Hadices del Profeta Muhammad (s.a.s) – Hermano musulmán

Hadices del Profeta Muhammad (s.a.s) 
Hermano musulmán

Un musulmán es el hermano de un musulmán; no es injusto con él ni lo entrega a su enemigo. Aquel que interviene para remediar las necesidades de su hermano verá cómo Allâh interviene para remediar las suyas. Aquel que resuelve un problema a un musulmán verá cómo uno de sus problemas es resuelto por Allâh en el Día del Juicio Final. Aquel que disculpa la falta de un musulmán verá sus faltas disculpadas por Allâh en el Día del Juicio Final.

Bujari, Mazalim, 3; Muslim, Birr, 58

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Arpas de Ur – Arte musical Sumerio

El instrumento de cuerdas más antiguo, legado de la civilización Sumeria

El hallazgo más importante relacionado con la música mesopotámica tuvo lugar en 1929. El arqueólogo británico Leonard Woolley, considerado primer arqueólogo moderno, se encontraba excavando desde hacía varios años en la antigua ciudad sumeria de Ur. Allí se encontró con el que sería uno de los descubrimientos arqueológicos más importantes del siglo XX.

Las Arpas de Ur, también llamadas Liras de Ur, están consideradas como los instrumentos de cuerda más antiguos. Datan del año 2400 a. C. y fueron elaborados en época de la civilización sumeria, que se considera la primera y más antigua civilización de la historia, que se extendió por el sur de Mesopotamia, en la zona de los ríos Tigris y Eufrates, (actual Irak) concretamente forma parte del Período Dinástico Arcaico, un período arqueológico de la historia de Mesopotamia entre el año 3000 a. C. y el 2334 a. C.

La música desempeñaba un papel importante en la cultura sumeria. Los músicos aprendían a tocar en una escuela y formaban parte de la clase alta de la jerarquizada sociedad. La música y el baile estaban muy presentes en los rituales religiosos, sobre todo en los de la diosa Inanna, en las celebraciones de nacimiento y matrimonio y en los recitales de poesía. Antes de tocar cualquier instrumento de cuerda, los intérpretes se lavaban las manos para purificarse. Entre los instrumentos de cuerda típicos sumerios destacan las liras y las arpas, de numerosas cuerdas y construídas en madera con incrustaciones de cristales y lapislázuli y el pantur (laúd), que más tarde se pasaría a llamar pantura por los griegos. Tenía un mástil extremadamente largo y se componía de dos o tres cuerdas.

Las denominadas “Arpas de Ur”, también llamadas “Liras de Ur”, se consideran los instrumentos de cuerda más antiguos descubiertos hasta ahora en todo el mundo. Datan aproximadamente del año 2.400 a. C. y fueron creadas por la civilización sumeria, una de las primeras y más importantes civilizaciones de la historia de la humanidad. El “Arpa Dorada” o “Arpa del Toro” estaba considerada la más bonita de las cuatro halladas en dicho lugar, pero desgraciadamente fue, casi en su totalidad, destruida durante la invasión de EE.UU. a Irak en el año 2003.

Gracias a diversas entidades y universidades, una réplica fue construida. Además se pudo recuperar la cabeza original del toro. El arpa de la reina Pu-abi se encuentra en el Museo Británico. El arpa en forma de barco y otra con una cabeza de toro de oro (similar a la de la reina) se guardan en Museo de Arqueología y Antropología de la Universidad de Pennsilvania.

Los instrumentos  más antiguos

También se tocaba el laúd, llamado panthur en sumerio, con un largo cuello y pequeña caja de resonancia, tocado generalmente por las mujeres. Como instrumentos de viento usaron flautas, chirimías y trompetas. En cuanto a la percusión, tocaban instrumentos variados, como calderos de metal a modo de timbales o el sistro.

Formación musical

En cuanto a instrumentos de viento se podría destacar el uso de las flautas, que están presentes desde tiempos inmemoriables en todas las civilizaciones. Estas flautas serían versiones primitivas de los neys actuales, aunque dudo que existan muchas diferencias entre ambas. No disponían de embocadura y se tocaban en vertical. Las trompetas, que surgieron en el periodo asirio y las chirimías dobles. En la percusión: sistros, pequeños tambores, crótalos y los grandes timbales de metal.

Las primeras partituras de la historia

Las fuentes cuneiformes explican el uso de las escalas pentatónicas y heptatónicas, además del sistema monódico, aunque sería muy probable que conocieran la polifonía. Las liras y las arpas se punteaban con ambas manos y la chirimía, aparte de hacer sonar la melodía, emitía la nota del bordón. Era importante el uso de las quintas y las cuartas en los instrumentos de cuerda y la percusión venía a menudo de manos de las propias bailarinas. Existía ya por aquel entonces el concepto de orquesta.

El descubrimiento de las tablas hurritas, una colección de canciones escritas en cuneiforme, que datan del 1.400 a.C y fueron descubiertas en la ciudad de Ugarit. En una de estas tablas se encuentra el himno hurrita a Nikkal (h.6), el más famoso de todos.

Con información de Haraldwartooth

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Al-Nāsir Ṣalāḥ ad-Dīn Yūsuf ibn Ayyūb sultán de Egipto y Siria

El hombre que se transformó en mito

El sultán Al-Nāsir Ṣalāḥ ad-Dīn Yūsuf ibn Ayyūb , conocido por los francos como Saladino, era un hombre único.

La generosidad de Saladino hacia los cristianos latinos de Jerusalén fue tanto una cuestión de cálculo como la expresión de una naturaleza magnánima. En un tratado militar, Discusión sobre Estratagema de Guerra, escrito por Al-Harawi por encargo del hijo de Saladino Al-Malik, o quizá del mismo Saladino, el autor sostiene que “la amabilidad para con los combatientes puede ser usada como una demostración de poder que puede ayudar a intimidar al enemigo”

Provocaba en sus súbditos la sensación de estar en presencia de un personaje que sobrepasaba las fronteras mismas de la vida, era como si una chispa de divinidad se hubiera desprendido de los cielos para encender en el corazón de los hombres un fuego inagotable. Saladino era algo más que un líder, era un catalizador. Al igual que Alejandro y César antes que él, Saladino venía a poner el mundo del revés utilizando como principal medio la fuerza de su voluntad.

Los años de guerra con los francos habían convertido a Saladino en un enigma andante.

Su cuerpo parecía rejuvenecer con el paso del tiempo mientras que sus ojos envejecían; era como si cada victoria frente a los cruzados revitalizara su exterior al tiempo que agotaba un poco más su alma.

Saladino era un ejemplo viviente del carácter justo y la rectitud moral de que habían dado muestras el propio Profeta Muhammad  y sus primeros compañeros. Los musulmanes siempre estaban hablando de la edad de oro del Islam, de los tiempos de los Califas Bien Guiados, como si se tratara de una era perteneciente a un pasado ya muy lejano, por más que fuera digna de todo elogio, pero en Saladino esa edad de oro volvía a estar viva y maravillosamente presente.

Las ropas de Saladino, en tonos ocres como la arena de su amado desierto describían suaves ondas provocadas por los gráciles movimientos del monarca: el sultán caminaba con la sinuosidad de un tigre, cada paso que daba parecía terriblemente fácil y al mismo tiempo rezumaba la tensa energía de los movimientos de un depredador.

Saladino el magnánimo

Se celebraba en una de las torres del  castillo de Kerak de Jerusalén, durante el sitio impuesto por Saladino, la boda de la princesa Isabela, hija del rey Amalrico I de trece años con Hunfredo de Toron de dieciocho. Saladino había  ordenado a sus catapultas no disparar contra la torre donde se llevaban a cabo los festejos, por lo cual fue recompensado por la madre de Hunfredo con platos servidos en el banquete, que le envió al jefe musulmán. El sitio había sido levantado por el rey Balduino IV en persona.

 Símbolo de cortesía y rectitud

En ocasión de la batalla de los cuernos de Hattin comandada por el rey Guy, caballero templario, su hermano Almarico, Reinaldo de Châtillon y el joven Hunfrendo de Toron, Saladino, con la exquisita cortesía que lo caracterizaba, le ofreció al sediento rey Guy una copa de agua de rosas, enfriada con hielo  de la cima del monte Hebrón. Después de beber la misma, el rey se la pasó a Reginaldo de Châtillon, pero antes de que Reginaldo pudiera aplacar su sed, le quitaron la copa. Según las reglas de la hospitalidad árabe, la vida de un prisionero al que se le da agua o comida, está asegurada. Saladino le reprochó entonces a Reginaldo todas sus inquietudes y, obedeciendo una vez más las enseñanzas del Profeta Muhammad  , le ofreció la opción de aceptar el Islam o morir. Reginaldo  rió en la cara diciendo que era más bien Saladino quien debía volverse al Cristianismo: “Si creyeseis en Él, podríais evitar el castigo de la condena eterna que sin dudas os aguarda”. Al escuchar esto, Saladino tomó su cimitarra y le cortó la cabeza.

Las vidas del rey Guy y sus barones seculares fueron perdonadas. “Un rey no mata a un rey-dijo Saladino-, pero la perfidia y la insolencia de ese hombre llegaron demasiado lejos”. El rey y los barones fueron enviados en cautiverio a Damasco, con instrucciones de que no se les hiciera daño.

Un ejemplo de piedad y respeto

Saladino organizó la toma de la ciudad de Jerusalén, donde la reina Sibila esperaba su avance con las tropas de defensa preparadas. Solo dos caballeros componían la guardia de defensa, por lo que tuvieron que nombrar caballeros a los campesinos que allí se refugiaban.

La ciudad estaba atestada de refugiados, la mayoría mujeres y niños y los latinos no podían contar con la lealtad de los cristianos sirios y ortodoxos. Una vez más, al comenzar el sitio y tras la amenaza de destruir la cúpula e incendiar la ciudad persuadieron a Saladino de negociar.

Saladino pidió 100.000 dinares como rescate por la población de la ciudad, pero no era posible reunir una suma tan grande. Se fijó una tasa de diez dinares por cada hombre, cinco  por cada mujer, y uno por cada niño. Los fondos públicos compraron la libertad de 7.000 de aquellos que no podían pagar, por la suma de 30.000 dinares. Permitió entonces  abandonar la ciudad de Jerusalén a  cada mujer, niño y anciano con la promesa de escoltarlos y así preservar sus vidas.

El 2 de octubre de 1187, el aniversario de la visita del Profeta al Cielo desde el Monte del Templo, Saladino entró triunfante en la ciudad.

Trato a los vencidos con gran magnanimidad; el mayor oprobio de los cronistas estuvo dirigido al patriarca Heraclio y las órdenes militares, en particular los templarios quienes rehusaron donar su propio tesoro y sólo con gran renuncia entregaron lo que quedaba de los fondos de Enrique II para salvar de la esclavitud a los cristianos pobres.

Tras la expulsión de los templarios, la mezquita de Al-Aqsa fue purificada con agua de rosas y se instaló un púlpito que Nur ed-Din había encargado previendo este triunfo.

Nuevamente en un gesto de grandeza, Saladino dejó la Iglesia del Santo Sepulcro en manos de los cristianos ortodoxos y jacobitas.

La historia deja registrada la epopeya de un hombre fiel al Islam, recto, de corazón noble. Con las virtudes intactas de un gran líder militar y los dones de un gran gobernante.

Sus restos descansan en  el costado noroeste de la Mezquita de los Omeyas (en árabe, الجامع الأموي , al-Djāmī banī Umaya)Gran Mezquita de Damasco, la mezquita más importante en Damasco, la capital de Siria, y una de las más antiguas y grandes del mundo construída tres años después de su muerte, en 1196.

Con información de  Los templarios (Piers Paul Read) y Shadow of the Swords Kamran Pasha, (2010).

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