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Los primeros ‘sapiens’ llegaron a Oriente por el ‘corredor del Nilo’

Yacimiento de Jebel Fayal – ‘Science’

Un conjunto de herramientas encontradas en un yacimiento de los Emiratos Árabes Unidos, el Jebel Fayal, podría haber retrasado en casi 50.000 años la llegada de los humanos modernos a la península árabe, después de cruzar por el Estrecho de Bad al Mandab, que la separa del Cuerno de África.

Esta es la conclusión que un equipo de investigadores, dirigidos por Hans-Peter Uerpmann, de la Universidad alemana de Tübingen, presentó en la revista ‘Science’, que atribuyen los utensilios de piedra encontrados en el yacimiento a primitivos ‘Homo sapiens’, por el método de tallaje con el que se fabricaron.




Hasta ahora, se sabía que los primeros ‘sapiens’ en abandonar el continente africano lo hicieron por el llamado ‘corredor del Nilo‘, hacia Próximo Oriente. Restos fósiles encontrados en dos yacimientos en la Palestina ocupada así lo confirman, y la genética ha revelado que hace 80.000 años se cruzaron allí con los neandertales.

Tras esta salida, se sabía que su expansión hacia la costa árabe tuvo lugar hace unos 60.000 años y que hace unos 45.000 llegaron a Europa siguiendo la costa del Mediterráneo.

En el trabajo publicado en ‘Science’, Simon Armitage, de la Universidad de Londres, y el resto del equipo defienden que hubo otra ruta de salida, por el sur del Golfo Pérsico, dado que las herramientas de piedra de Jebel Faya tienen la misma tecnología que la que utilizaban los ‘sapiens’ primitivos que habitaban en el Este de África.

Entre ellas, hay hachas de mano, raederas y perforadores, todas ellas muy primitivas, de una tecnología (Levallois), que surgió en África y que han desarrollado también otras especies que no es la nuestra. Es un dato por el que algunos otros expertos discuten su atribución a los ‘sapiens’.

Una Arabia verde

El trabajo se complementa con un estudio de los cambios en el nivel del mar y el clima que hubo en la región arábiga hace unos 130.000 años. Concluyen que el Estrecho de Bad al Mandab tuvo una bajada en su nivel de unos 100 metros antes o al comienzo del último periodo interglaciar, lo que facilitó que los ‘sapiens’ pudieran cruzarlo.

También revelan que por entonces la península árabe era mucho más húmeda que ahora, y no sólo tendría más vegetación sino una red de canales y ríos que facilitarían la vida de los cazadores-recolectores.

Su expansión, señalan, les habría llevado a cruzar también el Estrecho de Ormuz, camino de la India y de Australia por un camino más rápido que el propuesto hasta ahora. «Estos humanos, anatómicamente modernos, evolucionaron en África hace 200.000 años y luego poblaron el resto del mundo», recuerda Armitage. «Nuestros hallazgos deberán estimular una reevaluación de los métodos por los cuales nos hemos convertido en una especie mundial», ha asegurado.




Sin embargo, al mismo tiempo que se ha dado a conocer el hallazgo ha surgido la polémica en torno a sus conclusiones principales. Por un lado, algunos expertos recuerdan que no sería una salida de África anterior a la que sí está registrada con fósiles (los de la Palestina ocupada, de hace entre 100.000 y 130.000 años).

Por otro lado, porque muchos expertos consideran insuficientes los datos disponibles para atribuir a la especie ‘Homo sapiens’ estas herramientas. Algunos recuerdan que otros homínidos también utilizaron esta técnica Levallois, otros dicen que no todos los utensilios se identifican con ella y hay quien arguye que un solo yacimiento no puede servir para avalar una vía árabe a la salida de África.

Por Rosa M. Tristán
Con información de El Mundo

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Debes viajar a Túnez al menos una vez en la vida, aquí van 7 motivos

Gran mezquita de Monastir

África es un continente fascinante, con un vasto territorio de 30 millones de kilómetros cuadrados a lo largo del cual se descubren historias y culturas totalmente distintas. En el Magreb, al norte, se encuentra una tierra repleta de contrastes y colores, una tierra que huele a jazmín, a dátil y a té recién hecho, y en el que se pintan los colores: azules del mar Mediterráneo, los dorados en el desierto del Sáhara, los verdes de los oasis y los cobrizos de la cordillera del Atlas, hablamos de la República Tunecina o Túnez.

Esencialmente árabe, Túnez posee una sociedad abierta y moderna que, durante mucho tiempo, le ha permitido ser uno de los destinos turísticos más apreciados por los europeos; hospitalidad, historia, exotismo y paisajes increíbles son los atributos que han atraído a cientos de viajeros. Pero últimamente, el flujo de visitas ha disminuido a causa de la inseguridad, y ante el temor, muchos han preferido evitar el país para ir a otros lugares.





No faltan motivos para viajar hasta aquí: posee historia, paisajes, yacimientos arqueológicos y playas fantásticas, además, es barato y todavía hay más:

Por su rico patrimonio histórico

Vista de los baños de Antonino en las ruinas de Cartago

Su pasado es muy variado: fenicios, cartagineses, romanos, bizantinos y árabes han dejado su legado esparcidos por el territorio: la medina de Susa, el Anfiteatro de El Jem, la gran mezquita de Keruan, pero, a tan solo 20 km de la capital de Túnez, se encuentra un importante hallazgo, el parque arqueológico de Cartago. Una antigua ciudad fundada por los fenicios en el siglo IX a.C. Llegó a tener cerca de medio millón de habitantes y, hoy en día, sus restos romanos se pueden visitar, empezando por el tofet, un santuario dedicado a los dioses Tanit y Bâal Hammon, lugar de culto y de sacrificios.

Luego están las termas de Antonino, los baños más importantes de la época romana del que se conservan la capilla bizantina, la columna ‘frigidarium’ y los sótanos de las termas donde trabajaban los esclavos.

Muy próximo a la colina de Byrsa se encuentra el Museo Nacional de Cartago, uno de los más importantes del país, en la que se expone una valiosa colección de objetos púnicos y romanos: joyas, estatuas, amuletos, máscaras… Y al oeste, se encuentra el anfiteatro romano construido a finales del siglo I del que solo queda su arena y el muro del perímetro.

Por el desierto

Quads por el desierto tunecino del Sáhara

Las inmensas dunas marcan el horizonte del desierto más grande del planeta, el Sáhara, que se extiende por todo lo ancho del norte de África. La parte comprendida entre Túnez y Argelia se la conoce como el Gran Erg Oriental.

Tozeur es la antesala al desierto y la capital de la región de Jerid. Es el último oasis desde el que iniciar la aventura de explorar el desierto a pie, en quad, en camello, 4×4, o a bordo del Lagarto Rojo, un tren clásico, del 1900, que transita entre las montañas al norte de la ciudad. Los impresionantes alrededores han sido escenario de películas tan conocidas como, Star Wars, Indiana Jones o El Paciente Inglés.





Desde allí son accesibles algunos lugares de interés como Matmata, con su famosa arquitectura troglodita excavada en la tierra, Tataouine, un antiguo poblado bereber, o Douz al que se puede llegar atravesando el desierto y pasando por Chott el Jerid, el lago salado más grande de Túnez, un desierto de sal.

Por las playas

Vistas del mar en la localidad tunecina de Sidi Bou Said

Con 1.300 km de costa, 600 son de playa. Antiguos pueblos pesqueros se han convertido en destinos turísticos perfectos para relajarse y disfrutar de los deportes acuáticos. Entre las localidades más conocida se encuentra Sidi Bou Said, con su característico color blanco y azul; Hamamet una área turística de aguas color turquesa y arena blanca, ideal en cualquier época del año.

A pocos minutos de la localidad de Monastir se pueden encontrar increíbles playas rodeadas de espléndidos hoteles, siendo uno de los destinos de buceo con numerosos naufragios y arrecifes para practicar este deporte; la Isla de Yerba es una de las zonas más turísticas llenas de hoteles, restaurantes y cafeterías, con un microclima que permite visitarla fuera de temporada, además, se pueden realizar inmersiones para ver buques militares hundidos y un fondo marino impresionante.

Por los museos

En el museo del Bardo, en Túnez, hay una extensa muestra de mosaicos de los distintos periodos históricos, como las eras islámica, romana, cartaginesa y cristiana

Los yacimientos arqueológicos encontrados han posibilitado constituir galerías y museos en el que exponer su extenso patrimonio como: el Museo Nacional del Bardo, en la ciudad de Túnez, es un palacio museo en la que se expone una colección de mosaicos romanos impresionantes, entre otras joyas.





El Museo del Patrimonio Tradicional de Djerba, en el corazón del zoco de Houmt , recrea los usos y costumbres locales a través de varias salas; el Museo Arqueológico de Chemtou es el resultado de 25 años de excavaciones de la antigua ciudad númida de Simithus; el Museo Arqueológico de Susa, tras el del Bardo, reúne la colección más grande de mosaicos romanos; o el Museo de Mahdia en el que se explica la historia del país en sus distintos periodos a través de los objetos.

Por sus medinas

La medina de Susa en Túnez está llena de puestos de artesanía y cafés

Adentrarse en las estrechas y tortuosas callejuelas cargadas de olor a especias, arguile y té son el mejor modo de conocer la vida cotidiana de los tunecinos. Acceder al corazón de la ciudad, atravesando las tiendas que se agolpan consecutivamente para ofrecer todo tipo de productos, es el lugar perfecto para ver, perderse, y descubrir las interioridades de sus habitantes. No hay que dejar de sentarse en algún café y disfrutar del atardecer.

Por la tradición artesana

Orfebre tunecino decorando un plato

En los mercados se pueden adquirir productos artesanales tradicionales. Típica es la chechia, el sombrero rojo nacional, en el zoco Chawachine se puede adquirir esta pieza. Las joyas tunecinas con más tradición se pueden encontrar en el zoco El Brika.

Los latoneros que producen utensilios culinarios de cobre rojo se encuentran en el zoco Nahas, bellas piezas que se han vuelto a poner de moda, mientras que los herreros se instalaron en Bad Jedid que proporcionan cerraduras, ornamentaciones tachonadas, …En el zoco El Blat se pueden encontrar maravillosos productos de madera, mesas, estantes, cuadros de espejos, pero en cualquier zoco es posible encontrar preciosos productos hechos a mano para tener un recuerdo.

Por su gastronomía

Un plato típico tunecino de tajine con pollo

Túnez, como todos los país del Mediterráneo, utiliza el aceite de oliva, las especias y las verduras, pero también emplea ingredientes algo diferentes a los que conocemos.

Destacan las recetas elaboradas con cuscús, el plato estrella, realizado a base de sémola de trigo con cordero, con pollo o con pescado, y platos como la mechoui, una ensalada tunecina, el lablabi a base de garbanzos, los briks que son empanadas, lameloukhia, un plato hecho de carne de cordero estofada con una deliciosa salsa verde, y los tajines, una especie de quiche gratinada. Por último, los postres como el makhroud –pastelitos elaborados con dátiles– o el buze –crema de sémola cubierta de nueces–, entre muchos otros.

Seguridad

La mayor parte de Túnez es segura a excepción de las fronteras con Argelia y Libia. España ha decidido retirar las restricciones de viaje impuestas al país, pero en la página del Ministerio de Exteriores todavía aparecen ciertas recomendaciones.





Guía práctica

El idioma oficial es el árabe, aunque se habla francés fluido en todo el país.

Para entrar se necesita el pasaporte en vigor y que no caduque en los tres meses siguientes, además de poseer un billete de avión de ida y vuelta No es necesario ningún visado durante los tres primeros meses.

La conexión aérea es directa desde Madrid y Barcelona.

La moneda es el dinar tunecino –un euro equivale aproximadamente a 2,48 dinares tunecinos, y se aceptan las tarjetas de crédito internacionales Visa, American Express, Eurocard y Mastercard.

No se requiere ninguna vacuna para entrar en el país, pero se recomienda contratar un seguro médico.

Por Lidia Bernaus
Con información de La Vanguardia

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