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Musulmanes rusos donarán treinta mil dólares a refugiados sirios

La Dirección Espiritual de Musulmanes de Rusia donará 30.000 dólares para una escuela destinada a los niños de refugiados sirios que radican en el Líbano, informó el servicio de prensa de la institución.

“La Dirección Espiritual de Musulmanes de Rusia se comprometió a abastecer con todo lo necesario una escuela para niños sirios y destina a este fin una cantidad de 30.000 dólares estadounidenses”, indica el comunicado.

La delegación del ente encabezada por el muftí de Moscú Ildar Alyautdínov, llevó ayuda humanitaria para los refugiados sirios en Líbano.

Los fondos necesarios para financiar esta carga humanitaria fueron recaudados por los religiosos de la capital de Rusia durante el mes de enero.

Además, la Dirección Espiritual de Musulmanes de Rusia prometió apadrinar mensualmente a 50 refugiados de Siria y a 50 refugiados de Palestina, que viven en los campamentos de Líbano.

La entidad religiosa informó que el líder espiritual de los musulmanes libaneses agradeció la ayuda de sus correligionarios rusos.

En  Líbano, según datos oficiales, reside más de un millón y medio de refugiados sirios.

Cientos de miles de ellos están instalados en campamentos ilegales en el norte de esta nación, cuya población, de cuatro millones de personas, no está en condiciones de cubrir las necesidades de los refugiados del país vecino pese al apoyo de organizaciones internacionales.

Con información de: Sputnik

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Georges Tarabichi, filósofo sirio siempre en combate

Georges Tarabichi

Acometió una ingente labor de traducción, que fue de Freud a Hegel, Sartre, Beauvoir y Marcuse.

El 16 de marzo de 2016, murió en París Georges Tarabichi, filósofo sirio nacido en Alepo en 1939. Tarabichi fue un viejo marxista-nacionalista, algo muy árabe, que llegado un momento sopesó la fuerza del legado islámico como motor de cambio y emprendió un difícil camino (además era de origen cristiano) de integración de estas tradiciones. Fue una voz única y a la vez muy representativa, siempre en combate con todos y, sobre todo, consigo mismo.

En sus años juveniles, Tarabichi militó en el Partido Socialista Árabe Baaz, llegando a dirigir Radio Damasco (1963-1964), pero tras romper con la disciplina de partido pasó un periodo en la cárcel. El punto de inflexión en su trayectoria fue la derrota árabe en la guerra con Israel de 1967. El cataclismo llevó a Tarabichi a replantearse la universalidad del marxismo en sus términos clásicos, y le hizo volver la mirada hacia el legado árabe que hasta entonces había desdeñado. Esta revisión ideológica (desglosada en su libro El marxismo y la cuestión nacional, 1971) estuvo acompañada del exilio en Líbano. En estos años, los setenta y primeros ochenta, acometió una ingente labor de traducción, que va de casi todo Freud a Hegel, Durkheim, Sartre, Beauvoir y Marcuse.

Definitivamente instalado en París con la prolongación de la guerra civil libanesa (1975-1990), Tarabichi se volcó en su obra mayor, la enciclopédica crítica de La crítica de la razón árabe (cinco volúmenes, 1999-2010). A partir de la refutación por inane de La crítica de la razón árabe (1982-1990), del filósofo marroquí Mohamed al-Yabri, Tarabichi propuso “releer, reexcavar y refundar” el saber arabo-islámico en su integridad. La filosofía árabe (de Al-Kindi a Averroes), la teología y la jurisprudencia islámicas, el sufismo o la retórica clásica no son, según sus postulados, menos constitutivos de la actual razón árabe que el legado filosófico europeo. En el diagnóstico de Tarabichi, el proyecto fallido de modernidad árabe solo podrá salir adelante a través de un proceso de continua revisión crítica de la razón de ser árabe, pero tendrá que hacerse en los términos de un “secularismo islámico” acorde con la esencia del Corán; aventuras como el islamismo contemporáneo serían una perversión de este ideal.

Incapaz ya de escribir

La traducción, la refutación y el enciclopedismo son formas de conocimiento muy árabes, y Georges Tarabichi se consagró a ellas renovándolas. Con su fina dialéctica igual acusó de “orientalistas” a otros filósofos árabes (como los egipcios Hasán Hanafi y Abd al-Rahmán Badawi) que arremetió contra Nawal al-Saadawi, tótem del feminismo árabe en Occidente.

En los últimos años, con la guerra civil asolando Siria, el silencio pudo con su carácter contestatario: “Mi situación es como la de mi país: estoy totalmente paralizado y soy incapaz de escribir”, dijo en una de sus últimas entrevistas.

Por Luz Gómez García
Con información de El País

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Sfouf libanés

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Sfouf, es una suerte de torta suave, esponjosa, originaria de Líbano, perfecta para merendar con té o café con leche. Este plato aporta la energía necesaria para el día.

El sfouf ya es un postre tradicional en todo Medio Oriente.  Un cake hecho a base de sémola de trigo, con un poco de cúrcuma que le da un color amarillo intenso. Por lo demás es muy similar a cualquier otra torta así que lo puedes preparar sin problemas.

La sémola de trigo es el ingrediente principal en la elaboración de algunos platos árabes tradicionales, como el cuscús o el tabule. Como todas las harinas es muy rica en hidratos de carbono, y tiene un alto contenido en proteínas.

La cúrcuma (Cúrcuma longa) es una de las especias más utilizadas en la gastronomía india, además de ser uno de los componentes fundamentales del curry. Además de colorante textil y de condimento en la gastronomía asiática, también tiene importantes propiedades medicinales por sus funciones antitumorales, antioxidantes, antiartritis, y antinflamatorias, entre otras.


INGREDIENTES

225 g de sémola fina

75 g de harina

1/2 cucharadita de cúrcuma en polvo

6 g de levadura sin aluminio

225 g de azúcar

275 ml de leche

1 huevo grande ligeramente batido

100 g de mantequilla ligeramente salada, derretida

1 chorrito de agua de azahar (o de rosas)

25 g de almendras fileteadas

PREPARACIÓN

Precalentar el horno a 180ºC. Engrasar un molde cuadrado, preferiblemente desmontable, y prepararlo para hornear.

En un bol echar la sémola, la harina, la cúrcuma y la levadura. Remover bien con las varillas para que no queden grumos. En otro bol echar el azúcar, la leche, la mantequilla derretida, el huevo, el agua de azahar y mezclar todo bien. Una vez esté todo bien mezclado se vierte todo en el bol con la sémola y se mezcla hasta que quede una masa homogénea.

Verter en el molde preparado y esparcir las almendras fileteadas por encima.

Meter en el horno precalentado durante unos 35 minutos. Antes de sacarlo, pinchar con una aguja que deberá salir limpia. Dejar enfriar unos minutos antes de desmoldarlo.


Con información del Diario Sirio Libanés

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