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El Seed: «La escritura árabe llega al alma antes que a los ojos»

El artista franco-tunecino, lleva por un mundo un mensaje de paz mediante sus caligraffitis, con los que también busca ser un embajador de la cultura árabe.

En 2012, el artista graffitero el Seed buscaba una pared en la ciudad de Gabes, en Túnez, de donde es oriunda su familia. El minarete de la mezquita de Jara fue el escogido.

«Resulta que el minarete se estaba construyendo desde 1994. Durante 18 años, los 57 metros de cemento habían permanecido grises. Cuando me reuní con el imán y le dije lo que quería hacer me dijo: «Gracias a Dios, por fin llegaste» y me dijo que todos esos años estuvo esperando a alguien que hiciera algo al respecto. No me pidió nada, ni un boceto ni nada de lo que iba a escribir», recuerda el artista, durante una charla TED en la ciudad de Vancouver.

El minarete de la mezquita de Jara, con el mensaje de el Seed

«En cada obra que creo escribo mensajes con mi estilo de caligraffiti, que es una mezcla de caligrafía con graffiti. Uso citas o poesía – explica-. Pensé que el mensaje más adecuado para el minarete para colocarlo en una mezquita debía originarse en el Corán, así que elegí este versículo: «¡Oh, humanidad! Nosotros los creamos a partir de un solo hombre y una sola mujer y los hicimos pueblos y tribus para que pudieran conocerse unos a otros.» Fue una llamada universal a la paz, la tolerancia y la aceptación por parte de los que, por lo general, no tienen una buena imagen en los medios.»

La reacción fue inmediata: el resultado final combinado con el mensaje y las características de su obra no pasaron inadvertidas para la prensa internacional. En los últimos años, el Seed ha pintado sus caligraffitis en diferentes partes del mundo, desde Río de Janeiro hasta Ciudad del Cabo. «Estoy muy orgulloso de mi cultura y trato de ser su embajador haciendo uso de mi arte y espero que pueda romper los estereotipos que todos conocemos con la belleza de la escritura árabe», asegura.



 «Escribir mensajes es la esencia de mi obra. Lo divertido es que, en realidad, incluso la gente que habla árabe necesita realmente fijarse bien para descifrar lo que estoy escribiendo. Pero no hace falta saber lo que está escrito para sentir la pieza. Creo que la escritura árabe llega al alma antes que a los ojos. Tiene una belleza intrínseca que no es necesario traducir. Creo que la escritura árabe le habla a cualquiera. Siempre me aseguro de escribir mensajes relevantes para el lugar donde estoy pintando pero mensajes que tengan una dimensión universal.»

Claro que, en ocasiones, la reacción no es la esperada. En una ocasión en París, en el marco de un evento, alguien le ofreció su pared para pintar. «Cuando vio que estaba pintando en árabe estaba tan enojado, histérico, que pidió que borrara la pared. Una semana más tarde, el organizador del evento me pidió que regresara y me dijo que había otra pared, justo enfrente de la casa de esta persona. Así que este hombre estuvo obligado a ver mi pintura todos los días. Escribí: Abre tu corazón.»

Con información de La Nación

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Los mensajes ocultos de la Alhambra

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La propaganda es una constante del poder. En la España del siglo XIII, la dinastía nazarí hacía uso de ella a pleno pulmón. Además, contaba con un soporte extraordinario: los muros, columnas, arcos, fuentes y techos de la Alhambra. El resultado de ese ejercicio intenso de propaganda es que gran parte de las 10.000 inscripciones epigráficas que adornan la ciudad nazarí, frente a lo que se creía, no son bellos poemas ni piadosos versículos del Corán. Los epigramas más frecuentes relatan las hazañas y conquistas de los sultanes, la excelencia de sus construcciones y, por encima de todo, aquellos que contienen la leyenda “Wa-la galib illa Allah”, el lema de la dinastía nazarí que significa “No hay más vencedor que Alá”. Para los lectores de la época, aquello era, sobre todo, un recordatorio de quién les gobernaba.

Esa es una de las conclusiones a las que ha llegado el arabista e investigador científico de la Escuela de Estudios Árabes del CSIC Juan Castilla Brazales, quien, al frente de un equipo de una docena de personas, ha catalogado esas 10.000 inscripciones. El proceso ha supuesto localizar, traducir, vincular con leyendas similares, fotografiar y dibujar todas y cada una de ellas, realizadas sobre tres tipos de materiales: madera, yeso y piedra. Castilla ha completado un trabajo laborioso. “Es difícil encontrar en la Alhambra espacios libres de decoración; incluso los mocárabes, esas construcciones a base de prismas, incluyen a veces una inscripción en cada cara de esos prismas. He pasado horas buscando epigramas en el techo con los prismáticos”, recuerda.

Cúfico geométrico

Las inscripciones epigráficas de la Alhambra están escritas en árabe clásico pero son difíciles de leer para un lector árabe actual. “Es una caligrafía ornamental y además contiene ingredientes que dificultan su lectura”, cuenta Juan Castilla, “como ciertos adornos en la grafía y ornamentos florales”.

Tres son los tipos de letra usadas. La cúfica, de Kufa (Irak) fue la primera. Utilizada para copiar el Corán, se consideró letra sagrada. Fue sustituida por la cursiva hasta que los artesanos granadinos crearon la cúfico geométrico, “de una madurez creativa que nos sitúa ante una de las producciones estéticas más acertadas de cuantas aportaron los andalusíes al arte islámico”, concluye Castilla.

Herramienta publicitaria

La decoración árabe, al contrario que aquella de los palacios y catedrales europeas, renuncia a las figuras humanas y animales. Por ello, para la ornamentación de la ciudad nazarí los constructores recurrieron a formas geométricas y vegetales y, “en ausencia de unas artes plásticas desarrolladas, a la caligrafía”, explica Castilla. “La Alhambra no está plagada de poemas ni de citas coránicas porque uno de los principales objetivos de esta decoración es el refuerzo de la identidad. Es también una herramienta publicitaria”. Son frecuentes las jaculatorias en honor del dios musulmán, como “Gratitud a Alá” o “La gloria es de Alá”; a continuación, las votivas, epígrafes muy breves —de una o dos palabras— sobre conceptos abstractos como felicidad, gloria o bendición y las que ensalzan al monarca. Finalmente, inscripciones coránicas de más o menos extensión y leyendas poéticas.

La investigación de Juan Castilla y su equipo pone punto final a un trabajo que se inició hace 500 años. Tras la toma de Granada por los cristianos, la Alhambra se convirtió, también, en un espacio de visita y con ello, comenzó la curiosidad de estos visitantes por conocer el significado de los escritos. Pero esa tarea se había acometido solo parcialmente; únicamente se habían traducido los poemas, dejando de lado los epigramas de menor tamaño e importancia.

Una labor exhaustiva

Los primeros versos los tradujo, cuenta Castilla, el médico y morisco granadino Alonso del Castillo en 1564. El experto concluye ahora aquel trabajo y tantos otros “con una perspectiva diferente: la exhaustividad”. “No me conformé con las inscripciones que estaban a la vista, busqué en todos los sitios”, comenta. Así, ha encontrado inscripciones en estancias subterráneas, peldaños e incluso en material de derrumbe apilado durante siglos… A la pregunta de si existe algún criterio que determine la asociación entre cada inscripción y su ubicación, el investigador explica que cada sultán trataba de dejar su impronta y, efectivamente, los espacios se diseñaban seleccionando los epigramas. A veces se creaban citas para la ocasión y, en ciertos casos, se usaban fragmentos de textos ya existentes.

La catalogación ha sido recogida en Corpus Epigráfico de la Alhambra, una edición bilingüe de ocho libros-DVD interactivos que permiten al usuario conocer el detalle de todas las inscripciones: localización, traducción, fotografía, dibujo, contexto. La Unión de Editoriales Universitarias Españolas acaba de otorgar a esta obra el premio a la mejor edición nacional realizada en formato digital. Reynaldo Fernández, director del Patronato de la Alhambra y el Generalife, editor de la obra, anuncia que espera poner a disposición del público los últimos dos libros-DVD en el primer semestre del año próximo. La Alhambra tendrá, entonces, 10.000 secretos menos.

Versos de los epígramas de la Alhambra

Versos 2 y 3 del poema de la Fuente de los Leones de Ibn Zamrak

«Pues, ¿acaso no hay en este jardín maravillas que Dios ha hecho incomparables en su hermosura y una escultura de perlas de transparente claridad, cuyos bordes se decoran con orla de aljófar?»

Versos 3 y 4 del poema de la Torre de la Cautiva de Ibn al-Yayyab

«La Alhambra se ha adornado con ella de tal suerte que resplandece con la belleza de sus adornos y es una flor para quien la huele. Calahorra a la que sostienen las estrellas del espacio en la esfera celeste y la cruzan [las Pléyades y Piscis]».

Verso 14 del poema de la Sala de Dos Hermanas de Ibn Zamrak

«¡Qué arcos hay por encima, sostenidos por columnas, de luz engalanadas…»

Verso 4 del poema del Patio de Arrayanes de Ibn Zamrak

«A espada y a la fuerza en Algeciras entraste, abriendo puerta antes cerrada».

Por Javier Arroyo
Con información de:El País

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Rivera Núñez,varias generaciones de calígrafos

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La caligrafía es el arte de escribir con bellos rasgos, denotando en la escritura la personalidad, carácter y talento del que escribe. En mi familia paterna, conozco a partir de mi abuelo Fernando Rivera esta aptitud para la caligrafía, heredada a mi padre y mi hermano. En mi familia materna, está mi madre.

Me exigí conocer estos documentos para dejar constancia a futuras generaciones desde donde viene esta vena caligráfica. Como toda empresa fue difícil sacar de aquellos libros antiguos y ya con polilla las páginas deseadas. Mi tío Carlos, hermano de mi padre, colaboró conmigo y pude obtener tan deseado documento de mi abuelo Fernando.

Mi padre me facilitó el de mi madre, lo tomó de un cuaderno de planes de cuando ella  ejercía su carrera docente. Los rasgos de mi abuelo han quedado plasmados en las cartas de venta u otros documentos que se le encargaban en la alcaldía municipal de mi pueblo, la preciosa letra de ambos debió fascinar a más de alguna autoridad de la época así como lo sigue haciendo ahora con nosotros sus descendientes.

Una definición contemporánea de la práctica de la caligrafía es “el arte de dar forma a los signos de una manera expresiva, armoniosa y elegante” (Mediavilla 1996). La historia de la escritura es una historia de evoluciones estéticas enmarcadas por las habilidades técnicas, velocidad y limitaciones materiales de las diferentes personas, épocas y lugares. (Diringer 1968: 441).

La Caligrafía abarca desde creaciones completamente utilitarias hasta magníficas obras de arte donde la expresión abstracta puede (o no) sobreponerse en importancia a la legibilidad de las letras (Mediavilla 1996). La caligrafía clásica difiere de la tipografía y de la escritura manual no clásica, aunque un calígrafo puede ser capaz de crear todas ellas.

Mi padre es un ejemplo de ello, y es quizás el único en mi pueblo que aún llena diplomas con tinta china, en letra gótica  de forma manual y artística. Sus canutos y plumillas, siguen en vigencia y cada año parecen retomar nuevos brillos en sus manos. Él mismo cuenta que en sexto grado su profesor lo descubrió y le pidió que llenase él mismo su diploma de sexto grado.

Mi madre me contaba que cuando se graduó de profesora, envió una carta para solicitar un puesto en San Pedro Sula y fue su letra la que le dio el pase a ocupar tan ansiado puesto de trabajo en esa importante ciudad de Honduras.

Mi hermano Ovidio, es un abogado que persiste en mantener el cuidado de los rasgos de la letra, sus documentos parecen escritos a máquina, perfectos. Es un verdadero deleite leerlos y apreciarlos en su verdadera dimensión.

La tradición afirma que los caracteres chinos, la forma más antigua conocida de escritura de los existentes hoy en día, fueron inventados por Cang Jie  (hacia 2650 A. C.).

La cultura china concede una gran importancia a la caligrafía. Ésta se fundamenta en la belleza visual de los ideogramas, la técnica de su realización y los preceptos metafísicos de la cultura tradicional china.

La caligrafía occidental se desarrolla mucho más tarde y de forma totalmente independiente. Su origen es el alfabeto latino, con el que en la Edad Media escribían los monjes copistas sobre pergaminos.

Aproximadamente en la misma época la cultura islámica desarrolla su propia caligrafía, basada en el alfabeto árabe, y debido a la prohibición religiosa de representar seres vivos, la convierte en un arte decorativo de amplio uso en la arquitectura.

El bolígrafo primero, y posteriormente las máquinas de escribir y los ordenadores han supuesto la desaparición de la caligrafía de nuestra vida cotidiana. Sin embargo, es hoy un arte muy vivo, una forma de expresión artística que une la escritura con otras artes plásticas como el dibujo y la pintura y que da lugar a obras de gran belleza plástica, en las que constantemente buscan inspiración los creadores de nuevas tipografías.

La caligrafía está presente a nuestro alrededor en la publicidad, los logotipos de compañías y las etiquetas de muchos productos.

Es un verdadero banquete para nuestra vista, y para los que amamos las letras disfrutar de una forma de escritura que está ligada al talento, al cuidado, al arte a mano. Aún quedan calígrafos, y yo estoy feliz porque varios pertenecen a mi familia.

Por Perla Rivera Núñez (Poeta hondureña)
Con información de Diario Latino

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Hallan las páginas más antiguas del Corán

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La Biblioteca de la Universidad de Birmingham, en sur de Inglaterra, alberga los fragmentos más antiguos que se conocen del Corán, el texto sagrado del Islam, con mil 370 años de existencia. Se trata de unas cuantas páginas que habían sido olvidadas en la biblioteca universitaria por casi cien años, y fueron redescubiertos al revisar una colección de libros y documentos varios procedentes del Medio Oriente. Exámenes con carbón radioactivo determinaron su antigüedad, en un hecho que alegrará a los musulmanes, dijo a la BBC Muhammad Isa Waley, experto universitario. Las páginas fueron fabricadas con piel de carnero o cabra, y con más de 95 por ciento de precisión, se escribieron entre los años 568 y 645 de nuestra era. David Thomas, profesor de Cristianismo e Islam en la Universidad, resaltó que esas fechas se ubican a unos cuantos años de la fundación del Islam. Recordó que de acuerdo a la tradición islámica, el Profeta Muhammad (BPD) recibió las revelaciones que conforman el sagrado Corán entre los años 610 a 632. Es decir, el redactor de las páginas encontradas quizá conoció al Profeta (BPD)   y hasta pudo haberlo escuchado en sus prédicas, señaló. Las páginas se encuentran escritas en Hijazi* , una forma temprana del árabe, y es posible que existan otras tan o inclusive más antiguas, añadió

Las hojas contienen partes de los capítulos 18 al 20, escritos con tinta en una forma antigua de escritura árabe.

«Ahora sabemos que estas páginas (…) datan casi con seguridad de la época de los primeros tres califas», explicó Muhammad Isa Waley, conservador jefe para los manuscritos persas y turcos en la Biblioteca Británica (British Library).

«Según los relatos clásicos, era bajo el tercer califa Uthman Ibn Affan que se compiló y editó el texto coránico con el orden de suras (capítulos) que nos resulta familiar en el día de hoy», agregó.

Se considera que el Profeta (BPD) vivió entre 570 y 632.

La directora de colecciones especiales de la universidad, Susan Worrall, dijo a la BBC que los expertos que evaluaron el texto no imaginaron «ni en sus sueños» que fuese tan antiguo.

«Descubrir que teníamos los fragmentos más antiguos del Corán en todo el mundo ha sido emocionante», afirmó Worrall.

Este manuscrito del Corán se expondrá al público en la universidad entre el 2 y el 25 de octubre.

Nota
(*)
 Hijaz es una región con personalidad propia e influyente de Arabia, formada por una llanura costera y una larga cadena de montañas que acaba bruscamente en el desierto y en las estepas de Arabia central, de ahí proviene el nombre al-hijaz ‘la barrera’. Al ser la fuente de la fe islámica, su dialecto es contemplado por los eruditos musulmanes como la lengua del Corán. Demográficamente tiene varios centros urbanos y es región de agricultores y pastores con algunas tribus nómadas. Se han hecho pocos estudios sobre los dialectos del Hijaz salvo los de la Meca, Jedda y Medina, que muestran una unidad total (y curiosas afinidades con el árabe sudanés) pero existe suficiente material textual que permite hacer algunas observaciones generales.

La región más investigada es ‘Asir y la costa de Tihama, donde hay grupos sedentarios que sobrepasan a los beduinos, aunque viviendo en cerrada simbiosis. El dialecto de Tihama muestra características que evidencian su proximidad con África. Hay un cierto número de propiedades fonológicas que han sido apreciadas, lo que tiende a contraponer los dialectos meridionales hijazi con los najdi.

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Artesanía en Túnez

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Artesanía en Túnez

La riqueza artesanal de Túnez proviene de su contacto con las diferentes culturas que han pasado por su territorio. Al sustrato bereber hay que sumar influencias púnicas, romanas, árabes y, sobre todo, andalusíes. Contrariamente a la civilización occidental, la cultura islámica no diferencia entre arte y artesanía, o entre arte noble y artes menores. Los artistas han encontrado la manera de expresarse en la producción de objetos principalmente funcionales, aunque en muchas ocasiones el aspecto decorativo ha desplazado al práctico. La artesanía es la funcionalidad hecha arte.

Los modos de fabricación evolucionaron de manera palpable tras la creación de la Oficina Nacional de Artesanía que se creó después de que Túnez consiguiera la independencia. Hoy en día, los conocimientos ya no se transmiten de padres a hijos, sino en los talleres. Aunque la normalización de la producción limita la creatividad individual se ha conseguido mejorar la calidad.

Metal
Ebanistería y trabajo de la madera
Mantas
Cuero
Piedra tallada y estuco
Esteras
Pintura sobre vidrio
Alfarería y cerámica
Alfombras

Metal
En la Antigüedad, el trabajo del metal se limitaba al bronce colado. Los orientales (chinos, persas y otomanos) fueron los primeros que utilizaron hojas de cobre repujadas a mano para fabricar recipientes y utensilios.

La latonería produjo numerosos objetos de bronce macizo: majas, morteros, picaportes, candelabros, fundas de sable y las medias lunas que figuran sobre los minaretes.

La calderería fabricaba los calderos que servían para calentar el agua del baño, los recipientes de la colada o las ollas para preparar cuscús, todos ellos elementos indispensables para el ajuar de una joven. Aunque ni las cuscuseras ni las marmitas estaban jamás decoradas, las bandejas de dulces, los servicios de café, las palanganas y los aguamaniles sí que solían llevar una ornamentación finamente tallada: cipreses, rosetones y arcos de trazos delicados que recuerdan los orígenes turcos de la latonería tunecina.

Ebanistería y trabajo de la madera
Las viviendas tradicionales disponen de poco mobiliario: sillones, sillas, mesas y otros enseres voluminosos. La familia tradicionalmente come en el suelo. A veces, el único mueble que se puede encontrar es el baúl que se ha utilizado para hacer la mudanza y en el cual se guarda la ropa. Aparte de eso, en algunas casas sólo existen estanterías para los libros, las armas y los utensilios de cocina. Muchos de estos baúles y estanterías solían estar decorados con motivos que representaban bandejas de fruta, jarrones de flores, peces o manos de Fátima. Estas tradiciones se siguieron respetando en Sfax hasta que sus habitantes abandonaron las casas tradicionales.

En las residencias más acomodadas, los techos se pintaban y esculpían con exquisitos motivos geométricos y florales, a veces en dorado. Las puertas también se decoraban. En el s. XIX, la influencia italiana cobró una gran fuerza, principalmente en la capital, y las casas se vistieron de dorados y se abarrotaron de muebles, rompiéndose la armonía decorativa que había existido hasta el momento entre maderas, cortinas y alfombras. Hoy en día, la primacía del modo de vida occidental ha conseguido que las casas más pobres de Túnez tiendan a llenarse de muebles.

En el norte, en la región de Tabarka y Ain Draham, se utiliza la madera de olivo para fabricar tazones, cuencos y recipientes para el aceite. En el sur se emplea principalmente la madera de palmera para fabricar diversos productos, como las puertas de las viviendas tradicionales. En las casas trogloditas, los muebles, siempre los mismos, son verdaderas obras de arte. Las mujeres utilizan las ramas de olivo y de palmera para crear las estructuras que sirven de base para las camas o los espacios para almacenamiento. Una vez fijada al suelo y a las paredes, esta estructura se cubre con una mezcla de arcilla y salvado a la que se le suele aplicar una capa de yeso.

Mantas
Las mujeres que tejen las cortinas y las mantas suelen ser analfabetas (al menos las más ancianas), y tejer constituye para ellas un medio de expresión, por lo que se permiten una gran libertad y dan rienda suelta a su creatividad. Las cortinas y las mantas, símbolo de riqueza, son un elemento esencial en el ajuar de la futura esposa. En Udref es el marido el encargado de dotar de mantas a la casa. Sus madres confeccionan un hanbal , una gran manta de colores oscuros (azul o burdeos), decorada con patrones geométricos de colores claros. No es posible adquirirla, venderla, ni encargársela a un artesano. Representa la pieza más importante del patrimonio doméstico y nunca abandona la familia.

Estas largas mantas llevan a cabo múltiples funciones. Si se doblan sirven de colchón. Los días festivos decoran las paredes de la vivienda. En las casas tradicionales de los pueblos, cuando acaba la temporada fría, se lavan, se secan y se colocan como elemento decorativo sobre las camas.

Cuero
Hoy en día, los malaab o fantasías son los últimos testigos del arte de los guarnicioneros tunecinos que ocupaban hasta hace poco lugares importantes en los zocos. La silla, que lucía bordados de seda, oro y plata, era el mayor orgullo del jinete, la joya digna de su corcel árabe. Siempre estaba acompañada por una jáquima, una brida, una correa y unos estribos labrados. La mayoría de los guarnicioneros se han pasado actualmente a la producción de artículos para turistas .

La zapatería le debe mucho a la influencia de Cartago, que producía los famosos coturnos, un calzado de suela alta. Sus descendientes son las babuchas, que constituyen el calzado más popular de Túnez. Hoy en día, los babucheros han diversificado su producción, y Sfax se ha convertido en la gran ciudad del calzado industrial y artesanal.

Piedra tallada y estuco
El tallado de la piedra ha conocido un importante renacimiento en los últimos años, como lo demuestra la actividad de Dar Chaabane, que se ha convertido recientemente en La Meca de los talladores de piedra. Este fenómeno resulta especialmente sorprendente si tenemos en cuenta que el gusto de los tunecinos por los apartamentos modernos y el abandono de las medinas parecía condenar esta artesanía a su extinción. Tradicionalmente, incluso los propietarios más humildes adornaban su vivienda tallando el marco de una de las puertas en la parte menos resistente de la caliza o en una superficie ligeramente rosada de la arenisca. El artesano grababa en los dinteles inscripciones que invocaban la protección de Dios, motivos geométricos y florales, una mano rodeada de peces o la media luna y la estrella de la bandera nacional. Los propietarios más ricos decoraban sus casas con enlosados y columnas de piedra o mármol.

Tras un paréntesis de varias decenas de años se ha vuelto a una arquitectura que pretende ser “tradicional”, pero que se encuentra más cerca del arabismo y del pastiche. Tanto en los monumentos públicos como en las villas abundan arcos, columnas y marcos de puertas y ventanas. En algunos barrios residenciales también se pueden ver casas señoriales a medio camino entre el chalé occidental y el pastiche oriental. La talla de la piedra goza de gran importancia en este postmodernismo tunecino: fíjese, por ejemplo, en las columnas en espiral y en la exuberancia de tintes arcaicos.

En la decoración de interiores se utiliza la escayola, que se esculpe en la misma pared con cincel siguiendo un patrón geométrico.

Esteras
En un país en el que el mobiliario tradicional era tan sencillo, las esteras adquirieron una importancia notable. En invierno servían para que las alfombras no tocaran el suelo, mientras que unos cojines protegían a los habitantes del contacto con las húmedas paredes. En verano, las esteras ofrecían una superficie más fresca que la lana y más higiénicas que el suelo. La producción de esteras se desarrolló en varias regiones. En el campo son las mujeres las que tejen el esparto en un telar vertical. En las ciudades, los hombres trabajan los juncos sobre telares horizontales instalados a unos centímetros del suelo. En Nabeul se fabrican las esteras más elaboradas. Su decoración, que se inspira en la de las alfombras, se realiza con juncos pintados de azul, rojo, marrón o verde .

Pintura sobre vidrio
La pintura sobre vidrio es una de las pocas técnicas de artesanía popular que cumple una función estrictamente decorativa. Aunque en Europa se conocía desde el s. XIV, en Túnez apareció en el s. XIX. El artesano ejecutaba su obra sobre una placa de vidrio colocada al revés. Estos pintores ignoraban la sagrada regla islámica de no realizar ninguna representación figurativa y buscaban su inspiración en los cuentos, las leyendas y las hazañas de la gesta árabe: la conquista de Ifriqiya por los musulmanes, la ascensión del Profeta a lomos de un caballo alado, etc. Las obras más interesantes utilizaban la riqueza infinita de la caligrafía: las letras se convierten en elementos de decoración y el poema se transforma en una jaula de pájaros o en una escena bucólica. Algunas de estas piezas fueron creadas por verdaderos artistas, de los que hoy en día no se conoce el nombre… El arte popular suele ser un arte anónimo.

Alfarería y cerámica
Durante algunas excavaciones arqueológicas se han encontrado piezas de alfarería sumamente antiguas. La historia nos dice que los lugares de producción fueron variando: Kairuán sucedió a Cartago, Túnez reemplazó a Kairuán, y Nabeul sustituyó finalmente a Túnez y a Guellala, donde los alfareros practicaban su arte desde hace mil años. En cada una de estas épocas, cada ciudad contribuyó al enriquecimiento de la herencia común. Uno de los principales centros se encuentra desde hace tiempo en pleno corazón de la capital. Los artesanos de Túnez, especialmente prolíficos, se han visto expuestos tanto a la influencia morisca como a la española. De la importante comunidad de alfareros de antaño sólo sobrevive el nombre del barrio Qallaline (de qolla, que significa “cántaro de agua”), que se encuentra cerca de la plaza Bab Souika.

Nabeul
Nabeul es en la actualidad el centro de producción de alfarería y de cerámica más importante de Túnez. Sin embargo, la alfarería de Nabeul tal y como la conocemos hoy en día nació en realidad a principios del siglo s. XX. Los historiadores atribuyen la creación de un centro artesanal a los habitantes de Yerba, que podrían haberse visto atraídos por la presencia de arcilla de calidad en los alrededores de la ciudad. Todavía hoy, el “barrio de los yerbianos” es el de los alfareros.

Si bien la influencia de éstos es indiscutible, también han tenido gran importancia las aportaciones de los maestros artesanos franceses, que consiguieron resucitar las formas antiguas y la fabricación de esmaltes antiguos. Así, por el taller de la pareja Louis y Lucienne Tissier desfilaron los Kharraz (padre e hijo), los gemelos Abderrazaq y muchos otros que han dado su nombre a las fábricas de mayor prestigio. En los años treinta la reputación de la alfarería de Nabeul sobrepasó las fronteras nacionales. Los azulejos de motivos andalusíes o turco-persas llegaron a decorar varias viviendas californianas, como la de Gillette, de fama mundial por sus cuchillas de afeitar. Los dinámicos artesanos de Nabeul continúan adaptándose hoy a la evolución del país y de la clientela.

Sejnane
Tanto en los zocos como en los puestos de la carretera que lleva de Bizerta a Tabarka podrá encontrar algunas piezas de tonalidades ocres fácilmente reconocibles por sus motivos geométricos. Son obra de las mujeres de Sejnane que decoran copas, jarras y marmitas con pinceles de pelo de dromedario mojados en jugo de lentisco, alquitrán u ocre rojo. Se trata de una cerámica bereber primitiva y misteriosa, similar al arte marginal, cuyas creaciones más originales son pequeñas figurillas: muñecos, pájaros o dromedarios. Deben manejarse con precaución, pues están hechas de arcilla cocida al sol y son muy frágiles.

Guellala
En Guellala, al sur de la isla de Yerba, el trabajo de la tierra se remonta a tiempos inmemoriales. Los artesanos se han especializado en piezas de cerámica sin barnizar de formas muy básicas, principalmente ánforas o piezas de gran tamaño. Estas tinajas, que pueden contener hasta 200 litros, han sido siempre un elemento indispensable en las casas tunecinas para almacenar las reservas de aceite de oliva, grano o pasta.

Los habitantes de Yerba también fabrican piezas de cerámica barnizada, y muchos de estos modelos recuerdan a la cerámica cordobesa. Los colores que se suelen emplear son el verde y el ocre, en contraste con los vivos colores de Nabeul.

Moknine
Las piezas de cerámica de Moknine, al igual que las de Guelalla, no suelen estar barnizadas y son de textura porosa. Allí tienen su origen los botijos, que fueron indispensables durante mucho tiempo en la vida cotidiana. Antes de que las neveras se hicieran omnipresentes en todos los hogares, los botijos eran esenciales para transportar agua. Hoy día, el mercado se ha reducido considerablemente y los artesanos buscan trabajo en las técnicas de esmaltado.

Alfombras
En Túnez existen dos tipos de alfombras, las mergoum o de pelo corto y las zerbia , de nudos.

Alfombras de pelo corto
Existen varios tipos de mergoum , que son de origen bereber. Las más conocidas son los kilim , que mezclan tejido de tafetán con nudos. Se pueden encontrar en las regiones de Udref, de Yerba y de Sbeitla. También tienen mucha fama las de pelo corto de Gabes, Matmata, Kebili, Duz y Gafsa, pero las más llamativas son las de macramé o bakhnoug , una especie de pasamanería de moda en El Yem, Tataouine y Thibar. Independientemente de su origen, es imposible no quedarse impresionado por la extraordinaria riqueza de sus colores y sus formas. A pesar de que los motivos que se utilizan son geométricos (cuadrados, rectángulos, rombos, cruces, espigas, rayas y estrías), no existen dos alfombras iguales. Las líneas curvas no se usan mucho y los colores varían según la región y, en ocasiones, el pueblo. Un artesano siempre sabe de dónde viene una alfombra. En Gafsa, por ejemplo, las mergoum ostentan colores cálidos y motivos fantásticos. En la zona de Redeyef, Mdhila y Metlaui son evidentes las influencias de las tres ciudades; las alfombras están decoradas con motivos zoomórficos y a veces incluso antropomórficos, lo cual es único en el género.

Alfombras de nudos
Aunque hoy en día las alfombras de Kairuán figuran entre las más distinguidas, no se sabe mucho de su origen. Para algunos, la primera zerbia habría nacido en el s. XIX, cuando el gobernador de la ciudad arrancó el tejido de una alfombra de alta lana para ponerla en una de las mezquitas. Otros narran la intervención de una joven tunecina de origen turco, hija de uno de los tutores de los habus de Kairuán. De todas formas, a estas alturas la leyenda es lo de menos, ya que las alfombras de Kairuán se han convertido en una auténtica industria nacional que proporciona empleo a un gran número de personas.

La zerbia se inspira en las alfombras turcas, y a diferencia de las mergoum suele llevar un motivo central enmarcado por líneas gruesas. El fondo suele ser rojo, verde o azul, sin embargo los motivos presentan una paleta de colores más amplia. La alfombra de moda es la alloucha ( allouche significa “cordero”), que conserva los colores naturales de la lana, con tonalidades entre el blanco y el marrón.

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Un Corán de Al-Andalus de más de 800 años

Expertos españoles precisan que también podría ser un ejemplar magrebí de la misma época.

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Corán de Al-Andalus de más de 800 años

Una escuela islámica en el sur de Tailandia asegura poseer un Corán de Al-Andalus con una antigüedad de más de 800 años, aunque expertos españoles precisan que también podría ser un ejemplar magrebí de la misma época.

Mahamalutfi Hayisamae, director de la escuela Samanmit Wittaya en la provincia de Narathiwat, asegura que el Corán, que recibió de un amigo marroquí que vivía en Arabia Saudí, se encuentra en un mal estado de conservación.

El responsable indicó que el ejemplar está relacionado con Abdul Rahman Al Ghafiqi, el militar andalusí del siglo VIII derrotado por el franco Carlos Martel en la batalla de Poitiers, aunque no confirmó si el nombre está impreso en el Corán o no.

Además del ejemplar supuestamente andalusí, la escuela tiene una extensa colección de coranes antiguos de Egipto, Pakistán, Afganistán, Persia, China, India o Yemen.

«No tenemos suficiente experiencia y conocimiento para proteger estos coranes antiguos, y no tenemos suficiente presupuesto. Antes los guardaba en mi casa, aunque ahora tenemos una habitación especial en la escuela», indicó Mahamalutfi.

Algunos ejemplares cuentan con urnas de cristal y la habitación cuenta con una máquina deshumificadora, pero el director está preocupado por la conservación de los libros.

Restauración en Turquía

En este momento, recibe ayuda del Gobierno para enviar, poco a poco, los ejemplares a Turquía para su restauración.

Allí espera enviar el Corán supuestamente andalusí para que lo restauren y se pueda precisar su origen y fecha de elaboración.

Los profesores Juan Pablo Arias, de la Universidad de Málaga, y María Teresa Espejo, de la Universidad de Granada, indicaron, tras examinar unas fotografías, que el ejemplar tiene características similares a los coranes andalusíes y magrebíes.

«Después de observar las fotos (…) solo podemos decir que por el tipo de letra, decoración y características pudiera ser de tipo andalusí, o magrebí», afirmó la profesora Espejo.

«De todos modos no son elementos suficientes para tomar esta afirmación como concluyente. Habría que verlo ‘in situ’ y tomar en consideración otros aspectos», agrego la profesora titular del Departamento de Pintura.

La profesora, que participó junto con Arias en la restauración de un Corán andalusí del siglo XIII, aseveró que, en todo caso, las características del ejemplar de Tailandia indican que no es de esa misma época.

Más de una docena

Según el profesor Arias, «los coranes andalusíes y los magrebíes comparten muchas características por lo que a veces es difícil saber si son de uno u otro lugar (salvo que expresen claramente donde han sido copiados en el colofón o haya otro dato que nos ayude a identificarlo)».

El experto en lingüística árabe apuntó que la clave para detectar el origen del Corán es estudiar las «notas marginales y otros aspectos materiales (que) también suelen dar algunas pistas (tintas, soporte, tipo de encuadernación)».

Se estima que hay más de una docena de coranes de Al-Andalus.

Narathiwat, junto con las provincias tailandesas de Yala y Pattani, formó parte del antiguo sultanato de Patani, anexionado en 1902 por Tailandia y donde actualmente el 80 por ciento de la población es malayo-musulmana.

Con información de ABC

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La lengua española contiene 10.000 palabras árabes

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El director del Instituto Cervantes, Víctor García de la Concha, ha declarado que la lengua española contiene cerca de 10.000 palabras árabes, recogidas en el diccionario de la Real Academia de la Lengua (RAE).

Así lo ha señalado durante la celebración en el Congreso de los Diputados del Foro Interparlamentario Hispano-Marroquí que ha abordado las ‘Relaciones culturales en el marco de una herencia común’.

De la Concha ha afirmado que existen miles de palabras árabes en el español, mientras que por el contrario son «centenares» las palabras españolas que quedan en el árabe marroquí.

El director del Instituto Cervantes ha destacado la gran influencia del árabe en la literatura española, algo que se puede apreciar en el poeta místico San Juan de la Cruz, cuya madre era de ascendencia marroquí.

De la Concha ha explicado que la primera vez que se habló español en Marruecos fue a finales del siglo XIV, y ha subrayado que el español es hablado hoy en día «por un número elevado de marroquíes», debido en parte a la llegada de marroquíes a España.

En el curso pasado fueron más de 13.000 marroquíes los que se matricularon para aprender español en alguno de los seis centros del Instituto Cervantes en Marruecos, cifra que está registrando un ligero ascenso curso 2013-2014, ha indicado.

Por parte de Marruecos, el presidente de la Cámara de Consejeros del Reino, Mohamed Cheikh Biadillah, ha señalado que palabras como aceite, azúcar, Tarifa o sardina son árabes y ha recalcado las influencias mutuas entre ambos culturas.

Con información de : Europa Press

Ver también : La presencia árabe en la lengua española y Voces Náuticas de origen Árabe

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