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Cuarenta y Ocho horas en Dubai

Burj Khalifa, Dubai

Arquitectura impactante, coloridos mercados y excursiones al desierto, en una guía para descubrir este rincón de Medio Oriente.

Descomunal, intrigante, intensa, atrapante, seductora, lujosa, arquitectónicamente apabullante. Un oasis de modernidad en medio del desierto. A orillas del golfo Pérsico o Arábigo, Dubai –uno de los siete emiratos que, desde 1971, conforman Emiratos Arabes Unidos– supo colocarse en el horizonte de los viajeros como destino deseable a fuerza de construcciones y emprendimientos llamativamente desmesurados, una línea aérea de servicio impecable y varios galardones en su haber –Emirates Airline– y muchas inversiones de lujo, grandes marcas y exquisitas cadenas hoteleras que atrajeron a ricos & famosos de todo el mundo.

Si hay algo que define a este pequeño territorio que sólo se reconoce en la grandilocuencia, es que aquí, en Dubai, “nada es imposible”. Pasó de pequeña villa de pescadores a vibrante ciudad en crecimiento constante.

La visión y la determinación de los últimos jeques de la dinastía Al Maktoum –Rashid, luego su hijo Maktum y, el actual jeque de Dubai, su otro hijo Mohammed, quien también es vicepresidente y primer ministro de los Emiratos– ha sido decisiva. Sabiendo que el petróleo traería mucho dinero, pero que en algún momento se acabará, decidieron apostar al turismo y las finanzas como fuentes de ingresos.

El puntapié inicial estuvo dado, en gran parte, con la inauguración del Burj Al Arab, ese hotel que parece una vela en donde todos quieren pasar, aunque sea, una noche (tenga en cuenta que la habitación más económica cuesta US$ 2.700).

El resto se impuso como por arte de magia: la torre más alta del mundo –el Burj Khalifa–, uno de los shoppings más grandes, el Dubai Mall –hay 75 centros comerciales–, el mercado de oro más importante, el desembarco de reconocidos chefs –Gordon Ramsay, Marco Pierre White y Heinz Beck que acaba de abrir Social by Heinz Beck en el Waldorf Astoria de Palm Jumeirah– y hasta excentricidades como un centro de esquí dentro de un centro comercial –Mall of the Emirates– y emprendimientos inmobiliarios como Palm Jumeirah –un barrio con forma de palmera que ganó terreno al mar– y The World, similar, pero con islas que imitan formas de diversos países (aunque tuvo varias idas y vueltas).

The Palm, un gran barrio de casas privadas y resorts que, como indica su nombre, tiene forma de palmera (Emirates)

Es curiosa la multiplicidad de orígenes de su población: de los dos millones y medio de habitantes, el 80 por ciento proviene de otros países (India, Pakistán, Sri Lanka, Filipinas, Egipto, Inglaterra, Irán, Jordania, entre muchos otros). Son los “expatriados”. Aprecian la posibilidad de ingresos que les ofrece Dubai, aunque saben que nunca serán ciudadanos. Sus hijos, aunque nazcan en los Emiratos, tampoco. Muchos de ellos, incluso, trabajan aquí pero tienen a su familia en su país de origen.

Dubai ofrece cada vez más atractivos que lo convierten en un destino en sí mismo –playas, compras, un paisaje desértico para explorar, acuarios gigantes, parques acuáticos, discotecas, excelente infraestructura hotelera, muy buenos restaurantes–, pero es también la escala perfecta para quienes viajan desde Buenos Aires rumbo a otros destinos asiáticos. Desde el Creek, el famoso canal o cala natural que divide a la ciudad en dos, hasta los vertiginosos paisajes que regala el Burj Khalifa, la cultura emiratí y la soledad abismal del desierto, sugerimos aquí algunas propuestas para disfrutar este lugar en dos días. Y dejarse asombrar.

PRIMER DÍA

En Dubai la actividad comienza temprano. Es que al mediodía, el sol y el calor arrecian. Aunque la modernidad se impone y hay un estado de construcción constante, Dubai también tiene un pasado de pequeñas casas, pequeñas comunidades de pescadores, de torres de viento –algo así como los antepasados del aire acondicionado–, de buscadores de perlas y comerciantes marítimos.

En Al Bastakiya, zona restaurada, se pueden ver y recorrer calles estrechas y casas antiguas con patios en donde hoy funcionan galerías, museos, cafés y restaurantes. Hay unas 50 casas originales. También está la mezquita de Bastakiya –no está abierta a las visitas– y hasta se puede ver una parte de la antigua muralla de Dubai, que data de 1822.

Más cerca de la boca del canal, Shindagha también propone un recorrido por la historia ya que es el punto de inicio y posterior crecimiento de Dubai. Allí puede visitarse la casa del Sheikh Saeed Al Maktoum, de 1896 y con una interesante colección de fotos.

9.30 Museo de Dubai

​Construido en 1787, el fuerte Al Fahidi alberga el Dubai Museum (Museo de Dubai) desde 1971. Es una interesante muestra de la vida cotidiana en estas tierras antes del descubrimiento del petróleo. Hay antiguas barcas, objetos en exhibición con explicaciones en árabe e inglés y se destacan la recreaciones de escenas del Creek, casas árabes tradicionales, mezquitas, mercados, la vida en el desierto y la vida de los buscadores de perlas.

Las exposiciones dan cuenta de la evolución de Dubai en los últimos años: en 1912 se creó la primera escuela; en 1951, el primer hospital, en 1960, el aeropuerto, en 1966 se descubrió el petróleo, en 1997 se estableció el turismo como fuente de ingreso. También tienen su lugar los proyectos futuros. La entrada cuesta 3 dirhams (casi un dólar) y funciona de 8.30 a 20.30 (los viernes, a partir de las 14.30).

11.30 En los mercados

Busque una estación de cruce, súbase a un abra –barcazas con capacidad para hasta 20 personas– y atraviese el canal. También puede hacer un paseo a bordo, previo arreglo con el conductor, pero por ahora, cruce. Sólo hay que seguir el bullicio y los aromas para dar con al Mercado de las Especias, básicamente controlado por los iraníes (de allí provienen muchos productos).

Los grandes bolsones coloridos sobre la calle y los pasillos muestran canela, anís, pimienta negra, lima, sal, azufre, pimienta blanca, azafrán, chile, cúrcuma, ajo seco. En la tienda de Abdul Jalil me dejan probar unos pedacitos de chocolate de colores. Asegura que tiene el mejor puesto y que aquí se consiguen, además de las especias que están a la vista, otros productos como viagra natural, un aceite de Argán para el cuidado del pelo y de la piel y también un aceite de hormiga para depilarse. Y un montón de objetos ideales para turistas que no compran especias, pero sí souvenires. Como en todo mercado hay que regatear (podrá obtener hasta un 20 o 30 por ciento de descuento sobre la tarifa inicial).

Junto al puesto de Abdul hay un local que prepara jugos naturales. Si tiene sed, este es el momento (5 dirhams los pequeños, 10 los más grandes).

Mercado de Especias, Dubai

Tras detenerse a revisar pashminas, zapatitos en punta como los de los cuentos de Aladino, alfombras y promesas de “los mejores productos de Dubai”, desembocará en el gran Zoco del Oro, una suerte de galería semicubierta, con aire acondicionado, que concentra más de 300 tiendas –en todo Dubai hay cerca de 700 joyerías– que venden anillos, pulseras, colgantes y hasta lingotes de oro.

Mercado del Oro en Dubai ©AP Photo/Kamran Jebreili

Aunque no tenga pensado comprar joyas, tiene que conocer este lugar. Me detengo en una vidriera y un hombre, desde adentro, levanta un cartel que tienta con un 70 por ciento de descuento. En otro negocio, la gente se agolpa para tomar fotos del Najmat Taiba, el anillo de oro más pesado del mundo que tiene 5,71 kilos de piedras preciosas engarzadas. Un récord Guinness. En algunos pasillos laterales hay tiendas que ofrecen productos de plata.

Al salir, dése una vuelta por los negocios que venden perfumes. El fuerte son las fragancias árabes, bien potentes, pero también tienen las marcas famosas presentes en todo Duty Free Shop.

14.00 Almuerzo frente al mar

No es una buena hora para exponerse al sol, pero si se acerca a la playa Jumeirah Beach verá mucha gente disfrutando del mar. Claro, aquí es otoño y las temperaturas son más agradables como para permitirse estar en la playa. En verano, el calor es abrumador. La propuesta es darse una vuelta y almorzar en The Walk o The Beach, complejos de negocios, bares, heladerías y restaurantes a orillas del mar. Hay de todo, desde hamburgueserías y heladerías, hasta restaurantes especializados en comida étnica.​

16.00 Del té de lujo al esquí

Si almorzó recién y de manera abundante, quizá aún no esté listo para esta propuesta… pero es una de las posibilidades para conocer el hotel Burj Al Arab. El hotel 5 estrellas tiene el ingreso restringido: sólo pueden entrar los huéspedes o quienes tengan reserva para comer o tomar el té. Por US$ 170 (más US$ 30 si quiere una mesa junto a la ventana) se puede tomar el té en el Sky View Bar, en el piso 27. Las infusiones o el café se sirven acompañados de canapés de caviar, salmón, palta, tarteletas, frutos rojos con crema y tortas. Y se paga de manera anticipada para confirmar la reserva.​

Burj Al Arab Hotel en Dubai

El hotel es excéntrico y lujoso, pero si quiere ver con sus propios ojos algo más increíble aún, acérquese al Mall of the Emirates. Sí, es un centro comercial; no, no lo estoy mandando de compras. La sugerencia viene a cuento de que allí, dentro del shopping, hay un complejo de esquí: una ladera cubierta de nieve, aerosillas, gente envuelta en abrigadas camperas que calza esquís y tablas de snowboard y gomones para hacer culipatín. En el medio del desierto, esquiar sobre nieve ¡también es posible!

19.30 Cena en el Creek

Para terminar un día apasionante, una buena alternativa es recorrer el Creek a bordo de uno de los tantos barcos (dhows) con cena a bordo (no todos tienen el mismo horario). Los precios varían, esencialmente, en función de la comida que ofrecen. Pero todos regalan bonitas vistas nocturnas de la ciudad. Incluso los mismos barcos tienen luminarias que recorren su perímetro. Así, el canal también atrae con estas embarcaciones que, suavemente, vienen y van, coloreando la noche.​

SEGUNDO DÍA​

10.00 En la mezquita​

Quienes están interesados en acercarse a la cultura emiratí e islámica, la mezquita Jumeirah ofrece una visita guiada todos los días a las 10 de la mañana, excepto los viernes. Hay que llegar unos minutos antes para registrarse y abonar la visita (US$ 5,50). Se trata de una charla de 75 minutos sobre los pilares de esta religión, los rezos, la indumentaria, las creencias… incluyendo un espacio en el que se contestan inquietudes. Para ingresar, se requiere que las mujeres cubran su cabeza (si no tiene un pañuelo a mano, le ofrecerán uno) y los hombres no pueden entrar con bermudas o shorts, así que también podrán utilizar kanduras (vestimenta tradicional) que tienen a disposición y cubren todo el cuerpo. El calzado debe quedar afuera. La charla es en inglés.​

Mezquita Jumeirah en Dubai

Si este no es plan para su mañana, un paseo en lancha (no por el Creek sino por mar abierto) para ver la ciudad desde el agua es una alternativa divertida. Parten desde Dubai Marina. Un paseo de 75 minutos cuesta US$ 56; de 90 minutos, US$ 79. Los precios y los recorridos varían según la empresa. Si contrata el paseo en una lancha descubierta, no olvide llevar gorro y abundante protector solar.

12.00 Desde las alturas

Como una aguja que busca alcanzar el cielo, el Burj Khalifa, con sus 828 metros, el edificio más alto del mundo, es una visita ineludible, a menos que sufra de vértigo. Parte del complejo del Dubai Mall, el Burj Khalifa ofrece vistas panorámicas de la ciudad y la experiencia de estar en una leyenda arquitectónica. Hay distintas opciones para la observación: el piso 124, por un lado, y la experiencia premium que combina observaciones desde el piso 125 (456 metros) y el 148 (555 metros), recientemente inaugurado. Los tickets suelen agotarse rápidamente. Se recomienda comprarlos con anticipación. La hora más solicitada es la del atardecer.​

Ya con los pies en la tierra, es tiempo de ver de cerca la Fuente de Dubai y de recorrer el Dubai Mall, interesante por su tamaño, por las tiendas, por el Aquarium y Underwater Zoo y por The Waterfall, caída de agua circular, que atraviesa varios pisos y tiene esculturas de hombres tirándose de cabeza.

El Burj Khalifa, Dubai

15.30 Rumbo al desierto

El desierto, las dunas, los orix, las gacelas. A fin de cuentas, el desierto es el paisaje natural de esta región y no conocerlo, no sentir la inmensidad del terreno, sería minimizarlo. Varias empresas ofrecen safaris en una zona cercana al centro de la ciudad. La compañía Arabian Adventures trabaja con zonas exclusivas, en este caso con la Dubai Desert Conservation Reserve, más alejada. Allí se llega en vehículos 4×4. La primera propuesta es disfrutar de un espectáculo en el que muestran cómo los halcones –ave de rol preponderante en la cultura de Medio Oriente– ayudaban a los beduinos con la caza.

Al Maha Resort & Spa de Dubai, un hotel de lujo en medio del desierto.

Luego, la diversión comienza: las camionetas, con menos presión en las gomas, surcan las dunas –siempre por rutas preestablecidas, se trata de una reserva– a modo de montaña rusa. La parada es para ver la puesta del sol, imperdible, en un horizonte de arena. Luego se puede cenar en una suerte de campamento beduino con todas las comodidades. Dátiles y café para la recepción, comida buffet que se disfruta en mesas bajas y almohadones, tatuajes de henna a disposición, breves paseos en camello, shisha (arguile) para fumar tabaco, un puesto de Al nassma, que vende chocolates hechos a base de leche de camello y, para el final, los seductores movimientos de una odalisca.

Paseos en camello por el desierto (Emiratos)

Con la noche, la oscuridad en el desierto es total. La 4×4 desanda la ruta. Allí, a lo lejos, nos esperan las luces de Dubai, ese oasis urbano, de vanguardia, que desafía al desierto y sorprende constantemente a los visitantes.​

Por Grisel Isaac
Con información de Clarín

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Orden de San Juan a Renzo Piano: en busca de la gran historia de Malta

La Marina de La Valeta

Un viaje a La Valeta (Malta): mucha historia y una curiosa mezcla de cultura británica y mediterránea.

La República de Malta es un archipiélago del que destacan tres islas mayores y habitadas: Malta, Gozo y Comino. A medida que lo recorra, el visitante lo reconocerá como un pequeño lugar lleno en su interior de muchos lugares.

Tras la primera impresión de su condición de excolonia británica recordada por detalles como la conducción por la izquierda y los inconfundibles buzones y cabinas telefónicas rojas, inmediatamente se entiende esa impronta como una más de las múltiples que han intervenido y configurado este pequeño país de medio millón de habitantes, en el que se escucha hablar con fluidez maltés, inglés e italiano, y en cuyo paisaje y carácter se resume todo lo esencial del espíritu del Mediterráneo.

Estructuras como los templos megalíticos de Hagar Qim (erigido entre los años 3600 y 3200 a.C.) y Mnajdra, donde se celebraron sacrificios, ofrendas y oráculos rituales, ponen de manifiesto la larga historia del territorio maltés. La marcada impronta de la cultura árabe durante algunos siglos del periodo medieval se palpa, más que en vestigios arquitectónicos, en su eco en el idioma maltés y la toponimia. La de la cultura siciliana, que sucedería a los árabes en el dominio de la isla, en su comida y en la conformación de una clase aristocrática.

Pero es imposible entender la historia de los últimos cinco siglos de Malta sin la crucial impronta de la Orden de San Juan (también conocida como Orden de los Hermanos Hospitalarios u Orden de Malta), que llegaron en el siglo XVI, cuando Carlos I de España les cedió el archipiélago a cambio de pago anual de un halcón como renta, y que fueron expulsados por Napoléon.

De la llegada de los caballeros de la Orden data la fundación de su capital: La Valeta, que se decidió construir tras el Sitio de Malta (1565). Jean Parisot de la Valette, Gran Maestre de la Orden, dio inicio a la erección de la ciudad amurallada. Murió sin verla culminada y sus restos reposan en la Concatedral de San Juan, joya barroca de la ciudad. Este templo, proyectado por el arquitecto local Giormu Cassar entre 1572 y 1578, impresiona por el contraste entre su austero exterior y el exuberante barroquismo de su interior. Alberga ocho capillas, cada una de las cuales está dedicada a un santo patrón de cada una de las ocho lenguas de la Orden. Por su riqueza ornamental, destaca en particular la Capilla de Aragón, dedicada a San Jorge. Testimonio de la breve estancia de Caravaggio en la isla, donde recaló huyendo de una acusación de homicidio, son La decapitación de San Juan Bautista y San Jerónimo escribiendo, que pueden contemplarse en el oratorio de esta catedral.

Otro edificio protagonista y vinculado a la Orden es el Teatro Manoel, mandado a construir en 1731 por el Gran Maestre Manoel de Vilhena, responsable de importantes proyectos de obras públicas. Éste es hoy uno de los teatros más antiguos de Europa.

El recorrido por la historia arquitectónica de La Valeta ofrece detenerse en la Casa Rocca Piccola, el Fuerte de Sant’Elmo, la iglesia de San Pablo Naufrago (que recuerda el paso de San Pablo por la isla, en su peregrinación a Roma) y el Albergue de Castilla-León y Portugal.

Renzo Piano

Trabajo de Renzo Piano en La Valeta- Michel Denance

El visitante interesado en lo contemporáneo hallará en el reciente proyecto City Gate desarrollado por el arquitecto italiano Renzo Piano, y que ha consistido en la completa reorganización del principal acceso a La Valeta, un interesante ejercicio de rehabilitación, preservación y reconocimiento del rico y complejo pasado de Malta y su presencia dentro de los avatares de la historia mediterránea. La intervención mejora las cualidades urbanísticas del entorno e integra varias partes: la puerta de entrada a ciudad y el entorno inmediato alrededor de la muralla; el diseño de un teatro al aire libre dentro de las ruinas de la ópera decimonónica (arrasada por las bombas de la Segunda Guerra Mundial) y la construcción de una nueva sede parlamentaria.

Detenerse para una pausa en el Caffe Cordina, que ocupa un antiguo edificio en tiempos conocido como la Casa del Tesoro de la Orden, permitirá contemplar los frescos de Giuseppe Calli, que decoran su bóveda.

Al otro lado del Gran Puerto se encuentran Las Tres Ciudades: Vittoriosa (o Birgu), Cospicua (o Bormla) y Senglea (o L-Isla). La visita a esta zona, cuyo patrimonio artístico y arquitectónico sufrió seriamente los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial, es especialmente importante para comprender la densidad de la historia de Malta.

Por Fredy Massad
Con información de ABC

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José y María llevan a Jesús a Egipto, huellas que dejaron a su paso

“José se levantó, tomó al niño y a su madre, y se retiró a Egipto; y estuvo allí hasta la muerte de Herodes” (Evangelio según San Mateo)

Las autoridades de El Cairo quieren promocionar el itinerario de la Sagrada Familia perseguida por Herodes. Una ocasión para recordar los profundos lazos entre el judeo-cristianismo y aquel país.

El episodio bíblico a que hace referencia este itinerario está relatado en el capítulo 2 del Evangelio de Mateo. Los reyes magos, luego de encontrar a Jesús, se retiraron de Belén por otro camino, para no tener que informar a Herodes de su paradero. Entonces, cuenta Mateo, “el Ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo: ‘Levántate, toma contigo al niño y a su madre y huye a Egipto; y estate allí hasta que yo te diga. Porque Herodes va a buscar al niño para matarle'”. José “se levantó, tomó de noche al niño y a su madre, y se retiró a Egipto; y estuvo allí hasta la muerte de Herodes”.

La Biblia no dice nada más sobre este azaroso viaje, pero sí la tradición copta, es decir los católicos egipcios, y algunos evangelios apócrifos.

Después de la exitosa gira del papa Francisco por ese país, el gobierno egipcio decidió crear un comité para analizar qué lugares son los más adecuados e interesantes para ofrecer a los viajeros. La idea es promover para el turismo religioso la ruta que se cree que la Sagrada Familia recorrió en el país árabe al huir de Palestina. Con este propósito, el ministro de Turismo, Yehia Rashed, viajó a Roma para reunirse con representantes del sector del turismo en la Ciudad del Vaticano.

Pero este paso de la Sagrada Familia por Egipto es un episodio de significado más teológico que histórico, es un desvío necesario para que se cumpliera la profecía. “De Egipto llamé a mi hijo” (Mateo 2:15).

En la Biblia, ningún otro pueblo está tan estrechamente ligado a la epopeya judía como el egipcio. Fue en Egipto donde Moisés supo quién era y fue en el Sinaí donde recibió la revelación que lo hizo monoteísta.

Aunque no existen rastros arqueológicos de este viaje, desde el fondo de los tiempos, muchos estudiosos del cristianismo han especulado sobre cómo pudo haber sido.

Del exilio egipcio de José, María y Jesús surge además una comunidad cristiana de raíces muy hondas en la historia: los coptos. En cuya tradición está muy arraigada la llamada ruta de la Sagrada Familia, que dejó en su paso muchos sitios santos, venerados hasta la actualidad.

La Iglesia San Sergio en El Cairo, uno de los sitios por los que pasó Jesús en su exilio egipcio

En esta nota se reconstruye ese itinerario y sus razones, con el auxilio habitual del profesor Sergio Prudencstein, especialista en Medio Oriente, docente en la Universidad de Belgrano, y autor, entre otros, de Los escribas de Dios (2015), Moisés, la verdadera historia (2016) e Islam, para saber de qué hablamos (2016), todos de Ediciones Fortnel.

¿Por qué van José y María a Egipto? Existen tanto razones geográficas, como teológicas y culturales para que éste haya sido el sitio elegido.

Era imposible huir hacia el Norte -tierras y pueblos inhóspitos- y hacia el Este -desierto interminable-, por lo que el refugio de todo el que quisiera escapar a la jurisdicción de Herodes era Egipto.

“Por eso, aún sin mandato del ángel, ellos habrían escogido ese destino”, escribió Frank Duff, irlandés, siervo de Dios, fundador de la Legión de María y uno de los que más ha escrito sobre este tema.

En cuanto a lo teológico, son varios los puntos que conectan a Egipto con la Biblia.

El Nuevo Testamento hace un paralelo entre la vida de Jesús y la de Moisés, nacido en Egipto, y gran profeta hasta la llegada del que los cristianos consideran el Mesías.

El propio Moisés les había anunciado la llegada de ese otro profeta: “Profeta de en medio de ti, de tus hermanos, como yo, te levantará Jehová tu Dios; a él oiréis” (Deuteronomio 18:15).

La niñez de Jesús es equiparable a la de Moisés. Es buscado por el rey Herodes para matarlo. Herodes toma las mismas medidas persecutorias que el faraón. No es casual que el niño y su familia huyan del rey hacia Egipto, al lugar donde nació Moisés, para que se cumpla la profecía, como lo recuerda Mateo (cap. 2, versículo 15), “…y estuvo allá hasta la muerte de Herodes, para que se cumpliera lo que el Señor habló por medio del profeta, diciendo: De Egipto llamé a mi Hijo”). Está haciendo referencia al profeta Oseas, del siglo VIII antes de Cristo: “Cuando Israel era niño yo lo amé y de Egipto llamé a mi hijo” (Oseas 11:1)

El Nuevo Testamento hace una relectura del Antiguo y especialmente del Exodo. Jesús viene a dar una nueva ley. No es casual que la Pascua sea la culminación, tanto del éxodo como de la vida de Jesús.

El exilio de la Sagrada Familia puede además ser visto como una vuelta a una antigua tierra en la cual sus antepasados, antes de la esclavitud, fueron prósperos. Mil años antes, Abraham, José, Jacob fueron prósperos en Egipto. El recorrido que hacían María y José había sido atravesado por todo su linaje. Era un lugar donde se podía esperar encontrar descanso y alimento. Un lugar que pese a la opresión está asociado a la prosperidad; . Egipto es sinónimo de esclavitud pero también de prosperidad y sabiduría. Por otra parte existía, en ese tiempo, una colectividad judía importante en Egipto.

Finalmente, pero no menos importante, está el aspecto cultural: Egipto era el paso obligado de todos los sabios del mundo antiguo.

La más antigua tradición de la Iglesia basada en una una visión del Papa Teófilo (s.IV), dice que José llegó con su familia hasta Heliópolis -hoy, suburbios de El Cairo-. De la Palestina romana hasta el Delta del Nilo y de ahí hasta Heliópolis. ¿Por qué es importante Heliópolis?

Los magos de la corte del Faraón en tiempos de Moisés eran los únicos, según la Biblia, que imitaban los milagros de Dios. Eran originarios de Heliópolis, donde va la Sagrada Familia. Hay una sabiduría que los antiguos reconocían en Egipto. En aquella época, magia y sabiduría estaban mezcladas. La separación entre lo mágico y lo científico es muy posterior. En la Antigüedad todos los sabios debían pasar por Egipto para ser legitimados: Tales de Mileto, Pitágoras, el propio dios Hermes personificado. Según Herodoto, hasta los dioses griegos se refugiaron en Egipto.

Jesús vuelve sabio de Egipto. En cierta forma, así lo presentan los Evangelios, como un sabio helénico. Es un Maestro, que se ha rodeado de discípulos. Su lenguaje es filosófico, sus frases, de significado universal.

Jesús es presentado como un sabio helénico, un Maestro rodeados de discípulos, que habla con un lenguaje filosófico

Este es un momento en que la cultura helénica era mucho más importante que la romana.

Cabe aclarar que no se trata ya del fenómeno sapiencial ateniense sino básicamente alejandrino, el que nace en Alejandría, es decir, una cultura sincrética. Esta ciudad, fundada en el 330 antes de Cristo por Alejandro Magno conecta, por su situación geográfica, a Oriente con el mundo griego.

Demetrio de Falero, dramaturgo, historiador, esteta -un sabio al estilo ateniense- llegó en el año 296 a.C. a la corte de los lágidas, es decir los Ptolomeos, tras ser echado de Atenas, y los convence de convertir a Alejandría en un centro cultural, convocando a intelectuales y artistas, formando una biblioteca y museo, siguiendo el modelo ateniense. En ese mismo Egipto ptolemaico es donde se traducen al griego los libros de la Torá y demás libros judíos y se los llama por primera vez “Biblia”. Es la llamada Septuaginta o Biblia de los 70, porque según la leyenda Ptolomeo llamó a 70 sabios del templo de Jerusalén, los encerró en el faro de Alejandría, a cada uno en un cuarto distinto, y todos debían traducir la Biblia a la vez y todas las traducciones resultaron idénticas lo que implica que estaban inspiradas por Dios.

Los Ptolomeos pensaban que si conocían el pensamiento de todos los pueblos, los podrían conquistar. Por eso hacían estas traducciones. Pero la Biblia les fue especialmente recomendada por ser considerada cercana a la filosofía griega, incluso con una analogía con Platón y Aristóteles, que eran unívocos en la idea de Dios.

Todo esto habla del lugar central que ocupaba Egipto en el mundo Antiguo tardío. El idioma franco del Mediterráneo era el griego y no el latín. Se puede fechar este dominio de cultura helénica -más transmisión cultural que imposición- de Alejandro Magno a Cleopatra, es decir, unos 300 años.

El cristianismo penetrará con bastante facilidad en Egipto porque estaban acostumbrados a conceptos como el del dios que muere y resucita (Osiris) o la Diosa Madre (Reina del cielo, Isis amamantando al niño), el paraíso como premio y la vida en el más allá.

Incluso el concepto de Trinidad. El Sol (Ra) era Horus por la mañana, Ra al mediodía, Osiris al anochecer. Tres distintos pero uno solo. Ra naciendo, Ra adulto, Ra muriendo.

Sólo hubo disenso en torno al concepto de si el cuerpo de jesús era o no humano. Es decir, niegan la doble naturaleza de Jesús, por ello serán llamados monofisitas. Esta diferencia se plasma en cisma en el Concilio de Calcedonia (451 d.C.) y desde entonces la Iglesia ortodoxa griega sigue un camino propio.

Más tarde la llegada del Islam a Egipto cambiará el escenario. Pero la religión copta sigue viva.

Cerca de las ruinas de Heliópolis, las ruinas de la Iglesia en San Sergio que contiene la cueva donde según la Biblia se refugió la familia de Jesús. Los detalles los dan los primeros apologistas del cristianismo. Toda la apologética es muy rica en exégesis.

Los 7 lugares más importantes del recorrido de la Sagrada Familia

El mapa muestra el itinerario de la Sagrada Familia en Egipto

El itinerario que se describe viene de la visión del papa Teófilo (s IV).

El libro de los coptos Registro de los hechos históricos y religiosos de Jesús, fue dictado por Teófilo, originario de Alejandría, que muere en el año 412.

El primer tramo es de Gaza a El Arich, un puerto de la península del Sinaí, sobre el Mediterráneo, que antiguamente se llamaba Rinocolura, que significa “Ciudad de los desnarigados”, ya que allí eran desterradas personas que sufrían ese horrible castigo.  Era además, el límite entre el Reino de Herodes y el Egipto Romano.

James Duff especula con que es muy posible que, para hacer el viaje, se hayan unido a una caravana. De día, habrán soportado un calor intenso y mucha sed. De noche, se verían obligados a dormir a la intemperie y soportar el intenso frío.

El itinerario que siguieron José, María y Jesús fue establecido a partir de una visión del Papa Teófilo en el siglo IV

1a parada: Pelusio. El lugar nº 1 en importancia. Hoy El Farma. Ubicada entre Sinaí y el Delta. Los arqueólogos han encontrado allí una Iglesia muy antigua quizá la más antigua de Egipto. Un edificio del siglo I posiblemente usado como Iglesia desde el siglo III. Una antigüedad que demuestra que la práctica del cristianismo era anterior a Constantino, al cristianismo oficial.

2ª parada. Tell-Basta o Bubastis. 80 kilómetros al noroeste de El Cairo. Allí se atribuye a Jesús el haber hecho el milagro de crear un manantial. El agua era un factor crítico en esos lugares. Si bien la tradición dice que Jesús hizo varios milagros a lo largo del trayecto, también hubo incidentes. Aquí, fue perseguido por la gente porque a su paso caían estatuas de dioses y faraones. Esto también se corresponde con una profecía, en este caso de Jeremías: “Y pondrá fuego a los templos de los dioses de Egipto y los quemará, (…) Además quebrará las estatuas de Bet-semes, que está en tierra de Egipto, y los templos de los dioses de Egipto quemará a fuego” (Jeremías 43)

3a parada: Belbeis. A 55 km de El Cairo. Allí, la Virgen y el Niño debajo de una acacia que supuestamente aún existe. Son varias las ciudades que dicen tener un árbol sagrado.

Según la tradición, en varios sitios se conservan árboles a cuya sombra descansaron María y el niño Jesús

4º parada: Sakha. Cruzan el Nilo para ir a este lugar. Allí los coptos registran una reliquia. La huella de la pisada de Jesús niño sobre una roca. Hace unos 20 años se la destapó y el público la puede ver y tocar en la Iglesia de la Virgen María.

5º parada: El Uadi el Natrun, cerca de El Cairo, que era el sitio de donde extraían la sal para las momificaciones. En la zona hay toda una serie de monasterios (cabe recordar que el monaquismo es una creación copta). Monasterio de El-Serian y la Iglesia del Monasterio de Abu Maqar. Todo alrededor del valle de Natrón, que es un oasis.

6º parada: Heliópolis. Cruzando el Nilo hacia el este, van a Matiaré (un barrio aledaño). Era una aldea muy habitado por judíos. Allí José trabajó como carpintero. Se instala por bastante tiempo. Son protegidos por la colectividad judía del lugar. Allí había muchos sicomoros. Y dicen que aún está el sicomoro de María y el Niño. Dicen que aún está. Fue ahí donde Jesús creó una nueva fuente de agua. María lavó la ropa del niño y arrojó el agua al suelo y nació una planta de bálsamo. Muy visitada en la Edad Media por sus propiedades curativas. Iglesia de la Virgen, Convento de la Virgen. La mayor parte de los escritores antiguos han recalcado la caída al suelo de todos los ídolos de un templo vecino al paso de la Sagrada Familia por los arcos macizos de piedra de Heliópolis. Entonces, el gobernador del lugar quiso matar a Jesús. La Sagrada Familia se escondió entonces en una cueva durante unos quince días. Sobre ese sitio se levanta hoy la Iglesia de San Sergio. Es el monumento copto más importante.

La gruta en la cual se ocultó la Sagrada Familia durante quince días, en la Iglesia San Sergio

7a parada: Monasterio de Al Moharrak. Es el más importante, porque es el lugar del renacimiento, como si el Niño volviera a nacer en el momento en que Dios les dice que pueden volver. Una segunda Belén.

Este itinerario se vincula en cierta forma a la gran cantidad de Iglesias y monasterios que hay.

En la Edad Media se creía que si no había una reliquia, un objeto sagrado, en el lugar no se podía edificar una Iglesia. La Iglesia era antes que nada un relicario. ¿Y qué mejor reliquia que el paso de Jesús?

Por Claudia Peiró 
Con información de Infobae

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