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La violencia sexual como arma de guerra

Desde el lanzamiento de la cruzada estadounidense contra Afganistán e Iraq hace más de una década, la situación en Oriente Próximo no ha dejado de degradarse. A la sombra de las invasiones militares, ocupaciones extranjeras, enfrentamientos inter-comunitarios y guerras civiles, varios estados han implosionado, convirtiendo una de las regiones más estratégicas del mundo en un caos de pronóstico poco alentador. De acuerdo con los datos del International Institute for Strategic Studies 1, Oriente Próximo sumó en el año 2014, más del 60 % de las víctimas mortales ocasionadas en todos los conflictos armados del mundo, con 71.000 muertos en Siria, 18.000 en Irak, 12.000 en Sudán, 3.800 en Yemen y 2.500 en Palestina.



Las masacres civiles, atentados terroristas, desplazamientos forzados y demás vicisitudes que sufren las poblaciones de Oriente Próximo, no son ajenos a los intereses económicos y geoestratégicos de Occidente, a saber el control sobre el 65 % de las reservas mundiales de petróleo y la seguridad de Israel (Gresh 2015). La conflictividad regional se suele atribuir a un conjunto de factores externos (la división colonial de la región en estados pluri-confesionales de difícil equilibrio, la agenda neoliberal impuesta a través de las instituciones financieras internacionales, la ocupación prolongada de Palestina y la invasión militar de Iraq), y de dinámicas de carácter endógeno (la corrupción y el autoritarismo de los dirigentes autóctonos, las desigualdades sociales y el empobrecimiento de las clases populares, la represión de las fuerzas de oposición, especialmente el islamismo, y el sometimiento por las armas de los levantamientos populares que estallaron en 2011).

En Palestina, están convergiendo dos fenómenos aparentemente opuestos: por un lado una reafirmación nacional en torno a la identidad árabo-musulmana frente al ocupante israelí, y, por otro, unas relaciones culturales sostenidas con Occidente a través de la diáspora palestina y la cooperación internacional.

Es una idea avalada internacionalmente que los conflictos suelen exacerbar las desigualdades de género y exponer a las mujeres a situaciones de mayor vulnerabilidad. Varios informes han estudiado el impacto de género del conflicto israelo-palestino, demostrando que la ocupación colonial y las operaciones militares israelíes vulneran gravemente los derechos humanos de las mujeres, especialmente en la Franja de Gaza 2.

En una sociedad asediada por tierra, mar y aire, donde el empleo femenino es muy inferior al masculino 3, las palestinas sufren los efectos de la pobreza debiendo ingeniárselas para alimentar a sus familias. Si enviudan, esta situación se torna insostenible. Dado que su existencia transcurre en gran parte entre las paredes de sus hogares, las mujeres se ven también gravemente afectadas por las demoliciones de casas. Tan sólo en Gaza, el ataque israelí del verano 2014 arrasó más de dieciocho mil viviendas que siguen hoy en día sin reconstruir.

Asimismo, por razones atribuibles a las normas de género vigentes en la región, el Muro del Apartheid y otros obstáculos físicos como son los roadblocks (cortes de carreta con bloques, piedras o zanjas) y los checkpoints (puestos de control militares israelíes), restringen especialmente la movilidad de las mujeres, quienes a menudo prefieren renunciar a su derecho a la salud o a la educación antes que someterse a desplazamientos costosos, arriesgados y vejatorios.

La denegación por Israel de la reunificación familiar y la prohibición de los enlaces matrimoniales entre palestinos israelíes y ciudadanos de la Autoridad Palestina (AP) quebrantan el derecho a la vida familiar de las mujeres y las obligan a vivir escondidas por temor a ser arrestadas por la policía israelí. Otro colectivo de mujeres especialmente lastimado por el conflicto son las esposas de los presos políticos. Separadas de sus maridos durante periodos a menudo indeterminados 4, están obligadas a compaginar una onerosa defensa legal y penosas visitas a cárceles israelíes, con la responsabilidad de atender las necesidades de sus familias (EMHRN 2014, 32-38).

Ante la evidencia de las relaciones entre género y conflicto, conviene alejarse de lecturas estereotipadas según las cuales los hombres serían los únicos protagonistas de los conflictos, y las mujeres víctimas ajenas a las tensiones políticas, económicas, étnicas, confesionales o ideológicas subyacentes. Esta visión, que perpetúa la objetivación de las mujeres, reservando la condición de sujeto a los hombres, no suele responder a la realidad de ninguna guerra. Como reconoció la UNSCR 1325, las mujeres no son solamente víctimas de los conflictos armados, sino también agentes activos en su prevención y resolución.

Se ha constatado que los contextos bélicos pueden favorecer la incorporación de las mujeres a actividades tradicionalmente reservadas a los hombres, aunque es cierto que esta subversión de los roles de género tiene en general un carácter temporal. En el caso que nos ocupa, la pérdida de empleo masculino palestino en los sectores de la agricultura y la construcción en Israel a raíz de la Segunda Intifada, ha propiciado la participación económica de las mujeres para compensar la mengua de ingresos familiares. Sin embargo, como pudo comprobar el Banco Mundial, esta incorporación femenina se dio mayoritariamente en trabajos precarios y mal remunerados o en actividades económicas informales, y no parece haber provocado cambios sustanciales en las relaciones de género dentro de las familias (World Bank 2010).

Nicola Pratt y Sophie Richter-Devroe alertan de otro riesgo epistemológico que aflora cuando se abordan las intersecciones entre género y conflicto: el de avalar, como ha ocurrido en relación con Iraq y Afganistán, narrativas aparentemente feministas que, al representar a las mujeres del Sur como víctimas que deben ser «liberadas» por las «democracias occidentales», acaban justificando intervenciones militares imperialistas y deslegitimando a las organizaciones feministas locales. De acuerdo con estas autoras,

si se pasan por alto las relaciones complejas entre guerra y género, los discursos sobre la necesidad de «salvar a las mujeres» del Sur Global pueden provocar un retroceso local contra el activismo femenino en situación de conflicto y post-conflicto, que puede ser asociado con las intervenciones extranjeras y las agendas militares extranjeras. (2013, 2)



Entre todos los aspectos de los estudios sobre género y conflicto, el que más interés suele recabar es la violencia de género y, más concretamente, la violencia sexual. Ya en los años setenta, Susan Brownmiller (5) demostró que la violación es un proceso consciente de intimidación a través del cual todos los hombres mantienen a todas las mujeres en un estado de miedo.

En situación de conflicto, la violación es un arma de guerra con efecto atemorizador y desmoralizador. La violencia sexual simboliza la derrota de los combatientes y es percibida como una humillación del grupo entero, porque es en las mujeres, y más concretamente en sus cuerpos sexuados postulados por el patriarcado, que se suelen depositar las identidades nacionales, étnicas o comunitarias. Las mujeres son quienes «encarnan» la nación: la representan simbólicamente y la reproducen dando vida a sus futuros hijos.

También se ha demostrado que tanto en contextos bélicos como en tiempos de paz, la violencia sexual presenta altos niveles de impunidad, debido a factores que van desde la falta de acceso a la justicia, la ausencia de atención especializada y el carácter patriarcal de las leyes y operadores jurídicos, hasta el sentimiento de vergüenza de las víctimas y su miedo a las represalias y al estigma social (Nuño). En las sociedades árabo-musulmanas, las mujeres que han sido violadas corren el riesgo de ser repudiadas por sus maridos o rechazadas por sus familias. Pueden incluso ser forzadas a casarse con sus agresores o con el primero que tenga la «bondad» de hacerlo con una mujer que no entrega su virginidad como dote matrimonial 6. Por todo ello, las víctimas suelen mantener en secreto los abusos sexuales, tanto si los autores pertenecen al bando enemigo como si son miembros de su propia comunidad.

En sus informes periódicos, la Comisión Internacional Independiente de Investigación sobre la República Árabe de Siria reconoce que la violencia sexual juega un papel predominante en el conflicto sirio y señala la dificultad de valorar la magnitud del fenómeno, porque «lo común es que no se presenten denuncias de violencia sexual o que tarden en presentarse» (CDDHH2013). Según las estimaciones de Red Siria de Derechos Humanos, se podrían haber perpetrado 6000 violaciones sólo en Siria en el año 2013.

En su informe We just keep silent, ONU-Mujeres señala que para más de la mitad de las refugiadas sirias en los campos del Kurdistán iraquí, el miedo a ser violadas es uno de los principales factores que motivaron su huida de Siria, un dato ya evidenciado en 2012 entre la población siria refugiada en Líbano (4). Por su parte, la Relatora especial sobre violencia sexual en conflicto, Zainab Bangura dio la voz de alarma ante la extrema gravedad de los casos de violencia sexual contra mujeres y niñas en el conflicto que asola Siria e Iraq, después de entrevistarse con las mujeres yezidies que habían sido raptadas por ISIS en el Kurdistán, violadas innumerables veces, casadas a la fuerza y vendidas como esclavas sexuales en un mercado de Siria. Real o simbólica, la violencia sexual es omnipresente en todos los conflictos armados.



Por Magaly Thill (Cátedra de Género. Universidad Rey Juan Carlos)


Notas:

  1. International Institute for Strategic Studies. Armed Conflicts Database. En: https://acd.iiss.org/
  2. Por ejemplo: Amnesty International. Conflict, Occupation and Patriarchy: Women Carry the Burden. 2005; Euromediterranean Human Rights Network. Palestinian women’s rights in the relations between EU and Israel and EU-Palestinian Authority. 2014; World Bank, Checkpoints and Barriers: Searching for Livelihoods in the West Bank and Gaza. Gender Dimensions of Economic Collapse. 2010.
  3. En 2012, la tasa de actividad de los hombres (69,1 %) era cuatro veces más importante que la femenina (17,4%), y el desempleo entre mujeres (32,9%) era más alto que entre los hombres (20,5 %) (Palestinian Central Bureau of Statistics 2013).
  4. Como es el caso de las llamadas «detenciones administrativas».
  5. Esta joven de Hebrón fue asesinada en 2011 por su tío paterno, supuestamente como castigo por verse con un compañero de la facultad. El hallazgo de su cuerpo en un pozo tres meses después de su desaparición, obtuvo una gran repercusión en la sociedad palestina y en medios internacionales, lo que obligó a la Autoridad Palestina a reaccionar.
  6. Conviene recordar al respecto que la mayoría de los marcos legales de los países de mayoría musulmana, incluyendo los dos códigos penales vigentes en Cisjordania y Gaza, prevén el indulto del autor de una violación en caso de contraer matrimonio con la víctima.

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Sion y la vieja historia de atacar y huir tratando de engañar al mundo

El día 11 de julio de 1998 (menos de un mes antes de las explosiones africanas), todos los corresponsales occidentales en Oriente Medio difundieron una noticia que el gobierno libanés confirmó, luego, oficialmente: había sido descubierta en Líbano una red de espionaje israelí, integrada por 77 ciudadanos libaneses, que tenía por objetivo principal destruir – por medio de un «atentado terrorista»– la embajada de Estados Unidos en Beirut. Luego, al igual que había sucedido en Buenos Aires unos años antes, se acusaría a Hezbollah de haber realizado el atentado. Un desertor del Ejército del Sur de Líbano desbarata la operación. Nada nuevo: terrorismo encubierto. Todos los estudiosos de la política exterior israelí conocen esa estrategia.

«Es la misma historia de siempre: atacar y huir tratando de engañar al mundo» (Livia Rokach, El terrorismo de Estado israelí: un análisis de los Diarios de Moshe Sharett en Israel´s Sacred Terrorism, Arab News, 8 de marzo de 1980. Anexo 3).

En este caso, para engañar al mundo luego del fracaso libanés, había que generar a un «culpable» creíble.



La primera tentativa se orientó hacia Irak. Aunque no sea un Estado islámico es, al menos, un Estado árabe. La «venganza de Sadam« sigue siendo una imagen convincente y terrorífica. Pocos meses antes, estando Netanyahu de visita en los EUA, no se pudieron concretar los bombardeos sobre Irak, poseedor de «armas de destrucción masiva« con capacidad «para destruir tres veces al planeta tierra».

Hasta ese punto se habían deteriorado las relaciones entre los gobiernos de Washington y de Tel Aviv. Pero ahora, dos días antes de las explosiones del África oriental, los inspectores de las Naciones Unidas se retiraron intempestivamente de Bagdad, luego de adoptar una postura insultante – claramente provocadora – para la dignidad de Irak.

Se dice que ese gobierno pretendía impedir la continuidad de las inspecciones (que ya casi habían terminado: obviamente no había armas de «destrucción masiva» en Irak). Ante el extraño hecho consumado el gobierno de Sadam se queda atónito: faltaba muy poco para finalizar la inspección que levantaría el embargo. No podían impedir las inspecciones porque los inspectores, simplemente, ya se habían marchado (afortunadamente existe una película difundida por la televisión iraquí que es absolutamente clarificadora sobre este episodio).

El segundo intento consistió en relacionar los atentados africanos con anteriores operaciones contra tropas norteamericanas de guarnición en Arabia Saudí: en los sagrados lugares. Para ello se inventa una organización inexistente: Frente Internacional Islámico para la Lucha contra Israel y los Cruzados. Hasta el nombre es ridículo e ilógico. Ridículo: porque intenta implicar forzadamente a Europa occidental [los «Cruzados»]; ilógico: porque no se comparecen los conceptos «internacional» e «islámico» [pertenecen a dos épocas distintas dentro del siglo XX: la comunista «internacional» y la poscomunista]. Personalmente no tengo dudas de que fue inventado por el propio Instituto para los Estudios de Contraterrorismo de Tel Aviv. Es esa institución la que difunde en Occidente la imagen de ese Frente Internacional Islámico y Anticruzada (una forma burda de implicar al cristianismo contra el Islam): «una organización que extiende sus tentáculos desde el desierto de Nubia, en África, hasta Afganistán».

Algunos grupos en Israel están particularmente interesados en señalar la naturaleza anónima e internacional del «nuevo terrorismo», dado que no hubo ni habrá reivindicación del atentado; lo que en teoría va contra toda lógica política:

«Está claro que el terrorismo internacional e indiscriminado no está muerto, pero, como un virus maligno, parece que ha pasado por un proceso de mutación. A las organizaciones terroristas ya no les interesa identificarse reivindicando la responsabilidad de sus crímenes… porque han vuelto a la sombra. Y al igual que los terroristas que cometieron el atentado por bomba contra la embajada de Israel en Buenos Aires, los que atentaron contra las embajadas USA en Africa se han convertido en (terroristas) indiscriminadamente internacionales…» (Jerusalem Post, 9 de agosto de 1998).



La guerra mundial contra el «terrorismo islámico» está servida:

«El rastrear a terroristas es ahora una prioridad internacional y los americanos merecen pleno apoyo y colaboración internacional en la caza (de los terroristas). Ciudadanos de prácticamente todos los países han sido asesinados por terroristas y quedan pocos países que hacen todavía concesiones por una motivación «ideológica» de estos crímenes. Por lo tanto, si se comparte el sufrimiento, la responsabilidad de atrapar a terroristas de cualquier índole debe compartirse doblemente» (JP, ibídem.)

La «conexión saudí» es señalada explícitamente por un periódico inglés de clara tendencia pro-israelí, The Independent. En su edición del 12 de agosto Robert Fisk escribe:

«La clave de la identidad y los motivos que inspiraron a las personas que atentaron contra las embajadas de Estados Unidos en Nairobi y Dar es Salaam se encuentra en las profundidades de la nación que los estadounidenses consideran su principal aliado en el Golfo Pérsico: Arabia Saudí. El ataque… reflejó la furia creciente de miles de saudíes – incluidos algunos miembros de la familia real – contra la continua presencia militar y política de EUA en la tierra que alberga dos de los más importantes santuarios del islam: La Meca y Medina… No fue una casualidad que las bombas explotasen… coincidiendo con el octavo aniversario de la llegada de las primeras tropas de EE.UU. a Arabia Saudí, en 1990…»

El Jerusalem Post (JP), a su vez, recuerda el anterior atentado contra tropas norteamericanas realizado en territorio saudí:

«Las susceptibles autoridades saudíes, ante el temor que las investigaciones podrían revelar alguna conexión políticamente embarazosa con un Estado de la región, obstruyeron constantemente las investigaciones y negaron el acceso de oficiales USA a los sospechosos clave. Este comportamiento fue particularmente irritante, ya que los saudíes son aliados de los americanos y dependen en mucho de la protección americana contra amenazas regionales como desde Irak o Irán…» (JP, Ibídem).

La tercera hipótesis fue desarrollada por «analistas» argentinos al servicio del Estado judío, que quiere implicar a Irán a toda costa, en los atentados de Buenos Aires. Para estos cipayos los autores de los atentados africanos son miembros de

«… la internacional islamista, (que es el) ala dura del poder iraní que intenta por todos los medios ‘frenar’ el acercamiento a Occidente del nuevo presidente iraní (más) una combinación de varios actores en la que intervendrían algunos sectores disidentes del grupo chiita proiraní Hezbollah, teledirigido por Irán y Siria. El contexto interior iraní se hace obvio por la cruda batalla que libran en Teherán los renovadores de Jatamí y el ala conservadora fiel a los valores del Ayatolah Jomeini» (en Página 12, Buenos Aires, 10 de agosto de 1998).

Como de costumbre, se construye una gran imagen falsa a partir de algunos elementos ciertos. Como por ejemplo la disidencia de Hezbollah. Pero naturalmente no se aclara que el «grupo de Baalbek« no tiene ninguna capacidad de acción más allá del Valle de La Bekaa, en Líbano. De esa hipótesis, al parecer fecunda, se han derivado luego otras, como la que expone el Foreign Report de Londres, el 13 de agosto. Los «guardianes de la Revolución» iraníes habrían actuado en coordinación con las fuerzas del saudí Ussana Ben Laden, supuestamente exiliado nada menos que en el Afganistán talibán.



Conviene recordar que los talibanes, en su origen, fueron una creación de la CIA contra las tropas soviéticas que habían invadido Afganistán. Esto parece olvidarlo hoy en día la diplomacia rusa, que señala a Afganistán como el centro del «terrorismo islámico internacional». Pero ya sabemos cuál es la posición – hegemónica – que tienen los judíos en la Rusia pos-soviética. A través de los talibanes queda metido en la olla, donde se cocina este nauseabundo guiso de acusaciones, el Paquistán musulmán, flamante miembro del club atómico. Se hace difícil imaginar cómo los iraníes pueden negociar con elementos que mantienen secuestrados a 11 de sus diplomáticos en territorio afgano recientemente conquistado por las fuerzas talibanes.

Por otra parte los iraníes, al igual que antiguamente los soviéticos, siempre han denunciado la conexión norteamericana e israelí dentro de la alianza talibán-paquistaní.

Por N. Ceresole

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Edward Sa’id: No debemos demonizar al Islam ni al mundo árabe

«No debemos demonizar al Islam ni al mundo árabe… Se trata al Islam de una forma muy diferente que al cristianismo o al judaísmo. Años y años de prejuicios hacen que, por ejemplo, hablar de terrorismo judío nos deje indiferentes y que, sin embargo, sea habitual comparar a los musulmanes con el mal. Hay mucha pereza intelectual y mucha ignorancia en todo eso. Hemos aceptado como axioma las ideas de Samuel Huntington y el «choque entre las civilizaciones»… Huntington busca enemigos como sea porque se arrastra la necesidad ideológica de magnificar la superioridad de Occidente sobre el mundo».



Edward Said, al Corriere della Sera, de Milán, el 10 de agosto de 1998

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A 50 años de la quema israelí de Al-Aqsa – Por Suhail Hani Daher Akel

El 21 de agosto de 1969, con el visto bueno de los soldados de la ocupación, el terrorista pirómano australiano Rohan, perteneciente a la secta cristiana-sionista, se filtró en el interior de Al-Aqsa y desató un brutal incendio.

A 50 años de la quema israelí de Al-Aqsa latente en la actualidad bajo la ocupación.

Mientras que el recientemente fundado Israel ocupó el sector Occidental de Jerusalem en 1948, durante la guerra de junio de 1967 el poder militar sionista derrotó a varios países árabes en apenas 6 días y ocuparon, además, del Golán sirio, parte de Jordania y Egipto, el resto de Palestina y su capital el sector Este de Jerusalem. Con ironía el general israelí Moshe Dayan, al entrar en la milenaria ciudad, aseguró: “Entramos a Jerusalem para no salir nunca más”.

Desde esa instancia, el régimen ocupante agresivamente emprendió diversas excavaciones debajo de la Mezquita Al-Aqsa con mentirosos pretextos frente a la real motivación de dañar sus cimientos para el derrumbe del edificio erigido en el siglo VII y establecer en su lugar el templo de Salomón. Si bien, esto fue reiteradamente denunciado, a nadie le interesó escuchar las desesperadas voces, proteger y arrancar de las manos israelíes la primera Quibla del Islam.

Por estas avanzadas políticas de judaización de Jerusalem, la explanada de las mezquitas Al-Aqsa y la cúpula de la Roca quedaron a merced de los extremistas fanáticos israelíes. El jueves 21 de agosto de 1969, en horas tempranas y con el visto bueno de los soldados de la ocupación, el terrorista pirómano australiano Dennis Michel Rohan, perteneciente a la secta cristiana-sionista, se filtró en el interior de Al-Aqsa y desató un brutal incendio.

Advertidos por las sirenas los guardias palestinos del complejo Al-Aqsa alertaron del voraz incendio dentro de la sala de oración. De inmediato centenares de palestinos entre musulmanes y cristianos luego de quebrar el impedimento de las tropas sionistas con fuertes enfrentamientos en el Noble Santuario, hicieron cadenas humanas para apagar el incendio con cubos de agua hasta que llegaran los bomberos palestinos de las ciudades de Ramallah, Hebrón y Tulkarem, tras superar las trabas sionistas en los cruces de las carreteras.



El fuego ardió durante horas y se extendió por las partes más antiguas destruyendo el púlpito de madera de olivo, sándalo y marfil de 900 años de antigüedad obsequiado por el iraquí sultán Salah al- Din al-Ayubbi (Saladino). El daño fue considerable y arrasó con los antiguos paneles de mosaico en las paredes y los techos, carbonizando las alfombras y una gran parte de literatura musulmana.

El terrorista austriaco Rohan, que fue traído en los fatídicos chats por la Agencia Judía para trabajar y colonizar Palestina, lo detuvieron el 23 de agosto y llevaron ante un tribunal israelí que irónicamente lo juzgó, lo encontró culpable y lo consideró como ‘persona con alteraciones mentales’ enviándolo de regreso Australia donde falleció de muerte natural y en libertad en 1995.

El gobierno israelí de la terrorista ucraniana, la premier Golda Meir, como fuerza ocupante no solo no se hizo cargo de lo ocurrido, sino que lo incitó a Rohan hacerlo como parte cómplice del crimen de lesa humanidad que nunca tuvo culpables que pagaran sus culpas.

Cincuenta años después con el apoyo del excéntrico presidente Donald Trump, Israel judaizó la ciudad y los peligros siguen acechando a la explanada de las mezquitas profanada diariamente por centenares de ilegales colonos judíos que la ensucian con sus cánticos talmúdicos.

Por Suhail Hani Daher Akel *
Con información de Palestinian Information Post-PIP

(*) – Fue el primer Embajador del Estado de Palestina en la Argentina.
– Fue el primer Representante de la OLP en la Argentina.
– Analista internacional sobre la situación de Palestina.

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Vengan compañeros de cadenas y tristezas – Mahmoud Darwish

Vengan compañeros de cadenas y tristezas
Caminemos para la más bella margen
Nosotros no nos someteremos
Sólo podemos perder
el ataúd.

Mahmoud Darwish



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Mujeres Sirias – El triunfo de la igualdad

El papel de las mujeres en Siria a pesar de la guerra no ha dejado de ser preponderantemente importante para la sociedad toda en medio de un conflicto que ha fortalecido la participación igualitaria en la política y las actividades sociales de ese país.

A pesar del conflicto, Siria no ha dejado de ser uno de los países más avanzados del mundo árabe en lo que a derechos de la mujer se refiere.

Cabe señalar que en el país levantino las mujeres pueden votar desde 1949. La constitución de 1973, además, llama a la igualdad de todos los ciudadanos y cuenta con un artículo que obliga al estado a eliminar todos los obstáculos para el desarrollo de la mujer.

Una de las principales bazas de la política del partido Baaz fue fomentar la integración de la mujer en la educación en un proceso de alfabetización de la población. Así lo remarca en estudio realizado por la Biblioteca del Congreso de EEUU en 1987, el cual señala que para esa década Siria había logrado la plena escolarización de los hombres y la inscripción del 85% de las mujeres en centros educativos. Pocos años después, en 2008, las mujeres llegaron a representar alrededor del 46% del estudiantado universitario, principalmente en grados relacionados con la literatura y la educación.

El gobierno Baaz también ha intentado integrar a las mujeres en el mundo laboral para que tengan una mayor independencia. Tal es así que la tasa de empleo femenino se duplicó entre la década de los 80’s y la de los 2000 según los datos que recoge el Banco Mundial. Estos cambios se han dado principalmente en las ciudades, por lo que en las zonas rurales no ha habido todavía una gran integración de la mujer, que sufre peores condiciones como por ejemplo tener que trabajar más de 15 horas al día.

El sector público es el lugar en el que hay mayor concentración de mujeres; alrededor del 73%. Siguiendo los roles tradicionales de la mujer que todavía se mantienen arraigados en gran parte de la sociedad siria, éstas representan el 63% del profesorado de primaria, el 43% de secundaria y solo un 15% en la universidad. Esta estructura de sociedad se hace más tangible en las áreas rurales, donde debido al colapso del sistema por la crisis, algunos grupos tribales impiden a sus mujeres acceder a los derechos legales que les otorga el gobierno. Esto sucede principalmente en aquellas zonas más conservadoras donde proliferan con mayor facilidad los fundamentalistas islámicos.

Las desigualdades entre ambos sexos en el país generalmente son heredadas de las leyes basadas en la Sharía como por ejemplo son la idea de que lo hombres deben encargarse de las finanzas de la familia o que la mujer solo pueda obtener la mitad de lo que recibe su hermano de una herencia.



Otro de los grandes problemas a los que se está intentando hacer frente en Siria es la inseguridad de la mujer. El gobierno decidió tomar medidas en 2009 después de que las encuestas sacasen a la luz que un 67% de las mujeres habían sufrido algún tipo de violencia física o verbal. Esto forzó un mayor endurecimiento de las penas, pero con el inicio del conflicto en 2011 quedó en papel mojado ya que apenas se aplican.

Hada Half Abás

 

En junio de 2016, Hada Half Abás fue elegida presidenta del Parlamento, convirtiéndose en la primera mujer del país en ocupar un cargo similar. La Unión General de Mujeres Siria, financiada por el gobierno sirio y afiliada al partido Baaz es una de las principales herramientas por la que se apuesta para promover la igualdad de las mujeres. Esta formación nació de la unión de varias organizaciones y asociaciones de asistencia social en 1967 con el objetivo de movilizar a las mujeres y hacer que cuenten con una herramienta para mejorar su nivel educativo, conciencia política en definitiva, prepararse para tener un papel más efectivo en el desarrollo social y económico. Según la presidenta de la Unión General de Mujeres Sirias Soad Bakkur, cuentan con 14 sucursales a lo largo del país, 114 asociaciones y 1850 centros.

La Unión General de Mujeres Sirias no solo se involucra en el movimiento feminista si no que también tiene posiciones políticas tales como el rechazo de la intervención estadounidense en el país o la ocupación israelí de Palestina y los Altos del Golán.

El aspecto militar sin duda es uno de los puntos en los que resulta más destacable el papel femenino en la sociedad siria. El Ejército Sirio ha intentado fomentar la afiliación a sus filas de mujeres, principalmente en las Fuerzas de Defensa Nacional; milicias locales creadas en 2012 con el fin de defender sus pueblos. “Nos unimos al ejército para proteger nuestra ciudad y nuestra gente. Tenemos los mismos derechos que los hombres para proteger nuestra ciudad. Siria es un país que aboga por la igualdad de género”, declara Jiana Eid, una de las 50 mujeres que decidieron unirse como voluntarios a las FDN a finales de 2017.

Mujeres soldados Kurdas

Su contraparte son las mujeres en el territorio controlado por grupos rebeldes. Según el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos, existen alrededor de 5.000 mujeres en las filas del Ejército Libre Sirio y organizaciones afines de tendencia islamista.

Uno de los principales batallones femeninos se puede encontrar en el Batallón al-Mouminin Aisha, en referencia a la esposa del Profeta Muhammad.

Um Mohamed, líder de ésta unidad que combatió bajo la bandera de la Brigada al-Tawhid en la batalla de Alepo, estableció que todas las mujeres que quisieran alistarse debían formar parte de la comunidad islámica de Alepo, tener buena reputación y cumplir con sus oraciones además de todos los demás deberes religiosos. El uniforme de la brigada son el niqab y una diadema con el tawhid la ilâha ila allâh (no hay más Dios que Dios ‘Allâh’), con el fin de demostrar su compromiso para con el Islam.

En el norte de Siria se encuentran las YPJ; brigadas femeninas ligadas al PYD y su milicia armada YPG. Una de las particularidades del discurso de las YPJ que no se da en los otros bandos es que trata el feminismo de un modo que ha hecho que se ganen el apoyo de gran parte de los izquierdistas occidentales.

Las zonas donde operan éstas brigadas kurdas no son grandes núcleos urbanos, y si las mujeres no hubiesen participado en la lucha contra el Estado Islámico, hay poblaciones que no podrían haber resistido los hostigamientos de la organización terrorista.

Consecuencia de esta amenaza, muchas mujeres se han incorporado a espacios públicos que antes tenían vetados. Sin embargo, estos cambios tienen más que ver con las brigadas y ciertos espacios políticos que con los hogares, donde las lógicas tradicionales patriarcales como lo son el burka o el niqab se siguen imponiendo.



Pero ¿qué ocurrirá en Siria cuando el conflicto termine? La sociedad ha pasado por grandes procesos de cambio y transformación en todos los ámbitos en los últimos años; principalmente tras el inicio del conflicto armado.

El investigador y profesor Pablo Sapag presentaba brevemente la convivencia en el país levantino de la siguiente manera:

La sociedad siria es una sociedad multiconfesional que se rige por un estado aconfesional, que no laico (…) El estado sirio es un estado aconfesional para garantizar la existencia de una sociedad que es históricamente multiconfesional como resultado de la geografía (…) la historia (…). Hasta bien entrado el siglo XVII en Siria el Islam no llega a ser una mayoría relativa en términos cuantitativos.

Es por ello que una de las claves para la reconciliación debe hallarse en la secularidad, la cual ha sido representada por la propia sociedad durante su historia, donde las mujeres independientemente de su religión y etnia han podido convivir sin la existencia de conflictos.

Es innegable que el estatus de la mujer en Siria está pendiente todavía de experimentar mayores cambios que equiparen las definitivamente no solo a nivel jurídico si no a nivel práctico tanto en las urbes con en las zonas rurales tribales. Si bien el futuro es todavía incierto, hay algo evidente, y es que las mujeres van a jugar un papel imprescindible en la reconstrucción del país.

Con información de  Descifrando la Guerra

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La supremacía de los sionistas de Israel

Rabinos extremistas han congregado a los colonos israelíes en las escuelas religiosas con el propósito de someterles a entrenamientos militares, influir en ellos y cambiar su manera de pensar y prepararlos para perpetrar actos terroristas contra los palestinos de la Cisjordania y las tierras palestinas ocupadas en 1948

“No acepto que se haya hecho un gran mal a los Pieles Rojas de América, o a los negros de Australia por el hecho de que una raza más fuerte, una raza de más alta graduación haya llegado y ocupado su lugar.”

Declaración de Churchill en la Comisión Real sobre Palestina en 1937 para referirse a la ocupación y colonización de Palestina.

La prensa española dedica diariamente alguna página a normalizar el crimen de Estado sionista israelí. Se presenta a Israel como democrático, a pesar de las leyes de discriminación racial, de la expulsión de los habitantes de Palestina, de las continuas detenciones, de los encarcelamientos sin juicio, de su legalización de la tortura, de la ocupación, de las matanzas de palestinos, del enfrentamiento con el Derecho Internacional, de las numerosas condenas del Tribunal Internacional por crímenes de guerra y genocidio, del muro ilegal en Cisjordania, del bloqueo a Gaza, de la desobediencia de las Resoluciones de la ONU, de …


La prensa sionista, a pesar de todo, hace campaña diciendo que su única opción es defenderse, cuando su ejército, el 3º o 4º del mundo, acomete contra un pueblo que no tiene ejército, ni grande ni pequeño, y no cuenta con ayuda de ninguna fortaleza militar, tan sólo dispone de su unidad sobre la tierra de sus ancestros.

Un ejemplo de la normalización de los crímenes del Estado sionista de Israel lo encontramos en el artículo aparecido en El País el viernes 28 de Octubre de 2015, 3/4 de página bajo el título: “Israel, paraíso para la ciencia en situación excepcional”, magnificando “el paraíso para la ciencia” y encubriendo a costa de qué y de quiénes generan ese adelanto. En el artículo, además de aleccionar a quien lee sobre el buen ejemplo que dan los sionistas en sus dedicaciones empresariales, no se dice que tienen mano de obra palestina casi esclava y sin derechos iguales con los israelíes, y sí se resalta en número de Premios Nobel que ha conseguido el Estado israelí.

Pero el comienzo ya es todo un cartel de culpas para el otro, que ni se nombra, siendo el afectado por lo que hace Israel. Lean la “percha” que va a dar entrada a las alabanzas, al lavado de cara, a la normalización de los crímenes del ocupante de Palestina: “La constante amenaza ha servido como acicate para construir muchas de las fortalezas de un país que figura entre los líderes mundiales en innovación”.

La constante amenaza ¿?… El artículo no oculta que el avance tecnológico israelí se basa en la guerra, aunque no dice que numerosas empresas multinacionales, la última ha sido Veolia, se han ido de Israel por el desprestigio que supone aparecer en el mundo como participante del genocidio que Israel lleva a cabo contra el pueblo palestino, o emplazarse en el territorio en el que se secuestra y encarcela a niños y niñas, se les tortura e incomunica.

En los periódicos españoles, no hay espacio para noticias como ésta: Basil y Nariman, los padres del niño que intentó secuestrar un soldado israelí, -al que se enfrentaron mujeres y niños que participaban en una manifestación contra la ocupación, y más concretamente contra el que los colonos roben con protección del ejército israelí el único manantial de agua del que se abastece el pueblo palestino, se vio como le quitaban el buzo con el que cubría la cara y le hicieron imposible que se lo llevase- los padres del niño, decía, han sido detenidos como represalia en un control militar.

Es tanto el interés entre los pueblos del mundo por el genocidio contra el pueblo palestino que el Estado sionista de Israel necesita encubrirlo, necesita blanquearlo, o dicho de otro modo, “normalizarlo”, y el articulista destaca lo siguiente: “La experiencia en el ejército es clave para muchos emprendedores”. Lo curioso es que esos que llaman “emprendedores” se fundamentan en experimentos guerreros que usan en los sucesivos asaltos a Gaza y Cisjordania, aplicando técnicas de tortura, acoso, expulsión, espionaje, nuevas armas, pero el periódico evita estas áreas y su consiguiente explicación, y le da vueltas y vueltas a las “capacidades” de los sionistas, dejo aquí sus palabras: “No es fácil atraer talento internacional a Israel”.

A lo largo del artículo se mantiene de forma continuada la idea de que los sionistas son capaces de hacer lo que no hace ningún pueblo porque tienen un “algo” especial, un talento superior, sin embargo una sola vez se dice que Israel “recibe más ayudas del Consejo de Investigación Europeo que España Italia o Suecia”. Como ven, la capacidad mayor de matar al pueblo palestino tiene premio.

¿Se dan cuenta cómo se encubre la ocupación?, ¿se dan cuenta cómo se ignora la resistencia popular?, ¿se dan cuenta cómo desde ésta prensa normalizan el crimen?. Y todo para situarse en línea con “el vicepresidente de EEUU, Joseph Biden, que atribuyó un “genio especial en los judíos”, adulación servil que avergonzó incluso a intelectuales judíos liberales de Nueva York”.


El entrecomillado pertenece al sociólogo James Petras, y es el comienzo de su ensayo “La doctrina de la supremacía: el vínculo entre Israel y el sionismo mundial”. En éste trabajo James Petras denuncia, de manera contundente, la tendencia de la prensa y los gobiernos a blanquear los crímenes de Israel, y mostrar a los invasores de Palestina como seres inteligentes por encima del resto, la supremacía de la raza.

Han conseguido organizarse en EEUU para actuar en las decisiones del gobierno estadounidense. Se pregunta Petras ¿qué impide que muchos judíos inteligentes, liberales y progresistas cuestionen abiertamente la agenda de Israel, y sobre todo enfrentar el papel de los fanáticos sionistas que sirven como 5ª columna de Tel Aviv contra los intereses de EEUU?.

Entre los elementos posibles se centra en “la ideología” mediante la cual se atribuyen cualidades especiales para situarse por encima de la población no judía. Para mostrárnosla describe el “contorno de la ideología judía supremacista”, y después avanza en la crítica. Al final hará una evaluación de las consecuencias de ésta ideología y propondrá una alternativa democrática. Los supremacistas colocan a su lado a científicos, médicos, abogados y multimillonarios, para luego desarrollar un discurso con el que mostrarse por encima del resto de los mortales: ellos son los “elegidos”.

Nos señala Petras que durante siglos esa sabiduría que se atribuyen no ha dado cabida más que al dogma religioso, a la superstición, al control social y a la intolerancia ciega, además de no aportar nada a la razón ni contribuir al progreso científico y humano.

Los que sobresalieron en el trabajo y el estudio lo hicieron junto a no judíos, en instituciones, universidades y centros de estudio no judíos, tanto musulmanes como cristianos como no adscritos a religión alguna. A ésto debemos añadir que habían renunciado a las limitaciones judío sionistas tanto rabínicas como de sus instituciones. Petras añade que la mayoría de los Nobel y científicos prestigiosos no tienen nada que ver con el judaísmo y contribuyen a la cultura secular en la que se encuentran inmersos.

Únicamente los que se denominan raza superior reclaman de modo irracional el “crédito racial” sacándolo de las personas que no se relacionan con ellos, ni colaboran ni se identifican con Israel. “Los “genios” de Israel destacan por haber conseguido hacer de ese Estado uno de los mayores vendedores de armas, por su espionaje tecnológico intrusivo, por sus asesores y torturadores militares y paramilitares creadores de escuadrones de la muerte en África y América Latina”.

Si hablamos de los sionistas que se han llevado el Premio Nobel de la Paz encontramos algo común a los tres que lo tienen: han llevado a cabo la limpieza étnica en los territorios palestinos. Los tres son: Menahen Beguin, reconocido terrorista; Isaac Rabin, militarista a quien asesinó otro racista más radical que él; y Shimon Peres.

Entre las personalidades sionistas que dan lecciones de moral y ejemplo de paz al mundo encontramos a Henry Kissinger, (el 11 de Septiembre hace 43 que dirigió en la sombra el golpe de Estado contra el Presidente Salvador Allende, con el resultado de decenas de miles de asesinados, y una dictadura que duraría décadas y de la que aún perviven leyes represivas), Kissinger, declarado criminal de guerra por lo que no puede ir por el mundo por el temor a ser detenido, él fue quien llevó de su mano la guerra del Vietnam, con cuatro millones de vietnamitas muertos, y otro de sus casos terroristas fue la destrucción de Timor Oriental, todo un sionista que se llevó el Nobel de la Paz.

Más “elegidos”, más “supremacistas”: “Bernar Madoff, estafador, a la misma altura están Ivan Bresky, Michel Milken y Marc Rich, como dice Petras forman parte de la lista de megadelincuentes financieros. Hay que sumarles “el multimillonario pedófilo y proxeneta Jeffry Epstein; Dominique Strauss Kahn, jefe del FMI; el empresario y “nudista” Elliot Spitzer; el congresista y exibicionista Anthony Weiner y el empresario deportivo amante de la diversión que derribó la FIFA, el pirata Chuck Blazer. Curiosamente ninguno de éstos es citado como ejemplo de los “supremacistas” israelíes”.

Continúa Petras fijándose en los millones de refugiados del Cercano Oriente y África del Norte para referirse al papel de EEUU y los impulsores de su política, neo-liberales, neo-conservadores y legisladores, también “supremacistas”. La guerra de Irak organizada y dirigida por los sionistas estadounidenses junto con neocons de Bush y Obama; Paul Wolfowitz, Douglas Feit, Elliot Abrams, Dennis Ross, Martín Indyk, David Frum, Shulsky, Levey, Cohen, Rahm Emanuel, etc …, que siguen buscando las formas de llevar la guerra a Irán y han sido los patrocinadores de las tragedias de Irak, Siria y Libia de donde huyen millones de personas.

La responsabilidad de la crisis financiera por la que atraviesa el mundo arranca “de las políticas llevadas a cabo por la Reserva Federal encabezada por Alan Greespan. El rescate del billón de dólares de Wall Street por Ben Shalon Bernacke y Stanley Fischer, y a su lado Janet Yellen que dejó sin casa a millones de estadounidenses por las ejecuciones hipotecarias”.

De ésta minoría “supremacista” también han salido los “mafiosos ruso-judíos que comparten el puesto con la mafia italiana en Nueva York, Los Ángeles, Las Vegas, Miami, … Son unos genios de la extorsión y el asesinato a sabiendas de que siempre encuentran refugio seguro en la “Tierra Prometida”.

“En el campo cultural los mejores escritores artistas, músicos, científicos que se atribuyen ninguno de ellos ha nacido ni se ha formado en Israel. Y si alguno ha emigrado a Israel otros muchos han optado por marcharse rechazando el apartheid racista, intolerable y represivo”.

Concluye Petras que lo que los sionistas llaman “genio judío” lo atribuyen a los que “han financiado los crímenes de guerra del Estado de Israel» y han hecho posible la expansión de los colonos violentos en toda Palestina ocupada, generando la miseria y el desplazamiento en millones de personas.

Nos recuerda que en el pasado un buen número de judíos sí lucharon por los valores humanistas universales, rechazando así la idea de pueblo elegido. Que no se olvide nunca que la doctrina de supremacía racial condujo a Alemania al totalitarismo y las guerras en las que murieron millones de personas. Nuestra obligación es criticar, desmitificar y hacer frente a la ideología supremacista que une el poder sionista y sus clones en Israel.

La raíz del problema no es genética, es la demencia política colectiva, la ideología que reclama una élite escogida que puede dominar y explotar a la mayoría de estadounidenses. Llegará el momento en que los desastres acumulados obligaran al pueblo estadounidense a desenmascarar a esa élite en rechazo de su doctrina de supremacía. Esperamos que actúe con pasión guiada por la razón.

Los dos artículos, el de El País y el de Global Research, éste último de Petras, manifiestan interés por el mundo de la ocupación, pero el de El País para ocultarla y normalizar los crímenes del Estado de Israel, y el de Petras para hacer frente al encubrimiento israelí. En Israel no hay nada genial, nada supremo, solo una minoría de ladrones y terroristas.

Por R. Pedregal Casanova (2015)


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