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Sion y la vieja historia de atacar y huir tratando de engañar al mundo

El día 11 de julio de 1998 (menos de un mes antes de las explosiones africanas), todos los corresponsales occidentales en Oriente Medio difundieron una noticia que el gobierno libanés confirmó, luego, oficialmente: había sido descubierta en Líbano una red de espionaje israelí, integrada por 77 ciudadanos libaneses, que tenía por objetivo principal destruir – por medio de un «atentado terrorista»– la embajada de Estados Unidos en Beirut. Luego, al igual que había sucedido en Buenos Aires unos años antes, se acusaría a Hezbollah de haber realizado el atentado. Un desertor del Ejército del Sur de Líbano desbarata la operación. Nada nuevo: terrorismo encubierto. Todos los estudiosos de la política exterior israelí conocen esa estrategia.

«Es la misma historia de siempre: atacar y huir tratando de engañar al mundo» (Livia Rokach, El terrorismo de Estado israelí: un análisis de los Diarios de Moshe Sharett en Israel´s Sacred Terrorism, Arab News, 8 de marzo de 1980. Anexo 3).

En este caso, para engañar al mundo luego del fracaso libanés, había que generar a un «culpable» creíble.



La primera tentativa se orientó hacia Irak. Aunque no sea un Estado islámico es, al menos, un Estado árabe. La «venganza de Sadam« sigue siendo una imagen convincente y terrorífica. Pocos meses antes, estando Netanyahu de visita en los EUA, no se pudieron concretar los bombardeos sobre Irak, poseedor de «armas de destrucción masiva« con capacidad «para destruir tres veces al planeta tierra».

Hasta ese punto se habían deteriorado las relaciones entre los gobiernos de Washington y de Tel Aviv. Pero ahora, dos días antes de las explosiones del África oriental, los inspectores de las Naciones Unidas se retiraron intempestivamente de Bagdad, luego de adoptar una postura insultante – claramente provocadora – para la dignidad de Irak.

Se dice que ese gobierno pretendía impedir la continuidad de las inspecciones (que ya casi habían terminado: obviamente no había armas de «destrucción masiva» en Irak). Ante el extraño hecho consumado el gobierno de Sadam se queda atónito: faltaba muy poco para finalizar la inspección que levantaría el embargo. No podían impedir las inspecciones porque los inspectores, simplemente, ya se habían marchado (afortunadamente existe una película difundida por la televisión iraquí que es absolutamente clarificadora sobre este episodio).

El segundo intento consistió en relacionar los atentados africanos con anteriores operaciones contra tropas norteamericanas de guarnición en Arabia Saudí: en los sagrados lugares. Para ello se inventa una organización inexistente: Frente Internacional Islámico para la Lucha contra Israel y los Cruzados. Hasta el nombre es ridículo e ilógico. Ridículo: porque intenta implicar forzadamente a Europa occidental [los «Cruzados»]; ilógico: porque no se comparecen los conceptos «internacional» e «islámico» [pertenecen a dos épocas distintas dentro del siglo XX: la comunista «internacional» y la poscomunista]. Personalmente no tengo dudas de que fue inventado por el propio Instituto para los Estudios de Contraterrorismo de Tel Aviv. Es esa institución la que difunde en Occidente la imagen de ese Frente Internacional Islámico y Anticruzada (una forma burda de implicar al cristianismo contra el Islam): «una organización que extiende sus tentáculos desde el desierto de Nubia, en África, hasta Afganistán».

Algunos grupos en Israel están particularmente interesados en señalar la naturaleza anónima e internacional del «nuevo terrorismo», dado que no hubo ni habrá reivindicación del atentado; lo que en teoría va contra toda lógica política:

«Está claro que el terrorismo internacional e indiscriminado no está muerto, pero, como un virus maligno, parece que ha pasado por un proceso de mutación. A las organizaciones terroristas ya no les interesa identificarse reivindicando la responsabilidad de sus crímenes… porque han vuelto a la sombra. Y al igual que los terroristas que cometieron el atentado por bomba contra la embajada de Israel en Buenos Aires, los que atentaron contra las embajadas USA en Africa se han convertido en (terroristas) indiscriminadamente internacionales…» (Jerusalem Post, 9 de agosto de 1998).



La guerra mundial contra el «terrorismo islámico» está servida:

«El rastrear a terroristas es ahora una prioridad internacional y los americanos merecen pleno apoyo y colaboración internacional en la caza (de los terroristas). Ciudadanos de prácticamente todos los países han sido asesinados por terroristas y quedan pocos países que hacen todavía concesiones por una motivación «ideológica» de estos crímenes. Por lo tanto, si se comparte el sufrimiento, la responsabilidad de atrapar a terroristas de cualquier índole debe compartirse doblemente» (JP, ibídem.)

La «conexión saudí» es señalada explícitamente por un periódico inglés de clara tendencia pro-israelí, The Independent. En su edición del 12 de agosto Robert Fisk escribe:

«La clave de la identidad y los motivos que inspiraron a las personas que atentaron contra las embajadas de Estados Unidos en Nairobi y Dar es Salaam se encuentra en las profundidades de la nación que los estadounidenses consideran su principal aliado en el Golfo Pérsico: Arabia Saudí. El ataque… reflejó la furia creciente de miles de saudíes – incluidos algunos miembros de la familia real – contra la continua presencia militar y política de EUA en la tierra que alberga dos de los más importantes santuarios del islam: La Meca y Medina… No fue una casualidad que las bombas explotasen… coincidiendo con el octavo aniversario de la llegada de las primeras tropas de EE.UU. a Arabia Saudí, en 1990…»

El Jerusalem Post (JP), a su vez, recuerda el anterior atentado contra tropas norteamericanas realizado en territorio saudí:

«Las susceptibles autoridades saudíes, ante el temor que las investigaciones podrían revelar alguna conexión políticamente embarazosa con un Estado de la región, obstruyeron constantemente las investigaciones y negaron el acceso de oficiales USA a los sospechosos clave. Este comportamiento fue particularmente irritante, ya que los saudíes son aliados de los americanos y dependen en mucho de la protección americana contra amenazas regionales como desde Irak o Irán…» (JP, Ibídem).

La tercera hipótesis fue desarrollada por «analistas» argentinos al servicio del Estado judío, que quiere implicar a Irán a toda costa, en los atentados de Buenos Aires. Para estos cipayos los autores de los atentados africanos son miembros de

«… la internacional islamista, (que es el) ala dura del poder iraní que intenta por todos los medios ‘frenar’ el acercamiento a Occidente del nuevo presidente iraní (más) una combinación de varios actores en la que intervendrían algunos sectores disidentes del grupo chiita proiraní Hezbollah, teledirigido por Irán y Siria. El contexto interior iraní se hace obvio por la cruda batalla que libran en Teherán los renovadores de Jatamí y el ala conservadora fiel a los valores del Ayatolah Jomeini» (en Página 12, Buenos Aires, 10 de agosto de 1998).

Como de costumbre, se construye una gran imagen falsa a partir de algunos elementos ciertos. Como por ejemplo la disidencia de Hezbollah. Pero naturalmente no se aclara que el «grupo de Baalbek« no tiene ninguna capacidad de acción más allá del Valle de La Bekaa, en Líbano. De esa hipótesis, al parecer fecunda, se han derivado luego otras, como la que expone el Foreign Report de Londres, el 13 de agosto. Los «guardianes de la Revolución» iraníes habrían actuado en coordinación con las fuerzas del saudí Ussana Ben Laden, supuestamente exiliado nada menos que en el Afganistán talibán.



Conviene recordar que los talibanes, en su origen, fueron una creación de la CIA contra las tropas soviéticas que habían invadido Afganistán. Esto parece olvidarlo hoy en día la diplomacia rusa, que señala a Afganistán como el centro del «terrorismo islámico internacional». Pero ya sabemos cuál es la posición – hegemónica – que tienen los judíos en la Rusia pos-soviética. A través de los talibanes queda metido en la olla, donde se cocina este nauseabundo guiso de acusaciones, el Paquistán musulmán, flamante miembro del club atómico. Se hace difícil imaginar cómo los iraníes pueden negociar con elementos que mantienen secuestrados a 11 de sus diplomáticos en territorio afgano recientemente conquistado por las fuerzas talibanes.

Por otra parte los iraníes, al igual que antiguamente los soviéticos, siempre han denunciado la conexión norteamericana e israelí dentro de la alianza talibán-paquistaní.

Por N. Ceresole

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Edward Sa’id: No debemos demonizar al Islam ni al mundo árabe

«No debemos demonizar al Islam ni al mundo árabe… Se trata al Islam de una forma muy diferente que al cristianismo o al judaísmo. Años y años de prejuicios hacen que, por ejemplo, hablar de terrorismo judío nos deje indiferentes y que, sin embargo, sea habitual comparar a los musulmanes con el mal. Hay mucha pereza intelectual y mucha ignorancia en todo eso. Hemos aceptado como axioma las ideas de Samuel Huntington y el «choque entre las civilizaciones»… Huntington busca enemigos como sea porque se arrastra la necesidad ideológica de magnificar la superioridad de Occidente sobre el mundo».



Edward Said, al Corriere della Sera, de Milán, el 10 de agosto de 1998

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Los clanes de las montañas de Líbano

Pierre Gemayel con sus hijos Amin y Bashir

Líbano, el auténtico Líbano es, sobre todo, la montaña. Las ciudades del litoral, Beirut, Trípoli, Saida, Tiro, fueron añadidas al abrupto e histórico originario País de los Cedros. Es por esto que los poderosos clanes, las influyentes familias tradicionales cristianas drusas, siguen teniendo sus feudos en su cadena montañosa, ya sea en Metn, en Kesruan, en Bcharre, o en el Chuf.

Bukfaya es un hermoso pueblo en el que hay todavía casas de piedra con tejados a cuatro vertientes de tejas rojas. En una de sus antiguas casonas vive la familia de los Gemayel, una de las más prominentes familias políticas libanesas a la que pertenecía el joven Pierre Gemayel, asesinado ministro de Industria. Su abuelo, que tenía el mismo nombre de pila, fue el fundador del partido del Kataeb o Falange que en 1975 con los guerrilleros palestinos desencadenaron la larga guerra civil de quince años. Esta familia que ha dado dos presidentes a la república, Bechir, también asesinado en 1982, y Amin, padre de la víctima, ha encarnado una cierta idea de Líbano radical maronita.

El otro clan rival, también maronita, el de los Frangie, algunos de cuyos miembros siempre se han decantado hacia Siria, tiene otra hermosa población de la montaña, Zghorta, como base de su autoridad.



La tercera gran familia maronita influyente que contó con un presidente de la república, la familia Chamun, está arraigada en la bella localidad de la montaña, en Deir el Kamar, el Convento de la Luna, en la misma región del Chuf en la que domina el jefe druso Walsd Jumblat, otro de los perennes señores de la guerra de Líbano.

La historia del Líbano es una historia de sangre, de sangre vertida en las intestinas luchas de clanes y familias originarias de la montaña. En 1977, en el feudo de los Frangie, un grupo de milicianos capitaneados por Sami Geagea, llamado el Doctor, actual jefe de las Fuerzas libanesas, irrumpió en la mansión de Tony Frangie, asesinándole con su mujer y sus dos hijos. La vendetta de los milicianos falangistas quiso castigar al clan Frangie que se oponía a su política y mantenía muy buenas relaciones con el Jefe del Estado de Siria. Dos años después, en un balneario de la costa, las piscinas de Saframarina quedaron manchadas de sangre cuando los hombres de Bechir Gemayel, tío del ministro asesinado el martes en Beirut, quisieron eliminar una pequeña milicia cristiana rival, la de los Tigres, salvándose de milagro Dany Chamun y los suyos.

En 1982 tras la invasión israelí fue asesinado Bechir Gemayel en su cuartel general de Achrafie. Y diez años más tarde, en la bella localidad de Deir el Kamar, antigua capital del principado de Líbano, unos hombres armados que nunca pudieron ser identificados mataron a Dany Chamun, a su esposa y a sus dos hijos. Las venganzas, los ajustes de cuentas, los asesinatos forman parte de esta política de una guerra incesante de mil caras. Todos estos crímenes, todos los demás magnicidios cometidos en treinta y cinco años, han quedado totalmente impunes. Una guerra secreta yace siempre por debajo de los conflictos armados que brotan en la población.

Sami Geagea cuenta también con su propio feudo montañés en Becharre, donde nació el poeta Gibran Khalil Gibran, la localidad vecina de los Cedros, de los últimos y milenarios cedros, que aún quedan en Líbano, y del valle de la Kadicha donde se encuentran antiguos monasterios y conventos excavados en las rocas.

Sami Geagea y el general Michel Aoun, también cristiano maronita que ya se enzarzaron entre 1988 y 1989 en una escandalosa guerra civil, se enfrentan de nuevo políticamente, en este nuevo tiempo de amenazas e incertidumbres de Líbano. Aún apoya al Hizbullah en contra de los demás jefes de los clanes maronitas que se han alineado con el gobierno antisirio del musulmán suní Fuad Siniora.



El asesinato de Pierre Gemayel ha embarazado a estos partidos de la oposición que habían planeado, antes del crimen, manifestaciones callejeras en favor de su plan de constituir un gobierno de unidad nacional. Porque quieren evitar ahora cualquier movimiento popular que exponga a Líbano a desbordantes oleadas emocionales. Todos los dirigentes han codeado el asesinato y han exhortado a sus simpatizantes que mantengan la calma. La jornada de la Fiesta de la Independencia de Líbano fue decretada día de luto nacional.

Por La Vanguardia

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Judíos Ashkenazíes:Del origen en Khazaria a la usurpación de Palestina

Khazaria

La raza judía moderna nació el 740 DC en un país situado entre el Mar Negro y el Mar Caspio, conocido como Khazaria, con un territorio que hoy en día ocuparía predominantemente Georgia, pero también llegaría hasta Rusia, Polonia, Lituania, Hungría y Rumanía. Una raza judía moderna, que por cierto no es judía.

Como puede ser eso, os preguntáis? Pues en aquellos momentos, el pueblo de Khazaria se sentía vulnerable, ya que a un lado había musulmanes y al otro cristianos, y por lo tanto constantemente temía ser atacado desde ambos lados. Por otra parte, la gente de Khazaria no profesaba ninguna fe, practicaban la idolatría, lo que propiciaba la invasión por parte de algún pueblo que quisiera convertirlos a una determinada fe.

Bulán, el Rey de Khazaria, a fin de protegerse de un ataque, decidió que su pueblo se convirtiera a una de estas religiones, pero ¿a cual? Si se convertían a la fe musulmana correrían el riesgo de ser atacados por los cristianos y si se convertían a la fe cristiana se arriesgaban a ser atacados por los musulmanes.



Tuvo una idea. Había otra raza que era capaz de tratar tanto con los musulmanes como con los cristianos que los rodeaban, sobre todo en materia de comercio. Una raza que también tenía tratos con la gente de Khazaria. Esta raza eran los judíos. El Rey Bulán decidió que si hacía que su pueblo se convirtiera al judaísmo podría contentar tanto a musulmanes como a cristianos, ya que ambos ya estaban dispuestos a negociar con los judíos, por lo tanto eso es lo que hizo.

El Rey Bulán tenía razón. Viviría para ver cómo su país no era conquistado, su pueblo se convirtió al judaísmo con entusiasmo y adoptó los principios del libro judío más sagrado, el Talmud. Pero hubo muchas cosas que el rey no vio.

No vivió lo suficiente como para ver que su raza asiática de conversos al judaísmo, un día representaría el 90% de todos los judíos del planeta, y se llamarían a sí mismos judíos asquenazíes, cuando en realidad no eran judíos, sino simplemente una raza asiática de un pueblo que se había convertido a la religión judía, mientras continuaban hablando el idioma de Khazaria, el yiddish, totalmente diferente a la lengua de los hebreos.

No viviría para ver a su pueblo convertirse en la descendencia de un hombre, mucho más poderoso que él, que nacería poco más de 1.000 años después, en Alemania, un hombre llamado Bauer, que engendraría la dinastía de los Rothschild.

No viviría lo suficiente como para ver a esta dinastía usurpar la riqueza del mundo a través del engaño y la intriga, financiándose a base de enormes riquezas que acumulaban a medida que usurpaban la riqueza del mundo para hacerse con el control de la oferta monetaria mundial.

No viviría para ver a su pueblo exigiendo una patria propia en Palestina como derecho de nacimiento, y asegurándose que todo primer ministro desde su creación en 1948 fuera un judío asquenazí, aunque la verdadera patria de los judíos asquenazíes, Khazaria, su reino, está a unos 800 kilómetros de distancia.



Y no viviría para ver a su pueblo cumpliendo la profecía bíblica, como la «sinagoga de Satanás».

«Conozco tu tribulación y tu pobreza, aunque de hecho eres rico; sé cómo te calumnian esos que se hacen llamar judíos sin serlo, ya que son una sinagoga de Satanás«.

Apocalipsis 2:9

Por A. C. Hitchcock

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Los árabes no pueden destruir a Israel, pero los rabinos sí

Los árabes no pueden destruir a Israel, pero los rabinos si pueden. Los rabinos pueden hacer eso convirtiendo a Israel en la clase de entidad política en que los judíos vivieron por 2000 años, convirtiéndola en un lugar gobernado por la ley clerical y el pensamiento clerical que se ha vuelto tan atrasado y xenófobo que Israel no será capaz de funcionar como un estado.

Ze’ev Chafets, (editor colaborador del Jerusalem Post, Abril del 2001)

Entre 1985 y 2000 dos tendencias sociales provocaron cambios en la sociedad judía israelí. Estas tendencias y sus repercusiones polarizadas que se desarrollaron a partir de allí afectaron y fueron afectadas por el fundamentalismo judío. La primera tendencia fue el deseo de muchos judíos israelíes de una resolución del conflicto árabe-israelí y de una paz duradera. El deseo era hacer ciertas concesiones para alcanzar una situación sin guerra. Dentro del contexto del proceso de Oslo, Israel se retiró de parte de los territorios ocupados desde 1967 y permitió a los palestinos vivir allí con un gobierno más autónomo, pero no soberanamente.



A continuación de esa retirada más judíos israelíes reconocieron a la Autoridad Nacional Palestina y la necesidad de un estado palestino de algún tipo. Hubo una reacción, porque muchos judíos israelíes son chauvinistas que sienten orgullo en el despliegue de poder judío y consideraban que era una compensación por siglos de humillación judía. Estos chauvinistas percibían el cambio que ocurría como una humillación nacional. Los extremistas religiosos, o sea los fundamentalistas judíos, entre estos chauvinistas consideraban el cambio como un insulto a Dios.

Dirigieron su ira no solamente en contra de los enemigos árabes sino incluso más en contra de los traidores judíos, los cuales decían que habían debilitado la voluntad nacional Tales sentimientos estuvieron entre los que motivaron a Yigal Amir para asesinar al Primer Ministro Rabin y a Baruch Goldstein para masacrar a civiles palestinos en Hebrón.

Los resultados comparativos de las elecciones de 1992 y 1996 muestran que la proporción de judíos israelíes que se oponían a concesiones ulteriores se incrementó progresivamente. Por ejemplo, en la elección de 1992, 61 integrantes de la Knesset apoyaban el proceso de Oslo. En la elección de 1999 el número cayó a 46 a pesar de la victoria de Barak sobre Netanyahu en la elección para primer ministro. En orden a llevar adelante sus planes, Barak tuvo que considerar el forjar acuerdos con partidos de derecha; consideró a dos partidos fundamentalistas, el Shas con 17 escaños en la Knesset y el Yahadut Ha’Tora con 5 escaños. Estos dos partidos haredim usualmente han estado preocupados solamente por cuestiones religiosas y visto que sus deseos eran lograr estas cuestiones, han estado mayormente deseosos de aceptar casi cualquier política exterior y/o económica.



El Partido Religioso Nacional (PRN), que tenía 6 escaños en la Knesset luego de la elección de 1999, tradicionalmente ha puesto por encima de todo la política exterior, y especialmente el apoyo a los colonos religiosos en Cisjordania.

Por N. Mezvinski

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A 50 años de la quema israelí de Al-Aqsa – Por Suhail Hani Daher Akel

El 21 de agosto de 1969, con el visto bueno de los soldados de la ocupación, el terrorista pirómano australiano Rohan, perteneciente a la secta cristiana-sionista, se filtró en el interior de Al-Aqsa y desató un brutal incendio.

A 50 años de la quema israelí de Al-Aqsa latente en la actualidad bajo la ocupación.

Mientras que el recientemente fundado Israel ocupó el sector Occidental de Jerusalem en 1948, durante la guerra de junio de 1967 el poder militar sionista derrotó a varios países árabes en apenas 6 días y ocuparon, además, del Golán sirio, parte de Jordania y Egipto, el resto de Palestina y su capital el sector Este de Jerusalem. Con ironía el general israelí Moshe Dayan, al entrar en la milenaria ciudad, aseguró: “Entramos a Jerusalem para no salir nunca más”.

Desde esa instancia, el régimen ocupante agresivamente emprendió diversas excavaciones debajo de la Mezquita Al-Aqsa con mentirosos pretextos frente a la real motivación de dañar sus cimientos para el derrumbe del edificio erigido en el siglo VII y establecer en su lugar el templo de Salomón. Si bien, esto fue reiteradamente denunciado, a nadie le interesó escuchar las desesperadas voces, proteger y arrancar de las manos israelíes la primera Quibla del Islam.

Por estas avanzadas políticas de judaización de Jerusalem, la explanada de las mezquitas Al-Aqsa y la cúpula de la Roca quedaron a merced de los extremistas fanáticos israelíes. El jueves 21 de agosto de 1969, en horas tempranas y con el visto bueno de los soldados de la ocupación, el terrorista pirómano australiano Dennis Michel Rohan, perteneciente a la secta cristiana-sionista, se filtró en el interior de Al-Aqsa y desató un brutal incendio.

Advertidos por las sirenas los guardias palestinos del complejo Al-Aqsa alertaron del voraz incendio dentro de la sala de oración. De inmediato centenares de palestinos entre musulmanes y cristianos luego de quebrar el impedimento de las tropas sionistas con fuertes enfrentamientos en el Noble Santuario, hicieron cadenas humanas para apagar el incendio con cubos de agua hasta que llegaran los bomberos palestinos de las ciudades de Ramallah, Hebrón y Tulkarem, tras superar las trabas sionistas en los cruces de las carreteras.



El fuego ardió durante horas y se extendió por las partes más antiguas destruyendo el púlpito de madera de olivo, sándalo y marfil de 900 años de antigüedad obsequiado por el iraquí sultán Salah al- Din al-Ayubbi (Saladino). El daño fue considerable y arrasó con los antiguos paneles de mosaico en las paredes y los techos, carbonizando las alfombras y una gran parte de literatura musulmana.

El terrorista austriaco Rohan, que fue traído en los fatídicos chats por la Agencia Judía para trabajar y colonizar Palestina, lo detuvieron el 23 de agosto y llevaron ante un tribunal israelí que irónicamente lo juzgó, lo encontró culpable y lo consideró como ‘persona con alteraciones mentales’ enviándolo de regreso Australia donde falleció de muerte natural y en libertad en 1995.

El gobierno israelí de la terrorista ucraniana, la premier Golda Meir, como fuerza ocupante no solo no se hizo cargo de lo ocurrido, sino que lo incitó a Rohan hacerlo como parte cómplice del crimen de lesa humanidad que nunca tuvo culpables que pagaran sus culpas.

Cincuenta años después con el apoyo del excéntrico presidente Donald Trump, Israel judaizó la ciudad y los peligros siguen acechando a la explanada de las mezquitas profanada diariamente por centenares de ilegales colonos judíos que la ensucian con sus cánticos talmúdicos.

Por Suhail Hani Daher Akel *
Con información de Palestinian Information Post-PIP

(*) – Fue el primer Embajador del Estado de Palestina en la Argentina.
– Fue el primer Representante de la OLP en la Argentina.
– Analista internacional sobre la situación de Palestina.

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Acuerdo histórico entre el presidente de Líbano Michel Aoun y Hezbollah

Este acuerdo da un mensaje esperanzador a la región ya que promueve la unidad entre el partido político con representación en el parlamento y el gobierno libanés.

Con este acercamiento se pretende reforzar  la seguridad  del país de los cedros contra las amenazas del primer ministro israelí y por otro lado propicia la consolidación de un acercamiento político y religioso en un país multiconfesional.

Por otra parte, el aspecto negativo de este acuerdo se remite al descontento de los países occidentales que tomando una postura determinada por los Estados Unidos, Inglaterra e Israel, pretende estigmatizar al partido político musulmán shiíta “Hezbollah” tildándolo de grupo terrorista armado descalificando así y desconociendo su verdadero origen y su legítima participación en las decisiones de gobierno de Líbano a través de sus representantes parlamentarios.



Un acuerdo histórico entre el presidente de Líbano Michel Aoun y el partido Chií Hezbollah

El presidente de Líbano se ha pronunciado en defensa de Hezbollah y le manifestó su visión al respecto al canciller británico. Las alianzas del grupo en la región no afectan la política interna libanesa, señaló.

La oficina del presidente Michel Aoun lo citó diciendo que Hezbollah es parte del pueblo libanés y está representado en el Gabinete y el Parlamento.

Los comentarios de Aoun, un aliado de Hezbollah, se produjeron después de su reunión con el ministro británico de Relaciones Exteriores, Alistair Burt.

La semana pasada, Gran Bretaña prohibió a Hezbollah definiéndolo grupo terrorista , planteando que está desestabilizando el Medio Oriente. Los Estados Unidos e Israel también consideran a Hezbollah una organización terrorista.

Hezbollah dijo que la decisión británica era una prueba de que su gobierno es «simplemente un títere» que cumple con las órdenes de sus «maestros» estadounidenses.

La colaboración operativa entre Hezbollah y el ejército libanés se manifestó en su lucha conjunta contra las fuerzas de Daesh en las montañas de Qalamoun en la frontera entre SiriaLíbano.

Líbano se ha conducido con éxito entre dos polos opuestos: una estrecha cooperación económica y militar con las naciones occidentales (Francia y Estados Unidos en particular), por un lado, y una estrecha asociación con Siria e Irán (a través de Hezbollah) en el otro.

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