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Sirios: los precursores de una cultura milenaria

El Imperio asirio fue una superpotencia.

¿Quiénes son los sirios?


Los siriacos son los descendientes de la civilización de Siria y Mesopotamia.

Son descendientes de los arameos y los asirios. Los caldeos y los babilonios, los fenicios, los cananeos sumerios y acadios, que se convirtieron al cristianismo en el primer siglo, todos de ellos formaron la nación de Siria que dio el mundo de la cultura de los pueblos del Oriente como un todo. La herencia griega fue transmitida a través de traducciones de escritores, eruditos y pensadores sirios.

La civilización siríaca comenzó a formarse desde el siglo XII a.C, donde los residentes de Medio Oriente hablaban diferentes dialectos del idioma arameo. Este lenguaje ha sido hablado en  Irán y Urmia al este y noreste, a Irak, a Nínive, a Babilonia y Basora al sur, incluyendo Mesopotamia, así como desde el extremo noreste, la orilla occidental del lago Urmia, las montañas Hakkari y el lago Wan hasta las afueras de Armenia y todo Kilika, Diyarbakir, Mardin y Al-Raha, Antioquía e Iskenderun cruzando el Mediterráneo hacia el oeste y hacia el sur a lo largo de la costa mediterránea, (Líbano, Palestina y Jordania), e incluso el noreste de Egipto, sin ignorar Palmyra y el resto del territorio sirio. El arameo también era conocido y practicado en la península arábiga al sur.

 ¿Cuándo comenzó a caer esta civilización?

Los reyes arameos lucharon contra los asirios, los babilonios y los egipcios. Las ciudades sirias cayeron una tras otra bajo la autoridad de los extranjeros hasta que Alejandro Magno, el macedonio llegó y se estableció como  rey sobre todo Oriente en 330 aC.

Así los griegos entraron a la tierra de Siria, con ellos, el idioma griego y luego la caída de la ciudad de Palmyra  en manos de los romanos a finales del siglo III d.C. La última ciudad del pueblo sirio terminó por convertirse en una ciudad bajo el dominio de Roma.


 La llegada del Islam

Cuando los musulmanes conquistaron el Levante, el rechazo de los arameos hacia los árabes fue visto como la salvación de los persas. Los bizantinos cristianos eran perseguidos y más tarde, sufrieron las invasiones de los turcos y mongoles desde el siglo XIV hasta la gran masacre durante la Primera Guerra Mundial, en la que más de un cuarto de millones de ortodoxos siríacos fueron masacrados en toda la región.

Hay dos importantes innovaciones asociadas con los alfabetos siríacos: el uso de vocales y de signos diacríticos.

 ¿Hay dialectos siríacos o es un idioma?

Cuando los habitantes de Oriente Medio en un acuerdo con el Reino de Edesa que era conocido como el reino de la ciencia y el conocimiento, la lengua utilizada era el que persiste hasta hoy utilizada por los siriacos ortodoxos, católicos y maronitas, una especie de dialecto derivado del arameo. Los asirios orientales, (asirios y caldeos), usaban el dialecto siríaco.

La corriente de Turevidian en Turquía habla su propio dialecto llamado Toruyo. En Siria, hasta la fecha, hay tres pueblos que hablan dialecto nabateo, a saber, arameo, el mismo que hablaba Jesucristo.

¿Cuál es la relación entre los caracteres siríacos en el alfabeto fenicio?

 En el siglo 10 a.C los arameos tomaron el alfabeto de los fenicios y lo usaron para escribir y al  que desarrollaron más tarde, se pueden observar en los nombres de las ciudades y pueblos libaneses de origen siríaco, no fenicios, (Fenicio significa en Syriac Marfa).

¿Cuál es la relación entre los caracteres siríacos y el alfabeto árabe?

Cuando llegaron los árabes, agregaron seis letras al alfabeto siríaco y el resto de las letras. Los árabes en los albores del Islam, usaron el idioma siríaco . Luego comenzaron a usar el árabe pero utilizaron las traducciones de siríacos de todas las ciencias.

Filosofía griega

La era abásida era la época del califa Harun al-Rashid y sus dos hijos, Amin y al-Ma’mun, la edad de oro de la traducción y el transporte. Los árabes, la civilización y el idioma árabe reemplazaron fuertemente al idioma siríaco en ese momento.

 Siria y Líbano

Desde el siglo XV, los sirios en Líbano comenzaron a convertirse a las doctrinas maronita, ortodoxa o católica. El número de sirios siguió disminuyendo en Irak y Siria, y gran parte de Alepo se convirtió a la fe católica dejando su lengua materna. A principios del siglo XX, solo en el sudeste de Turquía había grandes cantidades de personas de origen sirio.

Hoy en día, la comunidad siria está muy extendida en Europa, particularmente en Noruega, Suecia y Alemania. También hay un gran número de ellos en los Estados Unidos, Canadá y Australia.


 El Evangelio sirio

En 1555, el emperador Fernando de Austria, en Viena, ordenó publicar la Biblia entera en siriaco admirado por la fuerza del pueblo sirio para enfrentar el poder del Sultán Otomano Suleiman I. Situación por la cual hubo un gran arribo de sirios en Austria.

 Música siríaca

Lo que perdura hasta el día de hoy, es la música siríaca  religiosa, que data del siglo IV dC. Hoy notamos que muchas de las canciones populares en los países árabes son música siriaca por excelencia.

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La morada de la riqueza – Gibrán Khalil Gibrán

La morada de la riqueza

Mi fatigado corazón se despidió de mí para irse a la Morada de la Riqueza. Al llegar a esa ciudad sagrada, que el alma había alabado y glorificado, comenzó a vagar desconcertado ante la ausencia de lo que siempre había imaginado hallar. La ciudad estaba vacía de poder, riquezas y autoridad.

Y mi corazón se dirigió a la hija del Amor y le dijo:

-Oh, Amor, ¿dónde puedo hallar a la Satisfacción? He oído que ha venido a hacerte compañía.

Y la hija del Amor respondió:

-La Satisfacción ya se ha ido a predicar su evangelio a la ciudad donde gobiernan la avidez y la corrupción. No la necesitamos. La Riqueza no implora Satisfacción, porque ésta es recompensa terrena, con deseos colmados de objetos materiales. La Satisfacción es expresión del corazón. El alma eterna no está nunca satisfecha; su objetivo es la búsqueda permanente de lo sublime.


Así mi corazón se dirigió a la Belleza de la Vida y le dijo:

-Tú eres toda Sabiduría; ilumíname como el misterio de la Mujer.

-Oh, corazón humano -Ella me respondió-,la mujer es tu propio reflejo, lo que tú eres, y se halla dondequiera que tú estés; es como la religión desoída por el ignorante, y como la luna límpida de nubes, y como la brisa libre de impurezas.

Y mi corazón se encaminó hacia la Sabiduría, hija del Amor y la Belleza, y le dijo:

-Concédeme Sabiduría, y la compartiré con los míos.

-No nombres a la sabiduría sino a la Riqueza -ella me respondió -, pues la verdadera riqueza no proviene de lo externo sino que nace en lo más Profundo de la vida. Compártela con los tuyos.

Gibrán Khalil Gibrán

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La ceremonia de circuncisión de Hassan – Amin Maalouf

Circuncisión – José Cruz Herrera – (La Línea de la Concepción, Cádiz, 1890-Casablanca, Marruecos, 1972).

El séptimo día después de mi nacimiento, mi padre mandó llamar a Hamza el barbero para circuncidarme e invitó a todos sus amigos a un banquete. En razón del estado en que se hallaban mi madre y Warda, fueron mis dos abuelas y sus sirvientas quienes se encargaron de preparar la comida. Mi madre no asistió a la fiesta pero me confesó que se había escabullido a escondidas de su habitación para ver a los invitados y escuchar la conversación. Era tal su emoción aquel día que se le había quedado grabado en la memoria hasta el menor detalle.

Reunidos en el patio, en tomo a la fuente de mármol blanco cincelado, cuya agua refrescaba el ambiente tanto por el rumor como por los miles de minúsculas gotas que esparcía, los invitados comían con tanto mayor apetito cuanto que ya estábamos en los primeros días de Ramadán y estaban rompiendo el ayuno al tiempo que celebraban mi ingreso en la comunidad de los Creyentes.


Según mi madre, que había de regalarse con las sobras al día siguiente, la comida era un auténtico festín de reyes. El plato principal era la maruziyya: carne de cordero preparada con algo de miel, cilantro, almidón, almendras, peras, así como con nueces tiernas cuya temporada acababa de empezar. Había también tafaya verde, carne de cabrito mezclada con un ramillete de cilantro fresco, y tafaya blanca preparada con cilantro seco.

¿Mencionaré los pollos, los pichones, las alondras, con su salsa de ajo y queso, la liebre asada en salsa de azafrán y vinagre, las otras decenas de platos que tan a menudo me ha desgranado mi madre, recuerdo de la última gran fiesta que tuviera lugar en su casa antes de que la cólera del Cielo cayera sobre ella y los suyos? Cuando la escuchaba, niño aún, esperaba, en cada ocasión, con impaciencia que llegara a las muyabandt, esas tortas calientes de queso fresco espolvoreadas de canela y empapadas de miel, a los pasteles de pasta de almendra o de dátiles, a las tortas rellenas de piñones y nueces perfumadas con agua de rosas.

En aquel banquete, los invitados no bebieron más que horchata, me juraba piadosamente mi madre. Bien se guardaba de añadir que, si no se sirvió ni una gota de vino, fue únicamente por respetar el mes santo. La circuncisión siempre ha dado pie, en la región de Al-Andalus, a fiestas en las que se olvidaba por completo el acto religioso que se estaba celebrando.

¿Acaso no se sigue citando en nuestros días la ceremonia más suntuosa de todas, la que antaño organizó el emir Ibn Dhul-Nun en Toledo con ocasión de la circuncisión de su nieto y que, desde entonces, todo el mundo trata de imitar sin conseguirlo? ¿Acaso no se habían servido en ella vinos y licores a raudales, en tanto que cientos de hermosas esclavas bailaban al ritmo de la orquesta de Dany el Judío?

En mi circuncisión, insistía mi madre, también había músicos y poetas. Hasta recordaba versos que le habían recitado a mi padre:

Por esta circuncisión es tu hijo mucho más radiante
Pues la luz del cirio crece cuando se corta la mecha.

Recitados y cantados en todos los tonos por el propio barbero, estos versos de un antiguo poeta de Zaragoza pusieron fin a la comida y principio a la ceremonia propiamente dicha. Mi padre subió al piso superior para tomarme en sus brazos mientras que los invitados se agolpaban en silencio en torno al barbero y a su ayudante, un muchacho imberbe.


Hamza le hizo una seña a éste, quien empezó a dar vueltas al patio con un farol en la mano, deteniéndose ante cada invitado. Había que darle algo al barbero y, según la costumbre, cada uno fue pegando las monedas que entregaba en el rostro del muchacho que anunciaba en voz alta el nombre del donante y le daba las gracias antes de dirigirse al vecino. Una vez recogidas las dádivas, el barbero pidió que le acercaran dos potentes faroles, desenvolvió la cuchilla recitando los versículos apropiados y se inclinó sobre mí. Mi madre decía que el grito que había dado yo entonces se había oído en todo el barrio, como un signo de precoz valentía, y luego, mientras seguía dando alaridos con toda la fuerza de mi minúsculo cuerpo, como si se hubieran presentado ante mi vista todas las desgracias por venir, la fiesta se reanudó al son del laúd, de la flauta, del rabel y del tamboril, hasta el suhur, la comida del alba.

Amin Maalouf

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