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Ben Jaldun y las efímeras dinastías del Magreb

El Magreb es conocido por ser el terreno histórico cuya observación cuidadosa llevó a Ben Jaldun a escribir su teoría de la historia: una teoría basada en los ciclos históricos, el inevitable surgimiento, madurez, y decadencia de las dinastías beduinas. ¿Podríamos aplicar, una vez más, las teorías de Ben Jaldun a su tierra natal?. Hablando de las efímeras dinastías del Magreb, Ben Jaldun hizo hincapié en que siempre estas dinastías, una vez establecidas en las ciudades, caen debido a las actividades de otros beduinos que todavía están en el desierto.

Por M. Worthing 


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La boda de los hijos del viento – Rituales Beduinos

Al día siguiente comenzó el ritual previo al matrimonio a la usanza beduina.

El primer paso consistía que el padre del novio o alguien relacionado con el mismo fuera a solicitarle al padre de la novia la mano de ésta para su hijo. Como era necesario que se tratase de una persona mayor el padre de Faisal, el novio, un joven militar beduino, accedió a interpretar ese rol. Acompañado por el mismo Faisal se presentaron en la tienda de Abdullah , el jeque árabe, jefe de la tribu, padre de la novia, quien los esperaba con el tradicional café preparado. Tal como era la norma Karim, el padre de Faisal, se abstuvo de beber la infusión hasta el instante en que el jeque accedió a conceder la mano de su hija. En ese momento se unieron las mujeres de la familia con cantos y risas para festejar la decisión de llevar a cabo el matrimonio. A continuación se pasó a discutir la dote que el padre del novio y su familia debían entregar a Abdullah para formar la base de la fortuna personal de Farrah, la hermosa novia beduina, y ponerla a cubierto de los vaivenes de la vida.

Karim, que era uno de miembros más influyentes del clan, accedió a entregar un número de cabras y joyas que le había dado su mujer. Alain,un expedicionario francés, huésped del clan, entregó en el mismo acto un par de escopetas de caza de su propiedad, ya que poca cosa más llevaba consigo. Por otro lado, Nadiyah, la esposa de Karim y madre de Faisal regaló a Farrah un vestido de novia que ella misma no había utilizado en su propia boda por haber usado otro. La hermana de Faisal acompañó ese regalo con unos perfumes de su propiedad. De esta forma quedaron cumplidos los pasos previos para el casamiento con la dignidad que la hija de un jeque requería. Abdullah, una de cuyas funciones era perpetuar las tradiciones, se declaró satisfecho con el desarrollo del ritual y autorizó seguir adelante. Bajo la presión de los acontecimientos externos que en breves días ocuparían toda su atención, la boda fue fijada para dos días después, aunque no habría luna llena, considerada augurio de buena suerte.

El día de la boda todo el campamento estaba alineado en la explanada usada para todos los fines festivos. Mujeres y hombres lucían sus túnicas, turbantes y chadors predominantemente blancos, recién lavados y planchados. Cantaban y batían palmas a la espera de que apareciera la novia, mientras el novio esperaba de pie vestido con una túnica prestada, acompañado de Karim que oficiaría de padrino de bodas.

Luego de hacerse esperar apareció Farrah acompañada de Fadilah, Leilah y otras mujeres de su séquito. Como prescribía el ritual, la joven venía montada en un camello llevado por una de sus acompañantes. Farrah lucía resplandeciente con su hermoso vestido de seda blanca y azul, con sus manos, muñecas, tobillos y pies pintados con henna, un pigmento natural rojizo acompañado de otros tintes azules, con los cuales una artesana había pintado sobre la piel delicados arabescos abstractos, como si se tratara de un tatuaje pero superficial. Sus ojos, de por sí grandes, se hallaban aumentados por un resaltador de origen vegetal. Faisal la ayudó a bajar de su montura mientras las mujeres del clan emitían el clásico zaghareet, un sonido gutural hecho con sus lenguas para festejar los hechos auspiciosos.

Cuando la novia llegó a la tienda que iba a ser su hogar de casada y que Abdullah había provisto, los festejos comenzaron.

Las comidas consistieron en distintos tipos de carnes, arroz con una salsa especial y diversidad de frutos.

Los comensales comieron y festejaron durante toda la noche deseándole dicha y prosperidad a la nueva pareja.

La larga caravana se puso en movimiento. Abboud Al-Kader, uno de los jefes más importantes del clan, encabezaba el contingente inicial con sus jinetes, todos con vestimentas negras y montados en caballos del mismo color. Los lugartenientes enarbolaban estandartes también negros con inscripciones en árabe de color blanco. A continuación marchaban a caballo o en camello, beduinos de diversas procedencias, entre los que había Tuaregs con sus velos azules. Una interminable fila de nativos africanos a pie cerraba la marcha. Abboud estaba exultante. Ninguno de los jeques a quienes había citado había faltado, a pesar de las largas marchas desde puntos muy distantes. En el caso de los Tuaregs habían viajado por semanas, lo que mostraba la organización que Abboud había montado con gran anticipación.

El jeque sonrió satisfecho, su proyecto comenzaba con buen augurio, lo que era esencial para su espíritu supersticioso, una característica que no lograba superar a pesar de su gran lucidez mental. Sabía que lo que guiaba a los jefes convocados no era solo el respeto que sentían por él sino también la perspectiva de participar en el saqueo, de una magnitud que no se veía en generaciones.

No tenía prisa en llegar al lugar de destino y a la lucha que sobrevendría, quería gozar de este prolongado desfile por la dilatada sabana. Lástima que era  sólo presenciado por un puñado de pastores nativos miserables pero ya vendrían días de gloria frente a multitudes en las ciudades de la costa. El aduar, (campamento beduino), de Abbdullah Al-Shamoun era solo el paso inicial de la larga travesía. Abboud soñaba con implantar un califato en el sud de África.

Por Oscar Ruiz Rigiroli – (“La esposa Beduina”)

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El Café en la tradición Beduina – Mucho más que una reunión de amigos

Los beduinos siempre tienen café preparado por si vienen invitados. Pero si el huésped no toma la taza y la coloca en el suelo, significa que necesita pedir un favor especial. En este caso, los beduinos le preguntarán de inmediato “¿qué podemos hacer por ti?”.

Beduinos, los Árabes más antiguos

Los beduinos son un pueblo de diez millones de personas repartidas a lo largo de Arabia Saudita, Jordania, Irak, Libia, Egipto, Palestina, Siria, Túnez, Argelia y Marruecos. O mejor dicho un conjunto de pueblos, ya que se trata de una sociedad dividida en numerosas tribus y clanes, muy a menudo enfrentados entre sí.

El origen remoto  se pierde entre las dunas del desierto. Sus raíces están en la Península Arábiga. Se trata de tribus nómadas que van dando tumbos por las arenas. Viven en jaimas que montan y desmontan. Éstas son de pelo de camello o de cabra y protegen tanto del abrasador sol del día como de las gélidas noches.

La tradición del Café

La tradición de preparar el café es una de las tareas más importantes en la comunidad beduina. El proceso de este significativo ritual comienza con el tostado de los granos de café en un sartén sobre el fuego. Según el tiempo de tostado, el café será más o menos fuerte. El segundo paso requiere de una buena molienda,  ayudado por un mortero. El sonido de la molienda invita a los que lo oyen a acercarse a tomar café. El café molido se coloca con agua en el fuego y, una vez que hierva, se vierte en una jarra de cobre en la que se añade cardamomo para darle un sabor especial. Se lleva de nuevo a hervir y, es entonces, cuando comienza la ceremonia de beber el café beduino.

Las tradiciones y los significados que los beduinos conocen perfectamente y son transmitidas de generación en generación a través del relato oral, cuentan con una infinidad de “rituales” cuyo significado debe ser comprendido a la hora de compartir un buen café. Sin esta  enseñanza se puede ofender gravemente al anfitrión.

El anfitrión se levanta sujetando la cafetera con la mano izquierda y las tazas con la mano derecha. La cantidad de huéspedes esperado para beber no define la cantidad de recipientes para el servido, sólo  habrá  dos, máximo tres, tazas para todos. Los huéspedes tienen que quedarse sentados, nada de tumbarse o recostarse porque eso se considera una falta de respeto a él y a su café. El orden en el que estén sentados es indistinto, el café siempre se empieza a servir por la derecha. Sólo si la persona que está más a la derecha le pide al anfitrión que le sirva primero al de la izquierda  puede cambiar el orden.

El café beduino pasa de la mano derecha del anfitrión, que sujeta la taza, a la mano derecha del huésped que la recibe. Debería estar caliente, de hecho, si no lo está es una ofensa a los invitados.

Los invitados no deben dejar  la taza en el suelo, que sería una ofensa para el anfitrión. Ésto, según sus tradiciones, dejarían entrever que se quiere tratar algún problema. Como sólo hay un par de tazas, el café se tiene que beber tan rápido como se pueda para que se siga sirviendo al resto de invitados, siempre en varios sorbos.

Una vez acabado, devolver la taza vacía al anfitrión, y éste  servirá otra taza. Si el invitado no quiere más, tienes que sacudir la muñeca de lado a lado con la taza, el anfitrión la tomará. Dar las gracias se vuelve un problema si el invitado dice “shúkran”, en vez de  “daima”, (el equivalente a “gracias”).

La primera de las tazas es para la hospitalidad. No se puede rechazar. Los beduinos se toman muy en serio el ritual del  café y que alguien lo rechace no está bien visto.

Un contrato de «seguridad»

La segunda es para la espada, que hace referencia a las tradiciones de hace cientos de años. Cuando viajaban, antiguamente, tenían que tener una espada para protegerse de robos, secuestros, para cazar animales y conseguir comida. El invitado se compromete así a  colaborar en la protección de la familia que  sirve el café. Si mientras está con ellos, la familia es atacada, tendrá que luchar a su lado. Si en cambio, es el invitado el que resulte atacado, la familia lo protegerá. De esta manera, con la aceptación de la segunda taza de café, se está pactando un  contrato de “seguridad”.

La tercera es para el estado de ánimo. Tomar la tercera taza es símbolo de importancia, de sabiduría. Una señal de que la reunión es agradable y se está a gusto.

No sacudir la taza después de la tercera taza es una falta de respeto. Pedir una cuarta taza es una ofensa. De querer beber una cuarta taza, debe esperarse a que todos los invitados beban y solicitarla en el momento en que la cafetera  vuelve al fuego. Allí comenzará nuevamente el ritual.

Todos los problemas se pueden solucionar con café. Los momentos en que el café se toma para arreglar el mundo son los únicos en los que se puede beber la cuarta taza sin que sea una falta de respeto.

Todo tiene solución con una taza de café

Tomar un café es algo más que sentarse a hablar en el mundo beduino. Los mayores de las familias, con sus acompañantes, van hasta la familia o tribu con la que existe un problema a tratar. En este caso, el anfitrión no comienza a servir el café por la derecha sino que agita las tazas hasta que los “invitados” señalen al más respetable de los suyos que es al que se sirve primero. Como la reunión es para tratar un problema, el mayor toma la taza con el café y la deja directamente en el suelo. El anfitrión devuelve la cafetera al fuego y pregunta por qué no bebe su café, a lo que se responde con la exposición del problema. Es aquí, con este gesto que se expone el problema por primera vez.

Al llegar a un acuerdo, el anfitrión dirá “bebe tu café” y tomando  la cafetera le servirá de nuevo, hasta las tres tazas.

Las reuniones pueden durar horas. Ninguno de los “invitados” puede aceptar nada de los anfitriones. Llevan su propio agua para beber en el caso de que la necesiten. Si alguno, no sólo el más respetable, bebe algo de los anfitriones se rompe la negociación y hay que volver a empezar desde el principio otro día.

Al igual que en el caso anterior, la taza de café beduino acaba en el suelo. A la pregunta “por qué no bebes mi café” se responde con la petición de la mano. No hay sí, ni no como respuesta. En el caso de que se acepte, el anfitrión dirá: “bebe tu café”.

Hace siglos, cuando había luchas y guerras entre tribus, se servía una cuarta taza. Su significado era que, quien la bebiera, se comprometía a cumplir con una misión de sangre, normalmente matar a alguien de la tribu rival. En el caso de que no lo consiguiera, perdía todo su status en la tribu, desde su familia a sus posesiones, y se convertía casi en un esclavo. Sólo podía recuperar lo perdido si cumplía con su cometido.

Con información de Salta conmigo

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Beduinos – Los hijos del viento

El nombre beduino proviene del idioma árabe (بدوي) bedaui o badawi, que significa ‘morador del desierto’ (de (بدو) bedu, badw en lengua coloquial: allí donde no existe población fija, es decir, el desierto).

Historia

Originarios de la península arábiga, el nombre «beduino» se deriva de la palabra árabe bedu, nómada. Las conquistas árabes del siglo séptimo provocaron una expansión rápida de los beduinos. En ese momento, miles de beduinos se expandieron por todo el Norte de África. Aparte de las afiliaciones tribales, hay poco para distinguir un grupo beduino de otro. La mayoría de los beduinos está organizada en tribus que hablan badawi y se consideran de ascendencia árabe.

La historia de las diferente tribus se transmitían oralmente pero sólo una de estas narraciones, la epopeya Al-Sirah al-Hilaliyyah, ha llegado hasta nuestros días siendo incorporada, en 2008, a la Lista del Patrimonio Cultural Inmaterial de Humanidad de la UNESCO.

Los beduinos son un pueblo de diez millones de personas repartidas a lo largo de Arabia Saudita, Jordania, Irak, Libia, Egipto, Palestina, Siria, Túnez, Argelia y Marruecos. O mejor dicho un conjunto de pueblos, ya que se trata de una sociedad dividida en numerosas tribus y clanes, muy a menudo enfrentados entre sí.

El origen remoto de estas gentes se pierde entre las dunas del desierto. Sus raíces están en la Península Arábiga. Se trata de tribus nómadas que van dando tumbos por las arenas. Viven en jaimas que montan y desmontan. Éstas son de pelo de camello o de cabra y protegen tanto del abrasador sol del día como de las gélidas noches.

Ellos son árabes y hablan el badawi. Las tribus tienen vínculos de sangre y su cultura ha permanecido inmutable por siglos. Es como si el tiempo se hubiese paralizado. Entre sus valores destaca el honor y el valor guerrero, la hospitalidad, el aprecio a la poesía y una memoria colectiva transmitida oralmente de padres a hijos.

Los beduinos son musulmanes, ellos de hecho fueron de los primeros que siguieron al profeta Muhammad. Pero a la vez mantienen creencias animistas preislámicas. Y son muy supersticiosos: creen que hay espíritus malignos -los djinn– que moran a su alrededor y practican rituales mágicos para protegerse de ellos.

Los beduinos son considerados los árabes más puros y auténticos que existen.  Están vinculados culturalmente al sufismo y a la mítica ciudad de Petra. Ataviados con sus túnicas y turbantes que les guarecen del sol, se mueven en medio de los desiertos siempre con el fusil cerca. Es una sociedad teocrática y medieval.

En Argelia 

Los Chaamba viven en el área central de Argelia, en las regiones conocidas como El Golea y El Oued

En Egipto 

Algunos como los Twara, Tiaha, y Jebeliyah emigraron a la Península de Sinaí, mientras otros viven ahora a lo largo del extremo norte del Desierto de Sahara.

En Libia 

Los más de 22.000 beduinos Kufra viven en Libia el norte, a lo largo de la costa, en una región conocida como el Wahat al-Kufra. Unos 30.000 beduinos Riyah viven en el centro de Libia.  Más de 500.000 beduinos Sanusi viven en la Libia oriental. Casi 28.000 beduinos Sirtican viven en la costa mediterránea, en una área también conocida como Tripolitania.

En Mali

Los beduinos Kunta se localizan principalmente en el extremo occidental del Desierto de Sahara, cerca de la frontera con Mauritania.

En Túnez 

Se concentran cerca de la ciudad de Gafsa (Qafsa) en el centro del país, en la zona conocida como el Shatt – Gharid, y en el sur del país.

Economía

En lo económico algunos son comerciantes y recorren las dunas en sus conocidas caravanas de dromedarios. Otros muchos son pastores trashumantes que crían cabras y viven de la ganadería. Algunos se están instalando en los bordes del desierto y practican la agricultura. Son pocos los sedentarios en esta sociedad de nómadas.

La economía beduina se basa principalmente en la cría de ganado. La causa de su constante migración es la búsqueda de agua y tierra para su ganado. Cada grupo dispone de un territorio bien definido y conocido por los demás grupos. Las fronteras políticas han sido de escasa importancia para los beduinos, aunque las restricciones gubernamentales están teniendo influencia en su estilo de vida migratorio tradicional.

Los productos lácteos son su fuente principal de alimentación (la leche, el yogur y un tipo de manteca llamado ghee). Las cuecen barras redondas de pan ázimo de trigo. Completan su dieta con dátiles y otras frutas que se encuentran en los oasis del desierto.

Sociedad

Hay dos clases sociales básicas. Una clase es conocida como el «verdadero» beduino, y viven como pastores nómadas. El otro grupo ha adoptado la agricultura y se le conoce como  fellahin. Los fellahin llevan una vida más estable en el borde del desierto. En contraste, el «verdadero» beduino es conocido por sus caravanas que cruzan los desiertos yermos. Es durante el invierno cuando se dedican más al comercio en caravanas, mientras que durante el verano permanecen al borde del desierto. Hoy, muchos beduinos viven como seminómadas, emigra con sus manadas pero mantienen en alguna forma una agricultura estable.

Para soportar el calor extremo del desierto, usan ropa ligera, túnicas que permiten la circulación de aire y libertad de movimiento, proporcionando protección contra el sol y la arena. Sus vestidos se diseñan para cubrir el cuerpo entero salvo la cara, manos, y pies. El vestido principal para los hombres es el  thawb de algodón blanco o la túnica gris. Encima de la túnica, los hombres llevan mantos de seda larga o chaquetas de algodón llamadas kibrs. Las chaquetas están abiertas en el frente y afianzaron con cinturones de cuero.

La mayoría de los beduinos viven en tiendas bajas, rectangulares hechas con tejido de pelo de camello o de cabra. Los lados de las tiendas pueden enrollarse para dejar entrar la brisa, o cerrarse herméticamente durante la lluvia o las tormentas de arena. Las tiendas están divididas en tartes llamadas gatas. La mitad de la tienda es para los hombres. Contiene un hogar y se usa para los invitados. La otra mitad es para las mujeres, niños, y hace las veces de despensa. También tiene un hogar para cocinar.

Las mujeres hacen la mayor parte del trabajo, mientras los hombres se dedican a los asuntos de la comunidad . Los niños beduinos se quedan con sus madres en la sección de las mujeres de la tienda hasta que casi los siete años. Los muchachos más viejos ayudan a menudo con las manadas y atienden a las necesidades de los invitados. Las responsabilidades de las mujeres incluyen el cuidado de los niños; la preparación de las comidas; coser; la confección de los tejidos, cargar las tiendas; recoger leña para cocinar; y alimentar a los ancianos. El matrimonio ocurre con suerte dentro de la familia extendida. Generalmente, los primos del padre tienen la primera preferencia.

La sociedad beduina está organizada según grupos de parentesco. La familia es la unidad más pequeña, seguida por el clan, y la tribu. En el pasado, era vergonzoso para un beduino aceptar un trabajo con sueldo. Hoy, sin embargo, muchos han sido forzados por las circunstancias económicas a dedicar parte de su tiempo a trabajos asalariados.

Religión

La mayoría son musulmanes sunnitas (muchos de la rama de Malikite), no obstante sigue estando muy extendida la creencia tradicional en espíritus conocidos como jinnis. Los jinnis son, según la leyenda musulmana, espíritus capaces de adoptar formas humanas o forma animal y ejercen su influencia sobrenatural en las personas. Algunas personas han adoptado el Sufismo.

Con información de Ikuska

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