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Israel: la soberbia de un estado

“Como judío, puedo decir que la virtud, la esencia de nuestra historia desde los tiempos de Abraham y de los mandamientos de Moisés, ha sido una oposición sin compromisos a cualquier forma de ocupación, de dominación o de discriminación. Para nosotros, Israel no es sólo una patria territorial, sino también un compromiso permanente y moral”.[1]

El presente año se conmemoran dos hechos de gran significación vinculados con Israel. Y con Palestina, esa nación con pueblo, cultura, tradición y sin territorio de libre a disposición y circulación. El primero, de hace 70 años: la Resolución 181(II) de las Naciones Unidas del 29 de noviembre de 1947 que partió Palestina en dos: un sector para el “Estado judío” y otro para el “Estado árabe”. Se establecía para Jerusalén un régimen separado, administrado por la ONU y sin injerencia ni de árabes ni de judíos.

El segundo hecho que se conmemora es trágico: el inicio por parte de Israel de la “Guerra de los seis días”, hace 50 años, lanzada el 5 de junio de 1967. Desde entonces, salvo por la devolución del Sinaí a Egipto, se mantuvieron bajo el dominio militar de Israel, Cisjordania, la franja costera de Gaza, Jerusalén Este y las Alturas del Golán (Siria). Pese a los Acuerdos de Oslo y a los que les siguieron y al accionar sin resultados de un heterogéneo “Cuarteto para la paz en Medio Oriente” (EEUU, Unión Europea, ONU y Rusia). No obstante lo trágico de una guerra, Israel se apresta a celebrar, sí, celebrar, “la reunificación de Jerusalén”, a pesar de que la parte Este de la ciudad santa fue una “conquista” militar (1967) y a que es uno de los puntos sometidos a consideración en todos los acuerdos o intentos de acuerdo en el conflicto palestino-israelí. Y pese a que la ONU (su Consejo de Seguridad) dictara la Resolución 478 el 20 de agosto de 1980 condenando la anexión de Jerusalén Este como capital del estado israelí.

50 años de conquista bélica y colonización de Palestina

Resolución 242 del Consejo de Seguridad (CS) de la ONU del 22 de noviembre de 1967: Exigía a Israel “el retiro militar de los territorios árabes ocupados a Palestina incluyendo Jerusalén Este, las alturas del Golán de Siria y el Sinaí de Egipto. Exigía a Israel, además, fijar sus fronteras internacionales”.

Esta resolución nunca fue cumplida por Israel. Un argumento que no resiste análisis honesto y a simple vista. Manifiesta el gobierno israelí que la resolución no dice “de todos los territorios”. ¿Dejaría a merced del ejército vencedor y conquistador que dijera hasta dónde quiere conquistar? Las dos Corea, ¿podrían haberse distinguido una de otra sin el paralelo 38?

En los seis años siguientes hasta la guerra de Yom Kippur (1973) lanzada por países árabes, el CS de la ONU tenía tiempo para “corregir el error” de la Resolución 242. La Resolución 338, del 23 de octubre de 1973 referida a la guerra de ese año lo habría corregido. No lo hizo y sin embargo exhortaba a Israel al “cumplimiento de la resolución 242” tal y como se había dictado seis años antes. Clarísimo. Y reiteraba la “exigencia a su retiro militar de los territorios árabes ocupados, incluyendo Jerusalén Este”.

Israel fue aceptado como miembro pleno de Naciones Unidas atendiendo a una petición (por segunda vez) en 1949. Se comprometía a cumplir con todo lo que contiene la Carta de la ONU y sus resoluciones. Demasiado parecido a los discursos de campaña política donde tanto y tan falsamente se promete. Israel incumplió, impunemente, decenas de resoluciones de Naciones Unidas. La soberbia de un estado, de los gobiernos de ese estado.

Netanyahu, gobierno de la soberbia

Cada vez que los preparativos de las “conferencias”, “encuentros”, y cualquier otro emprendimiento para tratar la cuestión Israel-Palestina asomaban, también asomaban las decisiones del gobierno de ultra derecha de la coalición liderada por el primer ministro Netanyahu. Y estas decisiones eran un cachetazo en pleno rostro de los participantes de esas reuniones preparatorias: se decretaban normas que autorizaban construcciones por miles en los territorios ocupados a más de levantar muros ignominiosos que tanto dañan la vida, la circulación y la economía de los palestinos. Parias en su propia tierra. Y desde mucho antes el sufrimiento, tan bien plasmado en el libro de Ilan Pappé [2] con más de 800 mil palestinos desplazados de sus tierras.

Los “dos estados”

Casi una utopía. Con Netanyahu en su segundo mandato de la ultra derecha y con el advenimiento del increíble Donald Trump.

Abrimos esta columna con un premio Nobel de la Paz israelí (1994). Otro Nobel de la paz israelí (1978) Menachem Begin, compartido con el presidente egipcio Anwar al-Sadat, por los acuerdos de paz de ese año entre Israel y Egipto, incluye en un libro de su autoría un texto comprometido de una alocución radial que difundiera el 15 de mayo de 1948. Está en las antípodas del texto de Peres citado:

“La patria es histórica y geográficamente una entidad. Quienes no reconozcan nuestro derecho a toda la patria no reconoce nuestro derecho a ninguno de sus territorios. Nunca renunciaremos a nuestro derecho natural y eterno. Mantendremos la imagen de la liberación total. Mantendremos la imagen de la redención definitiva y la haremos realidad. Cuando llegue el día la materializaremos. Existe una norma histórica: si una línea pasa o ha sido trazada por alguien como separación entre un Estado nacional y un país del pueblo, esta línea artificial tiene que desaparecer. Así ocurrió entre el 5 y el 11 de junio de 1967. A partir de entonces, es nuestro deber, tanto de los padres como de los hijos, hacer todo lo posible para que la desaparecida línea artificial no se restablezca jamás. No podemos renunciar a nuestro derecho natural y eterno”. [3]

Por Carlos Duguech – Periodista argentino.
Con información de El Nuevo Herald


[1] Del discurso de Shimon Peres, (Premio Nobel de la paz 1994) en la ONU en 1993, incluido en su libro ORIENTE MEDIO, AÑO CERO, 1993 editado por Grijalbo, Barcelona).

[2] Ilan Pappé “LA LIMPIEZA ETNICA DE PALESTINA”- Editado por MEMORIA CRITICA (2009) Barcelona. Historiador y conferencias de la Universidad de Haifa. Director académico del Instituto de investigación para la paz en Givar Haviva.

[3] Del proemio del autor del libro LA REBELION- Historia del IRGUN, de Menachem Begin, primera edición (1978) PLAZA&JANES (España).


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Mohamed adoraba el mar

La aviación israelí mató a su hijo pequeño cuando jugaba al fútbol en la playa

Los Bakr se dedican a la pesca desde hace generaciones. Son una extensa familia de Gaza tocada por la dureza de faenar en el mar y vivir bajo ocupación. A seis de sus miembros los han matado las fuerzas israelís en 10 años de bloqueo marítimo, terrestre y aéreo impuesto por Israel con la ayuda de Egipto, que mantiene su frontera con Gaza casi permanentemente cerrada.

El último muerto fue Mohamed Majid Bakr, de 26 años. Pescaba en su barco el 15 de mayo cuando la marina israelí le disparó. «Quiso proteger el motor porque necesitaba el barco para trabajar. Le dieron en el pecho», explica su primo Ramiz Bakr.

El Ejército israelí alegó que Mohamed Majid y sus acompañantes habían sobrepasado el límite de 6 millas náuticas en las que Israel permite pescar en Gaza. Pero los supervivientes del ataque lo niegan. Ramiz asegura que «los israelíes disparan cuando falta media milla para llegar al límite». Y añade que en abril Israel anunció que la zona permitida se ampliaría de seis a nueve millas hasta junio, como pasó en el 2016.

«El año pasado los israelís me arrestaron en el mar y me confiscaron el barco. Les dije que habían anunciado la extensión de la zona de pesca. Me preguntaron: ‘¿Quién te ha dicho eso?’ Nos lo había comunicado la Sociedad de Pescadores, a la que informa el Ministerio de Agricultura palestino, al que avisa Israel», relata Ramiz.

Aún no ha recuperado su barco –ni otro confiscado antes– y eso le impide obtener los ingresos necesarios para alimentar a los nueve hijos que aún viven con él y su esposa, Salwa.

La pareja tuvo 12 vástagos, pero a uno de ellos, Mohamed, lo mató la aviación israelí el 16 de julio del 2014, en la ofensiva militar Margen Protector. Mohamed y sus primos Ismail, Ahed y Zakariyah tenían entre 9 y 11 años. Jugaban a fútbol en la playa cuando les lanzaron dos misiles que acabaron con su vida e hirieron a otros niños, entre ellos Sayed, hermano de Mohamed, que ahora tiene 15 años. Las bombas no lo mataron, pero destrozaron su vida.

«Mi hijo no está bien psicológicamente, aunque recibió tratamiento en Italia a través de una oenegé. Sigue sin querer ir al colegio y tiene miedo», cuenta Salwa en su humilde casa, donde la electricidad llega ocho horas al día.

Sayed va con su madre a diario al cementerio que mira al Mediterráneo donde está enterrado su hermano y se sienta junto a su tumba. Salwa acaricia la lápida. «Mohamed adoraba el mar», recuerda.

Por Ana Alba
Con información de:El Periódico 

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La Guerra de los Seis Días-Hechos que necesitas saber

Los palestinos de todo el mundo recuerdan la fecha del 5 de junio como “Al Naksa”(Contratiempo o revés, en español) y se refiere al suceso acontecido en 1967, cuando las fuerzas armadas coloniales sionistas lanzaron su tercera guerra de agresión contra los países árabes. Este hecho histórico se conoció mundialmente como la Guerra de los Seis Días.

Cabe destacar que la primera guerra árabe /sionista tuvo lugar en 1948, cuando las tropas judías ocuparon casi el 78% de la Palestina histórica, y la segunda guerra tuvo lugar en octubre de 1956, cuando el recién formado Israel, se unió a Francia y Gran Bretaña para realizar una agresión tripartita contra Egipto, después de que su presidente Gamal Abdel Nasser nacionalizara el Canal de Suez. La Guerra de los seis días dio lugar a la ocupación israelí en el resto de Palestina: tomando el control de la Franja de Gaza, hasta entonces controlada por Egipto y la península del Sinaí.

Los israelíes afirman que la Guerra de los Seis Días fue una guerra defensiva contra, lo que ellos reclaman,era una acumulación de “fuerzas de agresión árabes” que se estaban preparando para asaltar a Israel. La realidad es que esta guerra era tan sólo una fase más del proyecto colonial sionista expansionista que buscaba establecer un gran Israel en el Medio Oriente.

Lo cierto, es que los israelíes se habían preparado para esta tercera guerra desde el final de la segunda. Sin embargo, se encontraban reticentes debido a la falta de información existente respecto a los nuevos aviones rusos MIG-21, que había sido recientemente adquiridos por los países árabes. En 1966, la Mossad fue finalmente capaz de sobornar a un piloto de combate de Irak, Munir Redfa, con un millón de dólares.

Luego de analizar la tecnología rusa y los métodos de elaboración del contraataque, los israelíes se sentían seguros de su victoria. Todo lo que necesitaban en 1967 era una excusa aparentemente legítima para lanzar su ataque. En ese momento, Levi Eshkol, estaba ocupando las posiciones de Primer Ministro y ministro de Defensa, por tanto, los jefes de seguridad lo presionaron para formar parte de un nuevo Gobierno de unidad nacional con Menahem Begin y a conceder al General Moshe Dayan el cargo de ministro de Defensa.

Una vez en sus posiciones respectivas, Moshe Dayan, Yitzhak Rabin, Menahem Begin, y muchos otros generales de la época, estaban dispuestos a seguir adelante con el proyecto colonial sionista. Según el libro de Livia Rokach “Sagrado Terrorismo de Israel”, el primer ministro israelí, Moshe Sharett, señaló este afán en sus diarios personales escritos en mayo de 1955, a través de una cita dicha por Moshe Dayan y oída por Sharett:

“Israel debe ver la espada como el principal, si no el único instrumento para mantener su moral alta, y del mismo modo, para mantener su tensión moral. Con este fin, debe inventar peligros y para ello debe adoptar el método de la provocación y la venganza. Esperemos que prontamente haya una nueva guerra con los países árabes, para que podamos finalmente deshacernos de nuestros problemas y adquirir nuestro espacio “.

Moshe Dayan comenzó su método de la provocación y la venganza en contra de Siria en la frontera norte mediante el envío de un equipo militar a la zona desmilitarizada. El 11 de mayo de 1977, Dayan se jactó de esta provocación en el “The New York Times”, diciendo:

“Enviamos un tractor para arar en un área donde no era posible hacer nada, porque era una zona desmilitarizada, y sabíamos de antemano que los sirios comenzarían a disparar. Si ellos no disparaban, dejarían que nuestro tractor siguiera avanzando. Por todo eso es que al final los sirios se molestaron y dispararon, entonces, de ese modo, nosotros usamos artillería y más tarde nuestra fuerza aérea también”.

Estas provocaciones se intensificaron y, el 11 de abril de 1967, los cazas Mirage israelíes derribaron seis MiG-21 sirios planos, dos de ellos se encontraban justo en la capital, Damasco. Las continuas provocaciones israelíes y las batallas aéreas le dieron a los árabes la impresión de que los israelíes iban a atacar Siria en cualquier momento. Inmediatamente, en noviembre de 1966, Egipto y Siria firmaron un Acuerdo de Defensa en un intento de disuadir la agresión israelí.

Con las acciones agresivas israelíes en la frontera con Siria, Egipto tuvo que acudir en ayuda de aquél país. El presidente egipcio, Nasser, tenía que hacer algo para ayudar a Siria pero, a la vez, evitar mayores escaladas que podrían conducir a una guerra a toda regla. Por lo mismo, es que decidió enviar un mensaje a Israel demostrando el apoyo existente desde Egipto hacia Siria. Con la esperanza de haber logrado intimidar a Israel, Nasser instruyó a las fuerzas de paz de la ONU, estacionadas en el Sinaí desde finales del 1956, para evacuar la zona. También cerró los Estrechos de Tirán, y envió dos divisiones militares en el Sinaí hasta la frontera de Israel.

Aunque esperaba un movimiento más agresivo por parte de Egipto, los generales israelíes decidieron aprovecharse de este movimiento para lanzar su guerra planeada alegando defensa propia. En su libro “El fatídico triángulo” Noam Chomsky citó a Menahem Begin: “En junio de 1967, nuevamente tuvimos una elección. Las concentraciones del ejército egipcio en el Sinaí no probaban que Nasser estaba realmente a punto de atacarnos. Debemos ser honestos con nosotros mismos. Decidimos atacarlo”.

El Jefe del Comando Logístico durante la guerra, el general Matetiyahu Peled, declaró lo siguiente en un club literario político acontecido en Tel Aviv durante el año 1972: “La tesis según la cual el peligro de genocidio se cernía sobre nosotros en junio de 1967, y la moción de que Israel estaba luchando por su supervivencia económica y social, no era más que un farol, que nació y se crió después de la guerra”.

También declaró en un debate de radio: “Israel nunca estuvo en peligro real, y no había pruebas de que Egipto tuviera ninguna intención de atacar a Israel. La inteligencia israelí sabía que Egipto no estaba preparado para la guerra”.

El prestigioso medio Le Monde (28 de febrero de 1968) citó al Jefe del Estado Mayor de Israel, Yitzhak Rabin “No creo que Nasser quisiera la guerra. Las dos divisiones que envió al Sinaí no habrían sido suficientes para lanzar una guerra ofensiva. Él lo sabía y nosotros lo sabíamos”.

El día 14 de abril de 1971, el periódico israelí Al-Hamishmar , emitió una declaración hecha por Mordechai Bentov, un miembro del nuevo Gobierno de Unidad Nacional de 1967: “Toda la historia del peligro de exterminio fue inventado en cada detalle y exagerado para justificar la anexión de nuevos territorios árabes “.

La anexión de nuevos territorios árabes era, de hecho, el verdadero objetivo de las autoridades israelíes. Levi Eshkol envió a su ministro de Relaciones Exteriores, Aba Eban, a consultar con el presidente de Estados Unidos, Lyndon Johnson, que aparentemente dio luz verde a la propuesta israelí. En la mañana del 5 de junio, Israel lanzó una guerra de agresión contra los países árabes que, evidentemente, no estaban preparados. De hecho, la fuerza aérea israelí ganó, de inmediato, la superioridad aérea que resultó ser devastadora para los ejércitos. Lo logró después de destruir los aviones de combate egipcios cuando aún estaban en el suelo esperando su despegue. El ejército israelí luchó su camino hacia el sur hasta la orilla oriental del Canal de Suez. En dos días, ocuparon toda la Ribera Occidental del río Jordán. Luego dirigieron su agresión hacia Siria ocupando los Altos del Golán.

Como testigo, yo mismo vi una batalla por el control de la carretera que va desde el sur de Jerusalén hasta Belén y luego a Hebrón. Mi ciudad, Beit Jala, está situada en una colina con vistas a Jerusalén. La batalla se prolongó en una colina de enfrente y pude ver con claridad las explosiones y el humo, y en ocasiones algunos de los soldados. Los proyectiles de artillería jordanas silbaban por encima y explotaban en la colina, pero con poco daño y un montón de humo. Los aviones israelíes bajaron y dejaron caer sus bombas de napalm, que quemó toda la parte superior de la colina.

Un campamento militar jordano estaba situado en una ubicación estratégica en la cima de la colina, no muy lejos de mi casa, y con vistas a un área muy grande. Durante el primer día de la guerra, fuimos testigos de cómo los soldados jordanos eran transportados fuera del campamento, aparentemente en dirección al campo de batalla. Nos alegramos. Más tarde, descubrimos que la pequeña caravana de estos soldados se dirigió lejos del campo de batalla al sur hacia Hebrón, y desde allí, a través de la carretera del desierto, fueron conducidos hasta el final a Jordania. Nos enteramos de que había habido órdenes para retirar a todos los soldados jordanos de nuevo a la ribera occidental del Jordán. Sólo unos pocos soldados palestinos dedicados decidieron quedarse para defender sus hogares y familias locales. Una vez que su munición se gastó, fueron asesinados, hechos prisioneros, o simplemente huyeron. Todo esto, mientras el rey jordano Hussein estaba hablando por la radio e instando a los residentes locales a luchar… Él sabía muy bien que la gente del lugar no estaba armada en absoluto.

Los alcaldes de los pueblos de Beit Jala, Belén y Beit Sahur, enviaron conductores a todos los pueblos para instar a los residentes a levantar la bandera blanca como una señal de rendición, con el fin de evitar cualquier fatalidad a los residentes. Los alcaldes, posteriormente, recibieron una orden militar para desalojar a los pueblos enteros. Los alcaldes se apresuraron en hablar con el comandante militar e intentar convencerlo de no forzar el desalojo. Las órdenes de desalojo fueron canceladas, al parecer, debido a la importancia de estas comunidades cristianas para el mundo exterior.

El desalojo, sin embargo, se impuso en otras comunidades, especialmente en los campos de refugiados palestinos. Por tanto, los refugiados palestinos de primera generación, que perdieron sus hogares en 1948, se encontraron nuevamente sin hogar. Aquellos que se quedaron en sus casas, se sometieron al plan de limpieza étnica que hasta el día de hoy sigue siendo llevado a cabo por parte de Israel y, cuya intensidad va en aumento con cada nuevo gobierno israelí electo, que parece ser más anti-palestino que el anterior.

Esta limpieza étnica israelí incluye el aumento de los robos de tierras palestinas para construir más colonias israelíes, la demolición de viviendas, la persecución, el encarcelamiento, la discriminación, el terror de los colonos, y la privación de los derechos humanos más básicos. Hay alrededor de 6,5 millones de palestinos que aún viven en Palestina bajo la ocupación opresiva de Israel. Ellos se limitan a sólo el 8,7% de la Palestina histórica sin soberanía real. Por otro lado, también hay unos 6,5 millones de Judíos israelíes que viven en Palestina. La gran mayoría de ellos son inmigrantes extranjeros procedentes de otros países. Ellos, tienen acceso al 91,3% de la tierra y a disfrutar de la soberanía total sobre él.

Hay otros 7,2 millones de palestinos forzados a vivir en la diáspora. La mayoría de ellos están viviendo en campos de refugiados en Jordania, Líbano, Siria e Irak. Casi 5 millones de ellos son personas registradas en 59 campos oficiales de refugiados. Muchos de estos campamentos están amenazados por el grupo terrorista ISIS y sus afiliados. De hecho, se cree que ISIS, está siendo financiada y armada, principalmente, por la administración americana y por Israel.

El proyecto sionista que está ahora en pleno apogeo, amenaza la seguridad de toda la región de Oriente Medio y por lo tanto,la seguridad de todo el resto del mundo. Ningún país se salvará si este proyecto no se enfrenta, y no se detiene.

Por Dr. Elias Akleh

Traducido en su totalidad por la Federación Palestina de Chile

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