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Lo que haré – Suheir Hammad

Lo que haré

 

No bailaré al ritmo de su tambor de guerra.
No prestaré mi alma y mis huesos a su tambor

[de guerra.

No bailaré a su ritmo.
Conozco ese ritmo, es un ritmo sin vida.

Conozco muy bien esa piel que usted golpea.
Estuvo viva aún después de cazada, robada,

[expandida.

No bailaré al ritmo de su tambor de guerra.

Yo no voy a estallar por usted.
Yo no voy a odiar por usted,
ni siquiera voy a odiarlo a usted.
No voy a matar por usted.

Especialmente, no moriré por usted.
No voy a llorar la muerte con asesinato ni suicidio.
No me pondré de su lado ni bailaré con bombas

[porque todos los demás están bailando.

Todos pueden estar equivocados.

La vida es un derecho, no un daño colateral

[o casual.


No olvidaré de dónde vengo.

Yo tocaré mi propio tambor.

Reuniré a mis amados cercanos y nuestro

[canto será danza.

Nuestro zumbido será el ritmo.

No seré engañada.
No prestaré mi nombre ni mi ritmo a su sonido.
Yo bailaré y resistiré y bailaré y persistiré y bailaré.
Este latido de mi corazón suena más alto que

[la muerte.

Su tambor de guerra no sonará más alto que

[mi aliento.

Suheir Hammad *


* Nació en Ammán (Jordania), en 1973 en una familia de refugiados palestinos, y está radicada en Nueva York, donde reside desde su infancia. Escritora, actriz y activista política, es autora de libros como Born Palestinian, Born Black (Harlem River Press, 1996); Zaatar Diva (Cypher Books, 2006) y Breaking Poems (Cypher Books, 2008). Su poesía, sobre la que trabaja también en el aspecto de la puesta en escena y el recitado de viva voz, constituye una exploración sobre la identidad, el exilio, la femineidad y la lengua, en la que se inmiscuyen hechos de la actualidad de nuestro tiempo como el bloqueo de Gaza o los atentados del 11 de septiembre.


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Los judíos en Palestina y el ataque a la Virgen de la Sagrada Familia

Colonos israelíes incendian una iglesia en Al-Quds (Jerusalén) 2015

Nuestra Señora de los Dolores

La tranquilidad de Occidente debería asustarnos más aún que el contexto del Oriente Medio, pues podría significar la muerte de nuestra civilización.

En la parte superior de la iglesia de la  Anunciación, en Nazaret, hay una colección llamativa de imágenes. Se trata de homenajes de distintos artistas dedicados a la Virgen María. Una Virgen delicada, ataviada con un kimono refulgente, llevando en brazos al Niño, con traje de ceremonia japonés, en medio de un sembrado de flores azules y doradas; el rostro gótico de una Madona inspirado en una ilustración francesa cisterciense; la Reina de los Cielos china, esculpida en una madera preciosa por piadosos habitantes de Formosa, (Taiwan); la estatua mejicana de la  Virgen de Guadalupe, adornada con piedras preciosas; una Virgen Negra polaca; el rostro, desbordante de infinita ternura, de una Madre de Dios bizantina; una Madona moderna, de acero  repujado, de Estados Unidos… nos está mirando, desde los muros de la iglesia, uniéndonos en una sola familia humana. Ninguna otra imagen en el mundo es tan universal y tan sobrecogedora como ésta de la Virgen y el Niño.


Dondequiera que uno vaya desde Santiago de Compostela, en el extremo noroccidental de  España, hasta las cúpulas doradas de Rusia; desde la helada Upsala, en Suecia, hasta Santa Sofía de Constantinopla, allí descubrirá su rostro sublime. Los mejores artistas han ido formando sus rasgos compasivos, traduciendo su amor por su hijo y su sufrimiento. La pintó Botticelli al lado de un granado en flor, entre los Reyes del Oriente; Miguel Angel y Rafael, Cimabue y el Tiziano, Van der Weyden y Fra Filippo Lippi recibieron la inspiración de su imagen. Esta simbiosis única de muchacha y madre, de vulnerabilidad y amparo, de admiración y amor, ha formado la base espiritual y la inspiración de nuestra civilización.

Se le apareció a un campesino mejicano, y su imagen cubierta de flores detuvo combates y fue uniendo a los americanos nativos y a los españoles allí radicados en una misma nación. Le entregó su rosario a Santo Domingo. Encargó una carta a unos niños portugueses en Fátima. El Profeta Muhammad conservaba y amaba su icono, encontrado en el templo de la Meca, según nos enseña el islamólogo francés Máxime Rodinson. Se le apareció a un rico banquero judío, Alfonso Ratisbona, y éste, ejecutando las órdenes sagradas recibidas de ella, hizo edificar el convento de las Hermanas de Sión en Ein Karim.

Un musulmán palestino, en un campo de refugiados en Líbano, pudo conservar su imagen, llevada al exilio desde su pueblo natal de Galilea, según cuenta Elias Khoury en su  novela Bab al Shams, (La Puerta del Sol). Unos astronautas sirios fueron a invocar su protección al convento de Seidnaya 1 , antes de embarcar para la estación espacial soviética. 2

Las leyendas medievales solían presentar a los judíos como enemigos de la Virgen. Un trozo de columna en la Vía Dolorosa de Jerusalén señala el lugar donde, según la tradición, fuera agredida por unos judíos. Esas eran historias de antes. Y ahora hay hechos nuevos. Esta semana en Belén un judío le disparó a la Virgen. Un militar judío, en su enorme tanque Merkava-3 construido con los últimos adelantos de la tecnología estadounidense y con el dinero de los contribuyentes de ese país, disparó una granada desde una distancia de cincuenta metros a la estatua de la Virgen, que se encuentra situada encima de la entrada de la iglesia de la Sagrada Familia, en la ciudad de la Natividad.

La Virgen perdió un brazo, y su hermoso rostro está mutilado. Se ha convertido en una más del centenar de mujeres palestinas víctimas de los judíos durante la llamarada actual del conflicto. Este acto de vandalismo aparentemente gratuito no era un disparo perdido. Ningún terrorista se disimulaba detrás de su figura protectora, en el pináculo de la iglesia del hospital. A cincuenta metros no cabe equivocación alguna. Podría tratarse del cumplimiento de alguna orden o también podría ser la expresión espontánea de los sentimientos de un judío fanático. Nuestro mundo está retrocediendo a gran velocidad hacia los tiempos tenebrosos. Ahora que Israel ha vuelto a avivar la llama del rechazo tradicional de los judíos hacia el cristianismo, no hay por qué descartar ninguna de ambas posibilidades.


Cualquiera que sea la significación que se le haya querido dar al acto, el lanzamiento de esta granada ha adquirido el valor de la verificación suprema del sistema de control mental: ¿Se esparcerá la noticia de este sacrilegio? ¿Conmoverá los corazones de la Cristiandad? El resultado doblemente negativo de este hecho seguramente ya ha confirmado las mayores esperanzas de sus instigadores. La prensa mundial, desde Nueva York hasta Moscú, pasando por París y Londres, está perfectamente controlada por los supremacistas judíos; ni un rechinar de dientes se deja escuchar sin que ellos lo autoricen previamente. La invasión israelí que se está verificando, desde Ramala y Belén, fue publicada por los medios de comunicación bajo el titular de Sharon busca la paz”… y la resolución de la ONU pone al mismo nivel, con medias palabras, a los agresores y a sus víctimas. La prensa de Occidente ha desplegado un manto de silencio sobre los gritos que se alzaban en Tierra Santa, para ahogarlos.

Alexander Cockburn 3 escribe: “Parece que es inútil, en cuestión de periodismo, tener siquiera una discusión sobre la extensión del control de los judíos sobre los medios de comunicación ”. En una de sus cotidianas “Notas al margen”, publicadas en su carta de información por Internet, Supply Side Investor, Jude Wanniski señaló la primera quincena de marzo de 2002 que “es posible afirmar rotundamente que los judíos controlan el debate sobre Israel en los medios de comunicación de este país”, (los Estados Unidos de América).

Pues bien, la información sobre la destrucción de la estatua de la Virgen de Belén fue transmitida por la agencia Reuter, y la foto fue tomada por un fotógrafo de Associated Press. La prensa del mundo entero disponía de ella. Sin embargo, ni un periódico, ni una revista de gran tirada la publicaron. Lo que sí sacaron fue una serie de artículos sobre el antisemitismo cristiano.

En lo relativo a Oriente Medio, la conciencia occidental sufre una visión invertida. Los actos terroristas han sido perpetrados por los judíos contra los palestinos, pero el nombre mismo de palestino se ha convertido en sinónimo de terrorista. Los palestinos se encuentran ante el peligro de un nuevo holocausto; los militares judíos les tatúan números en la frente y los antebrazos; separan a los hombres y a las mujeres, y los envían a campos de concentración; pero sólo los memoriales al llamado holocausto de los judíos brotan por doquier. Israel y Estados Unidos pisotean el derecho internacional, pero a sus adversarios se les señala y se les tacha de “Estados delincuentes “. 4

Mientras hay ciudades palestinas invadidas por tanques israelíes, el Wall Street Journal publica un artículo titulado “Israel en estado de sitio”, escrito por el alcalde ilegal de Jerusalén, Ehud Olmert.

Hay en Palestina iglesias bombardeadas, evangelios quemados, cristianos acosados por judíos, ¿pero qué es lo que preocupa a los editores de periódicos y a los eclesiásticos? Pues el antisemitismo cristiano…

En la actualidad, la acusación de antisemitismo se ha convertido en el insulto supremo. ¿Pero es acaso una novedad? En El Mercader de Venecia , Shylock se quejaba del odio de los gentiles a pesar de que era él quien sentía odio por éstos, pues no aprobaban sus prácticas de usurero. En vez de reducir la tasa de interés, prefirió dar un tajo en la carne de Antonio y refugiarse en la supuesta discriminación que lo afectaba. Si la Portia de Shakespeare hubiese tenido la actitud que tenemos hoy, hubiera dejado a Shylock apoderarse de su libra de carne humana en vez de disuadirlo y encontrarse acusada de antisemitismo.

Lo más probable es que semejante impulso haya llevado a los guardianes de la conciencia pública a minimizar o sesgar el sacrilegio cometido en Belén. La indiferencia de Occidente debería alarmarnos mucho más allá que el contexto medio-oriental, pues podría significar que nuestra civilización ha muerto.


La civilización no puede sobrevivir si su sagrado corazón deja de latir. Cuando la fe pierde su significado la civilización se extingue, escribió filósofo de la historia Arnold Toynbee en una obra que explica la desaparición del antiguo Egipto. No hay vida sin lo sacro, confirmó el filósofo de las religiones Mircea Eliade. Si aceptamos o no la noción de filosofía de la historia, o bien una lectura mística, o incluso estudios sociológicos pragmáticos; si seguimos a Durkheim o a Heidegger, la conclusión sigue siendo la misma: la indiferencia por la suerte de la Virgen de Belén es un mal presagio para la civilización cristiana occidental. Implica que europeos y estadounidenses han perdido el núcleo sagrado y que nuestra civilización profanada está abocada a la extinción, a menos que demos un paso atrás para alejarnos algo del borde del abismo. 5

Por I. A. Shamir 


Notas:
  1. En la montaña del ante Líbano, cerca de Damasco.
  2. W. Dalrymple, From the Holy Mountain
  3. http://www.nypress.com/Billy Graham: War Criminal.
  4. Véase: Francis Boyle en Counter Punch, 14.03.02.
  5. Escrito el 17. 03. 2002.

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Heraclio, Quraysh, Abû Sufyân y la Fe del Profeta Muhammad (B y P)

Heraclio, Emperador Bizantino

Ibn ‘Abbâs relató que el Mensajero de Dios (B y P), era la persona más generosa y que solía llegar al máximo de su generosidad en el mes de Ramadán cuando Ÿibrîl lo visitaba. Ÿibrîl solía visitarlo todas las noches de Ramadán para enseñarle el Corán. El Mensajero de Dios (B y P), era la persona más generosa, aún más generoso que los bondadosos vientos que traen buenas nuevas, (la lluvia), en su voluntad y predisposición hacia el bien.

Ibn ‘Abbâs relató: Abû Sufyân bin Harb 1 me contó que Heraclio 2 lo mandó llamar mientras él acompañaba una caravana de Quraysh. Eran mercaderes haciendo negocios en las tierras de Shâm 3, en la época cuando el Mensajero de Dios (B y P) hizo una tregua con Abû Sufyân y los incrédulos de Quraysh. Abû Sufyân y su gente se encontraron con Heraclio en Jerusalén  4.

Heraclio los llamó a su corte en presencia de los mayores dignatarios bizantinos; luego pidió la presencia de su intérprete, el cuál tradujo la pregunta de Heraclio así: ‘¿Quién de vosotros tiene el parentesco más cercano con el hombre que se declara profeta?’. Abû Sufyân dijo: ‘Yo soy su pariente más cercano, (de entre los presentes)’.

Heraclio dijo: ‘Que se acerque a mí y que sus compañeros se paren cerca y detrás de él’. Abû Sufyân añadió: Heraclio dijo a su intérprete que diga a mis compañeros que él deseaba interrogarme acerca de aquel hombre, (el Profeta), y que si mentía ellos debían corregirme. ¡Por Dios! Si no fuese el temor a que mis compañeros me tachen de mentiroso, hubiese mentido acerca de Muhammad (B y P).


La primera pregunta que me hizo sobre él fue: ‘¿Cómo consideráis su origen?’  Yo respondí: ‘Es de buena familia’.

Luego me preguntó: ‘¿Alguien ha reclamado algo así antes, (La Profecía)?’ Respondí: ‘No’.

Heraclio preguntó: ‘¿Le siguen los nobles o los humildes?’. Le respondí: ‘Le siguen los humildes’. Dijo: ‘¿Y estos aumentan o disminuyen?’. Respondí: ‘Aumentan’

Luego preguntó: ‘¿Alguno de sus seguidores le ha abandonado y ha renunciado a su religión por descontento de la misma?’. Respondí: ‘No’.

Dijo: ‘¿Lo habéis acusado de mentir antes de su reclamo, (de la profecía)?’. Respondí: ‘No’

Dijo: ‘Ha traicionado alguna vez su palabra?’. Respondí ‘No. Hicimos una tregua con él pero no se qué hará en ese tiempo’. No encontré oportunidad de decir algo en contra de Muhammad (B y P) excepto eso.

Heraclio preguntó: ‘¿Le habéis combatido?’ Dije: ‘Si’.

Dijo: ‘¿Y cómo habéis salido del combate?’ Dije: ‘Ha sido una guerra pareja; a veces triunfa él y a veces vosotros’.

Dijo: ‘¿Y qué os prescribe?’ Respondí: ‘Dice: Adorad sólo a Dios; no le atribuyáis copartícipes y dejad de adorar lo que adoraban vuestros padres. Y nos recomienda la oración, la sinceridad, la castidad y el buen trato a los parientes’.

Entonces dijo al intérprete: ‘Dile: Te pregunté por su origen y me dijiste que era noble entre vosotros. Así también, los Enviados 5 surgen entre los nobles de su pueblo.

Te pregunté si alguien había reclamado lo mismo que él antes y me dijiste que no. Si hubieras respondido que sí habría pensado que no hace más que seguir el reclamo de alguien más.

Te pregunté si hubo entre sus ancestros algún rey y dijiste que no. Si hubieses dicho que sí habría pensado que es un hombre buscando recuperar el reino de sus ancestros. Te pregunté si lo habíais acusado de mentir antes de reclamar la profecía y dijiste que no; así es que no pregunto cómo un hombre que no miente sobre otros hombres mentiría sobre Dios.

Luego te pregunté si le siguen los ricos o los pobres; me dijiste que eran los pobres y, de hecho, éstos son los que siempre siguen a los Enviados. Luego te pregunté si sus seguidores van en aumento; me dijiste que sí. Así sucede con la verdadera fe hasta que se completa.

Te pregunté si alguno de sus seguidores reniega descontento de su religión y dijiste que no. Pues así es con la fe cuando sus deleites invaden los corazones.

Te pregunté si es que traiciona y me dijiste que no, pues tampoco los Enviados traicionan.

Luego te pregunté qué os prescribe y me dijiste que os ordena que adoréis sólo a Dios y que no le atribuyáis copartícipes, que os prohíbe adorar ídolos y que os ordena practicar la oración, la sinceridad y la castidad. Si es verdad lo que dices pues pronto ocupará este lugar.

Sabía que vendría, pero nunca pensé que surgiría entre vosotros. Si estuviese seguro de tener que encontrarlo me apresuraría a hacerlo y si lo encontrase lavaría sus pies.


Luego pidió la carta del Mensajero de Dios (B y P), que Dihya 6 había entregado al Gobernador de Busra y éste a su vez entregó al Emperador para que la lea. Heraclio la leyó y contenía lo siguiente:

«En el nombre de Dios, Clemente y Misericordioso. De Muhammad, hijo de ‘Abdullah y Enviado de Dios; a Heraclio, Gobernante de los bizantinos: La Paz sea con que sigue la guía. Dicho esto: Te invito al mensaje del Islam. Si te haces musulmán serás salvo y Dios te duplicará la recompensa. Y si rechazas la invitación al Islam, cargarás con el pecado de tus súbditos. Di: ‘¡Gente de la Escritura! Convengamos en una fórmula aceptable a nosotros y a vosotros, según la cual no serviremos sino a Dios, no le asociaremos nada y no tomaremos a nadie de entre nosotros como Señor fuera de Dios’. Y, si vuelven la espalda, decid: ‘¡Sed testigos de nuestra sumisión!’ (3:64)»’.

Abû Sufyân añadió luego: Cuando terminó de leer la carta hubo gran tumulto y voces en la corte y se nos ordenó retirarnos. Luego dije a mis compañeros: ‘El asunto del hijo de Abi Kabsha 7, se ha hecho prominente. Hasta el Emperador de los bizantinos le teme’. De allí en adelante supe que triunfaría hasta que Dios introdujo el Islam en mi corazón.

Ibn Al-Natûr era gobernador de Jerusalén y Heraclio era el Gobernante de los cristianos de Shâm. Ibn Al-Natûr relató que, en cierta ocasión, cuando Heraclio visitaba Jerusalén, amaneció bastante deprimido. Algunos de los obispos le preguntaron el porqué de su depresión. Heraclio era un vidente y astrólogo; respondió: ‘Cuando observé las estrellas anoche vi que los que practican la circuncisión habían triunfado’ y preguntó: ‘¿Quiénes practican la circuncisión?’ La gente le dijo: ‘Nadie practica la circuncisión excepto los judíos y no debes preocuparte de ellos; ¡Emite una orden para que se mate a todos los judíos presentes en el país!’

Mientras discutían estos temas, se presentó ante Heraclio un enviado del soberano de Gassân  8 para informarle sobre el Mensajero de Dios (B y P). Sabiendo esto, Heraclio mandó que se constate si, (el enviado), era circuncidado. La gente constató que sí había sido circuncidado e informó a Heraclio. Este le preguntó entonces sobre los árabes. El enviado respondió: ‘Ellos practican la circuncisión’. Entonces, Heraclio dijo: ‘Apareció el soberano de esta nación’.

Heraclio escribió entonces a un conocido suyo en Roma que era un sabio. Luego partió hacia Hims, (Ciudad en Siria). No pasó mucho tiempo allí hasta que le llegó la respuesta de su amigo en Roma que coincidía con él en la aparición del Profeta (B y P), y en su veracidad en la profecía. Heraclio reunió entonces a los dignatarios bizantinos en su palacio de Hims.

Cuando se reunieron, mandó que se cierren todas la puertas del palacio y, levantándose, dijo: ‘¡Oh bizantinos! Si deseáis el éxito, buscáis la guía correcta y queréis que vuestro imperio perdure: Jurad fidelidad a este Profeta’. La gente corrió hacia las puertas con la desesperación de los asnos despavoridos, pero éstas estaban cerradas.

Heraclio constató el odio que tenían al Islam y perdió toda esperanza de que lo acepten; entonces dijo: ‘Hacedles volver a mí’ y dijo: ‘Mis palabras eran una simple prueba para constatar vuestra firmeza en el cristianismo. Y lo he constatado’. Esto les agradó y se prosternaron ante él. Y así llegamos al final de la historia de Heraclio, (en relación a la fe).

Por el Imam Zain-ud-Dîn Ahmad ibn ‘Abdul Latîf Az-Zubaydî.
Traducción de la Lic. Isa Amer Quevedo 


Notas:

  1. Su nombre es Sajr bin Harb bin Umayya, padre del Califa Mu‘âwiya. Murió el año 31 H.
  2. Emperador del imperio bizantino desde el 610 DC. hasta el 641 DC. derrotó a los persas, a los ávaros y a los eslavos. Fue derrotado, posteriormente, por los musulmanes y perdió las provincias de Shâm, Egipto y Mesopotamia. Murió en el 641 DC.
  3. Este territorio abarca Palestina, Jordania, Líbano y Siria, que antes eran una sola región. También se la denominaba: ‘Gran Siria’. Parte occidental de la Media Luna Fértil.
  4. En latín Aelia Capitolina. En Árabe: Iliá, hoy: Al-Quds, (La Santa).
  5. Los Mensajeros y Profetas (B y P) enviados por Dios a la humanidad.
  6. Enviado del Mensajero de Dios (B y P) al Emperador de los bizantinos.
  7. Ibn Abi Kabsha: Apodo despectivo que Abû Sufyân usaba para referirse al Profeta (B y P).
  8. Tribu árabe que constituía un reino vasallo a Bizancio, en su mayoría eran cristianos como sus amos.



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