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Bioterrorismo-NOM: Gripe A (o N1H1) 2º Parte

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Bioterrorismo-NOM: Gripe A (o N1H1)

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Pero volvamos, luego de esta introducción, al tema de marras:

Historia de la gripe A (H1N1)

El 2 de abril de 2009, durante la reunión del grupo de G7 integrado por EU, R. Unido, Canadá, Alemania, Italia y Japón  se dieron 2 conclusiones fundamentales:

  1. La economía mundial necesitaba un cambio
  2. El FMI. Destinaría 500,000 millones de dólares para ayudar a las economías emergentes, (países pobres dispuestos a colaborar) pues bien, los dados estaban en el aire.
  3. Luego vino la reunión privada del presidente Obama y Felipe Calderón el 16 y 17 de abril.

Sorpresivamente el jueves 23 de abril el presidente de México convoco a una reunión de emergencia con su gabinete, y por la noche el secretario de salud José Ángel Córdoba Villalobos anunciaba en cadena nacional la aparición del virus de la influenza, y las medidas inmediatas como la suspensión de las clases a todos los niveles en el DF y el estado de México.

El 24 de abril el G7 declara que la economía mundial debería ponerse en marcha este año y que se lanzarían todas las acciones necesarias.

Finalmente el lunes 27 de abril la empresa farmacéutica Sanofi Aventis anuncia que inyectará 100 millones de euros en una nueva planta de vacunas y donaría 236,000 dosis a México como apoyo al control de la enfermedad.

Esto ocurría en el marco en que, hacía más de 2 años que la industria farmacéutica a nivel mundial tenía problemas financieros por la baja en la venta de medicamentos.

Si la OTAN no crea guerras, la OMS crea enfermedades (la economía mundial debía ponerse en marcha)

México fue el perfecto trampolín para lanzar la enfermedad, de allí saldrían turistas a diferentes partes del mundo, (curiosamente los países que reportan enfermos que estuvieron en México, y que están reforzando su cerco sanitario son los países que integran el G7, (es más que sugestivo, ¿verdad?).

Ahora bien, si tenemos en cuenta que las muertes debidas al virus H1N1 siguen siendo muy pocas, constituyendo menos de un 0,5 % de los casos registrados, que no son los casos totales de incidencia del virus, porque en la mayoría de las veces los síntomas son tan leves que muchísima gente no necesita siquiera acudir al médico. Y a pesar de todo esto, Estados Unidos se ha comprometido a gastar otro billón de dólares en ingredientes para la vacuna del virus H1N1, según la Secretaría de Salud y Servicios Humanos de este país, Kathleen Sebelius, tenemos que pensar que algo podrido hay detrás de todo esto.

Se desarrollaron en su momento planes para implementar los programas de vacunación alrededor del mundo. En Alemania, el ministro de salud anunció que el gobierno tenía planes de solicitar 50 millones de unidades de la vacuna y que hasta 22,5 millones de personas podrían ser vacunadas en la primera fase del plan que empezaría en Septiembre (todo ésto aunque en Alemania todavía no había habido ninguna muerte hasta la fecha debido al virus…)  El coste de la vacunación se estimó en dos billones de euros, aunque sólo se habían registrado 800 infecciones con el virus, ninguna de ellas mortal, en todo el país.

[Lo más terrible es que, los grupos de población a los que se quiere destinar la vacuna son los más vulnerables de sufrir daños por ésta].

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), los casos más serios y mortales del virus H1N1 han ocurrido en gente con edades entre los 30 y 50 años, muchos de ellos sufrían enfermedades como el asma, problemas de corazón, diabetes, enfermedades autoinmunes y obesidad

Kathleen Sebelius, completó el primer grupo al que se destinarán las vacunas incluyendo a los niños, los trabajadores de la salud, las mujeres embarazadas y los adultos con enfermedades crónicas. Ésto es lamentable porque las mujeres embarazadas y las personas de cualquier edad con sistemas inmunológicos comprometidos tienen un riesgo potencialmente mucho más alto de complicaciones tras la peligrosa vacuna que el riesgo que tendrían a causa del débil virus de la gripe porcina.

No es un dato menor el de incluír dentro del grupo a adultos con enfermedades crónicas que pueden ser considerados costosos lastres para el Estado. Ampliaremos luego…

Las nocivas vacunas contra la Gripe A ó H1 N1, contienen el mortal adyuvante basado en aceite escualeno. Los adyuvantes se añaden a las vacunas para supuestamente hacerlas más «efectivas» y así reducir la cantidad de vacuna necesaria por dosis. Lo consiguen haciendo que tu sistema inmunológico magnifique su respuesta, de una forma innatural y potencialmente peligrosa, a la presencia del microorganismo contra el que te están vacunando.

«En vista de la disponibilidad limitada de vacunas a nivel global que se está anticipando y de la necesidad potencial de protección frente a las cepas «desviadas» del virus, la SAGE recomendó la importancia de la producción y el uso de vacunas como las formuladas con adyuvantes de aceite y con virus de la gripe vivos atenuados.»

Sabemos que al menos dos de las vacunas para la gripe porcina que están siendo desarrolladas por las compañías farmacéuticas contendrán el adyuvante basado en aceite escualeno. Novartis y GlaxoSmithKline están produciendo esas vacunas. Novartis, cuya vacuna contiene el adyuvante escualeno MF59, recibió 690 millones de dólares de los 884 del presupuesto destinado para la compra de los dos ingredientes claves de las vacunas del H1N1 que actualmente se están desarrollando. Estos ingredientes son:

  • El antígeno (el ingrediente activo o el microorganismo).
  • El adyuvante.

El gobierno de los Estados Unidos no está solo en su respuesta irracional frente al virus H1N1.

El Dr. Peter Holden, el máximo responsable de la gripe porcina en la British Medical Association, es de la opinión que aunque la gripe porcina no está causando una enfermedad grave en los pacientes, los funcionarios de salud del Reino Unido “están impacientes” por comenzar una campaña de vacunación masiva, empezando con los «grupos prioritarios«. Según Holden las vacunaciones reducirán las posibilidades de una escasez de camas hospitalarias debido a personas que sufran la gripe H1 N1.

¿Por qué estuvo el Reino Unido tan ansioso en vacunar para un virus que no estuvo causando ninguna enfermedad grave?

La última vacuna de la gripe H1 N1 de la década del setenta, de la supuesta pandemia que iba a tener lugar en 1976, era peligrosa. La pandemia nunca se materializó, y muchas más personas murieron a causa de la vacuna que a causa de la gripe porcina. [Parece que los gobiernos no aprenden de lo sucedido en la historia, ni tan siquiera de la historia más reciente]. Entonces, ¿qué la haría efectiva ahora?

El folleto (inserto) de la vacuna monovalente de la influenza A (H1N1) 2009 fabricada por Novartis, se filtró en Internet. Según este inserto, la vacuna (sobre la base de un producto anteriormente conocido como vacuna Fluvirin) se sabe que causa una gran cantidad de efectos secundarios muy desagradables, tales como Síndrome de Guillain-Barre,  Vasculitis, Shock anafiláctico e incluso la MUERTE.

La siguiente es una lista de algunos de los muy desagradables efectos secundarios que se admiten en el inserto de la vacuna:

1. Reacciones en el sitio local de la inyección (incluyendo dolor, limitación de  movilidad de los miembros por el dolor, enrojecimiento, inflamación, calor, equimosis, endurecimiento).
2.      Sofocos / bochornos
3.      Escalofríos
4.      Fiebre
5.      Malestar general
6.      Escalofríos
7.      Fatiga
8.      Astenia (La astenia es una sensación de debilidad y falta de vitalidad generalizada,    tanto física como intelectual, que reduce la capacidad para trabajar e incluso realizar las tareas más sencillas)
9.      Edema facial
10.  Trastornos del sistema inmunológico
11.  Reacciones de hipersensibilidad (incluida la garganta y / o edema de la boca)
12.  En casos raros, reacciones de hipersensibilidad han dado lugar a un shock anafiláctico y a la muerte.
13.  Trastornos Cardiovasculares
14.  Vasculitis (en raros casos con afectación renal transitoria)
15.  Síncope poco después de la vacunación
16.  Trastornos digestivos
17.  Diarrea
18.  Náuseas
19.  Vómitos
20.  Dolor abdominal
21.  Trastornos de la sangre y linfáticos
22.  Linfadenopatía Local
23.  Trombocitopenia transitoria
24.  Trastornos metabólicos y nutricionales
25.  Pérdida del apetito
26.  Artralgia
27.  Mialgia
28.  Miastenia
29.  Trastornos del sistema nervioso
30.  Dolor de cabeza
31.  Mareos
32.  Neuralgia
33.  Parestesia
34.  Convulsiones febriles
35.  Síndrome de Guillain-Barré
36.  Mielitis (incluyendo encefalomielitis y mielitis transversa)
37.  Neuropatía (incluyendo neuritis)
38.  Parálisis (incluida parálisis de Bell)
39.  Trastornos respiratorios
40.  Disnea
41.  Dolor en el pecho
42.  Tos
43.  Faringitis
44.  Rinitis
45.  Síndrome de Stevens-Johnson
46.  Prurito
47.  Urticaria
48.  Erupción cutánea (incluidos los no específicos, maculopapular, vesículas y ampollas)

Todas estos efectos secundarios nos muestran lo ILÓGICO que resulta VACUNARSE. ¿Cómo podemos llegar a CREER siquiera que una vacuna (especialmente ésta, la vacuna de la gripe porcina)  va a causarnos BENEFICIOS, cuando podemos OBSERVAR que el cuerpo se resiente, se expresa, REACCIONA así?

¿Hasta dónde entonces, (por más escalofriante que suene), entra en el plano de lo factible el proyecto Aventar que nos relata A. Mathews, (en Viena Blood), que comenzó en tiempos de la Guerra del Golfo?. En aquellos años, una teoría que convenía a los EEUU, sostenía que Irak tenía instalaciones para producir ántrax y toxina de botulina. La leyenda cuenta que Saddam Hussein compró el cultivo de ántrax de un negocio de EEUU, que recibía pedidos por correspondencia y que simplemente lo hizo enviar a Irak a través del correo. (Algo que tranquilamente se puede hacer aún hoy navegando la Deep web si se tienen los bitcoins como para poder abonarlos).

La mayor potencialidad latente en las armas biológicas, es que pueden ser diseminadas por el viento. Es fácil fabricarlas e instalaciones mínimas pueden producir arsenales considerables. Por eso los países menos desarrollados consideran como igualador de fuerzas a las armas biológicas, frente a la fuerza convencional y nuclear de las potencias occidentales.

Las armas biológicas superan a las armas químicas, 10 gramos de ántrax pueden matar tanta gente como una tonelada de gas sarin, un agente que ataca el sistema nervioso.

Ahora bien, tomemos en cuenta que el poder del que hablamos es terrible, en una modesta planta provincial se pueden producir suficientes bacterias, virus o toxinas como para matar a toda una ciudad. Este poder es de uso militar y terrorista, y por supuesto, también económico. Es la guerra sin riesgos que se practica hoy en día…

Imaginemos un avión comercial sobrevolando una ciudad enemiga, o incluso a una nave a control remoto, un drone. No hacen falta bombas ni misiles, sin que se lo detecte, utilizando equipo para fumigar cosechas, lanza pulgón al maíz y piojos a las viñas. Acaba con la cosecha de maíz y vino y obliga a los perjudicados a importar por varios años. El ganado también corre riesgo, pero las armas biológicas contra las personas son devastadoras.

“Hasta hace un tiempo, había al menos sesenta agentes conocidos: brucelosis, fiebre Z, encefalitis equina venezolana, enterotoxina, etc». Y la ingeniería genética está multiplicando la cifra a la enésima potencia. La mayoría de las veces, los que hacen proliferar estos agentes, pueden negar su participación. No es que uno vaya con un revólver humeante. El ataque parece una enfermedad natural. Pueden pasar días, incluso semanas, antes de que aparezcan los síntomas. Los microbios y virus necesitan un período de incubación para poder meterse en el sistema y reproducirse.

Matar con enfermedades, tiene muchos ejemplos en la historia. Ya en las películas del Oeste norteamericano nos mostraban como ponían animales muertos en los arroyos.

En el siglo XIV, los tártaros quebraron el sitio de Kaffa catapultando los cuerpos de víctimas de la plaga por sobre los muros de la ciudad. En la guerra de los franceses y los indios contra los británicos, éstos sospecharon que los indios del fuerte Carillón eran leales a los franceses y les ofrecieron un presente envenenado, frazadas infectadas con viruela.

En la Segunda Guerra Mundial, los bombarderos japoneses lanzaron materiales infestados de pulgas sobre ciudades chinas, provocando la peste bubónica.

Es fácil certificar el uso de armas químicas y nucleares, pero la guerra bacteriológica no. ¿Se utilizó “Lluvia Amarilla” en Indochina? ¿Qué hizo la URSS en Afganistán?

Lo fundamental es que, estas armas son mortíferas. La naturaleza misma puede hacer una labor bastante letal con la peste, la viruela, la gripe asiática, el sida. ¿Pero que ocurre cuando los hombres empiezan a manipular estas cepas? La isla de Gruinard de Escocia, donde los británicos probaron el ántrax en ovejas, sigue contaminada.

La Guerra del Golfo obligó a EEUU a tomarse en serio las armas biológicas. El departamento de Comercio puso embargo al Paquete de Wisconsin, la base de datos del genoma internacional en Baltimore. Se comenzó a estudiar el futuro de la guerra bacteriológica a la luz de la ingeniería genética, con ésto multiplicaron los agentes naturales activos disponibles.

En el ataque  de Aum Shinri Kyo con gas Sarín en el Metro de Tokio, a fines del siglo XX, la policía descubrió que el grupo había encargado software de diseño molecular. Estaban investigando como hacer reingeniería genética en agentes biológicos y químicos.

El Síndrome de la Guerra del Golfo no fue una reacción a los ataques biológicos sino a las vacunas. Si bien había palomas o halcones en el equipo, todos sabían que la biotecnología llevaría a un refinamiento particular de las armas: orientarlas hacia blancos predeterminados.

El método es tomar un agente biológico y hacerle reingeniería para apuntarlo a parámetros genéticos específicos. Básicamente se estudia el ADN de la víctima potencial antes de atacar al sujeto o pasarlo por alto. El alcance de ésto es enorme. Se puede apuntar al sexo o a la edad, a grupos determinados por su conducta, como alcohólicos, gays, latinos o lo que sea.

Tanto el SIDA como la Gripe A N1H1 actúan en un principio de ésta manera.

Se puede apuntar a una raza. Se modifica al agente para que estudie el sistema ALH y los CVRT en busca de secuencias específicas para ciertos grupos poblacionales. Encontrar y destruir. Discriminación. Contención. Limitaciones del daño. Son los mantras del arte moderno de la guerra. Se da en el blanco sin afectar a los inocentes espectadores. Por ejemplo, al atacar comunidades multiétnicas se evita matar a miembros de su propio grupo poblacional que se encuentren en el lugar.

Científicamente ya tenemos confirmación del cambio que aportan los chicos índigo, manifestándose en la activación de cuatro códigos más en el ADN. Lo normal en los humanos es tener cuatro núcleos, que, combinados en sets de tres, producen sesenta y cuatro patrones diferentes, llamados «códigos». Los humanos tenemos veinte de esos códigos activados, que proporcionan toda la información genética, exceptuando tres códigos, que son los códigos de arrancar y parar como si de una computadora se tratase. Hasta ahora la ciencia ha considerado estos códigos desactivados como programas remotos que hoy en día no necesitamos. Pero aparentemente los niños índigo nacen con un potencial de activación de cuatro códigos más, que se denota en un claro fortalecimiento del sistema inmunológico.

Ésto ha quedado demostrado en estudios realizados en la Universidad de California (UCLA). Algunos de estos experimentos han consistido en mezclar células de niños índigo con dosis letales de virus del sida y con células cancerosas, que no tuvieron efecto alguno en las células de los infantes. La conclusión es que estos pequeños nacen con un sistema inmunológico fortalecido, manifestando inmunidad a las enfermedades.

La opción de la guerra bacteriológica se vuelve más atractiva si se tiene algún grado de invulnerabilidad. Por eso se decidió que el desarrollo de la tecnología de orientación hacia blancos genéticos, podría darse de manera independiente de la producción de agentes biológicos prohibidos.

Las pruebas se siguen haciendo con sustancias no prohibidas. Los virus de gripe, por ejemplo, no son partículas prohibidas. Son simplemente un hecho de la vida. Y no es una ofensa criminal transmitir la gripe a otro.

Así las cosas, los gobiernos tercermundistas siguen imponiendo campañas de vacunación masivas y obligatorias en las franjas etarias más vulnerables de la población, a saber, gerontes e infantes, provocando un genocidio encubierto de pingües ganancias para las multinacionales de la industria farmacéutica.

Continuará …

Por Moro
Para Páginas Árabes


Referencias:

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Bioterrorismo-NOM: Gripe A (o N1H1) 2º Parte por Moro se distribuye bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional.
Basada en una obra en https://paginasarabes.com/2015/02/01/bioterrorismo-nom-gripe-a-o-n1h1-2o-parte.

Bioterrorismo y NOM: Gripe A (o N1H1)

Bioterrorismo y NOM
Bioterrorismo y NOM

Hacia finales de aquel frío Diciembre de 2013, me comentaban sobre un contagio. Se trataba de la ya tristemente célebre “Influenza Tipo A”, o “Gripe A”, o el mote más técnico de “N1H1”. Allí comencé a investigar, recolectar material y escribir esta nota que, por otras circunstancias, (ajenas a la misma), jamás publiqué, hasta ahora.

Yo tengo más certezas que dudas con respecto al origen  “de laboratorio” de dicha cepa, pero siempre es conveniente revisar la historia antes de verter una opinión “pública” al respecto, y justamente éso es lo que haremos.

La gripe A (H1N1) , fue una pandemia causada por una variante del Influenzavirus A (subtipo H1N1), que surgió en el año 2009 descubierta por los doctores Torres y Puccio Ponte en la Universidad de Miami. (No en cualquier país, sino en EEUU).

Este virus fue conocido oficialmente por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como Virus H1N1/09 Pandémico, haciendo referencia al año de su aparición. Esta nueva cepa viral es conocida como gripe porcina (nombre dado inicialmente), gripe norteamericana (propuesto por la Organización Mundial de la Salud Animal) y nueva gripe (propuesto por la Unión Europea), nombres que han sido objeto de diversas controversias. El 30 de abril de 2009 la Organización Mundial de la Salud (OMS) decidió denominarla gripe A (H1N1). Esta es una descripción del virus: la letra A designa la familia de los virus de la gripe humana y de la de algunos animales como cerdos y aves, y las letras H y N (Hemaglutininas y Neuraminidases) corresponden a las proteínas de la superficie del virus que lo caracterizan.

Pero aquí viene lo interesante… El origen de la infección es una variante de la cepa H1N1, con material genético proveniente de una cepa aviaria, dos cepas porcinas y una humana que sufrió una mutación y dio un salto entre especies (o heterocontagio) de los cerdos a los humanos, para después permitir el contagio de persona a persona. ¿Cómo puede en verdad darse este “salto entre especies”?. ¿Sería exagerado pensar que este “salto” haya sido “patrocinado” por algún laboratorio del imperio?, ¿sería aún más descabellado pensar en los rudimentos de una guerra química a gran escala que utilizó a la H1N1 como tester y al tercer mundo como sus conejillos de indias?, ¿tan equivocados estaríamos si hablaramos de bioterrorismo?... Sigamos analizando…

“Cantidades desconocidas de ARN (ácido ribonucleico) y ADN de cultivo de tejido animal y humano han sido encontradas también en las vacunas de ingeniería genética.”

El 11 de junio de 2009 la Organización Mundial de la Salud (OMS) la clasificó como de nivel de alerta seis; es decir, «pandemia en curso«. Para poder clasificar una enfermedad a dicho nivel, debe verse involucrada la aparición de brotes comunitarios (ocasionados localmente sin la presencia de una persona infectada proveniente de la región del brote inicial). Sin embargo, ese nivel de alerta no define la gravedad de la enfermedad producida por el virus, sino su extensión geográfica.

El 10 de agosto de 2010 la OMS anunció el fin de la pandemia, 14 meses después y luego de haberle dado la vuelta al mundo. La pandemia tuvo una mortalidad baja, en contraste con su amplia distribución, dejando tras de sí unas 19.000 víctimas.

En aquellos años, los trabajadores de la Salud, (médicos y enfermeros), de España, se habían pronunciado en contra de la vacunación, bajo el lema “Pandemia No Hay Ninguna, ¡Detengan La Vacuna!”. Es que querían obligarlos a vacunarse, ya que son un grupo de riesgo al estar en contacto directo y permanente con los infectados. Pero ellos bien sabían los riesgos de vacunarse y que todo era un gran negocio de los laboratorios… yankies, dueños de las licencias de las vacunas.

En principio debemos tener en cuenta que las vacunas impiden la inmunidad natural. Cuando un individuo es infectado por una enfermedad transmisible, su sistema inmunitario responde a través de una sofisticada red de reacciones entrelazadas que pueden producir inmunidad de por vida a enfermedades naturalmente adquiridas. Estas milagrosas defensas existen, en parte, para evitar que los microbios y virus invasores se apoderen de los sistemas y órganos del cuerpo.

Pero las vacunas, que contienen virus vivos y muertos, bacterias muertas, ADN modificado genéticamente y conservantes químicos,(en el mejor de los casos), son inyectadas directamente en el flujo sanguíneo, traspasando la respuesta inmunitaria natural. Esto priva al organismo de la habilidad de desarrollar naturalmente una inmunidad de por vida. La vacunación en masa es un intento del hombre de quitar la respuesta natural del desarrollo humano y reemplazarla con una serie de infecciones y respuestas inmunitarias impuestas artificialmente y determinadas por el plan de vacunación.

Es muy importante y valiente la actitud tomada por los trabajadores de la salud españoles, ya que la profesión médica es extremadamente reacia a reconocer las reacciones adversas de la vacunación, incluso cuando la reacción es instantánea u ocurre dentro de unas pocas horas. Y como no hay estudios que hayan seguido la pista a los efectos negativos que ocurren a largo plazo, las reacciones que aparecen días, semanas o años más tarde casi nunca son atribuidas a la vacuna. Un hecho poco conocido es que no existe ni un solo estudio que pruebe que las vacunas son seguras a largo plazo.

¿Pero cuál sería la función de los laboratorios sino testear la reacción de los organismos vivos a las cepas inoculadas?

Un ejemplo muy conocido de una reacción negativa de una vacuna a largo plazo ocurrió con la vacuna de la polio usada a finales de los años 50 y a principios de los años 60. En esta vacuna se encontró contaminación con un virus de mono, SV40, que había contaminado la vacuna durante su producción. Y aunque el virus fue descubierto en 1960, la vacuna contaminada continuó administrándose a los niños americanos durante tres años más con el total conocimiento de las autoridades sanitarias del gobierno, hasta que fue retirada en 1963. Treinta años más tarde, el SV40 ha sido aislado en cánceres de huesos, cerebro y pulmones de adultos discapacitados y fallecidos. El desastre de la vacuna SV40 prueba una conexión directa entre una vacuna y un cáncer de lento crecimiento que se desarrolló décadas después de la vacuna.

Un ejemplo muy claro de la pobre documentación sobre información adversa, («efectos colaterales«), ocurrió durante el reciente Programa de Vacunación contra la Varicela de 2003 del Presidente Bush. Antes del programa, a la población se le dijo repetidamente que se esperaban tasas de fallecimiento por la vacuna de uno a dos por millón. De hecho, hubo tres muertes (de las que nosotros sabemos) entre los aproximadamente 36.000 civiles y unos pocos cientos de convencidos seguidores que fueron vacunados. Esto hace que la tasa de fallecimiento sea 80 veces más alta que aquella que el CDC le dijo al público que se esperaría. Reacciones adversas serias como hinchazón del cerebro, inflamación del corazón, ataques al corazón, ulceración incontrolada de la piel, entre otros, aparecían en uno de 583 casos, tasa siete veces más alta que la original estimación del CDC de uno de 4.000.

Siguiendo con el hilo de la investigación, nos topamos con que la hepatitis B es primariamente una enfermedad adulta transmitida a través de la sangre y los fluidos corporales. Las poblaciones de alto riesgo son: drogadictos, heterosexuales y homosexuales con muchas parejas sexuales, trabajadores de la salud expuestos a sangre, y bebés nacidos de madres infectadas. En 1996, 270 niños de menos de 14 años fueron infectados con la hepatitis B, con sólo 54 casos en el grupo de edad de 0-1 año.

Hemos detallado las poblaciones de riesgo, y sobre este punto volveremos más adelante…

En 1986, Merck & Co. empezaron a vender la primera vacuna contra la hepatitis B genéticamente modificada. Un flagrante ejemplo de la pobre ciencia detrás del desarrollo de las vacunas, la FDA aprobó la vacuna para su uso sólo después de que 1.636 dosis de Recombivax HB fueran administradas a sólo 653 niños que fueron posteriormente monitorizados durante sólo 5 días después de cada dosis.

Desde la introducción de esta vacuna, ha habido cientos de informes en la literatura médica (la mayoría publicados en revistas médicas internacionales fuera de Estados Unidos) citando enfermedades del sistema nervioso central, esclerosis múltiple, síndrome de Guillain-Barre, artritis, graves erupciones cutáneas, fiebre, fatiga crónica y Síndrome de Muerte Súbita Infantil (SMSI) como un resultado directo de la vacuna. Los padres han rellenado decenas de miles de informes de reacciones adversas, incluyendo visitas a urgencias, hospitalización y muertes. Un estudio en Nueva Zelanda informaba sobre un aumento del 60 % en la diabetes juvenil tras una masiva campaña para vacunar a bebés de 1988 a 1991 con la vacuna de la Hepatitis B. Incluso la misma compañía Merck admite la existencia de quejas sistémicas de fiebre, dolor en las articulaciones, fatiga y debilidad en hasta el 17 % de todas las inyecciones de hepatitis B.

Y quizás lo más contundente de todo esto, más del 50 % de los médicos encuestados en el Reino Unido rechazaron ponerse la vacuna hepatitis B ellos mismos, citando los conocidos peligros de la vacuna, y eso siendo ellos profesionales médicos que trabajan en hospitales y que pertenecen por tanto a un grupo de alto riesgo expuesto a sangre y a agujas a diario en su trabajo.

Pero lo más inquietante es la pregunta fundamental de por qué esta vacuna fue recomendada para bebés en primer lugar.

En 1996, había 1.080 informes de reacciones adversas entre bebés de 0 a 1 año por la vacuna, incluyendo 47 muertes. Si sólo el 10 % de las verdaderas muertes y daños están siendo denunciados -una estimación muy optimista- esto significa que realmente hubo 10.800 reacciones adversas y 470 muertes por la vacuna. Sin embargo, en ese mismo año, sólo hubo 54 casos infectados con la enfermedad en el grupo de 0 a 1 año.

Esta aterradora ecuación revela que por cada niño que adquiere la hepatitis B, la vacuna mata a 9 bebés y daña a 200.

Por lo cual, salvo el enorme rédito económico de los laboratorios y sus “socios” que le hacen lobby, y algún otro beneficio, ¿secundario?, como el militar, ¡no entendemos cual es el beneficio de vacunarse!

Además de los problemas con las vacunas de ingeniería genética, muchas vacunas, en especial la MMR, la de la varicela y las de la polio de Sabin, inyectan virus vivos dentro del cuerpo. Varios estabilizadores y conservantes se añaden incluyendo formaldehído, plomo, aluminio y MSG (monoglutamato sódico). Cantidades desconocidas de ARN (ácido ribonucleico) y ADN de cultivo de tejido animal y humano han sido encontradas también. Se usa el conservante hecho con mercurio, el thimerosal en las vacunas, la industria farmacéutica todavía usa mercurio en las vacunas de la gripe, una nueva adición al plan de vacunación recomendado para niños que empieza a los 6 meses. Adicionalmente, la industria médica continúa usando montones de vacunas conteniendo thimerosal hasta que las existencias se agoten, en vez de sacarlas del mercado inmediatamente, como deberían.

Más de 500.000 niños sufren de autismo, con 40.000 nuevos casos diagnosticados cada año. La enfermedad era desconocida hasta 1943, cuando fue identificada y diagnosticada entre once niños nacidos después de que el thimerosal fuera añadido por primera vez a las vacunas de los bebés en 1931.

«No podrías construir un solo estudio que muestre que el thimerosal es inocuo«, dice el Dr. Boyd Haley, una de las autoridades mundiales en toxicidad del mercurio y jefe del departamento de química de la Universidad de Kentucky. «Es simplemente demasiado tóxico. Si inyectas thimerosal en un animal, su cerebro enfermará. Si lo aplicas a tejido vivo, las células mueren. Si lo pones en una placa de petri, el cultivo muere. Sabiendo estas cosas, sería increíble que uno lo pudiera inyectar en un bebé sin causar daños».

El thimerosal le permite a la industria farmacéutica envasar las vacunas en viales que contienen múltiples dosis. Los viales más grandes cuestan la mitad de producir que los más pequeños, de una sola dosis, y por tanto hacen que los programas de vacunación en masa sean más rentables, de ahí las declaraciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), de pandemias aquí y acullá, a diestra y siniestra… hay que sostener la industria farmacéutica que tantos dividendos dá, ya denunciados por Michael Moore en Bowling For Columbine (Ver Notahttps://paginasarabes.com/2012/07/27/son-las-armas-pero-no-solo-las-armas-michael-moore/)

Pero no hay que preocuparse, los laboratorios están cubiertos. Según la legislación federal de Estados Unidos adoptada por el Congreso desde 2001, una Autorización de un Caso de Emergencia permite la inmunidad de cualquier empresa farmacéutica frente a la responsabilidad legal cuando haga ensayos en la población con vacunas experimentales durante una emergencia de salud pública declarada si los inyectados sufren daños.

Entonces, si se sigue haciendo, ¿no estamos ante un control poblacional por parte del NOM en base a medicamentos que Ipso facto saben que dañan más de lo que curan? Porque bien sabemos que los laboratorios que producen dichos fármacos, son yankies o licenciatarios de los laboratorios yankies. (Ya volveremos sobre este asunto…).

Pero volvamos, luego de esta introducción, al tema de marras:

Bioterrorismo-NOM: Gripe A (o N1H1) 2º Parte

Por Moro
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Fuentes:


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Basada en una obra en https://paginasarabes.com/2015/01/26/bioterrorismo-y-nom-gripe-a-o-n1h1.