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Marte,un dios en el ¡Ay de mi Alhama!

Marte desarmado por Venus y las Gracias de Jacques-Louis David
Marte desarmado por Venus y las Gracias de Jacques-Louis David

“Los moros, que el son oyeron / que al sangriento Marte llama / uno a uno y dos a dos juntado se ha gran batalla / -¡Ay de mi Alhama!»




 Ante nuestra XIX Velada «Alhama, Ciudad de los Romances», con una «Invitada de Honor» que tiene igualmente mucho de sentido universal, como es Alina Strong, y con una dedicación hacia toda la comunidad extranjera de nuestra comarca, seguimos comentado brevemente algunos aspectos de nuestro universal romance, el que a lo largo de los siglos ha dado proyección internacional a nuestro pueblo.

Así, por ejemplo, el dios Marte es aquí, en nuestro “¡Ay de mi Alhama!”, “ la guerra”. Los moros, los de la capital de reino y los de todo su entorno, la vega de Granada, al oír los toques de alarma saben que es para ir a luchar y acuden, “uno a uno dos a dos” juntándose para la gran batalla, la que Muley Hacén, tras recibir la noticia de la toma de Alhama por los cristianos, quiere llevar a cabo de inmediato para recuperar su querida e importante ciudad, pues en ello, además del valor de esta fortaleza para todo el reino de Granada, va también su propio prestigio.

Marte, hijo de Júpiter y de Juno, es el dios de la guerra, siendo uno de los doce grandes dioses de los antiguos, el Ares de los griegos. En la mitología griega Marte representa el dios guerrero por excelencia, equivaliendo la palabra Ares en multitud de ocasiones a lucha, pelea, conflicto, etc., de la misma manera que Hefaistos vale tanto como el fuego y Afrodita que el amor.

Hemos de recordar que en el mundo árabe se dio también una importante influencia del helenismo, especialmente a través de las obras filosóficas o científicas precedentemente estudiadas y utilizadas en los centros de cultura cristiana. Sabido es que, los primeros califas, alentaron la traducción al árabe de obras de Aristóteles, especialmente sus tratados de lógica, así como escritos de Platón y de Tolomeo, sin recelar peligro alguno de estas obras antiguas dado que consideraban necesario que los pensadores musulmanes encargados de refutar doctrinas tales como el maniqueísmo o el cristianismo, se familiarizaran con los métodos argumentativos, a la sazón los únicos valedores, y probablemente porque acogían favorablemente, con un transfondo de apologética, una aportación extranjera.

Concretamente, las principales obras de Aristóteles, bajo títulos más o menos exactos, fueron conocidas y traducidas en el mundo musulmán, donde influyeron en el desarrollo del pensamiento filosófico. Platón fue también conocido en el mundo arábigo-islámico, sobre todo los pensadores árabes supieron de él por medio de las citas de Galeno, y de esta y otras formas, no olvidándonos de la cultura clásica que quedaba en muchos de los lugares que iban conquistando y de la que, de una u otra forma, adquirirían cierto conocimiento, los árabes sabían también de la mitología griega.

La “Ilíada” nos presenta a Marte como un guerrero de estatura colosal, de enorme fuerza física, impetuoso, armado con la lanza y el escudo de cuero, teniendo su cabeza cubierta por un hermoso casco brillante. Combatiendo a pie, de ordinario, aunque en ocasiones monta en el carro de guerra tirado por dos o cuatro caballos, cuya belleza e ímpetu cantaron los poetas clásicos.

Marte aparece poseído de una verdadera locura belicosa en los combates, con los ojos extraviados, el ademán altivo y la voz ronca, atacando a sus enemigos ciego de rabia y coraje, destrozando las murallas más sólidas y aniquilando toda máquina de guerra por muy bien que estuviese construida. Además, no respeta las leyes y es indiferente a la justicia, por lo que su espíritu sumamente agresivo y pendenciero se hace odioso a los inmortales.

En la guerra contra Troya -precisamente la que se dice que duró igual que la de Granada, la que en cierta literatura histórica se le dio numerosas similitudes de coincidencias de importancia entre ambas- , Marte apoyó al principio a los helenos, aunque finalmente se pasó a los troyanos, aunque Atenea impidió varias veces su intervención. A pesar de su fuerza Marte no es invencible. Minerva, la más pura reflexión del valor sereno y reflexivo, lo humilló en varias ocasiones, oponiendo así Homero este valor al coraje ciego y sin escrúpulos.

El culto a Marte en Atenas es muy antiguo, dejando esto en evidencia el hecho de su inclusión entre las divinidades nativas del Ática que se los ponían por testigos en los juramentos de alianza, y el mismo nombre de la montaña cercana a la Acrópolis, cuya interpretación más adecuada es montaña de Ares.

Igualmente, Marte, al igual que Júpiter, aparece en todas las regiones itálicas desde la más remota antigüedad, siendo el único dios que figura, no sólo en el calendario de los pueblos latinos, sino también en las comunidades y tribus de los sabinos, como Cures.


En Roma tuvo gran importancia también Marte, pone esto de manifiesto el hecho de que era considerado el esposo de Rhea Silvia, la madre de Rómulo, el fundador de la Ciudad Eterna, el antepasado legendario y mítico del pueblo romano.

En síntesis, la utilización de Marte en nuestro romance es, como decíamos, el de “guerra”. Ahora bien, como he expuesto, los musulmanes tenían conocimiento de la mitología griega y, de ser el romance de origen arábigo como afirmaron algunos autores, no sería de extrañar la utilización de esta palabra y significación. Aunque esto también nos acerca a los momentos en los que, a la misma par que los romances se van extendiendo por toda Europa, la vuelva a los clásicos se va produciendo aceleradamente, por lo que, igualmente, esto nos puede poner sobre la pista de un autor cristiano que de algún modo puede estar ya influenciado por las nuevas corrientes culturales.

‘Marte, el portador de la guerra’, Allegro de la Suite Sinfónica Los Planetas de Gustav Holst (1874-1934) , interpretada por la BBC Symphony Orchestra, en el órgano y la dirección Sir Andrew Davis, en Universidad del King’s College Cambridge, de Inglaterra.

Nuevamente he de exponer, como lo he venido haciendo en numerosas publicaciones a lo largo de estos últimos años, que aunque varios autores sostienen el origen musulmán del “¡Ay de mi Alhama!”, Menéndez Pidal, que tanto profundizó en esta cuestión, lo rechaza. Así, en su obra “España, eslabón entre la Cristiandad y el Islam”, escribe: “El comienzo de esta guerra fue la toma de Alhama en 1482, y de esta conquista hay varios romances muy cantados en España en todo el siglo XVI. Ahora bien, esos romances no cantan el entusiasmo de los cristianos por la conquista de tan importante plaza militar, sino el dolor de los moros por la pérdida sufrida».

Uno de esos romances, que repite el lastimero estribillo “¡Ay de mi Alhama!”, puesto en boca del rey de Granada, afirmó Pérez de Hita, el historiador de las “Guerras civiles” de ese reino, que se había escrito entre moros: “Este romance se hizo en arábigo en aquella ocasión de la pérdida de Alhama, el cual era en aquella lengua muy doloroso y triste, tanto que vino a vedarse en Granada que no se cantase, porque cada vez que lo cantaban en cualquier parte, provocaba a llanto y dolor”, y añade que tal romance se cantó también en castellano.

Esta afirmación es creída verdadera por el historiador de la poesía árabe en España y en Sicilia, conde Schack, y lo mismo por Milá y por Menéndez Pelayo, aunque carece de fundamento. Pero se dirá: «¿y que motivos tenemos para negar que se compuso en árabe el lamento por la pérdida de Alhama? Pues, en primer lugar, hay que tener en cuenta que Pérez de Hita, no historiador, sino novelista, afirma igualmente que se cantaron en árabe otros varios versos evidentemente compuestos por él o por poetas del extremo siglo XVI; y en segundo término, nos convence el que tenemos otros romances relativos a la misma guerra de Granada, con inspiración mucho más musulmana, y que de modo indudable son de origen castellano”.




Por supuesto que, en todo momento, he admirado y respetado los criterios de Menéndez Pidal, atendiendo adecuadamente los razonamientos que, en lo al origen del “¡Ay de mi Alhama!”, da. Ahora bien, como el lector observará, en este caso concreto los mismos no son inequívocamente precisos y fundamentales para echar definitivamente por tierra la afirmación de Pérez Hita y otros autores del posible origen arábigo de nuestro universal romance, aunque tan sólo sea por el dolor que supuso en los granadinos musulmanes la conquista de Alhama por los cristianos.

Por Andrés García Maldonado
Con información de Alhama

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Movimiento pendular y tortícolis – Juan Goytisolo

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Hace una buena veintena de años recibí la visita de un compatriota que se presentó a sí mismo como miembro de una asociación musulmana de Córdoba a la que pertenecía igualmente Roger Garaudy, un dirigente del PC francés conocido anteriormente por su sectarismo (fue el encargado de poner orden a la intelectualidad cubana tras el triunfo de la Revolución), que después de promover el diálogo entre cristianos y marxistas acabó por abrazar la fe del Islam. Mi interlocutor hablaba con entusiasmo de su nuevo credo e intentó convencerme de que lo imitara. Mi interés por la cultura árabe era digna de estima, dijo, pero debía seguir su ejemplo y el de Garaudy y dar el paso decisivo: hacerme musulmán. Recuerdo que en un momento dado de su infructuoso proselitismo me confió con una sonrisa que había pertenecido antes a un grupo radical de la izquierda Revolucionaria y no pude evitar mi comentario: “Se te nota”. El neófito se despidió de mí con la conciencia del deber cumplido y desde entonces no he vuelto a saber de él.

El paso de una creencia a otra opuesta obedece a unos mecanismos psicológicos que convendría analizar caso por caso. En 1976, a mi regreso a España después de la muerte de Franco, el entonces ultraizquierdista Jiménez Losantos me transmitió su viva preocupación por “mi deriva socialdemócrata” antes de criticarme unos años más tarde desde las posiciones que actualmente defiende en esRadio. El ex-etarra Jon Juaristi, luego de abandonar la ideología cerril de la banda terrorista y escribir con lucidez sobre la mitificada historia vasca y la adhesión del nacionalismo a unos símbolos colectivos de autoidentificación inmunes a la crítica de los hechos demostrables, sobresale hoy en el núcleo duro de la FAES.

Igualmente significativo es el caso de Serafín Fanjul: cuando le conocí en 1978 militaba en las filas de la izquierda y se ofreció amablemente a traducir al árabe mis artículos sobre el problema del Sáhara publicados en la revista Triunfo. En las últimas décadas ha puesto su talento y energías en desmontar el “mito de Al-Andalus y de la España de las Tres Culturas con un apriorismo que excluye todos los elementos que no cuadran con sus tesis (como los expuestos por Alfonso de la Serna en Al sur de Tarifa) uniéndose así a la lista de arabistas españoles (Simonet, Sánchez Albornoz) que se enfrentan con ardor a la materia misma de sus estudios.

Quien abandona una fe y avanza en la vida a pecho descubierto, sin la cúpula protectora de un credo o ideología, tiende con bastante frecuencia a refugiarse en otro y a vengarse de su propio pasado. El movimiento pendular no se detiene en su trayecto: elude el centro. Quienes atacaban desde la izquierda pasan a hacerlo desde la derecha y el atacado es el mismo. Los ejemplos abundan y los dejo a la consideración del lector.

Como decía Günter Grass con ironía: “Mis viejos amigos de la extrema izquierda se han vuelto tan de derechas que para mirarlos agarro tortícolis”.

Por Juan Goytisolo
Con información de El País

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Chicho Ibáñez Serrador y el Museo Árabe Yusuf Alburch

Chicho Ibáñez Serrador
Chicho Ibáñez Serrador

Todos recordamos a ese polifacético realizador de televisión, todo un mago de la pequeña pantalla que supo meternos el miedo dentro del cuerpo, y que hoy en día muchos ven en él un maestro de las artes cinematográficas en el género del Terror. Hablamos de Chicho Ibáñez Serrador, cuya imagen sentado en un sillón orejero de piel marrón y fumando un puro fue durante décadas su sello personal.




Vino al mundo (seguramente una noche oscura de truenos y relámpagos) dentro del teatro de Montevideo (Uruguay) un 4 de julio de 1935. Mamó del mundo artístico por sus cuatro costados, ya que desciende de dos familias de artistas.

Su terrorífica y exitosa obra

Cuentos para mayores sería uno de sus obras más populares, escrita y dirigida por el mismo Chicho quien se basaría en autores como O´Henry, entre otros. En el año 1962, estrenaba una serie que seguramente parecería para los tiempos de la audiencia de hoy, basada en un texto original de Chicho y dirigida por Narciso Ibáñez Menta (su padre). Se tituló Los Bulbos, en donde se ofrecían imágenes efectistas y sanguinolentas.

Edgar Allan Poe como inspiración

A pesar de su rápida carrera, no se le reconoció hasta 1963 con Obras maestras del terror. La idea consistió en llevar a la gran pantalla tres relatos de Edgard Allan Poe en forma de episodios y aprovechar el tirón entre el público. Luego pondría en marcha la primera serie de ciencia ficción vista en la televisión española, titulada Mañana puede ser verdad, que dejó a los españolitos con estremecimientos y sorprendidos. La serie, en horario nocturno de los jueves, mostraba temas relacionados con la ecología y el fin del mundo, temas novedosos para la época y vistos a través de autores como Asimov, Matheson y el omnipresente Poe. El capítulo de más éxito y crítica, sin duda, lo consiguió con Historias para no dormir.

Experiencias paranormales

Uno de los trabajos más importantes, y que a Chicho le gusta recordar, es La residencia, ya que fue todo un fenómeno cinematográfico y recaudó cifras que marcaron récord durante bastante tiempo. En ella trabajó la austríaca Lili Parmer a la que adoraba, además de los británicos John Mouder Brown y Mary Maude. Lo que nadie sabe es que, en este rodaje, Chicho vivió extrañas experiencias.

“Fue en una de las grabaciones con Lili Parmer y un reducido número del equipo. Fuimos testigos en un corto espacio de tiempo de extrañas desapariciones de objetos que se cambiaban de lugar. En un momento, yo me desquicié, y en medio de la situación discutí con la actriz. Se formó tal tensión que fuimos testigos de como una silla se elevaba para caer bruscamente, escuchando un tremendo estruendo, con lo que todos quedamos mirándonos atónitos”.


Atrapado por lo paranormal

Chicho Ibáñez Serrador se declaraba abiertamente creyente y un apasionado del mundo paranormal y la parapsicología en general. Si le preguntáramos sobre su opinión en relación a la ufología y la realidad de los ovnis en particular, no dudaría ni un momento su respuesta. Afirma haber sido testigo del avistamiento de un ‘platillo volante’ mientras circulaba por una carretera solitaria de la provincia de Barcelona en el año 1971. El avistamiento, detectado por los radares del aeropuerto de El Prat, fue recogido incluso por el diario ABC.

A pesar de su delicada salud en la que se encuentra Chicho en la actualidad, es positivo y reafirma su creencia en “la vida después de la vida”.

Museo Árabe Yusuf Al Borch ©Lourdes Gómez
Museo Árabe Yusuf Al Borch ©Lourdes Gómez

Una investigación paranormal

Del dominio público son los fenómenos paranormales que tienen lugar en ‘La casa de la muerte’, como se ha conocido desde tiempos atrás al Museo Árabe Yusuf Alburch de la ciudad extremeña de Cáceres. En los últimos años se han realizado una ingente cantidad de excavaciones, hallándose piezas pertenecientes a la cultura árabe, así como otras de origen celta. D. José de la Torre, propietario de la finca en cuestión, construyó para su familia una casa sobre el actual museo. No era extraño percibir la presencia de “algo” invisible que se movía a su libre albedrío, cambiando los objetos de lugar. Desde hace aproximadamente más de veinticinco años, son muchos los testigos que dicen ver a un supuesto espectro de una apuesta mora que vaga por el museo.

Le comenté al amigo Chicho de este lugar del que ya había escuchado hablar, y hasta allí nos fuimos. Los acontecimientos podrían haber sido el guión de uno de los capítulos de Historias para no dormir.

Una noche de Terror

Chicho Ibáñez Serrador y yo nos acercamos a la ciudad mágica de Cáceres acompañados del amigo Horacio Ruiz, (hipnoterapeuta) y de un equipo de doce personas coordinadas por los investigadores José Luis Tajada y Fernando Rosillo. También llevamos con nosotros un número ingente de aparatos, mesas de sonido, más de quince micrófonos, quinientos metros de cables y ocho cámaras de televisión.

Nos colocamos en el museo Árabe desde las seis de la tarde y a partir de las tres y media de la mañana empezaron a constatarse hechos extraños: sonidos, voces y mensajes que impregnaban la mesa de sonido  y provenientes de distintas galerías donde no se encontraba nadie. A través de las cámaras se observaban terroríficas y misteriosas imágenes, en donde una de las velas situadas en la octava galería se encendía de forma desconocida e inusual. La temperatura llegaba incluso hasta dos y tres grados bajo cero en el interior del museo a medida que la noche se prolongaba, lo que se conoce como termogénesis.

Toda la noche era un vaivén de fenómenos inexplicables. El hijo de Chicho, Alejandro, se prestó a una experiencia de hipnosis y, bajo los efectos alterados de conciencia, pudo observar en un momento determinado cómo una mujer que no era del equipo atravesaba una cortina de la galería del museo. Toda una noche llena de hechos asombrosos donde lo que sí nos quedó claro a cada uno de nosotros fue que aquel lugar sobrepasaba a la razón.

Conversando con Chicho Ibáñez Serrador

¿Te parece posible la existencia de vida en otros planetas?

Matemáticamente, es imposible que seamos los únicos del Universo. No sé si lo sabes, pero me interesan mucho los juegos de azar y he estudiado a fondo la Ley de Posibilidades. Esa ley afirma que en una infinita cantidad de galaxias y —como se ha demostrado ahora— con soles y planetas, tendrá que haber en varios de ellos seres inteligentes.

¿Tienes algún concepto de Dios?

Muchos. ¿Qué te parece la idea de que cada cuerpo celeste sea un glóbulo rojo o blanco, o una plaqueta (como a ti te guste más) y el Universo consista, en realidad, en la corriente sanguínea de un ser inmenso que puede llamarse Fernández y ser oficinista?

Abierta esa brecha… después de la muerte, ¿qué?

Creo que algo tiene que haber, el problema es que no sé bien qué. Desde siempre me sentí atraído por diferentes teorías. La que más me gusta es que, después de muerto, me enfrentaré a un señor con una gran capa roja, cuernos, rabo, un tridente y olor a azufre, que me diga: “¿De qué te extrañas, Chicho? Siempre te han estado hablando de mí…”.

¿Has vivido alguna experiencias cercanas a la muerte?

He tenido “sensaciones” que un ser querido tras su muerte, pero bien pudo ser sugestión impelida por un deseo. He vivido experiencias paranormales en diferentes rodajes, de las que ya te he hablado alguna vez.

¿Y qué hay en torno a la idea del destino o la predestinación?

Tengo casi la seguridad completa de que ello es así. A veces, me propongo hacer o dejar de hacer algo que pueda llevarme a no seguir ese esquema predeterminado, ese esquema que siempre presentí como se desarrollaría. Es inútil, no hay forma de cambiarlo.


¿Crees en la reencarnación?

Aquí ya tengo más dudas, y es lamentable, porque me habría encantado ser un gordo cardenal del Renacimiento.

¿Esto de lo que hablamos te produce miedo?

No, todo lo contrario. Las distintas experiencias paranormales que he vivido me han dado paz.

Por Julio Barroso
Con información de El Ibérico

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