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Indígenas guatemaltecos expulsan comunidad judía

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Indígenas de un pueblo del oeste de Guatemala decidieron expulsar a 32 familias que integran una comunidad de judíos ortodoxos por supuestos actos de discriminación y atentar contra las costumbres ancestrales del lugar, informó este viernes un líder del poblado.

«Han discriminado nuestra cultura y nuestras prácticas como comunitarios», dijo a periodistas Pedro Vásquez, representante del Consejo de Ancianos de San Juan La Laguna, un pintoresco municipio a la orilla del paradisíaco Lago de Atitlán, unos 220 km al oeste de la capital guatemalteca.

Los dirigentes comunitarios realizaron la víspera una reunión donde acordaron la expulsión de la comunidad judía asentada hace seis años en el municipio, pero aún no han procedido con la medida.

De acuerdo con Vásquez, la comunidad de judíos ortodoxos, compuesta por unas 200 personas, ha «discriminado» las creencias religiosas y mayas de la región y «hay costumbres que (ellos) tratan de imponer», por lo que pidió apoyo a las autoridades para proceder a la expulsión.

«Hacemos un llamado a la Procuraduría de los Derechos Humanos (PDH) y a las instituciones del Estado para que nos ayuden a que estas personas se retiren del municipio», agregó el líder indígena.

De su lado, el guatemalteco Misael Santos, converso al judaísmo porque su abuela fue judía, explicó al rotativo Prensa Libre que ante la decisión de los jerarcas indígenas están preparando detalles para que la salida sea pacífica, debido a que desde hace seis meses la comunidad judía es objeto de insultos verbales y racistas.

En Guatemala existe la libertad de culto y los católicos son casi el 70% de los 15 millones de habitantes.

Con información de Noticias MVS

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Revolución y contrarrevolución en Egipto

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Revolución y contrarrevolución en Egipto

La inmensa mayoría de los analistas que intentan entender la lucha entre revolución y contrarrevolución en Egipto y los ecos sucesivos, como las olas en un lago, de ese proceso en las capas profundas de la sociedad egipcia, se cierran sin embargo el camino a la comprensión al trabajar con categorías estáticas y siempre iguales a sí mismas, como «los militares», «el ejército» o la «democracia» y «el pueblo». Ahora bien, en el ejército –como aparato represivo del Estado e institución– y entre los militares, se refleja poderosamente la lucha entre las clases fundamentales del país y la batalla entre las ideas religiosas, nacionalistas, panarabistas o antimperialistas que abarcan todo el Medio Oriente, al igual que la influencia política y cultural de las distintas grandes potencias. No podría ser de otro modo ya que tanto los soldados como los técnicos, suboficiales y oficiales se reclutan en todos los sectores de la sociedad, desde el campesinado hasta la baja intelectualidad, los comerciantes, terratenientes y capitalistas, e incluso en franjas de obreros especializados y de artesanos.

Ningún ejército es política y socialmente homogéneo. El ejército argentino tenía en su seno peronistas y golpistas antiperonistas. En las fuerzas armadas de Fulgencio Batista hubo quienes combatieron contra la dictadura, y en Guatemala Yon Sosa, el revolucionario y guerrillero, se formó en las fuerzas de elite antiguerrillas. El ejército egipcio no es una excepción. En los altos mandos predominan los formados (y financiados) por Estados Unidos pero quedan restos de los burócratas aliados con la ex Unión Soviética, más o menos nacionalistas, y hasta del nasserismo. Pero entre los oficiales de baja graduación y los suboficiales y tropas, donde los orígenes sociales, la formación cultural, el nivel de vida, los contactos con los vecinos y los sueldos no tienen nada que ver con los de sus jefes, que están integrados en las capas altas de la burguesía, pesa mucho la conciencia del papel fundamental de Egipto como baluarte del mundo árabe frente a Israel, la influencia estadunidense es mucho menor, y siempre está presente la idea –panárabe– de un renacimiento de la nación fragmentada, que algunos oficiales musulmanes ven como un renacimiento del Islam (la palabra Umma significa tanto nación como comunidad de fieles).

Además, aunque Egipto es el país árabe más unitario desde el punto de vista étnico y religioso, no hay un solo Egipto: está el cosmopolita, ligado al Mediterráneo, con ciudades como Alejandría, desde siglos llenas de judíos, griegos, italianos y mediorientales, con núcleos burgueses comerciales o bancarios con lazos familiares y de conocimiento internacionales, y está el Egipto profundo, ligado a la tierra, así como existe el Egipto predominantemente urbano de los millones de cristianos coptos, incluso militares, que coexiste con la mayoría islámica, subdividida en todas las subtendencias religiosas que se enfrentan desde fines del siglo VIII, cuando la instalación en El Cairo del Califato Fatimí, de la rama ismailí del chiísmo. Desde el punto de vista religioso, el Islam egipcio ni es unitario ni apaciguó jamás sus luchas intestinas. Lo nuevo ahora es que detrás de la reaccionaria y ultraconservadora Hermandad Musulmana están las potencias financieras modernas de los Emiratos y de Qatar, construidas después de la Segunda Guerra Mundial sobre la base de los ingresos petroleros, lo cual le da un carácter antiraquí y proestadunidense.

Mientras Hosni Mubarak era socio político de Israel y hacía allí negocios personales, la Hermandad se instaló en el régimen, al cual había combatido durante el período laico de Abdel Gamal Nasser. Cuando Mubarak, agente de Washington, fue derribado por una primera ola de una profunda revolución democrática, Estados Unidos apostó a la Hermandad Musulmana y a Mohammed Mursi, aunque temiendo que el islamismo tuviese una lógica propia, escapase de sus manos y abriese el camino al nacionalismo antisraelí siempre presente.

El golpe militar contra Mursi fue así una medida preventiva, conservadora, de contrafuego, contra el desbordamiento social por la izquierda (había gérmenes de consejos de fábricas y huelgas victoriosas) y, en lo internacional, una medida de mantenimiento del statu quo en la región a favor de Israel. Pero fue dirigido por el ala más conservadora de un ejército dividido. Si Nasser subió al poder en los 50 derribando al conservador general Naguib, que había dado el golpe contra la monarquía, los Naguib de hoy no tienen ninguna seguridad de que no habrá detrás de ellos una alianza entre un nuevo Nasser y la izquierda radicalizada, democrática, juvenil. Por eso dejan libre a Mubarak, para aliarse en el alto mando con los seguidores de éste, para dar garantías a Estados Unidos e Israel y para ahondar la fosa que existe entre el poder actual y la revolución democrática en marcha, que enfrenta a los secuaces de Mursi y a la vez exige justicia y libertades y rechaza las imposiciones castrenses.

La liberación de Mubarak, sin duda, lanzará contra el poder del general Al Sisi a quienes derribaron en abril al dictador, pero también tendrá grandes repercusiones en las fuerzas armadas, que deben estar en virtual estado de asamblea, discutiendo ardientemente, y una parte de las cuales podría radicalizarse hacia la izquierda. Igualmente, la posibilidad de que la actual represión contra la Hermandad Musulmana tenga como objetivo obligar a ésta a integrar un gobierno de unidad nacional conservadora bajo tutela de los pretorianos, podría llevar –en el caso de que esa maniobra se concretase– a una ruptura interna en la Hermandad misma, debilitándola así en su esfuerzo por transformar una informe y caótica revolución democrático social en una guerra civil entre cristianos y musulmanes, profundamente reaccionaria y que favorecería por años a Israel.

Por Guillermo Almeyra

Con informacuón de : La Jornada

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De migrantes, cherifes y conciliaciones – Por Hugo Gutiérrez Vega

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De migrantes, cherifes y conciliaciones

Dentro del terrible cuadro de injusticias, locuras morales, violencias, xenofobias y racismos de todas las layas y colores, hay algunos momentos brillantes en los que el humanismo se impone sobre la brutalidad. Uno de esos momentos es el de la creación y formación del melting pot. La Estatua de la Libertad, que concentraba el mensaje de la revolución francesa sintetizado en tres palabras: “libertad, igualdad, fraternidad”, recibía a los miles de perseguidos o de necesitados pertenecientes a un sinnúmero de lenguas y de culturas. Eran recibidos con impaciente cortesía y así se abrían las puertas de un país lleno de oportunidades para quienes estuvieran dispuestos a trabajar y respetar las normas legales. Muy pronto se adaptaban a su nueva realidad, pero la mayoría conservaba los rasgos esenciales de su primera cosmovisión. Algunos grupos crearon y fomentaron el aislamiento de los ghettos y otros cuidaron con esmero sus rasgos exclusivos, sobre todo los relacionados con las costumbres familiares y con los aspectos folclóricos. Otro momento dorado de humanismo en las relaciones internacionales lo protagonizó México que fue el primero en reconocer a la Unión Soviética, el único que defendió en la Liga de las Naciones a la Etiopía invadida por el fascismo, y el aliado fiel, hasta el último momento, de la República Española asediada por los espadones locales y por el nazifascismo. En esos momentos, México recibió a más de 40 mil refugiados españoles y a 30 mil judíos europeos. Gilberto Bosques, diplomático mexicano acreditado ante el gobierno títere de Vichy, por órdenes del presidente Cárdenas, arriesgando la vida y perseguido por la Gestapo, logró salvar a más de 30 mil refugiados que México acogió con los brazos abiertos. Por muchos años mi país recibió a los perseguidos de América Latina; chilenos, guatemaltecos, argentinos, brasileños, en fin… a todos los que tuvieron que exiliarse para salvar la vida que peligraba en sus países gobernados por gorilas marciales.

 El melting pot es un recuerdo histórico y México ha dejado de ser la casa de los perseguidos del mundo. Ahora priva en Estados Unidos la mentalidad antiinmigrante y en México se desarrolla una pavorosa labor de contención de los latinoamericanos que, a bordo de la Bestia (el tren terrible) recorren nuestro territorio con la esperanza de llegar a la tierra de las oportunidades. Pero pasaron ya los tiempos de la generosidad y de la valentía y se instaló la época del racismo, del menosprecio puritano (un antropólogo cultural espontáneo, el Piporro, expresaba este fenómeno en un corrido de ilegales: “Al pasar por Minnesota y por Cleveland Ohio/ yo noté mucha falta de estimación,/ quesque dicen que es descreminación”). Pasó el new deal, pasó la Alianza para el Progreso y, sobre esos esfuerzos fraternales, se impusieron el odio racial y el temor puritano de los Arpaio y compañía.

Pero, en fin, a pesar de todas estas vicisitudes, vive y trabaja en Estados Unidos una comunidad compuesta por varios millones de migrantes. Esto significa que tanto el país que recibe como los países que se ven obligados a expulsar por razones de pobreza o, más bien dicho, por falta de oportunidades, a un importante número de sus nacionales, deben diseñar políticas en materia de educación y de cultura para atender a las comunidades que han perdido algunos de los rasgos esenciales de su visión del mundo y que encuentran grandes dificultades para integrarse a una cultura que, en muchos sentidos, los rechaza y margina. Tenemos aquí poco espacio, y por eso me limitaré a señalar algunos temas que, a mi entender, pueden contribuir a la salvaguardia de los valores (los verdaderos) nativos y a su conciliación con los que caracterizan a la cultura de su nueva realidad.

Los enumero:

1. En primer lugar, debemos aspirar al bilingüismo. Una lengua es una cosmovisión y encerrarse en ella, mientras a nuestro alrededor late otra visión de la realidad, es una actitud empobrecedora y limitante.

2. Crear los centros culturales en los que puedan convivir las manifestaciones de la alta cultura y las importantes formas del folclor, tanto las del país nativo como las del nuevo país.

3. Fomentar la consolidación de una filosofía que favorezca la conciliación entre las dos culturas. Esto permitirá a los migrantes conservar los rasgos de su primera cultura y enriquecerse con los aspectos más valiosos de la nueva. Por eso vale la pena repetir hasta el cansancio los términos de biculturalismo y bilingüismo. Es claro que esta política debe ser aceptada y fomentada por las dos culturas. De lo contrario se agudizará el conflicto y, en lugar de la conciliación, prevalecerá el rechazo.

La Estatua de la Libertad recibió a los pobres del mundo. Ahí empezó a sazonarse el humanismo del melting pot. Los miles de refugiados políticos encontraron en México una nueva patria. Por eso José Gaos llamaba a los refugiados españoles empatriados o transterrados.

Vivimos los horrendos tiempos de los Arpaio, pero Lincoln, Emerson, Thoreau, Roosevelt, Juárez y Cárdenas están vivos en la historia. Busquemos que sigan vivos en el presente.

Los organizadores de esta jornada de reflexión sobre un fenómeno de antropología social y cultural en su convocatoria hablaron de “continuidad y cambio cultural”. A mí me interesa insistir en la palabra conciliación y en todos los sentidos que tiene, pues se trata de un hermoso vocablo que engendra un concepto de estirpe bíblica.

Los migrantes deben ser apoyados en su búsqueda de la continuidad y el enriquecimiento de su cultura nativa, y deben ser, además, auxiliados para que el cambio cultural que viven, a veces con verdadera angustia, no sea traumático y se instale de una manera natural, como todas las cosas del humanismo, en el terreno de la conciliación. Es claro que las universidades tienen un papel predominante en esta empresa que se ve agravada por la falta de elementos educativos de unos migrantes que, asediados por la pobreza lacerante y padeciendo los extremos de la ignorancia (aunque son dueños de una cultura ancestral) abandonaron su país con muy pocos elementos de defensa de caracter intelectual. Las universidades tienen que analizar estas contradicciones que, en última instancia, nos llevan hasta la necesidad primaria de la alfabetización.

Alguna vez soñamos con los institutos de cultura que México debía echar a andar en Estados Unidos. El proyecto llegó hasta San Antonio y Chicago. Ahí terminó el impulso. Hay que retomarlo bajo el signo de la conciliación. Pienso en un instituto que enseñe español e inglés, que hable de los escritores de las dos cosmovisiones, que dé clases de son huasteco y de blues y jazz.

Tal vez el país que recibe a esos migrantes quiera poner algo de su parte para que el sueño de la conciliación se realice. En esta tarea es urgente recordar la tercera palabra del lema de la Revolución francesa: fraternidad. Estos problemas de urgente solución pertenecen a la esencia espiritual del humanismo, al principio contenido en la frase evangélica: “amaos los unos a los otros”. Heme aquí, hablando de amor en un mundo deshumanizado y en medio de una jornada reflexiva sobre la pérdida del hogar y la urgencia de tener un nuevo hogar. Busquemos la continuidad y el cambio en ese enorme grupo de vidas humanas.

Feria Internacional del Libro, Los Ángeles, abril de 2013.

Con información de : La Jornada

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Palestina y Guatemala :dos pueblos víctimas del genocidio

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Genocidio: la historia y el presente de Palestina

El gobierno de Ríos Montt fue uno de los más sangrientos de la guerra civil que sufrió Guatemala de 1960 a 1996. La Comisión para el Esclarecimiento Histórico (CEH) registró durante todo el periodo de guerra 42 mil 275 víctimas, que sumado con otros estudios arrojó una cifra de más de 200 mil muertos y/o desaparecidos.

El pasado 10 de mayo, Efraín Ríos Montt fue sentenciado a 80 años de prisión, en lo que se ha considerado un juicio histórico en Guatemala y América Latina.

A lo largo de su historia la humanidad repetidas veces se ha cubierto de vergüenza, cuando en nombre de la superioridad racial , del poder , de las armas , se exterminan grupos enteros, comunidades o amplios sectores de la sociedad.

El genocidio o sea el exterminio sistemático de un pueblo o de cualquier otro grupo humano es el crimen que más rebaja al hombre por lo horrendo de sus dimensiones.

La humanidad del siglo XX fue testigo de la barbarie genocida cometida por la Alemania fascista contra la población judía.

Sin embargo, el caso judío no fue el único . Los herederos de los métodos fascistas  también han acudido al mismo recurso para imponer sus regímenes y mantenerse en el poder.

Así es como,con  algunas variantes de procedimiento, los gobiernos de dictaduras militares en América Latina exhiben como su mejor obra , el aniquilamiento de amplios sectores revolucionarios. Tan sólo recordemos los casos de Chile, Argentina, El Salvador y Guatemala.

Pero la historia ofrece contradicciones porque de un pueblo tan martirizado como es el pueblo judío, surge un grupo con la misma patología de sus verdugos . Asi es como, no sin sorpresa, la humanidad asiste al abierto genocidio emprendido contra el pueblo palestino.

Guatemala y Palestina saben de la limpieza étnica, la misma tragedia … a éstos dos pueblos no sólo los hermana la tenacidad de su lucha, sino que también el dolor de su exterminio.

En dos continentes muy distantes el uno del otro. Guatemala y Palestina han resistido la represión más salvaje de de todas las que se han vivido. En condiciones de desventaja militar , logística y económica han hecho frente al enemigo contando, para el caso, con el coraje, la organización y la convicción de sus combatientes.

Los ejecutores más probado de nuestros días tienen características comunes. Salvando las distancias, el mundo puede comprobar que uno de los propósitos sionistas es el expancionismo y , como consecuencia, la obtención de  mayor cuota de poder.

En Guatemala la dictadura golpista de Ríos Montt también buscó ampliar su control territorial (aún cuando sólo sirviera de guardián de la zona porque el verdadero dueño era el imperialismo norteamericano). Al  igual que el sionismo actúa hoy sobre Palestina, donde el ejército israelí  cuenta con un poderío militar avasallante. Ríos Montt emprendió su estrategia de tierra arrasada con artillería y armas biológicas en contra de la población civil: pacífica y desarmada.

Relata Marta Elena Casaús Arzú , quien fue negociadora de la oposición guatemalteca durante el conflicto, y participa como perita en el accidentado juicio que se sigue a los generales de la dictadura. Allí demostró que el racismo de Estado justificó las acciones militares, al catalogar a muchas comunidades ixiles como “enemigo público”:

«El proceso de exterminio fue de una violencia letal y rápida, como se puede ver en las operaciones Gumarcaj o Xibalbá, donde se observa una protocolización de la violencia hacia mujeres, ancianos y niños, que indica el propósito de destruir a un grupo étnico como tal. Ese protocolo puede observarse en testimonios reiterativos de las víctimas, donde todas las masacres se inician y terminan de forma muy similar. Los soldados llegaban a la aldea, dividían a la población en hombres jóvenes, maduros y viejos, interrogaban a los jóvenes si eran guerrilleros y ante la respuesta negativa pasaban a asesinarlos con armas de fuego, machetes o de formas más violentas, como sacarles el corazón, en un canibalismo ritual como indica la CEH en sus conclusiones. Posteriormente encerraban a las mujeres en las iglesias, sus casas o la municipalidad. Después de atarlas y violarlas eran quemadas, y posteriormente se incendiaba el pueblo con bombas. A niños, mujeres y ancianos se les infringían muertes espantosas como quitarles las cabezas y ponerlas sobre las mesas del comedor, empalarlas; cuando estaban embarazadas, extraerles al niño para “reventarlo” contra los árboles.

Esta protocolización de la violencia y el extermino en aldeas y caseríos, seguido de la quema de sus enseres, animales y el asesinato indiscriminado y arbitrario de mujeres, ancianos y niños, como hemos escuchado repetidamente en los testimonios, está descrito en casi todas las masacres y se constata en el Plan Sofía, que los contabilizaba como animales o cosas, y a los niños se les llamaba “chocolates”… «.

Ambas fuerzas han recibido del mundo la condena , la desaprobación a sus criminales propósitos.

La causa de éstos dos pueblos es justa y largamente trabajada. Tanto Palestina como Guatemala han hecho escuchar su voz porque sus demandas son humanas , justas y posibles. Responden a intereses mayoritarios. A necesidades de las masas : supresión de la miseria y la represión.

Es por éso que contraponen a la superioridad militar del enemigo , su capacidad organizativa y su moral revolucionaria; a la centralización del poder militar de los ejércitos genocidas, la convergencia de sus organizaciones populares; a la presencia por decreto a los organismos internacionales , la conquista del reconocimiento o el silencioso respeto de éstos; al reclutamiento forzoso para los ejércitos genocidas , la incorporación ,voluntaria y generosa de los más valiosos hijos del pueblo a la revoución.

La agresión de los sionistas y de la camarilla militar guatemalteca siempre ha tenido un impulsor, financista y cómplice : el Imperialismo norteamericano.

La política trazada por Washington es guerrerista. La humanidad presencia con horror que a partir de la actual administración, las posibilidades de confrontaciones armadas y hasta una guerra nuclear se han incrementado. El principal papel del imperialismo ha sido desestabilizar gobiernos, estimular dictaduras fascistas y buscar la expansión de su espacio bélico …

Paradógicamente, el origen de la nación norteamericana se asienta en un genocidio. La lista de los gobiernos norteamericanos no registra un solo caso en el que se haya impulsado un auténtico respeto a la vida. La política exterior de los gobernantes se caracteriza por el estímulo a la imposición a las dictaduras , al precio que sea necesario. Y es que no se tiene sentido de la identidad, de las raíces culturales mestizas, de la aleación de razas . Porque para generar lo que hoy es el pueblo norteamericano se tuvo que sembrar de cadáveres el suelo de ese país. ¿Dónde está la fuerza y la herencia de la cultura apache? . El exterminio fue la fórmula pra hacer crecer esa nación. ¿Cómo son tratados e incorporados los negros y los chicanos en la Sociedad del norte?.  No esperemos entonces que a sus minorías gobernantes el genocidio les parezca una barbarie.

Pese a la desproporción, la causa Palestina y Guatemala cobran forma. Aún cuando no se cuenta con los mejores recursos: armas, medios de información, poder económico; el coraje de los pueblos gana un lugar en el corazón de la opinión internacional. Palestina y Guatemala tienen el respaldo y el respeto de los pueblos más dignos de la tierra . Hagamos de cada uno de nosotros un difusor de la lucha de estos pueblos y un denunciante de sus enemigos.

“¿Qué extraña inversión se produjo en las entrañas de ese pueblo humillado, perseguido, asesinado, como para humillar, perseguir y asesinar a quienes reclaman lo mismo que los judíos antes habían reclamado para sí mismos? ¿Qué extraña victoria póstuma del nazismo, qué extraña destrucción inseminó la barbarie nazi en el espíritu judío? ¿Qué extraña capacidad vuelve a despertar en este apoderamiento de los territorios ajenos, donde la seguridad que se reclama lo es sobre el fondo de la destrucción y dominación del otro por la fuerza y el terror?» León Rozitchner

Referencias :

Comunicado de las Fuerzas Armadas Rebeldes; Integrantes de la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca . » Contra la intervención imperialista : un objetivo común». 1983 -01-01

Las fases del genocidio y la peculiaridad guatemalteca de Marta Elena Casaús

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Guatemala reconoce a Palestina como Estado libre ante la ONU

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El Gobierno de Guatemala reconoció este martes como Estado libre a Palestina ante la Organización de Naciones Unidas (ONU), lo cual considera que puede contribuir a la pacificación de Oriente Medio.

Guatemala tomó esa decisión en «ejercicio de sus potestades y con arreglo a las normas internacionales en materia de reconocimiento de los Estados», informó ese país a través de un comunicado.

El país centroamericano decidió «sumarse a la vasta mayoría de países latinoamericanos y del Caribe en reconocer al Estado de Palestina, como un Estado libre, independiente y soberano».

Este país «desea fervientemente que se reimpulse el proceso de negociación entre el Estado de Israel y el Estado de Palestina, respaldado por la comunidad internacional, con el fin de alcanzar un acuerdo que permita a ambas partes vivir en paz, con fronteras definidas, seguras y reconocidas internacionalmente, y que garantice la convivencia entre los dos pueblos».

«Guatemala estima que dicho acuerdo, largamente demorado, sería de un inmenso beneficio directo para ambos pueblos, para toda la región del Medio Oriente, y para el mundo entero», concluyó la nota oficial.

Guatemala fue uno de los 41 Estados que se abstuvo en la decisión del 29 de noviembre; pero este lunes su canciller, Fernando Carrera, anunció desde Nueva York un cambio de posición que, según argumentó, busca apoyar “las iniciativas de diálogo y paz de la comunidad internacional para una salida pacífica al conflicto palestino israelí”.

Carrera precisó que este cambio no perjudicará las relaciones del país centroamericano con Israel, que se remontan al histórico papel de Jorge García Granados, el diplomático guatemalteco que, como miembro de la Comisión de la ONU sobre Palestina, recomendó en 1947 la resolución de partición del que era en aquel momento el Mandato Británico en la zona.

Guatemala, que ayudó a buscar apoyos en América Latina para la creación de un Estado judío, fue también el primer país en reconocer al Estado de Israel en 1948.

Reacciones

El portavoz del ministerio israelí de Asuntos Exteriores, Paul Hirschson, informó que esta decisión “no apoya el proceso de paz, el conflicto no se resolverá sin negociaciones y el reconocimiento no alienta a los palestinos a volver a negociar”. El funcionario apeló a la comunidad internacional a que “no se engañe a sí misma”.

“Todos sabemos, incluido Guatemala, que el estado de Palestina no existe y que su creación sólo puede salir de negociaciones, de forma que nuestra discrepancia no es en la esencia de la decisión sino en la forma de hacerlo”, apuntó.

Con Información de Telesur

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