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Amapola – La flor mística de Medio Oriente

En Persia esta flor era el símbolo del amor y la felicidad, también de la sexualidad y de deseos de pasión.

Los egipcios percibían la flor de la amapola como un símbolo de la hermosura y la juventud de la mujer. La capital del Alto Egipto – Fiva- los campos estaban densamente sembrados con flores de amapola. Esta flor también se utilizaba en medicina: los jarabes de esta flor se la daban a los enfermos para combatir las infecciones y a los niños para que dejaran de llorar.

En las tumbas de los faraones ponían grandes ramos de flores de amapola – lo egipcios creían que en el otro mundo los faraones con la ayuda de la amapola conseguirían la eterna juventud y hermosura.

El origen de la Amapola

Evidencia arqueológica de semillas fosilizadas de amapola asociadas al hombre neandertal sugieren que pudo haber conocido y utilizado la amapola hace más de 30,000 años. Se han hallado restos fosilizados de bizcochos de semillas de amapola en habitáculos neolíticos suecos de más de 4,000 años. La amapola fue cultivada en las antiguas civilizaciones de Persia, Egipto y Mesopotamia.

En aquella remota antigüedad se comían partes de la flor y el fruto, o se preparaban líquidos para beber.

La primera referencia escrita de la planta de amapola aparece en un texto sumerio de 4,000 aC. La flor se conocía como “hul-gil” o planta de la felicidad. Los sumerios les dan a conocer la planta a los asirios, quienes a su vez se la presentan a los babilonios, de quienes los egipcios aprenden sus propiedades.

El opio es el jugo cuajado de la amapola, (Papaver somniferum). Se extrae de la planta mediante cortes en la superficie de la cápsula,(fruto), recogiendo el jugo una vez cuajado.

En próximo oriente a pesar de la antigua polémica existente sobre el significado concreto de determinados signos cuneiformes y el conocimiento de la amapola en estas tierras, los resultados paleobotánicos de las excavaciones arqueológicas y las representaciones en figurillas votivas, en cilindros sellos o en los conocidos bajorrelieves asirios indican que la amapola fue perfectamente conocida en la antigua Mesopotamia. También está documentada su presencia en la costa sur del Mar Negro, en la actual Turquía, entre las ruinas del palacio de Beycesultan destruido en torno al 1900 a.C. Recientes excavaciones en la ciudad de Troya y cerca del yacimiento de Kumtepe, revelaron rastros de su presencia. En Egipto según los hallazgos arqueológicos y las representaciones pictóricas de numerosas tumbas, especialmente del área de Tebana, la amapola cumplía una función importante en la religión así como en la medicina antigua.

Tanto en Creta como en Chipre se la asociaba con la divinidad. La conocida Diosa de Gazi, una estatuilla que data del 1450-1100 a.C., se encuentra coronada por una diadema con tres cabezuelas de amapola.

Homero en La Ilíada hace varias veces referencia a esta flor empleándola como recurso literario para señalar la muerte de Gorgitión y como metáfora para reflejar la suerte de Ilioneo.

Un fragmento de Parmenón de Bizancio, (siglo III a.C.), relaciona la bebida desenfrenada del vino con los efectos que produce la ingestión del jugo de la amapola.

Los sacerdotes egipcios recurrían el uso de remedios derivados de la amapola. Se referían a ellos con el nombre de tebacium, ya que las plantas colectadas para esa medicina provenían de las inmediaciones de Tebas. El comercio de esta planta florece en los reinados de Tutmose IV, Akenatón y Tutankamen. Los fenicios movían el producto a través del Mediterráneo hasta Cartago, Grecia y los asentamientos griegos en toda la región. Los faraones egipcios eran sepultados con envases llenos de un producto elaborado con amapolas a su lado. Imágenes de la planta aparecen en la pictografía egipcia.

La Amapola en el antiguo Egipto

Los antiguos egipcios sabían cómo extraer la morfina de esta planta. En un pequeño recipiente de piedra, que se encontró en la tumba de Kha en Deir el Medina, había un poco de ungüento que contenía morfina. No había perdido su potencia en miles de años, indujo el sueño en una rana y un ratón, y cuando una mayor cantidad se inyectó bajo la piel de otra rana, la mató.

La amapola roja, Papaver rhoeas, empleada en medicina desde la IV dinastía, tiene propiedades ligeramente narcóticas.

El término egipcio Spn, que aparece en una receta para la cerveza y en los escritos médicos, correspondería a semillas de Papaver somniferum o Papaver rhoeas. El spn del Papiro de Ebers parece haber tenido un fuerte efecto calmante.

La amapola, llamada “planta de spn” por los antiguos egipcios, se utilizaba en conocimientos simples, como analgésico y tranquilizante. Cuenta el Papiro Ebers, que la sacerdotisa Tefnur curó las jaquecas del dios Ra, usando un té hecho con cabezas de adormidera. Imhotep, (“el que trae la paz”), el Esculapio Egipcio, llevaba en su mismísimo nombre la alusión a la calma de dolores de la adormidera.

Se recomendaba el jugo de la cápsula, (opio), en pomadas, por vía rectal y por vía oral. Se utilizaba para muchas cosas, incluso para dolores en los dientes de los niños y en general para que los niños no griten fuerte.

Una de las recetas del Papiro Ebers: “mézclese el jugo de la planta de spn con estiércol de moscas que hay en las paredes, hágase una masa, pásese por el tamiz y adminístrese durante cuatro días. Los gritos cesarán en seguida”.

Sus muy llamativas flores no aparecen en las decoraciones funerarias hasta los reinados de Tutmosis IV y Amenofis III, (1401-1353 aC), irrumpiendo en la iconografía profusamente.

Hay plantas de amapolas formando el collar de la estatuilla de madera del arquitecto Kha. En dicha tumba, en Deir el-Medina, se encontró una maceta que todavía preservaba restos. El residuo se analizó en Génova y se le inyectó a una rana y a un ratón, ambos cayeron en un sueño profundo. La sustancia seguía activa después de 3.000 años.

Hay flores de amapolas en los ramos dedicados a Osiris, pintados en los papiros mágico-religiosos conocidos con el nombre de Libro de los Muertos, igual que en el caso del papiro del arquitecto Kha. La escena también se repite en algunas estelas de tumbas contemporáneas.

La tumba de Ramsés presenta uno de los invitados al ágape con ramillete de cabezas de amapolas. Userhat también se asoció a las amapolas, ya que el sacerdote Sem del cortejo fúnebre de su tumba luce un gran ramo.

Nebamon e Ipuky quisieron inmortalizarlas en los ramos que adornan la escena mortuoria ofrecida por sus deudos. En uno, se mezclan las amapolas con papiros y lotos blancos; mientras que en el otro además se incluyen bayas de mandrágora; quizás manifestando así las preferencias individuales.

Bajo el reinado de Akhenaton, las amapolas fueron parte de las pinturas que decoraban el suelo del palacio real de Amarna.

Durante el reinado de Tutankhamon, la representación se incrementa hasta casi igualarse a la representación  de las bayas de mandrágora. Entre las joyas del faraón existen un par de pendientes rematados por cuatro cápsulas de amapolas intercaladas entre adornos al final de las hiladas de cuentas que cuelgan de unos pendientes.

Una cucharilla de cosméticos procedente de la necrópolis de Gurna y de la dinastía XVIII, muestra un adorno floral en el que tres cápsulas de amapolas se han incrustado en una flor de loto donde suele destacar la mandrágora.

En época Ramésida se generalizan sus representaciones, y la amapola llega incluso a las tumbas de los obreros, como es el caso de Sennedjem.

También es destacable una escena de libaciones de la tumba de Sennedjem, el sacerdote funerario, con su distintivo de piel de pantera, vertiendo líquido sobre un ramo de amapolas.

La Amapola en la Grecia antigua

En la antigua Grecia y Roma existían muchos mitos sobre la flor roja de la amapola. El más romántico mito es sobre la diosa romana del Amor llamada Venera, al descubrir que su amado Adonis había muerto; lloró durante siete largos días. Cada lágrima que se caía al suelo, se convertía en una flor de amapola roja. Desde entonces las hojas de la flor caen igual que las lágrimas de mujeres.

Los griegos asociaban la flor de la amapola con el Dios del sueño llamado Gipnos. Lo imaginaban como un chico joven con una corona hecha de las flores de amapola que por todo el mundo se hacía con el extracto de sueño de la tierra. Los antiguos griegos, al contrario de los egipcios, ya sabían que las semillas de amapola tenían un efecto narcótico.

Propiedades medicinales

La amapola tiene un uso medicinal porque esta planta posee propiedades terapéuticas, que actúan además como analgésicos a nivel del sistema nervioso central, también posee características que sirven para mitigar la tos, actúa también como un antidiarreico y es un antiespasmódico, de esta planta se extrae la morfina y es conocido como un analgésico muy potente y de gran toxicidad cuando se usa para otros fines diferentes a los médicos, es por ello que su uso se encuentra muy restringido, su utilización es de reserva para pacientes con dolores muy severos a los que previamente se les han aplicado otros tratamientos alternativos sin ningún éxito, pero sin embargo el uso de la codeína que es un alcaloide extraída del opio y actúa en los seres humanos como un analgésico con una serie de acciones similares a la morfina se encuentra muy extendido y suele estar en fórmulas de muchos antigripales y es usado como un analgésico moderado, la heroína es un derivado de la morfina que resulta altamente toxica y su uso está totalmente prohibido, no cuenta con ninguna aprobación médica.

Se dice que las cabezas de amapola con las semillas , convertidas en un jarabe dulce, se utilizaban con frecuencia para reconciliar el sueño, en las personas enfermas y con síntomas de afecciones respiratorias y malestar en general, para detener los efectos de estas enfermedades o virus, además combaten la tuberculosis, también hervían las semillas negras en vino y posteriormente se bebía para tratar los problemas de flujo, también se comenta que con la amapola se puede prevenir la epilepsia además cuenta con propiedades anestésicas. La planta de la amapola, conocida como adormidera, siempre fue utilizada como alimento, forraje y aceite, pero hay registros históricos de que sus funciones psicotrópicas ya eran conocidas en 3.000 a.C. Del Oriente Medio, donde era muy empleado por la medicina, se extendió hacia India y, después, en el siglo IX, hasta China. En Europa occidental el opio adquirió importancia terapéutica en el siglo XVI.

La planta de la amapola posee varias propiedades medicinales, las cuales se concentran casi exclusivamente en los pétalos de sus flores. Los usos de la amapola son tanto internos como externos. Una de las propiedades medicinales más conocida e importante que tiene esta planta, es la de sedante. Ejerce un suave efecto sedante sobre el sistema nervioso. Calma manifestaciones. Reducir el nerviosismo y la ansiedad. Para tratar el insomnio, puede estar originado por problemas de ansiedad o nerviosismo. Mejora la función del aparato respiratorio, ejerciendo una acción antitusiva. Es expectorante, (calmante), indicada para enfermedades del sistema respiratorio, como la bronquitis, hacer salir mucosidades de los bronquios o la faringitis. Tratar casos de gripe. Emolientes, por lo cual sirve para disminuir la irritación de la garganta producto de la tos en exceso, bronquitis, asma, resfriados y anginas.

Para tratar estas afecciones se recomienda beber una infusión preparada con una cucharada y media de pétalos de amapola por cada litro de agua. Beber dos tazas diarias. Aliviar síntomas de garganta, o faringitis se pueden hacer gárgaras con una infusión de dos cucharadas de  pétalos secos de amapola por cada litro de agua. Antiespasmódica, debido a esto se utiliza para tratar cólicos estomacales y casos de diarrea. Antipiréticas, ayuda a bajar la fiebre. Recomendada para la conjuntivitis, aplicar la infusión tibia con gasas húmedas sobre la zona afectada. La conjuntivitis es una inflamación o infección de la fina membrana, (conjuntiva), que cubre el blanco de los ojos y el interior de los párpados. El ojo se torna rojo como consecuencia de una reacción natural de defensa que aumenta el flujo de sangre en la superficie del ojo para eliminar la infección. Recomendada para arrugas en el rostro, aplicar la infusión tibia con un paño limpio sobre la zona.

Otros usos de la amapola

La infusión de amapola, se realiza con los pétalos de las flores. La infusión se prepara con 2grs de pétalos de amapola por cada taza de agua que vayamos a preparar. Debemos calentar la mezcla cinco minutos y dejar reposar. La dosis recomendada de esta infusión puede llegar hasta 3 tazas diarias, y no recomienda extender la ingesta del té de amapola más de cuatro días consecutivos. Los pétalos de amapola los podemos adquirir en herboristerías, tiendas que comercialicen productos naturales, etc.

Papiro de Edwin Smith

El papiro de Edwin Smith, el texto médico más antiguo

El papiro de Edwin Smith es un texto médico egipcio antiguo sobre trauma quirúrgico. Data de las Dinastías 16-17 del Segundo Período Intermedio en el Antiguo Egipto, ca. 1600 aC. El papiro de Edwin Smith es único entre los papiros médicos que sobreviven hoy. Mientras que otros papiros, como el Papiro de Ebers y el Papiro médico de Londres, son textos médicos basados ​​en la magia, el Papiro de Edwin Smith presenta un enfoque racional y científico de la medicina en el Antiguo Egipto.

En él se encuentran datos del uso de la amapola para uso médico y terapéutico, basado en sus aceites esenciales y de sus propiedades calmantes y como opiácea.

El papiro de Edwin Smith mide 4.68 m de longitud, dividido en 17 páginas. El anverso, el anverso, tiene 377 líneas de longitud, mientras que el reverso, la parte posterior, tiene 92 líneas de longitud. Aparte de la primera hoja fragmentaria del papiro, el resto del papiro está bastante intacto.

Está escrito en hierático, la forma cursiva egipcia de jeroglíficos, en tinta negra y roja. La gran mayoría del papiro se refiere a trauma y cirugía. En el lado anverso, hay 48 casos de lesiones. Cada caso detalla el tipo de lesión, el examen del paciente, el diagnóstico y el pronóstico, y el tratamiento. El lado del verso consiste en ocho hechizos mágicos y cinco prescripciones. Los hechizos del lado del verso y dos incidentes en el Caso 8 y el Caso 9 son excepciones a la naturaleza práctica de este texto médico.

Con información de Medicina Natural / Cinabrio y Daniel Becerra Romero

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Pilaf -“Arroz Persa”

Las primeras apariciones de esta forma de cocinar arroz las podemos encontrar en las historias de Alejandro Magno. Es un plato que describe la hospitalidad de la provincia de Bactria,  antigua provincia al este del gran Irán, donde se dice que pudo nacer la mujer de Alejandro Magno, en el actual Afghanistan. La historia cuenta que este plato se le sirvió a Alejandro Magno en su conquista de la capital de Sogdian, y posteriormente su ejército lo trajo de vuelta a Macedonia donde se dispersó por Europa del este.

Se considera por muchos persas a Abu Ali Ibn Sina como el padre del pilaf moderno, ya que en varios de sus libros de ciencias médicas dedica varios capítulos a la preparación de este plato y sus bondades según que ingredientes incluye.

Sobre el origen del Arroz, algunos historiadores afirman que este cereal es nativo del Sureste asiático y se cultiva desde hace más de 7000 años. Se tienen evidencias de su cultivo, interiores al año 5000 AdC en el oriente de China, y antes del año 6000 AdC en una caverna del norte de Tailandia.

La nacionalidad del arroz es tan controversial como su historia. Estudiosos del tema, consideran que el arroz es oriundo de Asia meridional, porque crece silvestre en la India, Indochina y China. Si bien es cierto que en estas zonas muchas variedades se desarrollan espontáneamente desde épocas muy antiguas, otros investigadores aseguran que el cereal se originó en África y luego se trasladó al Asia. Una tercera hipótesis afirma que surgió en ambos continentes a la vez. Lo indiscutible para todos, es que se trata de uno de los alimentos más antiguos de la humanidad.

Se puede decir que más de un tercio de la población mundial tiene al arroz como su alimento básico en su dieta diaria. Existen cerca de diez mil variedades de arroz.

Pilaf o pilaw es una forma de cocinar el arroz típico de la cocina de Medio Oriente, que produce un arroz con granos sueltos y con un sabor especiado.

El origen de esta forma de cocción es muy antiguo y se atribuye a los persas o turcos, por lo que se conoce también como Arroz a la persa.

La cocción comienza nacarando el grano con materia grasa, cebolla y especias para que la materia grasa absorba el sabor y luego se agrega caldo o agua para su cocción.

La cantidad de arroz se calcula 1 pocillo de café por persona, mientras que la cantidad de caldo es el doble de la cantidad de arroz más un pocillo para el proceso.

A veces se confunde este arroz con el risotto ya que el inicio de la receta es el mismo, se rehoga el grano de arroz junto con las verduras y luego se agrega el caldo, sin embargo la diferencia está en que en el risotto el caldo se agrega de a poco y se debe revolver constantemente para liberar el almidón del grano con lo que queda cremoso, en cambio en el arroz pilaf el caldo se agrega todo de una vez y no se revuelve, por lo que quedan los granos sueltos.

Para cocinar un arroz pilaf hay dos maneras:

Se puede primero rehogar el arroz en una olla sobre la hornalla y luego terminar la cocción en el horno. Se puede hacer todo el proceso sobre la hornalla en una olla con fondo grueso.


Ingredientes

Para 4 comensales

4 Tacitas tamaño de café, de arroz (Es importante usar arroz Basmati o en su defecto alguno de grano fino y largo).
1/2 cebolla picada
9 tacitas tamaño de café de caldo
50 gr de mantequilla
Especias y hierbas a gusto
1 pechuga de pollo
1 cdita de baharat
1 cdita de coriandro molido
1 cdita de cúrcuma
Sal y pimienta a gusto
Almendras peladas y tostadas c/n
Pasas de uva hidratadas en agua caliente c/n.

Preparación

Cocinar la pechuga de pollo en agua con sal a gusto o en caldo de verdura hasta que esté tierna, una vez cocida retirar la pechuga y reservar el caldo.

Rehogar la cebolla picada en la mantequilla, agregar el arroz hasta nacarar, agregar las especias, (1 cdita de baharat, 1 cdita de coriandro molido, 1 cdita de cúrcuma, pimienta a gusto), agregar el caldo todo de una sola vez. Bajar el fuego a mínimo y cocinar por 18-20 minutos, agregando pequeñas porciones de caldo si fuera necesario durante la cocción.

Después de la cocción el arroz quedará cocido pero con textura consistente. Deshebrar la pechuga de pollo y saltear en un poco de mantequilla con un chorrito de aceite, las hebras de pollo, las almendras peladas y tostadas y las pasas de uva hidratadas.  Servir el arroz y la guarnición calientes.


Con información de Chef. ABDALA. 2007. Pasión por la cocina árabe. Editorial Atlántida (Bs.As.) y Enciclopedia de Gastronomía.

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Jenízaros: Los temibles Pretorianos del Imperio Otomano

Los jenízaros, (del turco Yeniçeri, que significa “nuevas tropas”), eran un cuerpo del Imperio Otomano formado por unidades de infantería adiestradas para custodiar al Sultán y las dependencias del Palacio Real. Eran soldados de infantería de élite dedicados a proteger y custodiar al sultán del Imperio Otomano y también las dependencias de los palacios imperiales. Formaban parte del primer ejército otomano creado en la Edad Media y eran una especie de guardia pretoriana. Fue fundada por Murad I en 1330 influenciado  por los mamelucos para establecer este cuerpo de guardia en Constantinopla.

Conformación  del ejército Jenízaro

Inicialmente estuvo formada por adolescentes y jóvenes provenientes de familias cristianas y de prisioneros de guerra. A partir de 1380, el sultán estableció un impuesto llamado devshirmeh que se pagaba en forma humana, esto es, entregando niños no musulmanes, mayoritariamente cristianos procedentes de Los Balcanes.  Más adelante, se escogió a estos pequeños futuros jenízaros de entre otros pueblos como los griegos, los albaneses y los húngaros. Los niños debían tener entre siete y catorce años y no ser el único hijo varón de la familia. Además, tenían que tener buena forma física y ser atractivos. Aunque estos niños eran alejados de sus familias para ser criados en el entorno de familias turcas, que les enseñarían el lenguaje y las costumbres, no hubo demasiadas quejas respecto a este reclutamiento forzoso  ya que muchas familias consideraban un honor que sus hijos formaran parte del cuerpo de jenízaros, además de que resultaba ser una gran fuente de riqueza ya que los jenízaros estaban muy bien pagados y podían tener posesiones.

Disciplina y preparación para la guerra

Los jenízaros fueron el primer ejército otomano permanente, cuyos miembros recibían una preparación profesional para la guerra, con duros entrenamientos físicos. Se sometían desde el primer momento a una disciplina muy estricta que incluía  duros entrenamientos físicos, el aprendizaje del manejo de varias armas y tácticas militares. De origen griego, albanés, serbio o búlgaro muchos de ellos, se les instruía en la religión musulmana y aprendían idiomas, literatura y otras disciplinas. También se les inculcaba una educación cultural exquisita. No solamente aprendían a leer y a escribir sino también nociones de contabilidad, literatura y varios idiomas, todo ello recluidos en las escuelas llamadas Acemi Oğlanı. Eran parte de la élite del Imperio Otomano en ese aspecto.

Aunque no era una exigencia,  se esperaba de los futuros jenízaros que permanecieran célibes y que se convirtieran al Islam, algo que casi siempre acababa ocurriendo ya que estos niños crecían con la sensación de no pertenecer a la sociedad si no eran musulmanes. Para distinguirles de los auténticos musulmanes, se les prohibía dejar crecer la barba, teniendo permitido solamente lucir bigote. Durante el período de adiestramiento, se les inculcaba que el cuerpo de jenízaros debía ser considerado como su familia y su hogar y el sultán, como su padre real, al que además pertenecían, por lo que no podían ser vendidos ni comprados.

Un jenízaro era considerado como tal en torno a los veinticinco años, edad a la que deberían haber demostrado ser lo suficientemente fuertes y válidos como para pertenecer a esa tropa de élite. Aquellos que no fueran lo bastante fuertes o valientes eran destinados a puestos administrativos dentro del Imperio Otomano. Solían retirarse del servicio activo en torno a los cuarenta años y en ese momento comenzaban a recibir una pensión. Cuando un jenízaro moría, sus posesiones pasaban a formar parte del patrimonio del regimiento del ejército otomano.

Formación religiosa

Tenían que seguir la guía del santo derviche, un místico que era miembro de una cofradía religiosa musulmana Sufí o tariqa. Este derviche se encargaba de bendecir las tropas y actuaba como una especie de capellán para los jenízaros. Al inculcar su ascetismo y misticismo, se pretendía conseguir que los jenízaros no sintieran deseos hacia las posesiones materiales y las riquezas y que, por tanto, no tuvieran ambición más allá de la de procurar la gloria y la victoria al sultán y al Imperio Otomano. Por esto y por la vida aislada que solían llevar en sus cuarteles, de los que apenas salían, los jenízaros han sido comparados con los caballeros de las órdenes monásticas cristianas como, por ejemplo, los templarios.

Las Ortas Jenízaras

Las tropas jenízaras se dividían en regimientos llamados ortas. El comandante supremo de los jenízaros en el ejército otomano era el sultán aunque quien las organizaba de forma efectiva era el comandante, llamado agá. Dentro del cuerpo de jenízaros, existían tres categorías: Cemmat o tropas fronterizas, Beyliks o guardia personal del sultán, y Sekban. Además de estos tres cuerpos, existía uno más compuesto por los aprendices, los acemi.

El sistema de rangos se limitaba a las ortas, es decir, que un jenízaro solamente podía ascender dentro de su propio regimiento y siempre siguiendo criterios de jerarquía y antigüedad sin atender a aspectos como los méritos, por ejemplo. Su sueldo siempre dependía del rango que ostentaran dentro de una orta. Cada orta tenía un distintivo propio que aparecía en los escudos, vestimentas y estandartes y que algunos de sus miembros llegaban a tatuarse.

El número de soldados por orta dependía de las necesidades del momento, oscilando entre los veinte hombres por orta y los quinientos. A su vez, cada orta se dividía en grupos más pequeños que convivían en la misma tienda e incluso comían del mismo caldero, una manera de afianzar los lazos fraternales entre ellos antes de la batalla.

El Caldero, símbolo de su Elite

A la hora de servir la comida, todos los jenízaros recibían exactamente la misma ración independientemente del rango que tuvieran dentro de su regimiento. El caldero que compartían era una pieza simbólica de gran importancia para las tropas, semejante a lo que representaban los estandartes para los legionarios romanos. Un oficial podía llegar a ser expulsado si se perdía el caldero de su unidad. Cada mañana, las distintas unidades sacaban su caldero en una especie de procesión en dirección a las cocinas del sultán; si en algún momento no aceptaban la comida que se les daba, se consideraba una señal de descontento y rebeldía.

Los jenízaros también podían volcar sus calderos vacíos en lugares públicos para que la población supiera que estaban insatisfechos y que pronto habría una revuelta.

Organización según sus funciones

Los cuerpos de los jenízaros estaban organizados según funciones muy concretas: existían equipos para montar las tiendas, para hacer el pan, para despejar los caminos, para distribuir armas y municiones. Además, existía una sección médica formada por musulmanes y judíos que habían creado todo un sistema para atender a los heridos y trasladarlos a un lugar más seguro si era necesario. Cada jenízaro tenía su papel y función dentro de su regimiento.

Quizá para enfatizar el hecho de que los jenízaros no eran más que esclavos del sultán, los nombres de sus rangos estaban relacionados con los distintos trabajos que se llevaban a cabo en una cocina.

Fueron de los primeros en vestir uniforme y en cobrar un sueldo por su trabajo  conservando una pensión al retirarse. Su increíble disciplina y el valor que mostraban en el combate, era admirado por soldados de todo el mundo conocido.

Armamento Jenízaro

Los primeros jenízaros manejaban principalmente el arco y la honda pero enseguida se adaptaron a las nuevas armas de fuego ya que despertaban más temor entre los enemigos. Cada jenízaro debía conseguir sus propias armas. Su equipo se componía de los siguientes elementos:

Ketche o börk: se trataba de un tocado para la cabeza que se decoraba con un cucharón de madera, símbolo de la fraternidad y unión entre los guerreros conocido como “Hermandad de la Cuchara”. Con el paso del tiempo, el cucharón dio paso a otro tipo de adornos sin ningún significado concreto. En ocasiones, lo decoraban con plumas para enfatizar el valor.

Capinat o dolarma: casaca impermeable y ligera normalmente de lana azul que les permitía una gran capacidad de movimiento. Los faldones podían recogerse y doblarse hacia arriba, manteniéndose sujetos con un cinturón, para que no estorbaran durante el combate. El Imperio Otomano era el encargado de proporcionar cada año la tela para fabricar estos uniformes, aunque normalmente sólo alcanzaba para vestir a unos 12.000 soldados. Los que no la recibían, tenían que buscar la tela por sus propios medios y se les permitía que fuera de otro color ya que solía ser bastante complicado encontrar el tono exacto de azul que usaba el Imperio Otomano.

Arcabuz y pistolas: armas de fuego que fueron adoptando progresivamente con el paso del tiempo.

Hacha: los jenízaros llevaban unas pequeñas hachas de mano para el combate cuerpo a cuerpo. Las tropas que se encargaban de custodiar al sultán portaban alabardas, símbolo de élite.

Yatagán: era un sable ligero que pronto se convirtió en el arma distintiva de los jenízaros. Tenía doble curvatura, lo que lo convertía en un arma apta tanto para cortar como para clavar. Su mayor característica son los dos bultos de su empuñadura, las “orejas”, que servían para que el pomo no se deslizara de la mano. Esta empuñadura solía fabricarse en materiales lujosos como marfil, maderas nobles, jade o nácar. La influencia del Imperio Otomano hizo que el yatagán se extendiera por Europa del Este, algunas zonas de Rusia e incluso llegó a traspasar algunas de sus características a los sables chinos.

Kilij: sable curvado de una mano usado por los turcos prácticamente a lo largo de toda su historia. La islamización de los turcos contribuyó a que este arma se hiciera más popular.

Caída del ejercito Jenízaro

Tras varias décadas de desgaste, los jenízaros comenzaron a ser más que un problema para el sultán del Imperio Otomano ya que no podía actuar contra ellos por el temor de que organizaran una revuelta palaciega para matar y nombrar sultanes a su antojo. Hasta 1826 no pudo disolverse el cuerpo de jenízaros, cuando el sultán Mahmud II suprimió por la fuerza a estas tropas mediante el llamado Incidente Afortunado. El sultán, mediante un edicto en el que anunciaba la creación de un nuevo ejército de tinte europeo y raíces turcas, provocó a propósito una sublevación de los jenízaros.

Se acabó con las vidas de más de 4.000 jenízaros, a los que se cazó por toda la ciudad, una labor sencilla ya que llevaban sus reconocibles calzones anchos. Algunos murieron sepultados por el fuego de la artillería y otros fueron degollados. Esta violencia contra los jenízaros alcanzó también a los derviches, a los calderos que fueron enterrados en estiércol e incluso a los edificios que frecuentaban y que fueron demolidos.

Después, el sultán expropió sus bienes, disolviendo oficialmente este cuerpo y mandando al exilio a los supervivientes, quienes tuvieron que buscar asilo en otras regiones y buscar nuevos oficios a los que dedicarse.

Con información de Guerreros de la Historia

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