Patrimonio Cultural Inmaterial – UNESCO 2014

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Finalmente las Tamboradas no han sido incluidas en la lista representativa como Patrimonio Cultural Inmaterial de la UNESCO, pese a los esfuerzos de última hora para tratar de complementar la información entregada al Comité para su valoración. En este sentido incluso el Teniente de Alcalde del Ayuntamiento de Hellín, Juan Antonio Moreno, se ha desplazado hasta París, tras ser requerido por el Ministerio y la Consejería de Educación y Cultura, para ayudar a solventar aquellas dudas que pudieran surgir entre los miembros del comité sobre esta manifestación.

El comité de la UNESCO para la salvaguardia del patrimonio cultural inmaterial está reunido en París hasta el 28 de noviembre. La lista representativa del patrimonio cultural inmaterial de la humanidad está compuesta por expresiones que demuestran la diversidad de este patrimonio y permiten tomar conciencia de su importancia.

Este comité ha considerado que la información incluida en el archivo no es suficiente para que puedan determinar si los criterios para la inscripción en la Lista Representativa están satisfechos. Muchos miembros alegaron que el elemento lo representa la identidad cultural de muchos pueblos, y que se necesita información adicional para identificar su naturaleza y alcance, sus funciones sociales y culturales y su lugar dentro de las celebraciones de la Semana Santa. En la presentación y tras un largo debate, en el que se incluyeron algunas resoluciones al expediente, y en la que algunos miembros admitieron que el expediente contenía la información solicitada, la delegación española no pudo hacer cambiar la opinión, ya anunciada hace días, de los miembros del Comité.

Durante la reunión, que está teniendo lugar entre el 24 al 28 de noviembre en París, el Comité presidido por José Manuel Rodríguez Cuadros (Perú), ha estudiado las candidaturas de inscripción en las dos Listas del patrimonio inmaterial: la Lista del patrimonio inmaterial que requiere medidas urgentes de salvaguardia y la Lista representativa del patrimonio cultural inmaterial de la humanidad.

De las 46 candidaturas propuestas para ser incluidas en ésta última, y a falta de evaluar las últimas 4, 30 han sido incluidas en la lista representativa del patrimonio cultural inmaterial, entre las que finalmente no se encuentra la única candidatura española de este año, “Tamboradas drum-playing rituals”, que aglutinaba las tamboradas de los pueblos de las cinco comunidades autónomas en los que está arraigado el toque del tambor en Semana Santa, y en la que estaba incluida Hellín, Agramón y Tobarra.

El Ritual y ceremonias de la Sebeiba en el oasis argelino de Yanet (Argelia), el lavash: preparación, significado y aspecto del pan tradicional, como expresión cultural en Armenia, el arte de fabricación y el simbolismo tradicionales del kelaghayi, pañuelo de cabeza en seda para el tocado de la mujer en Azerbaiyán, el Pujllay y el Ayarichi: músicas y danzas de la cultura yampara (Estado Plurinacional de Bolivia), el bordado de Zmijanje en Bosnia y Herzegovina, el círculo de capoeira de Brasil, los kilims de Chiprovtsi, la tradición de la fabricación de alfombras en Chiprovtsi (Bulgaria), o la danza ritual del tambor real en Burundi, han sido algunas de las manifestaciones incluidas.

También formarán parte de la lista a partir de hoy el baile chino de Chile, el arirang, un canto tradicional de la República Popular Democrática de Corea, el uso tradicional de la sauna de humo en Võromaa (Estonia), el gwoka: músicas, cantos, danzas y expresiones culturales representativas de la identidad guadalupeña (Francia), los conocimientos y prácticas del cultivo del mástique en la isla de Quíos (Grecia), el arte tradicional de fabricación de utensilios de latón y cobre por los thatheras de Jandiala Guru, Punjab, India, la práctica tradicional del cultivo de la viña en vaso (“vite ad alberello”) de la comunidad de Pantelleria (Italia), el washi, arte tradicional de fabricación manual de papel japonés, el arte tradicional kazajo del dombra kuy, o los conocimientos y técnicas tradicionales vinculados a la fabricación de yurtas kirguises y kazajas (hábitat nómada de los pueblos túrquicos) en Kazajstán y Kirguistán.

Del mismo modo, esta misma mañana han sido incluidos 11 elementos más, el zajal, poesía recitada o cantada en Líbano, la tchopa, danza sacrificial de los lomwe del sur de Malawi, la aparición de máscaras y marionetas de Markala (Mali), el sega tipik mauriciano de Isla Mauricio, el tiro mongol a las tabas (Mongolia), el argán, conocimientos, técnicas y prácticas vinculadas al árbol de argán en Marruecos, las prácticas y expresiones del parentesco jocoso en Níger, la Al-ayyala, el arte escénico tradicional del Sultanato de Omán y los Emiratos Árabes Unidos, la fiesta de la Virgen de la Candelaria en Puno (Perú), el cante alentejano, canto polifónico del Alentejo (sur de Portugal) y el “nongak”, arte escénico con músicas, danzas y rituales comunitarios de la República de Corea.

Justo antes de que llegar el turno a la candidatura de las Tamboradas, el comité admitió la celebración de la Slava en Serbia.

Con información de El Objetivo de Hellin

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La ira del pueblo

Yasmina Khadra
Yasmina Khadra “La ira de los pueblos es más fuerte que cualquier represión”

A qué esperan los monos… nace como una fábula. La de una bella durmiente que no despertará jamás. Para entender el por qué de ese sueño eterno, de ese crimen brutal, Yasmina Khadra desciende a los fondos más bajos de Argelia. Allí donde una élite degenerada y sanguinaria se ha apoderado de la dignidad y el presente de un pueblo. Y para que no se adueñe también de su futuro el afamado escritor argelino ha alumbrado esta novela.

 Yasmina Khadra (Kenadsa, 1955) es hijo del sur de Sáhara, excomandante de la lucha contra la barbarie islamista en Orán y uno de los escritores francófonos más leídos del mundo. Bajo el pseudónimo de mujer que adoptó cuando era miembro del Ejército argelino para denunciar los dramas de su país, Mohamed Moulessehoul se adentra con este libro en el ambiente asfixiante de la corrupción, los abusos de poder a todos los niveles y la total impunidad de los rboba, los señores de Argel. Sólo la maestría del lenguaje da un respiro ante la crudeza de una trama que fusiona de forma trepidente lo mejor de la novela policíaca y el thriller político.

Desde las primeras páginas, Khadra describe Argel como “la mítica capital que chapotea en sus propios vómitos” dentro de un país que cada día se despierta en medio de un charco de sangre y olvido.

“El argelino no puede aceptar estar bajo la bota de nadie”

“Al pueblo argelino se le ha confiscado su libertad. De la noche a la mañana los héroes de ayer se han convertido en nuestros verdugos, en nuestros amos, cuando el argelino no puede aceptar estar bajo la bota de nadie”, afirma el escritor, que aspira a despertar conciencias dormidas.

“Tenemos que ser dignos de los que han dado su vida por nosotros. De todos esos niños asesinados en los colegios, mujeres decapitadas porque no tenían velo, esos periodistas, artistas, abogados muertos… No tenemos derecho a olvidarlos. No podemos permitir que nos dirijan hombres incompetentes e irresponsables”, subraya, contudente, en una entrevista con RTVE.es.

Pero lo cierto es que Argelia no se ha dejado contagiar por las primavera árabes que florecieron (y luego se marchitaron) en sus países vecinos. Este año ha vuelto a releegir por cuarto mandato consecutivo al Abdelaziz Buteflika, un presidente ausente por su precario estado de salud.

“Tenemos el país que nos merecemos”, dice Nassera, el personaje más joven de la novela, que representa el derrotismo de todo un pueblo sin aliento para luchar por un futuro mejor. ¿A qué esperan los monos… para convertirse en hombres?

“El pueblo argelino tiene miedo y ha optado por la tranquilidad a expensas de la emancipación. No espera nada de este gobierno. Lo único que quiere es que le dejen en paz. Y ese es un error imperdonable para un pueblo que ha sufrido tanto, que ha dado tantos muertos. No tiene derecho a optar por la paz. Los únicos que descansan en paz son los muertos”, sentencia el autor de obras como El atentado y Las golondrinas de Kabul, también publicadas por Alianza Editorial.

Argelia, inmune a las primaveras árabes

“Argel está malherido pero no se queja”, lamenta quien es el contrapunto de esa rendición, el personaje de Nora Bilal, la comisaria justiciera en una “sociedad falocrática” donde la balanza siempre se inclina del mismo lado.

Khadra reivindica el papel de la mujer como motor del cambio y mira a Túnez como ejemplo de un “pueblo moderno y discreto” que ha sabido construir una transición con un proyecto integrador. “La ira de los pueblos es más fuerte que cualquier represión”, subraya.

Recuerda que “los pueblos árabes han tardado 24 años en seguir el ejemplo de Argelia y quisiera que se inspiren en la deriva argelina para no caer en la misma trampa”, advierte en referencia a las revueltas populares que impulsaron al Gobierno de entonces a acabar con el régimen de partido único y permitir elecciones libres. Sin embargo, en 1991 los militares anularon el proceso electoral que iban a ganar los islamistas, lo que desencadenó una guerra civil.

“Las armas son la expresión de una derrota”

El excomandante del Ejército argelino sabe bien lo que es el terror islamista. Entre 150.000 y 200.000 personas murieron en una de las guerras más crueles de nuestra historia reciente, cuyas brutales matanzas sólo son comparadas con el conflicto en Siria.

“El pueblo argelino es el único que ha conseguido derrotar al terrorismo. Entonces, nuestros terroristas no tenían la experiencia que han acumulado ahora y además tenían al pueblo argelino en contra”, señala. Hoy, los tentáculos de las redes yihadistas se extienden sin control. El Estado Islámico es la organización terrorista más poderosa del mundo. A juicio de Khadra, la intervención de Occidente en Irak, Libia y Siria  ha dotado de una legitimidad histórica, cultural y religiosa a estos grupos. “¿Ustedes han ido a buscar el petróleo? Bien, quédense con el petróleo, pero no pierdan de vista que el petróleo arde, es infamable. Han agarrado el petróleo y el fuego que va con él”, sentencia.

Desde hace más de una década Khadra trocó las armas por la pluma, y es entre libros y no entre trincheras donde se siente más cómo defendiendo su país. También intentó presentarse a los últimos comicios pero no obtuvo los avales necesarios. “La prensa y los intelectuales me desacreditaron”, comenta con amargura. Le tacharon de desertor los mismos magnates que traicionan a su patria desde sus tribunas.

Khadra asegura que seguirá blandiendo letras como escudos, al tiempo que se pregunta si podrá seguir resistiendo a base de talento y buena literatura.

Por Estefanía de Antonio
Con información de : RTVE

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Sabah – Diva libanesa

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La gran diva libanesa de la canción árabe Sabah, cuyo verdadero nombre era Jeannette Feghali, falleció hoy a los 87 años de edad, tras una prolífica y reconocida carrera en el ámbito de la música y el cine.

Sabah (Bdadun, 1927) murió en su casa de Beirut a causa de una larga enfermedad, que obligó a su ingreso hospitalario en numerosas ocasiones en los últimos años, según los medios libaneses.

La cantante, que publicó unos cincuenta álbumes y participó en un centenar de películas, desarrolló la mayor parte de su carrera artística en Egipto.

De hecho, además de un icono en el Líbano, es considerada una de las divas de la música del mundo árabe, para muchos, al mismo nivel que la egipcia Um Kulzum y la libanesa Fairuz.

Entre su filmografía destaca “Sharea el hob” (Calle del amor, 1959), dirigida por Ezeldine Zulficar, en la que compartió protagonismo con el famoso actor egipcio Abdel Halim Hafez. Y muchas de sus más exitosas obras teatrales fueron junto al cantante Wadih Al Safi.

Sabah fue una de las primeras cantantes árabes que actuó en el teatro Olympia de París, en el Piccadilly de Londres y en el Carnegie Hall de Nueva York.

Fue reconocida con numerosos premios tanto en Egipto como en el Líbano, y su país natal la condecoró en junio de 2011 con su insignia más importante, la Orden Nacional del Cedro.

Sabah deja dos hijos; Sabah Shammas y  Hewayeda Mansy.

Sabah era llamada cariñosamente por sus admiradores como “Sabbouha” diminutivo de Sabah  o  “Al Shahroura”.

Con información de :EFE

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