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El manuscrito mudéjar-morisco de Ocaña

Aljamiada como cultura de resistencia ©Mabel Villagra

En 1969, durante el arreglo de un muro que perteneció a la Casa de la Encomienda, situada en el casco histórico de Ocaña, se descubrió una alacena oculta que había resguardado de las inclemencias humanas y temporales un tesoro. Ante los ojos atónitos de los testigos presentes salieron a la luz nueve manuscritos árabes del medioevo, un pergamino en forma de damero, un palito con pintas en sus cuatro costados y una babucha. Conscientes del valor histórico del hallazgo y tras consultar a especialistas, los dueños de la Casa de la Encomienda decidieron llevar los documentos a la Escuela de Estudios Árabes en Granada para un exhaustivo estudio, pero un desgraciado accidente acaecido durante su traslado dio al traste con estos nobles propósitos. Aunque los documentos se habían podido rescatar de aquella noche aciaga y lluviosa, el trágico suceso afectó a los ánimos de proseguir con la investigación.

Más tarde, en 1972, se publicaron los primeros datos acerca de los manuscritos, que se pueden datar entre el principio del s. XIV y el fin del s. XV, bajo el título “Libros árabes, aljamiados, mudéjares y bilingües descubiertos en Ocaña (Toledo)” en la Revista de Filología española, tras un examen previo llevado a cabo por el Dr Juan Martínez Ruiz y la Dra Joaquina Albarracín Navarro. En 1987 la Dra Joaquina Albarracín, junto con el Dr Juan Martínez Ruiz, publicó parte de uno de los manuscritos en una traducción titulada “Medicina, farmacopea y magia en el “Misceláneo de Salomón”. En 1992 la Dra María Jesús Viguera Molins publicó en un breve y excelente artículo titulado Les mudéjars et leurs documents écrits en árabe el contenido de una carta fechada que estaba encuadernada junto con uno de los manuscritos, aunque el texto de la carta no tenía nada que ver con el texto del manuscrito en cuestión.

En 2001 se ha presentado la tesis doctoral dedicada a uno de los manuscritos bajo el título Historias religiosas musulmanas en el manuscrito mudéjar-morisco de Ocaña. Esta tesis constituye la primera traducción completa de uno de los nueve manuscritos hallados en Ocaña. Esperamos que en los próximos años se publicarán los textos y estudios de todos estos manuscritos, para que, tanto por su contenido como por su soporte material, puedan arrojar luz sobre el texto, la factura y la utilización de libros en el ámbito castellano de la España mudéjar-morisca y cuya presencia es, debido a su escasez, tan poco conocida. La presencia musulmana en la península ibérica.

La presencia musulmana en la península ibérica.

 En 711 llegan los primeros musulmanes a la península guiados por riq ibn Ziyd. Sin apenas encontrar resistencia por parte de la debilitada monarquía visigoda, conquistan Hispania y logran establecerse manu militari en el territorio, al que llamarán al-Andalus. En 755, la llegada de Abd al-Ra­mn ibn Mutwiya, el último omeya escapado de la matanza de la familia califal en Damasco a manos de los Abbasíes, significa para al-Andalus la fundación de una nueva dinastía y el inicio de un nuevo régimen político dirigido con mano firme por el joven Abd al-Ra­mn I como am¯r al-Andalus; al mismo tiempo, apoyada en una excelente administración de recursos humanos y materiales y una superioridad militar, se va perfilando una cultura única y espléndida en una Europa postrada en la miseria, a la que se transmitirán los saberes clásicos enriquecidos con las aportaciones originales y nuevas del Islam Oriental y Occidental.

El emirato omeya durará hasta 929.8 En esta fecha el emir Abd al-Ra­mn III, llegado al trono en 912, se declara califa, independiente del califa abbasí en Bagdad. Bajo su reinado, desde 912 hasta 961, se produce una eclosión cultural sin precedentes, de la que es testimonio la ciudad palaciega Madinat al-Zahr. El segundo califa, su hijo Al-pakam II (961-976), culto y prudente, reunirá una vasta y rica biblioteca que será pasto de las llamas por orden del usurpador Almanzor (m. 1002) para contentar a los rígidos alfaquíes malikíes de Córdoba. El califato omeya en al-Andalus durará hasta 1031 y, tras serias revueltas, da paso a los reinos de taifas. De esta manera, Sevilla, Badajoz, Córdoba, Málaga, Toledo, Denia, Murcia, Zaragoza y Granada serán regidos con mayor o menor suerte por los régulos locales. El declive político trajo consigo el declive militar y permitió a los cristianos del norte la conquista paulatina de las distintas comarcas.

La conquista de Toledo en 1085 por Alfonso VI significó una alteración grande para los musulmanes en Castilla. Después de ser mayoría  en territorio islámico, pasaron a ser una minoría en territorio cristiano, llamándose almudaŷŷanÔn ‘los domesticados’, mudéjares, como musulmanes que permanecen en el territorio conquistado y están sometidos a un régimen no-musulmán. En 1236, Córdoba y en 1248, Sevilla serán conquistados por Fernando el  Santo .

Sólo el reino nazarí de Granada quedará como último baluarte ante el oleaje bélico cristiano y resistirá hasta 1492. La entrada de los Reyes Católicos en Granada anuncia el fin de ochocientos años de esplendor político y cultural islámico. Sus súbditos musulmanes perderán año tras año consideración y serán perseguidos por su condición de moriscos, llamados así por ser musulmanes viviendo en territorio cristiano después de 1492. A pesar de las conversiones forzadas, los últimos moriscos son obligados a partir en 1611, pasando así la última página del libro de la historia de al-Andalus.

 Breve descripción de Ocaña

 Habitado el lugar desde muy antiguo, y situada la villa en la calzada romana que unía Mérida con Zaragoza, Ocaña, según las palabras de Basilio Pavón Maldonado, siguió un proceso en su formación urbanística que arranca en la época islámica y crece a expensas del prestigio que le dieron las órdenes militares de Calatrava y Santiago. La célula primaria era la ciudadela islámica. En este recinto hubo mezquita sustituida en el s. xiv por la iglesia de Santa María.” Más tarde, Alfonso VII la concede “Carta Puebla”.

En el s. XIV y XV las poblaciones mudéjar y judía se radicaban en aljamas en el cuadrante NO de la villa, cerca de la iglesia de Santa María. En la villa se celebraron Cortes en 1422 bajo el reinado de Juan II y en 1468, convocadas por Enrique IV. En los edificios, palacios, torres y conventos, casi todos edificados en los siglos XV y XVI, quedan reflejados vestigios de la presencia mudéjar, así como en los restos de cerámica hallados en sus predios. Sin embargo, la colección de manuscritos hallados en 1969 forma, entre estos vestigios, un conjunto excepcional de materia escrita y cuyo significado urge conocer para contribuir a una correcta interpretación de la historia de Ocaña dentro del marco de la civilización islámica de la comarca toledana.

Por Iris Hofman Vannus


Referencias:
  • Los datos fueron publicados en la Revista de Filología española, LV, 1972 (1973), p. 63-63.
  • KONINGSVELD, P. Sj. van, Andalusian-Arabic Manuscripts from Christian Spain: A Comparative Intercultural approach, en Israel Oriental Studies, XII, p. 75-110. Leiden, Brill, 1992. Se hace mención a la colección en la pág. 98 de la citada revista, bajo el epígrafe “Toledo – Private collection of Don Rafael del Aguila Goicoechea and his wife Doña Luisa Tejerina”
  • VALLVÉ BERMEJO, Joaquín, La emigración andalusí al Magreb en el siglo XIII (Despoblación y repoblación en al-Andalus), en Al-Andalus: sociedad e instituciones. Madrid, Real Academia de Historia, 1999, p. 253-295. 10 PAVÓN MALDONADO, Basilio, Ocaña: Una villa medieval, Madrid, Asoc. Española de Orientalistas,
  • Anaquel de Estudios Árabes 2003, 14 119-127

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Al-Balât, Vida y Guerra en la Frontera de Al-Andalus

150 Piezas procedentes del yacimiento medieval de Albalat, en el término municipal de Romangordo, en el Museo Cáceres, hasta septiembre.

Al-Balât, Vida y Guerra en la Frontera de Al-Andalus, (Romangordo, Cáceres) es el título de la exposición que desde el martes 4 de julio y durante tres meses, hasta septiembre, puede visitarse en el Museo de Cáceres.

150 Piezas procedentes del yacimiento medieval de Albalat, en el término municipal de Romangordo, un asentamiento de época islámica que las fuentes ya mencionaban en la segunda mitad del siglo X.

La Presidente de la Diputación de Cáceres, Rosario Cordero, en la inauguración de la muestra a la que ha asistido acompañada de vecinos y vecinas de Romangordo, localidad de la que es alcaldesa, ha recordado cómo fue descubierta la que fuera conocida como ciudad de Majâdat al-Balât; una ciudad de frontera, control de un paso natural del rio Tajo, y que tuvo su existencia en un contexto marcado por la guerra entre los reinos cristianos y musulmanes.

“Aunque los vecinos y vecinas de Romangordo ya sabíamos de la muralla y el torreón de una ciudad árabe en nuestro término municipal, muy próximas al Parque Natural de Monfragüe, fue en una víspera de Reyes, con la bajada del pantano de Torrejón, cuando se quedó al descubierto un cementerio árabe” recuerda Rosario Cordero, “ahí se encendieron todas las bombillas de las administraciones, principalmente de la Junta de Extremadura”.

Bien de Interés Cultural

Tras muchos esfuerzos y un gran empeño en conseguirlo, en el verano de 2009, comenzaron las excavaciones arqueológicas del yacimiento dirigidas por Sohhie Gilotte “alma de la excavación”, y en las que participan arqueólogos de la región, de otras comunidades autónomas y también de Francia e Italia y, como ha apuntado Cordero “se convierten, durante los meses de trabajo, en vecinos y vecinas de la localidad que rompen, de alguna forma, la monotonía de Romangordo”.

Rosario Cordero también ha recordado el “gran progreso” de las excavaciones del yacimiento tras ser declarado hace tres años Bien de Interés Cultural y, además de animar a visitar la muestra en el Museo de Cáceres, ha anunciado que estará también en Romangordo “por lo que invito a que conozcan esta muestra también en su lugar de procedencia, donde se están realizando la excavaciones arqueológicas”

Junto a la presidenta de la Diputación y alcaldesa de Romangordo han estado también otras autoridades como la secretaria general de la Junta de Extremadura, Mirian Cabezas; el presidente de la FEMPEX, Francisco Buenavista, el director general de Bibliotecas, Museos y Patrimonio Cultural de la Junta, Francisco Pérez Urban y Sophie Gilotte, directora de las excavaciones.

Con información de Región Digital

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Restos del naufragio arqueológico de Siria llegan a Damasco

©Francisco Carrión

El Museo Nacional acoge una exposición con cien piezas procedentes de Palmira o Mari recuperadas en mitad de la guerra

“Durante los últimos seis años nos hemos dedicado a cerrar museos y poner sus colecciones a buen recaudo. Ahora, por fin, podemos decir que hemos abierto una galería”, desliza el jefe de antigüedades sirio Maamun Abdelkarim mientras deambula feliz por las estancias del Museo Nacional de Damasco. Una exposición, inaugurada recientemente, reúne un centenar de piezas rescatadas tras un lustro de conflicto.

“Son objetos que proceden de toda Siria. Exhibirlos es nuestra particular victoria sobre la destrucción y el expolio”, relata en conversación con EL MUNDO el albacea de un vasto patrimonio amenazado por las escaramuzas. “Los ladrones aprovecharon la crisis y la falta de protección de los yacimientos para excavar ilegalmente algunos yacimientos y sacar las piezas del país”, comenta el arqueólogo Najir Awad, uno de los responsables de la muestra “Los tesoros del legado sirio”.

Las joyas de la exhibición, confinadas en una de las salas nobles del museo más importante de Siria, proceden de Palmira, la vieja parada de la ruta de la seda que las huestes del autodenominado Estado Islámico ocuparon hasta en dos ocasiones. La última reconquista acaeció el pasado marzo. La barbarie que ha dinamitado varios monumentos del complejo también se cebó con dos bustos funerarios de un hombre y una mujer, tallados en los siglos II y III d.C., en pleno apogeo de una villa desde la que la bella Zenobia desafió a Roma.

Las piezas, halladas por las tropas sirias, fueron mutiladas a golpe de martillo hasta que se desvanecieron sus rasgos faciales. “Son dos obras maestras del arte funerario de Palmira que tuvimos que enviar a Italia para su restauración”, explica Awad. Un equipo de cinco expertos italianos trabajó durante un mes en una compleja cirugía que requirió polvo de nailon e impresión 3D. Una prótesis, sujeta con imanes, restituyó las facciones de la parte superior de la cara, destruidas por los yihadistas. “Ha sido un proceso pionero siguiendo los estándares internacionales más exigentes”, advierte el funcionario.

De regreso a casa desde un laboratorio romano, los bustos comparten espacio ahora con otras estatuas arrebatadas a cazatesoros y extremistas en los confines de la árida Palmira, incluida en el listado de patrimonio mundial de la Unesco. Hasta 400 objetos del recinto y su museo anejo, con sus galerías reducidas a escombros, han regresado a manos gubernamentales. “Estas columnas proceden de Deir Ezzor y Deraa. Algunas fueron localizadas en Líbano, apunta Abdelkarim, preocupado por el sino del patrimonio de Deir Ezzor, sitiada por los acólitos del IS (Estado Islámico, por sus siglas en inglés).

“Hemos recuperado de la ciudad hasta 30.000 objetos”, detalla quien trata de rehacer la cooperación internacional rota durante la contienda. “Parte del patrimonio ha sido rescatado con ayuda de la Interpol y la Unesco. Otra ha sido localizada por la policía siria. Este material demuestra que podemos proteger nuestro patrimonio y dedicar nuestros esfuerzos a la documentación y la restauración”, agrega el máximo responsable de la arqueología siria.

“Hay piezas muy cotizadas de dioses que fueron robadas del yacimiento de Mari”, esboza Awad a propósito de la antigua ciudad ubicada al oeste del Éufrates en la frontera con la actual Irak que, según la Biblia, Abraham cruzó en su viaje hacia Harán. “Estamos muy entusiasmados con la afluencia de público. Vienen muchos estudiantes y nos preguntan la historia de cada fragmento”, añade el guardián de un centro que ofrece un itinerario por el arte y la arquitectura del país árabe.

En la exposición, pequeños objetos que levantan acta de diversas etapas históricas y enormes vasijas completan el recorrido por el inventario que sobrevivió al saqueo y la devastación. “El 90% de las piezas que se exhibían en las vitrinas de todos los museos del país se hallan en estos momentos escondidas en almacenes repartidos por Damasco”, subraya Abdelkarim. “Es un traslado que hemos hecho de manera sistemática desde el verano de 2012. Tenemos empleados del ministerio que se juegan la vida para preservar estas antigüedades”.

Con 10.000 yacimientos desperdigados por toda la maltratada geografía, “Los tesoros del legado sirio” es -según Abdelkarim– un tímido regreso a escena. “Cuando el conflicto acabe, cientos de salas como ésta volverán a abrir sus puertas y los objetos que permanecen hoy escondidos volverán a la luz pública. Esta exposición es simplemente para decir que seguimos vivos. Que vemos un pequeño haz de luz al final del túnel”.

Por Francisco Carrión
Con información de El Mundo

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