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Seis años de guerra destrozan 50 siglos de historia en Siria

Apamea

A los 300.000 muertos y 10 millones de desplazados, el país suma la pérdida de una herencia patrimonial inigualable.

La vida necesitó 5.000 años para ir dejando en Siria, poco a poco, su herencia hecha piedra. A la muerte sólo le han hecho falta seis para destruir ese legado. El conflicto entre partidarios y detractores del régimen de Bachar el Asad no sólo acumula más de 300.000 muertos, dos millones de heridos y 10 millones de desplazados -según las cifras más conservadoras- sino que, además, arrastra el desgaste e incluso la desaparición de algunos de los principales símbolos del patrimonio nacional, víctimas del fuego cruzado.

La UNESCO (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura) denuncia reiteradamente que la inestabilidad del país es “letal” también en el plano histórico y artístico, que está recibiendo un “duro golpe”, y reclama a leales, rebeldes y yihadistas que cumplan con la Convención de La Haya, que exige la preservación de los bienes culturales en tiempo de guerra. Nadie atiende a razones por las piedras, si ni siquiera lo hacen por los civiles inocentes que caen a cientos cada día.

Nada Hassan, responsable de la UNESCO para países árabes, repite desde 2011 que los principales problemas que afrontan son la destrucción de sitios históricos, el saqueo o el pillaje y los robos en museos. Los seis espacios catalogados como Patrimonio de la Humanidad –las ciudades viejas de Alepo, Bosra y Damasco, más los “pueblos del norte”, las fortalezas del Crac de los Caballeros y Qusr Al Hayr y las ruinas de Palmira– están ahora en la lista de bienes en peligro y los 12 aspirantes a lograr, en los tiempos en los que Siria era un importante destino turístico de Oriente Medio, esta distinción han resultado todos dañados en este tiempo.

Sednaya

Los fondos de los 34 museos nacionales han sido trasladados a refugios seguros, según ha confirmado el Gobierno sirio, pero algunos ya habían sido atacados y aún se desconoce qué se ha perdido en este intervalo. Nadie de Naciones Unidas ha podido entrar en el país y verificar esta protección, lo que añade aún más incertidumbre sobre la realidad en el terreno. Las imágenes de satélite y los testimonios de fuentes y refugiados son los que permiten aproximar el diagnóstico.

El Fondo de Patrimonio Mundial (Global Heritage Fund) ha emitido sucesivos informes en estos seis años de batalla en los que habla, directamente, del “daño al alma” de Siria que se está generando con su pérdida de riqueza cultural. Un país que ha sido hogar deseado desde la edad del bronce por pueblos como los babilonios, los asirios, los hititas, los griegos, los sasánidas, los persas, los romanos, los árabes, los cruzados, los otomanos… y de cuyo paso cada vez queda menos recuerdo palpable.

Todos los vestigios de Siria están en peligro, indica la UNESCO. Muchos de estos espacios han estado en primera línea de batalla, escenario del choque entre las tropas de Asad, los disidentes armados y los islamistas. Los castillos, mezquitas o villas reciben en estos choques impactos directos o son usados como refugio, zona de acampada y almacén de municiones. No es que estén en medio del fuego, es que por este uso indebido son una diana más.

En marzo de 2011, cuando comenzaron los primeros levantamientos populares contra el régimen de Damasco, trabajaban en el país 78 equipos de arqueólogos, con amplia presencia europea, indica la UNESCO. Ninguno queda ya sobre el terreno. Su labor profesional y cuidada ha sido sustituida por al menos 400 excavaciones ilegales corroboradas por el Observatorio Sirio por los Derechos Humanos, un grupo opositor instalado en Londres que cuenta con informadores en el país.

Estos son algunos de los tesoros perdidos en esta guerra que ya enfila, sin compasión, su séptimo año.

Palmira

PALMIRA

Es conocida como la Perla del desierto o la Novia del desierto, una ciudad que ha sido durante siglos uno de los centros culturales más importantes del mundo antiguo, el reino de Zenobia. Palmira fue punto de encuentro de las caravanas en la Ruta de la Seda pero en los últimos años lo que se ha visto por allá ha sido a miembros del Estado Islámico y del Ejército sirio, peleando por el control de sus calles modernas y de sus impresionantes restos.

La ciudad aramea, de una avanzada arquitectura, se remonta al segundo milenio antes de Cristo y, más tarde, evolucionó a través del período grecorromano y el persa, dejando sedimentos de ambas culturas, algo que sucede en muy pocos lugares del planeta. La destrucción del Arco de Triunfo de Palmira por parte del ISIS, en octubre de 2005, ha sido una de las grandes catástrofes desde el punto de vista cultural, toda vez que sus orígenes se remontan a más de 2.000 años atrás. El Daesh también había hecho explotar tres torres funerarias del siglo I después de Cristo y el templo de Bel.

El Crac de los Caballeros

CRAC DE LOS CABALLEROS

Esta fortaleza del este de Siria, declarada la década pasada Patrimonio de la Humanidad, es uno de los mejores ejemplos arquitectónicos de la época de las Cruzadas. Construida durante el siglo XII, había logrado superar innumerables ataques enemigos, hasta que en 2012 y 2013, los combates aéreos y de artillería lograron destrozar buena parte de sus murallas.

Aunque las primeras imágenes de televisión mostraron la estructura casi completa, luego se localizaron impactos de mortero en la base del edificio y también en una de sus torres, “seriamente dañada”, indican los disidentes Comités Locales de Coordinación. Sostienen que en los alrededores hay “cuantiosos escombros”, retirados del interior.

Alepo

ALEPO

Alepo es, sin duda, una de las ciudades más castigadas por los enfrentamientos de los últimos seis años. Era la urbe más grande y más poblada del país, más incluso que Damasco, la capital. Su historia se remonta al segundo milenio antes de Cristo, por lo que su Ciudad Vieja es Patrimonio de la Humanidad desde 1986, como crisol de todas esas culturas que han dejado su huella. Entre las mayores pérdidas de Alepo destaca la destrucción de la Gran Mezquita Omeya, una de las mayores del mundo. Su minarete, que data del siglo XI, fue totalmente eliminado en 2013 y otras partes de la construcción, como paredes y patios, has sufrido desperfectos de enorme consideración.

Según EFE, el 60% de su mercado medieval y sus mezquitas ha sido destrozado o quemado en la guerra. El llamado Zoco de Alepo, el mercado cubierto más grande del mundo, se extendía desde la Edad Media a lo largo de una docena de kilómetros. La catedral armenia de los Cuarenta Mártires, un emblemático templo del siglo XV, con una torre de campanario considerada como un ejemplo único de arquitectura barroca en la ciudad, también ha sufrido importantes daños. La ciudadela de Saladino, por su parte, ha sufrido finalmente menos daños de los esperados porque fue una especie de cuartel general de las tropas del régimen en este tiempo.

La jefatura del Departamento de Antigüedades de Siria sostiene que un 40% de la ciudad está en buenas condiciones, un 30% tiene daños restaurables y otro 30%, daños “catastróficos”. Muchos de estos últimos se han producido en edificios históricos, dada la lucha calle a calle, cuerpo a cuerpo, en la zona vieja. Los primeros 25 arquitectos entraron el mes pasado en la ciudad para revisar los daños y hacer balance.

Hama

HAMA Y SUS NORIAS

Las Norias de Hama, situadas en el río Orontes, son un ejemplo impresionante de la ingeniería hidráulica a lo largo de la historia, y hasta ahora, eran también uno de los principales reclamos turísticos de la ciudad, que lleva seis años en los titulares del mundo por las reiteradas matanzas del régimen. “Las más espléndidas norias jamás construidas”, se les llama. A pesar de que en su momento llegó a haber más de 30 de estas norias, hasta 2014 se conservaban 17, cuando según arqueólogos sirios, algunas de estas espectaculares construcciones de madera fueron quemadas. El Gobierno sirio no ha aclarado cuántas quedan en pie.

Bosra

BOSRA

Al sur de Siria se encuentra la ciudad de Bosra, que fue en su día la antigua capital del imperio árabe romano. Su importancia comercial fue enorme y llegó a contar 50.000 habitantes.

Entre sus joyas más preciadas figuran un espectacular teatro romano del siglo II, ordenado construir por el emperador Trajano, ruinas romanas y bizantinas y mezquitas. El teatro ha sido objeto de ataques de morteros y desde 2014 se usa para ocultar fosas comunes.

HOMS

Homs, una de las ciudades más castigadas desde el inicio de la contienda, ha visto convertir en escombros uno de sus edificios más emblemáticos: la Mezquita de Kalid ibn al-Walid. Construida en el siglo VII, se dice que en ella descansan los restos del caudillo musulmán que le da el nombre, muy venerado en la zona. Fue pasto de los bombardeos en 2013, porque se convirtió en un símbolo de los opositores, después de que se celebrasen en este edificio algunos entierros masivos que acabaron en cargas policiales y muertos. Hoy está parcialmente dañada y sin reconstruir.

DEIR EZZOR

Siria también ha perdido monumentos más recientes, pero que eran únicos. Deir Ezzor, por ejemplo, albergaba un puente colgante famoso en todo el país, construido a finales de los años 20 del siglo XX por ingenieros de Francia. Convertido en un paso peatonal sobre el río Éufrates, ha conectado durante décadas el Levante con la Alta Mesopotamia, pero quedó notablemente dañado en 2013.

El Fondo de Patrimonio Mundial añade más nombres al desastre: la ciudad de Apamea y sus murallas medievales, los monasterios de Seydnaya y Santiago El Mutilado, de la época de Justiniano… Ha habido saqueos en los museos de Homs, Gama, Deir Ezzor e Idlib (capiteles, ánforas), en Apamea (ha habido mosaicos arrancados con excavadoras) y Raqqa (donde faltan esculturas de hace 3.000 años y donde islamistas del ISIS, Estado Islámico de Irak y Levante, al mando en la zona, han destruido material que han considerado “ofensivo”).

Por Carmen Rengel
Con información de El Huffington Post

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Tesoros granadinos forjados por el paso del tiempo

A los pies de la Alhambra emerge la historia de una ciudad forjada por el paso del tiempo. Bajo las faldas del monumento más visitado de Andalucía, donde los atardeceres son el sueño de los genios del pincel, Granada oculta algunos tesoros fruto de un pasado glorioso. El Reino de Granada fue vanguardia cultural y en la genética de la ciudad que la marca está aquel deseo hecho realidad.

Una ruta por el pasado

El Cuarto Real de Santo Domingo es un palacio del pasado almohade en cuyo interior se puede descubrir su impresionante «qubba», estructura arquitectónica con base cuadrada y cúpula que solía usarse en monumentos funerarios o en salones del trono. La visita puede seguir por la Casa nazarí de Zafra, en pleno Albaicín, símbolo de la aristocracia árabe de Granada. Y por la Abadía del Sacromonte, donde se encuentran las reliquias de los discípulos del Apóstol Santiago. Unas placas de plomo escritas en árabe relataban el martirio de San Cecilio, San Tesifón y San Hisicio.

Vista de la Alhambra, al atardecer, desde la Casa de Zafra

El bono invita a recorrer los grandes símbolo de la ciudad, entre ellos la imponente Alhambra o la Catedral de Granada, templo del renacimiento español encomendado en 1506 a Enrique Egas, que concibió un templo de estilo gótico, que concluyó Diego de Siloé en 1563. Desde allí el viajero puede dirigirse a la Capilla Real. Lugar de enterramiento de los Reyes Católicos, su hija Juana «la Loca» y su consorte Felipe «el Hermoso». La visita histórica pasa por el Monasterio de La Cartuja o por el Monasterio de San Jerónimo, fundado por los Reyes Católicos tras la toma de la ciudad.

La extensa historia de la ciudad puede conocerse de un vistazo en el Museo de Caja Granada. Es posible realizar un recorrido por las diferentes épocas, pero también ceñirse a una época o cultura determinada.

Y del pasado al futuro, que tiene cabida en el Parque de las Ciencias. Es el primer museo interactivo de la región. Más de 70.000 metros cuadrados, que desde 1995 han visitado más de siete millones de personas.

Ciudad de la Música

Ballet en el Generalife

«Granada es música» es el eslogan de la ciudad en su propósito de ser Capital Europea de la Cultura en 2031. Es, en efecto, lugar de festivales, entre los que destaca el de Música y Danza, en el Generalife. El flamenco emerge en todos sus rincones. En el Sacromonte nace de las gargantas un sentimiento que se extiende por el Albaicín al son de la guitarra.

El Jazz tiene festival propio. Y la mezcla de culturas, parte esencial de la genética granadina, permite que entre las empedradas cuestas suene algún tango sensual.

Y es historia del rock, claro. En sus entrañas se han gestado algunos de los grupos míticos de Andalucía. El proyecto «Ciudad del Rock» intenta rescatar ese pasado de reivindicación musical. Se incluye una ruta por los rincones donde este género emergió y se hizo fuerte.

La Tarasca

La Tarasca

Cada miércoles de la Feria del Corpus sale La Tarasca acompañada de gigantes y cabezudos. Es una criatura mitológica -especie de dragón– cuyo origen está en una leyenda sobre Santa Marta. Esta criatura habitaba en Tarascón (Provenza) y devastaba el territorio por doquier. Santa Marta encantó a la bestia con sus plegarias y volvió a la ciudad con ella domada. Los habitantes la atacaron y murió. Fue cuando Santa Marta predicó un sermón que los convirtió al cristianismo.

Por J.J. Madueño
Con información de ABC

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Historia del Azulejo

« Azulejo » es una palabra de origen árabe empleada en España y en Portugal para designar una baldosa cerámica cubierta con un esmalte opaco. Desde el siglo XIII, en estos dos países se utilizaron mucho los azulejos para cubrir y decorar paredes, suelos, techos, fuentes y chimeneas.

Etimología 

Esta palabra deriva del árabe  الزليج  « al zulaycha » que significa pequeña piedra pulida, y no de « azul », como se lee a menudo. El hecho es que hay muchos azulejos azules, lo que crea confusión, pero históricamente, los primeros azulejos producidos en el sur de España en el siglo XIII eran de color más bien verde, marrón y amarillo.

¿Por qué « pequeña piedra pulida »? La idea inicialmente era reproducir los mosaicos greco-romanos del Medio-Oriente, o de África del Norte, con trozos de baldosas de color, y no de pequeñas piezas de mármol pulido (« teselas »). Se entiende que es más fácil fabricar y cortar un ladrillo de terracota esmaltada que pulir mármoles venidos de lugares lejanos.

Los que conocen Marruecos por supuesto habrán visto « zellige », mosaico de pequeñas piezas de barro cocido barnizado en color. Estos « zelliges » todavía cubren suelos y paredes de muchos lugares. Esta artesanía antigua sigue viva en Marruecos; la mayoría de los talleres de corte están en la ciudad de Fez. Los « zelliges » marroquíes y los « azulejos » hispánicos por lo tanto comparten la misma etimología. Y la misma filiación con el mosaico.

Orígenes orientales antiguos 

Los primeros azulejos conocidos son de Egipto y Mesopotamia. En el año 2620 antes de Cristo, el Faraón Zoser, fundador de la Dinastía III, ordenó la construcción de una pirámide en Saqqara por el famoso arquitecto Imhotep. En esta pirámide las galerías que conducen a la cámara funeraria están cubiertas con azulejos verdes con líneas amarillas imitando papiro. De manera que el esmalte, fina capa de barniz vidriado opaco, es un descubrimiento muy antiguo. Sin embargo, en aquellos tiempos remotos, esta técnica de cerámica cubierta con un esmalte opaco era exclusivamente oriental, y de hecho, se perdió posteriormente. El mundo greco-romano no la conocía, y desarrolló más bien el uso de estuco, mosaicos, o pinturas sobre yeso húmedo (« fresco »).

El redescubrimiento del esmalte 

Los persas Sasánidas redescubrieron en el siglo IX el uso del estaño como un opacificante del vidrio; fabricaron de nuevo azulejos con un esmalte opaco. Sus vecinos Abasíes (Bagdad era su capital) también se apropiaron de esta técnica, la cuál se transmitió a todo el mundo árabe-musulmán, desde las puertas de Constantinopla hasta España. Bajo el reino de los Fatimíes, los alfareros egipcios decoraron muchas aulas de palacios en El Cairo.

La llegada a Europa a través de España 

Fueron los Árabes quienes introdujeron en Europa este arte venido de Oriente. El primer uso de azulejos fue para formar ensamblajes geométricos de piezas cortadas de cerámica (« alicatado »). Podemos ver hermosos ejemplos todavía en su lugar original en la Alhambra de Granada. Decoraciones y adornos utilizados son complejos y reflejan el gusto islámico por la geometría. Sin embargo, este alicatado es un proceso costoso, ya que requiere una gran cantidad de trabajo de corte y se desperdician muchas baldosa al cortarlas. Para superar estos inconvenientes, los artesanos imaginaron aplicar directamente sobre la arcilla los esmaltes de colores, separándolos para evitar que se mezclaran. Estas separaciones se realizan mediante el dibujo de los contornos con una sustancia grasa mezclada con un pigmento negro: el óxido de manganeso. Una vez cocida, esta sustancia grasa se convierte en una delgada línea negra. Esta técnica de separación de los colores se llama en España cuerda seca. Los azulejos producidos por este método tienen motivos principalmente moriscos y sus composiciones se asemejan a los mosaicos de tipo alicatado. A veces sugieren efectos cubistas originales o están dispuestos en magníficos motivos radiales. La decoración más típica de este período consiste en combinaciones de patrones geométricos, típicamente moriscos, y algunos ejemplos de adornos vegetales.

En torno a los años 1500, el proceso de cuerda seca fue reemplazado por el de arista o cuenca: la separación de los colores se hace por finas líneas salientes levantadas en la arcilla. Se utiliza un molde con el patrón negativo que se presiona en la arcilla blanda, y por eso no hay línea de color negro entre los diferentes colores. La intención es, sin embargo, imitar los alicatados con costos más bajos. Los principales centros de fabricación españoles fueron Málaga, Toledo, y Sevilla. Aparte de estos decorados geométricos en relieve, en el siglo XV se desarrolló la fabricación de azulejos con decorados pintados en azul de unos 10 o 15 cm de lado con motivos geométricos, animales o heráldicos. También se fabricaron placas de barro cocido gruesas esmaltadas en blanco y decoradas generalmente en tonos rojizos o amarronados. Estos socarrats se colocaban en el techo, entre vigas. Estos dos tipos de azulejos se fabricaban sobre todo en dos pueblos conocidos por la cerámica de reflejo metálico: Manises y Paterna, al lado de Valencia.

La influencia de la mayólica italiana 

En 1492, la toma de Granada por los Reyes Católicos puso fin a la Reconquista. En el mismo tiempo, la influencia del Renacimiento procedente de Italia produjo cambios fundamentales en la evolución del arte y de la arquitectura. Y también de los azulejos. En Italia se desarrolló la técnica de la mayólica: piezas de cerámica cubiertas con un esmalte de plomo opacificado con estaño. La mayólica se caracteriza por una elaborada policromada: follaje, personajes, grotesco, etc. La ciudad italiana de Faenza, importante centro de producción, originó la palabra «fayenza» y en francés: «faïence». Fue entonces cuando las baldosas comenzaron a ser decoradas con una elaborada decoración.

Hacia 1498, se estableció en Sevilla un pintor de mayólica italiana, Francesco Niculoso, llamado Niculoso Pisano, ya que era nativo de Pisa. Introdujo en España la técnica de la mayólica y la aplicó brillantemente a los azulejos. Hasta entonces, los colores aplicados sobre las baldosas eran brillantes y se aplicaban con una intensidad uniforme. La técnica italiana « pisana » es pictórica: se pinta sobre las baldosas como se pinta sobre un cuadro. Por consiguiente, va a ser utilizada una rica policromía: azul, amarillo claro, amarillo oscuro, verde, marrón, blanco, negro, púrpura. Lo particularmente revolucionario, es la búsqueda del claroscuro y del desvanecido. De modo que la producción artesanal, basada en una repetición casi industrial de motivos, se convierte en una creación artística que requiere la sensibilidad de un pintor. El estilo de los azulejos se verá completamente transformado desde entonces. Aparecerán grandes paneles decorados con escenas figurativas y narrativas elaboradas con gran erudición. La influencia de Pisano fue enorme y desde Sevilla, fue imitado en Toledo, Valencia, Talavera de la Reina, y también en Portugal. Es en Portugal donde este arte llegó a su culminación hasta ser una característica del país.

Otro maestro de la mayólica italiana tuvo gran influencia en el arte de los azulejos y de la arquitectura. Guido di Savino dejó Venecia y se estableció alrededor de 1500 en Amberes, en Flandes, en aquel entonces una provincia española. Gracias a Guido di Savino, también conocido como Guido Andries, Amberes se convirtió en un importante centro de producción, y la técnica de la mayólica finalmente se difundió por todo el norte de Europa . El primer fabricante de mayólica destacado en Francia es Masséot Abaquesne en Ruan. En los Países Bajos, los alfareros y pintores de mayólica y de azulejos prosperaron en Amsterdam, Rotterdam, Haarlem, Utrecht, y por supuesto, en Delft.

Los azulejos barrocos 

El siglo XVII se caracteriza por una amplia variedad de temas: la caza, la guerra, escenas religiosas, mitológicas, o satíricas. Las fuentes de inspiración son variadas, pero sobre todo se transponen, se mezclan y se interpretan libremente. Los pintores de azulejos se inspiran en grabados ornamentales procedentes de Europa, especialmente los grotescos. Estos motivos seculares vienen de la antigua Roma y fueron reinterpretados por el pintor Rafael en el siglo XVI para decorar el Palacio del Vaticano. Los grotescos tienen un carácter fantástico que será ampliamente adoptado y mezclado con los temas religiosos en particular. Por otra parte, es la época de las colonias y del comercio con el Lejano Oriente. La inspiración también viene de la India y de China. Por ejemplo, telas exóticas inspiran a pintores de azulejos para pintar paneles que decoran la parte frontal de altares de muchas iglesias portuguesas.

A finales del siglo XVII, los pintores de azulejos holandeses empiezan a pintar sus paneles en blanco y azul, con referencia a la porcelana comprada de China. La porcelana china es muy cara, pero muy valorada en toda Europa. Los alfareros tratan de competir y producir loza “porcelana”, especialmente en Delft. Aristócratas portugueses encargan paneles holandeses azules y blancos para sus palacios e iglesias. Algunos fabricantes de azulejos holandeses finalmente se establecerán en Portugal: Willem van der Kloet y Jan van Oort en particular. Estos azulejos azul y blanco tendrán mucho éxito en Portugal. En el siglo XVIII, estos paneles serán imitados por los pintores de azulejos portugueses hasta el punto de recubrir todo el país de azulejos azules y blancos. El arte del azulejo alcanza entonces su plenitud; la maestría de algunos pintores portugueses de azulejos es tal que firman sus paneles. En el siglo XVIII, los marcos de los paneles se hacen cada vez más elaborados con guirnaldas, ángeles y elementos arquitectónicos. Entonces aparece el estilo rococó, con ornamentación compleja. Los dibujos son a menudo inspirados por Antoine Watteau y sus grabados que representan escenas galantes, pastorales y bucólicas.

Acabados los excesos y las frivolidades, es la virtud y la sencillez del estilo antiguo lo que caracteriza el siglo XIX. Entonces nace el estilo neoclásico, inspirado en particular por los estampados de Robert Adam y de su hermano James. Los marcos de los paneles son más ligeros y se simplifican. Este estilo se caracteriza especialmente por la vuelta a una rica policromía.

El Modernismo en Francia 

A finales del siglo XIX, aparece en Francia el Modernismo (Art Nouveau), lo cual reactiva la cerámica arquitectónica, gracias igualmente al uso de la loza de barro resistente al hielo. Los temas más representados son vegetales, con movimientos ondulantes y femeninos. Se nota mucho la influencia de los carteles de Alfons Mucha y Eugenio Grasset. La Exposición Universal de 1900 en París fue la ocasión de exhibir la cerámica arquitectónica. La técnica de separación de los colores se vuelve a utilizar después de varios siglos de abandono, se inventa también el patrón estarcido. Fachadas de casas, tiendas y restaurantes están adornadas con paneles de azulejos decorativos, o simplemente con frisos, a menudo florales, a veces en relieve.

Hoy en día, no existe homogeneidad de estilo en las creaciones de paneles de azulejos. En su mayoría son obra de un solo artista -rara vez un ceramista- que se expresa en ocasiones a través de este arte. Las estaciones de metro de Lisboa o la Casa da Mùsica en Oporto (arquitecto Rem Koolhaas) son una buena muestra de que es hoy en Portugal donde la cerámica arquitectónica está particularmente viva.

Para saber más:

Azulejos
Azulejos antiguos
Museo del Azulejo de Lisboa
La historia del azulejo por Wilhelm Joliet, historiador de arte alemán
La historia del azulejo por el Instituto Camoes de Lisboa

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