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La lengua española contiene 10.000 palabras árabes

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El director del Instituto Cervantes, Víctor García de la Concha, ha declarado que la lengua española contiene cerca de 10.000 palabras árabes, recogidas en el diccionario de la Real Academia de la Lengua (RAE).




Así lo ha señalado durante la celebración en el Congreso de los Diputados del Foro Interparlamentario Hispano-Marroquí que ha abordado las ‘Relaciones culturales en el marco de una herencia común’.

De la Concha ha afirmado que existen miles de palabras árabes en el español, mientras que por el contrario son «centenares» las palabras españolas que quedan en el árabe marroquí.

El director del Instituto Cervantes ha destacado la gran influencia del árabe en la literatura española, algo que se puede apreciar en el poeta místico San Juan de la Cruz, cuya madre era de ascendencia marroquí.

De la Concha ha explicado que la primera vez que se habló español en Marruecos fue a finales del siglo XIV, y ha subrayado que el español es hablado hoy en día «por un número elevado de marroquíes», debido en parte a la llegada de marroquíes a España.

En el curso pasado fueron más de 13.000 marroquíes los que se matricularon para aprender español en alguno de los seis centros del Instituto Cervantes en Marruecos, cifra que está registrando un ligero ascenso curso 2013-2014, ha indicado.




Por parte de Marruecos, el presidente de la Cámara de Consejeros del Reino, Mohamed Cheikh Biadillah, ha señalado que palabras como aceite, azúcar, Tarifa o sardina son árabes y ha recalcado las influencias mutuas entre ambos culturas.

Con información de : Europa Press

Ver también : La presencia árabe en la lengua española y Voces Náuticas de origen Árabe

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Nur. La luz en el arte y la ciencia del mundo islámico

Nur: La exposición que nació de un Corán de páginas azules.

Manuscrito del Córan en pergamino azul. Turquía, año 1793. ©Furusiyya Art Foundation.
Manuscrito del Córan en pergamino azul. Turquía, año 1793. ©Furusiyya Art Foundation.

 

El ‘Corán azul’, un manuscrito del libro sagrado de páginas azules y caligrafía dorada, está en el origen de la muestra Nur, la luz en el arte y la ciencia del mundo islámico, que prepara la Fundación Focus-Abengoa para el próximo otoño. «Es una pieza valiosísima, muy extraña, que ha marcado mi vida», confesó la comisaria Sabiha Al Khemir. «A ella le dediqué mi primera novela, luego varios estudios y ahora me ha traído a Sevilla con esta exposición que explora la presencia y el significado de la luz en el arte islámico», recalca.

Nur, la luz en el arte y la ciencia del mundo islámico, que se podrá ver desde octubre en el Hospital de los Venerables de Sevilla, reunirá 150 objetos procedentes de una veintena de museos y colecciones privadas de todo el mundo. Entre las piezas, que abarcan más de diez siglos de cultura islámica, habrá obras de arte, objetos domésticos e instrumentos científicos. La muestra viajará después al Museo de Arte de Dallas, en EE. UU., donde la multinacional Abengoa lidera varios proyectos relacionados con las energías renovables. La cultura es un hermoso adorno para los negocios.

La ciencia es bella

Al margen del ‘Corán azul’ (fechado en Túnez hacia los siglos IX-X), del que se exhibirán sólo cuatro páginas porque se vendió por pliegos a lo largo del siglo XX, la exposición de la Fundación Focus-Abengoa mostrará el manuscrito árabe ilustrado más antiguo que se conserva, el Tratado de las estrellas fijas de Abd al-Rahman al-Sufi (1009-1010); diversas piezas de ajedrez en cristal del siglo XI que se conservan en el Museo de la Catedral de Orense y varios objetos de metal de las escuelas de Jazira, Mosul y Khorasan del siglo XIII, con incrustaciones de oro y plata.

[mantra-pullquote align=»left|center|right» textalign=»left|center|right» width=»33%»]»Queremos explorar la idea de la luz como una metáfora compartida entre las culturas»[/mantra-pullquote]

Otras piezas de interés incluidas en la exposición son unas ilustraciones anatómicas realizadas en Irán en el siglo XIX, también fecha y lugar de ejecución de una pieza de papel de dos metros de longitud en la que se representa los doce signos del zodiaco. De origen ‘español’, más concretamente de la ciudad de Medina Azahara, se mostrarán algunas piezas arquitectónicas fechadas hacia el siglo X.

La exposición Nur, la luz en el arte y la ciencia del mundo islámico se organizará en dos grandes secciones temáticas, una dedicada al arte que reunirá las innovaciones técnicas artísticas que a lo largo de la historia han ido mejorando los efectos de la luz, y otra a la ciencia, con objetos relacionados con la iluminación o relacionados con la luz. Muchas de las piezas participan de ambas vertientes, artística y científica, como un antiguo astrolabio y un reloj solar ecuatorial, instrumentos con aplicaciones científicas pero de gran belleza artística.

Metáfora cultural

«Los once siglos y diecisiete países representados en Nur ilustran no solo la tradición de talento y artesanía que inunda el mundo islámico, sino también la pura belleza, fruto de la cultura islámica y la contribución de esta civilización al acervo cultural de la humanidad», ha explicado la comisaria Sabiha Al Khemir, que fue directora del Museo de Arte Islámico de Doha, en Qatar, y responsable de la exposición Belleza y creencia: cruzando puentes con las artes de la cultura islámica, que viajó por varias ciudades estadounidenses en 2012.

Según explicó la doctora Al Khemir, «también queremos explorar la idea de la luz como una metáfora compartida entre las culturas musulmana, cristiana y judía». En esta línea, los visitantes tendrán acceso en las salas a pantallas interactivas donde se podrá profundizar en los detalles de los objetos exhibidos, en el vocabulario y en el lenguaje artístico. «La civilización islámica tiene sus bases en el mundo antiguo y, de algún modo, propició la llegada del Renacimiento», dijo la comisaria, quien apuntó: «No lo ven, no estamos tan lejos».

Por José María Rondón
Con información de El Mundo

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Reflexiones del cielo, meditaciones en la tierra

El Muvim expone varias de las obras de la artista Wijdan F. Al-Hashemi en la exposición sobre caligrafía árabe.

La princesa desmitifica leyendas sobre el arte árabe. © Levante
La princesa desmitifica leyendas sobre el arte árabe. © Levante

Reflexiones del cielo, meditaciones en la tierra es el título de la exposición que la ha acercado a Valencia como embajadora del arte jordano y también como artista. La muestra, que se exhibe en el Muvim, procede de la Jordan National Gallery y ofrece una panorámica contemporánea sobre la caligrafía árabe convertida en elemento estético y reflexión personal de los artistas. La suya aborda el amor.

Princesa, artista, diplomática, mecenas, impulsora de museos y centros de educación de bellas artes en Jordania…

Nunca me había planteado un porqué al respecto. Sólo hago lo que me da placer y me gusta.

¿Cómo explicaría qué es el arte árabe?

El arte árabe empezó con pasos lentos pero muy seguros. Hasta que comenzó su comercialización por parte del mundo occidental. Las casas de subastas irrumpieron en el golfo Pérsico y subieron los precios del arte para que los artistas tuvieran una ganancia. Pero han llegado al punto de multiplicar por diez el precio de la obra de algunos artista lo que ha hecho que ahora allí no se pueda vender su obra.

¿Cree que es su singularidad lo que atrae a Occidente, o es quizás la búsqueda de una nueva identidad estética?

Ambas cosas. El artista árabe busca su identidad y, al mismo tiempo, mira a Occidente. Hoy en día nadie se puede escapar. La comunicación y la información es absoluta y global. La exposición de Valencia es un ejemplo de búsqueda de identidad de los artistas árabes —la gran mayoría formados en Occidente— a través de la caligrafía.

¿Existe afinidad o cada país de la zona es un mundo por descubrir?

No hay algo que nos identifique en sí a excepción del uso de la caligrafía de forma moderna. Quizás nos diferencie el simbolismo que cada país utiliza. Ese es el caso de los artistas palestinos. Ellos tienen su causa y la llevan siempre en su arte. Por eso también se puede hablar de arte y política. Muchos artistas árabes han tocado de alguna manera la causa Palestina.

Se podría hablar de arte, política y religión o es una mezcla imposible.

Siempre he rechazado la violencia. Creo en la libertad, pero también en que debe tener sus límites a la hora de expresarse. No concibo el uso de elementos religiosos en el arte, ni las burlas. Occidente siempre ha creído que la representación humana estaba prohibida en el arte árabe y no es cierto. De hecho, existen muchas miniaturas que lo representan. Sin embargo, sí es cierto que el artista quiere romper con algunos tabúes y también que existen muchos países que lo han impedido y lo siguen impidiendo. Sólo tenemos que fijarnos en la Primavera Árabe que ha conseguido romper fronteras y eliminar obstáculos.

Esa revolución da la sensación de que en algunos aspectos y países se ha atascado profundamente.

La Primavera Árabe ha traído cosas positivas y negativas. Lo positivo es que ha terminado con muchos regímenes dictatoriales, y lo negativo es que han entrado en el poder de algunos países grupos políticos marcados por el fanatismo religioso, y eso es malo.

Su país también ha estado al borde de algunas revueltas y un sector de la sociedad es muy crítica con la occidentalización del Estado. Las críticas a la reina Rania por los sectores más ortodoxos son conocidos. ¿Ha existido la sensación de miedo en algún momento?

Sensación de revolución no ha habido. Jordania es muy diferente a Libia o a Egipto. El Rey, además, fue muy inteligente y comenzó con las reformas internas dos años antes de que estallaran los conflictos. Quienes han estado en contra del Rey han sido grupos con intereses. Pero Jordania es muy diferente a otros países porque tenemos un alto nivel de educación y es una sociedad culta. No hay apenas analfabetismo comparado con otros países y eso ha ayudado.

Usted, que se mueve en el mundo del arte y tiene una mirada diferente, ¿cree realmente que está en un momento de cambio?

Diría que de incertidumbre. Creo que hay mucho arte conceptual. No soy crítica de arte, pero no todo lo que veo me gusta. También tengo la sensación de que muchos artistas buscan el exhibicionismo, el shock.

¿Y qué le parece que países como Dubái o Emiratos Árabes conformen grandes museos a base de talonario y compren las mejoras obras que salen al mercado como un nuevo reclamo turístico?

Es así, pero no debo opinar.

Ha venido a Valencia con una exposición de caligrafía o lo que es lo mismo la escritura convertida en arte. ¿Es un simple ejercicio estético o una verdadera narración?

Las dos cosas. En mi caso, mi caligrafía habla del amor. Otros hablan de cuestiones políticas o denuncias y críticas sociales. Yo trabajo sobre la idea estética. La caligrafía ofrece una identidad cultural y artística. Pero también he hecho abstracción.

¿Continúa siendo difícil ser mujer y artista?

No. De hecho, de mis investigaciones he descubierto que en el tercer mundo quien realmente hace arte es la mujer porque se queda en casa y dedica su tiempo a crear, a diferencia de Occidente donde la mujer tiene opciones a optar a otros trabajos. En el tercer mundo no existe la obligación de trabajar y las mujeres son más artistas que en Occidente porque están en casa.

¿Cómo ha visto la crisis europea?

Ha sido dura. Pero nosotros también hemos tenido algo de crisis. Nosotros somos un país sin petróleo ni gas.

Por J. R. Seguí

Fuente: Levante

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