El joyero,la balanza y la escoba – Cuento Sufí

 El joyero árabe - Óleo de Charles Sprague Pearce (1851-1914,EEUU)


                                   El joyero árabe – Óleo de Charles Sprague Pearce (1851-1914,EEUU)

Un día, un hombre fue a la joyería y dijo al joyero:

“Quisiera pesar este oro. Préstame tu balanza.”

El joyero respondió:

“¡Lo siento de veras, pero no tengo pala!

-¡No, no! dijo el hombre, ¡yo te pido tu balanza!”

El joyero:

“¡No hay escoba en este almacén!

-¿Estás sordo? dijo el hombre. ¡Te pido una balanza!”

El joyero respondió:

“He oído muy bien. No estoy sordo. No creo que mis palabras estén desprovistas de sentido. Veo bien que careces de experiencia y que, al pesar tu oro, vas a dejar caer algunas partículas al suelo. Entonces me dirás: “¿Puedes prestarme una escoba para que pueda recuperar mi oro?” ¡y cuando lo hayas barrido, me preguntarás si tengo una pala! Yo veo el fin desde el principio.

¡Recurre a algún otro!”

Por Yalal Al-Din Rumi

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San Jorge y el dragón : la verdad detrás de la leyenda

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San Jorge, cuya festividad se celebra en todo el mundo el 23 de abril y cuya más popular hazaña es haber dado muerte a un dragón, pudo haber sido una figura histórica. Se lo supone hijo de un jefe de Palestina que, pese a su religión cristiana, ostentaba una posición prominente en la gobernación de esa provincia; habría nacido en Capadocia, actual Turquía. Jorge ingresó en el ejército y, a la muerte de su padre, fue a visitar al gobernador para que éste lo autorizara a ocupar el puesto vacante de aquél. Por el camino pasó por la actual Beirut, donde la tradición afirmaría más tarde que tuvo lugar el célebre episodio del dragón.

A posteriori, el emperador Diocleciano emitió su célebre edicto contra los cristianos. En la más tradicional de las versiones, fue bajo su reinado que padeció martirio Jorge, por negarse a abjurar del cristianismo y convertir previamente a esa fe, para colmo, a otros paganos, entre ellos un mago enviado para matarlo y la esposa del gobernador que lo condenó a muerte. Dicho martirio habría tenido lugar en el año 303, aunque una obra bizantina del siglo VII asegura que lo martirizaron en el año 255 , en cuyo caso no habría sido bajo el gobierno de Diocleciano, quien subió al trono recién en 284.

La leyenda del dragón es muy posterior; aparece en el siglo IX y nos cuenta que, al pasar por Beirut según se dijo antes, un dragón hizo su nido en una fuente o pozo. El que en Beirut se identificó siempre como el pozo del que surgía todas las mañanas ese dragón, medía unos seis metros, y fue cerrado por motivos de seguridad hace ya muchos años; en abril de 1975 un artículo de la edición mexicana de la revista Selecciones del Reader’s Digest, una de nuestras fuentes, afirmaba que por aquel entonces era parte del patio de recreo de un orfanato musulmán. De cualquier manera, siempre según la leyenda, una princesa iba a ser ofrecida en holocausto para que el dragón dejara de causar estragos entre la población humana y sus rebaños, cuando la salvó la intervención de Jorge. Sobre el sitio donde, supuestamente, fue muerto el dragón, los cruzados erigieron una capilla, que pasó a ser iglesia cristiana y mezquita en forma alternada.

La leyenda, tenida por cierta durante siglos, perdió crédito en forma progresiva a partir del surgimiento de la artillería de fuego y el fin de la Caballería, de la que era el santo patrono. Por cierto que la Reforma, que descreyó de San Jorge como de todos los demás santos, también constituyó un golpe muy duro contra su culto, particularmente en Inglaterra. Los Caballeros ingleses afirmaban haber sido auxiliados militarmente en tantas batallas por el santo, que habían pasado a considerarlo, casi, como un compatriota suyo. Pero se trataba de una figura mítica demasiado vigorosa para que se la abandonara tan fácilmente, de modo que hasta el día de hoy existen en Inglaterra lugares por donde se dice que pasó San Jorge e incluso donde mató al dragón. Ahora bien, ¿qué hay tras la leyenda?

Empecemos por hacer notar que el de San Jorge no es un caso único, ya que prácticamente en todas las mitologías existe la figura del matador de dragones, llámeselo Sigurd, Perseo o Marduk. La lucha del héroe contra el monstruo viene a simbolizar la eterna contienda entre la luz y las tinieblas, y la Biblia de alguna manera adoptó ese simbolismo en el libro del Apocalipsis, donde se narra el combate entre San Miguel Arcángel y Satanás, este último bajo la forma de un dragón. Por otra parte, en algunas versiones del martirio de San Jorge, el gobernador que lo condenó a muerte es llamado serpiente. Si es cierto lo que afirma Daniel Cohen en La Enciclopedia de los Monstruos, el dragón, como animal mítico, inició su carrera como una serpiente magnificada; de modo que esas versiones del martirio podrían haber sido el punto de partida de la leyenda de San Jorge contra el monstruo.

De cualquier manera, y como ya se ha dicho, ciertos mitos están demasiado arraigados para desterrarlos mediante la razón. En lo más íntimo de nuestros corazones, sin importar lo que nos dicte el intelecto, San Jorge siempre se erguirá como el héroe sin tacha, santo patrón de los Caballeros, de la hidalguía y de los boy-scouts, entre tantos otros.

Por Eduardo Esteban Ferreyra

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Jesús, los niños y el bullying

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El desprecio, el odio, la ridiculización, la burla, los motes, la crueldad, la manifestación gestual del desprecio, la imitación burlesca son acciones de hostigamiento que atentan contra la dignidad del niño. El bullying crea un desequilibrio de poder, cuando un grupo o individuo tiene una conducta negativa, agresiva y repetitiva

El término bullying es un anglicismo que puede traducirse como “matonería” e implica agresión, intimidación o acoso sistemático entre iguales (posición social semejante). En México el 80% de los niños y niñas en edad escolar han declarado haberlo sufrido.

El bullying o acoso escolar se refiere a todas las formas de actitudes agresivas, intencionadas y repetidas que ocurren sin una razón clara adoptadas por uno o más estudiantes contra otro u otros.

Es molestar a alguien sin importar lo que haga, sólo por el gusto de hacerlo. La constancia en los ataques -número de veces que sucede- aumenta la gravedad del acoso que ya es un problema de salud mental a nivel mundial.

Este fenómeno no distingue raza, religión, posición social, estructura física ni edad, este problema está afectando cada vez a más temprana edad y ningún sector de la sociedad está libre de él.

Una nueva encuesta que monitorea la intimidación dirigida hacia adolescentes y niños musulmanes en California considera que la mitad en algún momento han sido objeto de “comentarios y rumores infames” sobre su religión.

La encuesta se armó en conjunto con el Consejo sobre Relaciones Americano-Islámicas y un Grupo Nacional de Defensa y Derechos Civiles de los Musulmanes. Fueron encuestados 471 estudiantes musulmanes en las escuelas públicas de California entre las edades de 11 a 18.

En su mayor parte, los estudiantes informaron de “un ambiente escolar saludable en el cual estaban cómodos participando en discusiones acerca de su identidad religiosa” y en el que se sentían seguros y respetados por los maestros en la escuela. Pero también hubo problemas.

Del 50 por ciento, quien denunció acoso social, a lo largo de las historias de insultos y otras observaciones, que “eran de esperar,” dijo la autora del informe Fatima Dadabhoy, una gerente de personal fiscal y de los derechos civiles y abogado personal de CAIR en Anaheim.

“Son llamados terroristas, o ‘¿Qué es esa cosa en tu cabeza?’… a las chicas las llaman ‘cabeza de toalla’, o bromas como ‘No tires esa bomba’ o ‘No nos bombardees hoy,’ “dijo Dadabhoy. “Estas fueron las más comunes que nos enteramos”.

El diez por ciento de los niños encuestados reportó la intimidación física como bofetadas, patadas o puñetazos. Las niñas, en particular, fueron objeto de intimidación por llevar su hijab, el tradicional pañuelo de cabeza islámico: al menos 17 por ciento de las chicas que usaban hijab dijo haber experimentado un “ofensivo tocar o tirar” de su hijab.

El informe cita una niña de 11 años de Daly City: “Muchas de mis amigas y yo tenemos un poco de miedo de llevar el hijab porque estamos preocupadas por ser intimidadas.”

Además, el 21 por ciento de los estudiantes dijo que habían experimentado algún tipo de acoso cibernético ligado a su religión.

La Biblia no trata sobre la violencia en las entidades educativas; sin embargo, registra una gran cantidad de textos que señalan la oposición de Dios hacia la agresión, ya sea en la familia (doméstica), en la escuela (bullying), o en el trabajo (mobbing).

Jesús y el bullying

A Myriam se le corrieron dos gruesas lágrimas y cerró sus hermosos y dulces ojos de color avellana, pues pensó en ese momento, en las palabras que dijera el anciano sacerdote Simeón de Bethel cuando le consagró en el Templo a los 40 días de haber nacido Isa(P), que “siete espadas de dolores traspasarían su corazón”.

Por mucho que sus padres y sus maestros quisieran preservar al niño-Dios de su propia grandeza, a fin de que pasara desapercibida entre las gentes, muy poco pudieron conseguir.

En el hogar propio estaban los hijitos del primer matrimonio de José con Débora, el mayor de los cuales pasaba ya los 15 años. Las excepciones y los privilegios despiertan necesariamente los celos en espíritus de poco adelanto.

Y fue así, que en el hogar y en la escuela, el pequeño y dulce Isa (P) tuvo el dolor de despertar la envidia y los celos en sus compañeros de igual edad y condiciones.
Podríamos bien decir, que el Hombre-Dios fue mártir desde la cuna, porque hondo martirio es esa gota de hiel caída en la copa de su corazón día a día, y hora a hora, nacida de la mezquindad y egoísmo de los niños de su tiempo, que a veces se tornaban agresivos para con aquel niño excepcional, que no gustaba de hurtar frutas en los cercados ajenos, cosa que tan incitante y deleitosa es para el común de los niños; que se disgustaba hasta llorar con fuertes y sentidos llantos, si apedreaban con hondas las palomas y mirlos; que les miraba con ojos de horror y espanto, si al paso de un anciano, de un contrahecho o de un leproso, los chicuelos le promovían un vocerío de palabras nada dulces ni halagüeñas.

En seguida se formaban bandos en torno al niño-Mesías Salvador de los hombres. Los de malos instintos, le odiaban de inmediato; los más adelantados en evolución, le amaban hasta el delirio. Fue en este sentido que él dijo años después: “Traigo conmigo la guerra y la división, no obstante que es de amor y de paz la misión que me ha encomendado mi Padre”.

La humanidad es siempre la misma, a pesar de sus lentos progresos intelectuales, morales y espirituales que le cuestan siglos. Todo ser que se destaca de la multitud por sus virtudes, por sus dotes, por sus aptitudes o facultades, despierta el odio y la malevolencia, en los seres cuyo yo inferior domina por completo la personalidad; y en cambio engendra un amor puro y reverente, en los seres cuyo yo superior domina y manda a la personalidad.

Y es evidente que en torno de Isa (P) debía manifestarse, claramente este problema humano, ya que era imposible ocultar la gran diferencia entre ser tan excepcional, y todos los demás niños que en el hogar o en la escuela le rodeaban.

Y los de peores instintos empezaron a llamarle, el niño tonto del carpintero, o el tontuelo hijo de Myriam, a la cual las otras mujeres compadecían grandemente de que en su primogénito hubiese tenido tan poca suerte, pues era evidente que se trataba de un niño retardado, débil, esquivo y en una palabra, falto de las condiciones necesarias para ser varón fuerte en toda la extensión de la palabra.

Y si los padres del niño o sus maestros, tomaban como es natural la defensa del ofendido y agraviado Isa (P), el odio de los otros crecía, a tal punto, que el niño debía ser llevado y traído de la escuela por Myriam, su madre, pues sus hermanastros los hijos de José, no le eran suficiente defensa.

Hasta que un día, el hijo tercero de José, de igual nombre que su padre, que era el más adelantado de los hermanos y el que más amaba al niño de Myriam, fue herido de una pedrada en el corazón por interponerse entre Isa (P) y el pequeño grupo de escorpiones infantiles que le agredían. Este hijo de José y de Débora murió joven, de una afección que le sobrevino a causa de aquella certera piedra arrojada con honda, por un chicuelo que no levantaba más que un metro de la tierra.

Debido a los martirios infantiles a que le sometían los niños contemporáneos suyos, un año después o sea cuando Isa (P) cumplía los ocho, su anciano maestro y el Hazzán se tomaron el trabajo de concurrir en días determinados a la casa de José, a fin de continuar siquiera en pequeña escala la educación del niño, sin exponerlo a las rudas alternativas que dejamos enunciadas. Su hermanastro José que ya hemos mencionado cooperó con ellos en esta tarea.

La casa de José fue pues como una pequeña escuela, pues los otros hijos del artesano más algunos vecinos íntimos, recibieron juntos a Isa (P), esa primera y sencilla enseñanza que se acostumbraba en todas las familias de la clase media.

Hay en el Evangelio de Lucas una frase que como una delicada flor exótica merece ser estudiada fibra por fibra. “Y el niño crecía en gracia y virtud delante de Dios y de los hombres”.

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