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Qûrtuba de fiesta – Primer festival en homenaje a Siria

Al Hákima Ensamble

El sábado 27 de Abril, en el marco de un nuevo aniversario de la independencia de la República Árabe  Siria, se realizó el primer festival en homenaje a este maravilloso país.

Con el auspicio del Gobierno de la Provincia de Córdoba y el Municipio de la ciudad de Córdoba, se realizó en el Paseo del Buen Pastor, organizado por la Juventud de la Sociedad Sirio Libanesa de esta ciudad y con la participación de Sirios radicados en nuestra ciudad, sus descendientes y todo el público que se acercó a este emblemático lugar, a conocer sobre nuestra cultura.

Estuvieron presentes autoridades de la colectividad como el cónsul honorario de la República Árabe  Siria, Abdala Saddi, representantes de la Sociedad Sirio Libanesa y el Club San Lorenzo, (fundado por  los primeros árabes inmigrantes), entre otros.

Orquesta de Raffi Avakián con Majed Hermes

El festival contó con la presencia de los cuerpos de baile folclórico IkramAteneo Sirio Libanés, el grupo musical Al Hákima Ensamble y la Orquesta de Raffi Avakián.

No podemos dejar de destacar la maravillosa voz de Majed Hermes, “La voz de Siria”.

Samir El Sukaría

Una noche llena de emoción donde los sabores de nuestras comidas típicas fueron representados por las distintas propuestas gastronómicas de los restaurantes árabes, Qara, La Zette y los exquisitos shawarmas de la familia  El Sukaría.

Pudimos participar de los stands de la carpa de migraciones donde nos ilustraban acerca de la maravillosa tierra de Siria y sus puntos turísticos, así como también la historia de los primeros inmigrantes que se establecieron en esta ciudad hacia fines de 1800.



Las damas asistentes pudieron disfrutar de una antigua costumbre árabe como el tatuaje de henna y compartir un poco de los orígenes  y costumbres a partir de la realización de esos elaborados dibujos en el cuerpo de las jóvenes novias. Una tradición que según las costumbres, traían fortuna y protección a la pareja.

Henna

La noche cerró con un maravilloso dabke con la participación de todos los presentes encabezado por nuestro querido bailarín y representante de nuestra gran cultura de la danza de Medio Oriente, Gabriel Bufe, desplegando una enorme bandera Siria, orgullo de nuestras raíces.

Gabriel Bufe

Sin lugar a dudas, una noche inolvidable donde un rincón de la ciudad se transformó en una gran fiesta llena de color, olores y sabores de nuestra querida Patria Grande. Compartiendo una vez más nuestra cultura con esta ciudad que acogió a nuestros abuelos, haciéndolos parte de la sociedad cordobesa.

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Noche de Dabke – Samir El Sukaría en Espacio San Miguel

En ocasión de concurrir a cenar al Espacio San Miguel, tuvimos el grato placer de disfrutar del show brindado por el querido Samir El Sukaría y la Orquesta Khalil Gibrán.

Degustamos riquísimos platos calientes y fríos y una variedad de postres con el sabor inigualable de la cocina de Oriente Medio, y bailamos con el querido Samo al ritmo de la Khalil Gibrán.

Conozcamos un poco más sobre este joven bailarín cordobés. A continuación una pequeña reseña.


Samir El Sukaria es un joven cordobés, nacido el 8 de julio de 1990, hace 28 años, en la ciudad de Córdoba, Argentina. Accidentalmente argentino y a la vez, orgullosamente argentino, pero ya desarrollaremos este punto.

Activo participante de la Sociedad Musulmana de Córdoba, participante incansable en las actividades de la colectividad árabe en la ciudad, y el más chico de una familia de exponentes religiosos (su padre, Mounif, fue imam de los musulmanes en Córdoba durante más de 20 años), de la gastronomía árabe y, también, de la política.

Samir bailó dabke toda su vida, en fiestas y eventos de la colectividad, propio de un hijo de padre libanés, que se estableció en Argentina en 1975. Hace un tiempo, empezó la formación de dabke en la Sociedad Sirio Libanesa de Córdoba, realizado como hobby con un grupo de amigos. Ese hobby se fue formalizando hasta que algo pasó, un momento donde Samir entendió que el dabke no era solo una danza, que la descripción de arte le quedaba corta, y que, como todo folklore, representa una expresión integral de lo que siente, vive y construye un pueblo.

Mencionamos anteriormente que Samir nació en Córdoba de manera accidental, o más bien por obra del destino, ¿Cómo? Repasemos… La historia de sus padres es típica de inmigrantes. Su madre, Rosa, cordobesa de nacimiento, viaja a Líbano para conocer a la familia de sus padres. Una vez allí, conoció a Mounif, quien se convertiría en su marido y con quien, tiempo después, vendrían a Argentina a conocer la ciudad y la familia. Lo que no sabían, ni planearon, era que justo ese año, 1975, comenzaría una terrible guerra civil en Líbano, motivo por el que la familia se quedaría y se formaría en Córdoba.

Volviendo al presente, llega el momento donde Samir comienza a desarrollar una carrera como solista, después de meses de estudio y asesoramiento de otros maestros, principalmente su gran mentor, Yamil Mustafá, su primer profesor y una leyenda del dabke en Córdoba, el bailarín más importante, al menos, de los últimos 10 años.

Desde ese momento, Samir comienza a abrir sus conocimientos. Se contacta con maestros de Chile, toma seminarios con maestros de la talla de Said Hamdam, Joel Habib Amir Thaleb. En diciembre de 2017, Samir deja el ballet Ikram, (del que formaba parte), y después de muchos meses se vuelve a juntar con su primer maestro, Yamil Mustafá, y con otro bailarín de gran trayectoria, Chibli Bitar, y juntos forman el Ballet Al Sharaf, el cual se instala rápidamente en el mundo árabe en general y del dabke en particular.


A día de hoy, Samir El Sukaria cuenta con escenarios pisados y clases dadas en diversas provincias del país como Córdoba, San Luis, Tucumán, Río Negro y Capital Federal, entre otras, además de ser un referente del dabke en la ciudad de Córdoba y ciudades del interior, tales como Villa Dolores o Justiniano Posse, entre otras.

Junto con el ballet Al Sharaf, comenzaron un segundo año de existencia enorme, siendo convocados para festivales de colectividades en diversas ciudades, brindando espectáculos de manera estable en restaurantes y locales de Córdoba, donde se pueda difundir el dabke, además de dar clases semanales y seminarios por todo el país.

Siempre es un enorme placer ver bailar al querido Samo, el despliegue en cada una de sus coreografías, deja todo en cada show. Los invitamos a verlo en cada oportunidad que tengan.


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Odile Mourad Rufail – De Líbano a Córdoba sin escalas

En el marco del reconocimiento a las mujeres migrantes de la provincia de Córdoba, la Legislatura reconoció el aporte a la vida cordobesa de 17 mujeres migrantes, llegadas de países limítrofes a muy lejanos.

La  historia de una mujer que vivió momentos dramáticos e hizo de la segunda parte, la mejor de su vida, en Córdoba, Argentina.

De Ras- Baalbek a Córdoba Capital

Odile Mourad Rufail (70), termina de dar su clase de árabe en la Sociedad Sirio Libanesa de Córdoba, despide a sus alumnos y cuenta que en una hora llegan más estudiantes. No quiere que pierdan el día.

“¿Qué quiere saber de mí?”, pregunta con una sonrisa y un acento que delata que nació en otras tierras. Esta libanesa, que hace 43 años vive en Córdoba, es una de las mujeres migrantes que han sido homenajeadas en la Legislatura, por su participación en la vida de la sociedad cordobesa.

Nació en Ras-Baalbek, (Líbano), donde se recibió de profesora de francés. Y a los 27 años viajó a Córdoba a visitar a la familia de sus padres.

Odile cuenta la historia: “Llegué a Argentina el 12 de julio de 1975 a conocer a unos tíos y primos. Pero, a los tres meses de estar aquí y ya a punto de regresar comenzó la guerra civil en Líbano. Mi madre me dijo que me quedara aquí porque habían bombardeado el aeropuerto y la situación estaba muy complicada”, relata.

La guerra en Líbano duró 14 años. Odile explica que sus padres y sus cuatro hermanas se protegían de los bombardeos en el sótano de su casa en Zahlé, a 50 kilómetros de Beirut.

Mientras aquello ocurría en su país natal, Odile intentaba adaptarse a la nueva vida. Empezó realizando bordados en una boutique de la ciudad de Córdoba. Allí conoció a una clienta que le pidió que diera clases particulares de francés a sus hijos, que asistían al colegio Monserrat.



Fue el inicio de su carrera como maestra de idiomas. “Mientras ellos aprendían el francés, yo iba aprendiendo el español”, relata. El método, al parecer, fue eficaz. En tres meses, dice, ya manejaba el castellano.

A los seis meses conoció a Miguel Huespe, hijo de un libanés de la localidad de  Deán Funes. “Daba clases en un hospedaje y la dueña era prima de él. Un día me dijo que me quería conocer porque hablaba árabe”, explica Odile.

Cada vez que iba a dar clases al hospedaje, Miguel la esperaba. “Al poco tiempo me dijo que quería casarse con una libanesa”, agrega. Así fue.

Dos meses después, se concretó la boda en Deán Funes. “Nos conocimos en julio de 1976, nos comprometimos el 2 de agosto, el 17 de septiembre nos casamos por civil y el 20, por la iglesia. Cuando fui a conocer a la familia en Deán Funes, todos querían ver a la novia, porque Miguel tenía muchas pretendientes”, se ríe.

En 1977 nació su primera hija Alma, (lleva ese nombre porque Miguel llamaba a Odile “mi alma” y fue una de las primeras palabras que aprendió en español). Ocho meses después, la madre de Odile viajó para reencontrarse con su hija, conocer a su nieta y a su yerno. Luego nacieron sus otras dos hijas, (Claudia y Silvina), y cuando la guerra civil terminó en Líbano decidió, junto a su esposo, permanecer en Córdoba, “su segundo hogar”.

Vivieron juntos 37 años, hasta que Miguel falleció cinco años atrás. “Dios me premió con un hombre bueno”, asegura Odile.

En 43 años en Córdoba, Odile se dedicó a la docencia y a realizar traducciones. Actualmente es profesora de árabe en la Sociedad Sirio Libanesa de Córdoba y en la Iglesia San Jorge, el templo de rito oriental bizantino. Es, además, vicepresidente de la Unión Cultural Argentino Libanesa, (Ucal), que se dedica a la difusión de la cultura de aquel país.

En un principio, las costumbres argentinas le resultaban extrañas. “Me llamaba la atención que la gente que te venía a visitar le gustaba estar en la cocina. En Líbano se recibe en el salón o en el living. Pero me acostumbré y ya no podía decir ‘no pasen a la cocina’”, relata.

Odile sólo volvió de visita a Líbano.

“Me siento mitad libanesa y mitad cordobesa”, concluye.

Con información de La Voz

Agradecemos a Gustavo Moisés Azize la gentileza por la fotografía.

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La astrónoma que quiso colocar a Córdoba en el centro del universo

Córdoba podría haber sido Greenwich. Las diferencias horarias en todo el planeta podrían haberse calculado en función de una línea imaginaria que pasara por encima de la Mezquita, si hubiese prosperado la intención de la científica Fatima-al-Mayriti (Fátima de Madrid en la traducción al castellano) de convertir a la capital del Califato Omeya en el centro del universo (contando también con que el propio califato hubiese prosperado más allá del siglo X).

La astrónoma, hija de un conocido hombre de ciencia, ayudó a su padre corrigiendo mediciones que tomaban como base la capital cordobesa para calcular la posición exacta de los planetas, el Sol y la Luna. Algunos de ellos contaban ya en la época con una enorme precisión, y permitían por ejemplo predecir los eclipses.

En 2009, la Sociedad Española de Astronomía la consideró una de las doce mujeres más influyentes de la historia del estudio de los cuerpos celestes en el universo, incluyéndola en en la publicación “Mujer y astronomía”.

Por Óscar Gómez
Con información de:Ahora Córdoba

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Maslama al-Mayriti. El elogio del olvido

Córdoba, durante el dominio musulmán en España era, entre los siglos X y XI, el espejo donde las demás ciudades del mundo conocido miraban y trataban de copiar. Tal esplendor no era sólo debido a la buena administración, sino también a los avances científico-tecnológicos, a los que los propios cordobeses contribuyeron de una forma muy decisiva. De hecho, se llegó a crear una especie de ministerio de la Ciencia. Fue durante esta época culturalmente fecunda pero, a la vez, infestada de intrigas palaciegas y de guerras, cuando aparecieron las figuras del poco conocido astrónomo Maslama al-Mayriti y también de Almanzor. Este último, nacido en Algeciras, fue escalando puestos en la administración cordobesa hasta llegar a ser el chambelán del califato cordobés.

Maslama al-Mayriti, como su nombre sugiere, era probablemente madrileño, aunque todas sus investigaciones de importancia hubiesen sido llevadas a cabo en Córdoba. Se desconoce la fecha de su nacimiento y murió a principios del siglo XI. Fue uno de los astrónomos más importantes del Medievo español, aunque su nombre no le suene a casi nadie, ni siquiera a muchos profesionales de la Astrofísica. Un verdadero olvidado de la Astronomía hispano-árabe. A pesar de ello, Ibn Said nos dice de él:

“Fue el principal de los matemáticos de su tiempo, y más sabio que todos que le habían precedido en la ciencia de los astros; era técnico en las observaciones astronómicas y se esmeró en la inteligencia del Almagesto de Ptolomeo.”

De sus obras nos dice Ibn Said:

“Un libro en el que resumió las ecuaciones de los planetas tal como aparecían en las tablas de al-Battani; se ocupó en las tablas de al-Jwarizmi, cambió la era persa por la de la héjira, puso los lugares medios de los planetas según el principio de la héjira, y añadió algunas buenas tablas, aunque siguió la doctrina de al-Jwarizmi y no hizo notar los lugares en que éste se había equivocado.”

Entre los discípulos más importantes podemos destacar a Ibn al-Samh. Además de obras sobre astrolabios (conteniendo 130 capítulos) y tablas astronómicas, este astrónomo publicó también un libro sobre la lámina de los siete planetas, que fue traducido al romance por el equipo de Alfonso X (Libros del Saber de Astronomía). En este libro de Ibn al-Samh se puede leer: fabla de cuemo puede ell home fazer una lámina a cada planeta, segund que los mostró el sabio Abulcacim Abnaçanm. También publicó unas tablas astronómicas según la teoría de los hindúes (el Sind Hind).

Debido a adversos problemas políticos acaecidos en Córdoba, Ibn al-Samh tuvo que refugiarse en Granada, donde murió en el año 1035 de nuestra era Ibn al-Saffar (Denia) fue otro de los alumnos de Maslama que se destacó en la construcción de instrumentos astronómicos. De hecho, se le atribuye el reloj de Sol conservado en el Museo Provincial de Córdoba. Escribió un tratado sobre astrolabios y, además, elaboró unas tablas astronómicas.

Los discípulos de Maslama sentaron las bases de otras escuelas. Además de la contrastada calidad de sus nietos científicos , la proliferación de escuelas garantizó la enseñanza y la investigación astronómicas en al-Andalus. Pero, a pesar de su enorme legado, vivió sus últimos días olvidado por todos, incluidos aquellos a los que abrió las puertas del conocimiento de los cielos.

Por Antonio Claret
Con información de:Ciencia para escuchar

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El Ramadán en la ciudad de la Mezquita

Rezo musulmán en la mezquita situada en los jardines de Colón de la capital cordobesa ©Rafa Alcaide – efe

Unos 4.000 musulmanes viven en Córdoba en la actualidad.

En la ciudad de la mezquita más importante de todo el periodo islámico del Al-Ándalus, actualmente no hay suficientes templos para que los 4.000 musulmanes que viven en Córdoba puedan reunirse cómodamente y muchos han tenido que rezar durante el mes de Ramadán fuera del único morabito.

Una vez roto el ayuno propio del mes sagrado, más de un centenar de musulmanes se acercan al pequeño morabito o mezquita situada en los céntricos jardines de Colón de la capital cordobesa en el que es un momento especial para realizar los «rakaat» o rezos del «Tarawih» o ruptura el ayuno y compartir en comunidad el final del día durante los treinta que dura el Ramadán.

Sin embargo, en la mezquita, construida durante la Guerra Civil española para que las tropas franquistas marroquíes pudieran rezar, apenas hay sitio para las mujeres y para una veintena de hombres.

El resto reza sobre alfombras colocadas en la puerta y, aunque hay otro local más grande en el barrio del Sector Sur, «una ciudad como Córdoba merece tener una mezquita como la de Granada o Madrid», ha comentado el presidente de la Asociación de Musulmanes de Córdoba, Kamel Mekhelef.

«UN REFERENTE HISTÓRICO»

«Para los musulmanes, Córdoba es un referente histórico y cultural igual que lo ha sido Constantinopla», ha afirmado Mekhelef, quien ha resaltado que durante la época de Al-Ándalus, «Córdoba era el centro científico de todo Occidente», pasado que ahora podría reflejarse en la existencia de un «centro islámico cultural» donde se puedan dar conferencias, reunirse o aprender árabe.

Desde las instituciones de la ciudad el apoyo a la comunidad islámica se ha visibilizado durante el último mes con una treintena de actividades culturales enmarcadas en «Las Noches del Ramadán», organizadas por el Ayuntamiento, la Casa Árabe y la Junta Islámica, una entidad que trata de integrar el Islam en la sociedad, difundiendo su cultura y valores, como abstenerse de ingerir alimentos poniéndose en la piel de quien no los tiene o realizando obras caritativas.

Su presidenta, Isabel Romero, que también dirige el instituto Halal, organismo dedicado a regular, controlar y certificar los alimentos y servicios destinados al consumo por parte de musulmanes en España, ha destacado que la iniciativa, con talleres de recetas árabes o películas que ilustran el día a día de familias musulmanas, entre otras opciones, permite «la visión normalizada de un acontecimiento que celebran 1.600 millones de personas en el mundo».

La oferta de ocio durante los días de Ramadán contribuye, según Romero, a que la sociedad conozca el valor para los musulmanes del mes en el que se conmemora la revelación del Corán al Profeta Muhammad, pero además, «se trata de un rito más en las sociedades diversas» donde se celebra la Navidad o la Semana Santa y, en el caso de Córdoba, unos 4.000 musulmanes han sorteado este mes las calurosas jornadas en ayuno.

TRABAJADORES AUTÓNOMOS

Los musulmanes que siguen el Ramadán en Córdoba, la mayoría trabajadores autónomos, hacen un contundente desayuno sobre las cinco de la mañana y ellos mismos regulan su jornada laboral en la que están en ayuno hasta la noche, cuando en el morabito se ofrece la sopa «harira», tradicional marroquí, además de dátiles, yogures, fruta, zumo y agua.

Allí, un día antes del Eid al-Fitr, celebración final de Ramadán, Chaima, cordobesa, de padres árabes y estudiante de Ingeniería de Telecomunicaciones, preguntada por cómo es posible no beber en una ciudad donde ha llegado a alcanzar los 44 grados, ha contestado que «el primer y el segundo día cuesta, pero el tercero te acostumbras» porque «la voluntad es más fuerte».

Por Estrella Serna
Con información de Diario Córdoba

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Un puente festivo en Córdoba – Ikram en Maktub

Ha pasado ya un atareado mes desde aquellos acontecimientos que pasaré a narrar:

Luego de un agobiante viaje de trabajo, complicado por la situaciòn imperante en el país, (cortes en carreteras por reclamos varios), con un agobiante calor y una amenaza de tormenta desde que ingresé a la provincia de Córdoba; por fin regresé a la docta luego de transcurridas casi cuatro décadas.

Ni bien llegar y dejar el móvil a buen recaudo, la tormenta, (que estuvo gran parte del viaje a mi izquierda y acompañàndome), se abatió sobre esta bella ciudad de forma torrencial, anegando calles y dejando el aire limpio y puro. De todos modos, ello no fue impedimento para que aceptase la invitación de los queridos amigos del Ballet Ikram de llegarme a presenciar su clase de dabke. Grato fue ver en acción a Chibli, Juliete y Cecilia y corroborar que, la misma pasión y energía que despliegan en el escenario es puesta en cada una de sus clases.

Hermosas instalaciones tiene la Sociedad Sirio-Libanesa y el Ballet Ikram ensaya en una sala a la que nada le falta, (así es como se debe apoyar a aquellos que mantienen nuestras tradiciones con vida). Bien por ellos!

Luego de la clase, me invitaron a cenar en Al-Malek, comida árabe, (con ese nombre no podía fallar), agradable ambiente e imperdible charla con amigos que, cuanto más compartimos, más imprescindibles se van volviendo, porque en definitiva, lo que uno atesora, (o debería hacerlo), son los bellos y agradables momentos, y a la hora de partir, será lo único que nos  llevaremos.

Al día siguiente, luego de una tarde visitando familia en Cosquín, emprendí el regreso a la Docta. Entré en la ciudad ya noche, y como corresponde, anduve a las perdidas 45 interminables minutos observando detenidamente la periferia, transcurridos los cuales, retorné al hotel con el tiempo casi justo para una ducha y cumplir con la invitación a Maktub Multiespacio, que esa noche cambiaba de dueños.

Ya sin ganas de conducir por esa noche, fui salvado de tal situación por el querido Gabriel Bufe, que no sólo me transportó sino que, me llevó a cenar; claro que, contagiado por su juventud, no tomé en cuenta la edad de mi hígado que, posteriormente me pasó factura.

Llegamos a Maktub en el preciso instante en que el Ballet Ikram comenzaba su presentación y fuimos recibidos por una excelente anfitriona, Gisella Antonello, bailarina y una de las dueñas del lugar, que nos situó en una mesa con una visual estupenda y en la cual estaba una hermosísima pareja que luego nos deleitó bailando un dabke asirio, María Cler Saleme y Abd Abdalaha.

El Ballet Ikram demostró una vez más porque está entre los mejores, el verlos bailar ya alegra el espíritu, y lo hacen con la misma pasión y profesionalismo ante dos mil personas que ante cien.

La Orquesta de Raffi Avakian no tuvo respiro en toda la noche y su música llenaba el ambiente. Capítulo aparte merece la ejecución del derbake a manos de Pablo Elazhar, un virtuoso que nos deleitó en un maratón de excelentes temas de Oriente Medio.

Posteriormente bailaron danzas griegas la pareja de Chiqui y Adriana Stepanian, cantó e hizo bailar Levon Kevorkof y pudimos disfrutar de esta hermosa amalgama de lo árabe-armenio-griego, cuya fusión desdibuja los contornos y al igual que la vida misma compartida en las tierras de Oriente y aledaños, uno ya no distingue donde termina una y comienza la otra. Así de unidas, así de retroalimentadas las comunidades.

Compartir la velada con Gaby Bufe fue de vital importancia en este nuevo desembarco, (luego de tantas décadas), en tierras mediterráneas; es un gran anfitrión. Me presentó gente maravillosa que hizo de la velada un momento inolvidable. Juan Pablo Marengo Blanas, Viviana Saf, (que junto a Gaby Bufe y María Cecilia Abuh han hecho posible, a través de los datos aportados, que esta nota pueda ser, ya que transcurrido casi un mes, muchos detalles y nombres se desdibujan), y entre otros, el prestigioso Facundo Toro.

Me detengo un momento en la figura de Facundo porque me sorprendió gratamente su humildad, su bonhomía, su generosidad. Bien es sabido que de buen árbol sólo puede salir buena madera, y de ésto hablamos un buen rato ya que, su padre, Daniel Toro, es toda una institución en mi familia, y sus bellas canciones me acompañan desde mi más tierna infancia. La alegría y reconocimiento que mis palabras reflejaron en su rostro, demuestran el tipo de hombre, de hijo que es, y que no sólo ha heredado el talento y la voz del padre sino también su hombría de bien, su sencillez y su grandeza.

Luego de un buen rato a gaseosa con jugo de limón, (el hígado lo pedía a gritos), y de ver pasar delante de mis ojos un helado y apetecible arak, comenzó el baile y la pista se llenó.

Tengo presentes algunos rostros, en los cuales se disfrutaba el goce reflejado por el placer de bailar: Susana Wassan Taha, María Cecilia Abuh, Viviana Saf, Gabriel Bufe, Juan Pablo Marengo Blanas, Samir El Sukaria, y un plus, la pareja de Yamil Mustafa y Ceci Minetto Vázquez, ver un raksa bien bailado por enamorados es sublime.

Para Maktub fue un cierre de ciclo, para mí un reencuentro con amigos, con familia, con las raíces, con la memoria de la sangre. De la Qûrtuba argentina procede el 50% de mi código genético, que se hace el 100% en la Qûrtuba andaluza. Volver luego de tantos años fue muy movilizante, muchos recuerdos se agolparon…y golpearon. Aromas, vistas, ausencias. Las imponentes sierras de mi niñez estaban allí, tal cual las recordaba.

Ilâl liqâ Qûrtuba, que esta vez la espera sea menor.

Por Moro
Para Páginas Árabes

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