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Arte Damasquino o Damasquinado – Joyas del Mundo Árabe

Es una técnica consistente en formar temas decorativos haciendo incrustaciones de oro y plata en una superficie metálica. En algunas tumbas egipcias se han descubierto muestras que datan del siglo XVI antes de nuestra era.

El damasquinado se puede definir como el arte de la incrustación de láminas de oro e hilo de oro de 24 kilates, (oro amarillo de 4mm de espesor), de oro de 22 kilates, (oro verde de 4mm de espesor), y plata, (9,25mm de espesor), sobre una base de hierro blando, material que con anterioridad el artesano trata químicamente, con ácido nítrico, para crear una cierta porosidad en el hierro y así poder incrustar la lámina y el hilo de oro. La incrustación se vale de cincel y martillo para fusionar el hilo o la lámina con el hierro poroso, quedando hecho un único cuerpo el oro y el hierro.

Tras unir hierro y oro, el artesano lleva a cabo el llamado pavonado, introducir el objeto en una solución  caústica y nitrato potásico a una temperatura de 800º C para que el hierro tome el color negro y el oro brille aún más, tratándose de una oxidación que se le hace al hierro y que limpia de impurezas. A continuación se realizan las decoraciones con cincel, con el llamado repasado de la pieza, donde la obra cobra vida y el damasquinador impregna su propia identidad.

Aunque es probable que el arte se haya originado en Egipto, el término damasquinado se deriva del nombre de la antigua Damasco, capital de Siria. Sus hábiles artesanos crearon objetos de tal belleza, que el nombre de la ciudad llegó a ser sinónimo de la técnica. Damasco era, además, un centro comercial importante gracias a su ubicación en un cruce de caminos que conectaban el Mediterráneo oriental con los países de Mesopotamia y el Oriente. Tal prominencia le permitió llevar sus artesanías tradicionales, (como los damasquinados), más allá de las fronteras nacionales.


El damasquinado pisó con fuerza a partir del S.XVI y fue el lujo desplegado en las armaduras de toda Europa el motivo por el que un arte ancestral fue recuperado, destacando en España los suntuosos arneses de Carlos I o Felipe II. En Toledo la Real Fábrica de Armas contribuyó de forma decisiva en el S.XIX a continuar y potenciar más la tradición, de la producción únicamente artesanal de hace siglos a la cada vez en ocasiones más industrial de nuestros días, si bien en la ciudad de Toledo sigue habiendo grandes maestros artesanos que ofrecen sus trabajos a lugareños y turistas en un sector que aglutina más de cien expositores solo en Toledo.

Este arte se arraigó en Europa en el transcurso de unos cuantos cientos de años, y ya para el siglo XVI la ciudad de Toledo, (España), dominaba como su centro representativo. Espadas, armaduras y escudos toledanos, así como otros objetos más delicados, adquirían la elegancia y distinción del hermoso toque damasquino.

El damasquinado toledano realza el brillo del oro y de la plata contra un fondo de acero de un negro intenso. En sus diseños combina caracteres cúficos, (de la antigua escritura arábiga), con figuras geométricas o florales típicas de las culturas árabe y mudéjar. Acompáñenos a una visita breve a Toledo y verá cómo sigue viva esta artesanía.

Las características únicas de los damasquinados constituyen un tributo a los numerosos artesanos que, a lo largo de los siglos, han mantenido viva tan antigua profesión. Gracias a ellos podemos admirar con deleite primorosas figuras de oro y plata sobre acero.

Con información de Toledo guía turística y cultural


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Los moros y su influencia en la agricultura hispana


Nihil est agriculturâ melius, nihil uberius , nihil dulcius, nihil bomine , nihil libero dignius.

Cicer. de Officiis. Lib. 1. Cap. 42.

El oficio más honroso, el mejor, el más abundante, más delicioso y propio de un hombre de bien y libre, es la agricultura.


Otro pueblo heredero de los romanos se restableció en España, después de haber recorrido y habitado en todo el Mediodía de Europa 1. Este pueblo formado de pastores guerreros y turbulentos, permaneció por mucho tiempo ignorante de los trabajos agrícolas, y por una partición singular, y que carece de ejemplo en la historia, reservó para sí una estension de territorio, en la cual colocó sus ganados. Asi los godos se presentaron desde luego como los enemigos más peligrosos de la industria agrícola; pero cansados de vencer, y vencidos ellos mismos por el clima, se asociaron con aquellos á quienes habían despojado, y reunidos los unos y los otros por los vínculos de mutuo interés y necesidad, no formaron desde aquella época sino una sola nación.

El código visigodo, (Fuero juzgo), y algunas otras obras, que el acaso nos ha transmitido, manifiesta el estado de la agricultura durante un período de 300 años. Si las invasiones más ó menos desastrosas; si las intrigas de los magnates, y las guerras civiles que estallaban a los principios de cada reinado, tuvieron algunas veces funestas consecuencias, bastaban algunos años de tranquilidad para reparar todas las pérdidas, y preparar al Estado para sufrir nuevas conmociones.

Es así como la agricultura fue estacionaria bajo los godos; y en tanto que la debilidad de los últimos soberanos preparaban un nuevo orden de cosas, un pueblo animado por la sed de las conquistas y por el celo del proselitismo, se presentó en las costas de España , y mudó de repente los destinos de esta nación. Una sola batalla puso fin al imperio visigodo. Dueños los árabes de un extenso país, presentaron en un momento a la Europa admirada del espectáculo singular de una nación , predicando su creencia religiosa con la espada en la mano, y amenazando a la vez todos los tronos y todos los pueblos.

Una honrosa resistencia, sin embargo , detenía a los vencedores en varios puntos, y algunos pueblos á quienes se consideraba como envilecidos, aunque desunidos y debilitados por la guerra, defendieron con la más heroica decisión las ruinas de su patria. Consiguieron cansar el valor de sus feroces enemigos, y tratados honrosos reunieron en fin a las dos naciones sin confundirlas jamás. Se víó a la vez un mismo suelo , y quizás una misma techumbre reunir a hombres de costumbres diversas, y que profesaban religiones enemigas, sometidos a leyes y a jueces extraños unos a otros.

Tal es la constante influencia de la agricultura bajo el hermoso suelo de España; y no tememos repetir que siempre ha contribuido al desarrollo de las mismas virtudes en los corazones de sus mismos habitantes. Poseedores estos de un terreno que puede satisfacer a todas sus necesidades, y el cual ha cuidado la naturaleza de limitar por barreras imponentes, abismados a veces en un sueño secular, despiertan al alarma de los desastres: las desgracias públicas exaltan su patriotismo, y jamás se han manifestado tan verdaderamente grandes como en el infortunio.

Asi es, que los vencidos conservaron bajo la dominación de los califas, y aun en los palacios de los grandes, la necesidad de vivir libres al abrigo de un yugo extranjero. Se les vió correr a las armas cuando la esperanza de la victoria reanimó su decaído valor. Las guerras más sangrientas precedieron a la expulsión de los moros; y este mismo pueblo, arrojado al África por los españoles, experimenta a su vez; las amarguras del destierro, y volviendo a menudo sus ojos hacia su patria adoptiva, ruega al Profeta , aun en el día, que le devuelva a las bellas campiñas de Granada y a los palacios de sus califas.

No aconteció, sin embargo, durante la dominación de los moros lo que había sucedido en tiempo de los godos. Aquellos habitantes del desierto, a quienes había hecho guerreros la voz del Profeta, volvieron a hacerse pastores y agricultores así que no tuvieron más enemigos que conquistar. Herederos de los caldeos, de los egipcios y de los persas, habían adquirido en el Oriente aquellos conocimientos prácticos, cuya aplicación fue tan dichosa en los hermosos valles de España.

La agricultura nabatea , formada y fundada en las observaciones más escrupulosas, se enseñó en las escuelas de Granada 2, y contribuyó eficazmente a mejorar la suerte de los pueblos , creando riquezas desconocidas en un suelo que habían cultivado los romanos con tanto esmero. Abu-Omar, autor de la Almokna, o recopilación de los mejores preceptos de agricultura. Abu-Abdalah, que escribió con tanta sabiduría, y labró sus campos personalmente ; Abu-el-Jair, apellidado el Docto ; Abecn-Azan-el-Haj , y otros escritores, a cuya cabeza pondremos al célebre Ebn-el-Awan , traducido por Banqueri, eran todos naturales de España.

Estos grandes hombres supieron honrar los trabajos rurales, tanto por la constancia de sus trabajos y escritos, cuanto por la importancia de sus investigaciones, al paso que los califas iban muchas veces a solicitar su amistad en el fondo mismo de sus retiros. Varias célebres universidades se consagraron entonces al estudio de las ciencias naturales. Un sin número de excelentes escritos constituyeron el precioso depósito de las luces; pero a causa de una triste fatalidad, estas obras , a las cuales adeuda la España las riquezas agrícolas que posee, se hallan en el día sepultadas en el polvo de los archivos y de las bibliotecas, sin que pueda todavía calcularse la futura duración de su destierro.

Mucho padeció la agricultura durante las luchas dilatadas que precedieron a la expulsión de los moros. Antes de decidirse a sembrar necesita el agricultor tener alguna seguridad de recoger su cosecha , y la industria siempre retrógrada ante los acasos de la guerra.

Examinemos por un instante el influjo que las guerras nacionales han ejercido sobre los destinos de España y sobre la suerte de su agricultura.


Los nobles, a quienes había creado el gobierno de los godos, volvieron a aparecer en España, así que hubo armado algunos brazos el deseo de la independencia. Poniéndose a la cabeza de las cruzadas, se distinguieron por brillantes acciones, y los descendientes de los íberos, que consideraban como una esclavitud odiosa toda alianza en los sarracenos, se sometieron voluntariamente a sus caudillos que les prometían la libertad; tomaron las armas los agrícolas, y fueron a establecerse al abrigo de los castillos, que la suerte de la guerra había puesto en manos de los jefes vencedores; allí encontraban la protección suficiente para entregarse sin peligro a sus ocupaciones usuales, y el apoyo necesario para arraigar sus nacientes fortunas.

Si nuevos peligros amenazaban por un instante la seguridad de estas nuevas colonias, la espada del noble estaba pronta a protegerlas, rechazando corajosamente al enemigo; se le veía volar al combate por doquier que se presentaban obstáculos que derribar o triunfos que adquirir. El reconocimiento de los colonos fue su primera recompensa, y las brillantes donaciones añadieron un nuevo premio a sus victorias.

El soberano entonces no era mas que el jefe de estos intrépidos caballeros, y su poder estaba subordinado al celo y a los esfuerzos de sus compañeros de armas. El pueblo no tomaba partido en las guerras caballerescas. Lejano del campo de batalla, y protegido por una infinidad de castillos pequeños que formaban un cordón inexpugnable , cultivaba en paz el terreno tan recientemente conquistado. Así es, que la industria rural hizo algunos esfuerzos para progresar; recogió cuidadosamente las tradiciones árabes, y la España, que volvía a formar un estado europeo, presentó el modelo de un pueblo que salía de la barbarie, para encaminarse rápidamente a la civilización.

Algunos navegantes visitaron las costas del Mediterráneo, nuevas relaciones y nuevos intereses fueron el inmediato resultado de estas primeras tentativas, y acudió el comercio a colocar sus coronas sobre las cabezas de los guerreros, a quienes habían sentado sobre su trono legítimo una sucesión de victorias tan rápidas como esclarecidas. La España había recobrado ya una parte de sus riquezas; era agrícola y comerciante, al paso que los sajones vegetaban en Inglaterra, y que los franceses desunidos y anonadados tenían un rey , cuya autoridad era dirigida por el capricho de sus grandes feudatarios.

En esta, época, bien notable en la historia de España, estaba la nación dividida en tres clases distintas, el guerrero o noble , el agricultor o villano, y el comerciante o ciudadano. Un cúmulo de instituciones, heredadas de los diversos pueblos que habían ocupado la España, gobernaban a estas tres clases, y protegían todos los poderes. Si en posteriores tiempos se impusieron varias gabelas, (haces de espigas cortadas), al agricultor, sin concederle premio alguno, la Iglesia se declaraba protectora suya, y en aquella primitiva época, los obispos se consideraban como los naturales defensores de sus diocesanos.

Cesaron las guerras santas con la derrota de los moros. Extinguióse el entusiasmo de las cruzadas, y ensanchándose la autoridad de los reyes, sucedieron nuevas guerras a los rancios abusos. Cesaron los nobles de componer entonces la principal, ó mas bien la única fuerza del ejército. La franquicia de las ciudades creó una barrera contra la autoridad aristocrática; unió les intereses del soberano y de los pueblos, y marchó a campaña a la cabeza de la nación.

Mientras que el pueblo, alejado de los trabajos agrestes, se arruinaba por las guerras 3  y reducido a la extremidad por las hambres crueles, por la minoría y por las pestes asoladoras, se separaba más y más de su primitivo estado, exigió el interés del momento que se desterrase de le península á los moros y á los judíos. Las circunstancias políticas de la nación sancionaron una medida, por la cual tres millones de hombres o habitantes fueron expatriados, llevándose consigo la industria y los caudales. Cesó de prosperar la agricultura; desfalleció bien pronto por falta de brazos y de recursos, quedando vinculada a aquellos parajes donde halló acogida en la localidad del terreno, o en la buena disposición de elementos estacionarios.

Ningún esfuerzo, ningún progreso caracterizó su marcha en los siglos que sucedieron: usáronse los mismos instrumentos oratorios, los mismos métodos , las mismas leyes, y por consiguiente subsistieron las mismas costumbres, las mismas preocupaciones, y el mismo pueblo. He aquí el motivo de conservarse los usos y prácticas agrícolas en muchos parajes tan insuficientes y tan defectuosos, y que atraen , con pesar, la atención del viajero. He aquí la causa de hallarse esos valles tan fecundos y bien cultivados, contiguos a desiertos inmensos, en que se encuentran solamente alguna que otra cabaña de pastores.

La industria, empero , de la actual generación estrechará los límites de estas soledades, y convirtiendo poco a poco en terreno productible estos vastos yermos, hará que desaparezcan poco a poco, a medida que se generalicen las benéficas disposiciones para el engrandecimiento y prosperidad de los españoles.

Así es que esta nación, rica bajo el dominio de los moros, pues ninguna monarquía, dice nuestro sabio Martínez de Mota, ha sido dueña de tantas riquezas como España ha tenido, vio decrecer en los siguientes siglos su prosperidad y el bienestar de sus habitantes. Se empobreció bajo del imperio de los soberanos que consiguieron alarma para debilitar el poder excesivo de la nobleza.

Acrecentóse su indigencia doméstica, mientras los príncipes de la casa de Austria reinaron en esta noble porción del continente. No redundó beneficio alguno al estado las brillantes conquistas que sometieron una parte de la Europa a los reyes de Castilla. Empleáronse las fuerzas de la nación para ejecutar proyectos que, si bien añadían laureles a sus blasones, debilitaban sensiblemente su poderío. No mejoraron en el primer reinado y monarca de la casa de Borbón; el cual, obligado a conquistar mucha parte de sus estados, tuvo que luchar incesantemente contra toda clase de obstáculos.

Más, bajo el imperio de los sucesores de Felipe comenzó la España a levantarse de sus ruinas; se dispusieron y ejecutaron obras utilísimas, e inesperados socorros vinieron a alentar la industria y a reanimar el comercio. Salieron leyes sabias del gabinete del príncipe;  dióse un nuevo impulso a las artes, y vióse por todas partes mejorar la agricultura; varios agrícolas celosos conservaban cuidadosamente las bellas obras de los antiguos, y comenzaron por ellas sus labores, y por la instrucción que les prestaban las bien conservadas tradiciones.

Muchos autores 4 agotaron en sus apreciables escritos todos los ramos de economía rural, y sus obras atestiguan que la ilustración y las ciencias jamás han abandonado la península.  Así vemos á este país dichoso desarrollar sin obstáculo el grado de prosperidad y de fuerza a que le convida la belleza del clima , la naturaleza del suelo y el carácter de sus moradores.

Hasta ahora la España había cifrado todos sus recursos en la América. En el día ya va conociendo el valor incomparable de las riquezas que encierra su seno, riquezas de que no puede privarle ningún acaso inconstante de la fortuna. Las instituciones más admirables, unidas al sistema de agricultura, no menos sabio que las leyes que le protegen, van extendiéndose desde los rincones de la península, donde en tiempos más funestos se acogieron; y guiadas por la voz del soberano, van recordando sucesivamente a todas las provincias su primitivo esplendor y su antigua prosperidad , a despecho de las revoluciones que han nublado por un momento el cielo español, ha permanecido el lustre de estos preciosos monumentos , levantados en tiempos más felices, y vinculados a la posteridad por un pueblo que consideró la agricultura como la primera de las artes, han inspirado a los últimos de España y a algunos de sus ministros, de conservarlos y de embellecerlos.

Por Celedonio Rojo Payo Vicente



Nota de la bitácora: en honor a los Comas, Barrionuevo, Villanueva, Acosta, Albornoz, trabajadores de la tierra y amantes del campo y sus tradiciones.


Notas:
  1. Es la región antigua que ocupaba La Francia, los Países bajos, La Suiza, la Alemania, La Bohemia, la Hungría, la Polonia, la Prusia, España, Portugal, Italia y la Turquía en Europa. Encyclopedia Metódica: Geografía Moderna. Biblioteca Complutense Ildefonsina 1792
  2. El ilustre Ebn el Awan hace un brillante elogio del tratado de agricultura nabatea, escrito por el árabe Kutsani. Es una colección de todas las operaciones agrícolas de escritores árabes.
  3. Campomanes, Industria Popular
  4. Campomanes y Jovellanos………………………1765 y 1795
    Feijó, Teatro crítico…………………………………………………….1764
    Rodrigues ……………………………………………………………………..1790
    Vicente Peres , Discursos políticos……………………. 1766
    Manresa Barreda, Addic. al Despertador……….. 179O
    Padre Jil, Plan de Montes……………………………………… 1794
    San Martin , Labrador vascongado……………………. 1797
    Asso,  Hist.  econom. política de Aragón………….. 1798
    Muñoz, Discursos sobre Economía política…….1796
    Quintero……………………………………………………………………… 1765
    Banqueri, Tratado de Ebn el-Auwan………………… 1783

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Las alianzas de boda: del Antiguo Egipto a la actualidad

El intercambio de anillos el día de la boda es una antiquísima tradición que se remonta cinco mil años en el tiempo y que conecta con la emblemática civilización faraónica. Los antiguos egipcios se iniciaron en el arte de la joyería en la Edad del Bronce y la razón no fue otra que construir amuletos a los que otorgar un significado religioso y mágico.

El círculo era para ellos una figura perfecta, sin principio ni final y por eso simbolizaba la unión y el amor que nunca termina. Entonces no importaba si el anillo con el que un hombre desposaba a su mujer era de cáñamo, cuero, hueso o marfil; lo único importante es que con él le entregaba la custodia del hogar y sus posesiones.

El desarrollo de la cultura egipcia fue sublime y ello también se hizo notar en su destreza como orfebres, llegando a confeccionar complejas piezas talladas en metales nobles, esmaltadas con sustancias de vidrio y con incrustaciones de piedras semipreciosas.



La entrega de los anillos fue una práctica que ya nunca se perdió. Fue asimilada primero por los griegos ptolemaicos que se sentaron en el trono del faraón y más tarde por los romanos imperialistas que vencieron a Cleopatra.

Anillo egipcio

Las alianzas de boda en la época Romana

Los romanos utilizaban anillos con sello, de manera que el esposo se lo daba a su mujer en prenda y señal de los esponsales que contraían, significándole al mismo tiempo con esta entrega que le encargaba la custodia del menaje del hogar.

Con efecto, según dice Clemente Alejandrino, se solía dar el anillo a la mujer no por adorno sino para sellar las cosas de la casa, pues era práctica asegurar con el sello las arcas, cajones y demás utensilios en que se conservaba en las despensas la provisión de comestibles para evitar toda sustracción y extravío por los esclavos.

Fueron ellos, los Romanos, quienes nos hablaron por primera vez de la vena amoris, nombre en latín de la llamada “vena del amor”, una válvula que unía el dedo anular con el corazón, razón por la cual las alianzas se colocaban en este dedo. Si alguna vez te has preguntado en que mano se pone la alianza de boda, la respuesta la encontramos en la historia.

Las Alianzas de boda en las ceremonias cristianas

No es hasta el 860 dC que los cristianos comenzaron a utilizarlas en sus ceremonias. No eran los anillos sencillos que utilizamos hoy en día, sino anillos altamente decorados con palomas, liras o manos entrelazadas. La Iglesia acabó por considerarlos un símbolo “pagano” y, alrededor del siglo XIII, los anillos de bodas se simplificaron en diseño.

Alianza de boda en el Renacimiento

En el renacimiento, se puso de moda escribir versos de poemas en los anillos de boda. Al principio las inscripciones se hacían en el exterior del anillo, pero con el paso del tiempo se fueron haciendo más personales, de manera que los joyeros tuvieron que mejorar sus técnicas de grabado para poder escribirlas en el interior y mantenerlas en privado. Esto demuestra un cambio, desde el matrimonio por acuerdo entre las familias al matrimonio basado en el amor, con simples anillos en los que se puede leer “ámame y no me dejes” o “Dos cuerpos, un solo corazón”.

 Alianzas de boda. Del Renacimiento a la actualidad

La media caña ha sido la reina de las alianzas de boda durante los últimos siglos, siendo el siglo XXI una vuelta a los diseños que se salen un poco de esa norma establecida por la tradición, introduciendo nuevos perfiles, materiales, acabados…Incluso hay quien se anima a grabar una frase en la alianza para hacerla única ¡Todo un mundo de posibilidades para adecuar las alianzas a la personalidad de los novios!

Anillo de bodas bizantino

¿En qué mano se lleva el anillo de bodas?

Los Romanos nos hablaron en la antigüedad de la Vena Amoris, nombre en latín de la llamada “vena del amor”, una válvula que según ellos unía el dedo anular con el corazón, razón por la cual las alianzas se colocaban en este dedo.

También la tradición China, que asigna a cada dedo un pilar de la vida, asocia el anular a la pareja (siendo el dedo gordo los padres, el índice los hermanos, el corazón uno mismo y el meñique los hijos)

No hay consenso sobre este tema a nivel mundial. En países como EEUU o Canadá se prefiere la izquierda, mientras que en los anglosajones, México o Grecia se estila más la derecha. Todos ellos apelan a la misma tradición, defendiendo que la Vena Amoris está en su dedo elegido.



En España, la tradición marca que el anillo de compromiso se lleva en la mano derecha desde la pedida hasta el día de la boda. Ese día se cambiará al anular de la izquierda, ocupando la alianza de boda la mano derecha. En Cataluña y Comunidad Valenciana, sin embargo, es justo al contrario.

Con información de Espacio Novias

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Algodón, un vocablo árabe

Tras la cosecha del trigo, mientras termina de secarse el girasol, han comenzado a florecer en nuestra comarca los campos de algodón. La superficie de estos campos se ha reducido mucho en los últimos años, seguramente debido a que el cultivo del algodón es insostenible en las actuales coyunturas, al requerir demasiada agua cada vez más escasa, demasiado abono cada vez más caro y también demasiados pesticidas cada vez mejor controlados.

El algodón, cuyo nombre deriva del árabe al-qutn, está profundamente ligado a la cultura de los países del sur. En Europa se cultiva principalmente en Grecia y en España. Se cultivaba en Al-Ándalus hace más de 700 años. Los andaluces de entonces sembraron el algodón y otras plantas como el arroz, la caña de azúcar, las sandías, las berenjenas, los naranjos, los limoneros y las palmeras datileras. Con estas plantas, desconocidas en aquella época a este lado del Mediterráneo, los árabes trajeron también nuevas técnicas, nuevos usos y nuevos saberes, modelando con sus ambiciones y sus sueños los paisajes y las costumbres que hoy perviven en la Andalucía rural.



Reconocer a los árabes sus contribuciones a nuestra cultura es recordar una evidencia: vivimos en una región mestiza a la vez europea y africana. Todos nuestros ancestros deberían ser glorificados equitativamente.

Por Juan Manuel López Muñoz
Con información de La Voz del Sur

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Magreb: Topos, policías del camuflaje

Policías de paisano listos para mezclarse entre los grupos radicales en una protesta en Barcelona Pedro Armestre afp

Los agentes infiltrados se introducen en células yihadistas, grupos de ultraderecha y extrema izquierda, bandas de narcos… A los más implicados en la lucha antiterrorista se les busca un destino cómodo si son descubiertos. Se mueven en un terreno resbaladizo. «No tienen bula para infringir la ley».

Como esos animales que se mimetizan con el entorno, hay policías y agentes secretos que se camuflan en las bandas criminales y se funden y confunden con delincuentes de toda laya. En los años de plomo de ETA, lograban infiltrarse en los comandos terroristas. Ahora, cuando las células yihadistas han tomado el testigo del horror, los topos del siglo XXI hablan el dialecto del árabe que se usa en el Magreb, suelen ser musulmanes y tienen un profundo conocimiento de las costumbres y la cultura islámicas. En estos territorios hostiles y reservados, España tiene una valiosa experiencia acumulada tanto en el combate contra ETA como en el esclarecimiento de la trama que perpetró la matanza del 11-M.

Hay que, sin embargo, alega que se han cometido errores de bulto. Frente a lo que cuentan las películas, adentrarse en el seno de una organización delictiva no es una tarea que se realiza de un día para otro. Exige una preparación y una logística cuidadosas. El alcance de la presencia de las fuerzas de seguridad del Estado en los grupos islamistas radicales es un secreto guardado bajo siete llaves. Lo que sí se sabe es que cuando son descubiertos, los funcionarios policiales son retirados y enviados a destinos más cómodos y menos expuestos. A mediados de los años 90, la Policía logró entremeter en el ‘comando Donosti’ a una agente encubierta. Cuando después de mucho tiempo ETA se percató, la funcionaria se esfumó. Fue destinada a una embajada. Gracias a un trabajo que duró siete años, el grupo fue desarticulado y capturados Sergio Polo y Kepa Etxebarria. Fue ella quien trasladó en su coche a los dos etarras a una cita que era en realidad una trampa. Los terroristas fueron apresados el 10 de marzo de 1999, según un reportaje publicado en su día por la revista de la izquierda abertzale ‘Ardi Beltza’ y que avalan fuentes policiales.

Un caso parecido lo protagonizó un policía nacional que trabajó en la lucha contra ETA. Logró hacerse uña y carne con algunos etarras, a los que engañó haciéndose pasar por carnicero. Aquel mostrador de chuletones y ‘txistorras’ era la tapadera. «Cuando se quemó, se le buscó acomodo como profesor en la Academia de Policía de Ávila», desliza un agente del cuerpo. «No es igual la protección a posteriori que se da a un funcionario infiltrado en ETA que a uno metido en un grupo de guarros [okupas]», explica. Sobra decir que el primero se juega más el tipo. «Si los malos levantan al infiltrado, se le retira rápidamente de la operación. El afectado adopta un perfil bajo, patrulla por la calle o cambia de destino», sostiene una fuente cercana al Centro Nacional de Inteligencia (CNI).

Identidad falsa

«Muchos agentes antiyihadistas son reclutados en las comisarías de Policía de Ceuta y Melilla»

Desaparecida ETA, la prioridad la constituye ahora el control de los afectos al Estado Islámico. Las fuentes consultadas coinciden en que traspasar el cerco con que se dotan los miembros de las redes yihadistas locales es muy difícil. Puede hacerse de dos maneras: bien pagando a un confidente, al que se retribuye con dinero de los fondos reservados; bien introduciendo a un agente en un grupúsculo. «Los agentes antiyihadistas que ejercen de espías son reclutados en las comisarías de Policía de Ceuta y Melilla. Se les pide que dominen bien el dariya, el dialecto del árabe que se habla en el Magreb, y que sean musulmanes. Y se les proporciona una identidad falsa y un trabajo acorde con el ambiente en que se van a desenvolver. Puede ser un empleo de barrendero o un mecánico de taller», dice un agente veterano, buen conocedor de la lucha antiterrorista.

A raíz de los atentados islamistas del 11 de marzo de 2004 en Madrid contra los trenes de cercanías de Renfe, se recabó mucha información, incomprensible muchas veces, porque los terroristas hablaban en dariya. Por eso se tuvo que recurrir a un buen puñado de traductores y policías procedentes de las ciudades españolas en el norte de África.

Este funcionario, que no se prodiga en halagos hacia la cúpula policial, cree sin embargo que las fuerzas de seguridad españolas tienen mucho que enseñar a los cuerpos policiales europeos en lo que atañe al combate contra los fanáticos del islam. «Por desgracia, el combate contra ETA ha sido una buena escuela».

No piensa lo mismo una fuente que estuvo vinculada a los servicios secretos. A su entender, últimamente se han producido algunos yerros inadmisibles. Este ex agente del CNI se refiere, por ejemplo, a la ‘operación Serkan’, una actuación contra una célula yihadista en Madrid de la que se decía estaba preparada para atentar en Navidad de manera inminente. Un policía se introdujo en el grupo. La investigación policial fue desacreditada de forma contundente por el juez de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz. En uno de los vídeos incautados, se ve a un extremista con el torso desnudo. «Un islamista jamás aparece mostrando la piel del pecho, está estrictamente prohibido. Se nota enseguida que está tomando el pelo a los agentes. Hasta en los vídeos que graba el ISIS en la guerra de Siria y que muestran cadáveres destrozados se pixela la piel si la barriga o el pecho están al descubierto». Esto mueve al exagente de la inteligencia española a pensar que el grado de penetración de la policía y la Guardia Civil en las redes yihadista es deficiente.

Pese a que los peligros que entraña ser descubierto, pertenecer a la Brigadas Provinciales de Información supone engrosar la élite policial. Es un buen lugar para ascender y recibir medallas.

Más pasivo que activo

El terreno en el que se mueven los topos es resbaladizo. No conviene que el infiltrado aporte ideas a los criminales que, luego, revisadas por un magistrado, puedan ser interpretadas como una inducción al delito. «Es necesario ser más pasivo que activo. Una técnica a la que recurre el infiltrado con frecuencia es repetir los argumentos que emplean los demás. Un agente encubierto no tiene bula para infringir la ley», aducen fuentes próximas a los servicios secretos. Vuelta a la ‘operación Serkan’, tumbada por el juez Pedraz. Por ser demasiado incitador, un agente encubierto se hizo pasar por traficante de armas y vendió a los acusados de yihadismo el cargador de un Kalashnikov. Pedraz dejó a todos los detenidos en libertad por entender que la Policía había inducido a cometer un hecho ilícito.

Pero donde especialmente han demostrado su habilidad los agentes españoles es en la vigilancia de los narcos que operan en Galicia y la Costa del Sol. Y eso que los traficantes cuentan entre sus huestes con un buen número soplones. En fuentes policiales goza de cierta reputación una funcionaria que se hizo pasar por chica de compañía y que obtuvo abundante información. «Lo hizo además sin acostarse con nadie. Cuando se reveló su verdadera identidad, pronto fue apartada y destinada a labores de documentación», apunta un compañero de la agente.

La Policía cree que los grupos de extrema izquierda, como okupas y grupúsculos cercanos a los independentistas abertzales, están menos vigilados que los de ultraderecha. Los primeros son más numerosos, mientras que los segundos tienen una predisposición innata a confiar en las fuerzas del orden. «Infiltrarse en la extrema izquierda es fácil. «Basta con no lavarse, hacer que fumas porros y llevar pendientes», dice una fuente que, como todas las que salen en este reportaje», pide el anonimato. Sin embargo, no suscribiría esta opinión el agente que fue descubierto en la protesta ‘Rodea el Congreso’. Cuando se percataron de su identidad, los manifestantes le agredieron y perdió un 30% de la visión en un ojo.

Por Antonio Paniagua
Con información de Hoy

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Camarón de la Isla sigue brillando tras cumplirse 25 años de su muerte

El mundo del flamenco vive este mes uno de sus momentos más tristes. Hace 25 años, (el 2 de julio de 1992), fallecía su mito más grande, José Monje Cruz, Camarón de la Isla.

Más allá de la tristeza por la pérdida tan prematura de un cantaor que revolucionó el flamenco y lo hizo universal, la conmemoración del 25 aniversario de la muerte de Camarón de la Isla se convierte en una oportunidad para celebrar su legado y poner en valor a una figura que sigue siendo una referencia para todo el flamenco.

Localidades como San Fernando y La Línea de la Concepción (Cádiz), donde nació y vivió el cantaor, y Madrid son, especialmente, las que más le rememoran.

San Fernando ha declarado este 2017 como el año Camarón. Canal Sur Televisión estrenó «Camarón Revolution», una producción de cuatro capítulos y género documental. También en su ciudad natal se recoge la exposición «25 años sin Camarón. Leyenda infinita», integrada por una treintena de imágenes del archivo gráfico de la Agencia Efe y que permanecerá hasta el 25 de agosto en el centro comercial Bahía Sur.

El Ayuntamiento organizó una ofrenda floral en el mausoleo de José Monje en el cementerio, en una jornada que se cerró con un concierto gratuito de Arcángel y José Mercé. «Abordamos esta efemérides lejos de toda pena. Lo hacemos desde la ilusión y la constancia de que el arte de José permanece más vivo que nunca gracias a su legado», ha señalado Fran Romero, teniente de alcaldesa de San Fernando, una ciudad que, tras recuperar la casa natal del cantaor, tiene en proyecto construir un Museo sobre su vecino más universal.

En La Línea de la Concepción, ciudad a la que Camarón se trasladó cuando en 1976 se casó con Dolores Montoya, La Chispa, también el recuerdo del cantaor aflora estos días. El Museo Cruz Herrera de La Línea expuso «Camarón Vive. 25 años», producida por el Instituto Andaluz del Flamenco y que, a través de distintos paneles con fotografías, muchas de ellas inéditas, recorre cinco ejes temáticos de su carrera y de su vida: «Pasión por el toreo»; «Camarón y Paco de Lucía»; «La Chispa de Camarón», con imágenes con su mujer Dolores Montoya, y «Leyenda musical».

Madrid, otro de los principales escenarios vitales de la leyenda del cante, también ha conmemorado el 25 aniversario de su muerte. Sus dos hijas, Gema y Rocío, y su hijo Luis Monje han rendido homenaje, las dos primeras al cante y el segundo a la guitarra, en un concierto ofrecido en el Centro Conde Duque. La cita, (con entradas que se agotaron inmediatamente), ha servido además como presentación oficial del grupo que han formado sus herederos.

Desde distintos rincones ligados al genio quedará así patente que, 25 años después de su muerte, la leyenda y el duende de Camarón de la Isla siguen brillando en el universo y el corazón del flamenco.

Pura magia y alma

Nació en San Fernando (Cádiz) en 1950. Su nombre artístico procede del color rubio de su pelo aunque era gitano Cantaor. Desde muy pequeño cantaba en las ventas cercanas a San Fernando, especialmente la Venta Vargas y en fiestas privadas. A los 16 años se hace profesional con las compañías flamencas de Miguel de los Reyes y Dolores Vargas. Tras una temporada en el tablao de Torres Bermejas (Madrid), graba su primer disco con la guitarra de Paco de Lucía. Su impacto en la música flamenca permitió que fuera contratado para actuar en los festivales flamencos andaluces más importantes como primera figura.

El 3 de julio de 1992 la noticia de su fallecimiento copaba las portadas de las principales cabeceras del país. Se marchó de forma repentina a causa de un cáncer de pulmón dejando un hueco insustituible en nuestra cultura. Su estilo personal, su magia, su alma y su sutileza hacen que Camarón de la Isla aún siga brillando.

Con información de El Imparcial

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El manuscrito mudéjar-morisco de Ocaña

Aljamiada como cultura de resistencia ©Mabel Villagra

En 1969, durante el arreglo de un muro que perteneció a la Casa de la Encomienda, situada en el casco histórico de Ocaña, se descubrió una alacena oculta que había resguardado de las inclemencias humanas y temporales un tesoro. Ante los ojos atónitos de los testigos presentes salieron a la luz nueve manuscritos árabes del medioevo, un pergamino en forma de damero, un palito con pintas en sus cuatro costados y una babucha. Conscientes del valor histórico del hallazgo y tras consultar a especialistas, los dueños de la Casa de la Encomienda decidieron llevar los documentos a la Escuela de Estudios Árabes en Granada para un exhaustivo estudio, pero un desgraciado accidente acaecido durante su traslado dio al traste con estos nobles propósitos. Aunque los documentos se habían podido rescatar de aquella noche aciaga y lluviosa, el trágico suceso afectó a los ánimos de proseguir con la investigación.

Más tarde, en 1972, se publicaron los primeros datos acerca de los manuscritos, que se pueden datar entre el principio del s. XIV y el fin del s. XV, bajo el título «Libros árabes, aljamiados, mudéjares y bilingües descubiertos en Ocaña (Toledo)» en la Revista de Filología española, tras un examen previo llevado a cabo por el Dr Juan Martínez Ruiz y la Dra Joaquina Albarracín Navarro. En 1987 la Dra Joaquina Albarracín, junto con el Dr Juan Martínez Ruiz, publicó parte de uno de los manuscritos en una traducción titulada «Medicina, farmacopea y magia en el «Misceláneo de Salomón». En 1992 la Dra María Jesús Viguera Molins publicó en un breve y excelente artículo titulado Les mudéjars et leurs documents écrits en árabe el contenido de una carta fechada que estaba encuadernada junto con uno de los manuscritos, aunque el texto de la carta no tenía nada que ver con el texto del manuscrito en cuestión.

En 2001 se ha presentado la tesis doctoral dedicada a uno de los manuscritos bajo el título Historias religiosas musulmanas en el manuscrito mudéjar-morisco de Ocaña. Esta tesis constituye la primera traducción completa de uno de los nueve manuscritos hallados en Ocaña. Esperamos que en los próximos años se publicarán los textos y estudios de todos estos manuscritos, para que, tanto por su contenido como por su soporte material, puedan arrojar luz sobre el texto, la factura y la utilización de libros en el ámbito castellano de la España mudéjar-morisca y cuya presencia es, debido a su escasez, tan poco conocida. La presencia musulmana en la península ibérica.



La presencia musulmana en la península ibérica.

 En 711 llegan los primeros musulmanes a la península guiados por riq ibn Ziyd. Sin apenas encontrar resistencia por parte de la debilitada monarquía visigoda, conquistan Hispania y logran establecerse manu militari en el territorio, al que llamarán al-Andalus. En 755, la llegada de Abd al-Ra­mn ibn Mutwiya, el último omeya escapado de la matanza de la familia califal en Damasco a manos de los Abbasíes, significa para al-Andalus la fundación de una nueva dinastía y el inicio de un nuevo régimen político dirigido con mano firme por el joven Abd al-Ra­mn I como am¯r al-Andalus; al mismo tiempo, apoyada en una excelente administración de recursos humanos y materiales y una superioridad militar, se va perfilando una cultura única y espléndida en una Europa postrada en la miseria, a la que se transmitirán los saberes clásicos enriquecidos con las aportaciones originales y nuevas del Islam Oriental y Occidental.

El emirato omeya durará hasta 929.8 En esta fecha el emir Abd al-Ra­mn III, llegado al trono en 912, se declara califa, independiente del califa abbasí en Bagdad. Bajo su reinado, desde 912 hasta 961, se produce una eclosión cultural sin precedentes, de la que es testimonio la ciudad palaciega Madinat al-Zahr. El segundo califa, su hijo Al-pakam II (961-976), culto y prudente, reunirá una vasta y rica biblioteca que será pasto de las llamas por orden del usurpador Almanzor (m. 1002) para contentar a los rígidos alfaquíes malikíes de Córdoba. El califato omeya en al-Andalus durará hasta 1031 y, tras serias revueltas, da paso a los reinos de taifas. De esta manera, Sevilla, Badajoz, Córdoba, Málaga, Toledo, Denia, Murcia, Zaragoza y Granada serán regidos con mayor o menor suerte por los régulos locales. El declive político trajo consigo el declive militar y permitió a los cristianos del norte la conquista paulatina de las distintas comarcas.

La conquista de Toledo en 1085 por Alfonso VI significó una alteración grande para los musulmanes en Castilla. Después de ser mayoría  en territorio islámico, pasaron a ser una minoría en territorio cristiano, llamándose almudaŷŷanÔn ‘los domesticados’, mudéjares, como musulmanes que permanecen en el territorio conquistado y están sometidos a un régimen no-musulmán. En 1236, Córdoba y en 1248, Sevilla serán conquistados por Fernando el  Santo .

Sólo el reino nazarí de Granada quedará como último baluarte ante el oleaje bélico cristiano y resistirá hasta 1492. La entrada de los Reyes Católicos en Granada anuncia el fin de ochocientos años de esplendor político y cultural islámico. Sus súbditos musulmanes perderán año tras año consideración y serán perseguidos por su condición de moriscos, llamados así por ser musulmanes viviendo en territorio cristiano después de 1492. A pesar de las conversiones forzadas, los últimos moriscos son obligados a partir en 1611, pasando así la última página del libro de la historia de al-Andalus.

 Breve descripción de Ocaña

 Habitado el lugar desde muy antiguo, y situada la villa en la calzada romana que unía Mérida con Zaragoza, Ocaña, según las palabras de Basilio Pavón Maldonado, siguió un proceso en su formación urbanística que arranca en la época islámica y crece a expensas del prestigio que le dieron las órdenes militares de Calatrava y Santiago. La célula primaria era la ciudadela islámica. En este recinto hubo mezquita sustituida en el s. xiv por la iglesia de Santa María.» Más tarde, Alfonso VII la concede «Carta Puebla».

En el s. XIV y XV las poblaciones mudéjar y judía se radicaban en aljamas en el cuadrante NO de la villa, cerca de la iglesia de Santa María. En la villa se celebraron Cortes en 1422 bajo el reinado de Juan II y en 1468, convocadas por Enrique IV. En los edificios, palacios, torres y conventos, casi todos edificados en los siglos XV y XVI, quedan reflejados vestigios de la presencia mudéjar, así como en los restos de cerámica hallados en sus predios. Sin embargo, la colección de manuscritos hallados en 1969 forma, entre estos vestigios, un conjunto excepcional de materia escrita y cuyo significado urge conocer para contribuir a una correcta interpretación de la historia de Ocaña dentro del marco de la civilización islámica de la comarca toledana.

Por Iris Hofman Vannus




Referencias:
  • Los datos fueron publicados en la Revista de Filología española, LV, 1972 (1973), p. 63-63.
  • KONINGSVELD, P. Sj. van, Andalusian-Arabic Manuscripts from Christian Spain: A Comparative Intercultural approach, en Israel Oriental Studies, XII, p. 75-110. Leiden, Brill, 1992. Se hace mención a la colección en la pág. 98 de la citada revista, bajo el epígrafe «Toledo – Private collection of Don Rafael del Aguila Goicoechea and his wife Doña Luisa Tejerina»
  • VALLVÉ BERMEJO, Joaquín, La emigración andalusí al Magreb en el siglo XIII (Despoblación y repoblación en al-Andalus), en Al-Andalus: sociedad e instituciones. Madrid, Real Academia de Historia, 1999, p. 253-295. 10 PAVÓN MALDONADO, Basilio, Ocaña: Una villa medieval, Madrid, Asoc. Española de Orientalistas,
  • Anaquel de Estudios Árabes 2003, 14 119-127

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