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Restauración de piezas arqueológicas en Palmira destruidas por Daesh

León de Palmira

La Dirección General de Antigüedades y Museos continúa restaurando las piezas arqueológicas de Palmira, en el museo nacional de Damasco.

Las piezas fueron destrozadas a manos de la organización terrorista de DAESH.

El Director General de Antigüedades y Museos Dr. Mahmoud Hamoud, dijo que ´se está utilizando los medios más sofisticados y la tecnología moderna avanzada en las obras de restauración’.

Recordó que el año pasado, el taller, en colaboración con un equipo de expertos de Polonia, lograron restaurar la estatua de león Al-Lat de más de 2.000 años de antigüedad.


La pieza, que pesaba 15 toneladas y medía 3,5 metros de alto, fue destruida y estaba ubicada en el jardín del Museo de Palmira, que se localiza cerca de las ruinas grecorromanas que han hecho famosa a esta ciudad del este de la provincia central de Homs.

Ocho estatuas de hombres y mujeres, procedentes de la antigua Palmira, y que adornaban tumbas en Manbech, un bastión del E.I en la provincia de Alepo, fueron destruidas por los extremistas.

Los radicales volaron dos santuarios islámicos en Palmira, que estaban fuera de la zona monumental.

Esta localidad es uno de los seis sitios sirios incluidos en la lista del Patrimonio de la Humanidad de la Unesco.

Palmira fue en los siglos I y II d.C. uno de los centros culturales más importantes del mundo antiguo y punto de encuentro de las caravanas en la Ruta de la Seda, que atravesaban el árido desierto del centro de Siria.

Antes del inicio de la contienda, en marzo del 2011, sus ruinas eran una de las principales atracciones turísticas del país y de la región.

El E.I, que a mediados de mayo de 2015 se hizo con el control de la población de Palmira y de la zona monumental, difundió el 26 de mayo de ese mismo año, un vídeo con supuestas imágenes de las ruinas en el que aparentemente no se apreciaban daños.

El Dr. Mahmoud Hamoud  reveló que se enviará una misión nacional a la ciudad de Busra Cham para realizar un estudio arqueológico de la ciudad a fin de evaluar los daños que sufrió a mano de los terroristas.

Con información de Sana


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Siria: Fuerzas Tigre restablecen la paz con operativo anti-terrorista

Tanque del Ejército Sirio

El Ejército Árabe Sirio logró controlar en las últimas horas del 16 de Julio de 2018, varias bases militares en las famosas colinas de Quneitra y Daraa, luego de expulsar a los grupos terroristas de la FSA y al-Nusra.

Las Fuerzas Tigre, unidad de élite del Ejército sirio, y las tropas aliadas, han logrado recuperar la colina de Al-Hara, tras hacerse con el control total de las aldeas de Kafr Shams, Um al-Awsaj, Al-Taiha y Zamrin, ubicadas en el noroeste de la provincia Daraa.

En estas bases encontraron pruebas de la ayuda directa de Israel a los terroristas en el Sur de Siria.

Una fuente militar anunció el lunes la liberación de la colina estratégica de al-Harra y cuatro aldeas en el campo noroeste de Daraa después de eliminar las reuniones de terroristas en ellos.


La fuente  dijo  que las unidades del ejército, en cooperación con las fuerzas de apoyo, liberaron las aldeas de Kafr Shams, Um al-Awsaj, al-Taiha y Zamrin en el campo noroeste de Daraa después de eliminar un gran número de terroristas y destruir sus armas y municiones.

Las unidades del ejército llevaron a cabo durante las últimas horas ataques de artillería y cohetes contra las reuniones de organizaciones terroristas ubicadas en el área restante en el campo noroeste de Daraa, cerca de la frontera administrativa de la provincia de Quneitra, seguida de un avance del ejército en la zona.

Señaló que las unidades del ejército establecieron el control sobre la colina estratégica de al-Harra, que es un punto importante en el frente sur, luego de fuertes enfrentamientos con los terroristas Jabhat al-Nusra, ya que muchos de ellos murieron y sus municiones fueron destruidas.

Al controlar la colina estratégica de al-Harra a unos 1094 metros sobre el nivel del mar, el ejército ha logrado un avance significativo en términos de liberar más pueblos y ciudades que la colina domina en los campos de Daraa y Quneitra.

La operación militar continúa en la dirección de la colina estratégica de al-Harra después de la llegada de las unidades del ejército a sus alrededores en un estado de colapso experimentado por los restos de los terroristas debido al progreso constante del ejército sirio y las pérdidas en las filas de los terroristas.

Hasta la fecha, las zonas que han sido liberadas recientemente son: Al Naseryiah, Abu Katef, Al Mukebra, Eyn Frekha, Abu Ghara, Al Kasaba, Manklarat Al Allam, Al Zalzaka, además de Eyn AL Makam, Al Muzaela, Rasem Al Bayras, Rasen Al Katta, Eyn Al Tina, Al Soweka, Eyn Al Zaitoun, Rasem Al Munbaten, Al Daweyah Al Kabira, Al Daweyah Al Saghira y Al Heya.

Con información de Sana


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Israel y la alianza carnal con terroristas en los Altos del Golán

Militar del ejército sirio cerca de la ciudad de Ceraa en el sur de Siria © AFP 2018 / STR

El avance del Ejército sirio al sur del país dejó perplejo a Israel, que pasó años ‘coqueteando’ con los opositores armados para crear ‘una zona de amortiguación’ cerca de los Altos del Golán, según un politólogo libanés. Pero Tel Aviv no renunciará a sus planes y probablemente aumentará sus actividades contra Damasco.

«Estos últimos años Israel ha apoyado a los combatientes llamados ‘la oposición armada siria’, con atención especial a las unidades que operaban a lo largo de la frontera de los Altos del Golán, ocupados por Tel Aviv», explicó  el politólogo Nidal Said al Sabaa.

Según detalló, los israelíes buscaban crear una zona de amortiguamiento para evitar un contacto directo con los Ejércitos libanés y sirio.

Con este fin, invitaron reiteradamente a los representantes de los opositores sirios a varias conferencias y reuniones trilaterales con la participación de EEUU.

Por eso, algunos políticos en el sur de Siria resultaron promotores de los intereses israelíes, opina el politólogo.

«Pero los habitantes de Deraa siempre buscaron restablecer el poder legítimo de Damasco para no ser peones en la política de Israel», subrayó.

Ahora que el Ejército sirio controla Deraa y retomó el control sobre una importante zona fronteriza con Jordania, surge el riesgo para Israel que Damasco plantee la pregunta de la vuelta de los Altos del Golán —internacionalmente reconocidos como parte de Siria ocupada por Israel— bajo el control sirio.

Israel no lo quiere para nada, así que «van a impedir a toda costa los avances del Ejército sirio en el sur del país», valoró Al Sabaa. El propio ministro de Defensa israelí, Avigdor Lieberman, advirtió en términos fuertes que «corre riesgo la vida de cualquier soldado sirio que entre en la zona desmilitarizada entre Siria e Israel».


Israel, Irán y Siria y el tenso enfrentamiento del 10 de mayo

El servicio de prensa del Ejército israelí declaró haber atacado a varias instalaciones pertenecientes a la Fuerza Quds del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI) de Irán como «respuesta» a un ataque con sistemas lanzamisiles contras sus posiciones en los Altos de Golán, territorio sirio ocupado por Israel.

Sin embargo, según la información que maneja Hasán Shemshadi, un ex corresponsal militar de la televisión y radio estatal iraní en Siria e Irak cercano al CGRI, Irán no sufrió bajas ni pérdidas materiales en este ataque.

«Lo que pasó en Siria aquel día es a la vez un fenómeno inusual y un ataque rutinario. Rutinario porque Israel ha atacado a Siria con misiles en reiteradas ocasiones a lo largo de la guerra sin que nadie le castigue por eso (…) Inusual porque esta vez los sionistas trataron de presentar a Irán como el agresor que los atacó en los Altos de Golán».

En realidad, «Irán no fue responsable por este ataque: ningún comandante de la Fuerza Quds confirmó haber dado la orden».

Fue el Ejército sirio el que atacó con cohetes las posiciones israelíes en los Altos de Golán ocupados en respuesta a recientes transgresiones. Los golpes «alcanzaron sus blancos», pero Israel prefiere «callarlo y responsabilizar a los iraníes», afirmó Shemshadi.

Cada ataque de Israel contra Siria tiene su objetivo, recordó el especialista. Habitualmente, Tel Aviv afirma que quiere prevenir los suministros de armas a Hizbulá en Líbano.

Esta vez, al atacar las posiciones sirias, Israel advierte que «no quiere ninguna presencia de Irán en Siria y buscará cualquier manera de expulsar a los militares iraníes del país».

«Irán opera en Siria legalmente, a petición del Gobierno sirio, a diferencia de los ocupantes como EEUU. Pero Israel insiste en que ‘Irán no debe tener bases militares en Siria y que todos los iraníes deben irse’«.

Un importante aspecto para considerar en los últimos ataques, según Shemshadi, es el momento en el que decidieron llevarlos a cabo.

Los bombardeos israelíes coincidieron con el anuncio del presidente estadounidense de abandonar el acuerdo nuclear con Irán, como si buscaran ‘dar más peso’ a la postura de Donald Trump y persuadir a los demás países del mundo de que esta es correcta.

«Los sionistas buscan mostrar esta imagen al mundo: ‘un país está amenazando a Israel con sus misiles, es una amenaza para la región e incluso para Europa’. Afirman que Irán y el CGRI representan un peligro para el mundo», sostuvo.

Otro «factor importante», según el analista, es que Irán, a pesar de su fuerte retórica, hasta la fecha ha demostrado una gran moderación a la hora de responder a los ataques de Israel.

«[Incluso] al sufrir bajas en sus filas en los ataques anteriores, Teherán se reservó el derecho a responder, pero nunca recurrió a ello».

En este sentido, están a la espera de «nuevos ataques israelíes dedicados a provocar una respuesta agresiva de Irán» para completar la imagen negativa del país persa, aseguró.

Tanque en los Altos del Golán – © Reuters – Baz Ratner


Si Israel da un paso temerario, reduciremos Tel Aviv a cenizas

El clérigo persa Ahmad Jatami, miembro del Consejo de Expertos de Irán, amenazó con la destrucción total de Tel Aviv en caso de que el país hebreo se comporte de manera temeraria.

«No tenemos nada que ver con la bomba nuclear. Al contrario, nuestra política es meramente disuasoria. El poder de los misiles de Irán viene incrementándose en los últimos tiempos. Lo que hemos hecho tiene como meta no dejar dormir a Israel. Si dan un paso temerario, reduciremos Tel Aviv y Haifa a cenizas», declaró Jatami, citado por el medio IRIB.

Anteriormente, el ministro de Defensa de Israel, Avigdor Lieberman, había instado al presidente sirio, Bashar Asad, a expulsar a las formaciones militares iraníes del territorio del país árabe. Según explicó, la presencia de los soldados persas suscita problemas para Siria.

El Ejército israelí acusó el 10 de mayo a la fuerza iraní Al Quds de haber lanzado desde el territorio de Siria cerca de 20 cohetes contra sus posiciones en los Altos del Golán.

En respuesta, Israel bombardeó con misiles las bases iraníes en Siria, así como varias baterías de defensa antiaérea siria, que abrieron fuego contra los aviones israelíes ignorando el llamamiento a no obstruir la operación.

Según el Ministerio de Defensa de Rusia, Israel lanzó alrededor de 60 misiles aire-tierra y más de 10 proyectiles tierra-tierra, de los cuales más de la mitad fueron derribados por la defensa antiaérea siria.

Con información de Sputnik

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Asesinato de Mohamed Anuar el Sadat

Mohamed Anuar el Sadat

ANUAR EL SADAT
Nacido en 1918, Mit Abu al-Kum, al Minufiyah, Egipto
Fallecido en 1981, El Cairo
Presidente egipcio

El 6 de octubre de 1981, el presidente egipcio Mohamed Anuar el Sadat fue tiroteado por un grupo de pistoleros que abrieron fuego durante un desfile militar que conmemoraba el octavo aniversario de la guerra de Yom Kippur.

Por regla general, los ganadores del premio Nobel de la Paz no son asesinados, pero siempre existe la excepción fatal. Anuar el Sadat es recordado sobre todo como el primer líder árabe que realizó una visita oficial a Israel, donde se reunió con el primer ministro de ese país, Menajem Begin, y habló ante el Knesset, (parlamento), en Jerusalén el 19 de noviembre de 1977, creando una concordia sin precedentes entre antiguos enemigos. Sadat, sin embargo, no siempre había oficiado de pacificador. Su ascenso hacia la reputación mundial se inició cuando, como oficial de carrera en el ejército egipcio, tomó parte en el golpe de 1952 que destronó al rey Faruk y llevó al nombramiento de Gamal Abdel Nasser como presidente de Egipto.

Fue una figura clave en las guerras con Israel, libradas en los años cincuenta y sesenta, y después de la muerte de Nasser en 1970 le sucedió como presidente. En 1973 lanzó la guerra de Yom Kippur contra Israel, y aunque su enemigo consiguió la victoria, algunos éxitos iniciales de la campaña contribuyeron a recuperar la moral egipcia y allanaron el camino para el acuerdo de paz que se firmó años más tarde, un hecho que fue, a la vez, el mayor logro histórico de Sadat y la causa directa de su muerte.


La teoría de la conspiración

Pocos dudan de que el asesinato de Anuar el Sadat fuese otra cosa que lo que realmente sucedió. Sadat fue asesinado por fundamentalistas islámicos, furiosos de que hubiese establecido esa relación armónica entre Egipto e Israel, pero también se ha dicho que algunos miembros de la seguridad personal de Sadat formaban parte de la conjura y permitieron deliberadamente que los asesinos se acercaran a su objetivo.

Las pruebas

Sadat visitó Israel en 1977, aceptando una invitación cursada por Menajem Begin, en un movimiento radical y deliberado hacia el establecimiento de un acuerdo de paz permanente que llevó a los acuerdos de paz de Camp David, de 1978, impulsados por el presidente de Estados Unidos, Jimmy Cárter. Sadat y Begin recibieron el premio Nobel de la Paz por sus esfuerzos, pero el acuerdo entre Egipto e Israel fue terriblemente impopular en el mundo árabe, especialmente para los fundamentalistas islámicos. Muchos estaban convencidos de que sólo una amenaza de fuerza obligaría a Israel a negociar una patria para los palestinos, y los acuerdos de Camp David eliminaban la posibilidad de que Egipto, la mayor potencia militar de la región, representase esa amenaza.

La oposición fundamentalista aumentó de un modo tan virulento que, en 1981, Sadat reprimió de forma drástica a las organizaciones islámicas y los grupos estudiantiles, haciendo casi mil seiscientas detenciones. En esa época, el apoyo de Sadat entre el pueblo llano estaba menguando a causa de los métodos violentos empleados por el presidente y también porque los fracasos económicos estaban ampliando la brecha entre ricos y pobres.

Los asesinos lanzaron su ataque después de que Sadat hubiese saludado y colocado una corona de flores, mientras estaba contemplando una exhibición a cargo de la fuerza aérea egipcia. Primero hicieron explosión dos granadas, luego los pistoleros saltaron de un camión militar frente al palco presidencial y corrieron hacia los espectadores, barriendo a los oficiales con fuego graneado de sus armas automáticas. A pesar de la presencia de numeroso personal de seguridad, los atacantes continuaron disparando durante más de un minuto.

Para cuando los guardaespaldas del presidente devolvieron el fuego, al menos diez personas yacían muertas o gravemente heridas en el suelo del palco presidencial. Las fuerzas de seguridad dispararon y mataron a dos de los atacantes y redujeron al resto, mientras cientos de espectadores, militares y civiles, huían en busca de refugio.

El presidente Sadat fue trasladado en helicóptero a un hospital militar, donde murió dos horas más tarde. Varios dignatarios, incluyendo a diplomáticos extranjeros, murieron durante el ataque o quedaron gravemente heridos.


El veredicto

La organización Yihad Islámica, que se oponía a las negociaciones de Sadat con Israel, así como también al uso brutal que hizo de la fuerza durante los sucesos de septiembre, se atribuyó su muerte. No existe prueba alguna que sugiera que el responsable del atentado fuese otro. A Ayman al-Zawahiri, el líder de los asesinos, se le atribuye el reclutamiento de Osama bin Laden para el movimiento.

Con información de Conspiracy Encyclopedia

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El nuevo rostro del enemigo – Metamorfosis de los videojuegos

Captura de pantalla del juego Call of Duty: Black Ops II donde se muestra un grupo de muyahidines interrogando a un militar. Todos ellos vestidos de manera tradicional y con barbas

Sana Helwâ, (Feliz Cumpleaños), David!

Los terroristas son los nuevos rusos. El enemigo de todos. Cualquiera que haya visto una película de acción en los últimos 15 años lo habrá notado. Pero no cualquier terrorista, no. Para entrar dentro del ideal terrorista de la cultura popular actual occidental ha de tener dos rasgos definitorios: ser árabe y musulmán. Esta trilogía de conceptos, árabe–musulmán–terrorista, es la Santísima Trinidad de la concepción del mal en películas, series, novelas y videojuegos.


El nuevo enemigo

Antes del 11 de septiembre de 2001 no era raro ver a John Rambo luchar junto a muyahidines afganos. Tampoco era raro encontrar a estos muyahidines en el Despacho Oval de la Casa Blanca rodeando a Ronald Reagan. Pero a partir de esta fatídica fecha el espejo se dio la vuelta y los muyahidines, los luchadores fundamentalistas por la religión islámica, se convirtieron en el enemigo. El Imperio necesitaba un nuevo otro, un nuevo discurso, una nueva narrativa para justificar su posición en el mundo enterrado ya el imperio soviético, y la encontraron en el otro lado del mundo. De hecho, este mecanismo no es excepcional, pues todos los países han hecho lo mismo, fabricar un enemigo para crear una identidad común.

Captura de pantalla de Medal of Honor, juego ambientado en Afganistán

Deshumanizar al enemigo, ese es el fin

Lo que sí es único dentro de la lógica cultural estadounidense es el uso de la cultura popular para justificar sus doctrinas ideológicas. El caso del videojuego es el más claro de todos, y dentro de ellos los juegos de disparos son los más definitorios. El jugador, en estos juegos, no siente pena ni vergüenza en segar la vida de todos aquellos que aparezcan en pantalla porque supone, que todos los que aparecen en la pantalla quieren arrebatarle la vida. Son las reglas del juego. Las mismas reglas se aplican a la representación de los enemigos con los que tiene que acabar.

Deshumanización del enemigo: no se ve ni una sola cara. Captura de pantalla de Army of Two

Juegos como The Division (2016), Call of Duty: Modern Warfare 2 (2009) en concreto, pero toda la saga en general, Battlefield 3 (2011) y su continuación, Battlefield 4 (2013), Army of Two (2008) y un largo etc., esconden los rostros de los enemigos con máscaras, pañuelos y cualquier otro elemento. Esto, tan simple pero a la vez tan útil, deshumaniza al enemigo. No estás acabando con la vida de tu primo, no estás acabando con la vida de un ser humano, estás acabando con la vida del enemigo, de aquel que de no ser por tus balas te cortaría la cabeza y la agitaría al viento. Es más, cuando acabas con ellos al cabo del tiempo desaparecen, no están, el escenario queda limpio, sin rastros de la batalla. No son humanos, no son personas. Son, sencilla y simplemente, otros.

Salomon de Battlefield. Su plan es, literalmente, «to set fire to the world». Captura de pantalla de Battlefield

El enemigo no tendrá razón ni argumento

Pensemos en las razones que esgrimen los terroristas en los videojuegos para matar, pensemos. Una, dominar el mundo, dos, hacerse ricos, tres, acabar con cuantos puedan por el camino. Por ejemplo, en Battlefield 3, mencionado antes, el malo de la película es un tipo llamado Solomon. ¿Qué busca este Solomon? Atacar París y Nueva York con armas nucleares. ¿Por qué? No lo tenemos muy claro. Sabemos que antes era un agente de la CIA pero fue expulsado del cuerpo, y para vengarse de esta injusticia se le ocurre un plan, tirar dos bombas atómicas rusas en Europa y América y sentarse a comer pipas mientras ve el mundo arder.


Nosotros, por otro lado, tan solo sabemos que hay que detenerlo y si por el camino nos llevamos a un número similar o parecido a los que causarían las bombas no pasa nada porque nosotros somos los buenos. Generalizando, este es el mismo esquema narrativo de todos los títulos y sagas occidentales que tratan el tema a excepción de Spec Ops: The Line (2008).

El enemigo siempre será violento

Cuando aterricemos en un país extranjero, sin pedir permiso y violando cualquier tipo de soberanía nacional, hecho recurrente en los videojuegos de disparos ambientados en el Gran Medio Oriente, nos recibirán con una ráfaga de tiros, esto es una regla. En juegos como Call of Duty: Modern of Warfare 2, también mencionado antes, los tiros y las balas nos rodearán nada más poner el pie en la ciudad donde transcurre el Acto I, sin más conversación. En Battlefield 3 ocurre exactamente lo mismo, como ocurre en juegos como Medal of Honor: Warfighter (2012), Medal of Honor (2010), Call of Duty: Advanced Warfare (2014), Call of Duty: Black Ops II (2012), Call of Duty: Modern Warfare 3 (2011), Call of Duty: Modern Warfare 2 (2009), Battlefield 2: Modern Combat (2005), Battlefield 3 (2011), Army of Two (2008) o Metal Gear Solid V: The Phantom Pain (2015), por nombrar únicamente los más conocidos.

La llegada a una ciudad afgana y el comienzo, inmediato, de un tiroteo. Vídeo de Call of Duty 6 Modern Warfare 2.

El enemigo nunca es civil, siempre es militar

Los países que visitaremos mientras acabamos con la vida de terroristas están vacíos, no vive nadie en ellos, no hay taxistas, madres, padres e hijos, no hay nadie, solo terroristas. ¿Dónde están? ¿Por qué no aparecen? ¿Son vergonzosos? De nuevo volvemos a la trilogía conceptual que mencionamos antes, árabe– terrorista–musulmán. Si esta es nuestra regla de oro ¿cómo vamos a mostrar a árabes profesores, médicos, cirujanos, arquitectos, etc.? No podemos mostrarlos porque recordad lo que intentamos demostrar, los otros son violentos por naturaleza. Por esta razón nos olvidamos de la sociedad civil. También, por supuesto, para que el jugador no se sienta culpable de acabar con la vida de civiles.


En Call of Duty: Modern Warfare 2 hay una escena donde se produce una masacre de civiles rusos en un aeropuerto. En Rusia esta escena fue censurada por razones evidentes, pero en el resto del mundo se produjo una ola de indignación y lamentos que llevó a la propia desarrolladora a pedir disculpas y arrepentirse de introducir civiles en el videojuego. También introdujeron en el propio juego una señal de advertencia para los jugadores. El estudio les advertía que iban a presenciar unos hechos «desagradables». Por supuesto, nunca jamás volvieron a cometer el error de representar civiles en un juego sobre terroristas y contraterroristas. Sobre el resto de las muertes del juego nadie dijo nada.

Imagen de una ciudad representada en el juego Call of Duty: Modern Warfare 4. Solo se ve la desolación

Los países donde viven los terroristas no son países, son escenarios de guerra. No existen gobiernos ni administraciones, como hemos mencionado, no existe sociedad civil ni estado de derecho. Los países, algunos reales, otros inventados, son un sencillo escenario desde donde disparar a todo aquel que se mueva. De hecho, muchos juegos que versan sobre actos terroristas y contraterroristas ni tan siquiera se desarrollan en países reales, sino en una entelequia que une los tres conceptos clave, árabes–terrorismo–islam, como War in the Gulf (1993), Delta Force (1998), Conflict: Desert Storm (2002), Full Spectrum Warrior (2004), Kuma/War (2004), Conflict: Global Terror (2005), Alpha Protocol (2010), Call of Duty 4: Modern Warfare (2007) y Counter-Strike: Global Offensive (2012).

Las fuerzas de oposición

Otra evidencia más sencilla de este problema es que nunca, nunca jamás, podremos jugar con un nativo de cualquier país de mayoría musulmana. Una de las veces que esta senda se abrió fue en el juego Medal of Honor (2010). Fue tal la controversia que formó que nunca más se ha vuelto a experimentar con ella. En este juego, en el apartado multijugador, se permitía al jugador encarnar al bando talibán en un clásico juego de policías y ladrones. En pocos días ministros de Canadá, Gran Bretaña, Suecia, etc., pusieron el grito en el cielo y en unos pocos días también la fuerza talibán en el apartado mulitjugador pasó a denominarse «fuerzas de oposición» y a conformar una especie de marca blanca terrorista.

Invención de países. Bandera de Adjikistan, país inventado para el juego SOCOM U.S. Navy SEALs

En concreto tres, Irak, Afganistán y Pakistán. Estos tres países y en especial los dos primeros se han vuelto un sinónimo de terrorismo, un infierno en la Tierra. Si buscamos en Wikipedia listas de videojuegos ambientados en el Gran Medio Oriente podremos comprobar que ganan por mucho a todos los demás. En cambio otros países también azotados por la lacra del terrorismo internacional como Nigeria, Libia, Argelia, Angola, Burkina Faso, Camerún, etc., ni son nombrados ni tenidos en cuenta.

La lógica es evidente, ya que son estos países los que aparecen todos los días en nuestras pantallas mientras comemos, siempre asociados a actos terroristas, y por lo tanto al jugador no le va a extrañar visitarlos con el fin de aniquilar terroristas.

Las palabras islam y terrorismo irán siempre ligadas

Si nos centramos en los enemigos de todos los juegos mentados, todos ellos pertenecen a países de mayoría musulmana y todos ellos, por supuesto, abrazan la fe islámica. Los videojuegos, como todas las percepciones culturales occidentales de los países de mayoría islámica, no entienden a un árabe, sirio, persa, marroquí, etc., laico, ateo o no practicante. Todos son musulmanes, es un hecho. No se representan por sus nacionalidades, sino por su fe, de manera que las mujeres aparecerán con hijab, burkas, etc., y, si son hombres, la tendencia en moda es la barba larga y los vestidos típicos del país donde estemos.


Estas construcciones de discursos, narrativas o relatos responden a una clara intención, construir otro, un enemigo común sobre el que erigir nuestra propia identidad. Sin embargo podemos llegar a preguntarnos ¿esto es útil? ¿Acabar con la vida de todo aquel que se nos cruza en un videojuego con un moreno diferente al nuestro refuerza nuestra identidad? Podríamos pensar que sí, podríamos pensar que no, son las dos opciones, pero si nos atenemos a estudios ya realizados las conclusiones son claras: ayuda a la percepción del ejército y su valoración como elemento útil para la sociedad, como demuestran en el libro «Joystick Soldiers: The Politics of Play in Military Video Games» . Sin embargo, no ayudan a la lucha contraterrorista, como también demuestra el juego The Slippery Slope to Violent Extremism , un videojuego creado por el FBI para ayudar a la lucha contra el terrorismo fundamentalista islámico, pero que ha servido para todo lo contrario. La obra del FBI ha sido criticada con dureza por una gran cantidad de medios. El juego intenta que comprendamos la lógica de caer en las garras del fundamentalismo islámico terrorista, pero por el camino nos presenta un farragoso sistema de juego que no ayuda ni explica nada.

En otro orden de cosas, las representaciones terroristas no ayudan en nada a derribar prejuicios. El islam carga en la actualidad con una fortísima crisis de identidad y, sobre todo, de imagen. Dentro del imaginario colectivo occidental se mezclan las nociones y los conceptos que se emborronan y permiten que la trilogía que nos ha guiado en todo nuestro texto siga vigente. De esta manera se perpetúan las imágenes colectivas que portamos de Oriente Medio porque, además, no permitimos otras imágenes en nuestros aparatos, como demuestra la prohibición de distribución del juego Lylia en la plataforma digital de Apple.

Este juego, en un estilo muy similar al conocido Limbo (2010), fue desarrollado por Rasheed Abueideh, palestino de nacimiento, y narraba el día a día de una niña en la franja de Gaza. Apple, rápidamente, lo canceló argumentado que no era un juego, sino un manifiesto político. Tras duras críticas a la empresa californiana, esta reculó y permitió la publicación de Lylia en su plataforma bajo la etiqueta de juego. Pero no es el único caso. Existen juegos desarrollados en Arabia Saudí que no tienen ningún tipo de presencia en los mercados occidentales, cosa que por supuesto puede deberse a la inherente calidad del juego, pero también a otras cuestiones culturales.


Perpetuando estereotipos

En definitiva, todos estos juegos no ayudan a acabar con el terrorismo fundamentalista islámico. Lo único que hacen es perpetuar estereotipos. Para acabar con el terrorismo solo es necesario hacer una cosa, una cosa difícil, muy difícil, que es examinar sus críticas o sus razones, sean estas válidas o no, y darles la vuelta. Como explicaba Ahmed Rashid, uno de los mayores expertos del mundo en Oriente Medio y los movimientos fundamentalistas islámicos, en una reciente conferencia en la Casa Árabe de Madrid , la única forma de acabar con el fundamentalismo islámico terrorista es ofrecer otro discurso atractivo, otra forma de percibir al otro, y desde luego, estos videojuegos no ayudan en nada a esta causa.

Con información de Vice

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Los orígenes de Al-Qaeda

Mohamed Ayman al Zawahiri y Osama bin Laden, los dos máximos dirigentes de al-Qaeda hasta la muerte del segundo en Pakistán en 2011

 Al-Qaeda

La aparición de Al Qaeda como una fuerza política sólo puede ser entendida dentro del contexto del origen histórico del Islam y el desarrollo de la sociedad islámica. La prensa occidental tiene la tendencia de retratar al Islam como una religión violenta y represiva. Sin embargo, el principal mensaje de Muhammad, por el contrario, era la importancia de conseguir una sociedad unificada e igualitaria.

El término yihad fue acuñado para significar el esfuerzo de los seres humanos para vivir como Dios quería que lo hicieran. Después de la muerte de Muhammad, la sociedad islámica se dividió en dos grandes grupos. Uno, el Shia-i-Ali, estaba dirigido por el yerno de Muhammad, el imam Ali, y sus miembros creían que esta relación directa con el Profeta los convertía en los verdaderos musulmanes.

El otro grupo, cuyos miembros fueron conocidos más tarde como sunitas, creían que, a pesar de su falta de lazos de sangre con Muhammad, superaban con creces a los shi’itas en cuanto a la calidad de su fe. Estas hostilidades históricas y teológicas continúan en nuestros días.


Los Hermanos Musulmanes

Hacia 1928, las potencias europeas habían colonizado un país islámico tras otro. En El Cairo, un maestro sunita llamado Hasan al-Banna vio el lujo en el que vivían los británicos y se sintió consternado. Fundó entonces un grupo llamado los Hermanos Musulmanes que aceptaba que, si bien los musulmanes necesitaban la tecnología europea occidental, ello debía ir de la mano de la reforma espiritual.  Él sostenía que el Islam no era tanto una religión como un modo de vida y, por lo tanto, debían luchar para liberar a los países musulmanes de la dominación extranjera.

Occidente vio esta lucha como una amenaza directa contra su modo de vida secular y económicamente dominante. Como consecuencia de ello se comenzó a informar acerca de «la conspiración del Islam para destruir Occidente».

Hacia 1948, los Hermanos Musulmanes contaban con millones de miembros, y la fundación del Estado de Israel aquel mismo año fue considerada por ellos como un nuevo y poderoso símbolo de la humillación del Islam por parte de Occidente, haciendo que se incorporasen nuevos miembros al movimiento. Fue en medio de esta arrolladora marea histórica que otro sunita, Osama bin Laden, nacía en Arabia Saudí el 10 de marzo de 1957.

En 1979, la revolución islámica tuvo como escenario Irán y un líder islámico seglar fue depuesto por su pueblo. Los millones de miembros de los Hermanos Musulmanes vieron que los movimientos de masas podían resultar extremadamente eficaces. Muchos regímenes existentes, incluyendo la URSS, que para entonces había invadido el Afganistán islámico, y las potencias occidentales con enormes intereses económicos y militares que proteger en la región, se mostraban sumamente inquietos tanto ante la tendencia hacia el poder para el pueblo como ante la toma de conciencia radicalizada de los islamistas acerca de que eso podía funcionar como un arma muy poderosa.


Los orígenes de Al Qaeda

El nombre Al Qaeda deriva de una raíz que significa «la base» o «el fundamento» y apareció por primera vez hacia mediados de la década de 1980, cuando comenzó a ser empleado por un grupo de líderes islámicos radicales a lo largo y ancho del mundo musulmán. Fue empleado de un modo más generalizado en Afganistán, país donde los militantes árabes estaban luchando junto con los muyaidines rebeldes locales para expulsar a los invasores soviéticos.

Abdullah Azzam, el principal ideólogo de estos militantes árabes, escribió: «Nosotros somos la vanguardia… que constituye el sólido fundamento [al-qaeda al-sulbah] para la sociedad que ha de venir». Como queda claro en este texto, en esta etapa la palabra «al qaeda» se refería simplemente a una idea más que a cualquier organización en particular.

Osama bin Laden había establecido su propio grupo militante en la ciudad paquistaní de Peshawar, en la frontera con Afganistán, alrededor de agosto de 1988. Durante la guerra, los radicales musulmanes de todo el mundo se habían congregado en esa región para apoyar la lucha contra el comunismo. Después de la derrota de los soviéticos, estos hombres comenzaron a repartirse entre grupos étnicos perfectamente definidos.

Bin Laden estaba firmemente convencido de que esta dispersión era la antítesis de la filosofía que animaba a los Hermanos Musulmanes, quienes querían crear un alzamiento islámico unificado. Bin Laden abandonó la región en 1989 y regresó a Arabia Saudí, decidido a
continuar la batalla global y a crear un ejército realmente «internacional».

En 1990, cuando Saddam Hussein invadió Kuwait, se ofreció a formar un ejército de militantes islámicos para proteger a Arabia Saudí del infiel profano. Los saudíes rechazaron su ofrecimiento. Bin Laden, humillado, huyó a Sudán en 1991.

En esta etapa, algunos militantes en Pakistán comenzaron a recopilar una obra de referencia básica en once volúmenes destinada a los militantes y titulada Enciclopedia de la Yihad, donde no se menciona en ningún momento a Al Qaeda. A Bin Laden se le agradece personalmente su labor en Afganistán pero no como líder de ninguna organización independiente. En 1993, sin embargo, un militante llamado Ahmed Ajaj fue arrestado en el aeropuerto JFK, en Nueva York. En su equipaje llevaba un manual de entrenamiento terrorista llamado Al-Qaeda. La CÍA llegó a la conclusión de que este título hacía referencia al nombre de una organización más que a los «principios básicos» del entrenamiento terrorista.

Con información de Conspiracy encyclopedia

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