Un paisaje de Siria

 

Un racimo de niños.

Una parvada viene en el tren.

Traen sobre la piel los tonos aceituna de su tierra.

Mientras sus ojos vuelan con sus caras pegadas a la ventana, devorando el paisaje que nos pasa.

Yo los miro en su viaje que no termina cobijados por la atención constante de su madre.

Puedo ver los escombros de sus hogares, la huella de sus lágrimas haciendo surcos a través del  polvo impregnado a sus mejillas.

Se voltean a mirar mi bicicleta y exploran en mis ojos tratando de leer, de adivinar.

Revolotean entre ellos por fin sin miedo, aliviados de la tristeza por el consuelo de saberse arropados y queridos.

Mientras ellos me miran yo leo en sus ojos los paisajes de Siria.

Ellos vienen del mar y yo también.

Cada camino, el que los trajo a ellos como a mí, aquí nos juntan.

No importa como rezan ni a los ojos de Dios, mis oraciones son distintas en algo de las suyas.

Es Dios el que nos trajo sobre estas vías, es el amor lo mismo que nos une.

Al verlos, veo a mis hijos y agradezco saber que están a salvo.

Que son buenos como estos pajaritos que vienen aprendiendo como esponjas, solamente sorpresas y prodigios.

Agradezco saber que para ellos ahora todo es nuevo como su vida.

Agradezco saber que los sabores que trajeron con ellos vivirán en la mesa de su vejez.

Agradezco saber que los viajeros, los migrantes forzados, los que buscan refugio o aventura por fuerza en algún punto del camino a la sombra de un árbol, entendemos de pronto que atrás nada ha quedado.

El amor no se deja ni se olvida, viene en el equipaje de polizón.

Cualquier olor tal vez alguno sonido sin que tenga que ser una canción, nos devuelve la vida que creíamos haber dejado atrás.

Agradezco que al ver a estos pequeños estoy viendo a mis hijos y aunque no los abrazo los abrazan mis ojos y lo agradezco, una vez que han leído o adivinado.

Estos niños venidos de tan lejos ya que han visto tal vez en mí  su abuelo (su abuelo en bicicleta), me han regalado finalmente por un instante el tesoro precioso de una sonrisa y con ella la luz en la mirada de mis hijos.

 Un racimo de niños.

Una parvada viene en el tren.

Con su piel de aceituna y los ojos abiertos al paisaje que pasa frente a ellos.

Sin temor, sin tristeza.

Revolotean a la vista de su madre que los mira serena sin olvidar tras su mirada, los paisajes de Siria de donde vienen ellos.

Verlos así, veros aquí, tranquilos acogidos y a salvo.

Reconforta mirarlos.

Julio Chavezmontes

©2017-paginasarabes®

Los hombres árabes también conversan en las peluquerías

En respuesta a una corriente de ideas difamatorias dirigidas contra la comunidad árabe después del 11 de septiembre, la directora canadiense Nisreen Baker filmó Things Arab Men Say, un documental íntimo y revelador que pinta una imagen muy diferente de este complejo y multifacético grupo.

En este antídoto contra las representaciones de los árabes como terroristas y extremistas, se da un encuentro en el documental con Jay, Ghassan y sus amigos, que se reúnen en la barbería Eden Barber de Jamal para discutir política, religión y familia mientras se cortan el pelo o se afeitan las barbas. A menudo divertida, a veces triste, esta película documenta los desafíos que estos hombres enfrentan en términos de integración en la vida canadiense, preservando su identidad y cultura.

Es una especie de rutina. Jay, Ghassan, Faisal y sus amigos,  mientras esperan por un corte de pelo o una afeitada con el barbero Jamal en su peluquería Eden Barber,  arman siempre una animada discusión sobre política, religión e identidad. Aunque ubicada en la ciudad de Edmonton, la barbería de Jamal podría muy bien encontrarse en Vancouver, Toronto o Montreal, y ser percibida como un microcosmos de la comunidad árabe.

A veces serio, pero con un humor muy hábil, el grupo debate los temas sin censura, ofreciendo visiones a menudo sorprendentes.

Cosas que los hombres árabes dicen

Mientras la cineasta Nisreen Baker se sentó en el área de espera de la barbería local de la ciudad de Edmonton, esperando que su esposo se cortara el pelo, se encontró escuchando las conversaciones de los hombres.

Eran ocho, de varios países. Pero tenían al menos dos cosas en común: todos eran árabes y a todos les gustaba hablar.

Escuchando a los hombres, Baker supo que tenía una gran historia para compartir.

“Quería que una mayor cantidad de canadienses echara un vistazo a lo que se dice.”

Nisreen Baker, directora de Things Arab Men Say

En entrevista con Brent Bambury, conductor del programa Day 6, del radiodifusor público CBC, Nisreen le dijo que se sorprendió por la contundente discusión que escuchó del grupo.

“Acababa de oír opiniones divertidas, sin lamentos, contundentes, muy honestas y directas”, explica. “Así que pensé, ‘aquí hay algo que vale’.”

Baker dice que la comunidad árabe es generalmente tímida, y reacia a hablar cuando una cámara está presente. Pero cuenta que puso una cámara en la tienda un sábado, y le pidió a los hombres de hablar como lo hacen normalmente.

Para el tercer sábado, ya estaban más cómodos y capaces de hablar sin mirar a la cámara. Fue entonces cuando Baker comenzó a filmar.

“Ese fue un ambiente íntimo y que quería compartir con el público en general”, dice Baker.

“Quería que vieran lo que sucede – no sólo en una peluquería- porque esas son las conversaciones que solemos tener dentro de nuestras propias casas”.

Los hombres y los estereotipos

Jamal, mientras corta el pelo participa en la conversación teniendo el documental como como telón de fondo,  un partido de hockey junior en la televisión.

Los hombres alternan entre el inglés y el árabe con facilidad mientras se sientan y hablan en un semicírculo, esperando su turno en la silla del barbero Jamal.

Ellos provienen  de Irak, Líbano, Egipto y Sudán. Ghassan es palestino y Fisal tiene raíces mestizas y libanesas.

Está claro que tienen un buen vínculo, ya que bromean y se burlan entre ellos. Pero en medio de la risa, también discuten temas serios.

Ghassan les pregunta a los hombres si les han enseñado a sus hijos a hablar árabe, y si eso es importante para ellos. Varios hombres en el grupo hablan para decir que el lenguaje es una parte de la cultura.

“Piensen en la situación de Quebec y en el idioma francés”, dice Hassan, quien es de Egipto. “Piensen en las comunidades aborígenes y en las lenguas, así que si pierdes el idioma pierdes parte de la cultura”.

También hablan de los estereotipos que persiguen a los hombres árabes, y de cómo son percibidos.

No me importa si eres cristiano o druso o lo que sea, si eres de origen árabe o de origen asiático del sur, formas parte de esa misma categoría: “somos terroristas y somos ISIS y tienen que protegerse contra nosotros “, dice Fisal. “Eso se está utilizando como un truco político para ganar votos”.

Ghassan habla sobre los estereotipos con los que ha lidiado en cada trabajo que ha tenido en Canadá.

“Cuando se acostumbran a ti y saben que eres un tipo normal o lo que sea, comienzan las bromas”, dice. “Los chistes son casi siempre sobre que soy un terrorista, que hago explotar algo.”

Baker reconoce que estos comentarios pueden ser entendidos como chistes, pero hay un significado más oscuro detrás de ellos.

“Cada broma tiene un poco de la mentalidad del bromista y de cómo él, o ella, percibe el mundo. Simplemente me digo que quizás en el fondo de su mente ellos están pensando que tal vez él es uno de los buenos, que es la excepción a la regla, mientras que la realidad es que él es la regla, esos maníacos son la excepción”.

Nisreen Baker, directora de Things Arab Men Say

El hogar está en Edmonton

Baker dice que esos estereotipos raciales, con Donald Trump y su prohibición de viajar a países musulmanes, son ahora el tema de discusión en la barbería.

“Muchos de nosotros tenemos familia en Estados Unidos y nuestras familias nos llaman aterrorizadas”, dice en el programa Day 6.

Nisreen Baker, directora de Things Arab Men Say

Baker recuerda el tiempo en que su cuñada en los Estados Unidos descubrió a su joven hija, de seis años, empacando todos sus juguetes en una bolsa de mano. Cuando su madre le preguntó qué estaba haciendo, la chica dijo que se mudaba a Canadá para vivir con su tío.

Una de las amigas afroamericanas de la niña le había dicho que el presidente los iba a perseguir. Baker no sabía cómo consolar a su cuñada.

“La decisión de emigrar es una de las decisiones más difíciles y valientes que cualquiera puede tomar”.

Ella dice que dejan todo atrás, incluyendo la familia, viajando a lo desconocido.

Pero, señala Baker, ella ahora siente que Edmonton definitivamente es su casa.

“Ahora cuando voy al viejo país a veces pienso: ‘¡Extraño a casa!’”

Things Arab Men Say se estrenó  en Toronto el jueves, 15 de junio en Jackman Hall en la Galería de Arte de Ontario.

Por Leonora Chapman
Con información de Radio Canada International

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