felipe III en el año 1609.

El cuerpo principal de la investigación de Ana Labarta y Carmen Barceló lo constituyen 56 poemas, copiados en un único códice o registro de 180 folios que se conserva en la Biblioteca Histórica de la Universitat de València. Aparte, las dos investigadoras han rastreado la documentación conservada en el Archivo Histórico Nacional de Madrid, donde se contienen materiales en su día requisados por la Inquisición a moriscos valencianos, así como el Archivo General de la Universidad de Pamplona y el Archivo Histórico Provincial de Málaga.

«Con la expulsión se perdió el dialecto árabe que los moriscos valencianos hablaban, lo que nos ha obligado a deducir de los propios documentos el sentido y la estructura de los poemas», ha destacado Ana Labarta. Hasta ahora, los escritos conocidos de los moriscos valencianos eran cartas, anotaciones comerciales y de contabilidad o recetas médicas, entre otros. Con el nuevo trabajo, se pretende reivindicar el legado cultural compuesto por los moriscos valencianos del siglo XVI.

La investigación de las dos profesoras de la Universitat es especialmente trascendente en el caso valenciano porque de todos los territorios de la península, el mayor porcentaje de población morisca se daba en el Reino de Valencia. Con la expulsión fueron embarcadas al norte de África entre 120.000 y 130.000 personas sobre una población de unas 400.000. Además, miles de moriscos murieron en los enfrentamientos que precedieron a la expulsión (batallas de Espadán; el Cavall Verd y Muela de Cortes, entre otras); en las largas caravanas hacia los puertos de embarque; fueron asesinados; o sus hijos (morisquets, en valenciano) secuestrados mientras padre y madre marchaban al éxodo.

Tras el descubrimiento de los textos, las dos investigadoras se encontraron con la dificultad de transcribirlos. En muchos casos son poemas escritos al dictado, con palabras unidas entre sí. Ana Labarta y Carmen Barceló sostienen la tesis de que se trata de composiciones para ser cantadas en público. Los poemas se han ido localizando a lo largo de años en manuscritos árabes de temática poética o que se escribieron en árabe sobre hojas sueltas de papel conservadas de manera fortuita entre otros documentos. Se trata de unas composiciones tardías, que en su mayor parte no habían sido nunca editadas.

Fuga de Callosa d’en Sarrià y libro

La investigación desarrollada por las dos catedráticas de la Universitat de València ha sido publicada en el libro Cancionero Morisco, editado en 2016. Se trata de un conjunto que forma un corpus poético único en su género en la Literatura Árabe de carácter popular, del que no existen ejemplos similares en ningún otro lugar.

Muchas de las poesías son de tema religioso, otras son de amor, hay varias sobre leyendas y aventuras de personajes de los primeros tiempos del Islam y también de profetas del antiguo y del nuevo testamento, incluyendo la leyenda del encuentro de Jesús con una calavera que le habla. También existen poemas de gran extensión que narran en verso hechos contemporáneos, como la toma de Rodas por los turcos (1522), o el asedio de Argel por Carlos V (1541). En otros se critica el comportamiento de las autoridades cristianas, la iglesia y la Inquisición.

La huida de la población morisca del señorío de Callosa, ocurrida en 1580 es un hecho narrado y cantado por los moriscos valencianos. Se trata de una fuga protagonizada por los habitantes de Callosa, Bolulla y Algar, que en bloque marcharon, ayudados por el gobernador de Argel. Éste, con 23 navíos desembarcó en las Peñas del Albir (hoy la Serra Gelada), marchó con 1.800 hombres a Callosa y se llevó consigo a todos los moriscos, mientras los cristianos viejos se defendían en el castillo.

El poema hallado, el número 13 del libro Cancionero morisco, lo recuerda en más de 150 versos: «Después de esto ¡Asistentes! Escuchad / una linda composición que desde ahora se recordará: / La historia de Callosa, Bolulla y Algar/ ¡Venid a escuchar ¡oh presentes!/ ¡Oh asistentes! era martes ese día,/ dos horas antes del mediodía/ Salieron los musulmanes del mar/ A Callosa se dirigían/ … Se levantó el arráez y habló/ Les dijo: “Gentes nobles!/ He venido a vosotros hoy/ para llevaros a tierra de musulmanes/ He venido a vosotros con toda la flota/ a sacaros de la tierra de cristianos/ sin exceptuar hombre ni mujer/ Por igual os llevo a todos».

Se trata, recuerdan Carmen Barceló y Ana Labarta, «de un hecho que debió gozar del favor de un público que se sentía agobiado por las impertinencias e imposiciones de la autoridad cristiana, los clérigos y los vecinos». Esta fuga vino precedida de otros intentos. Como las dos investigadores recuerdan: «Entre las huidas de población morisca, cabe citar un primer intento, el año 1579, en el que se marcharon al norte de África más de 40 personas de Callosa y Polop».

Investigadoras

Carmen Barceló y Ana Labarta son catedráticas de Lengua Árabe de la Facultat de Filologia, Traducció i Comunicació de la Universitat de València. Ana Labarta ha sido profesora en las universidades de Barcelona, Zaragoza, Córdoba y se incorporó a Valencia en 1995. Carmen Barceló ha desarrollado casi toda su actividad académica en la Universitat de València, donde fue elegida la primera decana de su facultad.

Son especialistas en el dialecto árabe de al-Ándalus y se vienen dedicando desde hace más de 40 años al estudio de la lengua, cultura, onomástica, historia y producción escrita y literaria de los musulmanes valencianos, desde los inicios del siglo VIII hasta su expulsión en 1609, en especial de los siglos XV y XVI.

Han publicado varios libros y centenares de artículos, de forma individual o en colaboración. De sus estudios basados en documentación árabe de archivo cabe citar Minorías Islámicas en el País Valenciano (1984) de Carmen Barceló, La onomástica de los moriscos valencianos (1987) de Ana Labarta; Archivos moriscos (2009), publicado por ambas, y València àrab en prosa i vers (2011).

Moriscos valencianos

En el caso valenciano, durante el siglo XVI la mayoría morisca vivía en las zonas montañosas, lejos de los principales centros de poder. En las ciudades más significativas también estaban apartados en arrabales, como el caso de Xàtiva, Valencia, Gandia, Dénia y Orihuela. Cuando se produjo la expulsión, la mayoría morisca se concentraban en el eje de lo que hoy serían las comarcas entre la Ribera Alta por el norte y la Marina Baja por el sur, territorios que prácticamente quedaron vacíos. Otro núcleo significativo de moriscos es el entorno de la Sierra de Espadán.

Con información de 20Minutos

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