Archivo de la etiqueta: Historia

Tesoros granadinos forjados por el paso del tiempo

A los pies de la Alhambra emerge la historia de una ciudad forjada por el paso del tiempo. Bajo las faldas del monumento más visitado de Andalucía, donde los atardeceres son el sueño de los genios del pincel, Granada oculta algunos tesoros fruto de un pasado glorioso. El Reino de Granada fue vanguardia cultural y en la genética de la ciudad que la marca está aquel deseo hecho realidad.

Una ruta por el pasado

El Cuarto Real de Santo Domingo es un palacio del pasado almohade en cuyo interior se puede descubrir su impresionante «qubba», estructura arquitectónica con base cuadrada y cúpula que solía usarse en monumentos funerarios o en salones del trono. La visita puede seguir por la Casa nazarí de Zafra, en pleno Albaicín, símbolo de la aristocracia árabe de Granada. Y por la Abadía del Sacromonte, donde se encuentran las reliquias de los discípulos del Apóstol Santiago. Unas placas de plomo escritas en árabe relataban el martirio de San Cecilio, San Tesifón y San Hisicio.

Vista de la Alhambra, al atardecer, desde la Casa de Zafra

El bono invita a recorrer los grandes símbolo de la ciudad, entre ellos la imponente Alhambra o la Catedral de Granada, templo del renacimiento español encomendado en 1506 a Enrique Egas, que concibió un templo de estilo gótico, que concluyó Diego de Siloé en 1563. Desde allí el viajero puede dirigirse a la Capilla Real. Lugar de enterramiento de los Reyes Católicos, su hija Juana «la Loca» y su consorte Felipe «el Hermoso». La visita histórica pasa por el Monasterio de La Cartuja o por el Monasterio de San Jerónimo, fundado por los Reyes Católicos tras la toma de la ciudad.

La extensa historia de la ciudad puede conocerse de un vistazo en el Museo de Caja Granada. Es posible realizar un recorrido por las diferentes épocas, pero también ceñirse a una época o cultura determinada.

Y del pasado al futuro, que tiene cabida en el Parque de las Ciencias. Es el primer museo interactivo de la región. Más de 70.000 metros cuadrados, que desde 1995 han visitado más de siete millones de personas.

Ciudad de la Música

Ballet en el Generalife

«Granada es música» es el eslogan de la ciudad en su propósito de ser Capital Europea de la Cultura en 2031. Es, en efecto, lugar de festivales, entre los que destaca el de Música y Danza, en el Generalife. El flamenco emerge en todos sus rincones. En el Sacromonte nace de las gargantas un sentimiento que se extiende por el Albaicín al son de la guitarra.

El Jazz tiene festival propio. Y la mezcla de culturas, parte esencial de la genética granadina, permite que entre las empedradas cuestas suene algún tango sensual.

Y es historia del rock, claro. En sus entrañas se han gestado algunos de los grupos míticos de Andalucía. El proyecto «Ciudad del Rock» intenta rescatar ese pasado de reivindicación musical. Se incluye una ruta por los rincones donde este género emergió y se hizo fuerte.

La Tarasca

La Tarasca

Cada miércoles de la Feria del Corpus sale La Tarasca acompañada de gigantes y cabezudos. Es una criatura mitológica -especie de dragón– cuyo origen está en una leyenda sobre Santa Marta. Esta criatura habitaba en Tarascón (Provenza) y devastaba el territorio por doquier. Santa Marta encantó a la bestia con sus plegarias y volvió a la ciudad con ella domada. Los habitantes la atacaron y murió. Fue cuando Santa Marta predicó un sermón que los convirtió al cristianismo.

Por J.J. Madueño
Con información de ABC

©2017-paginasarabes®

Cerdeira, el espía que quiso cambiar curso de la Guerra Civil

La fascinante historia de Clemente Cerdeira, que de simple traductor pasó a ser el espía clave de la Segunda República española desde el Marruecos español”, ha sido ahora objeto de una biografía que acaba de ser publicada por el escritor marroquí Mourad Zarrouk.

“Cerdeira (1889-1941) estuvo a punto de cambiar la historia pero murió en el intento”, dijo Zarrouk, que ha pasado 18 años buceando en archivos diplomáticos y familiares hasta concluir “Clemente Cerdeira, intérprete, diplomático y espía al servicio de la Segunda República” (ed. Reus).

En los libros de Historia, Cerdeira sale malparado, y su incansable actividad en favor de la República más sus estrechas relaciones con el nacionalismo marroquí durante la época del Protectorado español y francés (1912-56) no le han permitido cobrar el protagonismo que merece, explicó Zarrouk.

El libro de Zarrouk fue presentado en Casablanca el pasado febrero durante la Feria del Libro, aunque entonces la obra aún estaba en imprenta, y será presentado de nuevo en Ceuta el próximo 17 de este mes.

Llamado por los musulmanes del Marruecos colonial como “Abderrahmán Cerdeira al Andalusi”, el intérprete tenía un excelente dominio del árabe clásico y del dialecto marroquí, además de un profundo conocimiento del islam y la sociedad marroquí, lo que le valió la envidia manifiesta de reputados arabistas de su época.

“Fue respetuoso con el islam y con los marroquíes y estaba muy bien integrado en la sociedad de entonces -cuenta Zarrouk-. Se sentía igual de cómodo en un traje europeo que con una chilaba”, comenta de forma gráfica: de hecho, la cubierta del libro lo representa vestido con las dos indumentarias.

Su dominio de la lengua y cultura árabe se debe a su padre, quien cuando prestaba servicio como guardia en la Legación de España en Tánger en la última década del siglo XIX se dio cuenta que el trabajo de intérprete era altamente apreciado (y remunerado) durante las negociaciones con los marroquíes.

Entonces puso al pequeño Clemente en una madrasa coránica por las tardes, lo que le permitió mezclarse y tejer amistades con los autóctonos, algo impensable en aquella época.

Además de estudiar en España la carrera de Derecho, Cerdeira pasó por la prestigiosa universidad Al Qarawiyyín de Fez, lo que dio rigor científico a sus obras sobre la gramática árabe y a sus traducciones sobre la historia de Marruecos.

Comenzó como simple intérprete en la administración colonial española en el norte de Marruecos al servicio del Alto Comisario, Dámaso Berenguer, pero sus habilidades lo hicieron pasar al rango de negociador en jefe con Mulay Ahmed al Raisuni, el “caudillo de los Yebala”, que daba a España casi tantos quebraderos de cabeza como Abdelkrim.

Cerdeira era “el único español en cuya palabra se fiaba el jerife Raisuni”, subrayó Zarrouk.

Las capacidades de Cerdeira le permitieron escalar en la administración colonial de la República hasta acceder a la diplomacia y convertirse en Cónsul General en Tánger, Casablanca, Newcastle y Liverpool, último puesto en el que acabó su carrera debido a la caída de la Segunda República y el final de la Guerra Civil en 1939.

A lo largo de su trayectoria se ganó el rechazo de los militares españoles africanistas por su percepción “civil” del colonialismo español en el norte de África, así como la enemistad del bando nacional por su activa labor de espionaje en favor de la República.

Cerdeira espió a la administración colonial francesa para servir a los intereses de los españoles en Marruecos, ayudó a armar a los guerrilleros rifeños para sublevarse contra los militares del bando nacional y convirtió durante un tiempo la bahía de Tánger en una base naval de buques republicanos para bombardear posiciones del bando nacional en Ceuta.

Su labor de espía hizo que fuese alejado del Marruecos francés y español hacia Newcastle y Liverpool, mientras su familia (su esposa y tres hijos) quedaron bajo arresto domiciliario en Ceuta.

A pesar de sus insistentes intentos para viajar al Marruecos francés y reunirse con su familia que no pudo ver en cuatro años, los responsables franceses nunca se lo permitieron, y la muerte le sorprendió en un hospital en Niza en 1941 con una maleta a sus pies donde dejó una bandera republicana, publicaciones inacabadas y los recuerdos de su vida aventurera.

Por Fátima Zohra Bouaziz
Con información de El Diario

©2017-paginasarabes®

¿Quién es el culpable?

©Resumen Medio Oriente

Si usted fuese ciudadano sirio y estuviese en estos momentos en Alepo, ¿a quién culparía de la devastación en que se encuentra la antigua Mesopotamia y Persia, a Bashar al-Ásad o a Estados Unidos?

Si usted fuese ciudadano libio y estuviese en el año 2011 en Trípoli, ¿A quién culparía de las ruinas, al presidente Muamar el Gadafi o a Estados Unidos?

Si usted fuese ciudadano iraquí y viviese en Bagdad en 2006, ¿A quién culparía de los destrozos en que se encuentra el emporio cultural que legó a la humanidad Las mil y una noches, a Saddam Hussein o a Estados Unidos?

Si usted fuese palestino y viviese en el año 2004 en Gaza, ¿A quién culparía de las miles de muertes, al presidente Yasir Arafat o al Estado Sionista de Israel apoyado por Estados Unidos?

Si usted fuese haitiano y estuviese en 1994 en Puerto Príncipe, ¿A quién culparía de la crisis social, al presidente electo Jean Bertrand Aristide o a Estados Unidos?

Si usted fuese granadino y viviese en 1983 en Saint George, ¿A quién culparía del desabastecimiento, al presidente Maurice Bishop o a Estados Unidos?

Si usted fuese chileno y viviera en Santiago en 1973, ¿A quién culparía de hacer tantas colas para comprar comida, al presidente Salvador Allende o a Estados Unidos?

Si usted fuese vietnamita y estuviese en 1968 en Saigón, ¿A quién culparía de las campesinas, campesinos, niñas y niños abrasados por napalm, al presidente Ho Chi Minh o a Estados Unidos?

Si usted fuese indonesio y viviera en Yakarta en 1966, ¿A quién culparía de la crisis económica, al presidente de Indonesia Sukarno o a Holanda apoyada por Estados Unidos?

Si usted fuese dominicano y viviera en Santo Domingo en 1963, ¿A quién culparía de la inestabilidad política, al presidente Juan Bosch o a Estados Unidos?

Si usted fuese congolés y viviera en Kinsasa en 1960, ¿A quién culparía de la especulación y la campaña anti-africana, al Primer Ministro de la República Democrática del Congo Patrice Lumumba o al imperio belga apoyado por Estados Unidos?

Si usted fuese guatemalteco y estuviese en la capital de esa nación centroamericana en 1954, ¿A quién culparía de la crisis económica, al presidente Jacobo Árbenz o a Estados Unidos?

Acá va la décima pregunta (dos puntos cada una). Si usted es venezolano y vive en Caracas, Valencia, Maracay, San Fernando o Puerto Ayacucho u otro lugar, ¿Cree que el culpable de que hagamos cola para comprar comida, medicina o productos de aseo es el presidente Nicolás Maduro?

Si obtuvo 20 puntos lo felicitamos. De no ser así usted debe cambiar la forma en que obtiene información, porque si usted no sabe quién le aplicó un bloqueo comercial, económico y financiero a Cuba en 1960; si usted fuese japonés y no sabe quién lanzó una bomba atómica sobre Hiroshima el lunes 6 de agosto de 1945 y otra tres días después sobre Nagasaki; si usted no sabe quién asesinó al presidente nicaragüense Augusto César Sandino en 1934 quien trazó el Plan de Realización del Supremo Sueño de Bolívar; si usted ignora que California, Nevada, Utah, Nuevo México, Arizona, Texas, gran parte de Colorado y Kansas eran de México hasta 1848; si usted ignora quién destruyó los asentamientos argentinos en las Islas Malvinas apresando a la mayoría de los habitantes de Puerto Soledad en 1831; si usted desconoce quién planificó asesinar al presidente Simón Bolívar en 1828 y desmembrar nuestra República de Colombia en 1829; entonces, usted no está estudiando bien. Lea la definición que del capitalismo hace Simón Rodríguez: enfermedad producida por una “sed insaciable de riqueza”. Hágale caso cuando él nos invita a abrir la historia, así forjamos la conciencia y podremos saber siempre quién es el culpable.

Gracias al Maestro Osvaldo El Beryewe Brandan por acercarnos el texto.

Por Alí Ramón Rojas Olaya
Con información de Alainet

©2017-paginasarabes®