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El sionismo político es una ideología reaccionaria y absurda

1948: Ben Gurion proclama el Estado de Israel

El sionismo político es una ideología reaccionaria y absurda, cuyos pilares lo constituyen dos premisas falsas: I) que los judíos diseminados por todo el mundo constituyen una nación y 2) que el antisemitismo es algo inevitable y eterno.

Que los judíos no tienen un idioma común, ni un territorio nacional, ni una específica vida económica y cultural unitaria, que se encuentran esparcidos en culturas y civilizaciones bien diferentes es tan obvio como que sus «derechos históricos» sobre Palestina son inexistentes si considera­mos que los judíos que regresaron a Palestina no tienen nada en común con los que la abandonaron, puesto que muchos europeos se convirtieron al judaísmo en la Edad Media e incluso el reino turco de los Khazars, en el Sur de Rusia, con su soberano Bulán a la cabeza, abrazó la religión hebraica en el 740.




En el siglo XVIII existió un gran movimiento de proselitismo y conversión al judaísmo, animado por los judíos bizantinos, alcanzando a los rusos caucasianos, cuyos descendientes desparramados en la Europa Central, en Rusia y en Polonia e incluso en los Estados Unidos han dado el aluvión de retornados e incluso sus principales diri­gentes. Ha habido también judíos amarillos, judíos negros de Malabar y de Cochin y los falashas de Etiopía. Querer considerar a los judíos todos, a escala mundial, como una nación es una falacia histórica.

En cuanto al segundo de sus postulados, eran los propios judíos los que llevaban consigo la semilla del antisemitismo por donde quiera que fueran. Esta idea fue recogida más tarde por Chaim Weizmann, cuando era Presidente de la Organización Mundial Sionista, quien afirmó:

«Pienso que la causa fundamental del antisemitismo es la propia existencia de los judíos. Llevamos con nosotros el antisemitismo sobre nuestras espaldas, donde quiera que vayamos. El crecimiento y la intensidad del antisemi­tismo es proporcional a la cantidad y a la densidad de los judíos existentes en un país determinado». (The Jewish Case before the Anglo-American Committee on Palestine, pág. 7).

La ubicación del futuro «estado judío» tuvo inicialmente una fase dubitativa y experimental. Se trataba fundamentalmente de una idea colo­nialista, siendo el objetivo esencial la creación de un «estado judío», men­cionado al principio, a título indicativo, Argentina o Tierra Santa como base territorial del futuro Estado. Incluso Theodor Herzl tuvo la tentación de instalarse en pleno corazón africano, en Uganda, como lo evidencia la conocida oferta del territorio oriental africano de influencia inglesa y que el Gobierno británico ofreció a Herzl mediante escrito de 17 de agosto de 1903, habiéndose convocado el VI Congreso Sionista en aquel año para pronunciarse sobre la opción entre Palestina o Uganda, bajo la forma de elección de una comisión que debía apreciar las posibilidades de instalar inmigrantes judíos en ese territorio, situado bajo dependencia británica. Es un punto de reflexión hoy, ver que algunos países africanos que apoyan al sionismo, no se den cuenta que las primeras víctimas intencionadas del sionismo no fueron los árabes de Palestina, sino los africanos de Uganda. Posiblemente el cambio de elección se debiera acaso a que no habría bastante antisemitismo en Uganda para ayudar a que el Dr. Herzl edificase allí su «estado judío».

La obra de Herzl «El Estado Judío» (Der Judenstaat), apareció en Viena el 14 de febrero de 1896. Al año siguiente se reunía el 1º Congreso Sionista en Basilea (Suiza), donde se consolida la idea del «estado nacional judío» y se señala Palestina como diana de los dardos que se lanzaron durante el Congreso. La presidencia del Congreso la ostentaba Herzl asistido por Uachiekin, Dr. Mandelstamm, Dr. Schnierer. Dr. Abraham Salz, Dr. Max Nordau, Sam Pinelse, Dr. Khrempreis, Aiexander Mintz y el Dr. Schauer.

Las delimitaciones del «estado sionista» las trazó Herzl diciendo que «la frontera norte deberá ser las montañas situadas enfrente de Capadocia (en Turquía); la frontera sur, el Canal de Suez. Nuestra divisa será «La Palestina de David y Salomón».

Al sobrevenir la primera Guerra Mundial ya había fallecido y le sucedió el Dr. Weizmann (que más tarde sería el primer Presidente del Estado de Israel como sionista preeminente). Weizmann negoció con los imperia­listas británicos, en aquellos momentos ocupados en la conflagración bélica mundial. Les confirmaba «Si nos ayudáis a establecer en Palestina un hogar nacional sionista serviremos los intereses británicos. Actuaremos como una fuerza contra el nacionalismo árabe y haremos todo lo que Gran Bretaña desee que hagamos». (Entre los interlocutores de Weizmann en el Gobierno inglés se encontraba el judío Edwin Montague, Secretario de Estado).

Desde sus albores la Organización Sionista formo un Estado dentro de los Estados y como evidencia citaremos la secuencia de un viaje que tuvo lugar en julio de 1919 del Juez del Tribunal Supremo de los Estados Unidos. Luis Brandéis – sionista declarado— a Jerusalem para visitar el Cuartel General británico. Las palabras que dijo al general Louis Bols, administrador en jefe, fueron que «todos los decretos de las autoridades militares serían sometidos previamente a la Comisión Sionista» respon­diendo entonces el ayudante de campo del general: «Obrando así, un Gobierno derogaría su posición… vos debéis saberlo, puesto que sois un hombre de leyes». Pero Brandéis insistió: «Vos debéis comprender que el Gobierno británico se comprometió a apoyar a la causa sionista. Y en el caso de que no obréis siguiendo ese principio, lo informaré al Ministerio de Asuntos Exteriores».

Entre los primeros y arduos defensores del sionismo se encuentran el barón Edmond de Rothschild que, ya con anterioridad y entre 1870 y 1896, se dedicó a fundar pequeñas colonias judías agrícolas en Palestina, la P.I.C.A. (Palestina Jewish Colonisation Association), el capitalista Sir Moses Montefiori y el barón Hirsch.




En 1899. en las vísperas de la cruz del siglo, se fundaba el Banco Colonial Judío (Jewish Colonial Trust), en Londres, encontrándose entre sus fundadores Jacobus Kahn, miembro del ejecutivo sionista de 1905 a 1911 y David Wolfsohn, que presidió la Organización sionista de 1905 hasta 1911 y presidió el undécimo Congreso. De este Banco derivó su filial el Anglo-Palestine-Bank, que inició sus operaciones en Palestina en 1902 y que en 1948 se transformaría en el Banco Nacional de Israel.

El V Congreso Sionista celebrado en 1901 creó el Fondo Nacional Judío para asegurar la compra de tierras que deberían permanecer en propiedad judía y que sería sostenido con las aportaciones de los sionistas de todo el mundo. Otras ramas auxiliares del sionismo mundial fueron el Keren Hayesod, fundado en 1920 en Londres para dotar de todos los medios materiales necesarios para la inmigración en gran escala y la Agen­cia Judía fundada en Zurich en 1929 que era como el gran parlamento del Judaísmo Internacional en todo lo referente a Palestina, llegando a crear el cuerpo de voluntarios «Los Muleteros de Sión» para reforzar a los Aliados contra el Eje.

Por L. Ferraro

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Reseña del derecho a herencia antes y después del Islam

Otra cuestión relevante entre los árabes paganos anteriores al Islam fue la herencia. Únicamente se otorgaba el derecho de herencia a los parientes masculinos. El Corán abolió todas estas costumbres injustas y concedió a todas las mujeres una parte en las herencias:

«Sea para los hombres una parte de lo que los padres y parientes más cercanos dejen; y para las mujeres un parte de lo que los padres y parientes más cercanos dejen. Poco o mucho, es una parte determinada.» [Corán 4:7].




Las madres musulmanas, esposas, hijas y hermanas habían obtenido su derecho a la herencia, que podían administrar en su propio beneficio sin hacer partícipe al marido de sus bienes, mientras que él estaba obligado a mantenerla totalmente, a ella y a sus hijos, sean cuales fueran los medios. La división de la herencia es un tema amplísimo que incluye una cantidad enorme de especificaciones. 1

Suscita mucha polémica la parte de la aleya que dice que al varón le corresponde el equivalente a la porción de dos mujeres. Este principio general, considerado aisladamente sin conexión con otras disposiciones relativas a las relaciones entre hombres y mujeres, es tachado por muchos de injusto. Para comprender el sentido contenido en este principio, hemos de tener en cuenta que según la ley islámica el porcentaje correspondiente a la mujer dependerá de la cercanía del difunto y del número de individuos con los que compartirá la herencia, teniendo en cuenta si son mujeres, varones, o mujeres y varones, y siempre después de haber satisfecho los legados y pagado las deudas, incluidos los gastos del funeral.

A la hija le corresponde la mitad de lo que le toca a su hermano, por parte del padre. Si no tiene hermanos varones y es hija única, recibirá la mitad de la herencia. Si son más de una hija recibirán dos tercios. En cuanto a la madre, recibe, al igual que el padre, una sexta parte de la herencia de su hijo, en caso de que el difunto tenga descendencia. Pero si el hijo no tiene descendencia ni está casado, la herencia en su totalidad corresponderá a los padres, de la siguiente forma: el tercio para la madre y el resto para el padre. En caso de que el fallecido no tenga hijos pero sí hermanos, el porcentaje de la madre disminuirá de un tercio a una sexta parte. La esposa hereda la cuarta parte de lo que haya dejado su marido en caso de no tener hijos o hijas; pero si no es así, recibirá la octava parte.

El sistema hereditario islámico es sumamente complejo, sin embargo, eruditos musulmanes en lo que respecta a la herencia de las mujeres, cuando han hecho un resumen del conjunto de este sistema, han llegado a la conclusión de que éstas heredan en sólo cuatro casos la mitad de lo que recibe el hombre, en más de ocho casos la mujer hereda la misma parte que el hombre, en más de diez casos la mujer hereda más que el hombre y en muchos otros casos sólo hereda la mujer. 2

En realidad, la herencia depende mucho de la estructura social y económica y de la función de cada uno de los sexos, por lo que su reglamento ha de ser contemplado en este contexto. Hay que tomar en consideración que las obligaciones financieras de los hombres en el Islam exceden con mucho a las de las mujeres. El novio debe proporcionarle un regalo a su novia como dote. Este regalo es de la exclusiva propiedad de ella aún en el caso de que se divorcie después. La novia no tiene ninguna obligación de hacer regalo alguno al novio. Es más, el marido musulmán tiene la obligación del mantenimiento de su esposa e hijos. La esposa, por otra parte, no está obligada a ayudarlo en esta tarea. Su propiedad y sus ganancias son de su exclusiva propiedad, excepto aquello que quiera ofrecer voluntariamente a su marido. Además, hemos de considerar que el Islam aboga de forma vehemente por la vida familiar.

Hay que aclarar que las leyes se hacen para casos habituales y no los excepcionales en la sociedad islámica. De este modo, en el Islam una persona puede hacer su testamento favoreciendo a alguien que crea que puede necesitarlo, hacer una donación en vida. A la luz de estos hechos, podemos decir que los hombres musulmanes, en general, tienen mayores cargas financieras que las mujeres, así, las reglas de la herencia, quieren compensar este desequilibrio.  3

Otro tema que tuvo especial relevancia con la llegada del Islam es la poligamia. Hemos de mencionar que la poligamia no vino con el Islam sino que era una práctica ancestral y una costumbre común arraigada en la Arabia preislámica. El Corán recoge esta práctica en la aleya 3 de surat An-Nisa:

“Y si teméis no ser equitativos con los huérfanos, entonces casaos con [otras] mujeres que os sean lícitas: dos, tres o cuatro; pero si teméis no ser capaces de tratarlas con equidad, entonces [sólo] una o [con] aquellas esclavas que sean de vuestra propiedad. Esto hará más probable que no os desviéis de la rectitud.” [Corán: 3:4]

En esa época los hombres se casaban con un número ilimitado de mujeres y el Corán ha venido a regular y limitar el número a cuatro, estableciendo asimismo una condición difícil de cumplir y que supone un impedimento en sí. Pero la poligamia en el Libro Sagrado apareció en el contexto de las obligaciones que tiene la comunidad hacia los huérfanos y las viudas, porque como religión no elude estas profundas responsabilidades e insiste en ellas en muchas aleyas. De hecho la referente a la poligamia aparece justo después de señalar

“Así pues, dad a los huérfanos sus bienes y no sustituyáis lo malo [vuestro] por lo bueno [que les pertenece], y no consumáis sus bienes junto con los vuestros: esto es, en verdad, un grave delito.” 4

El Islam “toleró” o “permitió” la poligamia pero exigió la equidad entre las cuatro mujeres tanto física, mental como espiritualmente, e insistió sobre la obligación de complacerlas a todas por igual, lo cual reaparece en la aleya 129 del mismo versículo y que afirma la imposibilidad de llevar a cabo la equidad:

“Y no seréis capaces de tratar a vuestras mujeres con ecuanimidad, por mucho que lo deseéis; así pues, no os inclinéis tanto a una que la otra quede como que tiene y no tiene marido. Pero si rectificáis y sois conscientes de Él  ciertamente, Dios es en verdad indulgente, dispensador de gracia.”[129:4]




Aún así, casarse con más de una mujer se ha convertido en un derecho de los hombres y el matrimonio polígamo en una institución cultural y socialmente aceptada. Cada uno encuentra o sonsaca sus razones propias para disfrutar de este derecho auto designado. Lo cual no se puede recriminar, a nuestro juicio, siempre y cuando haya un acuerdo entre los interesados.

Una de las causas que justifican esta práctica hoy en día es la esterilidad de la mujer. En este caso, si el marido quiere tener hijos, toma otra esposa para ello sin tener que divorciarse de la primera. Se añade a eso la enfermedad crónica por la que no puede tener relaciones maritales con su marido, o no puede llevar una vida conyugal normal, por lo que aquel se casa de nuevo sin dejar de mantener a la primera o de cuidarla. Otra de las justificaciones comunes es el hecho de que existen hombres con un alto nivel de testosterona que los hace sexualmente demandantes. Una sola esposa puede no ser capaz de satisfacer sus deseos sexuales, si su período menstrual o sangrado posparto son más largos de lo común o simplemente ella no tiene el mismo deseo que su marido.

Teniendo en cuenta que el matrimonio es un contrato entre dos personas que acuerdan una serie de normas conyugales y que son exclusivas de la pareja, sería muy importante señalar la desigualdad existente entre los hombres y las mujeres en este asunto. El Islam prohíbe a las mujeres tener más de un esposo al mismo tiempo. Ningún país musulmán lo acepta y lo considera como adulterio mientras que, por el contrario, es un derecho legal para los hombres. Él también puede tener una enfermedad crónica, ser estéril, no tener tanto deseo sexual y un sinfín de razones que llevan a la mujer a buscar “apoyo” en otro u otros. La respuesta de muchos se reduce a razones naturales que descartan esta opción como viable, alegando la posición dominante del hombre y su autoridad por sus atributos y fuerza naturales.

Teniendo en cuenta estas cosas y suponiendo que una mujer pueda tener dos o más esposos, surgiría la competencia entre ellos por ver quién tiene la autoridad y el comando del hogar, lo que provocaría celos, ira y odio entre los esposos. Otra justificación es que una mujer puede quedar embarazada una sola vez en un año mientras que un hombre puede dejar embarazada a varias mujeres al mismo tiempo y como éste es el responsable de proveer a sus esposas e hijos sería poco práctico desde este punto de vista que fuera al revés.

Por más que nos parezca injusta la poligamia en una dirección y no en otra hay varios pensadores e investigadores occidentales que abogan por ella considerándola muchas veces una solución a los problemas que enfrenta la sociedad. Citaremos, en primer lugar, al pensador francés Gustave le Bon que dice en su libro La Civilización Árabe:

“[…] la polygamie orientale, institution excellente qui élève beaucoup le niveau moral des peuples qui la pratiquent, donne beaucoup de solidité à la famille et a pour résultat final de rendre la femme infiniment plus respectée et plus heureuse qu’en Europe”. 5

(“ La poligamia oriental, una excelente institución que eleva el nivel moral de los pueblos que la practican mucho, le da mucha solidez a la familia y tiene el resultado final de hacer que las mujeres sean infinitamente más respetadas y felices que en Europa «).

Ha escrito también:

“Je ne vois pas en quoi la polygamie légale des Orientaux est inférieure à la polygamie hypocrite des Européens, alors que je vois très bien, au contraire, en quoi elle lui est supérieure. On conçoit donc parfaitement que les Orientaux qui ont visité nos grandes cités trouvent notre indignation à leur égard fort singulière et la jugent sévèrement. ” 6

“No veo cómo la poligamia legal de los orientales es más baja que la poligamia hipócrita de los europeos, mientras que, al contrario, veo muy bien cómo es superior a ella. Por lo tanto, es perfectamente comprensible que los orientales que han visitado nuestras grandes ciudades encuentren nuestra indignación hacia ellos muy singular y la juzguen severamente.»

Annie Besant, que fue presidenta de la teosofía mundial, en su libro Las Religiones de la India, dice:

“Je lis dans l’Ancien Testament 12 que l’ami de Dieu dont le coeur était soumis à la volonté de Dieu 13 était polygame 14. Le Nouveau Testament 15 n’interdit pas non plus la polygamie si ce n’est aux évêques et aux diacres qui doivent se suffire d’une seule épouse. L’on trouve également la polygamie dans les anciens livres indiens. Or, l’on ne fait de reproche à l’Islam que parce qu’il est facile de guetter les défauts des autres doctrines et de les critiquer. Mais comment les Occidentaux peuvent-ils s’insurger contre la polygamie pratiquée d’une manière limitée dans l’Orient alors que la prostitution est monnaie courante dans leur société? L’observateur attentif peut remarquer que la monogamie n’est vraiment respectée [en Occident] que par peu d’hommes honnêtes, car il n’est pas juste de dire d’une société qu’elle est monogamique, lorsqu’en plus de l’épouse légale, il existe plusieurs maîtresses derrière le rideau. Il s’ensuit donc que si l’on évalue les choses d’une manière juste, il apparaît que la polygamie islamique, qui préserve les femmes, les protège, les nourrit et les vêt, est supérieure à la prostitution occidentale qui permet à l’homme de prendre une femme dans le seul but d’assouvir ses pulsions, puis de la jeter à la rue dès qu’il est arrivé à ses fins.” 7

«Leí en el Antiguo Testamento 12 que el amigo de Dios cuyo corazón estaba sujeto a la voluntad de Dios 13 era polígamo 14. El Nuevo Testamento 15 tampoco prohíbe la poligamia, excepto a los obispos y diáconos que deben tener una sola esposa. La poligamia también se encuentra en los antiguos libros indios. Sin embargo, el Islam es criticado solo porque es fácil observar y criticar las deficiencias de otras doctrinas. Pero, ¿cómo pueden los occidentales rebelarse contra la poligamia practicada de manera limitada en Oriente cuando la prostitución es común en su sociedad? El observador atento puede observar que pocos hombres honestos respetan realmente la monogamia [en Occidente], porque no es justo decir de una sociedad que es monógama, cuando además de La esposa legal, hay varias amantes detrás de la cortina. Por lo tanto, se deduce que si uno evalúa las cosas de manera justa, parece que la poligamia islámica, que preserva a las mujeres, las protege, las nutre y las viste, es superior a la prostitución occidental que permite tomar a una mujer con el único propósito de calmar sus impulsos, y luego tirarla a la calle tan pronto como logre sus fines «.

Siendo de una forma u otra, la tendencia actual de las legislaciones civiles de la mayoría de los países es restringir o prohibir la poligamia. En muchos casos se incluye en el contrato de matrimonio una cláusula que indica por solicitud expresa de la mujer, su derecho a solicitar el divorcio en caso de que su marido contraiga un segundo matrimonio, como efectivamente recoge el código de estatuto personal egipcio y que trataremos en el siguiente capítulo; y se exige a los maridos dar el nombre y la dirección de su primera esposa o esposas a la hora de formar un nuevo matrimonio, siendo obligado informarla de tal hecho por las autoridades competentes.




Por ende, la situación de las mujeres cambió considerablemente después de la revelación del Corán. Ellas eran absolutamente conscientes de su condición y con frecuencia la reivindicaron y participaron activamente en la construcción del Islam y en todas las actividades comunes, con entusiasmo y dinamismo, tal como exigía la creación de una nueva civilización.

Participaron en la enseñanza como discípulas y maestras, y en labores sociales. Fueron tan firmes como el hombre en la organización y la defensa de la nueva religión, incluso en las épocas de persecución. Estuvieron presentes en los juramentos de fidelidad al Profeta y emigraron de Meca a Medina en pie de igualdad, colaborando y opinando en las asambleas y dirigiendo oposiciones contra las mayorías. Las mujeres empezaron a llevar una vida digna para ellas y para sus familias; y la nueva religión gravó sobre ellas el impuesto del Zakat 8, igual que los varones. Y el Zakat es también colaborar en la construcción del Islam, por lo que el esfuerzo de las mujeres es igual de meritorio que el de los hombres. Si bien el Islam insistía en que sobre los varones pesaba la obligación de mantener a sus mujeres.

Entonces, gracias a la participación de las mujeres en pie de igualdad con el hombre se produjo el crecimiento de la conciencia femenina, alcanzando esta conciencia un elevado grado de madurez, que le permitió grandes realizaciones.

En el seno de la familia se distribuían las responsabilidades, colaborando ambos en el mantenimiento del hogar y en la educación de los hijos. Ambos esposos son iguales en derechos, como sentencia el Corán 9:

«Tienen los mismos derechos y obligaciones, y los hombres tienen un grado sobre ellas».

El grado (dáraÿa) que tienen sobre las esposas es el derecho que emana de la obligación que pesa sobre los hombres de mantener económicamente a la familia.

Lo primordial para el profeta mismo era la coordinación y la complementación entre ambos sexos. Muchos sostienen que el hadiz en el que el Profeta dijo que las mujeres son “menos inteligentes que los hombres” ha sido malinterpretado y, peor aún, aplicado en el Derecho. El Profeta se dirigía a las mujeres, con el tono de un maestro que no hace concesiones; no se dirigía a los hombres para informarles de cómo eran las mujeres. «La búsqueda del conocimiento es una obligación para todo musulmán y musulmana», «Buscad el conocimiento desde la cuna hasta la tumba». Con estos famosos hadices del profeta, el Islam incita a la formación, tanto espiritual como intelectual, de las mujeres. Algunas tenían grandes virtudes en la época del Profeta, como Umm Salama, Jadiŷa, Fátima. No es extraño que el Profeta les pidiera asesoramiento a ellas sobre asuntos de suma importancia.

El Corán, en numerosos versículos, enfatiza que el hombre y la mujer han sido creados iguales y que son diferentes en algunos aspectos o en su constitución física pero ambos pertenecen al mismo género humano. Este énfasis se debió a la creencia de algunas tribus, pueblos o sociedades del pasado, que mantenían que la mujer no era un ser humano, sino que descendía de los genios; algunos llegaron incluso a pensar que carecía de razón como el resto de los animales.

“¡Oh, Humanos! ciertamente os creamos de un hombre y de una mujer y os dividimos en naciones y tribus para que os reconozcáis. Por cierto que el más honrado de vosotros ante Dios es el más cauto porque Dios es sapientísimo y está bien enterado» [Corán: 8:78]

Aquí, una vez más, vemos que la mujer es considerada en su dimensión humana y como parte integrante de la sociedad. Ambos son considerados por igual en esta dimensión; la diferencia entre ellos debe ser entendida como dos partes necesarias, ambas son indispensables e irreemplazables y ambas tienen derechos y obligaciones que les corresponden por su naturaleza y en virtud de las necesidades de cada uno.

Por Mouna Aboussi Jaafer (Universidad de Málaga)


Notas:

  1. Con relación a [la herencia de] vuestros hijos, Dios os prescribe [lo siguiente]: al varón le corresponde el equivalente a la porción de dos hembras; pero si hay más de dos mujeres, les corresponden dos tercios de lo que [sus padres] dejen; y si sólo hay una, recibirá la mitad. Y a los padres [del difunto], les corresponde a cada uno un sexto de lo que deje, si tiene algún hijo; pero si no tiene ninguno y sus padres son los [únicos] herederos, entonces a su madre le corresponde un tercio; y si tiene hermanos y hermanas, entonces a su madre le corresponde un sexto una vez descontados los legados que haya hecho, o las deudas [pendientes].No sabéis quienes son más merecedores de vuestro favor, si vuestros padres o vuestros hijos: [de ahí esta] prescripción de Dios. Ciertamente, Dios es omnisciente, sabio.”. [Corán: 4:11] ver también [Corán 4:12,176].
  2. Véase, SULṬᾹN, Salah Din, Mirāṯ al-marˈa fil Islām wal Adyān al-ujrā, El Cairo, Dār Annahḍa, 1999, HARBI, Jaled, “Mirāṯ al-marˈa fil Islām”, 2008. Disponible en www.islamway.net/article/3771.
  3. Más información en: LEMU, B. Aisha y HEEREN, Fatima, Woman in Islam, Islamic Foundation, London 1978. p. 23.
  4. [Corán : 4:2]
  5. Citado por AL- ŶERAISSY, Jaled, Les Mérites de la polygamie, Riad, Bureau de Prédication de Rabwah, 2008.
  6. Idem.
  7. Idem.
  8. Zakat: El azaque, es el tercero de los Cinco Pilares del Islam. Es una proporción fija de la riqueza personal que debe tributarse para ayudar a los pobres y necesitados benéficos.
  9. La aleya que viene a continuación a suscitado una gran polémica por dejar claro que el Corán establece la superioridad del hombre sobre la mujer: “Las divorciadas deberán esperar, sin volver a casarse, un período de tres menstruaciones: pues no es lícito que oculten lo que Dios ha creado en su seno, si creen en Dios y en el Último Día. Y sus maridos tienen pleno derecho a tomarlas de nuevo durante ese período, si desean la reconciliación; pero, en justicia, los derechos de las mujeres [con respecto a sus maridos] son iguales que los derechos de estos con respecto a ellas, si bien los hombres tienen prioridad [a este respecto]. Y Dios es poderoso, sabio.”[Corán 2 :228]
    Mirar el estudio de Abdelnur Prado: http://dfint.ua.es/es/documentos/congresos-cursos-yactividades/
    esta-el-hombre-por-encima-de-la-mujer.pdf

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