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Sirios: los precursores de una cultura milenaria

El Imperio asirio fue una superpotencia.

¿Quiénes son los sirios?


Los siriacos son los descendientes de la civilización de Siria y Mesopotamia.

Son descendientes de los arameos y los asirios. Los caldeos y los babilonios, los fenicios, los cananeos sumerios y acadios, que se convirtieron al cristianismo en el primer siglo, todos de ellos formaron la nación de Siria que dio el mundo de la cultura de los pueblos del Oriente como un todo. La herencia griega fue transmitida a través de traducciones de escritores, eruditos y pensadores sirios.

La civilización siríaca comenzó a formarse desde el siglo XII a.C, donde los residentes de Medio Oriente hablaban diferentes dialectos del idioma arameo. Este lenguaje ha sido hablado en  Irán y Urmia al este y noreste, a Irak, a Nínive, a Babilonia y Basora al sur, incluyendo Mesopotamia, así como desde el extremo noreste, la orilla occidental del lago Urmia, las montañas Hakkari y el lago Wan hasta las afueras de Armenia y todo Kilika, Diyarbakir, Mardin y Al-Raha, Antioquía e Iskenderun cruzando el Mediterráneo hacia el oeste y hacia el sur a lo largo de la costa mediterránea, (Líbano, Palestina y Jordania), e incluso el noreste de Egipto, sin ignorar Palmyra y el resto del territorio sirio. El arameo también era conocido y practicado en la península arábiga al sur.

 ¿Cuándo comenzó a caer esta civilización?

Los reyes arameos lucharon contra los asirios, los babilonios y los egipcios. Las ciudades sirias cayeron una tras otra bajo la autoridad de los extranjeros hasta que Alejandro Magno, el macedonio llegó y se estableció como  rey sobre todo Oriente en 330 aC.

Así los griegos entraron a la tierra de Siria, con ellos, el idioma griego y luego la caída de la ciudad de Palmyra  en manos de los romanos a finales del siglo III d.C. La última ciudad del pueblo sirio terminó por convertirse en una ciudad bajo el dominio de Roma.


 La llegada del Islam

Cuando los musulmanes conquistaron el Levante, el rechazo de los arameos hacia los árabes fue visto como la salvación de los persas. Los bizantinos cristianos eran perseguidos y más tarde, sufrieron las invasiones de los turcos y mongoles desde el siglo XIV hasta la gran masacre durante la Primera Guerra Mundial, en la que más de un cuarto de millones de ortodoxos siríacos fueron masacrados en toda la región.

Hay dos importantes innovaciones asociadas con los alfabetos siríacos: el uso de vocales y de signos diacríticos.

 ¿Hay dialectos siríacos o es un idioma?

Cuando los habitantes de Oriente Medio en un acuerdo con el Reino de Edesa que era conocido como el reino de la ciencia y el conocimiento, la lengua utilizada era el que persiste hasta hoy utilizada por los siriacos ortodoxos, católicos y maronitas, una especie de dialecto derivado del arameo. Los asirios orientales, (asirios y caldeos), usaban el dialecto siríaco.

La corriente de Turevidian en Turquía habla su propio dialecto llamado Toruyo. En Siria, hasta la fecha, hay tres pueblos que hablan dialecto nabateo, a saber, arameo, el mismo que hablaba Jesucristo.

¿Cuál es la relación entre los caracteres siríacos en el alfabeto fenicio?

 En el siglo 10 a.C los arameos tomaron el alfabeto de los fenicios y lo usaron para escribir y al  que desarrollaron más tarde, se pueden observar en los nombres de las ciudades y pueblos libaneses de origen siríaco, no fenicios, (Fenicio significa en Syriac Marfa).

¿Cuál es la relación entre los caracteres siríacos y el alfabeto árabe?

Cuando llegaron los árabes, agregaron seis letras al alfabeto siríaco y el resto de las letras. Los árabes en los albores del Islam, usaron el idioma siríaco . Luego comenzaron a usar el árabe pero utilizaron las traducciones de siríacos de todas las ciencias.

Filosofía griega

La era abásida era la época del califa Harun al-Rashid y sus dos hijos, Amin y al-Ma’mun, la edad de oro de la traducción y el transporte. Los árabes, la civilización y el idioma árabe reemplazaron fuertemente al idioma siríaco en ese momento.

 Siria y Líbano

Desde el siglo XV, los sirios en Líbano comenzaron a convertirse a las doctrinas maronita, ortodoxa o católica. El número de sirios siguió disminuyendo en Irak y Siria, y gran parte de Alepo se convirtió a la fe católica dejando su lengua materna. A principios del siglo XX, solo en el sudeste de Turquía había grandes cantidades de personas de origen sirio.

Hoy en día, la comunidad siria está muy extendida en Europa, particularmente en Noruega, Suecia y Alemania. También hay un gran número de ellos en los Estados Unidos, Canadá y Australia.


 El Evangelio sirio

En 1555, el emperador Fernando de Austria, en Viena, ordenó publicar la Biblia entera en siriaco admirado por la fuerza del pueblo sirio para enfrentar el poder del Sultán Otomano Suleiman I. Situación por la cual hubo un gran arribo de sirios en Austria.

 Música siríaca

Lo que perdura hasta el día de hoy, es la música siríaca  religiosa, que data del siglo IV dC. Hoy notamos que muchas de las canciones populares en los países árabes son música siriaca por excelencia.

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La expresión del arte en el campo de refugiados de Za’atari

Pintura de un refugiado de Za’atari

No hay nada peor que la pérdida de la patria.

Encarnando el caso de los miles de refugiados sirios en el campamento de Za’atari, las pinturas fueron realizadas con detalle poniendo énfasis en la esperanza.

El campo de refugiados de Za’atari acoge a más de 80.000 personas que se han visto obligadas a huir de la guerra en Siria. Más de la mitad son niños. Fue abierto en 2011 y al día de hoy es la cuarta ciudad más grande de Jordania en número de habitantes, lo que supone un enorme reto a nivel de infraestructuras y servicios.


Pintura de niño refugiado

El arte como medio de expresión

Las tiendas de lona que dan asilo no impiden resguardarse de las frías noches del desierto y apenas protegen del sol. Artistas de Siria convierten en arte y con ello un mensaje que quieren entregar al mundo a través de su arte. «A pesar del dolor, la esperanza sigue siendo un discurso amplio sobre la crisis de su país y su gente”.

El artista sirio Mohammed al-Amairi  reflexiona “cuando se destruye la patria y el ser humano, solo queda la esperanza”.

Hemos trabajado en varios estilos de arte dentro de las escuelas con una variedad de técnicas a través de los materiales utilizados en las pinturas, como la utilización de telas de las tiendas del campamento de Za’atari con colores simples.

Pintura de niño refugiado

El objetivo principal de esta exposición de dibujo y pintura es comunicar nuestras ideas y mensajes a través del lenguaje del arte que todas las personas entienden en sus diferentes idiomas y nacionalidades, dice Amairi.

Más de cien pinturas fueron coleccionadas por artistas sirios en una exposición titulada “Stamp of Hope”. La exposición contó con la participación de 25 niños sirios del campamento de Za’atari, junto con los artistas.

Según el artista sirio Emad al-Kafi, un refugiado del campo de  Za’atari, «los niños querían transmitir un mensaje a través de la exposición al mundo y destacar la destrucción y el desplazamiento que provoca la guerra».

Enseñamos durante un año y medio a los niños a dibujar y mantener así los cursos, para trasmitir sus mensajes en un lenguaje de arte alejado de la violencia.

Esta es la segunda participación de niños en la exposición que se realizó en el Centro Soeriat a través de la frontera en la capital jordana de Amman. Los organizadores hicieron hincapié en que el arte sirio refleja la actualidad lejos de la guerra y la política.

Las pinturas tratan diferentes temas, algunos muestran el sufrimiento de los refugiados sirios en la diáspora, otras son imágenes cotidianas que los refugiados desplazados padecen a diario.

Pintura de familia refugiada

Los artistas, muchos de ellos venidos de Irbid, esperan que la exposición sea el comienzo del establecimiento de un foro de arte técnico de nivel en Jordania, que reúna a los artistas sirios, jordanos otros artistas árabes que residan en la región.

Por Nader Al-Manaseer
Con información de Souriyati


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Antiguos pueblos de Oriente Medio – Las ciudades de la Gran Sûrya

Ugarit

Ugarit era una próspera ciudad cosmopolita en el segundo milenio a.C., situada en un montículo conocido como Ras Shamra, en la costa mediterránea de lo que actualmente es el norte de Siria. Abarcaba un territorio de aproximadamente 60 kilómetros desde el monte Casio en el norte hasta Tell Sukas en el sur, y de 30 a 50 kilómetros desde el Mediterráneo en el oeste hasta el valle del Orontes en el este.

Las Ciudades más antiguas

En las regiones costeras del Levante mediterráneo prosperaron, a lo largo de II milenio aC, diversas ciudades –estado, como Ugarit, Byblos, Alalakh, Karkemish o Tell Abu Hawan, que basaban su esplendor en las actividades comerciales y sobre todo en la eficacia de sus complejos sistemas administrativos. En todas ellas aparecieron minorías hegemónicas que desarrollaron el sistema parcial como forma de control político, social y económico instaurando verdaderas dinastías que llegaron a tener relaciones comerciales y diplomáticas con los grandes Estados del entorno. En estas ciudades convergían las culturas cananeas, hititas, amorreas, fenicias, egipcias entre otras. Sin lugar a dudas, la cuna de la civilización en la Edad de Bronce que dejó un legado de valor incalculable para toda la civilización de Oriente Medio.

Ugarit, la cuna de la escritura

 La ciudad cananea de Ugarit (o Ras Shamra), en la costa de Siria, (cerca de la actual Latakia), descubierta y excavada por C. Schaeffer en 1929, llega a su apogeo en el II milenio a.C. Sus relaciones comerciales incluían hititas y egipcios, así como las tierras del interior, por donde se comunicaba con Mesopotamia a través de centros intermedios, como Ebla, (Siria).

Su puerto de Minet-el-Beida conoció entonces una desbordante actividad gracias a su potente flota, convirtiendo a la ciudad  en el principal enclave portuario y comercial del Levante mediterráneo, desde el que se exportaba grano, aceite, vino, madera, cerámica y objetos suntuarios a diversos lugares del Mediterráneo. Pero además, Ugarit controlaba un territorio de unos dos mil kilómetros cuadrados, dedicado a las actividades agrícolas y ganaderas. Su apogeo urbano se centra entre 1400 y 1182 a.C., cuando se inicia la dinastía real del Bronce reciente, con el reinado de Amistamru I, finalizando con el de Ammurapi, poco antes de ser destruída por los “Pueblos del Mar”.

Ugarit se extendía sobre 20 hectáreas y tenía entonces, hacia mediados del II milenio a.C., un complejo palacial que ocupaba unos diez mil metros cuadrados, con amplias estancias, sala de recepciones, biblioteca y estancias reales dotadas de agua corriente mediante un complejo y eficaz sistema de canalización.


Ugarit

Baal, el señor de Ugarit

El gran templo de la ciudad estaba consagrado a Baal “señor” de Ugarit. Su entramado urbano estaba dotado de calles enlosadas y se distribuía por barrios. Las casas señoriales de los ricos comerciantes y de la nobleza contaban con amplias estancias y espacios para el almacenamiento. Muchas de ellas contaban con un hipogeo bajo el piso de la vivienda, con una entrada por medio de un corredor descendente dotado de escaleras, donde se inhumaban a los difuntos con ricos ajuares funerarios que   denotaban su elevada condición social. Otros barrios eran de trabajadores portuarios y de comerciantes. La ciudad estaba rodeada de una gran muralla pétrea con una amplia puerta principal en bóveda por aproximación de hiladas pétreas, al estilo hitita.

El alfabeto Ugarítico

En el contexto de sus sistema palacial se comenzó a utilizar la escritura, primero acádica, de origen mesopotámico, que muy pronto se convirtió en alfabética, con 30 letras que se ampliaron a 32 a inicios del siglo XIV a. C. La escritura ugarítica fue la primera escritura alfabética en el mediterráneo, de la que partieron otros sistemas posteriores. Ha sido considerada por algunos autores como la base de la escritura fenicia y de otros sistemas contemporáneos. La lectura de los archivos de Ugarit supuso una revelación en muchos aspectos, puesto que los textos literarios, en los que, además de la administración palacial se recogían mitos, leyendas y tradiciones ugaríticas, han puesto de manifiesto que el origen de algunos textos bíblicos posteriores como los salmos del Rey David parecen proceder de poemas ya conocidos en Ras Shamra.

Ugarit alcanzó su apogeo entre 1400 y 1200 a.C. Por entonces sus relaciones comerciales incluían las orillas del Mediterráneo oriental, desde Chipre a Egipto y por el interior, a través de Alalakh y Khalba, llegaban a Karkemish y por el hasta Mari, como punto intermedio hacia el valle medio del Éufrates. Poco después tras la batalla de Kadesh entre hititas y egipcios por el dominio de la franja levantina (1286 a.C.), la ciudad quedó bajo la órbita hitita convirtiéndose en tributaria de Hattusha. Poco después de 1200 a.C- fue destruída, cuando las incursiones de los “Pueblos del Mar” llegaron   hasta la costa siria, coincidiendo con la crisis generalizada en el Mediterráneo oriental. El final definitivo de Ugarit se atribuye a un jefe libio llamado Sheshou, que hacia 935 se apodera de la ciudad, pasando a ser fenicia, (con la infraestructura portuaria intacta), posteriormente  griega y, por fin, romana.


Byblos Ciudad Estado de las costas Libanesas

En la costa libanesa la ciudad-estado de Byblos, con sus dos puertos comerciales, desempeñó un papel semejante, muy relacionado con Ugarit, Egipto y centros del interior, como Ebla, que también le servía de enlace con los Estados de Mesopotamia. A inicios del II milenio a.C. alcanzó un primer momento de apogeo como capital urrita, estableciendo una red de relaciones comerciales que llegaba hasta Egipto, Anatolia y Mesopotamia. A mediados del milenio estaba rodeada de un complejo de murallas y tenía dos santuarios y un gran templo consagrado a Baalat Gebal. En su barrio noble había un gran palacio con diversas dependencias y una biblioteca en la que se guardaban documentos escritos en jeroglífico de origen egipcio; sus señores se hacían enterrar en grandes hipogeos excavados en la roca con suntuosos ajuares funerarios.

En uno de sus barrios hubo una delegación de comerciantes egipcios. También se aprecia una fuerte influencia hitita, perceptible en algunos materiales arqueológicos, como el conocido sarcófago del rey Ahiram, jalonado con figuras de leones como los de Hattusha. Sus relaciones con Micenas, en el Peloponeso, también quedan reflejadas en los vasos cerámicos con asas de estribo y en los marfiles decorados al estilo micénico, así como en los hallados en la tumba del rey Ahiram, del siglo XIII a.C. Su esplendor  llega hasta la crisis de finales del milenio, cuando también es destruida por las incursiones de los “Pueblos del Mar”, como otros centros cananeos y amorreos del Levante.

Ugarit

Ebla, la ciudad de las caravanas

Algo más al interior, en los límites del desierto de Siria, la ciudad-estado de Ebla, (Tell Mardikh), alcanzó también sus momento de plenitud entre 1500 y 1350 a.C., configurándose como un gran centro de poder situado en una zona estratégica de la ruta caravanera que unía el norte de Siria con Jordania, Palestina y Mesopotamia con las costas mediterráneas. Entre sus materiales, la misión italiana que excavó el yacimiento entre 1985 y 1990 ha encontrado objetos de la Baja Mesopotamia, de los puertos mediterráneos de Ugarit , Byblos y de otros puntos de Siria e Irak, que se encuentran en los museos arqueológicos de Alepo, Damasco e Ibilch.

Un gran complejo palacial, con archivo de documentos, presidía el centro de la ciudad, que estaba rodeada de una larga muralla en todo su amplio perímetro, en el que se ha calculado una población de más de tres mil personas, dos grandes templos, dependencias de almacenamiento y puestos caravaneros para los comerciantes.


Alalakh, un puente  entre Europa y Medio Oriente

En el sureste de Turquía, en las fronteras con Siria, la ciudad de Alalakh, (Tell Atchana, llanura de Amuq), excavada por Sir Leonard Wooley  y el British Museum del Levante, situado en la intersección de dos grandes rutas comerciales de la Edad de Bronce: la que unía Oriente Medio y Europa, por un lado, y la que unía Anatolia y el Levante Mediterráneo, por otro.

En su fase de esplendor, entre 1700 y 1500 a.C., contaba con un complejo palacial, que había sido construido ya en la fase del nivel XII (2700-2350 a.C.), con los archivos y almacenes que estaba rodeada de una muralla con un acceso porticado decorado con leones esculpidos.

 El palacio  de su fase final (nivel VII), contaba con un archivo en el que había documentos escritos en cuneiforme, en los que se relatan sus relaciones con otras ciudades-estados y reinos entre ellos el de Yamkhad, (Alepo, Siria). Algunas estancias de su palacio estaban decoradas con frescos de estilo semejante a los del palacio de Cnossos en Creta, aunque por lo menos un siglo anteriores a aquellos. Aunque se detecta una destrucción de la ciudad entre 1650 y 1630 a.C. atribuida a una incursión de Hatusilis I de Hattusa, la ciudad se recuperó y continuó con sus actividades hasta finales de la Edad de Bronce.

Por J.J Eiroa

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Jericó- La ciudad habitada más antigua de la historia

Ciudad de Jericó

Jericó está situada a orillas del río Jordán, ubicada en la parte inferior de la cuesta que conduce a la montañosa meseta de Jerusalén, en la cordillera central de Palestina, a unos 8 km de la costa septentrional de la cuenca seca del Mar Muerto.

Durante el último siglo, cuatro arqueólogos destacados han excavado en el sitio: Carl Watzinger (1907-1909), John Garstang (fines de la década de 1930), Kathleen Kenyon (1952-1958) y, actualmente, Bryant Wood. El resultado de estos trabajos ha sido notable.

Primero, descubrieron que Jericó tenía un sistema de fortificaciones impresionante. Un muro de retención de cinco metros de altura rodeaba la ciudad. Encima del muro, había un muro de ladrillos de unos dos metros y medio, fortalecido por detrás por un murallón de tierra.

Primera ciudad de Cisjordania que entró al régimen de la Autonomía Palestina durante el fracasado proceso de paz de Oslo entre 1993 y 2000, Jericó fue también la localidad menos afectada por la Intifada de Al-Aksa y, con excepción de un breve período de dos o tres meses, emergió como una isla de paz en medio del mar de violencia que sacudió la región a principios del siglo XXI.

Su regente insiste en que la ciudad es ahora «totalmente segura» y recuerda que los últimos esfuerzos por la paz en Oriente Medio condujeron a la supresión de los controles israelíes, que se localizaban a la entrada de la misma.


La ciudad más antigua

Jericó, la ciudad habitada más antigua del mundo y también la más baja del planeta, cumple sus primeros 10.000 años en pleno apogeo turístico y una variada oferta arqueológica que traslada al visitante desde la modernidad hasta los esotéricos rituales de la remota cultura natufiense, pertenecientes a una cultura anterior a 9.000 A.C. y a los que siguieron una serie de tribus del periodo Neolítico Pre-Cerámico, las cuales dejaron edificaciones aún visibles en el yacimiento de Tel As-Sultán.

Los restos arqueológicos muestran la expansión de sus murallas realizadas aproximadamente en el 1.700 A.C., un indicio de prosperidad, pero Jericó fue de nuevo destruida 150 años después y quedó abandonada hasta el Siglo IX antes de nuestra era.

Como mancha verde en un amarillento desierto, Jericó se encuentra en el valle del degradado río Jordán, un nombre que recogido por la Biblia ha impregnado de misticismo toda la región desde tiempos inmemoriales.

Jericó

El origen de Jericó

Sus denominaciones semitas –«ariha» en árabe y «yerijó» en hebreo- palabras que, según otras teorías, también podrían aludir a la «fragancia» que se respira en el principal oasis del valle del Jordán, donde se mezclan el perfume de azahar y los aromas cítricos.

Según relatos bíblicos, Josué y los israelitas armaron un tumulto que derrumbó las murallas de Jericó, ciudad de Canaán. Las murallas a las que hace referencia cuentan conde 3.200 años de antigüedad. Estaban construidas sobre otras, que a su vez se levantaron sobre otras. Tal vez allí resida la razón de la facilidad con que cayeron a la llegada de Josué y su cuadrilla armada.

Declarada la ciudad más antigua del mundo hallada hasta ahora, anterior aún a las antiguas civilizaciones de los ríos Tigris y Éufrates situados en el actual Irak.

Estudios arqueológicos sostienen que Jericó era más un pueblo que una ciudad, pues no hay evidencias de una gran sociedad urbana. Aun así, Jericó, ubicada en un oasis alimentado por manantiales que todavía alivian la sed de los residentes palestinos de la ribera izquierda del Jordán, ofrece un asombroso ejemplo de asentamiento primitivo construido para durar, y para mantener lejos a los extraños.

Jericó era ya una reliquia cuando Josué  llegó ante los muros. La ciencia ha fechado los edificios más antiguos como anteriores a 8000 a.C., hace por lo menos 10.000 años. La ciudad fue abandonada y reconstruida unas  20 veces según los datos arqueológicos aportados hasta ahora.

Los científicos saben cómo fue edificada, y conocen el diseño de los barrios residenciales, circulares primero y luego rectangulares. Los investigadores especulan sobre el estilo de vida de la gente, basados en los objetos encontrados, así como restos humanos. Lo más significativo es que las murallas y la elevada torre de piedra narran una historia. Revelan a los investigadores que los habitantes de Jericó trabajaron unidos con un propósito común, la construcción de estructuras civiles para la defensa de la comunidad. Trabajar en conjunto de manera organizada, sea voluntariamente o por órdenes de un gobernante de mano dura, es signo de civilización.


La destrucción de sus muros

Los arqueólogos  encontraron que, en una parte de la ciudad, había grandes pilas de ladrillos en la base tanto del lado interno del muro como del externo, lo que indicaba un desmoronamiento repentino de las fortificaciones. Los eruditos piensan que un terremoto, (que podría explicar también la detención del flujo del Jordán en el relato bíblico), causó este colapso.

Los ladrillos del desmoronamiento formaban una rampa mediante la cual un invasor podría entrar fácilmente en la ciudad, (Josué 6,20b: El pueblo subió a la ciudad, cada hombre derecho hacia adelante, y tomaron la ciudad). Con relación a este sorprendente descubrimiento, Garstang dice: “En cuanto al hecho principal, entonces, no queda ninguna duda: los muros cayeron hacia fuera tan completamente que los atacantes podrían haberse trepado sobre las ruinas de la ciudad”. Esto es notable, porque cuando son atacadas las ciudades, los muros caen hacia adentro, y no hacia fuera.

Los arqueólogos no cuentan con referencias escritas que pongan de manifiesto detalles de los habitantes primitivos de Jericó. A pesar de contar con tanta antigüedad, no se han encontrado hasta el momento registros escritos de su existencia que arrojen claridad a los orígenes de su civilización.

Con información de palestinalibre

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Antiguos pueblos de Oriente Medio- Filisteos

Todo lo que se escribió sobre el origen de los filisteos se limitó principalmente a especulaciones sobre las fuentes bíblicas.

Las fuentes extrabíblicas acerca de los filisteos se encontraron en Egipto; pertenecen al reinado del faraón Ramsés III, (1184-1153 a. C.), y los describen como parte de una coalición que conocemos como “Pueblos del Mar”. En el famoso texto de su templo funerario en Medinet Habu, se les denomina peleset, y han sido identificados como los filisteos de la Biblia porque la “proximidad onomástica hizo que pronto se aceptara que los peleset de los textos egipcios no eran más que los filisteos de los que habla la Biblia”.

Las excavaciones realizadas en las tres últimas décadas del siglo pasado proporcionaron elementos adicionales para la investigación de la procedencia de los filisteos, todos ellos correspondientes a su cultura material, como son las instalaciones de cocina, los hábitos alimentarios y otros aspectos de la etnicidad filistea, que apoyan el paradigma de una migración procedente del Egeo o de algún lugar del Mediterráneo oriental.

Los filisteos fueron un pueblo que se estableció en Canaán a principios del siglo XII a. C. procedente de algún lugar del Mediterráneo oriental y llevando consigo su cultura material. Son conocidos gracias a la Biblia desde hace siglos; de hecho, hasta una época reciente, ésta era la única fuente sobre ellos de la que disponíamos. Las historias al respecto relatadas en los libros del Antiguo Testamento han suscitado la atención de los hombres durante siglos: es el caso de la historia de Sansón y Dalila y de la de David y Goliat, entre otras, reflejadas en la pintura, la literatura, el teatro y, más recientemente, el cine.

Según referencias bíblicas, los filisteos son mencionados más de 250 veces. Pueden distribuirse en tres grupos correspondientes a tres períodos conectados con la historia de los israelitas, a los que se añade un cuarto grupo, dedicado a los profetas: el período de los patriarcas, el período de los jueces, el período de la monarquía unida y dividida y los profetas.



La primera referencia a los filisteos se halla en la llamada “Tabla de las Naciones”, donde se incluye una mención interesante del origen de los filisteos, situado en Kaftor, (nombre bíblico de la isla de Creta, de donde son originarios los filisteos, Dt 2, 23; Jr 47, 4; Am 9, 7).

Esta mención de los filisteos en esta época se ha visto como un anacronismo, de igual modo que la referencia incluida en el libro del Éxodo, donde se alude al camino de la tierra de los filisteos”, el que los hebreos no utilizaron cuando emprendieron el trayecto a la tierra prometida por mandato de Dios. En el mismo Éxodo, se señalan los límites de la tierra concedida a los hebreos, que comprende desde “el Mar Rojo hasta el mar de los filisteos, es decir, el Mediterráneo.

Formas de escritura

Hay indicios que los filisteos llevaron al Levante una escritura propia, proveniente de su lugar de origen, o bien adoptada poco después de su arribo a finales de la Edad del Bronce. Se han encontrado unos pocos artefactos filisteos con escritura que ha sido comparada con diversos textos de la Edad del Bronce egeo y chipriota, en especial, la escritura conocida como chipro-minoica, que se encuentra sin descifrar. La chipro-minoica es una escritura lineal que aún no ha sido descifrada. Fue utilizada durante la Edad del Bronce. Una de las inscripciones Chipro-minoica es una tablilla de arcilla encontrada en Enkomi y fechada en el año 1500 a.C. La inscripción misma recuerda a la Lineal A495. La escritura chipro-minoica tiene un poco más de cien signos, y por lo tanto debe ser un silabario, con un signo para cada posible sílaba.

La mayoría de los signos se encontraron en un cilindro de arcilla de Enkomi del siglo XIV a.C., con un total de 179.499. Otros fragmentos de cilindros proporcionaron 167 signos adicionales, mientras que los restos de dos tablillas de arcilla halladas en Ras Shamra, (Ugarit), proveyeron una importante prueba de la presencia de chipriotas en el Levante a finales de la Edad del Bronce. Las dos tablillas sumaron 32 signos más al repertorio. Además de cilindros y tablillas, también se encontraron inscripciones en otros objetos como bolas de arcilla, en Enkomi, Kition y Hala Sultan Tekke, que aportaron un buen número de signos 501, 359 en total 502. Las inscripciones se encuentran en 167 objetos diferentes, con un total de un poco más de 1.000 signos.

(Tablilla MY Oe 106, encontrada en Micenas en la “casa del vendedor de aceite”, de circa 1250 a.C. Museo Arqueológico Nacional de Atenas, Tablilla 7671.)

 

Migraciones filisteas

Para muchos investigadores, uno de los factores más importantes que desencadenaron el fin de la Edad del Bronce, y que también explicaría las primeras migraciones de los Pueblos del Mar, es el cambio climático, que se manifestó en prolongadas sequías, que, a su vez, se tradujeron en hambrunas. También cuentan textos históricos que relatan migraciones motivadas por sequías en el mundo antiguo. Por ejemplo, los relatados por Heródoto y  Estrabón.



Otro de los factores que pudieron propiciar la crisis fue el de las invasiones de extranjeros que interrumpieron las rutas comerciales internacionales, lo que alteró las economías que dependían de la importación de materias primas.

La teoría predominante es que Ramsés III después de derrotar a los Pueblos del Mar, permitió a los filisteos establecerse en la llanura costera sur de Canaán. Esta idea fue desarrollada por Gastón Maspero, que sostuvo en base del texto del Papiro Harris I, que los filisteos se instalaron en calidad de vasallos en ciudades de dominio egipcio.

“Yo he extendido mis fronteras de Egipto derrotando a quienes habían transgredido sus tierras. Aniquilé a los denyen en sus territorios, los tjeker y los peleset fueron hechos ceniza. Los sherden y los weshesh del mar fueron convertidos en inexistentes, saqueados de una vez y traídos como botín a Egipto, [siendo este tan numeroso], como la arena de la playa. Los confiné en fortalezas sometidas a mi nombre; numerosísimos eran sus mozos. Les cobré tributo anual a todos, en tejido y en grano de la hacienda y de los graneros”.

Alrededor del año 1200 a. C., con posterioridad al fin de la civilización micénica, los filisteos emigraron a la costa sur de Canaán procedentes del mundo egeo, culminando así con un pueblo emblemático gracias a las constantes batallas contra los israelitas. Fundiéndose con otras civilizaciones de los pueblos de Canaán.

Por: Marcelo José Alesso- Los filisteos: la emigración de un pueblo y su instalación en Canaán-Universidad Carlos III de Madrid.

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El Café en la tradición Beduina – Mucho más que una reunión de amigos

Los beduinos siempre tienen café preparado por si vienen invitados. Pero si el huésped no toma la taza y la coloca en el suelo, significa que necesita pedir un favor especial. En este caso, los beduinos le preguntarán de inmediato “¿qué podemos hacer por ti?”.

Beduinos, los Árabes más antiguos

Los beduinos son un pueblo de diez millones de personas repartidas a lo largo de Arabia Saudita, Jordania, Irak, Libia, Egipto, Palestina, Siria, Túnez, Argelia y Marruecos. O mejor dicho un conjunto de pueblos, ya que se trata de una sociedad dividida en numerosas tribus y clanes, muy a menudo enfrentados entre sí.

El origen remoto  se pierde entre las dunas del desierto. Sus raíces están en la Península Arábiga. Se trata de tribus nómadas que van dando tumbos por las arenas. Viven en jaimas que montan y desmontan. Éstas son de pelo de camello o de cabra y protegen tanto del abrasador sol del día como de las gélidas noches.

La tradición del Café

La tradición de preparar el café es una de las tareas más importantes en la comunidad beduina. El proceso de este significativo ritual comienza con el tostado de los granos de café en un sartén sobre el fuego. Según el tiempo de tostado, el café será más o menos fuerte. El segundo paso requiere de una buena molienda,  ayudado por un mortero. El sonido de la molienda invita a los que lo oyen a acercarse a tomar café. El café molido se coloca con agua en el fuego y, una vez que hierva, se vierte en una jarra de cobre en la que se añade cardamomo para darle un sabor especial. Se lleva de nuevo a hervir y, es entonces, cuando comienza la ceremonia de beber el café beduino.

Las tradiciones y los significados que los beduinos conocen perfectamente y son transmitidas de generación en generación a través del relato oral, cuentan con una infinidad de “rituales” cuyo significado debe ser comprendido a la hora de compartir un buen café. Sin esta  enseñanza se puede ofender gravemente al anfitrión.

El anfitrión se levanta sujetando la cafetera con la mano izquierda y las tazas con la mano derecha. La cantidad de huéspedes esperado para beber no define la cantidad de recipientes para el servido, sólo  habrá  dos, máximo tres, tazas para todos. Los huéspedes tienen que quedarse sentados, nada de tumbarse o recostarse porque eso se considera una falta de respeto a él y a su café. El orden en el que estén sentados es indistinto, el café siempre se empieza a servir por la derecha. Sólo si la persona que está más a la derecha le pide al anfitrión que le sirva primero al de la izquierda  puede cambiar el orden.

El café beduino pasa de la mano derecha del anfitrión, que sujeta la taza, a la mano derecha del huésped que la recibe. Debería estar caliente, de hecho, si no lo está es una ofensa a los invitados.

Los invitados no deben dejar  la taza en el suelo, que sería una ofensa para el anfitrión. Ésto, según sus tradiciones, dejarían entrever que se quiere tratar algún problema. Como sólo hay un par de tazas, el café se tiene que beber tan rápido como se pueda para que se siga sirviendo al resto de invitados, siempre en varios sorbos.

Una vez acabado, devolver la taza vacía al anfitrión, y éste  servirá otra taza. Si el invitado no quiere más, tienes que sacudir la muñeca de lado a lado con la taza, el anfitrión la tomará. Dar las gracias se vuelve un problema si el invitado dice “shúkran”, en vez de  “daima”, (el equivalente a “gracias”).

La primera de las tazas es para la hospitalidad. No se puede rechazar. Los beduinos se toman muy en serio el ritual del  café y que alguien lo rechace no está bien visto.



Un contrato de «seguridad»

La segunda es para la espada, que hace referencia a las tradiciones de hace cientos de años. Cuando viajaban, antiguamente, tenían que tener una espada para protegerse de robos, secuestros, para cazar animales y conseguir comida. El invitado se compromete así a  colaborar en la protección de la familia que  sirve el café. Si mientras está con ellos, la familia es atacada, tendrá que luchar a su lado. Si en cambio, es el invitado el que resulte atacado, la familia lo protegerá. De esta manera, con la aceptación de la segunda taza de café, se está pactando un  contrato de “seguridad”.

La tercera es para el estado de ánimo. Tomar la tercera taza es símbolo de importancia, de sabiduría. Una señal de que la reunión es agradable y se está a gusto.

No sacudir la taza después de la tercera taza es una falta de respeto. Pedir una cuarta taza es una ofensa. De querer beber una cuarta taza, debe esperarse a que todos los invitados beban y solicitarla en el momento en que la cafetera  vuelve al fuego. Allí comenzará nuevamente el ritual.

Todos los problemas se pueden solucionar con café. Los momentos en que el café se toma para arreglar el mundo son los únicos en los que se puede beber la cuarta taza sin que sea una falta de respeto.

Todo tiene solución con una taza de café

Tomar un café es algo más que sentarse a hablar en el mundo beduino. Los mayores de las familias, con sus acompañantes, van hasta la familia o tribu con la que existe un problema a tratar. En este caso, el anfitrión no comienza a servir el café por la derecha sino que agita las tazas hasta que los “invitados” señalen al más respetable de los suyos que es al que se sirve primero. Como la reunión es para tratar un problema, el mayor toma la taza con el café y la deja directamente en el suelo. El anfitrión devuelve la cafetera al fuego y pregunta por qué no bebe su café, a lo que se responde con la exposición del problema. Es aquí, con este gesto que se expone el problema por primera vez.

Al llegar a un acuerdo, el anfitrión dirá “bebe tu café” y tomando  la cafetera le servirá de nuevo, hasta las tres tazas.

Las reuniones pueden durar horas. Ninguno de los “invitados” puede aceptar nada de los anfitriones. Llevan su propio agua para beber en el caso de que la necesiten. Si alguno, no sólo el más respetable, bebe algo de los anfitriones se rompe la negociación y hay que volver a empezar desde el principio otro día.

Al igual que en el caso anterior, la taza de café beduino acaba en el suelo. A la pregunta “por qué no bebes mi café” se responde con la petición de la mano. No hay sí, ni no como respuesta. En el caso de que se acepte, el anfitrión dirá: “bebe tu café”.

Hace siglos, cuando había luchas y guerras entre tribus, se servía una cuarta taza. Su significado era que, quien la bebiera, se comprometía a cumplir con una misión de sangre, normalmente matar a alguien de la tribu rival. En el caso de que no lo consiguiera, perdía todo su status en la tribu, desde su familia a sus posesiones, y se convertía casi en un esclavo. Sólo podía recuperar lo perdido si cumplía con su cometido.

Con información de Salta conmigo

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El árabe coloquial, (dialectal) – El árabe dialectal palestino

El sheij Mohsen Ali, excelente profesor de idioma árabe.

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El árabe coloquial, (el dialectal).1

Para poder entender la relación entre el árabe estándar moderno y el árabe hablado es importante entender el concepto de diglosia. Charles Ferguson (1959) 2, el creador del término, define diglosia, (literalmente «dos lenguas»), como la situación que se crea cuando además de los dialectos primarios de una lengua existe otra forma altamente codificada que sirve para entender gran cantidad de literatura muy respetada por los hablantes de la lengua. Además del árabe. Podemos encontrar ejemplos de diglosia en la coexistencia del latín escrito y las lenguas romances habladas como el francés, el italiano o el español. Mientras que el árabe estándar moderno es la forma definitiva de escritura en árabe, existen multitud de dialectos arábigos.

El árabe dialectal, en toda su diversidad, es la auténtica lengua materna de los árabes. Se utiliza en el ámbito doméstico, en la conversación informal entre naturales de una misma área dialectal y en la canción y la poesía populares. Hay diversos dialectos del árabe vulgar o coloquial, pero varían bastante según el lugar de donde procedan sus hablantes. Por un lado, estos dialectos locales pueden ser muy parecidos entre sí mismos. Por ejemplo, los árabes de Jordania, Palestina, Siria y Líbano se entienden entre ellos sin muchas dificultades.

Pero por otro, pueden ser muy diferentes, dificultando de esta manera la comunicación entre los habitantes de algunos países árabes. Un árabe de Levante no puede tener una conversación sostenible en su variante dialectal con un marroquí por ejemplo (Elihay, 2007: 1) 3

Los dialectos del árabe coloquial son generalmente sólo lenguas habladas. Los árabes usan la lengua coloquial en todas sus interacciones diarias, pero si se encuentran en una situación que exige mayor formalidad usarán el árabe estándar moderno. En las partes del mundo donde se habla árabe prevalece las siguiente situación: existe una lengua coloquial, la que se habla normalmente y la que los hablantes aprenden como su lengua materna, y el árabe estándar moderno basado en el clásico o coránico.

La clasificación de los dialectos árabes en función de las regiones geográficas según Nydell (2006)

Estos dialectos difieren del árabe normativo y también lo hacen entre sí en pronunciación, vocabulario y gramática; por lo general, reciben el mismo nombre de las grandes áreas geográficas que lo hablan, así se clasifica como norteafricano, egipcio, y del golfo árabe. 4 Dentro de estas grandes clasificaciones, también hay diferencia entre los hablantes urbanos, rurales y nómadas. Cabe señalar que es imposible vivir en un país árabe y comunicarse con sus habitantes sin saber hablar el coloquial local. (Elihay, 2007: 1)


Clasificación de los dialectos árabes según Xavier Conde. 5
• Árabe Occidental: El Magrebí, El Sahariano Y El Maltés

La zona occidental comprende todo el norte de África excepto Egipto y Sudán. Los dialectos magrebíes están más evolucionados que los orientales, y en ellos las influencias sustráticas son mayores. Distinguimos entre magrebí y sahariano, porque los dialectos hablados en ambas zonas son muy distintos. Los segundos resultan incomprensibles para el resto de la Arabofonía. El maltés evolucionó mucho más independientemente con claras influencias italianas, resultando un idioma semítico pero con infinidad de elementos románicos; es un caso parecido al del inglés, idioma germánico pero claramente marcado por las influencias románicas, (sobre todo francesas).

• Árabe Oriental: El Egipcio, El Levantino El Iraquí Y El Saudí

La zona oriental comprende el resto de la Arabofonía, desde Egipto y Sudán hasta toda la zona asiática de Oriente Medio y la Península de Arabia. Sus dialectos se mantienen más cerca del árabe clásico porque su evolución ha sido menor. Cabe destacar que el árabe egipcio y levantino, (Siria, Palestina, Jordania, Líbano) son casi idénticos, sin apenas problemas de comprensión entre sus hablantes. El árabe iraquí, aún cercano a los dos dialectos anteriores, ya tiene puntos en común con el árabe de la Península Arábiga, donde el habla de Yemen tiene características propias.

Una frase en árabe en distintos dialectos

El árabe dialectal palestino. 6

El árabe palestino, también llamado árabe coloquial palestino o 3ámeyyah es el conjunto de variedades del árabe dialectal habladas tanto en Palestina como en la diáspora en Jordania, Siria, Líbano y otros sitios, que presentan multitud de rasgos comunes que las diferencian de otros dialectos del árabe. El árabe palestino pertenece a la familia del árabe de Levante, (Nydell, 2006, 217), uno de los principales grandes grupos de variedades orales de la lengua árabe. Este dialecto comparte las características generales de todas las variedades de árabe en cuanto a formación de palabras por flexión interna, tiempos verbales, estructuras sintácticas básicas, (Elihay, 2007: 2).

Pero al mismo tiempo, lleva varias ventajas sobre otros dialectos como el egipcio, el sirio o el libanés, (Elihay, 2007: 2). El acento en el árabe palestino es casi idéntico al del árabe clásico, (caso que no se repite en el coloquial egipcio por ejemplo), mientras las vocales son muy parecidas a las del árabe estándar. Por otro lado el vocabulario palestino es tan amplio que abarca muchas de las palabras comunes de los dialectos vecinos, por ejemplo: lissa / ba3d = aún; zayy / methel = igual o como; bardo / kamán = también. Este fenómeno significa que estudiar el árabe palestino es una herramienta eficaz para comunicarse por Oriente Medio.


Los rasgos fonológicos del dialectal palestino

Por M. Sharab (UGR).


Notas:
  1. Véase también Haak, Martine; De Jong, Rudolf & Versteegh, Kees. (2004): «Approaches to Arabic dialects». A Collection of Articles presented to Manfred Woidich on the Occasion of his Sixtieth Birthday. Boston: Brill Leiden; Corriente, F. (2008): Manual de dialectología neoárabe / Federico Corriente, Ángeles Vicente (eds.); con la colaboración de F. Abu-Haidar, J. Aguadé… [et al]. Zaragoza: Instituto de Estudios Islámicos y del Oriente Próximo, 2008; Dialectología Arabica. (1995): A collection of articles in honour of the sixtieth birthday of Professor Heikki Palva. Helsinki: Finnish Oriental Society, 1995. ; Ingham, Bruce. (1997): Arabian diversions: studies on the dialects of Arabia. Londres: Ithaca Press, 1997; Mitchell, T. F. (1985): Colloquial Arabic. New York: Hodder and Stoughton; De Leacy O’leary, D.D. (1986): Colloquial Arabic. London: Routdelege & Keagan Paul.
  2. Ferguson, Charles A. (1959): «Diglossia». Word 15.325-40.
  3. Elihay, J. (2007): The Olive Tree Dictionary, a Transliterated Dictionary of Conversational Eastern Arabic. (Palestinian). Minerva.
  4. Véase Brage González, Francisco Javier (1988): Estudios sobre el vocalismo en los dialectos árabes. González. Madrid: Instituto Hispano-Arabe de Cultura.
  5. Frías Conde, Xavier: «Algunos Paralelismos Evolutivos Entre El Árabe Vulgar Y Las Lenguas Románicas».
  6. Entre los estudios más destacados sobre el dialecto palestino destacamos los siguientes: Shahin, Kimary N. (2000): Palestinian Rural Arabic (Abu Shusha dialect). 2nd ed. University of British Columbia. LINCOM Europa.; A. Rice, Frank (1998): Eastern Arabic-English, English-Eastern Arabic: dictionary and phrasebook for the spoken Arabic of Jordan, Lebanon, Palestine/Israel and Syria. New York: Hippocrene Books.; Haddad, Elias N. (1909): Manual of Palestinian Arabic. Jerusalem: Syrisches Weisenhaus.; R. L. Cleveland. (1967): «Notes on an Arabic Dialect of Southern Palestine», en: Bulletin of the American Society of Oriental Research 185 (1967), pp. 43-57; Halloun, Moin (2000): A Practical Dictionary of the Standard Dialect Spoken in Palestine. Bethlehem University. ; Halloun, Moin (2003): Spoken Arabic for Foreigners. An Introduction to the Palestinian Dialect. Vol. 1 & 2. Jerusalem. Bauer, Leonard. (1926): Das palastinishce arabisch. Die dialekte des Städes und des Fellachen, Leipzig; Blanc, Haim. (1953): Studies in North Palestinian arabic, Jerusalem; Frank A. Rice Y Majed F. SA·ID. (1953): Jerusalem Arabic. Georgetown University Press, Washington; Rice y Sa·id. (1960): Eastern Arabic. An Introduction to the Spoken Arabic of Palestina, Syria y Lebanon, Kjayat·s, Beirut; Erkki Salonen, (1979-1980): Zum arabischen dialect von Gaza, 2 vols., Finnish Oriental Society, Helsinki; H, Nahmad y C. Rabin, (1951): Everyday Arabic: conversations in Sirian and Palestinian Arabic, J. M. Dent and sons Lts, Londres.

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