Inmigración árabe «otomana» en la provincia de Tucumán – Argentina

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Inmigración árabe «otomana» en la provincia de Tucumán – Argentina

En el período considerado de mayor afluencia inmigratoria en la historia de nuestro país (1904-1913), los pueblos orientales que políticamente dependían del Imperio Otomano, ocupaban el 3er. lugar en el volumen total de extranjeros a nivel nacional, después de españoles e italianos. Este grupo de inmigrantes aparece registrado en las fuentes censales hasta 1947 bajo la denominación de “turcos u otomanos”, dentro de los cuales los sirios y libaneses constituían la mayoría.-

Los datos incluidos en este subtema fueron consultados del trabajo de Caillou, M. y Ortiz, J.. Los primeros inmigrantes de origen árabe a la provincia de Tucumán, datan de las últimas décadas del Siglo XIX, más precisamente a partir de 1875.

Según el Censo Nacional de población de 1895, residían en Tucumán 90 turcos, cifra que se incrementó considerablemente con la firma en 1908 del protocolo consular “argentino-turco”. Es así que en el periodo 1908-1914 Tucumán recibió una afluencia masiva de inmigrantes provenientes del Imperio Otomano: 1.210 personas migran de forma oficial y alrededor de 2.950 lo hacen espontáneamente.

Es en 1914 cuando la colectividad “otomana” ocupaba el 3er. lugar después de españoles e italianos por el número de sus representantes.

Pero con la Primera Guerra Mundial este aporte inmigratorio a la provincia y al país se reduce substancialmente. Así es como en el periodo 1914-1947 oficialmente sólo ingresaron a la provincia 15 otomanos y de manera espontánea lo hicieron 822 personas pertenecientes a esta comunidad.

A partir de esa fecha la inmigración de árabes, sirios y libaneses principalmente, fue cada vez menor debido en gran parte a la elección de otros países destinatarios como EEUU, Australia y países árabes petroleros, por parte de estas colectividades, según lo afirma Bestene. J.. Un aspecto importante de destacar es el alto índice de masculinidad del grupo étnico árabe-turco en relación a los otros migrantes, siendo en algunos periodos del 500%.

Entre las causas que explican este comportamiento, Bestene señala las siguientes: la ilegalidad de las salidas por estar bajo la dominación turca, lo que habría causado que emigren solamente los hombres ; la guerra, sobre todo la de Tripoli ; el tipo de sociedad, que impedía, más que en otros países la salida de mujeres solas, etc.

Siguiendo el análisis de nupcialidad que realizan Caillou y Ortiz, se desprende que los árabes se casaron preferentemente con mujeres argentinas y luego con sus connacionales lo que habla de la escasa endogamia que los caracterizaba. Por otro lado, las mujeres árabes contraían nupcias mayoritariamente con sus compatriotas. Sin embargo no podemos hablar de “endogamia” ya que, comparadas con otras colectividades, son numerosas las mujeres que se casaban con argentinos, italianos, españoles, polacos, etc.

Causas de expulsión

Las fuentes consultadas coinciden en afirmar que las causas de expulsión de la masa inmigratoria árabe respondían a diversos factores, entre los que se destacan, de acuerdo a los testimonios de los llegados, los motivos político-religiosos. El poder del Imperio Árabe en el Cercano y Medio Oriente, fue reemplazado en el siglo XV por el Imperio Turco que llegó a su apogeo en el siglo XVI, extendiendo sus dominios hasta los Balcanes y SE europeo, la Mesopotamia asiática, Palestina, Líbano, Siria y también el N de Africa.

En el siglo XIX entró en decadencia y se desintegró después de la Primera Guerra Mundial. Si bien el Islam era la religión dominante, en su expansión no absorbió a todas las demás creencias de este espacio geográfico. Es así como el nacionalismo otomano de fines de siglo y comienzos del presente asumió una actitud ofensiva sobre todo contra las minorías cristianas (maronitas, ortodoxas) y la orientación alauita del Islam. Persecuciones que se entremezclaron con el reclutamiento forzado para mantener el ejército turco.

Paralelamente se gestaron movimientos nacionalistas árabes que bregaban por su independencia de los turcos a cuyos líderes se perseguía sistemáticamente.

Factores económicos también influyeron, sobre todo en el Líbano al cerrársele el puerto de Beirut y con ello su próspero comercio, con lo que los libaneses se volcaron al cultivo de sus montañas rocosas que no podían sustentar a la creciente población del país.

La guerra de Trípoli (1911) y la política que Francia ejerció sobre sus dominios de Siria y Líbano a partir de 1918, después de la caída del Imperio Turco, favoreciendo a los cristianos, también contribuyeron a la emigración, sobre todo de las comunidades no cristianas.

Todo este contexto político, histórico, religioso y económico, generó una emigración ilegal de gran parte de la población sometida, produciendo una “cadena migratoria” de carácter espontáneo con impulsos fundados en ansias de paz, libertad y trabajo.

Estados Unidos, Brasil, Argentina, Chile fueron los principales países receptores de esta fuerte migración a partir de la década del 60 del siglo pasado.

La región del Noroeste de Argentina y la provincia de Tucumán en especial, fue un espacio muy favorecido por esta inmigración.

El departamento Capital albergó el mayor número de residentes árabes, pero el interior, sobre todo el medio rural, también recibió una afluencia importante.

A partir de la ya mencionada “migración en cadena” tienden a ubicarse de acuerdo a sus identidades tribales, locales y regionales de origen.

Actividades Económicas

Seguiremos en este análisis los trabajos de Asfoura de Adad, Caillou – Ortiz y Bestene. Actividades agrícola-ganadera y artesanal son las que ejercieron la mayoría de los inmigrantes en sus tierras de origen.

Sin embargo, el comercio ambulante fue para muchos, el primer paso de su actividad económica y una vez adquirido cierto capital se establecieron y dedicaron a la venta de artículos de almacén, mercería, etc.

En las principales ciudades de Tucumán y en general del NOA, concentraron su actividad comercial en los sectores periféricos de las zonas de mayor valor comercial y en áreas cercanas a las estaciones de ferrocarril. Por ejemplo en San Miguel de Tucumán la mayor concentración de la actividad comercial de esta colectividad se dio en las siguientes áreas :

a) zona céntrica :espacio delimitado por calles Junín, Muñecas, Mendoza y Corrientes, en los alrededores del Mercado del Norte.

b) El Bajo : por Crisóstomo Alvarez, San Lorenzo y 24 de Setiembre (0 al 200 de numeración), en las proximidades de la Estación del Ferrocarril General Belgrano.

c) Plazoleta Mitre : sobre avenida Mitre entre avenida Sarmiento y San Juan, en las cercanías de la Estación del Ferrocarril General Mitre.

Una particularidad de esta colectividad era concentrar su actividad comercial de negocio mayorista y de importación, unida a la vivienda. El comercio árabe fue muy importante en el medio rural también, lo que se manifiestó en la dispersión de sus negocios. Se trataba de comercios altamente diversificados llamados “tienda-almacén” o “almacén de ramos generales, que cumplieron una importantísima función socio-económica en el interior de la provincia.

Así, la comunidad árabe monopolizó la actividad comercial de la provincia de Tucumán y su capital comercial creció considerablemente a partir de 1915, capital que se invirtió mayormente en mercaderías, luego en inmuebles y por último en otros valores (efectivo, mobiliarios, etc.)

Impacto socio-cultural

Uno de los aspectos que resalta al considerar a la colectividad árabe o más precisamente Sirio – Libanesa en Tucumán, son las múltiples manifestaciones culturales que han desarrollado en nuestra sociedad.

Esto demuestra la fuerte decisión de una comunidad de conservar y estimular sus propias pautas culturales en un medio social que no le fue hostil.

Los órganos de prensa representan la primera manifestación orgánica de la colectividad árabe en el país : en 1890 apareció “Soda-El- Yanub” (El Eco del Sol); en 1898 “Asubeh” (La Mañana) ; en 1990 “Assedek” (La Verdad) ; en 1902 “Assalam” (La Paz), y otros posteriores, cuyo objetivo era, por un lado difundir el idioma árabe sobre todo entre la propia comunidad, y por otro, reflejar las inquietudes de la colectividad.

La creación de centros culturales, establecimientos educativos y entidades sociales y de beneficencia, tanto en San Miguel de Tucumán como en las ciudades del interior, evidencian la necesidad de crear espacios para conocer, difundir y valorar su propio bagaje cultural. Entre otros podemos mencionar “La Joven Siria” de Villa Quinteros, “Sociedad La Fraternidad Siria” en Concepción, “Club Sirio – Libanés en Aguilares, y en San Miguel de Tucumán “Sociedad Sirio -Libanesa”, “La Casa Libanesa”, “Club Social Sirio”, “Sociedad Pan-Islámica”, la escuela Argentino – Árabe, etc.

Desde el punto de vista religioso, los árabes aportaron a Tucumán dos nuevos credos : el ortodoxo y el islámico, y un nuevo rito de culto : el católico oriental, que se materializaron en nuevos templos como la Iglesia Ortodoxa de San Jorge (1952) y la Capilla de San Marón (1924), además de un cementerio y locales propios para el estudio del Corán para los islámicos.

Por Calvo, Clara Lucía;Palacios de Cosiansi; Liliana Naessens y Sergio Francisco

Con información del Observatorio Geográfico de América Latina 

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