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Yemen y su milenaria tradición oral

En ningún otro lugar como en el Yemen la tradición oral ha jugado, y sigue jugando, un papel tan crucial en la reconstrucción y transmisión de los relatos históricos más antiguos de esta zona geográfica. La historia de este país se asienta sobre leyendas y mitos que se han transmitido de forma oral. La escasez de fuentes documentales escritas 1 confiere a la historia antigua yemení una marcada connotación mitológica lo que, a su vez, contribuye a envolver el país en un halo de leyenda. Esta situación, que podría representar un límite desde un punto de vista histórico, supone sin embargo una aportación de valor incalculable en el ámbito del estudio de su tradición cultural.

De hecho, en esta “tierra de donde llegan los mitos” 2 los acontecimientos históricos, los mitos y las leyendas se superponen y se confunden. El Yemen parece ser el lugar donde hunden sus raíces los cuentos tradicionales. Por esta razón se hace imprescindible para nuestro tema referirnos, aunque sea someramente, a este patrimonio cultural, a caballo entre historia y tradición.

Las referencias legendarias sobre el Yemen se fundamentan, en gran medida, en las “leyendas de los antiguos”, un conjunto de tradiciones orales que se ha transmitido de generación en generación, y que se ha desarrollado ulteriormente en los primeros siglos del Islam. Se trata de mitos sobre la fundación, las sagas heroicas y poemas épicos nacionales y tribales, en los que es posible encontrar motivos y elementos maravillosos, presentes en muchos cuentos yemeníes. 3

Incluso a las explicaciones de la etimología del término Yemen suelen rozar con la leyenda. El término árabe yaman 4 significa “lado derecho”, y quizás se refiera a la ubicación del país, situado a la derecha de la Ka’aba o del sol. 5  Según otra interpretación, procedería de la dispersión hacia la derecha, en dirección al sol naciente, de algunas gentes en tiempos de Babel. 6

También podría aludir a la prosperidad del país, ya que de la misma raíz ymn, deriva la palabra yumn 7 que significa precisamente “prosperidad” y quizás le fuera atribuida esta característica por tratarse de un territorio muy fértil. Esta interpretación engarzaría así con la Arabia Felix que utilizaran ya los romanos para referirse a esta parte de la península árabe.

Además, este territorio de la Arabia Felix encajaría con la delimitación de Yemen que se le atribuye al profeta Muḥammad, de quien se dice que una vez subido al monte Tabūk, apuntando hacia el Norte, proclamó: “Todo esto es al–Šām” y apuntando hacia el Sur: “Y todo esto es al–Yaman.” 8

Al hablar de Yemen y de sus leyendas, la primera referencia que nos llega a la mente es la de la reina de Saba, en árabe malikat Saba. No hay fuentes fiables que nos den información sobre ella, 9 no se sabe con exactitud ni su nombre ni de dónde llega ni tampoco cual fue la naturaleza de su relación con el rey Salomón, en árabe Sulaymān.

Pero allí donde la historia no logra dar respuestas, interviene la leyenda. Y la leyenda en este caso es multiforme ya que son muchos y variados los exegetas, místicos, narradores, escritores, poetas y artistas que se han aventurado a narrar sobre este personaje extraordinario, superando todo tipo de barreras culturales y religiosas. 10

En este sentido, se acepta de forma generalizada que los orígenes de la fabulosa reina de Saba se encuentran en Yemen. Sin embargo, mientras que todo el mundo se refiere a ella con el título de reina, los yemeníes mantienen con ella una relación mucho más familiar y la llaman, directamente, por su nombre de pila, Bilqīs.

El renombre de la dama no solo se debe a su belleza e inteligencia sino también a su labor como promotora y protectora de las artes, de la literatura de la religión. Dos son los principales hechos que la leyenda asocia a esta soberana, tan prodigiosa como misteriosa. El primero, haber nacido en un mundo sobrenatural, el mundo de los ŷinn. El otro, citado tanto en la Biblia como en el Corán, relata su encuentro con el rey Salomón y a la naturaleza de su relación con él. Ya que su misma existencia navega entre la historia y la leyenda existen diferentes versiones sobre estos dos acontecimientos. 11

Sobre lo que no parece haber contradicción entre las diferentes fuentes es acerca de los rasgos que adornan su personalidad, es decir, su sabiduría, su astucia y su encanto personal.

Por lo que concierne al primer aspecto, encontramos en los textos diferentes versiones. Por un lado, la reina Bilqīs, nombre que suele atribuírsele en la tradición árabe, sería hija de un rey ḥimyarita y de una ŷinniyya. Así, de acuerdo con el erudito Wahb b. Munabbih, 12 un día se enfrentaron dos serpientes, una blanca y otra negra. La blanca, que era realmente una ŷinniyya, resultó victoriosa gracias a la ayuda del rey ḥimyarita al-Haḏād y su padre, el padre de la ŷinniyya le concedió la mano de su hija al rey al-Haḏād en señal de gratitud, a condición de que no le hiciera preguntas nunca, sobre nada de lo que ocurriera. De este matrimonio nacieron tres hijos que fueron raptados por una perra. En ese momento, al-Haḏād no pudo evitar pedirle aclaraciones a su mujer y de este modo averiguó que la perra era en realidad la nodriza que cuidaba de sus hijos. De estos tres hijos sólo una sobrevivió, Bilqīs, que más tarde se convertiría en la reina de Saba.

La versión de Našwān al-Ḥimyarī, 13 por otro lado, cuenta que el gran rey ḥimyarita al-Haḏād, durante una cacería se topó con un lobo que perseguía a una gacela e intervino para rescatar a la gacela, habiendo primero conseguido hacer huir al lobo. Luego, siguió la pista de la gacela, lo que le condujo a una ciudad extraordinaria habitada por los ŷinn. La gacela que él acababa de salvar no era otra que la hermosísima hija del rey de los ŷinn y de la que inevitablemente se enamoró.

El rey de los ŷinn le concedió la mano de su hija como recompensa y los ŷinn construyeron para los esposos un maravilloso palacio donde más tarde habría nacido Bilqīs. Esta joven estaba dotada de gran inteligencia y fue educada en todas las ciencias, convirtiéndose incluso en la consejera de su padre, el rey y alcanzó fama en todo el reino ḥimyarita por su conocimiento y sabiduría. Al-Haḏād, sintiendo cercano el momento de su muerte, reunió a todos sus consejeros para designar precisamente a Bilqīs como su sucesora, y así llegó ésta a convertirse en la reina de Saba.

El otro acontecimiento, como ya se ha dicho antes, es su legendario encuentro con el rey Salomón. Este hecho no sólo aparece mencionado en los textos sagrados de las tres religiones monoteístas, sino que además ha sido transmitido por las tradiciones judía, etíope, cristiana y árabo–islámica, en cada una ellas con sus distintas variantes. Un elemento permanece sin embargo inalterable en todos los casos: el ingenio y el encanto que se le atribuyen a este personaje.14

Una vez más hay que agradecer a la tradición oral los innumerables testimonios narrativos que nos ha dejado, como es el caso de las “leyendas de los antiguos”. Este material, reelaborado por los comentaristas coránicos y los predicadores religiosos, ha ido dando forma a una riquísima tradición árabo–islámica que es la que, de todas ellas, se ha ocupado en mayor medida de reelaborar el relato de la reina de Saba. El encuentro legendario entre la reina y el rey Salomón, por lo tanto, figura tanto en el Corán 15 como en las Qiṣaṣ al-Anbiyāʾ, Historias de los Profetas, un texto que se encuentra muy cercano a la tradición de los cuentacuentos y que es, a su vez, fuente de multitud de otros textos árabes. 16

Se dice que la reina de Saba gobernaba un estado muy próspero, famoso en todo el Oriente. Tenía un rostro de gran hermosura y estaba dotada de inteligencia y astucia. Bilqīs, que adoraba al Sol, había construido un templo dedicado a su dios. En esa misma época,17 Salomón reinaba en Jerusalén y adoraba al único y verdadero
Dios. El rey, habiendo escuchado las noticias que le llegaban acerca del reino de Saba y de su extraordinaria reina, quiso enviarle a ésta un mensaje para intentar convencerla de que se convirtiera al Islam, la religión verdadera.

Y así le envió una abubilla 18 que llevaba una carta con su sello en la que la invitaba a visitarle y a adoptar la única y verdadera fe. La reina, a cambio, envió al rey una delegación con muchos y valiosos regalos acompañados, al mismo tiempo, con  una serie de enigmas, para probar la reconocida sabiduría del rey y la veracidad de su misión como profeta. Salomón solucionó todos los enigmas, pero le envió de vuelta todos los regalos valiosos, ya que su auténtica intención era la de convertir a Bilqīs y a su pueblo. La reina, admitiendo que Salomón era un profeta fuera de toda duda, decidió ir a visitarle y rendirle homenaje. El rey, al saber de la inminente visita de la soberana, ordenó a los ŷinn que le construyeran un trono extraordinariamente precioso, así como un palacio para que pudiera alojarse.

Los ŷinn, sin embargo, temían que Salomón pudiese enamorarse de Bilqīs, y que ellos pasaran a ser también esclavos de la reina. Por ello, construyeron el palacio con un suelo de cristal, transparente, por debajo del cual fluía un arroyo. Ellos sabían que Bilqīs tenía las piernas cubiertas de pelos y pretendían con esta maniobra que Salomón pudiera darse cuenta de este hecho y así evitar su enamoramiento.

Efectivamente, en cuanto Bilqīs pisó este suelo, y pensando que era agua lo que allí había, levantó su túnica, dejando al descubierto sus velludas piernas. Él, sin embargo, no se percató de nada, embelesado como estaba por la belleza de su rostro y le dio la bienvenida con gran alegría. Luego la instruyó en la fe islámica y ella se convirtió a la verdadera religión, abandonando así el paganismo. De esta forma fue como él se enamoró perdidamente de ella y se casaron. Cuando Bilqīs se vio obligada a regresar a su pueblo, Salomón les pidió a los ŷinn que construyeran para ella tres palacios en el Yemen, de los cuales el más famoso es el fantástico Palacio de Jumdān en la ciudad de Saná.19

Otro acontecimiento que navega entre la historia y la leyenda es la destrucción de la Presa de Ma’rib.20 En relación con este hecho dice el Corán que Ma’rib era la capital del pueblo Sabeo y que la destrucción del dique fue un castigo por la ingratitud de este pueblo hacia Allâh.21 Esta catástrofe, que aconteció realmente, ha ido enriqueciéndose gracias a las narraciones de los historiadores, narraciones que incluyen varios elementos legendarios. Así, por ejemplo, en una de las versiones más  difundidas, se narra que fue un ratón el que anunció la calamidad. La adivinadora Tarifa, mujer del rey de Ma’rib al-Muzaykiyāʾ, tuvo sueños de destrucción y advirtió señales premonitorias en el comportamiento insólito de tres topos y de una tortuga que se cruzaron en su camino. A su sugerencia, acudió el rey al-Muzaykiyāʾ a visitar este lugar y allí se encontró que un ratón cavaba un hueco en el dique, lo que se interpretó como el anuncio de la inminente catástrofe 22.

La destrucción de la Presa de Ma’rib también habría causado la dispersión de las gentes yemeníes, cuyo abandono de Ma’rib habría causado una inevitable reorganización del cuadro tribal yemení 23.

Asimismo, la fundación de Saná se remontaría a la época de Sem, el hijo de Noé. Cuando Noé envió a sus tres hijos a poblar el mundo tras el Diluvio Universal, Sem, en su viaje hacia el sur, eligió un lugar situado a los pies de una montaña para fundar una nueva ciudad. Apenas empezó a desenrollar su hilo de plomo, un ave tomó este hilo y voló lejos hasta echar el hilo en el sitio en que todavía hoy se halla Saná. Se cuenta que el Ŷabal Nuqūm, que de hecho se encuentra en las afueras de Saná, es la montaña donde el ave robó el hilo a Sem 24.

Existen también multitud de personajes y acontecimientos históricos y legendarios que han pasado a formar parte de la literatura épica árabe más destacada y que están arraigados en el sur de Arabia y, por lo tanto, en Yemen. Entre ellos, por ejemplo, la primera parte del ciclo épico de los Banū Ḥilāl, 25 una larga narración en prosa intercalada con poemas que se desarrolla en Yemen. En los valles alrededor de los desiertos yemeníes vivían los príncipes hilalíes antes de su migración hacia Egipto debido a una prolongada sequía. 26

Especialmente ligado al Yemen se encuentra igualmente el personaje de Sayf Ibn ḏi Yazīn, 27 un rey yemení descendiente de la dinastía himyarita del siglo VI y protagonista de la homónima sīrat. Con sus hazañas heroicas lideró la guerra contra de los aksumita de Abisinia que en aquel tiempo habían invadido el país.

Es cierto que en Yemen el pasado sigue, de alguna manera, todavía muy presente. Muchos acontecimientos muy antiguos, reales o fruto de la leyenda, se cuentan como si hubiesen ocurrido ayer o anteayer, imbricándose tan estrechamente con la realidad cotidiana que se acaba confundiendo lo histórico y lo legendario. Como, por ejemplo, las hazañas de los ya citados antiguos reyes himyaritas de Arabia del Sur 28 o el ciclo épico de los Banū Hilāl,29 anteriormente citado, que todavía sobrevive en la tradición oral. 30

A todo ello se une el hecho de que, a lo largo de su historia, el Yemen ha sido dominado por innumerables pueblos, civilizaciones, reyes, etc. con sus respectivas culturas y creencias, de cuyas aportaciones ha ido enriqueciéndose hasta convertirse, también en el imaginario colectivo de otros pueblos árabes, en un país donde ocurren hechos extraordinarios y maravillosos. Aunque también es un país donde viven seres demoníacos, tremendos, que en los cuentos reciben el nombre de ŷinn, ŷarŷūf o duŷra. 31

Además, no hay que olvidar que, en los tiempos antiguos, como ya se ha dicho, este país se había ganado ya el nombre de Arabia Félix. La Arabia meridional fue la zona de producción de incienso por excelencia. Una vez extraído el incienso, era transportado en camellos y asnos hacia el norte atravesando el Yemen, Arabia Saudí y Petra hasta llegar al puerto de Gaza, en Palestina.

El incienso y las demás mercancías viajaban por tierra y por mar alcanzando así el resto de la Arabia, África, India y Asia. Acompañando al incienso, a los camellos, a los asnos y a los barcos, viajaban también los comerciantes, y con ellos, sus relatos, cuentos, poemas, canciones, refranes, además de sus creencias y tradiciones. En medio de este trajín comercial, los cuentos se iban modificando y se enriquecían de forma continua con nuevos elementos de las más variadas tradiciones, dando lugar a un vasto patrimonio, rico y muy variado.

Esta tradición oral sigue muy presente en la vida cotidiana. Los trabajadores que, a diario, se reúnen en las calles de las urbes esperando encontrar trabajo, suelen matar el tiempo contando relatos. Como proceden de todas partes de Yemen, traen junto a sus herramientas de trabajo, un tesoro de historias orales: poemas, proverbios, canciones y versos. Relatan cuentos acerca de profetas, reyes, sultanes y gente común mezclando, como ya hemos mencionado, hechos históricos con elementos ficticios y maravillosos.

También las reuniones cotidianas para mascar qāt 32 son un buen momento para escuchar y narrar historias, así como las reuniones familiares con ocasión de matrimonios, celebraciones y otras fiestas religiosas.

Por Angela Antonia Piccolo – Universidad Autónoma de Madrid.


Notas:

1 Luqmān, Ḥamza A., Asāṭīr Min Tārīk̲ Al-Yaman, [Leyendas de la historia del Yemen] Dār al-Masīra, Bayrūt, 2ª edición, 1988, pág. 3 y ss.; Ansaldi, C., Il Yemen Nella Storia E Nella Leggenda, Sindicato italiano arti grafiche, Roma, 1933, pág. 45 y ss; Burrowes, Robert D., Historical Dictionary of Yemen, Scarecrow Press, Lanham, 2010, pág. 23.
2 Daum, W., Märchens aus dem Jemen, Diederich, Köln, 1983, pág. 223.
3 Canova G., Fiabe e leggende yemenite, Franco Muzio Editore, Roma, 2002, págs. 12–13.
4 Ibn Manẓūr, Lisān al–ʿArab, Dar Sader, Beirut, vol., 13, pág. 458 y ss.
5 Grohmann, A. “Yaman” en The Encyclopedia of Islam, Brill, Leiden, 1960-1991, vol. XI, pág. 270 y ss.
6 Idem.
7 Ibn Manẓūr, op.cit., vol., 13, pág. 458.
8 Grohmann, A., “Yaman” en Enc. of Islam, op.cit., vol. XI, pág. 271. Sobre el concepto de Yemen véase también Bashear, S., “Yemen in Early Islam: An Examination of Non-Tribal Traditions”, en Arabica, vol. 36, 1989, págs. 327–361.
9 Abbott, N., “Pre-islamic Arab Queens”, en The American Journal of Semitic Languages and Literatures, vol. 58, n.1, University of Chicago Press, Chicago, 1941, pág. 1 y ss.
10 Canova, G., Ṯa’labī – Storia di Bilqis regina di Saba, Marsilio Editore, Venezia, 2000.
11 Abbott, N., op.cit., pág. 1.
12 Wahb b. Munabbih – Ibn Hišām, Kitāb at-tīŷān fī mulūk Ḥimyar [El libro de las coronas de los reyes de Ḥimyar], Markaz aldirāsāt wa-al-abḥāt̲ al-yamaniyyaẗ, Saná, 1979, pág. 26.
13 Našwān, ibn Saʿīd al-Ḥimyarī, Mulūk Ḥimyar wa aqyāl al–Yaman. Al Qaṣīda al–ḥimyariyya [Los Reyes de Ḥimyar y los príncipes de Yemen. Oda ḥimyarida], Dār al-ʻawdah, Bayrūt, 1978, pág. 127. También véase Ansaldi, C., op.cit., págs. 57-59.
14 Canova, G., Ṯaʿlabī…, op.cit., pág. 23.
15 El Corán, Azora XXVII, 20–40.
16 Canova, G., Ṯaʿlabī…, op.cit., págs. 24-26.
17 Sobre la contemporaneidad de los dos reinados, como sobre muchos aspectos, hay opiniones discordes. Véase, por ejemplo Luqmān, Ḥamza A., op.cit., pág. 43 y ss.
18 La abubilla, en árabe hudhud, es un ave especial para los árabes y está dotada según ellos de una agudeza visual proverbial. El Profeta Muḥammad prohibió que se le diera muerte. Canova, G., Ṯaʿlabī…, op.cit., pág. 33.
19 Para más información sobre la reina de Saba y el Rey Salomón, véanse además de Canova, G., Ṯaʿlabī…, op.cit., así como también Ansaldi, C., op.cit., págs. 67-76; Hanauer, J. E., Folk-Lore of the Holy Land, Moslem, Christian and Jewish, Sheldon Press, London, 1935 y Luqmān, Ḥamza A., op.cit., pág. 43 y ss.
20 Māʾrib es una ciudad situada al este de Saná y fue capital del reino Sabeo. La presa fue construida por los Sabeos, probablemente alrededor del siglo VI a. C., para suministrar agua a los cultivos. A lo largo de los siglos, la presa fue reparada muchas veces, pero su colapso definitivo llegó en el siglo VI d. C., el siglo en que nació el Profeta Muhammad. Müller, W.W., “Mārib”, en Enc. of Islam, op.cit., vol. VI, pág. 559 y ss.
21 El Corán, Azora XXXIV, 16-17.
22 Amaldi D., “Erano rossi i topi che distrussero la diga di Ma’rib?”, en AA.VV., Oriente Moderno, Istituto per l’Oriente, Roma, 2005, vol. 85, n. 2-3, págs. 247 – 254.
23 Ibid, págs. 248 – 249.
24 Han, C., From the land of Sheba – Yemeni folk tales, Interlink Books, Northampton, MA, 2005, pág. 11.
25 Connelly, B., Arab Folk Epic and Identity, Berkeley, University of California Press, 1986, págs. 119 y ss.; Saqqāf, ʿAbd A. A.-R., Qiṣṣat Banī Hilāl: Al-sīrah Al-Hilālīyah Al-Shaʿbīyah Bi-Al-Yaman, [La historia de los Banū Ḥilāl: Biografia popular hilalí del Yemen], Ṣana’a, Maṭabi’ al-Tawjīh, 2010; Fanjul, S., Literatura popular árabe, Editora Nacional, Madrid, 1977, pág. 132 y ss.
26 Canova, G., «Una Ricerca Fra I Banū Hilāl Di Wadi Marḫa (Yemen)», en Quaderni Di Studi Arabi. 11 (1993), 193-214.
27 Canova, G., “Gli Studi Sull’epica Popolare Araba”, en Oriente Moderno, n. 57, 1977, págs. 211-226.
28 Wahb b. Munabbih – Ibn Hišām, op. cit., págs. 37 y ss; Nashwān, ibn Saʿīd al-Ḥimyarī, op. cit., págs. 148 y ss.
29 Connelly, B., op.cit., págs. 26 y ss.
30 Todavía en la actualidad, este poema épico es lo que más se sigue cantando y representando frente al público. Reynolds, D.F., Arab Folklore: A Handbook, Greenwood Press, Westport, Connecticut, 2007, pág. 53. Sobre la épica árabe véase también Lyons, M C., The Arabian Epic: Heroic and Oral Story-Telling, Cambridge, Cambridge University Press, 1995.
31 Canova, G., Fiabe e leggende…, op.cit., pág. 17.
32 Khata aedulis es el nombre oficial de una planta estimulante que los yemeníes suelen mascar y almacenar en la boca. Es tradición en Yemen reunirse por la tarde para masticar qāt y charlar sobre lo más variados temas en compañía. Se trata de un verdadero evento social, si bien se disfruta de forma separada para hombres y mujeres y se celebra cada día en casas privadas a las que cada asistente debe llevar su propia porción de qāt. Los comerciantes lo mascan en sus propias tiendas, y los que trabajan en su mismo lugar de trabajo, incluso en los coches si son taxistas o pasajeros. Se cuenta que tres cuartas partes de los adultos yemeníes suelen mascar qāt cada tarde, después de comer, y que se gastan hasta un tercio de sus ingresos en la compra de esta sustancia. El acto de masticar o mascar en compañía promueve la interacción interpersonal, disuelve los obstáculos sociales que existen en la sociedad yemení y representa un medio más apto que cualquier otra droga para la socialización. Aun en los casos en que el consumo de qāt constituye una carga económica extraordinaria, la presión social es tan fuerte que se sigue consumiendo. No hay que olvidar que cualquiera que voluntariamente decidiera substraerse a este rito se vería etiquetado como “marginado social”. En fin, el qāt es casi un estilo de vida y parece controlar la vida de los yemeníes, toda vez que ellos focalizan su atención sobre la compra de qāt ya a partir del final de la mañana hasta la media tarde. El escritor Abdul–Karim Al–Razihi se expresa de la forma siguiente sobre el asunto: “El qāt es el opio de nuestro pueblo. Es el Imam verde que gobierna nuestra república. Es la llave de todas las cosas y es central en cada uno de nuestros eventos sociales. Es lo inexplicable que lo explica todo.” (en Milich, L. y Al-Sabbry M., “The “Rational Peasant” vs Sustainable Livelihoods: The Case of Qat in Yemen”, en Developmente- Society of International Development, 1995 http://ag.arizona.edu/~lmilich/yemen.html, último acceso 15 de febrero 2015.) A pesar de ser una antigua tradición yemení muy arraigada en la cultura, representa también un obstáculo muy importante para el desarrollo sostenible del país ya que los yemeníes gastan una cantidad muy considerable de tiempo e ingresos en qāt y hay quién llega a afirmar que “no puede haberse un desarrollo en Yemen mientras esta planta continúe ocupando el 90% del tiempo libre de los yemeníes” (ídem). Sobre los anteriores y los múltiples aspectos relacionados con el qāt, así como los efectos sobre la salud, su carga en la economía del país y su papel en la agricultura, existen muchos estudios y publicaciones. Entre otras véase, por ejemplo, Varisco, D.M., “On the meaning of chewing: the significance of qat (Catha edulis) in the Yemen Arab Republic”, en International Journal of Middle East Studies, vol. n.18, n. 1 (feb. 1986), págs. 1 – 13; Rodinson, M., Esquisse D’une Monographie Du Qāt, Paris, Societé Asiatique, 1977; Chelhod, J., “La societé yemenite et le kat”, en Objets et Monds, 12 (1972), n.1, pág. 19; Kennedy, J. G. The Flower of Paradise: The Institutionalized Use of the Drug Qat in North Yemen, Dordrecht, D. Reidel Pub. Co, 1987; Gatter, Peer, Politics of Qat: The Role of a Drug in Ruling Yemen, Weisbaden, Ludwig Reichert Verlag, 2012. En árabe véanse los varios artículos de diferentes autores publicados por el Markaz al-Dirāsāt waal- Buḥūṯ al-Yamanī, [Centro de estudios e investigación yemení], Al-qāt Fī Ḥayāt Al-Yaman Wa-Al-Yamānīyīn: Raṣd Wa-Dirāsāt Wa-Taḥālīl. Ṣana’a, [El qāt en la vida de Yemen y de los yemeníes: observación, estudios y análisis] al-Markaz, 1982.


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Palabras olvidadas. Rescátalas

Burros en Atacama (Chile) ©getty images-epv

Profesores, lexicógrafas, investigadores, académicas han propuesto algunos vocablos que han caído en el desuso. ¿Alguien los conoce?

BUCHE

De la oveja, el cordero, de la yegua, el potro, de la vaca, la ternera. De pequeños aprendemos a la madre y a la cría: el jabato, el lobezno, el pollito… ¿Por qué no incluimos en esta lista al pequeño buche?, propone Concha Maldonado González, autora de El uso del diccionario en el aula y profesora interina en la Complutense.

Se le ha propuesto que elija alguna palabra en desuso que no quiera perder y propone esta para llamar a la cría de la burra en el periodo en que está amamantando. “Con esta palabra quiero, además, rendir homenaje a mi padre, Francisco Javier, que cada Navidad, acompañándose solo del sonido de una cuchara contra una botella de anís, cantaba a la mesa este villancico manchego cuyo íntimo espíritu navideño, tengo que admitirlo, jamás conseguimos captar ninguno de los que le escuchábamos”.

Ahí va esa coplilla: Cuando lo vi de venir /dije: a por la burra viene/ La burra no te la llevas/ porque está mamando el buche/

Menciona también la profesora Maldonado González el término colodrillo, donde Miguel Delibes dejaba caricias a la Niña Chica. ¿Dónde? «En la parte posterior de la cabeza que tanto gusto da arropar cuando te arrebujas en la cama, bien encogidito, de lado…», describe Maldonado González, que también es responsable editorial de Lexicografía de SM. «Ese remolino de pelo en el que damos a nuestros hijos el último beso del día, ese lugar secreto en el que nuestros padres nos soplaban para hacernos cosquillas…».

Este mismo entretenimiento se le ha planteado a otros conocedores y amantes del lenguaje. Estas son las preferencias que nos han dejado:

GAYO

Entre las palabras olvidadas de la lengua, la nueva Académica de la RAE Paz Battaner sugiere algunos adjetivos como gayo (alegre, agradable) que “bien podría sustituir al vocablo inglés cool, que hoy se oye por todas partes”, dice.

Mis sentidos como gayos tamboriles/cantan en la entraña del azul cristal, se lee en un poema de Valle Inclán.

“Entre los anglicismos que oímos en cualquier situación actual, encontramos generalmente muchos usados como adjetivos aunque no lo sean propiamente en la lengua de la que provienen, como kitsch, friqui, indie, crack, fashion, vintage,full. Sus usos en español son netamente de adjetivos: cine underground, cultura mainstream”, prosigue Battaner, filóloga y lexicógrafa, encargada de llevar el diccionario a la era digital.

“Dado que parecemos necesitar nuevos adjetivos, podríamos buscar entre los olvidados alguno que podamos revitalizar como hacino (avaro, miserable), infintoso (afectado, fingido)»; al teclear en el buscador este último adjetivo las primeras entradas son todas de diccionarios, no remite a un texto, jamás a un titular de un periódico. ¿No hay entre nuestros políticos un infintoso, entre nuestros escritores, periodistas, actores? Y más de un gofo, contestaría la propia Battaner, que recuerda que Góngora lo utiliza en un soneto y que hoy se aplicaría al ignorante o necio.



REMOSTOSO

El profesor de Filosofía de la Universidad de Extremadura Isidoro Reguera se ha salido del diccionario en busca de una palabra en desuso y ha elegido dos: como la primera es remostoso la segunda ha venido pegada a ella: escachapado. “Remostoso suena y recuerda a mosto, remosto, a vino añejo, incluso a racimos podridos, maltratados, todo esto sí está en el diccionario”. El mosto es dulce y si se toca, las manos se quedan pegajosas, o sea, remostosas. El filósofo recuerda que “es palabra extremeña, como escachapado (roto), que es como escachar, escacharrar, despachurrar, cacharro (también todas ellas en el diccionario)”. Son, dice, “palabras libres, irreverentes, antiacadémicas, populares, auténticas. Su semántica es más general y con más matices, no está definida, delimitada, ni encorsetadas”. Tan es así que en algunos lugares de Extremadura escachapado significa de hermosa o abundante presencia, saludable, de buen año.

“Suenan bien, recuerdan a otros tiempos memorables y, pronunciadas con respeto tienen mucha gracia (cuidado, no chiste, no se puede hacer chiste o broma de ellas, hay demasiada historia, antropología y sabiduría popular detrás, demasiada sonoridad originaria para hacer eso)”, advierte Reguera.

ALCANCÍA

Hay que viajar más al sur para ubicar la palabra que ha elegido Pilar García Mouton: alcancía, una de las muchas heredadas del árabe, del árabe andalusí. “Alkanzíyya significa la ‘caja’ del tesoro, del árabe clásico kanz (tesoro)». ¿Han caído ya? Pues una hucha. Alcancía es para García Mouton “palabra más sonora que el galicismo hucha, definido por el primer diccionario académico en 1934 como “cierta vasija de barro para guardar el dinero, que por otro nombre se llama alcancía”, recuerda la profesora de Investigación del CSIC.

García Mouton, autora de Cómo hablan las mujeres, reconoce que la palabra solo está en desuso al norte de La Mancha, por eso, suele sonar alcansía, más propio de Andalucía, Canarias y América. “Algunas personas recordarán alcaucil (alcachofa), aljofiya (bayeta) y les traerá recuerdos de su niñez; a otras, ecos literarios. Una buena herencia”.

TALCUALILLO

El poeta David Leo, que ganó el mayor bote del concurso televisivo Pasapalabra propone tres vocablos raros, dos de ellos de formación compuesta. Talcualillo, dicho de un enfermo, es aquel que inicia el camino de la mejoría. Ya no está tan cual estaba, pero apenas alcanza la categoría de talcualillo. «La riqueza de nuestro lenguaje es la riqueza de nuestro mundo. Pese a que la concepción utilitarista y mercantilista de la existencia haya permeado todos los ámbitos (incluso se habla de “economía lingüística”), se puede combatir con la conciencia de que la lengua también tiene peso, sabor y una precisión infinita. Así, se puede incluso ser impertinente con propiedad llamando a alguien fodolí (“entrometido”) o menospreciar algo con el vocablo ciegayernos (“cosa de poco valor que aparenta tenerlo grande”).

LEALTAD

Esta es la palabra poco utilizada que cree el traductor Miguel Sáenz que «debiera volver a utilizarse». Le vale con la primera acepción, dice: «Cumplimiento de lo que exigen las leyes de la fidelidad y las del honor y hombría de bien».  Por sus apariciones en el medidor de la RAE, el Corpes, «no parecería exacto llamarla desusada, pero casi nunca me tropiezo con ella», ironiza.  «Quizá porque a la gente se le cae la cara de vergüenza».

«Y además, se podría preguntar: ¿lealtad a qué? ¿A la Constitución,  a una persona, a símbolos e ideas, a principios? A principios no, porque Groucho Marx no estropeó el vocablo para siempre. Yo diría, aunque quizá parezca demasiado egocéntrico, que lealtad a uno mismo».

Por Carmen Morán
Con información de El País

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Carnavales rurales, donde se detiene el tiempo…

Cigarróns de Verín (Ourense), unos de los personajes más icónicos del Entroido gallego ©Luís Davilla

Eclipsados por otros más de cartón piedra, donde los significados se han perdido, los carnavales de algunos pueblos del norte de la Península entroncan todavía con rituales paganos de cuando el hombre vivía a merced de los ciclos de la naturaleza.

Casi humean las brasas donde arderá el bandido Miel Otxin en el pueblo de Lantz, en la también localidad navarra de Alsasua, la hoguera que iluminará a los momotxorros tras sembrar el terror, tridente en ristre, con sus animalescos disfraces manchados de sangre. Culpables de todo lo malo ocurrido en el año, el Marquitos acabará empalado en la alavesa Zalduondo, y el Cornelio, colgado en Bielsa (Huesca), mientras que a la aldea zamorana de Villanueva de Valrojo llegará el diablo a poner fin al jolgorio y dejar paso a los arrepentimientos de la Cuaresma.

Por todo el norte de la Península se celebran unos carnavales que poco tienen que ver con el oropel y las plumas de los más mediáticos del sur. Prohibidos durante el franquismo, algunos de los también llamados antruejos y carnestolendas resistieron camuflados como fiestas de invierno. La mayoría tuvo que esperar al fin de la dictadura para desempolvar sus tradiciones, herederas a menudo de ritos paganos que conjuraban la fecundidad de los campos en este ciclo de transición entre la oscuridad y el renacer de la primavera.

Aunque para el antropólogo y ensayista Julio Caro Baroja, “nuestro carnaval, quiérase o no, es un hijo del cristianismo”, muchos investigadores de la fiesta remontan su origen a antes incluso de las Saturnales romanas. Celebradas en honor a Saturno, dios de la cosecha, el mundo entonces se ponía del revés y todo, o casi, quedaba permitido. Al grito de “¡Io Saturnalia!” los esclavos, libres de sus quehaceres y disfrazados, en el anonimato, burlaban a sus señores, se dejaban servir por ellos y hasta elegían a un príncipe, como el Rei Carnestoltes del satírico carnaval de Vilanova.

Botargas sonando sus cencerros y primorosas mascaritas adornadas con flores y mantón se emparejan por el pueblo alcarreño de Almiruete ©Luís Davilla

Tampoco parece descabellado el parentesco con las Lupercales, donde jóvenes embriagados corrían por Roma fustigando a las mujeres deseosas de concebir, de una forma no muy distinta a como se las gastan con sus palos y varas las trangas de Bielsa, los zaku-zaharrak de Lesaka y mamuxarros de Unanua (en Navarra) o, entre tantos otros, los cigarróns y peliqueiros que se abren paso con el látigo entre los carnavales más genuinos de Galicia.

El de Xinzo de Limia es el más madrugador de los tres que, junto a Verín y Laza, integran en el corazón de Ourense el triángulo del Entroido, como se llama al antruejo por estas tierras. A lo largo de cinco fines de semana, la música y las comilonas toman el pueblo, aunque son las pantallas quienes mandan. Estas máscaras coronadas por animales totémicos, con capa roja y campanillas a la cintura, se aseguran de que no quede parroquiano sin disfrazar, esgrimiendo cual cachiporra una vejiga de vaca en cada mano. De alcanzar a alguno de paisano, entre gritos lo llevarán en volandas hasta el bar para que se pague una ronda.

Más elaboradas aún son las caretas que, sobre un traje de 25 kilos, lucen los cigarróns de Verín y peliqueiros de Laza. Se cree que representan a los recaudadores de impuestos que antaño perseguían a los morosos. Porque, aunque a veces ni los vecinos lo recuerden, cada personaje del carnaval arrastra un simbolismo con mucha miga.

La lucha entre el bien y el mal y el sometimiento de la naturaleza parecen estar en Lanz detrás del caballo Zaldiko y los herreros, el gordinflón Ziripot y el chivo expiatorio Miel Otxin. Los espectaculares boteiros del Entroido de Viana do Bolo anteceden a la música de los folións, que con sus bombos y azadas alejan a los espíritus. Además de ahuyentar el mal fario, los zanpantzar de Ituren y Zubieta despiertan con sus cencerros a la tierra adormecida, y las botargas de Guadalajara esparcen papelitos de colores llamando a su fecundidad. Junto a guirrios y madamas, por el pueblo leonés de Llamas de La Ribera también desfilan los carneros, ligados a la brujería, y el toro, emblema de la fertilidad, mientras que la presencia del oso es recurrente por todo el Pirineo.

Embutidos en sacos cubiertos por una pelambre de oveja, los mozos que lo encarnan en Bielsa avanzan a empellones entre el gentío mientras los domadores los sujetan con una cadena, reafirmando el dominio del hombre sobre el medio. Según la tradición, si el oso salía de su letargo invernal y había luna llena, se volvía a su cueva y la primavera tardaba en entrar 40 días más. Si era noche cerrada –y no es casualidad que las carnestolendas coincidan siempre con la luna nueva–, se desperezaba y, con él, la estación que las sociedades agrícolas aguardaban como agua de mayo.

Herrero, un siniestro personaje del carnaval de Lantz (Navarra), que simboliza la domesticación de la naturaleza ©Luís Davilla

Después, la Iglesia se las compuso para cuadrar el calendario religioso con estos ritos ancestrales y revestirlos de nuevos sentidos. Y como no hay carnaval sin Cuaresma, dio la ocasión de hacerse perdonar tanto desmán con la abstinencia que arranca el miércoles de Ceniza y culmina en una Semana Santa que, como señala Luis Díaz Viana, profesor del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, “más que su ritual contrario, sería la otra cara complementaria de los carnavales, con los que comparte entre otras cosas la toma del espacio público y la inmunidad que confiere la máscara”. Hasta entonces, cuando el orden y la austeridad reconquisten las calles, ¡Io Saturnalia!

Por Elena del Amo
Con información de Magazine

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Islamofobia, ignorancia atávica muy peligrosa

Rendición de Granada – Francisco Pradilla 1882 – Palacio del Senado. Madrid. España

“Hoy hace 525 años de la toma de Granada por los Reyes Católicos. Es un día de gloria para las españolas. Con el Islam no tendríamos libertad” así escribió en Twitter Esperanza Aguirre, dirigente del Partido Popular, ex presidente de la Comunidad de Madrid e insaciable muestra de lo más rancio y decadente de un cristianismo fanático y de una derecha enajenada en las antípodas del mensaje y de la vida del Rabí Jesús de Nazareth. Adornó este mensaje con una bandera de España y un cuadro del pintor Francisco Pradilla, “La rendición de Granada”. Y lo hace en defensa y usurpación de “las españolas”, para las que semejante infausta conmemoración hoy debería de ser un día de gloria. Sería por la rápida violación de las Capitulaciones de Santa Fe (1492) en donde esos reyes católicos garantizaban reconocer lengua, costumbres, creencias, propiedades, conocimientos y una amplia y destrozada relación de derechos y de libertades. Que fueron arrasadas por el fanatismo de la Inquisición y la codicia de los nobles y soberbios católicos castellanos.

Más que planteamientos racistas, muchas veces se trata de ignorancia supina y torticera que puede llevar al fratricidio más sangriento. Como la mayor parte de las fobias desarrolladas o inculcadas desde otras posiciones sectarias, fanáticas y enfermizas.

De ahí la importancia de acercarnos a ese mundo al que pertenecemos sin ser consecuentes. Como españoles, no podemos desconocer que el Islam forma parte de nuestras raíces, de nuestras tradiciones y de nuestro imaginario. Es imposible entender el ser de España sin esos ochocientos años de convivencia en Al Andalus. Fueron siglos de enorme desarrollo cultural y económico, científico, médico y literario.

Del mismo modo que nos sabemos greco romanos y de tradición judeocristiana, es preciso redescubrir nuestra parte islámica en la lengua, la arquitectura, la gastronomía, la agricultura, la artesanía, la música y en nuestra manera de ser.

Cuando era joven, nos mortificaba que dijeran que África empezaba en los Pirineos. Hoy me siento orgulloso de saberme africano y muy europeo, a fuer de mediterráneo y de profundo admirador de Jesús de Nazareth. Hemos padecido los efectos represivos de la Reconquista ganada por el godo y que no fue capaz de reconocer tanta belleza, tanta cultura, tanta ciencia y tanta sabiduría. Durante siglos nos secuestraron esa parte entrañable de nuestro ser, y nos presentaron al “moro” como enemigo y como peligro del que nos salvaba el Estrecho de Gibraltar.

Hoy nos asustan con el provocado durante siglos falso problema de la invasión de inmigrantes africanos. Cuando éstos no hacen sino devolvernos las visitas y usurpaciones que les hemos estado haciendo durante quinientos años. En plena globalidad, con la revolución de las comunicaciones, es menester recuperar nuestras señas de identidad más profundas para que no nos lleve el viento por desarraigados.

El mundo islámico nos puede aportar razón para nuestra esperanza. Cuando Rilke decía, en sus Cartas a un joven poeta, que es menester que nada extraño nos acontezca fuera de lo que nos pertenece desde largo tiempo, hace una llamada para que los pueblos recuperemos nuestro pasado. Tan sólo asumiendo las contradicciones y el legado de la historia podremos afrontar un futuro que no nos arrastre a la despersonalización más suicida al convertirnos en “recursos humanos” para ser explotados, en una sociedad globalizada dominada por el pensamiento único.

Más de 1.200 millones de personas son musulmanas, pero no todas son árabes. Los persas chiítas son musulmanes, como millones de indonesios, pakistaníes, indios, europeos, rusos, africanos, asiáticos o norteamericanos.

Hay musulmanes de todas las etnias y pueblos unidos por la Sharia, la lengua árabe, la peregrinación a la Meca, el Ramadán y el calendario musulmán.

A catorce kilómetros de África es incomprensible la ignorancia de los españoles acerca de ese legado cultural. Demasiadas veces identificamos a los musulmanes con los fundamentalistas afganos, saudíes, o yihadistas enloquecidos que poco tienen que ver con el Islam auténtico. Eso sería como identificar el cristianismo con las nefastas Cruzadas, la Inquisición o ciertos dogmas proclamados por algunos papas y concilios en flagrante contradicción con el mensaje evangélico.

Es preciso despertar un movimiento en las universidades, en los colegios y a través de los medios de comunicación para descubrir ese patrimonio que nos pertenece. Conocer los cinco pilares del Islam: la profesión de fe, la oración, la limosna, el ayuno y la peregrinación a la Meca.

Descubrir el significado de la Umma o comunidad de los creyentes, de las abluciones, del zoco y de la medina, de la mezquita y del baño público, de su ayuno y de su hospitalidad, de su sentido social y solidario con la práctica de la limosna, de la justicia y de la humildad. Estamos ofuscados por prejuicios que no revelan más que ignorancia y que supone un despilfarro de nuestras riquezas y posibilidades.

No podríamos expresarnos si nos arrancasen ese casi 30% de arabismos que posee el castellano, si nos arrancasen las acequias y el arte del agua, la arquitectura y la música, el culto de las formas, de los olores y de los colores; el refinamiento que transforma en arte las más humildes realidades de la teja, el estuco, los azulejos o los esmaltes, los cordobanes o los damasquinados, la taracea o el barro.

La más alta ocasión que vieron los siglos no fue Lepanto, sino la Escuela de Traductores de Toledo que, en el siglo XIII, asistía a la convivencia de los tres pueblos del Libro. Todos hablaban árabe entre ellos y cada comunidad su lengua.

Debemos arrancar de nuestro imaginario la palabra “tolerancia”. No hay nada que tolerar ni nadie está legitimado para tolerar nada a nadie sino se creyera en posesión de la Verdad. No digamos ya ser intolerantes. Es preciso acoger al otro en su diversidad, en su diferencia, en su contradicción y en su riqueza y exigirles el consecuente respeto a las nuestras. Sólo así se podrán alumbrar ese mundo nuevo y esa sociedad nueva en la que todos nos sepamos ciudadanos del mundo, vecinos y, por lo tanto, responsables solidarios.

No se puede temer a la verdad, ésta siempre libera y se descubre como camino y como quehacer que da sentido a un vivir con dignidad. Acabemos con fobias enfermizas e incontrolables que se curan mediante el conocimiento mutuo, el respeto, el diálogo y el talento necesario para construir unas sociedades ancladas en una sobriedad compartida.

Con información de Crónica Viva

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Buenos Aires celebra Líbano 2016

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El domingo pasado la ciudad de Buenos Aires celebró a la República de Líbano. Fue mucha la concurrencia Al Hamdu Lillâh, favorecida por el buen clima. Desde un primer momento pensé en documentar cada una de las presentaciones, (que fueron muchas y variadas), pero me encontré con paisanos que hacía mucho no veía, y con otros que, a pesar del trato virtual, aún no habíamos tenido el gusto de estrecharnos en un abrazo, así que el “reportero” fue dejado de lado y me entregué al disfrute de Líbano, su cultura, sus costumbres y su gente.

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Y en esa recorrida, fue muy grato reencontrarme luego de tantos años, (y muchas más promesas de juntarnos a compartir un kahwâ), con los queridos Abelardo Yunes (del Club Libanés de Buenos Aires), Daniel y Nabil Attar (de la entrañable Asociación De Beneficencia Drusa de Buenos Aires, que por lo que me han dicho han realizado unas reformas espectaculares, por tanto habrá que ir a verlas y de paso degustar su exquisita cocina árabe. Un viernes estaremos por allí compartiendo kahwâ, taule y baile junto al querido Mufid Slica), Walter Salih y esposa junto a la preciosa Ruqaia (una verdadera princesa), el eximio bailarín Gabriel Ahmed, Yibril Assad de Al Nur Catering / Media Luna Halal, (prometí pasar por su stand en la Feria Tradicionalista de Mataderos y degustar sus exquisiteces), y Deborah y Enzo Pastrana.

Llegué justo para la primera presentación del Ballet Ikram, (de Córdoba Capital), y los sigo disfrutando tanto o más que cuando los conocí en el Buenos Aires celebra Siria de 2014. Son profesionales en cada detalle y en todo el sentido de la palabra, disfrutan y hacen disfrutar el baile. Ha sido enormemente grato el reencuentro con María Cecilia Abuh, Susana Wassan Taha, Yamil Mustafa, Chibli Andres Bitar, Samir El Sukaria… Todo Ikram es impecable, y donde ellos están, el clima se hace de fiesta. El momento emotivo ocurrió en el cierre de su última coreografía, cuando recordaron a Pablo Jarma, miembro del Ballet que se adelantó este año en la gira por las pistas del Padre Creador.

El cierre con el Ballet Firqat al Arz fue un deleite para los sentidos, una exquisita puesta en escena de una boda libanesa. Se nota la preparación, el disfrute, el entusiasmo. Firqat al Arz siempre brilla entre los mejores.

Capítulo aparte sería describir lo que fue conocer personalmente al cuarteto formado por Gabriel Bufe, Javier Al Zayar, Andrés Pastrana y Nawel Jalil… ¡Casi una experiencia religiosa! Como diría el filósofo autodidacta Hinrīk Kanayis, (más conocido en Occidente como Enrique Iglesias). Todos hiperkinéticos, con el dabke bullendo en las venas y sin poder dar rienda suelta a la pasión, porque, si hubo algo que faltó, fue una orquesta en vivo que se hubiese dedicado a hacer bailar a la gente, (o aunque sea una buena selección “envasada” de lo mejor del dabke), el espíritu estaba, la gente quería bailar, se juntaban dos o tres, despuntaban el vicio con unos pasos, pero ello implicaba perderse lo que ocurría en el escenario. Ni que hablar del cuarteto de marras!. Creo es un punto importante a tener en cuenta para los próximos “celebra”, darle una mayor participación a la gente que no tiene la posibilidad de compartir sus raíces y cultura muy seguido.

En el final de la jornada, se corrieron las sillas, se desplegó una hermosa e inmensa bandera de Líbano y posteriormente se armó el baile… pero no alcanzó, el espacio era pequeño, los cordones divisores de carriles obstaculizaban el desplazamiento de las filas, y creo en verdad que el escenario en Avenida de Mayo entre Perú y Chacabuco permitía un mejor desplazamiento e invitaba al baile.

La opinión compartida es que nos hubiera gustado ver y disfrutar de la inigualable seducción de un raksa, (sólo comparable a una zamba argentina bien bailada), y la contagiosa adrenalina de un inmenso dabke colectivo. ¿Quién les dice? … quizás sea en la próxima.

Por Moro
Para Páginas Árabes

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Máster de Estudios Árabes Contemporáneos

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La UAB crea el primer máster de Estudios Árabes Contemporáneos de Europa

La Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) iniciará el próximo mes de septiembre el nuevo máster en Estudios Árabes Contemporáneos, una propuesta destinada a formar expertos en el mundo árabe actual desde una perspectiva innovadora y comprometida con la realidad social que nos rodea.

Según la UAB, el máster estará impartido íntegramente en árabe por profesores con una sólida trayectoria académica y profesional y es un proyecto académico pionero en Europa, abierto a alumnado tanto nacional como internacional que ya posea conocimientos de árabe y que quiera alcanzar un nivel C2 del marco Común Europeo de Referencia.

El objetivo principal del máster es «ofrecer una formación de excelencia en lengua, cultura y sociedades árabes contemporáneas que dé respuesta a una creciente demanda social e institucional en expertos regionales».

El programa comprende cinco módulos de docencia y un trabajo de fin de máster.

Aparte del módulo dedicado exclusivamente a la lengua (árabe estándar moderno, árabe levantino y marroquí, sociolingüística, enseñanza del árabe como lengua extranjera), los módulos y asignaturas del máster reflejan las principales áreas de conocimiento dentro de los Estudios de Área, con especial énfasis en la contemporaneidad (revueltas árabes, historia y sociedades árabes de los siglos XX y XXI, posmodernidades árabes, etc.).

También estudiará el compromiso social (cosmopolitismo e hibridación, estudios queer y de género, márgenes, feminismo árabe, derechos humanos, cooperación y tercer sector, etc.).

Las clases se impartirán en la Facultad de Traducción e Interpretación de la UAB.

Se trata de un máster de 60 créditos ECTS, un año académico, y ofrece 25 plazas, cuya admisión ya está abierta.

Con información de:La Vanguardia

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Los turbantes que enamoran a todas

Es una mascada o bandana que se envuelve sobre la cabeza y que, aunque pequeña y sencilla, tiene la capacidad de agregarle sofisticación a cualquier atuendo.

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El turbante, accesorio que, tras ser protagonista estrella del glamour Hollywoodense durante los años 20 y 30, hoy resurge con fuerza para embellecer y dotar de elegancia a las mujeres contemporáneas.

Desde que Miuccia Prada los incluyó en uno de sus desfiles en el 2006, innumerables imperios de la moda se han unido a esta tendencia, y actualmente firmas como Saint Laurent, Giorgio Armani y Christian Dior ya los incluyen en sus pasarelas. Se les vio nuevamente en las colecciones primavera-verano de este año y sobreviven en la estación otoñal.

Asociados con la cultura árabe, son ideales para las jóvenes osadas que quieren atraer miradas con su estilo, pues irradian un encanto exótico al mismo tiempo que lucen modernos y chic.

«Desde siempre, los turbantes han sido portados por mujeres sumamente educadas y cosmopolitas», explica Caroline Rennolds Milbank, historiadora de moda.

Hoy llegan en colores que van desde un elegante negro hasta un audaz rojo carmín, pasando por los estampados étnicos, geométricos o con ‘polka dots’. También los hay con aplicaciones brillantes vintage, para esas ocasiones en que quieres lucir más formal.Su presencia también ha llegado hasta las marcas de ‘fast fashion’, pues ya forman parte de las líneas de accesorios de tiendas como ASOS y H&M

Salma Hayek y Kate Moss.
Salma Hayek y Kate Moss.

Accesorio de estrellas

-En la década de los 30, artistas como Greta Garbo pusieron de moda esta pieza.
-En 1946, Lana Turner lució uno en la cinta «El Cartero Siempre Llama dos Veces».
-El estilo coqueto de Grace Kelly es perfecto si quieres un look retro tipo años 50 para la playa.
-Elizabeth Taylor fue otra de las divas que apostó por los turbantes, que incluso llevó a galas en los 60.
-De joven, Barbra Streisand usó modelos con pedrería en conjunto con abrigos de piel.
-Siempre chic, la top Kate Moss combinó el suyo con un atrevido vestido morado.
Salma Hayek prefiere los sobrios, del mismo tono que su atuendo, pero con estampado llamativo.
-Tyra Banks sabe cómo robar miradas, y lo logró de nuevo con uno en negro acentuado por su labial rojo.
-La reina de los turbantes, Sheikha Mozah, no le teme a las tonalidades llamativas.

Tyra Banks y La reina de los turbantes, Sheikha Mozah.
Tyra Banks y La reina de los turbantes, Sheikha Mozah.

Con información de La Prensa

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