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Levy: gobierno israelí no tiene intención de solución con palestinos

Referente. El periodista israelí Gideon Levy es reconocido en todo el mundo por sus textos sobre el conflicto entre israelíes y palestinos ©AFP

El columnista del diario Haaretz no cree posible la solución de dos Estados. Y denuncia el peligro de la discriminación en Israel.

Gideon Levy es un periodista israelí tan respetado fuera de Israel como denostado dentro. Héroe para algunos; “villano” para otros. Ya no viaja en un coche blindado y con guardaespaldas como tuvo que hacer en 2014 durante la ofensiva de Israel en Gaza. No porque temiera a los palestinos, sino porque pensó que podrían lincharlo algunos de sus compatriotas, los que vivían en las comunidades del sur, fronterizas con la Franja. Allí fue duramente criticado por denunciar la actuación del ejército y la muerte de civiles gazatíes (el 75% del total, según la ONU).

Asegura que suele equivocarse en sus predicciones, pero la agudeza y suspicacia de sus análisis – incómodos para muchos de sus conciudadanos- y su cobertura para el diario Haaretz del “otro lado”, el de los palestinos, a donde muchos periodistas israelíes “no van”, lo han convertido en un referente no solo de la prensa nacional sino también mundial.

Del gobierno de su país, Gideon Levy dice que es xenófobo. Asegura que las últimas leyes impulsadas por el Ejecutivo minan el carácter democrático de un Estado que nació para acoger a refugiados, pero que hoy apuntala los cimientos para levantar lo que, para él, será un Estado del apartheid. Según él, es hora de que la comunidad internacional deje “la palabrería” (es decir, hablar de la solución de los dos Estados) “porque no va a suceder nunca”, y empiece a hablar de la realidad: es decir, un solo país para dos pueblos que convivan de verdad con los mismos derechos.

Usted sigue acumulando premios…

Sí, bueno, solo hago mi trabajo. Somos muy pocos los periodistas israelíes que vamos a los territorios palestinos, al terreno. Siempre me dicen que mis historias son exclusivas, ¡pero es que es muy fácil porque la mayoría de mis colegas no van!

¿Diría usted que sus colegas gozan de la libertad de prensa en Israel?

Hoy tenemos más libertad que antes, pero exceptuando mi periódico, muchos periodistas se aplican la autocensura. Ese es el gran peligro, mucho más que el gobierno nos cierre la boca. Estamos cerrándonos la boca voluntariamente y eso es mucho peor. Casi todos los medios están en manos privadas y eso traiciona nuestra misión. Quieren conseguir lo imposible: satisfacer a los lectores o a la audiencia, no haciéndoles que se enfaden, no contando historias controvertidas. Ahí radica el problema.

Durante la ofensiva israelí en Gaza de 2014 fue una de las pocas voces públicas en Israel que criticó la operación militar. Dijo entonces que lo acosaron por ello. ¿Mantiene el guardaespaldas que llevaba entonces?

No, afortunadamente no. Solo fue durante ese período. Viajaba también en un coche blindado que pagaba el periódico. Llegué a temer por mi vida, sí.

En su columna semanal en el diario Haaretz usted escribe sobre las condiciones de vida de los palestinos bajo la ocupación israelí. En algún editorial, su periódico ha hablado de un cierto “macartismo” gubernamental contra quienes la denuncian. ¿Qué considera está ocurriendo?

Lo que ocurre es que este gobierno no tiene ninguna intención de llegar a ningún tipo de solución con los palestinos y entienden que no podemos seguir en esta especie de limbo temporal. La ocupación está aquí para quedarse y para eso hay que cambiar leyes, normas, prepararse porque no quieren ninguna resistencia. Por eso están combatiendo a pequeños grupos como el movimiento BDS (Boicot, Desinversiones y Sanciones).

El gobierno ha aprobado hace poco una ley para denegar la entrada al país y deportar a algunos de estos activistas…

La lucha contra el BDS está tornándose contraproducente para el gobierno. Hoy el BDS es más fuerte que hace dos años en parte por la respuesta tan agresiva de Israel. Lo mismo para Breaking the Silence (ONG formada por ex-militares que denuncian los abusos generados por la ocupación de los territorios ocupados). Usted podría preguntarse: ¿Por qué Israel se preocupa por organizaciones tan pequeñas? Porque quieren matar cualquier tipo de resistencia que persiga evitar crear este Estado del apartheid, un Estado que ya no sea una democracia ni para los judíos…

Según afirman algunos miembros de los grupos que menciona, en Israel hay un proceso de discriminación como el sudafricano en los años 50…

Lo primero que diría es que Israel es hoy el único país del mundo con tres regímenes: uno para los judíos, el cual es bastante liberal y democrático hasta ahora; otro para los palestinos israelíes que son ciudadanos de Israel y formalmente tienen los mismos derechos, aunque en la práctica están profundamente discriminados por ejemplo económicamente; el tercer régimen es la ocupación militar que es brutal y sí, es un sistema de apartheid. Hablamos de un pedazo de tierra para dos pueblos donde uno tiene todos los derechos y el otro ninguno. Si va al valle del Jordán y ve esos maravillosos asentamientos de judíos y junto a ellos a beduinos viviendo sin agua, sin electricidad, sin nada, ¡esto sí es apartheid con todas las letras! Ahora quieren convertirlo en una realidad permanente y así será ese Gran Israel que buscan.

Usted habla de un Estado que incluya a los dos pueblos, pero la mayoría de los israelíes está en contra…

Durante 50 años ya hemos tenido un Estado, no es algo nuevo que tengamos que crear. La Línea Verde (demarcación fronteriza previa a la guerra de 1967) no existe desde hace tiempo. Por eso, tiene que dejar de ser un régimen y convertirse en una democracia. Para aquellos que quieren solo un Estado judío la única solución es la de los dos Estados, pero eso conllevaría evacuar todos los asentamientos y ¿quién va a evacuar a 800.000 colonos? ¡Nadie!

Da por enterrada la vía de la solución de los dos Estados…

Yo estoy a favor de que dividamos la tierra: una parte para un pueblo, la otra para el otro, pero no es realista. Israel nunca ha querido de verdad hacerlo. Era muy fácil para Europa, para la Autoridad Palestina, pero… ¿qué pasa con el 20 por ciento de los palestinos que residen en Israel? No hay solución para ellos porque se quedarían aquí ¿verdad? ¿Y los colonos? Cientos de miles tendrían que ser trasladados y no va a pasar. La gente como yo debería cambiar el discurso internacional, dejar de hablar de la ocupación, de las colonias, un Estado Palestino, etc. Pasemos a hablar sólo de una cosa: derechos iguales para todos. Lo demás, es perder el tiempo.

Y en este juego, ¿qué les diría a quienes opinan que lo que usted propone es imposible por las diferencias culturales o religiosas entre los dos pueblos?

No es solo religión o la cultura, hay mucho odio y miedo por ambas partes. No, no es simple, pero tomemos como ejemplo ciudades mixtas como Haifa o incluso Tel Aviv y Jaffa. No es lo ideal, pero viven juntos. No son iguales, pero tampoco es como en Irlanda donde los católicos y los protestantes vivían en la misma casa. Hay muchos problemas, pero puede ser una salida que nos saque de este limbo. No soy un soñador. Sé que el camino es largo, la historia está contra nosotros, pero es la única forma de tener algún tipo de esperanza.

En Israel la mayoría quiere un “Estado judío”.

Mire, ¿qué teníamos nosotros en común con el millón de rusos que llegó a Israel en los años 90? ¿Qué tenía yo en común con ellos, especialmente con los que no eran judíos, pero también con los que sí lo eran, por ejemplo los de Kazajistán?¡Nada! Mire, esto no es una historia de amor. No tenemos que amarnos y obviamente los palestinos seguirían viviendo en sus ciudades, con sus tradiciones. En Ramat Aviv no nos parecemos tanto a la gente de Yenín ¿y qué? La alternativa es no hacer nada… Y para aquellos que no quieren mantener una mayoría judía en el país, un dato: hoy ya vivimos al 50 por ciento (israelíes y palestinos) entre el río Jordán y el Mar Mediterráneo si incluimos la Franja de Gaza, porque no se puede excluir Gaza por mucho que quiera Israel. Gaza es parte concreta de Palestina.

El ISIS está cada vez más acorralado, pero ya nos advierten de que el fin del califato no implicará necesariamente su desaparición. ¿El terrorismo internacional que hemos visto en Francia, Alemania o Reino Unido está aquí para quedarse?

Nadie vio que el ISIS podía llegar al poder y nadie sabe cuál será la siguiente fase. El terrorismo estará en los próximos años y décadas. Se le llamará de una forma u otra, pero se quedará porque es el arma de los más débiles. No lo justifico, pero no olvidemos que Estados Unidos ha matado a más gente que Daesh (acrónimo en árabe para el grupo yihadista ISIS). Israel ha matado a mucha más gente que la OLP, Hamas o Hezbollah. No olvidemos eso.

La violencia terrorista sigue provocando la huída de miles de refugiados en Irak o Siria. Su familia también lo fue…

Sí, como mucha gente en este país. Siempre hablo de mi padre como un refugiado. Él le dijo adiós a mi abuelo en 1939, yo aún no había nacido, nunca volvió a verlos. Pasó medio año en un barco a la deriva, los británicos no los dejaron entrar en Palestina. Fue arrestado y llevado a un centro de detención en Beirut, lo que nos recuerda mucho a lo que pasa hoy. En Alemania él era joven, con un doctorado en derecho. Con los nazis tuvo que dejar todo, a sus padres, su novia, venir a Israel y ser nada. Vivió aquí 60 años, pero nunca halló su lugar.

Y en un país que se creó precisamente para acoger a refugiados, ¿qué le parece que Israel no haya abierto sus puertas a quienes han huido de la crisis siria?

Cualquier judío debería recordar su pasado. Los judíos eran refugiados en los años 30 y fueron rechazados en muchos países. No hay diferencia con los que hoy vienen de África o Asia. Esperaba que Israel fuera más generoso a la hora de abrir sus fronteras. Es cierto que tampoco pueden abrirse de una forma ilimitada, pero hay un deber para los países más ricos del mundo. No podemos cerrar nuestras fronteras si esa gente es enviada directamente a la muerte.

¿Cree usted que eso puede estar relacionado con el hecho de que muchos de los refugiados son musulmanes?

No. Mire, a Israel han llegado eritreos, que son cristianos y no son mejor aceptados que los sudaneses, musulmanes. Hay que señalar que Israel discrimina como muchos países en Europa. La diferencia es que en Israel el racismo se construye desde el propio sistema. No es solo la extrema derecha, hay algo básico en el sentimiento de que somos el pueblo elegido, somos las mayores víctimas de la historia lo que nos permite olvidar nuestro propio pasado. Israel absorbió a un millón de rusos en los años 90. Más de la mitad de ellos no eran judíos. A Israel le dio igual, ¿por qué? Porque eran blancos. Los eritreos y los sudaneses claramente no lo son.

La baza del miedo a los refugiados triunfó en Reino Unido con el Brexit. Marine Le Pen la juega y afirma tener opciones en Francia. ¿Le ve futuro a la Europa que conocemos hoy?

No creo que estemos en el proceso de algo terrible. Mire, pensamos que (Geert) Wilders saldría elegido en Holanda y no ha pasado. Tampoco creo que Le Pen vaya a salir en Francia porque hay siempre un último momento en el que la gente dice “No, esto es demasiado”. Hasta ahora, excepto por Donald Trump, ningún político de extrema derecha lo ha logrado, lo mismo para Alemania. Es cierto que los nacionalistas racistas intentan, de una forma muy cínica, ganar rédito político a través del miedo a los refugiados. El método es muy parecido, aunque no se pueda comparar, al que utilizó Hitler con los judíos. Demonizándolos ganó popularidad y lo mismo pasa ahora. Creo que Europa es lo suficientemente sólida y fuerte todavía. Y no olvide una cosa, la economía va bastante bien…

Hablando del presidente Trump. ¿Cómo ve la situación de Oriente Medio con la nueva Administración?

Esa es la gran pregunta. Trump parece ser un hombre ignorante y racista. Pero en lo que se refiere a Oriente Medio debemos ser prudentes. En sus primeros cien días no ha cometido grandes errores y parece dispuesto a presionar a Israel después de 8 años de Barack Obama, el gran liberal, el presidente que comparó a los palestinos con los esclavos negros de los EE.UU. y que al final no ha hecho nada por ellos.

Los representantes que Trump ha nombrado en la ONU o en su embajada en Israel ya indican la dirección de su política en esta zona…

El antiguo embajador en Israel, el de Obama, era también judío, sionista y pro-asentamientos. Los embajadores no son importantes en ningún caso, pero tomemos como ejemplo el de Trump, Jason Greenblatt. Cuando lo vi la primera vez pensé: “Lleva una kipá, seguro que apoya la construcción de asentamientos y es un derechista”. Pero entonces vino y visitó un campo de refugiados. ¿Cuándo hemos visto a un enviado norteamericano en esta zona visitando un campo de refugiados y hablando allí con la gente? ¡Nunca! Quizá al final no signifique nada. Pero ¡démosle una oportunidad!, porque lo que había antes ya lo conocemos y no funcionó.

Por Ana Garralda
Con información de Clarín

©2017-paginasarabes®

La dama que secuestraba aviones

Za’atar persigue obsesionado una pelota de tenis. De muro a muro la pelota rebota. Él corre detrás de ella tratando de no resbalar y de alcanzarla en el aire. Cuando al fin la tiene en el hocico, el pequinés se instala en un rincón del salón esperando que vengan por ella y se la lancen una vez más. Es un juego interminable que parece no agotarlo.

La mujer palestina que sostiene la pelota lo observa y le llama la atención.

—Ya basta, Za’atar, es tiempo de detener el juego y pasar a comer.

Za’atar es también el nombre de un condimento bastante popular en el mundo árabe, de color verde olivo. Es una mezcla de especias: tomillo, semillas de ajonjolí, sal y zumaque. Está presente en la mayoría de los platos de Siria, Jordania, Líbano y Palestina.

️ ️La mesa exhibe distintos platos de esa cocina que contienen, entre otras cosas, mucho za’atar. En un rincón, Za’atar, el pequinés, sigue reclamando la pelota de tenis. Za’atar tiene suerte. En el mundo árabe los perros son considerados animales inmundos. Se les desprecia y, en general, no son animales de compañía ni mascotas privilegiadas, como en Occidente. Pero Za’atar es cuidado por una mujer diferente, una mujer que ha desafiado su entorno cultural y social.

La pelota llega a sus pies y la mujer la recoge lentamente, la toma entre sus manos y amenaza una vez más: ¡Za’atar, esta es la última!

Al levantarse, su rostro se confunde con una foto en blanco y negro que cuelga enmarcada en la pared. En ella, una joven de sonrisa amplia cubre su cabello con un hatta (pañuelo palestino) y porta un rifle AK-47. Un antes y un después de quien ha vivido con intensidad.

Es Leila Khaled, la militante y guerrillera que a sus 70 años continúa en la lucha que la llevó a convertirse en ícono de la causa palestina. Grabada como imagen que no envejece en esténciles, grafitis, afiches, cuadros y pancartas.

Este es el relato de varios encuentros con Khaled, de viajes al pasado de una juventud singular y retorno a la vida actual de quien se convirtió en la primera mujer en el mundo en secuestrar un avión.

Leila Khaled exhibe, en la sala de su casa, la imagen que evoca sus luchas. Foto: Yasna Mussa

Es 1969. El mundo está sumergido en la Guerra Fría. Los movimientos sociales y las guerrillas se mueven en Latinoamérica y los países árabes; sus luchas tienen en común la autodeterminación y el rechazo a las dictaduras locales. Para el Frente Popular de la Liberación de Palestina (FPLP) –un partido de izquierda nacido en 1967, fundado por George Habash, autoproclamado marxista y laico— la ocupación de Palestina no es lo suficientemente visible. La mayor parte del mundo ignora lo que sucede contra una población cuya tierra ha sido arrebatada desde 1948 y cuya diáspora espera ansiosa por retornar a sus hogares.

Entre ellos está Leila Khaled, una joven estudiante palestina refugiada en Líbano. La número seis de una docena de hermanos, la hija de una familia musulmana que nunca quiso llevar velo, la dueña de un carácter inquebrantable y una mirada penetrante. Es la misma que se pasea vistiendo un traje blanco, sombrero y gafas de sol mientras espera en el aeropuerto de Roma. Está nerviosa, pero sus nervios no se asemejan a los de los otros viajeros. En su traje de verano lleva escondida un arma y unas granadas y ha logrado burlar el sistema de seguridad del aeropuerto.

Del otro lado de la sala está Salim Issawi, un combatiente del Comando de Unidad Che Guevara, del Frente Popular para la Liberación de Palestina. Ambos fingen no conocerse. Nadie sospecha que se trata de dos compañeros de misión ni que en pocos minutos protagonizarán una arriesgada maniobra política.

Esta vez, en el cielo, un acontecimiento se registra en la historia. El vuelo TWA 840 con destino a Atenas sufre un sorpresivo cambio de planes: Issawi y Khaled toman como rehenes a los 116 pasajeros a bordo y lo desvían con destino a Damasco, Siria. Antes, Leila Khaled solicita al piloto sobrevolar Haifa, su tierra natal.

El gesto no es parte de la operación, pero es el motivo que la llevó a alistarse en las filas de la política y la guerrilla. Es la nostalgia que se cuela en medio de la frialdad y el rigor de una mujer apátrida que dejó la mochila universitaria y se colgó al hombro un rifle para ir a combate.

La noticia del secuestro vuela rápido por el mundo. La prensa habla de una serie de secuestros que desde 1968 son reivindicados por el FPLP. Nadie resulta herido o muerto. El hecho causa impacto cuando los secuestradores hacen explotar el avión después de bajar a todos los pasajeros. Logran su objetivo: llamar la atención, hablar de Palestina y su causa.

Pero hay una pregunta que no queda resuelta: ¿quién es la mujer al mando de esta última operación? El enigma queda despejado cuando Eddi Adams, fotoperiodista de guerra estadounidense, la retrata en blanco y negro, portando el hatta y un rifle AK 47. Una imagen que se volverá histórica y estampa de un ícono, algo que no conjuga bien ni con la personalidad ni con las intenciones políticas de su protagonista.

Su rostro se multiplica, se difunde, se vuelve conocido. Leila acepta entrar al quirófano y cambiar su apariencia con seis cirugías plásticas. Su nariz y su mentón han sido modificados hasta el punto de ya no ser los de la atractiva mujer de la foto. Guarda su vanidad y su identidad como quien se disfraza para un evento. Guarda su vanidad y su identidad porque pueden costarle la libertad o la vida.

Es 6 de septiembre de 1970. Otra pareja espera en el aeropuerto de Ámsterdam. Ambos con pasaporte hondureño. El hombre es Patrick Argüello, un nicaragüense que lleva también un pasaporte estadounidense, miembro del Movimiento Sandinista y que nueve años antes se había enfrentado al dictador Somoza. La mujer, una vez más, es Leila Khaled.

Ambos han logrado pasar los controles de seguridad, aunque le han pedido a la mujer que abra su bolso de mano para revisarlo detalladamente pues, según la oficial a cargo, han aumentado los secuestros y atentados. Leila se muestra comprensiva ante la situación y accede con amabilidad, observando en silencio. En los bolsillos de su pantalón guarda dos granadas de mano.

Aunque Leila posee un pasaporte falso de Honduras, su español se limita a un “sí, señor”, y confía en que será suficiente. Su preocupación es otra: debe cumplir la misión de desviar el vuelo 219 de El Al con destino a Nueva York y unirse a otros tres secuestros simultáneos que serán dirigidos hasta un terreno desolado en Jordania, bautizado por el FPLP como aeropuerto revolucionario.

Instalada junto a su compañero en la segunda fila de la clase turista, los militantes se dirigen hacia el piloto y anuncian el secuestro. Aunque unas horas antes habían logrado burlar la seguridad en tierra, en el aire las cosas se complican. Cuatro agentes israelíes se encuentran entre los pasajeros y reaccionan a tiempo. En el acto, disparan a Argüello, y Khaled es herida y capturada. Las granadas siguen en sus bolsillos. Leila Khaled, con dos costillas quebradas e impactada al ver cómo su compañero se desangra frente a sus ojos, se mantiene firme ante las instrucciones del FPLP: no herir ni asesinar a los pasajeros.

El secuestro frustrado cambió la historia de Khaled, del FPLP y de los palestinos en Jordania. La joven militante de 26 años fue entregada a la comisaría de Ealing, en Londres, donde tuvo que pasar 28 días antes de ser canjeada por otros rehenes y liberada.

Cuarenta y cuatro años después, este episodio sigue nublando la mirada de Khaled y quebrándole la voz. No se logra responder una pregunta que se instaló en su mente desde ese 6 de septiembre de 1970: “¿Por qué fue Patrick? Yo debí estar en su lugar”, se lamenta Leila Khaled.

Es el mediodía de un lunes de verano. El encuentro con Leila Khaled está fijado en el segundo piso del edificio de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) en Amán, Jordania. Una bandera palestina ondea en la entrada y dos guardias custodian la puerta principal. En el vestíbulo una docena de personas aguarda su turno para resolver asuntos consulares. En Jordania residen casi 4 millones de refugiados palestinos y en esta ciudad, a 40 kilómetros de la frontera con su tierra natal, hay símbolos que lo recuerdan a cada instante.

En el segundo piso, entran y salen hombres que fuman y hablan fuerte. Es una sala despejada que solo tiene algunos escritorios y sofás más bien gastados por el tiempo. Ahmad –un hombre de bigote y sonrisa tímida– sirve el café y el té de una sala a otra, mientras los otros continúan fumando y conversando como si el tiempo no pasara ni la temperatura marcara 33 grados Celsius.

Al fondo, una oficina privada, amplia y cómoda. A un extremo de la sala, un escritorio y una gran bandera palestina. En el muro de enfrente, las fotos de Yasser Arafat y Mahmoud Abbas cuelgan en el mismo muro pero separadas. No es la oficina de Leila Khaled, pero es el espacio que nos han facilitado para la entrevista.

Leila Khaled me recibe luego de terminar su reunión política. Seria, con una sonrisa amable pero discreta, me extiende la mano. Lleva el pelo corto en melena y gafas ópticas. Viste un blazer negro estampado con llamativas flores de colores, que contrastan con su postura, formal y poco expresiva.

—Chile. Hay buenos militantes en Chile. Ha habido un apoyo histórico con Palestina y ahora mismo lo están haciendo con lo que sucede en Gaza –dice, como primer comentario, al enterarse de mi nacionalidad.

Para Leila Khaled Latinoamérica ha sido un aliado estratégico e histórico. Ella está segura de que para la población de Gaza, los latinoamericanos son considerados hermanos, más cercanos aún que el resto del mundo árabe. Cree que los gestos solidarios de Venezuela, Bolivia y, más recientemente, de Argentina, Chile, Perú y Brasil son una actitud que debería servir como ejemplo para el resto del mundo.

—Mi nombre en el secuestro de 1970 era María Luna –dice, mostrando su primera sonrisa, con la voz rasposa y la mirada iluminada. No sabía nada de español y todavía no sé nada de español.

Ahmad, el hombre del café y del té, sirve dos tazas. Leila Khaled enciende un cigarrillo apenas termina el anterior y bebe un poco de café. Su voz se corta por el humo y luego sale aún más grave. Llega a cada punto con una ligera tos que marca las pausas y delata los años que el tabaco la ha acompañado.

—La ocupación es terrorismo –dice Leila Khaled al hablar de Gaza. No se trata de que Hamas o el FPLP existan y resistan, pues el problema es la ocupación. Ocupar sus casas, maltratar a los niños, herir a las mujeres, matarlos a todos ellos y destruir también sus casas. Esa es la política de ocupación israelí. Nunca en la historia un Estado fue creado por una resolución, excepto Israel.

Leila Khaled se acomoda en su silla, bebe otro poco de café mientras piensa su respuesta. Afirma que cuando el sionismo se instaló en Palestina, los grupos paramilitares usaron su fuerza en contra de la población nativa para aterrorizarlos y motivarlos a huir. Al mismo tiempo que la colonización avanzaba, dice, ellos arrestaban y asesinaban personas, cuyos cadáveres eran exhibidos para difundir el miedo.

Leila Khaled levanta las cejas y recalca con fuerza que todavía cree y respalda la lucha armada palestina.

—No podemos liberar Palestina con rosas o con negociaciones –continúa, mientras exhala el humo del cigarrillo que le rompe la voz aún más. Las personas nunca han podido conquistar la independencia de sus países sin el uso de armas, desde los inicios de la humanidad. Desde la Revolución Francesa, la gran guerra civil de Estados Unidos entre el Norte y el Sur, y así en todos los países que han buscado su independencia o los derechos civiles de la gente. Y esta, la de Palestina, es la última colonización de la historia.

Leila Khaled nunca ha dicho lo que otros esperan que diga. Esta vez no es la excepción y repite, en la oficina de la OLP, un discurso tan político como ajeno a la diplomacia actual. Porque para ella, una vez que se resuelva el problema de los refugiados, podrán vivir todos en un Estado democrático donde cada persona tenga sus derechos garantizados. Ha sido enfática en desvincularse del discurso oficial de la Autoridad Nacional Palestina que negocia por la creación de dos Estados. Es una fedayín que ha dejado de entrenarse en los campos de tiros de Jordania, pero que dispara con su lengua.

—Nosotros le ofreceremos soluciones humanas –dice Leila Khaled.

Y sigue:

—No como la solución de Israel, que significa un genocidio contra nosotros. Lo que tienen ahora se llama Estado de Apartheid.

️Llegamos a su piso. Es un amplio y bello departamento decorado con delicadas piezas de artesanías tradicionales y otras que aluden a la revolución.

La mujer del rifle AK 47 habla de sus miedos y de los recuerdos de ese 6 de septiembre de 1970. Evoca esos 28 días que pasó recluida en la celda de Ealing, sin tener noticias de sus compañeros, de los otros secuestros ni de cuál sería su futuro. Abatida en ese retén inglés, respondió interrogatorios con inteligente ironía, sin revelar jamás detalles secretos, mostrándose serena y fuerte.

—Un día llegó uno de los agentes ingleses a interrogarme. Yo llevaba varios días negándome a hablar –recuerda con picardía–; el hombre se dio cuenta de mis respuestas evasivas, dijo que yo era una mujer inteligente y brillante. ¡Yo no acepto cumplidos de ningún hombre!, le respondí. Pero el hombre se echó a reír y me preguntó si yo era una mujer conservadora. Claro que sí, le respondí, y él me dijo que nunca había conocido a una mujer conservadora que secuestrara aviones.

Leila Khaled reconoce que la trataron bien durante su estadía. Fueron respetuosos y hasta cumplieron algunas peticiones suyas. Le llevaron revistas de moda que se acumularon en un rincón de la habitación, hasta que sus custodios se dieron cuenta de que ella prefería leer periódicos.

Un día, la mujer encargada de custodiarla le llevó una naranja. En ella había una etiqueta que decía Jaffa –una localidad muy cercana a su Haifa natal–, y Leila Khaled se echó a llorar.

La mujer, con quien Khaled había desarrollado una buena relación durante esos días, no entendía qué sucedía y solo atinó a consolarla y preguntarle por qué lloraba.

—Estas naranjas son palestinas –dijo Leila Khaled, entre sollozos–, es por esto que lucho, para volver a mi hogar.

Pero esa no fue la primera vez que Leila Khaled sintió nostalgia por sus naranjas.

️Todo se remonta a un 9 de abril de 1948, cuando ella cumplía cuatro años de vida. Ese día, Israel llevó a cabo una masacre en el pueblo de Deir Yassin, ubicado en una colina a unos cinco kilómetros de Jerusalén. Los grupos terroristas sionistas de Irgún y Leji perpetraron la masacre que asesinó a más de cien personas. La madre de Leila Khaled se encontraba sola, pues su esposo estaba luchando junto a las tropas palestinas. Tomó a sus ocho hijos, incluida la más pequeña de solo 40 días de vida, y partió con ellos a Tyr, un pueblo al sur del Líbano, donde vivía el resto de la familia.

Llegó a vivir a la casa de un tío. Los árboles cargados de naranjas rodeaban la vivienda y los niños no aguantaron las ganas de ir por ellas y comerlas.

—Ella nos dijo: “Esto no es de ustedes. No tienen derecho a sacarlas. Las suyas están en Palestina” –cuenta Khaled, con la mirada perdida en sus recuerdos. Esa fue la primera lección que recibimos y que nos dijo que debíamos volver a Palestina. Desde el primer minuto, supimos que eso no era nuestro, así que desde ese momento odié las naranjas.

Leila Khaled no volvió a comerlas.

—Todo el tiempo yo sentí que nada era nuestro. Que nuestras cosas, lo que amábamos, estaba en Palestina, así que teníamos que hacer algo –insiste, mientras sirve el café y un plato con frutas. Teníamos que volver a Palestina porque solo ahí podíamos comer nuestras naranjas.

Por eso, para ella la situación actual en Gaza no resulta una novedad, por terrible y espantosa que sea. Desde su primera infancia sus recuerdos están marcados por la persecución, las masacres, los asesinatos y el desplazamiento forzoso.

—Israel ha exigido que se negocie. Hemos aceptado y la OLP ha negociado durante 20 años, y qué ha pasado después de eso –se pregunta y responde enseguida–, durante veintiún años de negociaciones han aumentado los asentamientos, con más colonos, y los colonos son en sí otro ejército; demuelen las casas, construyen un muro de apartheid, han metido en prisión a miles de activistas y los tratan como criminales. Israel ha violado todo tipo de leyes y se considera a sí mismo dentro del derecho internacional. Hasta ahora, Israel no ha sido condenado por todos sus crímenes. Ahora es tiempo de que pague, así que no podemos permitir que siga avanzando en nuestra patria, tenemos que pelear hasta el final.

Un silencio se instala en el salón. Su esposo, Fayez Rashid Hila, ha ido a dormir la siesta. Za’atar lo imita a un costado del sofá con el hocico sobre su pelota de tenis. Leila Khaled mira la televisión sin volumen, también en silencio.

¿Crees en Dios?, ¿en el paraíso?, le pregunto, incómoda.

—Claro, los dos son la misma cosa: Palestina –ironiza Leila Khaled y bebe un último sorbo de café.

Por Yasna Mussa
Con información de:Late

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Siria: Una vulgar mentira

El doctor Loai Aloja, Jefe de la misión diplomática de la nación árabe en Cuba, desenmascara a quienes dicen llamarse grupos de oposición, cuando en realidad son terroristas pagados por USA ©Jorge Luis Sánchez Rivera

Desde el exterior se activan resortes condenatorios para allanar el camino a una invasión, confirma el Jefe de la misión diplomática siria en La Habana.

Los crímenes terroristas que se cometen en la República de Siria repercuten en todo el mundo. Erradicar un fenómeno que pudiera tornarse apocalíptico es un imperativo. Ese sería un razonamiento lógico. Pero en la práctica Estados Unidos y Occidente fabrican con métodos sucios una brutal guerra mediática que distorsiona los hechos. Para los lectores de BOHEMIA, el doctor Loai Aloja, Jefe de la misión diplomática de la nación árabe en Cuba, desenmascara esas mentiras, en una extensa entrevista exclusiva

RB- Desde marzo de 2011 Siria es blanco de un proceso de desestabilización. ¿Qué se pretende y por qué?

LA: “A algunos, les puede parecer que la historia comenzó en 2011. Sin embargo, quien sigue la historia política contemporánea  de Siria, se da cuenta que todo comenzó en 1947, cuando el panorama político sirio fue encabezado por el Partido Baaz Árabe Socialista, quien anunció claramente que era un partido laico , que creía en el socialismo, y en el apoyo a todos los movimientos de liberación árabe e internacional. Durante su trayectoria y antes de recibir el poder en Siria en 1963, el partido dio su apoyo total e incondicional a todos los movimientos de liberación que luchaban contra el colonialismo, y considero como una prioridad la lucha contra el enemigo sionista que ocupó la tierra árabe de Palestina.

Durante ese periodo, el partido enfrentó todas las conspiraciones y planes colonialistas en su forma pasada y moderna, es decir al imperialismo. Asimismo, abrió las puertas a la cooperación con el campo socialista, encabezado por la antigua Unión Soviética. Llegó el año 1970 y comenzó una nueva etapa en la historia de Siria, donde el líder fundador Hafez al-Assad  trabajó en aras de  desarrollar estrategias coherentes con las orientaciones  y principios del  partido Baas, con lo cual se cubre un período entre 1970 al 2000, etapa crucial de nuestra historia, durante la cual Siria se transformó en un Estado, tenido en cuenta en las relaciones regionales e internacionales, y reconocido por todos , incluso por aquellos que no conocen sobre la historia contemporánea de Siria

Hafez al-Assad fue el único presidente árabe que no visitó Washington, e incluso cuando quiso reunirse con los presidentes de Estados Unidos, lo hacía en países neutrales como Ginebra u otros. Él se negó a la capitulación e impuso sus condiciones, incluso a Estados Unidos. También apoyó todas las causas árabes y la causa Palestina fue su brújula

Después que el presidente Bashar al-Assad recibió el poder en Siria, continuó la misma senda trabajando muy duro por desarrollar y modernizar la nación, siendo Siria, en todos los niveles, un país que impone sus condiciones al interactuar con cualquier fuerza.

Las conspiraciones no se detuvieron durante el gobierno del presidente Bashar al-Assad, ante los logros estratégicos históricos articulados hasta alcanzar el año 2011. Pero antes, en 2003, Siria rechazó la ocupación de Iraq por parte de George W. Bush, e incluso Damasco ayudó a la resistencia iraquí, a pesar de la amenaza norteamericana de ocupar el país.

En 2005, Washington orquestó el asesinato del primer ministro de Líbano Rafik Hariri, y al no poder alcanzar sus objetivos en Siria, dio órdenes a Israel de lanzar un ataque en junio de 2006, cuyo resultado fue el fracaso del plan y la abrumadora victoria de la resistencia libanesa de Hezboláh. Siria frustró todos los intentos de agresión contra Gaza y el pueblo palestino en varios años. Cuando el gran proyecto estadounidense se puso en marcha bajo la consigna de la llamada “primavera árabe”, Siria estaba en la lista de los objetivos, Cayo el régimen de la Zine El Abidine Ben Ali en Túnez en   un mes, así como el régimen de Mubarak en Egipto en menos de un mes, el régimen de Gaddafi en Libia en tres meses, y con el apoyo inglés norteamericano fueron entregadas las riendas del poder a los Hermanos musulmanes, esas fuerzas que fueron creadas esencialmente por ellos. Apostaron a que el movimiento que Estados Unidos y sus aliados entrenaron en Siria iba a terminar en menos de tres meses. Todo estaba listo, y preparado.

Al comienzo de los acontecimientos en Siria, algunas de las manifestaciones plantearon diversas consignas. La reacción del gobierno sirio, fue la de plantear su disposición al cambio y ajuste de acuerdo a lo demandado. Se cumplió con todo lo pedido. Las voces se levantaron en direcciones más lejanas, y el liderazgo sirio sabía que lo que se quería no era una reforma o la democracia, sino derribar al Estado y entregarlo a los agentes de Estados Unidos y los países árabes reaccionarios.

Cuando Estados Unidos y sus aliados descubrieron que el gobierno sirio había cumplido todas las exigencias de la reforma constitucional y las leyes de medios de comunicación y las elecciones, y otros, recurrieron entonces a la utilización de mercenarios y el reclutamiento de terroristas de todos los países del mundo, con el apoyo, la facilitación, financiamiento y el armamento turco, saudita , catari  e israelita , utilizando  las flotas mediáticas  de su propiedad , a fin de demonizar al  gobierno sirio y el presidente Bashar al-Assad , presentándolo como asesino de su pueblo pacífico, demandante de la libertad.

Conjuntamente con las posiciones políticas de Estados Unidos   y otros se exigía la renuncia de al Assad sin hacer referencia que los que luchaban contra el ejército y el pueblo sirio eran terroristas que vinieron de   todos los rincones del mundo.

Así que el objetivo de la conspiración era derribar al Estado sirio e instalar otro país que obedeciera las órdenes de Estados Unidos y sus aliados y dividir y debilitar a Siria  para servir a los intereses de Israel y Estados Unidos de la región.

Si Estados Unidos quisiera la democracia como afirma, es que los reyes y príncipes y jeques que se alían a él en la región árabe son demócratas? Es que matar al pueblo yemenita y matarlo de hambre bajo el pretexto de restaurar la legitimidad es para aplicar la democracia y la voluntad del pueblo yemenita? El bloqueo a Siria y la imposición de medidas unilaterales desde hace más de sesenta años es para aplicar la democracia? ¿Impedir la entrada de vacunas y medicamentos para pacientes con cáncer es aplicar la democracia? Las preguntas son innumerables e incalculables”.

BH:¿Quiénes componen a la oposición en Siria y cuál es la relación de esta con el esfuerzo gubernamental por acabar con el terrorismo, si es que existe alguna?

LA: “En los sistemas políticos globales existen fuerzas políticas llamadas oposición, que trabajan en la política para implementar su agenda. La oposición es una cosa positiva y ofrece un valor añadido a la vida política de los países del mundo. Pero, cuando usted tiene una oposición armada vinculada a agendas extranjeras y obedece las órdenes de países extranjeros y está armada y financiada por ellos y está cubierta por potencias políticas… estamos ante mercenarios y conspiradores, que destruyen, matan e imponen su dominio, e ideología, me pregunto ¿le llamamos oposición?

En Siria, tenemos una oposición interna nacional, que posee demandas legítimas y sus reivindicaciones se discuten con el gobierno sirio en un diálogo interno y un programa nacional cuyo objetivo es la reforma. En cambio la oposición que está siendo sobredimensionada y se presenta como oposición nacional con derecho e intereses y que llama a la democracia, tiene varios tipos y son los siguientes:

Una primera “oposición” que ostenta las nacionalidades de otros países y no tiene ningún peso popular interno y posee pasaportes norteamericanos, británicos y franceses y sus agendas representan los intereses de esos países. Otra segunda “oposición”, compuesta por grupos armados que han encontrado sus intereses en el vacío y la ausencia del Estado y que trabajan dentro de las agendas de quienes le pagan. Y una tercera que es la “oposición” más peligrosa, y esa la está tratando Estados Unidos y sus aliados de describir como oposición nacional moderada, y son los grupos terroristas financiados, armados y entrenados por los Estados Unidos y sus aliados, la gran mayoría de Al Qaeda, toda vez que esta organización jugo un juego inteligente, cambiando los nombres de las organizaciones, pero al final, poseen la misma ideología. Existe una cuarta “oposición” compuesta por un grupo de organizaciones terroristas que fueron traídos desde distintos países del mundo, como Afganistán, Turkmenistán, Kirguistán, Uzbekistán, Pakistán y hasta disidentes de China.

A pesar de todo, el gobierno sirio desde el comienzo de los acontecimientos, ha anunciado estar a favor de la solución política sirio-sirio sin interferencia exterior y bajo el techo de la Patria y el liderazgo de Siria. Y hemos participado en todas las rondas celebradas hasta el momento hasta llegar a Ginebra 5, que terminó el 31 de marzo pasado.

En resumen, estamos luchando una guerra contra el terrorismo global y defendemos a todo el mundo sin excepción. Libramos nuestra guerra con los terroristas que se infiltraron en nuestra casa en el día y la noche y delante de todo el mundo. Afirmamos que si se detiene el apoyo externo, el suministro y el reclutamiento de nuevos terroristas en Siria no habrá ningún problema en derrotarlos”.

BH:¿Cuál es el impacto de las acciones terroristas para la economía y vida del pueblo sirio?

 LA: “Cuando decimos que hay un plan y una conspiración, y verlo únicamente desde el punto de vista teórico no es suficiente, tiene que ser demostrado en la práctica. Esta pregunta nos lleva a la prueba. Desde el inicio de la crisis las órdenes fueron dadas desde el centro de operaciones de los países de la agresión y fueron las siguientes:

  • Controlar los centros gubernamentales para provocar un vacío de seguridad y estatal.
  • Destruir la infraestructura de forma sistemática, incluyendo los centros de salud, escuelas, instituciones, puentes, panaderías y otros , a fin de fomentar la presión popular sobre el estado sirio.
  • Afectar las instituciones militares y las bases militares y los medios de defensa aérea y de radar.
  • Asesinar a científicos, profesores y expertos.
  • Llevar a cabo la matanza y la liquidación sobre  bases sectarias y doctrinales a fin de  provocar una guerra de carácter familiar  o lo llamado   guerra civil.
  • Secuestro, asesinato e intimidación de las personas, los profesores, estudiantes, trabajadores, empleados, agricultores y campesinos para evitar que vayan a sus centros de trabajo.
  • Todo esto con el fin de perturbar la vida pública y crear descontento en los diversos círculos de la comunidad.

Es natural que la vida pública, económica y social se viera afectada por estos crímenes, si añadimos que desde los primeros meses de los sucesos, los Estados Unidos y la Unión Europea impusieron sanciones y un embargo económico sobre Siria para presionar al pueblo sirio.

En el momento de la entrevista, este 12 de abril, la representación siria en la ONU denunció la falsedad de las preocupaciones humanitarias de Estados Unidos y Occidente ©Jorge Luis Sánchez Rivera

No hay duda de que estos crímenes contra la nación contribuyeron al sufrimiento de muchos de nuestros hijos, pero cada ciudadano sirio se dio cuenta de que el impuesto que pagaría  como resultado de estos crímenes era enorme, más allá de la destrucción del Estado y  la puesta  en práctica del sucio plan  imperialista, por lo que a pesar de todo el bloqueo y las dificultades de la vida, nuestro pueblo se puso de pie con firmeza y paciencia y soporta mucho por el bien de la soberanía y la dignidad.

Lo más terrible de la guerra contra Siria, a pesar de todo lo que se ha dicho acerca de que todas las guerras son aberrantes, es imaginar cómo se derrama la sangre ante usted e imaginar a  los soldados que se han quedado sin municiones, rodeados de  los monstruos de la época. Imagínese todo lo que pueda abarcar su mente: las escenas de explosión de coches bomba desgarrando los cuerpos de niños, mujeres y ancianos, las redadas y masacres por cuestiones de identidad, origen étnico y clan. E Imagine más que eso, el hambre, la sed, y el asedio, el miedo de que sus hijos sean colgados en frente suyo. Imaginase todo el mundo muerto, el poeta muerto, el soldado muerto, el niño muerto, y los escombros, que se han convertido en testigo de los delitos del terrorismo. Imagine que todo lo que usted ha construido con su sudor y con el sudor de sus abuelos fue barrido. Imagínese la devastación y la destrucción de la infraestructura y el robo de las fábricas, Erdogan (Presidente de Turquía) y el robo del petróleo, las riquezas, monumentos, ruinas y museos de Siria por parte de Daesh y el Frente Al Nusrah”.

BH: Ya ha habido varias conversaciones internacionales en torno al mal llamado conflicto en Siria, pues en realidad se trata de una invasión, desde mi punto de vista. Entonces le pregunto ¿Han resuelto en alguna medida la situación estos encuentros? Es posible una solución política en Siria? y ¿qué actores políticos internacionales son los más comprometidos con una pacificación?

LA: “Estamos librando una guerra contra el terrorismo global y defendiendo a todo el mundo sin excepción. Siria anuncio desde el principio una solución política y extendimos nuestra mano sin injerencia externa, y estamos trabajando día y noche llevando a cabo la reconciliación nacional. Estas conciliaciones tuvieron éxito en detener la hemorragia de muchos  sirios e impidieron  la destrucción y el desplazamiento y preservaron  la sangre de nuestro pueblo

El gobierno sirio  aceptó llevar a cabo negociaciones y diálogos en Astana, donde sus patrocinadores, Rusia e Irán, trataron de  clasificar y neutralizar  las facciones y grupos armados que  bailan en la órbita del grupo terrorista Al Nusrah  y aplicaron  una tregua y el cese de las hostilidades cumplida por el gobierno sirio, en tanto el resto de los beligerantes no lo han cumplido. Rusia supervisa la aplicación y registra cada día violaciones por parte de los terroristas.

En Ginebra, la delegación del gobierno sirio participó y presentó las llamadas cuatro cestas que forman el núcleo de los temas de diálogo, a saberse: un nuevo gobierno de transición, reelaboración de la Constitución de Siria, la necesidad de elecciones en Siria dentro de 18 meses bajo la supervisión de la ONU, y la lucha contra el terrorismo. La delegación del gobierno sirio mostró flexibilidad y voluntad de llegar a una solución política a la crisis. En cambio las otras delegaciones -de acuerdo a las peticiones de sus patrocinadores y  partidarios, que en esencia son partidarios del terrorismo-, se centraron en un solo tema; alejar  al  presidente Bashar al-Assad del poder y crear un gobierno de transición que incluye incluso componentes  terroristas

Entonces la pregunta es la siguiente: ¿hay oposición en Siria? Simplemente  parece que no hay un consenso de oposición nacional siria, sino que se trata de  personas  asociadas a las agendas de los países de la agresión,  que intentan  destruir a Siria y matar a los hijos de su pueblo. Los grupos terroristas obedecen las órdenes de sus operadores y  la llamada oposición siria no tiene ninguna decisión sobre ellos. A pesar de ello, nuestra  mano está extendida para cualquier solución política que garantice la unidad de Siria  y su soberanía,  la no  injerencia  en sus asuntos internos y que  el diálogo  sea entre los sirios solamente”.

BH: El 7 de abril, el mundo se despertó con la noticia de la nueva agresión norteamericana contra Siria. ¿Qué puede decir al respecto y cuáles son los objetivos de dicha agresión en este momento y en este lugar?

“Durante estos años de Guerra terrorista en Siria, los terroristas, instigados por sus patrocinadores, han acusado al gobierno sirio de usar armas químicas, dados los reveses y derrotas infringidas a estos grupos. El objetivo  de estas acusaciones siempre ha sido instigar a la comunidad internacional  contra Siria para ejercer mayor presión en el contexto del proyecto encaminado a destruir  al Estado sirio. Las acusaciones promovidas por los medios de información árabes y extranjeros, afiliados a los estados patrocinadores del terrorismo,  se despliegan  rápidamente, y entonces vienen las imputaciones y mentiras, e incluso más que eso,se ha demostrado que los grupos terroristas han sido los que han usado armas químicas y gases tóxicos contra el ejército sirio y los civiles.

Ahora bien, no se ha demostrado, ni hoy, ni antes, que Siria haya utilizado  armas químicas, y lo que es seguro y saben todos, es que Siria ya no tiene estas armas desde 2014, en tanto decenas de informes internacionales confirman que los grupos terroristas cuentan con una enorme cantidad de armas químicas y gases tóxicos. La pregunta aquí es ¿quien se beneficia del uso de sustancias tóxicas? La respuesta es sencilla: los terroristas y sus patrones de Turquía, Arabia Saudita, Qatar, Francia, Gran Bretaña y otros. El clima internacional se está moviendo en torno a cambios públicos a favor del gobierno sirio y el ejército sirio, quien posee las riendas y ha triunfado en más de un terreno. Además, existen más de 90 mensajes sirios que fueron enviados al Consejo de Seguridad y que confirman que los terroristas poseen materiales químicos tóxicos y que fueron encontrados los almacenes de fabricación de dichos materiales.

El gobierno sirio condenó la comisión de la matanza con armas químicas en los primeros minutos, y no se esperó ninguna investigación imparcial, transparente y neutral, lo que confirma la teoría que dice que los planes de agresión se prepararon antes de la matanza, y fue una especie de cubierta.

Sí, esta agresión estadounidense nos recuerda su agresión a Iraq, Libia y Yemen bajo pretextos que resultaron ser fabricados, como se demostró, y que no estaban basados en ninguna verificación o mandato internacional. Ninguna persona sensata en este mundo, acepta de un país como Estados Unidos -con una historia llena de ataques a los pueblos del mundo-, que hable de humanidad y de derechos humanos. Ese mismo país ha cometido masacres que cobraron la vida de más de un millón de iraquíes, de cien mil libios, y asesinó a 300 mil sirios, a través de su apoyo a sus aliados con dinero, armas y entrenamiento, Seria el último país que debería  hablar de   humanidad.

Este golpe demostró claramente quienes están en la zanja de la agresión, y quien está en la trinchera del enfrentamiento. Entonces, usted ve al representante de Bolivia en el Consejo de Seguridad dejando al descubierto las mentiras de América, así como el ruso y ve a un país como Cuba profundamente perturbado ante esta agresión, condenándola apenas aconteció Por otro lado, vemos el apoyo del Golfo Pérsico que desde los primeros minutos del bombardeo norteamericano a un país árabe, y lo mismo se dice   acerca de la imprudencia de Turquía que no se detuvo en bendecir y felicitar, e incluso fue más allá cuando el presidente Erdogan y el primer ministro   Ben Ali Yildirim pidieron más de un golpe porque uno no era suficiente.

No es fácil dar gracias al enemigo por sus acciones criminales. Pero, en el caso de los Estados Unidos, parece que el deber es darle las gracias a su liderazgo que nos libraron del gran esfuerzo de pasar mucho tiempo tratando de convencer a los cercanos más que a los lejanos, de que Estados Unidos, como el diablo, no cambia. Es un país que vive sobre la muerte de otros”.

En exclusiva para los lectores de BOHEMIA, el Jefe de la misión diplomática siria en La Habana, elogia la larga amistad entre su país y Cuba ©Jorge Luis Sánchez Rivera

BH: Y por último ¿Cómo es posible el desempeño de las relaciones bilaterales entre Cuba y Siria en medio de esta situación tan compleja. De existir cooperación cubana en Siria, en qué áreas?

“A nivel político, Siria fue uno de los primeros países que reconoció a la revolución cubana, y estableció relaciones diplomáticas con Cuba el 11 de agosto de 1965. Se puede decir que las relaciones entre Siria y Cuba son históricas, de camaradería, combativas. Ambos países libran la batalla en la misma trinchera contra un enemigo común, y poseen las mismas posiciones en torno a los problemas globales contra el colonialismo, el racismo, el sionismo y la dominación imperialista y rechazan la interferencia en los asuntos internos de los Estados. Igualmente intercambian apoyo político mutuo y coordinan sus posiciones en los foros y organismos internacionales en todos los foros internacionales. El líder fundador de la Hafez al-Assad y el líder cubano Fidel Castro estaban unidos por una relación de amistad y respeto mutuo y de afecto a lo largo de   décadas y esta relación ha continuado desde que el Presidente Bashar al-Assad asumió el cargo.

En el plano económico, existen varios acuerdos y memorandos de entendimiento en diferentes campos, económico, comercial, técnico, mediático, culturales, y ha habido visitas de delegaciones de carácter económico, pero las relaciones económicas no tienen el mismo nivel que las relaciones políticas. Existe un acuerdo de cooperación médica entre los dos países, suscrito en 2015. Agradecemos a Cuba, ya que nos ha proporcionado su ayuda en el ámbito de medicamentos esenciales para nuestro pueblo en un momento en que los países que presumen respetar los derechos humanos ejercen un bloqueo sobre la exportación de medicamentos a Siria, especialmente los relacionados con   vacunas y   enfermedades crónicas.

Cuba y Siria son grandes amigos y aliados. Y no hay dudas, venceremos”

Por María Victoria Valdés Rodda
Con información de Bohemia

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