Mousaka egipcia de berenjenas

Este plato de particular elaboración, muy nutritivo. Especial para los que gustan de preparaciones sin carne.


Ingredientes

1 Kg de berenjenas
500 Grs. de tomates
1 Pimiento verde
1 taza de garbanzos hervidos
500 Grs. de papas
1 Taza de pulpa de tomates
Sal, pimienta, comino, pimentón dulce a gusto.
2 dientes de ajo picado
Aceite de oliva



Preparación

Pelar 500 grs de  berenjenas, cortarlas a lo largo en finas lonjas. Freírlas hasta que estén tiernas. Reservar.

Cortar los 500 grs de berenjenas restantes en rodajas. Rehogar en aceite con los ajos picados hasta que estén tiernas. Agregar la pulpa de tomates, las especias, sal y cocinar a fuego lento. Colocar  rodajas de tomate fresco y cocinar  por 10 minutos  más. Agregar los garbanzos.

Con la mitad de la preparación, rellenar las lonjas de berenjenas enrollar y acomodar en una fuente para horno.

Agregar  las papas hervidas cortadas en rodajas a la preparación sobrante y colocar sobre los rollos de berenjenas.

Gratinar en horno fuerte por 10 minutos. Servir caliente.


©2019-paginasarabes®

Creencias y Esoterismo en el Antiguo Egipto (Primera Parte)

Amón en el Antiguo Egipto

  • Es necesario repetir una vez más la antigua y siempre actual pregunta: ¿existe un Dios Creador, o no existe? Y se deberá, por la posesión de ideas claras, propias, responder a conciencia.
  • Hacia fines del siglo XIX, en la antesala de la cámara mortuoria de un biólogo ilustre se habían reunido sus amigos, de diversas tendencias como es de imaginar, tratándose de un hombre de fama. Un católico, conversando con un anciano caballero, expresó su pesar por el hecho de que el moribundo no se hubiera reconciliado con Dios. ¿Cree usted, pregunto el caballero, que esté lejos de Dios? Dijo el católico que sí, que era ateo, que había orientado a muchos en el sendero del descreimiento. El caballero insistió: ¿puede creerse que tan gran ser, tan profundo conocedor del hombre y de la naturaleza, puede estar alejado de Dios?
  • Pero, ¿hay ateos? No refiriéndose a seres que lo afirman, sin haber reflexionado, tal vez incapaces de ello; sino refiriéndose a seres en quienes preocupa hondamente la cuestión.
  • De los que creen en Dios, pueden distinguirse dos tipos.
  • Pertenecen al primero, los que creen en un Dios Creador, fuera de ellos distinto a ellos, que no pueden alcanzar, con el que podrán unirse.
  • Pertenecen al segundo tipo los que creen que el Yo forma parte de la Unidad, de Dios, y tiende por expansión a confundirse con Él.
  • Es necesario aquí reseñar la razón de ser de las corrientes monoteístas y politeístas.
  • No se explica nada afirmando que los primeros creen en un solo Dios, y los últimos en varios dioses.
  • La raza aria, heredera de los atlantes, al desarrollar su personalidad individual y racional, necesitó aferrarse al Yo y la proyección del Yo daba como resultado el monoteísmo. Un hombre perfecto necesitaba un molde primordial, perfectísimo: Dios.
  • El monoteísmo degeneró, desde luego -según como el Yo se vincula o se opone al mundo que lo rodea y a las potencias interiores desconocidas de sí mismo-, en un Dios personal. Pero la mente del hombre ario, al trazar un puente entre el instinto y la intuición con la potencia de la razón, podía construir una infinidad de imágenes semejantes a la suya, más o menos perfectas, podía crear representaciones más o menos exactas de su molde divino, llegando así las almas al politeísmo.



  • Pasado el proceso de densificación del ser, del descenso del Yo, hay una tendencia de éste a unirse con otros entes separados: tiende a la expansión, y esto da como resultado el politeísmo. Individualiza aspectos del mundo externo del Yo a los cuales quiere unirse éste.
  • Pero siempre lo fundamental consiste en considerar que lo Inmanifestado se expresa por lo Manifestado, y que lo Manifestado sirve de asiento a lo Inmanifestado.
  • El hombre ario, al ir perfeccionando su propio yo, perfeccionó su creencia monoteísta y al ir perfeccionando sus posibilidades de similitud, desarrolló y perfeccionó su creencia politeísta.
  • El culto politeísta llego a su máxima expresión en Egipto, antes del culto personal de Osiris. Los sacerdotes desarrollaron la mente para conocer más y más; el amor no lo concebían como los monoteístas, sino como algo más elevado y divino. Muchos de estos sacerdotes eran de sangre real y el Faraón, siempre se desposaba con mujer de su sangre. Esto sucedió durante milenios. Si no lo hacían así creían que perderían el poder divino y real, como en efecto aconteció.
  • Simultáneamente con el politeísmo de los sacerdotes de Amón, en el … de los nómadas negros -tanto en Asia como en África- predomina el culto monoteísta.
  • En los Templos de los Sacerdotes de Amón como en los Templos de los Sacerdotes de Mitania, de Kush, de Punt y otros, se guardaban las enseñanzas esotéricas de ambas corrientes, y se practicaban estrictamente sus ritos.
  • Pero estas dos fuerzas tenían que trabarse en lucha para su predominio, y ésto aconteció en tiempos de Iknatón, primer personaje histórico de la era del Egipto, cuando se entabló la guerra religiosa llamada de los dos soles.
  • En tiempos de la Dinastía XVIII aparecieron en Egipto los primeros síntomas de crisis religiosa, que habrían de culminar con la lucha de los dos soles: Amón y Atón.
  • Tutmosis IV se casó con una princesa asiática de Mitania, y a esta influencia asiática hay que atribuir la importancia de los siguientes cambios religiosos ya que su nieto, Amenofis IV, cuando subió al trono -el año 1.375 A.C.-, empezó la lucha contra el Templo de Amón, y como ni él ni su esposa Nefertiti, también de origen asiático, no hicieron el juramento tradicional al Dios Amón, fue llamado más tarde el Faraón Hereje.
  • Tenía doce años al subir al trono y enseguida se mostró abiertamente adicto al Dios Único que llamó con el nombre del Sol Atón, y tomó luego el nombre de Iknatón (satisfecho está Atón).
  • La escuela esotérica monoteísta iba ganando terreno: el concepto de Dios Único -no se veneraban imágenes en la religión de Atón-, sino un disco solar que extiende sus rayos que terminan en forma de manos que sostienen el Ank, signo de la vida, y el concepto de la fraternidad universal los anima. La escuela de Amón con sus grandes jerarquías y su culto de muchos dioses fue suprimida y perseguida, y sus inmensas riquezas confiscadas. Sus sacerdotes se exilaron u ocultaron. Los sacerdotes rapados de la escuela de Amón, fueron substituidos por los de pelo largo de Atón.



  • El arte, en ese tiempo, tiene una gran evolución: las figuras simbólicas e hieráticas son suplantadas por las figuras reales y vivas; pero al Faraón se le empieza a representar de mayor tamaño en relación a las otras figuras. La madre Teye de Iknatón al parecer simpatizaba con las tendencias del hijo pero no abiertamente.
  • En el quinto año del reinado de Iknatón nace la primera hija: Merit-Aton. En ese tiempo, subsistían al lado de Atón, otros dioses. Pero este estado de cosas no debía durar, pues el Faraón entró en conflicto abierto con los sacerdotes de Amón-Ra. Esto se produjo poco después de la muerte de Tii, donde se deduce que la acción de ésta última era moderadora.

Por el Maestro S. Bovisio

Ir a Creencias y Esoterismo en el Antiguo Egipto (Segunda Parte)

©2019-paginasarabes®

Napoleón y sus movimientos en Egipto y Palestina

Batalla de las Pirámides (1798)

Al atardecer del primero de julio de 1798, treinta y seis mil soldados, algo más de dos mil oficiales y unas trescientas mujeres entre esposas de militares y prostitutas embarcadas ilegalmente en una de las flotas de guerra más grandes jamás armadas, pusieron pie en las playas egipcias de Alejandría, Rosetta y Damietta. Salvo una reducidísima élite militar, ninguno sabía a ciencia cierta qué esperaba Francia de ellos al otro extremo del Mediterráneo.

Superados los primeros inconvenientes, en sólo veinte días parte de esos efectivos se habían hecho ya con el control del Delta del Nilo y descendían rumbo a El Cairo. Allí vieron por primera vez las impresionantes pirámides de Giza, y bajo sus sombras picudas derrotaron a las poco organizadas hordas de combatientes mamelucos. De esta forma, se ponía fin a tres siglos de dominio otomano en Egipto.



Quien dirigió tan colosal como desconocida operación fue el prometedor y ambicioso general Napoleón Bonaparte. Con la complicidad del ministro de Asuntos Exteriores y del cónsul francés en la capital egipcia, éste planeaba cortar la próspera ruta comercial de los ingleses con Asia, para debilitar así al peor enemigo que tenía Francia por aquel entonces. Napoleón, no obstante, pronto cayó preso de su propia ambición. El almirante británico Horace Nelson localizó y hundió su flamante flota frente a las costas de Abukir el 1 de agosto de aquel mismo año, causando más de mil setecientas bajas y dejándole aislado, sin suministros y a merced de sus enemigos en un territorio hostil y extraño. Pero los franceses resistieron con tenacidad.

Durante los siguientes catorce meses que pasó en tierras egipcias, Bonaparte aprovechó bien el tiempo: fundó un instituto para estudiar el misterioso pasado de aquel pueblo, y puso a trabajar a más de ciento sesenta sabios expresamente reclutados en Francia para exprimir de sus estériles arenas el jugo de una ciencia olvidada y poderosa. Sólo esa acción demostraba que su propósito final en tierras faraónicas no era exclusivamente bélico.

Tal fue la obsesión del general por controlar aquella región del planeta que incluso se adentró en Tierra Santa con la intención de sojuzgarla. Era como si Bonaparte pretendiera emular las hazañas de los primeros cruzados. De hecho, al modo de un templario del siglo XIII, atravesó Palestina de sur a norte, hasta que el 14 de abril de 1799, contra la voluntad de todos los generales que le acompañaban, quiso pernoctar en un pequeño villorrio cercano al lago Tiberiades llamado Nazaret. Jamás —nunca, ni siquiera en su postrer exilio en Santa Elena— explicó el porqué de aquella decisión.

Su campaña militar en los Santos Lugares y Siria fue otro fracaso. Sabía que su carrera amenazaba con desplomarse si persistían las derrotas y los errores estratégicos. Quizá por ello Napoleón asedió Jaffa, la conquistó a sangre y fuego y acabó con las vidas de soldados, mujeres, ancianos y niños sin ningún miramiento. Pero San Juan de Acre —el último reducto de los turcos rebeldes— se le resistió, truncando sus planes de llegar hasta las puertas mismas de Constantinopla, y echando por la borda su secreto deseo de emular las conquistas de Alejandro Magno.

Desmoralizado, el general regresó a El Cairo para descubrir que, el 15 de julio de 1799, más de quince mil turcos apoyados por los ingleses habían desembarcado en Abukir dispuestos a expulsarle definitivamente de Egipto. El lugar elegido por sus enemigos trajo funestos recuerdos a Napoleón. Pero el 25 de julio sus tropas derrotaron a los mamelucos, vengando en parte el agravio de Nelson.

Bonaparte, embriagado por el éxito, puso de nuevo rumbo a El Cairo, adonde llegó el 11 de agosto, en medio de los calores más fuertes del año. Fue entonces cuando sucedió algo inesperado: mientras ultimaba discretamente su regreso triunfal a Francia, decidió pasar otra noche en un lugar poco recomendable. Esta vez, en el interior de la Gran Pirámide de Giza.



Tampoco explicó nunca el porqué de esta otra decisión. Ni dio demasiados detalles de lo que allá adentro le ocurrió. Sus biógrafos no resolvieron jamás el misterio. Pero después de permanecer la madrugada del 12 al 13 de agosto de 1799 en el vientre del mayor monumento levantado por el hombre en la antigüedad, Napoleón no volvería a ser ya el mismo…

Por J. Sierra

©2019-paginasarabes®

Katayef (القطايف) – Postre árabe

El «Katayef» es uno de los más populares y tradicionales dulces árabes de Oriente Medio, preparados en el sagrado mes de Ramadán. Son pequeñas tortas hechas de pasta cocida en forma de una luna creciente, rellenas con nueces, crema o queso. Se sirven después del desayuno y el atardecer.

La leyenda del Katayef

En el período omeya, dicen que el califa Suleiman Abdul Malik al Amawi fue el primero en comer los dulces en el mes sagrado de Ramadán, y tan pronto como los probó, mandó a que se realizaran todos los años en víspera del mes sagrado.

En la era de los fatímidas, era en la que comenzó la competencia entre los fabricantes de dulces. Uno de los chefs decidió crear un pequeño pastel lleno de nueces y decorar en un plato salpicado con nueces.

En la era de Andalucía , cuentan los libros de historia que los primeros que inventaron los Katayef rellenos de nueces fueron los andaluces y los regaron en ciudades como Granada y Sevilla, llevando a todo el Medio Oriente.




Receta «Katayef» con nueces

Ingredientes:

¾ de taza (té) de harina de trigo (90 g)
1 cucharada (sopa) de sémola (15 g)
1 cucharada (té) de levadura biológica
½ Cuchara (té) de polvo de hornear
1 cucharada (sopa) de azúcar (18 g)
½ taza (té) de agua tibia (120 ml)
¼ de taza (té) de Leche (60 ml)
Aceite vegetal

Preparación

Pasta

Coloque los ingredientes en la licuadora hasta estar homogéneo y dejar en reposo durante 30 minutos. Calienta bien una chapa o sartén (10 cm de diámetro), engrasada con aceite y empapele el fondo con una pequeña porción de la pasta (como si fuera crepe). Cuando la superficie se seque, retire del fuego (dorar solamente un lado), y reserve cubierto con un paño.

Rellenos

500 gs de nueces trituradas
500 cm3 de crema de leche batida o queso liviano.

También puede preparar un relleno con 500 cm3 de leche a la que deberá agregar 200 gs. de azúcar y 3 cucharadas de almidón de maíz diluido en un poco de leche fría. Llevar a fuego lento hasta que espese y dejar enfriar.

 5 cucharadas (sopa) de azúcar
1 cucharada (café) de canela en polvo.

Preparación

Mezcla los ingredientes y rellenar cada crepe con 1 cucharada (sopa) de esa mezcla. Doble a la mitad y presiona bien el borde para sellar. Sirva acompañados del almíbar.



Almíbar de agua de azahar

1 y ½ taza (té) de agua
3 tazas (té) de azúcar
2 cucharadas (té) de agua de azahar.
Jugo de ½ Limón.

Preparación

Lleve el agua con el azúcar al fuego medio y mueva hasta que se derrita el azúcar. Añada el agua de azahar. Cuando llegue a punto de hilo, agregue el limón y retire del fuego. Utilice caliente.


©2019-paginasarabes®

La eterna interacción de Osiris, Isis y Tifón

No es entonces descabellado que los egipcios sostengan en su mitología que el alma de Osiris es eterna e incorruptible, mientras su cuerpo es repetidamente desmembrado y ocultado por Tifón, e Isis lo busca por todas partes y logra recomponerlo nuevamente. El ser está por encima de toda corrupción, así como de todo cambio.

Plutarco, Iside et Osiride, LIV.



©2019-paginasarabes®

Proverbio Árabe – Los sentidos

Proverbio Árabe

 

«El ojo se desmiente a sí mismo cuando ama, y el oído cree en los demás cuando odia«.



©2019-paginasarabes®

Kahwajes (خوادم القهوة الرجال)- Tradicionales servidores de café

Nassib Selman Talih

Kahwajes – (خوادم القهوة الرجال)

Hay algo fascinante en la comunidad de los kahwajes de Líbano, una tradición que sobrevivió durante siglos. Su presencia sorprende a los más jóvenes y transporta a los mayores de vuelta en el tiempo.

La palabra kahwaje viene de kahwi (café, en árabe), es decir, el que hace café. Es una profesión tradicional en muchos países árabes, ya que prepara el café y lo sirve a los clientes. A menudo, los khawajes se encuentran en áreas públicas, mercados callejeros y lugares turísticos, presentando a los transeúntes su delicioso café a cambio de una propina, otra característica de los khawajes: son grandes contadores de historias.

Con su traje folclórico, el sonido de clic de las tazas de café típicas (fanajin), que carga en las manos y el aroma mágico de su café saliendo de la tradicional tetera (dallah), los kahwajes nunca pasan desapercibidos.

Café árabe con cardamomo

Orgullosos de su oficio, pasan horas preparando su café, agregando sus ingredientes secretos a la mezcla. Debe ser por eso que el café de cada kahwaje tiene su propio sabor.



Los tradicionales restaurantes libaneses generalmente contratan un kahwaje para servir una taza de café de cortesía a los huéspedes después de la comida. En ciertas regiones rurales, el kahwaje desempeña un papel importante en las ceremonias de bodas, cumpleaños e incluso en funerales.

La importancia del kahwaje se inserta en la popularización y difusión de la cultura del café en los siglos.

Gran Café – Hassan Jouni

Artistas como el renombrado pintor libanés, Hassan Jouni, capturaron en sus pinturas su esencia dentro de un típico café de Beirut.

En tiempo: el kahwaje más antiguo de Líbano se llama Nassib Selman Talih y sirve café hace 56 años en el restaurante Mosaico, del famoso hotel Phoenicia de Beirut.

Para un país donde el pasado y el presente se entrelazan, y donde el café es inherente a las costumbres locales, el kahwaje es el recuerdo viva de ese pasado cultural de Beirut y también un símbolo de la generosidad y hospitalidad.

Por Lebanon Traveler

©2019-paginasarabes®

portal de cultura arabe

This site is protected by wp-copyrightpro.com

A %d blogueros les gusta esto: