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Arabia Saudí e Israel- Acuerdos de inteligencia

El ministro de Defensa saudí, el primer ministro paquistaní y el científico nuclear Abdul Qadir Khan, en oportunidad de su encuentro en Pakistán en 1999. © BBC
El ministro de Defensa saudí, el primer ministro paquistaní y el científico nuclear Abdul
Qadir Khan, en oportunidad de su encuentro en Pakistán en 1999. ©BBC

Antes de que finalizara el año 2013 los jefes de las agencias de inteligencia de Arabia Saudí y de Israel mantuvieron una reunión para examinar la evolución de la región y considerar un potencial ataque en forma conjunta contra Irán.

El diario israelí The Jerusalem Post reveló que el 27 de noviembre de 2013 el jefe de la inteligencia saudí, el Príncipe Bandar bin Sultan mantuvo una reunión con su par israelí, el jefe del Mossad, Tamir Pardo, en Ginebra. El medio israelí habría tomado la información de Fars News Agency de Irán, agencia que habría tenido acceso a información clasificada saudí 1. A su vez, según fuentes iraníes, el encuentro fue dado a conocer a través de la cuenta “Mujtahid” de la red Twitter por alguien que estaría “bien conectado a los círculos del servicio secreto saudí2.

Con anterioridad, el diario británico The Sunday Times, informó que la “agencia de inteligencia israelí Mossad se encontraba trabajando con funcionarios saudíes sobre los planes de contingencia para un posible ataque contra Irán si su programa nuclear no se frena de manera significativa en un acuerdo que podría ser firmado esta semana en Ginebra”. El artículo revelaba que esas negociaciones harían “poco para frenar su desarrollo de una ojiva nuclear” y que Riad había consentido que los aviones de Israel utilizaran su espacio aéreo ante una eventual ataque a Irán 3.

Por su parte, el gobierno saudí estaría dispuesto a cooperar facilitando aviones no tripulados, helicópteros de rescate y aviones cisterna para la operación. Tanto el gobierno saudí como el israelí no aprobarían un acuerdo entre Irán y las potencias del Grupo 5+1 (Estados Unidos, Francia, Reino Unido, China, Rusia y Alemania) respecto del programa nuclear iraní pero el propósito de ambos era llevar a cabo una acción militar en caso de que esas negociaciones no impidieran el avance iraní en esa materia.

De todos modos, tanto Israel como Arabia Saudí manifestaron su descontento por el acuerdo al que llegó Teherán con la Organización Internacional de Energía Atómica (OIEA) acerca de la “hoja de ruta para la cooperación” mutua, porque la consideran insuficiente para detener el objetivo de Irán de hacerse con armas nucleares 4.

En enero de 2014 The Jerusalem Post se hizo eco de fuentes palestinas y en una escueta nota informó acerca de contactos entre funcionarios de defensa de ambos países. Según esas fuentes, en diciembre de 2013, el viceministro de Defensa saudí Amir Salman bin Sultan y dos oficiales militares de alto rango habían realizado una visita secreta a Israel, en donde se entrevistaron con altos funcionarios de defensa e, incluso, habrían mantenido una reunión con el primer ministro Benjamin Netanyahu 5.

Cabe agregar que desde hace tiempo Israel se ha aproximado a Azerbaiyán, república caucásica que mantiene tensas relaciones con Irán, y se ha asegurado que en caso de que lleve a cabo el ataque aéreo podrá contar con los aeródromos militares azeríes.

Asimismo, el presidente de Francia, François Hollande, aseguró que su país presionaría a Irán para llegar a un acuerdo que proporcione garantías de que su programa no tiene por finalidad desarrollar el arma nuclear. Algunas fuentes afirmaron que, en caso de llevarse a cabo un ataque, Francia proporcionaría bombarderos.

En la actualidad, ¿dónde están las armas nucleares en Medio Oriente? 

Es sabido que Israel posee armas nucleares desde fines de la década del 60, en buena medida, con tecnología obtenida por su agencia de inteligencia durante los años de la Guerra Fría.

Por su parte, en 2009, el rey Abdalá le advirtió al enviado especial estadounidense Dennis Ross que si Irán lograba tener su arma nuclear, “conseguiremos armas nucleares”. Desde ese momento, las autoridades saudíes no ocultaron su objetivo y se lo han recordado en varias oportunidades al gobierno de Estados Unidos. La realidad es que Arabia Saudí está desarrollando su programa nuclear con la asistencia de Pakistán. Riad ha invertido millones de dólares en proyectos de armas nucleares desarrollados por Pakistán y se estima que está más cerca de lo que está Irán de obtenerlas. Según fuentes calificadas de la OTAN, a principios de2013 se tenía la certeza de que el gobierno de Islamabad estaba preparando una entrega de armas nucleares a Riad 6.

El ex jefe de la inteligencia militar israelí, Amos Yadlin, en el marco de una conferencia llevada a cabo en Suecia en noviembre de 2013 7, afirmó que si Irán se hacía con la bomba atómica, “los saudíes no esperarán un mes. Ellos ya pagaron por la bomba, irán a Pakistán y se llevarán lo que necesiten”.

Los saudíes ya contarían con un sitio de lanzamiento de misiles a unos 200 kilómetros de Riad. El proyecto saudí tiene su origen en la década de los ’80, cuando en 1988 los saudíes adquirieron de China —mediante una operación secreta— decenas de misiles balísticos C-9928. Del mismo modo, por esa época Arabia Saudí habría contribuido en el proyecto misilístico argentino Cóndor II, según revelan Eduardo Barcelona y Julio Villalonga en su libro Relaciones Carnales, pues ya a mediados de 1985 habría visitado la Argentina el jefe de compras de las fuerzas armadas de ese país para interiorizarse sobre el artefacto 9.

Desde hace varios años, los saudíes están financiando al aparato industrial militar de Pakistán, lo que incluye su programa nuclear y desarrollo misilístico. Este hecho está confirmado con las visitas de los años 1999 y 2002 del entonces ministro de Defensa Príncipe Sultán bin Abdulaziz al Saud al centro de investigación nuclear paquistaní. En ese mismo sentido debe recordarse la reunión que mantuvieron, en 1999, el ministro de Defensa saudí, el primer ministro de Pakistán y el científico nuclear Abdul Qadir Khan —el “padre” del programa nuclear paquistaní—10 11.

Irán muestra una política flexible

El 14 de junio de 2013 Hassan Rohaní ganó las elecciones y asumió como presidente de Irán enviando señales de una política flexible, en comparación con la de su predecesor Mahmud Ahmadineyad. Su política realista facilitó un acercamiento hacia Occidente, tendió un puente hacia el gobierno de Estados Unidos y garantizó una transparencia de su programa nuclear. Para mostrar una diferencia respecto de Ahmadineyad —a quien también la prensa occidental y la “propaganda” le tergiversaron algunas declaraciones—, el 2 de febrero de 2014 se difundió que el ministro de Exteriores iraní, Mohamed Dyawad Sarif, había manifestado ante medios alemanes en cercanías de la Puerta de Brandeburgo, en Berlín, que el holocausto fue “una cruel tragedia funesta, que no se debe repetir jamás12, expresiones que lo llevaron a tener que dar explicaciones ante el parlamento de su país 13. Esto significa un gran viraje respecto a la política que se venía llevando a cabo desde Teherán. Otro dato en este sentido es que en septiembre de 2013 el presidente Rohaní y el ministro de Exteriores Sarif, en cambio, saludaron a través de la red social Twitter a “todos los judíos” con motivo de la festividad de Rosh Hashaná 14.

Del mismo modo, el canciller Sarif también se refirió al programa nuclear de su país en el marco de la Conferencia de Seguridad de Munich y manifestó su disposición a iniciar conversaciones para alcanzar nuevos consensos. Añadió que Irán desea “cerrar antiguos círculos viciosos” y generar confianza nuevamente ante la comunidad internacional 15.

Algunas reflexiones finales

Como puede apreciarse, han pasado varios años desde que Israel le proveyera armamentos a Irán cuando enfrentaba en una guerra sangrienta a Irak (1980-1988) que, a su vez, recibía apoyo financiero y militar de los Estados árabes, entre ellos Arabia Saudí. Durante ese conflicto Israel le había asegurado a Irán que Argentina proveía al régimen de Saddam Hussein misiles Cóndor, información falsa destinada a desactivar el proyecto argentino, objetivo que finalmente se alcanzó 16. Por ese entonces también la inteligencia estadounidense se vio involucrada en un sucio negocio que pasó a la historia como “Irangate”.

Desde entonces, las potencias occidentales han colaborado en la destrucción de Irak, Irán, Afganistán y Siria y han dado vuelta su vista ante las situaciones que vivió Líbano en su historia reciente.

Luego de esta apretada síntesis de la alteración del equilibrio de poder en Medio Oriente, impulsada desde Occidente, Tel Aviv y Riad, debe considerarse que Israel y Arabia Saudí son los aliados tradicionales y más relevantes de Estados Unidos en la región. Ambos regímenes han contribuido —hasta el momento infructuosamente— para derrocar al gobierno sirio de Bashar Al Assad, aliado de Irán. Fue la inteligencia saudí, a cargo del Príncipe Bandar Bin Sultan, la que respaldó con armas y financieramente a los rebeldes sirios. También Arabia Saudí fue acusada por Moscú de terrorismo, tras comprobar la mano de Riad en ataques que afectaron a la Federación de Rusia.

Todo indicaría que ni Israel ni Arabia Saudí vieron como un paso positivo la actitud del presidente Rohaní de entablar conversaciones directas con Estados Unidos luego de tres décadas de enfrentamientos. A ello debe agregarse que la diferencia religiosa entre sunnitas y chiítas ha llevado a que los saudíes y los iraníes estuvieran en lugares diferentes ante los conflictos en Bahrein y Siria.

Más allá de esto, lo que se aprecia es que Israel y Arabia Saudí “hacen su juego” al margen de lo que decida el gobierno de Estados Unidos y que desearían intervenir militarmente en detrimento de Irán. Del mismo modo, ha quedado en evidencia un secreto a voces: que Israel y Arabia Saudí no estarían “tan distantes” como siempre se preocuparon por demostrar.

Por Marcelo Javier de los Reyes  (Licenciado en Historia graduado en la Universidad de Buenos Aires (UBA). Presidente del Centro de Estudios Internacionales para el Desarrollo (CEID). Profesor de Inteligencia en la Maestría en Inteligencia Estratégica Nacional de la Universidad Nacional de La Plata).
Con información de Centro de Estudios Internacionales para el Desarrollo (CEID).


 Notas:

1 “Fars report: Saudi intelligence chief met with Israeli counterpart”. En: The Jerusalem Post, 08/12/2013 <http://www.jpost.com/Middle-East/Fars-Report-Saudi-intelligence-chief-met-with-Israeli-counterpart-334376>, [consulta: 10/12/2013].
2 Ídem.
3 Uzi Mahnaimi. “Two old foes unite against Tehran”. En: The Sunday Times, 17/11/2013,
<http://www.thesundaytimes.co.uk/sto/news/world_news/Middle_East/article1341561.ece>, [consulta:19/11/2013].
4 “Israel y Arabia Saudita ‘están desarrollando un plan de ataque contra Irán”. En: RT, 17/11/2013, <http://actualidad.rt.com/actualidad/view/111571-israel-arabia-saudita-ataqueiran>, [consulta: 18/11/2013].
5 Leslie Susser. “Unlikely bedfellows”. En: The Jerusalem Post, 08/01/2014,
<http://www.jpost.com/Jerusalem-Report/The-Region/Unlikely-bedfellows-337480>, [consulta: 10/01/2014].
6 Mark Urban. “Secreto a voces: el plan nuclear de Arabia Saudita”. En: BBC, 10/11/2013,
<http://www.bbc.co.uk/mundo/noticias/2013/11/131107_arabia_saudita_nuclear_finde.shtml>, [consulta: 12/11/2013].
7 Ídem.
8 Eduardo Barcelona y Julio Villalonga. Relaciones carnales. La verdadera historia de la construcción y destrucción del misil Cóndor II. Buenos Aires: Planeta, 1992, p. 123.
9 Ibíd., p. 123; 137; 151, 159; 195; 231.
10 Ídem.
11 Sobre el desarrollo nuclear de Pakistán, ver: Marcelo Javier de los Reyes. “Pakistán y la red nuclear del Dr. Khan. Su impacto en el marco regional e internacional”. En: Centro de Estudios Internacionales para el Desarrollo (CEID), Buenos Aires, Documento de trabajo nº 22, agosto de 2004,
<http://www.ceid.edu.ar/serie/2004/ceid_dt_22_marcelo_javier_de_los_reyes_proliferacion_la_red_nuclear_del_dr_khan.pdf>.
12 “Ministro de RR.EE. iraní condena el Holocausto”. En: Deutsche Welle, 03/02/2014,
<http://www.dw.de/ministro-de-rree-iraní-condena-el-holocausto/a-17405194>, [consulta: 05/02/2014].
13 “Parlamento iraní pide comparecencia de Sarif por condena Holocausto”. En: 24Reporte, 05/02/2014, <http://24reporte.wordpress.com/category/internacional/page/290/>, [consulta: 05/02/2014].
14 “Ministro de RR.EE. iraní condena el Holocausto”. Op. cit.
15 Ídem.
16 Eduardo Barcelona y Julio Villalonga. Op. cit., p. 51.


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Prostitución e hipocresía – Egipto y los millonarios del Golfo

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Adolescente egipcia sostiene una bandera nacional durante una protesta en la Plaza Tahrir ©Reuters

Mariam nunca imaginó que el día de su boda terminaría convirtiéndose en una víctima del turismo sexual, que su familia la vendería a un hombre de 60 años a cambio de un puñado de billetes. Su padre, un jornalero analfabeto oriundo de un pueblo al sur de Cairo, apenas ganaba lo suficiente para afrontar la manutención de su prole y ni ella, de 14 años, ni sus cinco hermanos acudían con frecuencia a la escuela.

Comenzaba el verano cuando la madre de Mariam recibió la visita de una vecina, quien le comentó que un hombre de Arabia Saudí buscaba una niña virgen para casarse. A cambio, la familia recibiría 5.000 libras egipcias (535 euros) y la intermediaria, 1.500 (150 euros). A los pocos días, el supuesto pretendiente, un adinerado doctor saudí de 60 años, se presentó en su casa. El encuentro concluyó con la firma del contrato matrimonial. Los padres, analfabetos, no pudieron comprender los detalles del acuerdo y sellaron el trato con sus huellas dactilares.

Una vez casados, Mariam y su nuevo marido se mudaron a un lujoso apartamento en un barrio de la capital. Pero, cuando terminó el verano, el saudí devolvió a la menor a casa de sus padres; les aseguró que la seguiría visitando, pero que sólo podría hacerlo durante los meses de vacaciones. Era mentira. El siguiente verano Mariam volvió a su casa con los papeles del divorcio. Nunca más volvieron a ver a aquel hombre rico de Arabia Saudí.

Matrimonios de verano

Este fenómeno parece haberse extendido en las zonas rurales de Egipto, como Hawamdeya, Fayum, Badrashein o Abu Al Nomros. Las familias pobres pactan bodas temporales para casar a sus jóvenes hijas, normalmente de entre 13 a 18 años, con hombres pudientes de países del Golfo. La mayoría de ellos proviene de Arabia Saudí, aunque también hay turistas de Emiratos Árabes Unidos, Bahréin, Jordania, Kuwait, Libia y Yemen.

Los precios varían entre 3.000 libras egipcias (320 euros) y 60.000 (6.500 euros). Como cuenta Hasna, una mujer que vendió a su hija de 14 años, la cantidad depende de lo joven, blanca, virgen e inocente que es la niña.

El agente intermediario juega el rol principal. Taxistas o abogados del pueblo, generalmente acompañados por una mujer, son quienes convencen a las familias con hijas en edades tempranas”, explica Lamia Loftey, quien realizó un estudio sobre el fenómeno para la ONG Nueva Fundación para las Mujeres (New Women Foundation).

El tipo de contrato es el propio de los matrimonios urfi, un enlace no oficial pero legítimo desde el punto de vista religioso y aceptado por el Islam. “La duración varía, según las exigencias del cliente y sus vacaciones, desde una semana hasta dos meses”, cuenta Loftey. Además, el acuerdo no ofrece ninguna garantía legal para las menores: cuando se quedan embarazadas no pueden exigir una manutención económica ni registrar al bebé con el apellido del padre.

“Mi hija sólo tiene 12 años, pero ya he recibido varias ofertas”

El matrimonio infantil es una práctica habitual en Egipto. Según un estudio publicado por la ONG Nadim (Nadim Center for Rehabilitation of Victims of Violence), un 26% de las mujeres se ha casado con menos de 18 años, y el 10%, con menos de 15.

En zonas pobres como Hawamdeya, un pueblo en el sur de El Cairo, el matrimonio temporal con extranjeros se presenta como una fuente de ingresos y una oportunidad para emancipar a un miembro de la familia. Según el Consejo Nacional para la Infancia y la Maternidad (National Council for Childhood and Motherhood), el 23% de su población no sabe leer ni escribir y la media de ingresos no supera las 655 libras al mes (70 euros).

“Mi hija tiene sólo 12 años, pero ya he recibido varias ofertas por ella”, asegura una vecina de Hawamdeya que no quiere revelar su identidad. “Todos conocemos el procedimiento, pero aunque somos pobres, no quiero ese futuro para mis hijas. Sé que las chicas quedan destrozadas y socialmente supone un estigma para la familia”.

Cada verano la mayoría de las jóvenes desaparecen”, cuenta a este diario Suzan Ahmed, una trabajadora social del Ayuntamiento de Hawamdeya. “En la fábrica del pueblo, durante los meses de julio y agosto, las trabajadoras se ausentan, es habitual verlas por el pueblo vestidas con ropa cara y en coches lujosos”.

En ocasiones, el problema sale a la luz cuando las jóvenes se quedan embarazadas. “Al no tener un contrato legal no pueden registrar a los hijos”, comenta Suzan. “Los traen para vacunarlos, pero no tienen el certificado de nacimiento. Un embarazo con menos de 18 años es ilegal, así que acaban perdiendo los derechos del bebé”. Algunas de ellas intentan registrarlos con el nombre del tío o del abuelo; otras contraen matrimonio con un egipcio para registrar el niño con su apellido.

El estigma de casarse por dinero

Cuando los clientes del Golfo desaparecen, las chicas afrontan un duro proceso de reinserción. Ninguna puede continuar con su educación y muchas sufren los daños físicos de un embarazo adolescente. “Durante los meses de matrimonio también reciben maltratos físicos”, cuenta Ashraf Abdeimonem, director de proyecto de ACT, una ONG que trabaja contra el tráfico de personas. “Incluso algunas son víctimas de la explotación. Hemos visto casos en los que hombres de Yemen se las llevan a sus países para que trabajen como esclavas domésticas. Allí descubren que su nuevo marido está casado con otras mujeres y tienen que trabajar de sirvientas para ellas”.

El tipo de relación sexual también provoca daños psicológicos. La mayor parte de ellas son vírgenes, y sus nuevos maridos les obligan a cometer prácticas sexuales que van en contra de su religión.

“Estamos hablando de prostitución infantil encubierta”

Estamos hablando de prostitución infantil encubierta”, dice Azza AlAshmawy, la directora del Consejo Nacional para la Infancia y la Maternidad. “Hay niñas que se han casado hasta 60 veces antes de cumplir los 18 años”.

Azza asegura que el fenómeno está aumentando. La inestabilidad que sacude Egipto ha impedido que el Consejo pudiera llevar a cabo su campaña de sensibilización. Además, desde la revolución de 2011, la pobreza en este tipo de áreas ha aumentado, lo que obliga a muchas familias a recurrir a esta práctica para conseguir dinero.

Estamos intentando mejorar la ley del menor para criminalizar a los intermediarios y a los padres”, dice Azza, consciente de que en un país como Egipto, donde la tradición suple los vacíos legales, la venta de menores es difícil de identificar. Los contratos matrimoniales no oficiales son aceptados socialmente y, en la firma de los documentos, el precio de la niña queda estipulado como el pago de la dote.

Por Pilar Cebrián
Con información de El Confidencial

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La pugna sunita-chiíta divide al mundo- Por Robert Fisk

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La pugna sunita-chiíta divide al mundo

La histórica y profundamente trágica división entre sunitas y chiítas en el mundo musulmán tiene repercusiones en todo el planeta. La guerra civil en Siria, la cobarde alianza estadunidense con las autocracias del Golfo sunita y el recelo sunita (e israelí) contra el chiíta Irán afectan incluso el trabajo de la Organización de Naciones Unidas (ONU).

El petulante rechazo de Arabia Saudita, la semana pasada, a tomar su lugar entre los miembros no votantes del Consejo de Seguridad, acción sin precedente entre los miembros de la ONU, llevaba la intención de expresar el disgusto de la monarquía dictatorial por la negativa de Washington a bombardear Siria después del uso de armas químicas en Damasco, pero también reflejó los temores sauditas de que Barack Obama pudiera responder a la intención iraní de mejorar sus relaciones con Occidente.

El príncipe Bandar Bin Sultán, jefe de la inteligencia saudita –gran cuate del presidente George W. Bush durante sus 22 años de embajador en Washington–, acaba de sonar su tambor de hojalata para advertir a los estadunidenses que su país dará un giro importante a sus relaciones con ellos, no sólo por no haber atacado Siria, sino porque no ha logrado forjar un acuerdo justo de paz entre Israel y Palestina.

En qué pueda consistir tal giro importante –salvo la usual baladronada saudita sobre su independencia de la política exterior estadunidense– fue un secreto que el príncipe se abstuvo de revelar. Israel, desde luego, nunca pierde la oportunidad de publicitar –con bastante acierto– lo mucho que coinciden en estos días sus políticas hacia Medio Oriente con las de los acaudalados dignatarios del golfo Arábigo.

El odio hacia el régimen chiíta-alauita, un indeclinable recelo hacia los planes nucleares iraníes y un temor general a la expansión chiíta están convirtiendo las monarquías sunitas árabes en aliadas vergonzantes del Estado de Israel, al que tantas veces han jurado destruir. Es de imaginarse que el príncipe Bandar no desearía difundir tal noción.

Además, la más reciente contribución estadunidense a la «paz» de Medio Oriente podría ser la venta de misiles y otras armas por 10 mil 800 millones de dólares a Arabia Saudita y al igualmente sunita Emiratos Árabes Unidos, entre ellos bombas GBU-39 –que llevan el lindo mote de «devasta-búnkeres»–, las cuales podrán usar contra el chiíta Irán. Israel, por supuesto, posee esos mismos armamentos.

En el mundo árabe se debate mucho si el lastimero señor Kerry –cuya risible promesa de un ataque «increíblemente pequeño» a Siria lo convirtió en el hazmerreír de Medio Oriente– entiende hasta qué grado compromete a su país con el bando sunita en el conflicto más antiguo del islam. Su respuesta a la negativa saudita de tomar su lugar en el Consejo de Seguridad de la ONU ha sido casi igual de extraña.

Luego de comer el lunes en París, en la casa del ministro saudita del exterior, Saud al-Faisal, Kerry señaló, por conducto de sus acostumbrados funcionarios anónimos, que valoraba el liderazgo de las autocracias en la región y compartía el deseo de Riad de desnuclearizar Irán y poner fin a la guerra en Siria. Pero su insistencia en que el presidente sirio Bashar Assad y su régimen deben abandonar el poder significa que un régimen sunita tomaría el poder en Siria y su deseo de desarmar Irán, por teórica que sea su amenaza nuclear, aseguraría el dominio del poderío militar sunita en Medio Oriente, desde la frontera afgana hasta el Mediterráneo.

Pocos caen en cuenta de que Yemen constituye otro de los campos de la batalla Arabia Saudita-Irán en la región.

El entusiasmo saudita por los grupos salafistas en Yemen –incluido el partido Islah, el cual se dice que está financiado por Qatar, aunque niega recibir apoyo externo– es una razón por la cual el régimen posterior a Saleh en Saná ha estado apoyando a los rebeldes chiítas zaiditas hutis, cuyas provincias de origen, Sada, Al Jawf y Hajja, bordean Arabia Saudita. Según los sauditas sunitas, los hutis son apoyados por Irán.

La monarquía minoritaria sunita en Bahrein, respaldada por los sauditas y, desde luego, por los complacientes gobiernos de Estados Unidos, Gran Bretaña y aláteres, también acusa a Irán de coludirse con la mayoría chiíta de la isla. Extrañamente, en sus comentarios el príncipe Bandar acusó a Barack Obama de no apoyar la política saudita en Bahrein, que implicó el envío de tropas a la isla para ayudar a reprimir a los manifestantes chiítas en 2011, cuando de hecho el silencio de Washington ante la violencia paramilitar del régimen fue lo más cerca que pudo llegar de ofrecer su aval a la minoría sunita y al rey de Bahrein.

En suma, un idilio occidental con el islam sunita: un amor que en definitiva no puede decir su nombre en el golfo Arábigo, donde democracia, moderación, asociación y dictadura descarada son intercambiables, lo cual no reconocerán Washington, Londres ni París (como tampoco Moscú o Pekín). Pero ni qué decir que existen algunos ribetes irritantes –e incongruentes– en esta pasión mutua. Los sauditas, por ejemplo, culpan a Obama por permitir el derrocamiento del decadente Hosni Mubarak en Egipto. Acusan a los estadunidenses de apoyar a Mohamed Mursi, de la Hermandad Musulmana, cuando fue electo presidente –las elecciones no son terriblemente populares en el Golfo–, y ahora los sauditas lanzan dinero al nuevo régimen militar egipcio. Assad en Damasco también ofreció sus felicitaciones a los militares egipcios: después de todo, ¿acaso ese ejército no se propuso evitar, como el propio Assad, que extremistas religiosos llegaran al poder?

Es justo, pues, siempre y cuando recordemos que en realidad los sauditas apoyan a los salafistas egipcios que cínicamente dieron su apoyo a los militares, y que esos salafistas financiados por Riad se cuentan entre los más fieros opositores a Assad.

Gracias a Kerry y sus colegas europeos la ausencia de cualquier memoria institucional en el Departamento de Estado, en la Oficina del Exterior británica o en el Quai d’Orsay significa que nadie necesita recordar que 15 de los 19 asesinos en masa del 11-S eran también salafistas y –por favor, sobre todo olvidemos esto– que todos eran ciudadanos sunitas de Arabia Saudita.

 © The Independent,por Robert Fisk.

Traducción: Jorge Anaya

Con información de : La Jornada

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La estrategia de la hermandad musulmana

Los “hermanitos” armados hasta los dientes con armas largas para atacar a la policía, ejército, cristianos coptos, laicos, la izquierda y el pueblo en general
Los “pacíficos” Hermanos Musulmanes armados hasta los dientes con armas largas para atacar a la policía, ejército, cristianos coptos, laicos, la izquierda y el pueblo en general. ©Resistencia Libia

«Si Dios decreta que tenemos que caminar por siete mares de sangre y que la región entera tiene que hundirse en la sangre para obtener venganza por el honor y dignidad, entonces nosotros caminaremos por los mares de sangre.»

(Radio Damasco, 11 de junio de 1967)

El 14 de agosto de 2013 sucedió lo que muchos esperaban. Las fuerzas del Estado egipcio  procedieron a ejecutar el levantamiento forzoso de todos los campamentos de protestas de los seguidores de la Hermandad Musulmana en las importantes ciudades egipcias de Nasser y Giza. Varios medios internacionales insistieron en resaltar y magnificar las cifras no menos importantes de muertos y heridos producto de la violencia generada por la acción del ejército egipcio y la resistencia de los seguidores del depuesto presidente egipcio Mohamed Mursi. La acción de las fuerzas egipcias encontró resistencia armada por parte de los milicianos de la Hermandad Musulmana que no dudaron en responder con igual poder de fuego. Imágenes impactantes de fuego cruzado nunca aparecieron en los primeros momentos de los eventos.

La información estaba claramente parcializada y dominada por Al-Jazzera, (claramente alineada con EEUU), que colocaba a los islamistas como víctimas de una clara represión. De los policías y militares muertos nada se comentó en los mismos medios. Hoy comienzan a circular  por los medios alternativos. Cabe destacar que desde el derrocamiento de Mursi, el pasado mes de julio, los manifestantes islamistas habían llevado al país a una virtual paralización de todas sus actividades habituales y generado conatos de violencia sectaria en todo el país , atacando iglesias coptas y a los grupos afectos al gobierno de transición dirigido por Adli Mansour y el general Abdel Fatah Al Sisi.

Las fuerzas militares egipcias pretendían con esta acción el restablecimiento del orden público, romper con la resistencia de la Hermandad Musulmana para continuar con el proceso de transición y arribar de forma pacífica a las elecciones presidenciales previstas para febrero del próximo año. El actual gobierno dirigido por Adli Mansour había hecho reiterados llamados a la dirigencia de la Hermandad Musulmana para que no siguiera utilizando a los manifestantes pro-Mursi como «escudos humanos» para el momento en que venciera el plazo hecho por las Fuerzas Armadas Egipcias para iniciar el desalojo de las ciudades tomadas. Cientos de mujeres y niños estuvieron presentes en dichas concentraciones y presenciaron los eventos dolorosos y brutales del desalojo, y fueron utilizados como escudos por los islamistas armados.

La estrategia de la Hermandad Musulmana ha consistido históricamente en victimizarse ante la comunidad internacional por la represión; antes, del dictador Hosni Mubarak (gobierno en el que participó la Hermandad Musulmana hasta sus últimos días), y hoy se victimizan por la represión del gobierno de transición. Para ello han contado con el apoyo de los medios trans-nacionales y fundamentalmente de Al-Jazzera. Pero ninguno de estos medios se atreve a difundir la noticia de que grupos comandos jihadistas-mercenarios traídos de Siria y Libia han ejecutados acciones terroristas contra las instalaciones militares egipcias en el Sinaí y en todo el país, pretendiendo con esto presentar una imagen de caos e ingobernabilidad de Egipto. Tampoco dicen nada sobre el apoyo que Al-Qaeda se encuentra brindando a la Hermandad Musulmana.

El frente Tamarrud (responsables de las grandes movilizaciones previas al derrocamiento de Mohamad Mursi) y La Corriente Popular Egipcia, el más importante frente de izquierda de Egipto y encabezado por el muy popular ex candidato presidencial Hamdeen Sabbahi, sostienen que la Hermandad Musulmana es responsable principal de la violencia del miércoles pasado debido a que el grupo islamista ha «elegido un escenario de enfrentamiento con el Estado» y llaman a la conformación de comités de defensas populares para apoyar al gobierno transitorio.

Una posible guerra civil en Egipto sería la cruel situación más ansiada por la Hermandad Musulmana, los Estados Unidos e Israel. Si bien es cierto que los estrategas estadounidenses poseen una gran influencia dentro de la cúpula militar egipcia, saben que los últimos eventos acaecidos en ese país han develado la responsabilidad de los Estados Unidos, la Unión Europea y las petro-monarquías del Golfo por su apoyo a la Hermandad Musulmana. La situación que vive el pueblo egipcio ha radicalizado a muchos grupos dentro de las Fuerzas Armadas, razón que motiva hoy fuertes dudas y desconfianza por parte de los estrategas halcones imperiales hacia los militares de ese país.

El criminal proyecto del Islam político reaccionario para la región -en el que coinciden tantos los estrategas estadounidenses como sus aliados sionistas- se inscribe precisamente dentro del plan de desmantelamiento de todos los Estados-Nación del mundo árabe y más allá; en la división confesional y tribal de todos aquellos territorios de forma que dé lugar a la creación de nuevos califatos y reinados medievales (similar a Arabia Saudita, Qatar, Bahréin y los Emiratos Árabes Unidos) regidos por la anarquía y la interpretación reaccionaria de la Ley islámica (La Sharia).

Para alcanzar este propósito en Egipto, la Hermandad Musulmana lo intentó a través de reformas constitucionales. Fracasado el intento y derrotados por la movilización popular y la oportunista cúpula militar que terminó por derrocar a Mohamed Mursi, ahora la vía por la que pretenden imponerse será la Guerra Civil. Un Estado debilitado por el caos sería objeto fácil para su desmantelamiento. (Todas tácticas utilizadas desde antaño por N.O.M.).

Los muertos egipcios sólo benefician a la Hermandad Musulmana y abonan su propósito criminal para buscar apoyo internacional a su causa, una intervención extranjera auspiciada por la ONU y su retorno al poder en ese país. La primavera árabe se ha convertido en un cruel invierno para los pueblos de la región y en una nueva oportunidad para el reaccionario proyecto político que esconden los islamistas.

Lo que sucede en la República Árabe Siria es ejemplo de lo que pretende reeditar la Hermandad Musulmana en Egipto. Pero el pueblo egipcio y su vanguardia nasserista no caerán fácilmente en la trampa de los reaccionarios.

«Los muertos sólo benefician a la Hermandad Musulmana en Egipto» de Basem Tajeldine*

* Marxista. Investigador de temas geopolíticos internacionales en el Centro de Saberes Africanos. Moderador del programa VOCES CONTRA EL IMPERIO, RadiodelSur y RNV.

Con información de : Aporrea

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¿La caída de Morsi anuncia el ocaso de la Hermandad Musulmana? – Por Thierry Meyssan

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¿La caída de Morsi anuncia el ocaso de la Hermandad Musulmana?

Al cabo de 5 días de manifestaciones multitudinarias que exigían la partida del presidente Morsi, el ejército egipcio destituyó al mandatario y designó al presidente de la Corte Constitucional para asumir la jefatura del Estado hasta la convocación de nuevas elecciones.

Para entender la importancia del acontecimiento se hace necesario resituarlo en su contexto.

Una ola de agitación política se extendió por una parte del continente africano, y posteriormente por el mundo árabe, a partir de la mitad de diciembre de 2010. Túnez y Egipto eran los países más sacudidos. El fenómeno se explica primeramente por causas de fondo: un cambio generacional y una crisis alimentaria. Si bien el aspecto demográfico escapa al control humano, el aspecto económico fue ampliamente provocado con pleno conocimiento de causa, primero en 2007-2008 y después en 2010.

En Túnez y Egipto, Estados Unidos había preparado el «cambio de guardia» con nuevos líderes listos a prestar servicio reemplazando a los ya devaluados. El Departamento de Estado había formado jóvenes «revolucionarios» como reemplazo del poder establecido. Así que cuando Washington comprobó que sus aliados se quedaban sin alternativas ante la calle, les ordenó dejar el lugar a la oposición ya prefabricada. No fue la calle sino Estados Unidos quien expulsó del poder a Ben Ali y al general Hosni Mubarak. Y fue también Estados Unidos quien los reemplazó por la Hermandad Musulmana. Esto último parece menos evidente en la medida en que se organizaron elecciones, tanto en Túnez como en Egipto. Pero la realización de elecciones no siempre es prueba de sinceridad y democracia. Un estudio minucioso demuestra que todo estaba arreglado.

No cabe duda de que Washington había previsto los acontecimientos y que incluso los guió, aunque algo parecido haya podido suceder en otros países, como en Senegal o Costa de Marfil.

Y precisamente se producen entonces disturbios en Costa de Marfil, en ocasión de la elección presidencial. Pero esos hechos nada tienen que ver en la imaginación colectiva con la llamada «primavera árabe» y se terminan con una intervención militar francesa bajo mandato de la ONU.

Ya instalada la inestabilidad en Túnez y Egipto, Francia y Reino Unido dieron inicio al movimiento de desestabilización contra Libia y Siria, conforme a lo previsto en el Tratado de Lancaster House. Aunque realmente se produjeron en esos últimos países algunas micro-manifestaciones en demanda de democracia, lo cierto es que los medios de prensa occidentales se encargaron de exagerar su envergadura mientras que fuerzas especiales occidentales se ocupaban de organizar disturbios con el respaldo de cabecillas takfiristas.

Recurriendo a constantes manipulaciones, la operación de Costa de Marfil fue excluida de la «primavera árabe» (no hay árabes en ese país, donde un tercio de la población es musulmana) mientras que Libia y Siria sí eran incluidas en ella (cuando en realidad se trata de operaciones de carácter colonial). Ese verdadero acto de prestidigitación se concretó de manera relativamente fácil en la medida en que también se registraban manifestaciones en Yemen y Bahréin, donde las condiciones estructurales son muy diferentes. Al principio, los comentaristas occidentales les encajaron la etiqueta de «primavera árabe», pero después se arreglaron para excluirlas de ella porque las situaciones son muy poco comparables.

En definitiva, lo que caracteriza a la «primavera árabe» (Túnez, Egipto, Libia y Siria) no es la inestabilidad ni la cultura sino la solución preconcebida por las potencias occidentales: el acceso de la Hermandad Musulmana al poder.

Esta organización secreta, supuestamente antiimperialista, siempre ha estado bajo el control político de Londres. Estaba representada en el equipo de Hillary Clinton a través de la señora Huma Abedin, la esposa del dimitente congresista sionista Anthony Weiner. La madre Huma Abedin –Saleha Abedin– dirige la rama femenina mundial de la Hermandad Musulmana. Por su parte, Qatar ha garantizado el financiamiento de las operaciones, ¡más de 15 000 millones de dólares al año!, y la cobertura mediática de la cofradía, de la que se ha hecho cargo el canal Al-Jazzera desde fines de 2005. Para terminar, Turquía ha puesto el know how político proporcionando una serie de consejeros en comunicación.

La Hermandad Musulmana es en el islam lo mismo que los trotskistas en Occidente: un grupo de golpistas que trabajan para intereses extranjeros en nombre de un ideal que siempre se pospone. Después de haberse embarcado en innumerables tentativas golpistas en la mayoría de los países árabes a lo largo de todo el siglo XX, la Hermandad Musulmana fue la primera sorprendida ante su propia «victoria» de 2011. El problema es que, fuera de las instrucciones de los anglosajones, la cofradía no disponía en realidad de ningún programa de gobierno. Y se aferró a las consignas islamistas: «La solución es el Corán», «No necesitamos constitución, tenemos la charia» y otras por el estilo.

En Egipto, al igual que en Túnez y Libia, el gobierno de la Hermandad Musulmana abrió la economía nacional al capitalismo liberal. Confirmó además su complicidad con Israel a costa de los palestinos. Y trató de imponer, en nombre del Corán, un orden moral que nunca ha existido en ese libro.

Las privatizaciones de la economía egipcia al mejor estilo de la señora Thatcher debían alcanzar su punto culminante con la venta del Canal de Suez, joya del país y esencial fuente de sus ingresos, que sería vendido a Qatar. Ante la resistencia de la sociedad egipcia, Doha financió un movimiento separatista en la región del Canal, siguiendo el modelo ya establecido por Estados Unidos en Centroamérica cuando fomentó en Colombia el movimiento separatista que dio lugar a la independencia de Panamá.

Pero la sociedad no soportó ese tratamiento sin anestesia. Como escribí hace 3 semanas en esta misma columna, los egipcios abrieron los ojos al ver la sublevación de los turcos contra el Hermano Erdogan. Y la sociedad egipcia se rebeló, lanzando incluso un ultimátum al presidente Morsi. Después de verificar telefónicamente, con el secretario estadounidense de Defensa Chuck Hagel, que Estados Unidos no tenía intenciones de tratar de salvar al agente Morsi, el general al-Sisi anunció su destitución.

Este último punto merece una explicación: En lo que fue su penúltimo discurso a la nación, Mohamed Morsi se presentó como un «sabio». El hombre es ingeniero espacial, hizo carrera en Estados Unidos, obtuvo la nacionalidad estadounidense, trabajó en la NASA y dispone de una acreditación estadounidense de acceso a información clasificada. Sin embargo, si bien el Pentágono abandonó a Morsi, el que sí lo respaldó –hasta el momento de su arresto– fue el Departamento de Estado, a través de la embajadora estadounidense en El Cairo, de los voceros Patrick Ventrell y Jan Psaki, e incluso del propio secretario de Estado John Kerry. Esta incoherencia ilustra la confusión que reina en Washington: por un lado, el sentido común implica que no es posible intervenir, mientras que por el otro lado sus vínculos con la Hermandad Musulmana son tan estrechos que dejan a Washington sin solución de repuesto.

La caída de Morsi marca el fin del predominio de la Hermandad Musulmana en el mundo árabe, sobre todo teniendo en cuenta que el ejército anunció su destitución rodeándose de las fuerzas vivas de la sociedad, incluyendo a los «sabios» de la universidad al-Azhar.

El fracaso de Morsi es un duro golpe para Occidente y sus aliados, Qatar y Turquía. Ahora podemos preguntarnos con toda lógica si no marca el fin de la «primavera árabe» y deja entrever además la posibilidad de nuevos virajes en Túnez, en Libia y, por supuesto, en Siria.

Por Thierry Meyssan. Intelectual francés, presidente-fundador de la Red Voltaire y de la conferencia Axis for Peace. Sus análisis sobre política exterior se publican en la prensa árabe, latinoamericana y rusa. Última obra publicada en español: La gran impostura II. Manipulación y desinformación en los medios de comunicación (Monte Ávila Editores, 2008).

 Con información de : Red Voltaire

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Turismo islámico busca oferta halal

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El árabe disfruta en general viajando en tren, pero no cuando viajan por periodos largos en los que prefieren alquilar un coche”.

El auge del turismo islámico es una de las grandes tendencias del sector turístico en el siglo XXI. Se estima que el gasto de los turistas musulmanes aumentará un 52% de aquí hasta el 2020. Ante el crecimiento de este mercado, cada vez más empresas turísticas, sobre todo cadenas hoteleras, apuestan por desarrollar establecimientos «halal» (admisible). La oferta turística española también quiere crecer en este segmento.

Hacia el año 2020 el 14% de los viajes internacionales será realizado por turistas musulmanes, según un informe presentado por Dinar Standard en la feria ITB de Berlín el pasado mes de marzo.

Dicho informe se basó en los hábitos viajeros de musulmanes que residen en Asia, Oriente Medio, Norte de África y América y en una encuesta realizada a un millar de personas que realizan viajes internacionales habitualmente.

Preguntados sobre qué era lo más importante para ellos en el destino, el 67% indicó como respuesta la comida «halal», es decir, elaborada según los preceptos del Corán. Un 53% viaja con su familia, un 23% con amigos y un 19% con sus esposas.

Los autores del informe recomiendan a las empresas turísticas interesadas en estos turistas que no sólo ofrezcan menús halal, sino también habitaciones para el rezo u otros servicios especiales para el período de ayuno del Ramadán, como por ejemplo almuerzos antes de la salida del sol, como parte del paquete de viaje.

Por otra parte, Dinard Standard estima que los turistas musulmanes gastan casi 98.000 millones de euros en viajes al año y la previsión es llegar a los 149.000 millones de euros en el año 2020, un 52% más que ahora.

Ante el crecimiento de este mercado, cada vez más empresas turísticas, sobre todo cadenas hoteleras, apuestan por desarrollar hoteles «halal».

Casos prácticos

Los hoteles 100% «halal» no sirven bebidas alcohólicas, ofrecen menús con certificación «halal», instalaciones específicas para las mujeres, salas de oración y, en general, un ambiente acogedor para el turista musulmán.

Otros establecimientos optan por adaptar su oferta. Por ejemplo, durante el Ramadán, el famoso Hotel Sacher en Viena, Austria, dispone unas instalaciones específicas para la oración y las comidas especiales antes del amanecer («sahur») y a la puesta del sol («iftar»).

También otros locales como el lujoso Lord Milner en Londres o la cadena Holiday Villa hotel, se han adaptado instalando una señal de indicación «qibla» en sus habitaciones, que marca la dirección de La Meca.

El fundador y director ejecutivo de Crescentrating, Fazal Bhardeen, organización que hace clasificaciones de hoteles y aeropuertos de acuerdo a cómo se adecuan a las necesidades de los musulmanes, explica que este tipo de turismo es muy rentable ya que los turistas musulmanes viajan en grandes grupos familiares, permanecen en el lugar que eligen por períodos superiores a la media y tienen un gasto superior.

Destinos favoritos

Hasta ahora los destinos favoritos del turismo emisor musulmán han sido Egipto, Malasia, Turquía, Qatar o Emiratos Árabes Unidos.

Aunque otros destinos como Australia o Nueva Zelanda ya están adaptando su promoción turística a este tipo de viajeros.

En Dubai, Almulla Hospitality prevé abrir 150 hoteles Halal para el año 2015 en Medio Oriente, Europa y América del Norte.

Asimismo, la cadena hotelera Jawhara se propone implantar en el 25% de sus establecimientos en Dubai los servicios adecuados para que estos sean totalmente compatible con los preceptos contemplados en la Ley Islámica o Sharia.

Incluso estos hoteles dedican un 2,5% de sus beneficios netos como «zakat», la tasa de solidaridad o limosna islámica que se considera obligatoria para todo musulmán adulto con ingresos.

Por su parte, la cadena hotelera Kempinski pretende construir de aquí al 2015 cerca de 30 hoteles en colaboración con una consultora de asesoramiento islámico. Bajo la marca Shaza, se abrirán hoteles en el norte de África, la región del Golfo y Europa.

Best Western, ya ofrece hoteles Halal en Malasia, Bahrein y Omán, y se planea abrir más hoteles en los próximos años.

Por su parte, Rezidor Hotel Group, con sede en Bruselas, que opera marcas como Radisson SAS y Park Inn, ha estimado que el mercado hotelero compatible con la ‘Sharia islámica’ crecerá en torno a 20% por año durante la próxima década.

Turismo hacia España

Buena parte del turismo emisor islámico tiene su origen en los ricos países del Golfo Pérsico. El pasado mes de mayo, el Ministerio de Industria, Energía y Turismo anunció sus planes para intensificar la promoción turística de España en dicha área.

El anuncio fue realizada durante la visita de la secretaria de Estado de Turismo, Isabel Borrego, a la feria turística Arabian Travel Market (ATM), que se celebró en Dubai.

De este modo, “la promoción pasará por poner en valor el patrimonio cultural y natural de España así como las diferentes posibilidades de nuestro país para el turismo de negocios, uno de los segmentos más buscados por estos turistas, además del de compras”, según informó el Ministerio.

El Gobierno también se ha comprometido a agilizar la emisión de visados turísticos en los países del Golfo.

Una muestra del poder adquisitivo de los turistas procedentes de estos mercados emisores la encontramos en el Índice de Precios Hoteleros de Hoteles.com. De acuerdo con esta web de reservas, los turistas de Oriente Medio son los visitantes que más gastaron en hoteles de España a lo largo de 2012, con una media de 145 euros.

Este gasto también conllevó el mayor incremento de la tabla con un 31% respecto a 2011. Cabe apuntar que en segundo lugar se situaron los turistas japoneses, con un gasto medio por habitación y noche de 121 euros, mientras que los viajeros australianos fueron terceros con 119 euros de media.

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Palestino de la Franja de Gaza gana concurso «Arab Idol»

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Mohammed Assaf triunfador del concurso «Arab Idol» © Reuters

Los palestinos celebraron con júbilo la victoria en el concurso «Arab Idol» de Mohammed Assaf, quien nació en Libia y a los cuatro años se trasladó junto a su familia al campo de refugiados Khan Younis de la Franja de Gaza.

Decenas de miles de personas festejaron en este enclave a orillas del mar Mediterráneo y también en Cisjordania el éxito de su astro, de 23 años, en el concurso de la canción más importante del mundo árabe.

El concurso -que se llevó a cabo en la capital libanesa, Beirut- fue visto por millones de personas en la región, que luego salieron a celebrar con fuegos artificiales en las calles de la ciudad de Gaza y Jerusalén Este.



Para los palestinos, que sufren por el conflicto con Israel , el triunfo de Assaf es una señal de esperanza y de unidad nacional.

«Esta es una victoria pacífica para los palestinos», dijo contenta una mujer en la Ciudad de Gaza.

Assaf, se impuso en la etapa final del concurso, a los representantes de Siria y Egipto. En el certamen hubo 27 participantes y comenzó el pasado 27 de marzo con gente de todo el mundo árabe, incluso Túnez, Egipto, Irak, Arabia Saudí, Bahrein, Siria y Palestina. Sin embargo Mohamed Assaf, de 23 años,  se volvió el favorito de la audiencia por cantar temas sobre la situación de los palestinos bajo el régimen israelí.

La votación del público, que fue realizada vía SMS, finalmente favoreció a Assaf, informó el jurado en la capital libanesa, Beirut.

Por Assaf votaron también muchos jóvenes de otros países árabes. El ex jefe de gobierno palestino Salam Fayad instó a sus ciudadanos a respaldar a Assaf.

Algunos de los participantes fueron severamente criticados por involucrarse en el entretenimiento frívolo cuando la población de sus países sufre por la guerra.

MBC Group, con sede en Dubai y de propiedad saudí transmite Arab Idol desde Beirut, la capital de Líbano.

Con información de :  EFE



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