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La medicina en la antigua civilización babilónica.

Opio, mandrágora, cáñamo, cerveza y vino, así como diversos tipos de venenos, formaban parte de los ingredientes de la medicina en la antigua civilización babilónica.



Para tratar la ceguera nocturna y otras enfermedades de los ojos, los antiguos egipcios usaban jugo de hígado. Hoy se sabe que el principio activo que mejoraba la visión de los egipcios era el retinol o vitamina A que contiene esta glándula.

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Trato de la locura en Babilonia

Nabucodonosor – William Blake

Para curar la locura, los médicos babilonios recetaban al enfermo la hoguera o el entierro vivo, sistemas que acababan con la enfermedad de raíz.



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Akitu – El año nuevo Sumerio

La importancia de los festivales en el mundo antiguo, sin lugar a dudas se puede ver reflejada en el festival del Año Nuevo en la antigua Sumeria.

Una región histórica de Oriente Medio, parte sur de la antigua Mesopotamia, entre las planicies aluviales de los ríos Éufrates y Tigris. La civilización sumeria está considerada como la primera civilización del mundo. Aunque la procedencia de sus habitantes, los sumerios, es incierta, existen numerosas hipótesis sobre sus orígenes, siendo la más aceptada actualmente la que argumenta que no habría ocurrido ninguna ruptura cultural con el período de Uruk, lo que descartaría factores externos, como podían ser invasiones o migraciones desde otros territorios lejanos.

    • El término «sumerio» también se aplica a todos los hablantes de la lengua sumeria. En dicha lengua, esta región era denominada Kengi (ki), equivalente al acadio mat Sumeri, esto es, «tierra de Súmer».


Festival de AKITU y el comienzo de un nuevo año

Es conocido como el festival AKITU, celebrado en Babilonia y otras ciudades importantes como el centro de culto de la ANU, URUK del 1 al 10 del mes de NISÁN. Su traducción haría mención a la creación de la vida en la tierra. La celebración coincidía con el 21 de marzo, ( según el calendario gregoriano) , la llegada de la primavera y culminaba el 1 de Abril con la llegada de un nuevo año.

    • Akitu o Zagmuk (término acádico del sumerio, Akītum, ezen á-ki-tum, akiti-šekinku (á-ki-ti-še-gur-ku) «corte de cebada», akiti-šununum «siembra de cebada», babilonio, akitu, también rêš-šattim «cabeza o comienzo del año»), fue una fiesta de primavera en la Antigua Mesopotamia.
    • Su nombre proviene del sumerio, para «cebada«, y originalmente marcaba dos festivales que se celebraban al comienzo de cada uno de los dos medios años del calendario sumerio, con motivo de la siembra de cebada en el otoño y el corte de la cebada en la primavera. La religión babilónica llegó a dedicarla a la victoria de Marduk sobre Tiamat.

En Oriente Próximo, también aparece desde la antigüedad la noción de que los dioses determinan el destino de todos los seres, incluidos los humanos, cada vez que se alcanza un Año Nuevo. En esa fecha, dictamina la suerte que han de correr en los meses venideros hasta el próximo año. Se evoca el ciclo del eterno retorno, que tiene analogías en innumerables culturas y que en Babilonia queda reflejado en la fiesta Akitu.

Akitu babilónica

La fiesta babilónica tradicionalmente comenzaba entre el 21 del mes Adar y el 1 del Nisannu, considerado el primer mes del año (equivalente a marzo-abril del calendario gregoriano). Duraba doce días, comprendiendo complejos rituales.

Del primero al tercer día

El sacerdote del templo Ésagila (casa de Marduk), recitaría oraciones tristes con otros sacerdotes y el pueblo respondería con oraciones igualmente tristes que expresarían el temor de la humanidad a lo desconocido. Este miedo a lo desconocido explica por qué el sumo sacerdote encabezaría desde la Esagila la petición diaria de perdón a Marduk, rogándole que protegiese a Babilonia, su ciudad santa. Esta oración era llamada «El Secreto de Esagila».

Cuarto día

Se seguirían los mismos rituales de los tres días anteriores y luego, por la noche, se recitaría la «Epopeya de la Creación», Enuma Elish, que cuenta la historia de cómo se crearon el universo y las estaciones del año, y cómo, a continuación, todos los dioses se reunían (mediante la colocación de sus estatuas juntas), ante el dios Marduk después de su victoria sobre Tiamat. La recitación de esta epopeya era considerada como el inicio de los preparativos para la sumisión del rey de Babilonia ante Marduk durante el quinto día de Akitu.

Séptimo día

Al tercer día de su encarcelamiento Nabu liberará a Marduk. Los dioses malignos le habían encerrado con una enorme puerta. Marduk estaría luchando hasta la llegada de Nabu, cuando rompería esa puerta y se produciría una batalla de la que finalmente, Nabu saldría victorioso y liberaría a Marduk.

Octavo día

Cuando Marduk es liberado, las estatuas de los dioses son reunidas en el Salón de los Destinos, «Ubshu-Ukkina», para deliberar su destino. Allí se decide unir todas las fuerzas de los dioses y otorgarlas a Marduk. Aquí, el rey implora a todos los dioses que apoyen y honren a Marduk, siendo esta tradición la indicación de que Marduk recibió la sumisión de todos los dioses y fue único en su posición y dominio.

Noveno día

Procesión victoriosa hacia la «Bit Akitu» («Casa de Akitu»), donde se celebraba la victoria de Marduk al principio de la Creación sobre el dragón Tiamat (diosa de las aguas inferiores). La Casa de Akitu que los asirios de Nínive llamaban «Bet Ekribi» («Casa de Oraciones» en antiguo asirio), estaba a unos 200 metros fuera de las murallas de la ciudad, donde había maravillosos árboles decorados y regados cuidadosamente por respeto al dios que estaba considerado como el único que otorgaba naturaleza a la vida. La procesión triunfal era la forma en que la población expresaba su alegría a Marduk (Assur para los asirios, que le habría sustituido). por la renovación de su poder y la destrucción de las fuerzas del mal que casi controlaban la vida en el principio.

Día décimo

Al llegar a «Bet Akitu», el dios Marduk comenzaba la celebración, tanto con los dioses del mundo inferior, como con los del superior (las estatuas de los dioses se organizaban en torno a una gran mesa, como en un banquete), y luego Marduk volvía a la ciudad por la noche para celebrar su matrimonio con la diosa Ishtar, donde la tierra y el cielo se unen, y como los dioses se unieron, así fue esta unión dispuesta en la tierra. De este modo, el rey personifica este matrimonio sagrado, jugando el papel de casarse con la más alta sacerdotisa del Esagila (hieródula que representaría a la diosa), donde permanecerían sentados en el trono ante la población y recitarían poemas específicos para la ocasión. Este amor traerá consigo la vida durante la primavera.

Día undécimo

Los dioses regresaban acompañados de su Señor Marduk (Assur), para reunirse de nuevo en el Salón de los Destinos «Upshu Ukkina», donde se reunieron por primera vez en el octavo día, y donde esta vez se decidirá el destino del pueblo de Marduk (Assur). En la antigua filosofía asiria de la Creación, en general, se consideraba como un pacto entre el cielo y la tierra, siempre y cuando los seres humanos sirvan a los dioses hasta su muerte, por lo que, la felicidad de los dioses no es completa, salvo que los humanos sean felices también. El destino de los seres humanos sería dar la felicidad con la condición de que sirvan a los dioses. Así, Marduk y los dioses renovarían su pacto con Babilonia y luego volverían a su casa superior (cielo).

Día duodécimo

Último día de Akitu. Los dioses regresaban al templo de Marduk (las estatuas volvían al templo), y se reanudaba la vida cotidiana en Babilonia, Nínive, y el resto de las ciudades asirias.

    • La fiesta también fue adoptada en la Asiria de la Edad del Hierro. El rey Senaquerib en el 683 a. C. construyó una «Casa de Akitu» fuera de las murallas de Assur. Otra «Casa de Akitu» fue construida en las afueras de Nínive.

Mitología Comparada

Marduk en el mito de la fiesta Akitu, se conserva en el llamado en inglés Marduk Ordeal Text (KAR 143). Aquí, Marduk aparece como una deidad de vida, muerte y resurrección, lo que refleja el origen agrario de la fiesta basado en el ciclo de siembra y cosecha. Está prisionero en el inframundo hasta que sube de nuevo al tercer día. El obvio paralelismo con la muerte y resurrección de Cristo celebrada en la Pascua cristiana se ha observado hace tiempo, y elaborada en detalle por Zimmern en su editio princeps de 1918.

    • Pallis, en 1926 rechazó algunos de los paralelismos cristológicos señalados por Zimmern, pero siguió insistiendo en que la muerte de Marduk, los lamentos sobre él, su posterior renacimiento y el regocijo por su resurrección está entre uno de los modelos de Oriente Próximo para la mitología comparada de Jesucristo.

El tema de la muerte joven (cosecha/vegetal), de un dios (común en todo el Oriente Medio), también se refleja en las leyendas de Tammuz y de ello se hace referencia en la Biblia como «la mujer que llora a Tammuz», incluso en el templo del dios hebreo.


Legado

La fiesta Akitu se continuó celebrando a lo largo del período seléucida y durante el Imperio Romano. A principios del siglo III, todavía se seguía celebrando en Emesa, Siria, en honor del dios Elagabal. El emperador romano Heliogábalo (r. 218-222), que era de origen sirio, incluso introdujo la fiesta en Italia (Herodiano, Historia de Roma, 5.6).

Fiestas de primavera contemporáneas en el Oriente Próximo

Los iraníes celebran tradicionalmente el 21 de marzo como Noruz («Día Nuevo»). Ja b-Nissan es el nombre de la fiesta de la primavera entre los asirios que se celebra el 1 de abril, como correspondiente al inicio del calendario asirio. El nombre acadio Akitu ha sido reintroducido en el Asirianismo, cayendo el 1 de Nisan del «calendario asirio», introducido en la década de 1950, que se corresponde con el 1 de abril del calendario gregoriano.

Con información de Joannés (F.), (Dir.), Rendre la justice en Mésopotamie, Archives Judiciaires du Proche-Orient Ancien (IIIE-Ier Millénaires Avant J.-C).

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La importancia de la belleza en las mujeres árabes

Las mujeres árabes dan mucha importancia a su apariencia personal.

Desde hace más de 5.000 años, desarrollaron productos de belleza que han acompañado a la mujer árabe a través de los tiempos.

Así es como hasta nuestros tiempos, los cosméticos y la perfumería han acompañado a la mujer desde Medio Oriente, y desde allí, al resto del mundo.

Sin duda las que han marcado tendencia han sido las antiguas egipcias, sin desmerecer a las mujeres de la antigua Babilonia y a las persas, quienes incursionaron en la utilización de cosméticos para acentuar su belleza.

Las técnicas de depilación

En la antigüedad las mujeres utilizaban un sistema de hilo de algodón para depilarse el rostro, técnica que hasta hoy dominan. Consiste en tomar dos hilos finos entre los dedos de las manos y cruzarlos en forma de X, enrollando el hilo alrededor de sí mismo con movimientos controlados sobre el vello, permitiendo así la extracción del vello facial similar a la depilación con pinza.

Los ojos y el kohl

El kohl es un producto antiguo muy utilizado para definir las cejas y el contorno de los ojos. Si bien cumple una función estética, también era utilizado para proteger los ojos de las arenas del desierto y de la luz del sol. Es por eso que los hombres también “delineaban” sus ojos con este producto como medida de protección.

Estaba compuesto de galena molida, un mineral del grupo de los sulfuros. Además incluía en su composición hierbas medicinales como neem, azafrán e hinojo. Era diluido en un medio líquido como leche, grasas animales, aceite o agua.


Labial

Los primeros indicios del uso del labial para resaltar el color de los labios data de 5.000 años en la antigua Mesopotamia. En el antiguo Egipto, los colores de los labiales se obtenían a partir de la mezcla de mucus-algín, yodo, bromo o escarabajos carmín triturados. Luego se perfeccionaría la técnica de elaboración del labial realizando el mismo con una base de cera de abejas y un pigmento vegetal.

Perfumes

Los aromas florales fueron los elegidos por las mujeres en todos los tiempos. Realizados a partir de aceites esenciales de distintas especies de flores, macerados en una base alcohólica.

El cabello

La mujer árabe por cuestiones culturales no mostraba su cabello en público, no les impedía lucir en la intimidad del hogar una hermosa cabellera cuidada con elementos naturales como aceite de oliva y con el tinte dado por el uso de henna, que le daba un tinte rojizo o negro.

Si bien la belleza de la mujer árabe es armoniosa e involucra a todo su cuerpo, sin lugar a dudas, los ojos son los de mayor importancia.

Esto se debe a que la mayor parte del tiempo cubrían sus rostros con un velo dejando los ojos al descubierto. Es así como era preponderante e importante darle un marco de belleza.

La cultura oral de los antiguos pueblos nómadas permitía instruir a la mujer en el arte de la belleza y la seducción.

Las mujeres de las tribus nómadas solían usar esta frase para significar la importancia de los ojos de una mujer a la hora de encontrar esposo…

“Que sus cejas sean como el arco de tu amado siempre firme en su mano”

“Que tus pestañas sean como sus flechas prontas a alcanzar su corazón

“Que tu mirada sea como la herida mortal del amor, que anide en él y viva allí para siempre”.


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La antigua ciudad Asiria de Mardaman

Mardaman

Las traducciones de escritos asirios encontrados por los arqueólogos de la Universidad de Tübingen han revelado un secreto perdido en la historia: el lugar donde se encontraron las tablas de arcilla, Bassetki, en la Región Autónoma del Kurdistán en Irak, parece ser la antigua ciudad real de Mardaman. Esta importante ciudad mesopotámica del norte se cita en fuentes antiguas, pero los investigadores no sabían dónde se encontraba.

 Existió entre 2,200 y 1,200 años antes de Cristo, fue a veces un reino o una capital provincial y fue conquistada y destruida varias veces.

Para sorpresa de los arqueólogos, el Dr. Faist pudo identificar el sitio del hallazgo como la antigua ciudad de Mardama. Como lo muestran los guiones cuneiformes, fue la sede administrativa de un gobernador asirio medio. Esto revela una nueva provincia del imperio, hasta ahora desconocida, que se extendía a gran parte del norte de Mesopotamia y Siria en el siglo XIII aC. Incluso el nombre del gobernador asirio, Assur-nasir, y sus tareas y actividades se describen en las tabletas. «De repente, quedó claro que nuestras excavaciones habían encontrado el palacio de un gobernador asirio», dice Pfälzner.


Los arqueólogos del Instituto de Estudios del Antiguo Cercano Oriente de Tübingen encontraron tablas de arcilla en el verano de 2017. Encabezado por el profesor Peter Pfälzner, el equipo está trabajando en el sitio de la Edad de Bronce con el Dr. Hasan Qasim del Departamento de Antigüedades de Duhok. Las tablillas de arcilla datan del Imperio Asirio Medio, alrededor de 1,250 a.C. Las pequeñas tabletas, en parte desmoronadas, ahora han sido leídas cuidadosamente por la filóloga de la Universidad de Heidelberg, la Dra. Betina Faist, que colabora como especialista en el idioma asirio con el proyecto arqueológico en Tübingen. Utilizó fotografías de los textos, que poco a poco arrojaron luz sobre la historia de la ciudad y la región en el momento del Imperio Asirio Medio.

La traducción revela la ubicación de la ciudad nombrada como Mardaman en fuentes de la Antigua Babilonia desde alrededor de 1,800 a.C, y que probablemente sea la Mardama asiria. Según las fuentes, fue el centro de un reino que fue conquistado por uno de los más grandes gobernantes de la época, Shamshi-Adad I, en 1.786 a. C., y se integró en su imperio del Mesopotamia superior. Sin embargo, unos años más tarde se convirtió en un reino independiente bajo un gobernante hurriano llamado Tish-ulme. Siguió un período de prosperidad, pero poco después la ciudad fue destruida por Turukkaeans, gente de las montañas Zagros al norte. «Los textos cuneiformes y nuestros hallazgos de las excavaciones en Bassetki ahora dejan en claro que no fue el final», dice Pfälzner.

«Las tablas de arcilla de Bassetki hacen una nueva contribución importante a la geografía de Mesopotamia», explica la asirióloga Betina Faist. Este descubrimiento puede proporcionar pistas sobre la ubicación de otras ciudades antiguas en Mesopotamia, dice Pfälzner. “Mardaman ciertamente se convirtió en una ciudad influyente y en un reino regional, basándose en su posición en las rutas comerciales entre Mesopotamia, Anatolia y Siria. A veces era un adversario de los grandes poderes mesopotámicos. Así que las futuras excavaciones de la Universidad de Tübingen en Bassetki seguramente producirán muchos descubrimientos más emocionantes”.

Mardaman

El sitio de la ciudad de la Edad de Bronce de Bassetki fue descubierto en 2013 por arqueólogos del centro de investigación colaborativa de Tübingen 1070, Resource Cultures. Las tablas de arcilla encontradas en 2017 se habían depositado en un recipiente de cerámica utilizado como archivo y se habían envuelto en una cubierta gruesa de arcilla junto con otros recipientes. “Es posible que se hayan escondido de esta manera poco después de que el edificio circundante haya sido destruido. Quizás la información que contenía estaba destinada a ser protegida y preservada para la posteridad «, explica Pfälzner.

Con información de  Universität Tübingen


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Anath – La Diosa Madre Cananea

Anath – La Diosa Madre Cananea

 

Yo soy la primera y la última
Soy la honrada y la agraviada
Soy la promiscua y la santa
Soy la esposa y la virgen
Soy la madre y la hija
Soy estéril y muchos son mis hijos
Soy aquella cuya boda es grande y no ha
[elegido esposo
Soy la partera y nunca he parido a nadie
Soy la novia y el novio
Y mi esposo me dio a luz
Yo soy la madre de mi padre
Yo soy la hija de mi esposo
Y él es de mi linaje.

Fragmento antiguo extraído de los manuscritos cananeítas. Encontrado en la Biblioteca Cananeíta de la ciudad de Ugarit, situado en la costa mediterránea al norte de Siria, en un lugar que hoy se conoce como Rasshamra. El reino de Ugarit representa el lugar de más alto desarrollo de la cultura cananea y una ciudad de encuentro cultura. Es allí donde surge el primer alfabeto cuneiforme.

La Diosa Madre, fue conocida por los Cananeos como Anath, en Babilonia como Ishtar, en Egipto como Isis, en Grecia fue llamada Afrodita y los romanos la conocían como Venus, Diosa del amor, la lujuria y la guerra.

Con información de Fundación para la Cultura y las Artes


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Los jardines colgantes de Babilonia – Maravilla del mundo antiguo

Se encontraban en el actual Irak, los jardines colgantes de Babilonia han sido debidamente acreditados por los historiadores griegos tales como Estrabón y Diodoro Cículo. Hay poca seguridad de su existencia, a no ser la evidencia circunstancial encontrada en el palacio de Babilonia en una excavación.

Las Siete Maravillas del Mundo Antiguo provienen de una selección que fue realizada por cronistas de la Antigua Grecia, en tiempos de Alejandro Magno. Una de estas construcciones, algunas de las cuales se cree que ni siquiera fueron reales, son los Jardines Colgantes de Babilonia. Hay quienes incluso dudan de su existencia real. Mito o historia es una obra de arquitectura verdaderamente fascinante.

El origen de la duda sobre la veracidad de los Jardines Colgantes de Babilonia surge de que al momento de confeccionarse el listado de las Siete Maravillas del Mundo, durante el siglo IV a.C, Babilonia ya se encontraba en ruinas. De ahí que los historiadores y arqueólogos manejen dos posibles hipótesis o teorías sobre su construcción.

Una de las teorías, la más difundida ,es que los Jardines Colgantes de Babilonia fueron construidos por Nabucodonosor II, (rey durante el Imperio Neo-babilónico), como obsequio para su esposa en el siglo VI a.C. La segunda hipótesis –basada en una leyenda- adjudica la obra de esta maravilla a la reina asiria Semíramis o Shammuramat, durante el siglo IX a.C.


Según las crónicas que han trascendido, los Jardines Colgantes de Babilonia habrían consistido en una edificación compuesta de terrazas escalonadas, construidas con grandes piedras. Las piedras eran la estructura en la que se colocaba la tierra y allí se habrían plantado árboles, flores y arbustos.

Se estima que para el riego de los jardines utilizaron una máquina similar a una noria hidráulica que permitía la elevación del agua. Los arqueólogos han encontrado en las ruinas del Palacio del sur, un pozo que estiman por sus características podría ser asociado al riego de los jardines.

El ingeniero Filón de Bizancio (280-220 a.C.), discípulo de Ctesibio de Alejandría ,narra cómo eran a sus ojos los Jardines colgantes de Babilonia en su obra ‘Siete Maravillas de la Antigüedad’:

Crecen allí los árboles de hoja ancha y palmeras, flores de toda clase y colores, y, en una palabra, todo lo que es más placentero a la vista y más grato a gozar. Se labra el lugar como se hace en las tierras de labor y los cuidados de los renuevos se realizan más o menos como en tierra firme, pero lo arable está por encima de las cabezas de los que andan por las columnas de abajo.

Las conducciones de agua, al venir de las fuentes que están a lo alto, a la derecha, unas corren rectas y en pendientes, otras son impulsadas hacia arriba en caracol, obligadas a subir en espiral por medio de ingeniosas máquinas. Recogidas arriba en sólidos y dilatados estanques, riegan todo el jardín, impregnan hasta lo hondo las raíces de las plantas y conservan húmeda la tierra, por lo que, naturalmente, el césped está siempre verde y las hojas de los árboles que brotan de tiernas ramas se cubren de rocío y se mueven al viento. La raíz, nunca sedienta, absorbe el amor de las aguas que corren por doquier y, vagando bajo tierra en hilos que se entrelazan inextricablemente, asegura un crecimiento constante de los árboles. Es un capricho de arte, lujoso y regio y casi del todo forzado por el trabajo de cultivar plantas suspendidas sobre las cabezas de los espectadores-.

No obstante, debido a la falta de pruebas, testimonios más concluyentes y herencias arqueológicas; muchos han sugerido que los Jardines Colgantes de Babilonia no son más que leyendas. Sólo sabemos de sus verdes extensiones por las descripciones que se encuentran en los antiguos escritores griegos y romanos, como por ejemplo; Estrabón, Diodoro de Sicilia y Quinto Curcio Rufo. Así todo, se limitan a representar un ideal romántico de un jardín oriental, y no unos jardines colgantes dignos de ser maravillas universales. Sólo las excavaciones del alemán Robert Koldewey en una de las zonas de la fortaleza sur de Babilonia, revelaron unas bóvedas con un profundo pozo que podrían ser los las “raíces” de los jardines colgantes.

La desaparición de los jardines colgantes de Babilonia

Aunque sus conquistas han pisado y avasallado todos los reinos vecinos, el dominio y la luz que destellaba del Imperio Babilónico no llegó muy lejos. El reino infranqueable y omnipotente de Nabucodonosor y su padre, (tomado tras una rebelión contra los asirios), tenía los días contados. No habían pasado 25 años desde el fallecimiento del Rey Nabucodonosor y de la caída de Jerusalén en el año 562 a.C., y el gran imperio ya se estaba desmoronando.

La fragmentación del imperio se iba haciendo cada vez más patente, y las ciudades del sur, (la antigua Sumeria), caían como fichas de dominó. Los culpables; los persas. Los persas avanzaban como una apisonadora conquistando todo aquello que veían en el horizonte. Eso, unido a la desesperación de los babilonios y la incapacidad del rey Nabónido, hizo que la conquista de la ciudad fuese una de las más sencillas de la historia.

Ciro II El Grande oyó que Babilonia estaba sumergida en una crisis que removía los cimientos de una más que posible guerra civil, por lo que no dudó en aprovechar el momento. Cuando llegó a Babilonia, Ciro prometió respetar la ciudad, a sus gentes y sus riquezas; garantizaba la seguridad y orden del pueblo, si el Rey acedía a entregar su trono al pueblo persa. Los nobles y sacerdotes no dudaban la aceptación, pues Nabónido era un usurpador y un blasfemo.

En octubre de 539 a.C., un gigantesco ejército se presentó en las puertas de Babilonia para ver cómo el pueblo traicionaba a Abondo y limpiaba el trono para Ciro. Todo se llevó a cabo sin oposición ni resistencia, por lo que fue un mero tránsito sin guerras ni pérdidas de ningún tipo.

La desaparición de los Jardines fue por el paso del tiempo y un enemigo imparable: el incendio provocado por Evemero al conquistar Babilonia en el 125 a.C. Eso redujo la histórica ciudad a simples ruinas y cenizas antes de la llegada de Alejandro Magno.


¿Existieron realmente los jardines colgantes de Babilonia?

Nada nos queda acerca de su construcción, ni un solo manuscrito, plano o mapa que llegasen a detallar nada. La escasez de fuentes babilónicas contemporáneas hacen que las controversias salpiquen incluso a la esposa Amyitis de Nabucodonosor.

Herodoto, (geógrafo e historiador griego más cercano al tiempo de Nabucodonosor II), no menciona nunca los jardines colgantes al escribir sobre Babilonia. Es posible que existan pruebas bajo el Éufrates, río más grande del Asia Occidental junto al Tigris, aunque no puede ser excavado de manera segura en la actualidad. Una teoría diferente también apunta a que los Jardines Colgantes de Babilonia fueron realmente construidos por el rey asirio Senaquerib (704-681 a.C.), en su palacio de Nínive.

Con información de Sobre Historia

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