La discriminación: conditio sine qua non del sionismo.Por Moro

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En el día de hoy,mi amiga y paisana,la periodista Stella Majluf me ha enviado una nota que el escritor argentino Juan Gelman publicara en la contratapa de Página12.

El tema en cuestión es la arremetida que se está gestando a nivel público contra los judíos etíopes,o como les llaman los ashkenazíes,los “judíos negros”.Y digo a nivel público porque,de manera velada,hace rato que vienen sufriendo persecución y violaciones a los más elementales DDHH.

En la nota de marras cuenta,entre otras cosas que,”Miles de ellos emigraron a Israel en tiempos recientes huyendo del sangriento campo de batalla y de hambre en que zonas de Africa se han convertido desde hace décadas. Se estima que su número se acerca a los 60 mil y provienen sobre todo de Etiopía, Eritrea y Sudán, también de Ghana y Nigeria. Empresarios israelíes han traído a no pocos a fin de que se ocupen de los trabajos más duros y despreciables para los israelíes blancos. La extrema derecha nacionalista de Israel los ha convertido en blanco fácil de su propaganda, en especial en estos meses preelectorales.

No nos cabe duda que viene de antes … casi diría que viene desde siempre.Lo que sostienen los “judíos puros”,(que es lo que creen que son los europeos ashkenazíes),es que deben mantener la pureza de su “raza”. Así, en 1993, el gran Rabino Sitruk puede decir sin miedo alguno de ser llamado al orden por instancia alguna: “Quisiera que los jóvenes judíos no desposasen jamás más que a muchachas judías”.

Esta fobia halla su punto culminante cuando se trata de Israel. Así, Israel “que será santa” no debe “mancharse” con el contacto con otras naciones que Dios “ha aborrecido”. La prohibición se repite hasta la saciedad: “No contraigas matrimonio con ellas [las naciones cananeas], no des tus hijas a sus hijos ni tomes sus hijas para tus hijos”. “…y os ligáis con los restos de esas gentes que han quedado entre vosotros, si contraéis matrimonios con ellas, mezclándoos con ellas y mezclándose ellas con vosotros, sabed bien que Yavé, vuestro Dios, no seguirá arrojándolas [a las naciones] delante de vosotros, sino que serán para vosotros un lazo y una trampa, aguijón en vuestros costados y espinas en vuestros ojos, hasta que desaparezcáis de sobre esta excelente tierra que os ha dado Yavé, vuestro Dios”.

El 10 de noviembre de 1975, en sesión plenaria, la ONU consideró que el sionismo era una forma de racismo y de discriminación racial.

… Y por supuesto,para Israel, Etiopía es “otra nación”,es otra raza,es otra especie … “son negros”… ¿Qué opinarán los ashkenazíes de apellido  Schwartz de tal discriminación? (1)

Nos sigue relatando Juan Gelman que “Miri Regev es una de las líderes del movimiento que persigue la expulsión de los negros de Israel, aunque sean judíos como ella. Ex brigadier general del ejército, reiterada ocupante de una banca en el Knesset o Parlamento israelí y figura política destacada del Likud gobernante, organizó y encabezó un mitin en Tel Aviv demandando la expulsión de sus correligionarios sudaneses asilados en la Tierra Prometida, a los que calificó de “cáncer en el cuerpo” de Israel que se debe erradicar (www.huffingtonpost.com, 24-5-12). La aplaudían unos mil manifestantes que gritaban “infiltrados, fuera de nuestra casa”. Hay, al parecer, judíos infiltrados en Israel.”

No es la primera vez que los judíos ashkenazíes atentan contra,o se despreocupan de,los “otros judíos”.

Los dirigentes sionistas dieron pruebas, en la época del fascismo hitleriano y mussoliniano, de un comportamiento equívoco que fue desde el sabotaje de la lucha antifascista al intento de colaboración.

El objetivo esencial de los sionistas no era el de salvar vidas judías, sino el de crear un Estado judío en Palestina. El primer dirigente del Estado de Israel, Ben Gourion, proclamó sin recato el 7 de diciembre de 1938 ante los dirigentes de “Labour”: “Si supiese que es posible salvar a todos los niños de Alemania llevándolos a Inglaterra o sólo la mitad de ellos llevándolos a Eretz Israel, elegiría la segunda solución. Pues debemos tener en cuenta no sólo la vida de esos niños, sino también la historia del pueblo de Israel”.

“La salvación de los judíos de Europa no encabezaba la lista de prioridades de la clase dirigente. La fundación del Estado era su objetivo prioritario”.

“(…) ¿Debemos ayudar a todos aquellos que lo necesitan sin tener en cuenta las características de cada uno? ¿No debemos dar a esta acción un carácter nacional sionista e intentar salvar prioritariamente a aquellos que pueden ser útiles a la Tierra de Israel y al judaísmo? Sé que puede parecer cruel formular la pregunta de esta manera, pero desgraciadamente debemos establecer claramente que si somos capaces de salvar a 10.000 personas entre las 50.000 personas que pueden contribuir a la construcción del país y al renacimiento nacional o bien a un millón de judíos que acabarán siendo para nosotros un fardo o, a lo mejor, un peso muerto, debemos contenernos y salvar a los 10.000 que pueden ser salvados a pesar de las acusaciones y llamadas del millón de personas abandonadas”.

El primer ministro israelí, Benjamin Netanhayu, no está muy lejos del pensamiento de Miri. “Si no impedimos su ingreso (el de los africanos), el problema es que si hoy son 60 mil pueden llegar a 600 mil y esto amenaza nuestra existencia como Estado judío democrático… nuestra seguridad nacional y nuestra identidad nacional”, declaró en una reunión de gabinete (//mg.cpo.za, 21-5-12). Fueron declaraciones motivadas por delitos cometidos en un barrio de Tel Aviv de alta concentración migratoria africana. Pero según datos de la policía israelí citados por Hotline for Migrant Workers, la tasa delictiva de extranjeros en Israel fue del 2,04 por ciento en el 2010; la de los israelíes más del doble: se elevó al 4,99 por ciento (www.guardian.co.uk, 20-5-12).

Ahora están postulando las mismas premisas, El Estado judío es más importante para ellos que la vida de los judíos.

Otros funcionarios y políticos piden la deportación de los africanos, aunque sean judíos, a países en los que la prisión o la muerte los espera. Al ministro del Interior, Eli Yishai, poco le importa: “No soy responsable de lo que pasa en Eritrea y Sudán, la ONU lo es” (www.haaretz.com, 20-5-12). El gobierno está construyendo un muro de 240 km de largo en la frontera de Israel con Egipto para bloquear la entrada de emigrantes futuros.

 Miri Regev pidió disculpas en Facebook por el exabrupto y el gobierno israelí criticó la violencia que desataron los participantes en el mitin contra pasantes negros. Pero la realidad es otra. El año pasado, Haim Mual, 20 años, fue detenido por arrojar una bomba Molotov contra un orfanato para niños africanos. No lo consideraron un delincuente racista y la sentencia fue benigna: tres meses de arresto (The Jerusalem Post, 29-4-12). Miri insiste: “Dios prohíbe –dijo– que comparemos a los africanos con seres humanos” (//elec tronicintifada.net, 31-5-12). El mismo criterio que los conquistadores españoles aplicaron hace siglos a los pueblos originarios de América latina.

Tampoco es nada nuevo el tema de la agresión y subestimación hacia los “otros judíos”. Hay una historia negra y soterrada en el país, la del robo y desaparición de niños, en su mayoría de origen yemení, pero también iraquíes, iraníes, libios, tunecinos, belgas y españoles, según el máximo investigador de la materia, Yechiel A. Mann. Todo ocurrió entre 1949 y 1960, los años en los que comenzaron a llegar grandes grupos de judíos para residir en el Estado de Israel, recién creado en 1948. En el caso de los yemeníes o teimanim, más de 45.000 entraron gracias a la operación Alfombra Mágica, una travesía por el desierto que no todos superaron, un viaje en aviones británicos y estadounidenses con asientos de madera y, al fin, un alojamiento en campamentos con tiendas de campaña, primera morada en su “hogar nacional judío”. Era en estos campamentos donde habitualmente desaparecían los pequeños. Si estaban enfermos, pasaban al pabellón de infancia, alejados de sus padres y, a la mañana siguiente, se les notificaba su fallecimiento. En muchos casos no hubo explicaciones de por qué una diarrea se convirtió en mortal, ni partida de defunción, ni cuerpo. Nada. Ni una explicación. Como en España. “Muchos fueron llevados a centros de internamiento o a kibbutzim, donde se cambiaron sus datos y números de identificación, lo que imposibilitaba el rastreo. De ahí, salían fuera”, denuncia Anat Levy, de la asociación cultural Ahavat Israel.

 La periodista Ana Carbajosa, autora de Las tribus de Israel, recuerda en su obra que los yemeníes comenzaron a llegar a la zona en el siglo XIX, por razones económicas, religiosas o persecuciones, una antigüedad que debería darles un estatus mayor en un país donde la presencia en la tierra prometida “puntúa”. Sin embargo, la falta de ayuda exterior, de “mecenas extranjeros”, los mantuvo, ya con el Estado, alejados del poder y la influencia, despreciados frente a los judíos de origen occidental. A muchos, al llegar, “les cortaban de cuajo los tirabuzones para que tuvieran más aspecto de ashkenazi, más laico”. Hoy son 250.000 ciudadanos de Israel que aún buscan la igualdad de trato y que pelean por arrojar luz sobre el episodio más oscuro de su pasado reciente.

Como diría Pedro Pablo Gómez: “Sería bueno preguntarse quiénes son los que a nombre del país excluyen de hecho a otras personas, a los que llaman extranjeros aireando banderas de la ultraderecha racista y pro nazi, en avanzada indetenible, ¿a nombre de quién se atribuyen la propiedad exclusiva de la nacionalidad?, ¿de dónde salieron, y sus padres y abuelos dónde están?”

Juan Gelman dixit: “Es notorio que muchos israelíes y sionistas califican de “antisemitas” y de “judíos que se odian a sí mismos” a personas del mismo origen que están totalmente de acuerdo con la existencia del Estado de Israel, pero critican las políticas que sus gobiernos perpetran contra los palestinos. ¿Qué cualidad habría que adjudicarle a Miri Regev y demás judíos israelíes que desprecian y humillan a otros judíos y se empeñan en expulsarlos de Israel?”.

Queda claro que,si deportan a los judíos negros,lisa y llanamente los condenan a muerte … Entonces,si otrora,ante las declaraciones del primer ministro israelí Menahen Begin,(a raíz de la masacre falange-sionista de Sabra y Shatila),  de que “En Chatila no judíos mataron a no judíos ¿qué tenemos que ver nosotros con eso?” (sic),el pueblo avaló con el silencio tal aseveración,hoy, ante los hechos relatados en que “judíos envían a la muerte a judíos” (Moro dixit) … ¿Qué opinión verterá y decisión tomará la sociedad israelí?

… Sólo el tiempo lo dirá … aunque si tomamos en cuenta la historia del estado sionista aún antes de la usurpación de la Palestina histórica … debemos inferir que ya están condenados a muerte …

Por Moro

1) Schwartz es un apellido de origen judío-alemán,que significa negro. Hay muchas formas de escribirlo: Swarc, Szwarc, Schwars.

 

Fuentes:

· Juan Gelman: Los judíos negros, el “cáncer” de Israel. Diario Página 12 20/01/13.

· Roger Garaudy: Los mitos fundacionales de la política israelí.

· Carmen Rangel: Los “niños robados” de Israel.

· Pedro Pablo Gómez: Leyes contra inmigrantes – ¿Y tu abuela dónde está?

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