Viviendo Líbano en Barcelona – Un sinfín de delicias libanesas

¿Sabía que el tapeo, uno de los deportes nacionales que ha cogido más fuerza en los últimos años en la gastronomía barcelonesa, es también un clásico entre los habitantes del Líbano? Abou Khalil (Santaló, 88), el primer restaurante libanés de Barcelona -regentado por Miguel Katib-, invita a descubrir esta semejanza cultural a través de la mazza, una degustación típica a base de platillos con manjares procedentes de este país de Oriente Próximo, como el hummus (crema de garbanzos), kibbi(croquetas de carne), falafel (croquetas de verdura), fataier (empanadillas), taboule (ensalada de perejil) y bitigan (crema de berenjenas).


Su filosofía, además del buen precio y del mejor trato, es «mantener las recetas originales, pero adaptadas al paladar de aquí, eliminando el exceso de limón y de ajo que tanto gusta en el Líbano», explica Katib, todo un visionario que introdujo esta cocina en la ciudad en 1983, en medio de la guerra civil libanesa. Como segundos platos, Katib destaca los que encabezan el top ten de demandas, el shish-kabab (pinchitos de ternera) y el kafta (carne picada al horno), y propone acompañarlos con un vino libanés o con el típico licor, el arak.


Otra opción, con un escenario al estilo Las mil y una noches, es su hermano pequeño, el Al-Jaima (València, 217). Ambos amenizan las noches de los viernes y de los sábados con espectaculares bailes de danza del vientre. Para introducirse en este arte, Katib recomienda la academia Munique Neith (Aribau, 46).

Para los extremadamente golosos, la repostería libanesa puede convertirse en su perdición. La baklava, unas hojas de hojaldre rellenas de frutos secos con miel, es el producto estrella. La pastelería Príncipe (Guilleries, 10), especializada en repostería árabe, tienta a los que atraviesan el umbral de su puerta con un largo mostrador con 16 variedades distintas, entre las que destacan las de pistachos y las de chocolate. El secreto, la masa: «un hojaldre especial laminado hoja por hoja», explica su propietario, Mostafa Nakoh, que abrió el negocio en 1985. Otras delicias son la halva, a base de crema de sésamo, y las maamul, unas galletas con dátiles. En la pastelería Cleopatra (Còrsega, 535) también disponen de estas exquisiteces.


Dejando a un lado la parte gastronómica, la librería Baïbars (Muntaner, 337), especializada en el mundo árabe, ofrece una interesante y variada selección de música, cine y literatura de este país. El establecimiento, cuyo nombre hace referencia a un personaje épico y cómico cuyas historias recorrían los cafés de Oriente, posee desde libros de cocina hasta cómics, pasando por una larga lista de guías y novelas de autores como Amin Maalouf, premio Príncipe de Asturias 2010, además de cuadernos de aprendizaje.

Por Marina Muñoz Benito

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