Tres muros para la sala de tortura – Muin Basisu

Tres muros para la sala de tortura

 

Al alba
Yo resistiré…
Mientras haya en el muro una página en blanco
y no se derritan los dedos de mi mano.
Aquí, alguien pulsa
un mensaje a través del muro.
Nuestros hilos se han convertido en nuestras venas,
las venas de estos muros.
Toda nuestra sangre se derrama
en las venas de estos muros…
Un mensaje a través del muro:
Ellos han cerrado una celda,
han matado a un prisionero,
han abierto otra celda
y han llevado a un prisionero…

A mediodía
Ellos me han puesto delante el papel,
me han puesto delante el lápiz,
me han puesto en la mano la llave de mi casa.
El papel que han querido manchar
ha dicho: ¡Resiste!
El lápiz cuya frente han querido mancillar en el barro
ha dicho: ¡Resiste!
La llave de la casa ha dicho:
En nombre de cada piedra
de tu humilde casa ¡Resiste!
Un golpe en el muro
es el mensaje de una mano rota
que dice: ¡Resiste!
Y la lluvia cae
golpeando el techo de la sala de tortura.
Cada gota grita: ¡Resiste!

Al ponerse el sol
Nadie está conmigo,
nadie oye la voz de este hombre,
nadie lo ve.
Cada noche, cuando los muros
y las puertas se cierran…
él sale de mis heridas sangrantes
y camina por mi celda.
Soy yo.
Es como yo.
Le veo de niño
y con veinte años.
Es mi único consuelo,
mi único amor.
Es la carta que escribo cada noche
y el sello para el amplio mundo
y el pequeño país.
Esta noche lo he visto
saliendo de mis heridas
sombrío, torturado, triste,
caminando en silencio, sin decir
nada, como si dijera:
No me volverás a ver si confiesas,
si escribes…

Muin Basisu

Con información de Poesía Árabe
Traducción del árabe: María Luisa Prieto

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Nebiri – El rostro del antiguo Egipto

El  dignatario Egipcio Nebiri vivió entre el 1475 y el 1425 antes de Cristo. Sus restos llegaron hasta nuestros días en muy buen estado de conservación.

Un equipo internacional de investigadores ha reconstruido la cara y el cerebro de una momia egipcia de 3.500 años de antigüedad, revelando un tratamiento de embalsamamiento único.

Los restos pertenecen a Nebiri, un dignatario egipcio que vivió bajo el reinado del faraón de la XVIII dinastía Thutmoses III (1479-1425 aC).

Nebiri fue hallado en el año 1904 por el investigador italiano Ernesto Schiaparelli. Encontró la cabeza muy bien preservada y jarras que contenían algunos de sus órganos internos. “Tenía entre 45 y 60 años cuando murió”, dijo Raffaella Bianucci, bioantropóloga de la Sección de Medicina Legal de la Universidad de Turín. “Su tumba en el Valle de las Reinas fue saqueada en la antigüedad y su cuerpo deliberadamente destruido”.

La investigación abrió un nuevo e interesante capítulo en el estudio de las momias. Ahora, después de su profanación, Nebiri  ha vuelto a la vida a través de la medicina forense moderna. Utilizando un tipo de tomografía computarizada y técnicas de reconstrucción facial, los investigadores produjeron una impresionante aproximación facial.

Este tipo de tomografía  se podrá usar en cualquier otra momia escaneada y se podrán conocer los rostros verdaderos de otros personajes de la historia egipcia. La momia de Nebiri se hizo famosa hace dos años cuando le diagnosticaron el caso más antiguo de insuficiencia cardíaca crónica. El grupo de investigadores usó un equipo de tomografía computarizada y técnicas de reconstrucción facial para recrear el rostro del antiguo dignatario egipcio. El patólogo forense y físico antropólogo de la Universidad de París, Philippe Charlier, destacó los resultados. “Es un trabajo forense serio basado en las últimas técnicas de reconstrucción facial y tejidos blandos sobre la superposición del cráneo. Más allá de la belleza, hay una realidad anatómica”.

En la revista Forensic, Medicine and Pathology también los elogiaron. Era un hombre con una “nariz prominente, mandíbula ancha, cejas rectas y labios relativamente gruesos”, detallaron.

Los datos químicos preliminares presentados en el Congreso Mundial de las Momias celebrado en Río de Janeiro en 2013 mostraron que los vendajes de lino habían sido tratados con una mezcla compleja de grasa animal o aceite vegetal, una planta balsámica o aromática, una resina de coníferas y resina de Pistacia calentada. Las tomografías computarizadas recientes revelaron que las vendas se insertaron cuidadosamente en casi todas partes de la cabeza, en la nariz, los oídos, los ojos y la boca.

Los investigadores reconstruyeron el cerebro del dignatario egipcio Nebiri 

“El meticuloso envasado creó una barrera para proteger al cuerpo de la colonización de insectos, al mismo tiempo tenía un propósito cosmético, permitiendo que las características faciales y el cuello mantuvieran su apariencia original”, dijo Bianucci.

Curiosamente, las tomografías computarizadas mostraron un pequeño agujero en una estructura ósea similar a un panal conocido como la placa cribriforme, que separa la cavidad nasal del cerebro. Sin embargo, el cerebro no fue sacado.

“Dado el meticuloso tratamiento de la cabeza, se puede especular que la perforación de la placa cribriforme no se realizó para extraer el cerebro, sino para insertar el lino embalaje”, escribieron los investigadores.

De hecho, todavía se pueden observar fragmentos de tiras de lino dentro del tejido cerebral deshidratado.

Utilizando los datos de la tomografía computarizada, los investigadores pudieron realizar una reconstrucción de la superficie del cerebro en 3D, lo que les permitió reconstruir tejidos blandos destruidos o modificados por alteraciones post mortem. “No se detectaron anomalías anatómicas”, dijo Bianucci.

“Fuimos capaces de añadir fuerza al argumento de que Nebiri era [una] alta élite”, dijo el primer autor del documento, Robert Loynes, en el Centro KNH de Egiptología Biomédica de la Universidad de Manchester en Inglaterra. Loynes señaló que la cabeza es un raro ejemplo de un tratamiento funerario de alto rango de un individuo no-real de la XVIII dinastía.

“Es un hallazgo único que precede a los desarrollos observados en los reyes, reinas y familiares de la XVIII a XX dinastía”, dijo Loynes.

“Utilizando una combinación de técnicas no invasivas, los investigadores han podido encontrar un tratamiento particular del cerebro, que no requiere su eliminación”, dijo Piombino-Mascali, quien no está involucrado en el estudio.

En la encrucijada de la antropología forense y la osteo-arqueología, la investigación abre nuevas posibilidades para el estudio de las momias.

 Por Rossella Lorenzi

Con información de Livescience

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Shebakia Marroquí

La shebbakiyya (en árabe, شباكية, nombre también transcrito como Shebakia o Chebakia)

Marruecos es un país en el que sus especias y sus platos clásicos te acompañan, tanto si los haces en sus tierras como si los preparas en tu propia casa, haciéndote entender su cultura a través de sus sabores. La cocina marroquí es una fusión de la comida del Norte de África, Árabe y Mediterránea, sabores combinados de buen gusto que es muy diferente a otros alimentos. No hay mejor lugar para encontrar esos sabores que la Medina laberíntica que tiene cientos de puestos montados en grupos.

Mientras pasea,  se encontrarán a los vendedores de pan apiñados en pequeños puestos.

De acuerdo con la investigación popular, las tres ciudades que dan la mejor experiencia de comida en la calle en todo Marruecos son Fez, Marrakech y Essaouira. Estas son las ciudades que nunca faltan en el mapa de visitas obligadas de los amantes de los descubrimientos culinarios de las distintas culturas.

Durante el mes de Ramadán las calles de Marruecos se llenan de aromas de las recetas que se preparan para la noche. Desde la tradicional sopa de Harira hasta la deliciosa Shebakia

En forma de flor, son unas galletas de sésamo fritas. Las Shebakia son el plato favorito del desierto marroquí. Postre favorito durante el Ramadán, cuando los musulmanes ayunan desde el amanecer hasta la puesta de sol, las Shebakia son uno de los platos a degustar necesarios para entender la cocina marroquí.


INGREDIENTES

500 gr de harina
1 sobre de levadura en polvo
30 gr de almendras molidas
100 gr de semillas de sésamo
80 gr de mantequilla
1/2 cucharadita de vinagre
1 cucharadita de agua de azahar
1 pizca de sal
1 cucharadita de canela
Anís
450 ml de miel
Hebras de azafrán
250ml de aceite de girasol

PREPARACIÓN

Tamizar la harina con la levadura. Reservar. En otro recipiente mezclar las almendras molidas, la sal, mantequilla Y el vinagre. Mezclar y añadir el agua de azahar, la canela y el azafrán.

Añadir estos ingredientes a la mezcla de harina tamizada junto con 80 ml de agua, amasar hasta lograr una masa elástica  dejando en reposo por espacio de 15 minutos  el refrigerador.

Pasado el tiempo de reposo, estirar con palote.

Cortar rectángulos de 5 cm y enrollar dando la forma característica de “flor”.

Freír en el aceite caliente hasta dorar. Pasar las shebakia  por miel y espolvorear con semillas de sésamo y servir.


Con información de AbsolutViajesok diario

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