Archivo de la etiqueta: EE.UU

Si Hillary hubiera escuchado a los árabes de EU

Imagen ©Can Stock Photo

Si sólo Hillary hubiera pensado en los árabes. Pudieron haberla llevado mucho más cerca de la presidencia si se hubiera tomado la molestia de acudir a la mayor comunidad árabe en Estados Unidos, la ciudad de Dearborn, Michigan, de predominio libanés-iraquí. Sus calles están ribeteadas de restaurantes libaneses y banderas con cedros; sus pobladores son orgullosamente estadunidenses, pero –contra el consejo de su propio director de organización regional en la ciudad– Hillary Clinton no se molestó en visitarlos.

Nicholas Noe era el colaborador de mayor rango de Hillary en Michigan, el palpitante corazón de 186 mil residentes de ascendencia árabe. Noe también vive en Beirut, donde dirige el Middle East Wire, que traduce los medios árabes, y escribe largos análisis sobre el mundo árabe, a veces muy verbosos pero a menudo más que precisos.

Perdimos Michigan con sus 16 votos electorales, y lo perdimos por poco más de 10 mil votos, dice Noe. “Nunca pudimos llevar a Hillary misma frente a la comunidad árabe para que los escuchara. Ella fue a Detroit, pero nunca vino a ver esta comunidad… pese a que estaba cerca”.

Es fácil pensar que Hillary, cuyo sentido de la conducta apropiada nunca le impidió cortejar a los más ricos o a los más poderosos grupos de presión en Washington o Nueva York, tuvo miedo de ofender al cabildo pro israelí y por eso evitó a Dearborn y sus preguntas sobre Palestina e Israel. Pero en lo que a Noe concierne, “la mayoría de expertos creían que la retórica antimusulmana de Trump bastaría para dar el voto de los árabes estadunidenses a Hillary… pero ellos necesitaban escuchar a la candidata en persona”.

La aspirante presidencial cometió errores similares en los otros estados claves de Pensilvania y Wisconsin, donde omitió dirigirse a los trabajadores blancos o a los votantes afroestadunidenses. Hasta Bill Clinton la apremiaba a hablar a las comunidades donde habían surgido serios problemas sociales. Algunos colaboradores de campaña de Clinton –entre ellos Noe y sus colegas– culpan en parte a un algoritmo de computadora llamado ADA (¡del cual hablaremos después, lectores!), que supuestamente sabía cómo analizar opiniones, predecir pautas de votación, presentar a la candidata y realizar 400 mil simulaciones de la contienda electoral por día –según el Washington Post–, pero no fue muy bueno para dilucidar cuánto miedo tenían los pobres al futuro o qué pensaban los árabes estadunidenses sobre el papel de su país en Medio Oriente.

Los partidarios de Hillary Clinton en Michigan supieron que tenían un problema cuando Bernie Sanders dio la sorpresa en la primaria de ese estado y venció a Clinton por 17 mil votos, en marzo de 2016. Más importante aún: Bernie ganó por dos a uno los distritos de mayoría árabe estadunidense. Fue una gran participación en favor de Bernie, dice Noe. Entonces supimos que teníamos un problema. En los meses entre ese día y la elección presidencial, lideré un esfuerzo para registrar votos nuevos de árabes estadunidenses en Dearborn y alrededores. Nuestro problema fue que registramos a muchos votantes que no acudieron en los números que hubieran dado la victoria a Clinton.

Por primera vez en su historia, The Arab American News, el mayor periódico de su tipo en la zona, se negó a respaldar a un candidato presidencial. La interpretación de Noe fue simple: No sólo tuvo problemas con las políticas de Hillary Clinton. Ella nunca se comprometió con la comunidad; ella dio por ganado el voto de los árabes estadunidenses a causa de Trump. Muchos árabes estadunidenses no estaban convencidos de ese enfoque. Cuando ahora le digo a la gente en Líbano que no obtuvimos esos 10 mil votos de los libaneses e iraquíes en Dearborn, se echan a reír. Porque si uno escucha las preocupaciones de esas personas, si uno se acerca a los líderes de la comunidad y luego moviliza a un número modesto de familias extendidas, ellos votarán el día de la elección.

No es el menor de sus problemas –conflictos verdaderos que he atestiguado en aeropuertos estadunidenses cuando se forman en las filas para abordar– el trato que reciben del personal de seguridad cuando vuelan: de inmediato su origen despierta sospechas, pese a que son ciudadanos estadunidenses de pleno derecho.

Yo trabajé para Hillary en 1999 y 2000, cuando ganó la elección para el Senado, señala Noe. “Ella pasó un mes en una ‘gira para escuchar’ a los residentes. Pero cuando se trató del voto árabe estadunidense en esta elección, no hubo ‘gira para escuchar’ en las tarjetas. No escucharon a la candidata.”

Ahora hablemos del ADA. Augusta Ada King-Noel, condesa de Lovelace, matemática inglesa del siglo XIX y única hija legítima de Lord Byron, es considerada la primera programadora de computadoras de la historia. La campaña de Clinton bautizó con su nombre su ultrasecreto algoritmo de computadora, lo cual pudo haber fortalecido las credenciales feministas de Hillary entre los pocos que sabían de la malhadada máquina, pero sus resultados tal vez también le costaron la presidencia. Captó la importancia de Pensilvania, según el Post, pero se le escapó Michigan hasta el final –cuando Clinton no visitó Dearborn– y se perdió con Wisconsin. Pasó por alto los datos sobre los árabes estadunidenses, los negros y los trabajadores, dice Noe, y les dijo a los de la campaña de Clinton dónde asignar recursos. La inteligencia artificial iba a ganar una campaña presidencial por primera vez. Rechazó el consejo de personas como yo, que instaban a la candidata a dedicar recursos a Dearborn.

Así pues, Trump no ganó en el corazón del Estados Unidos Árabe porque su gente votara por él. Triunfó porque no votaron por Clinton. Y fue culpa de ella. Más tarde, sospecho, Medio Oriente alargará el brazo, sujetará a Trump por el cuello de la camisa y lo sacudirá con violencia, como siempre hace con los presidentes estadunidenses. Entonces también él lamentará no haber pasado un poco de tiempo en Dearborn.

Por Robert Fisk
(c) The Independent
Traducción: Jorge Anaya
Con información de:La Jornada

©2017-paginasarabes®

Lo que olvida la sociedad estadounidense

musulmanes_estados_unidos

A lo largo del siglo XX se produjeron varias olas migratorias en Estados Unidos de las cuales la mayor se inició en 1965, durante el gobierno del presidente Lyndon B. Johnson, según explicó a BBC Mundo Ameena Jandali, directora de contenidos de ING.

«Gracias a las nuevas leyes de inmigración muchos musulmanes vinieron a Estados Unidos a estudiar y por eso hoy hay miles de musulmanes que son médicos, ingenieros y científicos», apuntó.

De acuerdo con un estudio del Pew Research Center realizado en el 2011, en Estados Unidos hay unos 2,75 millones de musulmanes (menos de 1% de la población), de los cuales 63% son inmigrantes.

Según las tendencias demográficas actuales, para el año 2050 los musulmanes representarán 2,1% de la población estadounidense, y desplazará al judaísmo como la segunda religión con más fieles en el país.

BBC Mundo indaga sobre cuál ha sido la contribución de los fieles del islam a lo que hoy es Estados Unidos.

Durante la guerra de independencia, varios musulmanes combatieron en el ejército continental que lideraba George Washington. Uno de ellos era Bampett Muhammad, quien formó parte del contingente aportado por el estado de Virginia entre 1775 y 1783.

Los historiadores también mencionan a Yusuf Ben Ali, quien aparece registrado con su nombre de esclavo Joseph Benhaley, un descendiente de árabes procedentes del norte de África que sirvió como ayudante del general Thomas Sumter en Carolina del Sur.

Casualmente, el primer país en reconocer la independencia de Estados Unidos fue un país de mayoría musulmana: Marruecos, en 1777.

Un año después, ambos países firmaron un tratado de amistad que es hoy el acuerdo bilateral más antiguo que tiene Estados Unidos.

El Einstein de la ingeniería estructural

Desde el punto de vista de la ingeniería, la construcción actual de Estados Unidos no sería la misma sin la contribución de un destacado musulmán: Fazlur Rahman Khan.

Este ingeniero estadounidense, nacido en Bangladesh, fue el que comenzó a aplicar el uso del «diseño tubular» para la construcción de los rascacielos.

Esta innovación permite a los edificios soportar mejor las presiones del viento y las sacudidas de los sismos, además de hacerlos más fuertes y eficientes al reducir el uso de materiales.

Este tipo de estructura se aplicó a inicios de 1970 en la construcción de la torre Willis en Chicago (originalmente llamada la torre Sears) que hasta hace pocos años era el edificio más alto de Estados Unidos.

Desde la década de 1960, la mayor parte de los edificios de más de 40 pisos en el mundo se construyen usando la innovación de Khan, quien fue considerado por la revista Newsweek como el «Einstein de la ingeniería estructural».

Avances en neurocirugía

El neurocirujano de origen paquistaní Ayub Ommaya desarrolló en 1963 una herramienta que aún salva vidas y alivia el dolor de muchos enfermos: un catéter intraventricular para tratamientos en el cerebro.

Este instrumento se usa para aspirar el fluido cerebroespinal o para dar quimioterapia directamente en los lugares donde se encuentran los tumores cerebrales.

Además de otras aportaciones científicas, fue promotor de la creación del Centro Nacional para la Prevención y Control de Lesiones.

Ahmed Zewail, es un científico egipcio-estadounidense, considerado como el «padre de la femtoquímica», una técnica que permite el estudio de reacciones en lapsos muy cortos de tiempo cuyo desarrollo ayuda a investigar procesos como el metabolismo de los seres vivos.

También es el inventor de un microscopio de electrones en 4D para la visualización directa de nanoestructuras.

Zewail ganó el premio Nobel de Química en 1999. Aunque nació y estudio su carrera en Egipto, ha pasado la mayor parte de su vida en Estados Unidos, donde en la actualidad es director del Centro de Biología Física del Instituto de Tecnología de California.

El deportista del siglo

El ex campeón estadounidense de boxeo en la categoría de los pesos pesados fue designado tanto por la revista Sports Illustrated como por la BBC como el «deportista del siglo».

Las glorias deportivas estadounidenses de fe islámica incluye a otros boxeadores como Myke Tyson, a grandes estrellas del baloncesto como Hakeem Olajuwon, Shaquille O’Neal y Kareem Abdul-Jabbar, ganadores del reconocimiento que otorga la NBA a los jugadores más valiosos.

 Música popular

Artistas de fe islámica como Ice Cube o el ganador del Grammy T-Pain son referencia en el mundo del hip-hop junto a muchos otros como Busta Rhymes o Rakim.

Sin embargo, hay un musulmán que dejó una clara huella en el conjunto de la industria musical estadounidense: Ahmet Ertegun, quien fue fundador y presidente de la disquera Atlantic Records.

Siendo un adolescente, Ertegun llegó procedente de su Turquía natal a Estados Unidos, donde su pasión el jazz le llevó a fundar la disquera en 1947.

Desde allí, impulsó la carrera de artistas como John Coltrane, Aretha Franklin o Ray Charles.

También fue director del Museo y del Salón de la Fama del Rock and Roll, al que él mismo ingresó en 1987.

En 1993, recibió un premio Grammy especial en reconocimiento de su trayectoria y en el año 2000 fue reconocido por la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos como una «leyenda viva».

Un legado de alcance mundial

De todas las contribuciones de fieles musulmanes a la construcción del Estados Unidos actual hay una está presente de forma cotidiana en la vida de miles de familias en ese país: el cono de helado.

Aunque éste fue patentado en Nueva York en 1903 por un emigrante italiano de nombre Italo Marchiony, según relata en su página web la International Dairy Foods Association, una creación similar fue introducida en la Feria Mundial de Saint Louis en 1904.

Allí Ernest A. Hamwi, un inmigrante musulmán procedente de Siria, vendía una suerte de galletas crujientes llamadas zalabis y se le ocurrió enrollarlas en forma de cono para dárselas a un vendedor de helados que estaba junto a él y que se había quedado sin platos para seguir vendiéndolos.

La idea fue un gran éxito y, desde entonces, el cono de helado se convirtió en una institución de la cultura popular estadounidense y una delicia para muchos en otras partes del mundo.

Andaluces en la Independencia de Norteamérica por Antonio Zoido

El periodista John Reed traspasaba en 1911 la frontera mexicana dispuesto a acompañar al ejército de Francisco Villa y contar sus peripecias en México insurgente. Ya en sus primeras notas consigna como si cambiara de continente: “veíanse sus casas cuadrangulares y, aquí y allá, la cúpula oriental de alguna vieja iglesia española”. No se daba cuenta de que ese mismo decorado era frecuente en su propio país, puesto que en más de dos millones de kilómetros cuadrados de los actuales Estados Unidos hubo presencia y colonización española durante siglos.

Si sumáramos los estados, condados, ciudades, pueblos y lugares que allí llevan nombres en castellano resultarían ser varios millares; como lo son también las muchas palabras castellanas incrustadas en el léxico habitual de muchos norteamericanos (rodeo, patio…). Del mismo modo, son numerosos los antropólogos que han estudiado las similitudes de la vestimenta y aperos de los vaqueros del Far West con las que desde España partieron para México. Y, sin embargo, en los Estados Unidos parece no existir una clara conciencia de esa influencia. Aunque parezca mentira, he encontrado que a la pregunta de por qué a la Alburquerque de Texas se la llama Duke City –la ciudad del Duque (de Alburquerque)– la respuesta de una chica fue que se debía al nombre del equipo local de baseball: “The Dukes”.

Sin embargo, resulta aun mucho más sorprendente que se desconozcan episodios y personajes en relación con el proceso de independencia de las colonias rebeldes de Inglaterra, y que ese desconocimiento sea compartido por norteamericanos y españoles al contrario de lo que sucede con la ayuda prestada por Francia. Sin duda, algo tiene que ver con esto el que ese período terminara en el país galo con la Revolución y en España con el Absolutismo de Fernando VII.

Pero lo cierto es que desde España se apoyó la lucha de los colonos por su independencia, y que Andalucía y los andaluces jugaron en ello un papel importante; al principio ayudando a Francia en su guerra con Inglaterra, o no interfiriendo en la estrategia de los rebeldes y, más tarde, –cuando los ingleses ocuparon territorios españoles– en lucha abierta y declarada.

La contienda tuvo en la propia España repercusiones, algunas de las cuales todavía perduran, como la torre inacabada de la Catedral de Málaga, cuyo presupuesto se envió a las colonias en lucha para que pudieran hacer frente a los daños ocasionados por un terremoto.

Otro de los hechos de particular trascendencia es el relatado por Ricardo de Rojas, Marqués de Tablantes, en sus Anales de la Plaza de toros de Sevilla: donde relata que en los primeros días de diciembre de 1780, la Real Maestranza de Sevilla –que ya había realizado un importante donativo para la guerra algún tiempo antes– organizaba cuatro corridas de toros, con Pepe Illo y Pedro Romero de espadas, cuya recaudación se destinaría a ayudar a los rebeldes.

Cobra en este punto gran importancia el papel desempeñado en los territorios de las actuales Florida y Luisiana por el malagueño Bernardo de Gálvez, que en 1776 era gobernador de la Luisiana, bajo dominio español desde tres años antes, siendo el primero en este cargo el geógrafo sevillano Antonio de Ulloa. Bernardo favoreció las buenas relaciones con los colonos franceses hasta el punto de casarse con una criolla de esta nacionalidad, Felicité de Saint Maxent.

Después de haber fortificado Nueva Orleáns para protegerla de los ingleses, dejó libre paso por el territorio a los hombres de Jorge Washington y, en 1779, cuando España declaró formalmente la guerra a Inglaterra, tomó los fuertes de Manchac y de Baton Rouge a los ingleses, liberando la cuenca baja del río Mississipi.

A partir de ahí, los ejércitos español, francés y el de los propios insurgentes actuaron con una estrategia común y Bernardo de Gálvez participaría en la toma de Mobila y, sobre todo, en la de Panzacola (Pensacola) que atacaron en 1781 internando su bergantín Galveztown, contra el parecer del jefe de la flota, por el lugar de su bahía en el que la furia del agua impedía teóricamente la ofensiva. Poco después, tras la de Yorktown, los ingleses reconocían la soberanía de las colonias y Bernardo de Gálvez cabalgó junto a George Washington en el desfile de la victoria. Así lo recuerda aún una estatua ecuestre en la capital de los Estados Unidos. A su vuelta a España, Carlos III le otorgó el privilegio de que en su escudo luciera un navío bajo el lema de “Yo solo”.

Sus restos mortales fueron exhumados de la iglesia mexicana en la que reposaban, y se trasladaron al Panteón de Marinos Ilustres en San Fernando (Cádiz), aunque nadie se acuerda de ellos cada 4 de julio…

Escribió Saramago que hay que recuperar, mantener y transmitir la memoria histórica, porque se empieza por el olvido y se termina en la indiferencia.

©2016-paginasarabes®

Religión, selección natural y EEUU

teoria_evolutiva

El 19 de abril próximo será el 134 aniversario de la muerte de Darwin. Después de este casi siglo y medio, la evolución por selección natural sigue siendo objeto de muchas resistencias entre gran parte de la población del Estado más poderoso del mundo. La religión es la explicación fundamental de este hecho. Uno de los máximos especialistas en especiación, Gerry Coyne, escribió sin ñoñerías académicas que “la selección natural es revolucionaria y es inquietante por el mismo motivo: explica el diseño aparente de la naturaleza mediante un proceso puramente materialista que no requiere de fuerzas naturales de creación o que guíen el proceso.” Este es el principal motivo por el cual grupos religiosos cristianos se oponen a su enseñanza en las escuelas de EEUU. La historia de este larguísimo proceso, que aún no ha acabado, es a la vez terrorífica y cómica en múltiples aspectos. Pero en cualquier caso no debería desconocerse. Argumentan varias iglesias-secta cristianas (en puridad no hay diferencia substancial cognitiva entre religión establecida y secta religiosa) que deben enseñarse “otras opiniones”. Eso significa a efectos prácticos tener que enseñar el “diseño inteligente” en las escuelas al lado de la evolución por selección natural[1]. Una de las derrotas legales más grandes que sufrieron los partidarios del diseño inteligente, ni mucho menos definitiva, fue la sentencia emitida el 20 de diciembre de 2005 por el juez federal de Estados Unidos, John E. Jones III, por la que se declaraba inconstitucional la intención de un consejo escolar de Dover (Pennsylvania) de que los alumnos de noveno curso de una escuela pública de secundaria estudiasen en la clase de biología el diseño inteligente junto a la teoría evolucionista por selección natural de Darwin. El juez John E. Jones III escribía en esta sentencia: “el hecho de que una teoría científica no pueda dar aún una explicación sobre todos los detalles no debería servir como un pretexto para dar alas, en la clase de ciencias, a una hipótesis alternativa no verificable cimentada en la religión, o para tergiversar las proposiciones científicas bien establecidas.”

Esta batalla permanente contra la evolución por selección natural de los muy influyentes cristianos fundamentalistas de EEUU, es a buen seguro uno de los grandes factores que explican los siguientes resultados de opinión. Gallup viene realizando unas encuestas desde 1982 en EEUU sobre la evolución, el creacionismo y el diseño inteligente. La última hasta ahora publicada es la del año 2014. Las anteriores fueron, además del mencionado año 1982, las de 1993, 1997, 1999, 2001, 2004, 2006, 2007, 2008, 2010 y 2012. Las preguntas siempre son exactamente las mismas:

“¿Cuál de las siguientes afirmaciones está más cerca de su opinión sobre el origen y desarrollo de los seres humanos?

1) Los seres humanos se han desarrollado a lo largo de millones de años a partir de formas de vida menos avanzadas, pero Dios guió ese proceso.

2) Los seres humanos se han desarrollado a lo largo de millones de años a partir de formas de vida menos avanzadas, pero Dios no tomó parte en ese proceso.

3) Dios creó a los seres humanos en una forma muy similar a la actual en algún momento durante los aproximadamente últimos 10.000 años.”

Los resultados pueden visualizarse muy rápidamente mediante este gráfico:

grafica_012

Después de estas ya numerosas encuestas que abarcan un período muy considerable de 32 años, es constatable, aunque hay variaciones menores, la permanencia de los resultados. A la primera pregunta contestaron afirmativamente desde un máximo del 40% (año 1999) a un mínimo del 31% (la última de 2014). A la segunda pregunta respondieron afirmativamente desde un máximo del 19% (la última de 2014) a un mínimo del 9% (años 1982 y 1999). A la tercera pregunta respondieron afirmativamente desde un máximo del 47% (años 1993 y 1999) a un mínimo del 40% (año 2010). Para la última encuesta publicada de mayo de 2014, los resultados son, respectivamente: 31%, 19% y 42%. Estos resultados suponen que solamente un 19% responde que sí a “los seres humanos se han desarrollado a lo largo de millones de años a partir de formas de vida menos avanzadas, pero Dios no tomó parte en ese proceso”, y que un 42% cree que “Dios creó a los seres humanos en una forma muy similar a la actual en algún momento durante los aproximadamente últimos 10.000 años”. Si la Tierra tiene, como es sabido, unos 4.600 millones de años, creer que nuestro planeta tiene solamente cerca de 10.000 representa un error de proporciones gigantescas. De una magnitud equivalente a creer que América del Norte tiene un ancho de menos de 10 centímetros, como ha puesto de ejemplo más de una vez Richard Dawkins. Al 42% mencionado hay que sumarle el 31% que opina que “Dios ha guiado” el proceso de evolución. Un contundente 73% contra un pequeño 19%. Una proporción de casi 4 a 1. El 8% que “no sabe, no contesta” ante una pregunta de este tipo uno está tentado a añadirlo al 73%, pero técnicamente no puedo hacerlo y por la tanto permanece el 73% de la población con creencias sobrenaturales frente al 19% de personas que admiten la selección natural para explicar nuestra evolución como especie.

La batalla en EEUU contra la evolución por selección natural continúa. Y algunos precandidatos a las próximas elecciones presidenciales, de ganarlas, auguran un futuro negro a la enseñanza de la selección natural, aunque, bien es verdad, esta consecuencia sea una de las menores ante las barbaridades que se desatarían si ganase según quien. Barbaridades más monstruosas aún de las que ya nos tiene acostumbrados EEUU.

[1]  Desarrollo más este punto en «La teoría de la evolución por selección natural o la supervivencia no aleatoria de variantes aleatorias», Sin Permiso, nº 8, 2011, pp. 197-206.

Por Daniel Raventós
Con información de : Attac

©2016-paginasarabes®

Mikhail Naime en el corazón del pueblo árabe

Nassib Arida_Gibran Jalil Gibran_Abdelmassih Haddad_Mikhail Naime
Los grandes hombres en Nueva York, 1920: Nassib Arida, Gibran Jalil Gibran, Abdelmassih Haddad y Mikhail Naime

En la vasta historia de la literatura árabe existen dos libros que sobresalen por su modesto tamaño y su inmensa sabiduría. El Profeta, de Gibran Khalil, y El libro de Mirdad, de Mikhail Naime.

En la historia moderna de cada literatura ha habido escritores a los que les toca familiarizar a su literatura con las ideas más progresistas de la cultura humana. Estos artistas innovadores aparecen en momentos cruciales en la historia de su sociedad, en tiempos de gran cambio histórico, para crear un estilo único que rejuvenece a su civilización para luego convertirse en referencia universal. Así es como el nombre de Mikhail Naime ha sido y es reconocido en el corazón del pueblo árabe.

A principios del siglo XX, los árabes comenzaban a estar conscientes de su atraso literario, de la necesidad de cambiar su estilo para expresar su vida moderna. En ese mismo período, pero en Estados Unidos, un grupo de jóvenes libaneses y sirios comenzaron a cambiar el panorama de la literatura árabe. Como si estuvieran tratando de comerse el tiempo, rápidamente, esta generación de escritores árabes asimiló las virtudes de la literatura mundial, la ilustración, el sentimentalismo, el romanticismo y fundó su propio estilo, llamado literatura Mahjar.

La luz más brillante de este movimiento literario ha sido y será siempre Khalil Gibran. Pero fue Mikhail Naime, su confidente y mejor amigo, quien le dio dirección a esa hermosa luz y, así, a la literatura que esa generación forjó.

Filósofo, académico, políglota, soldado, dramaturgo, poeta, ensayista y orador, Naime representa el renacimiento de la literatura árabe en las letras modernas. Nació en el otoño de 1889 en las faldas del Monte Sannin, en Baskinta, Líbano, un poblado agrícola de 2 mil personas donde la familia de Mikhail dependía de un pequeño pedazo de tierra. La pobreza en la región provocó que miles de libaneses emigraran en busca de trabajo a todas partes del mundo. Mikhail tenía solamente diez meses de edad cuando su padre se unió al éxodo. Por ello, la madre de Mikhail jugó un papel importante en el desarrollo del futuro autor. Ella se encargó de que el pequeño Mikhail fuera educado en una escuela primaria que constaba de sólo dos aulas, para después entrar a la prestigiosa Escuela Ortodoxa de Rusia, construida en Baskinta. Como consecuencia de ser un alumno excepcional, Naime fue enviado a Nazaret a la Sociedad Imperial Ruso-Palestina. Este recinto lo expuso a cursos de literatura árabe y rusa, materias que nutrieron su naciente interés en la poesía y la prosa. Naime egresó como uno de los alumnos ejemplares de su generación y ganó una beca en 1906 al Seminario Ortodoxo de Rusia en Poltava, Ucrania.

En las aulas de Poltava, Naime perpetuó el mismo entusiasmo académico que le dio fama en Nazaret. El arte, la música y la literatura Rusa movían sus impulsos creativos, y el activismo social y político que Naime vio en Rusia lo volvieron consciente de los problemas de la civilización occidental.

El período de madurez social y literaria de Mikhail estaría siempre atado a Rusia y su cultura. En sus memorias Naime escribe que, durante su tiempo en el Seminario, un mundo nuevo se abría frente a sus ojos. Leía vorazmente. Difícilmente había un autor, poeta o filósofo ruso al que Mikhail no estudiara exhaustivamente.

El estancamiento de la literatura árabe en compa-ración con la rusa y la distancia entre ella y la vida de la gente se volvió evidente para Mikhail, quien escribió: “La pobreza de nuestra literatura y la ineptitud de sus escritores, quienes se interesan solamente en fenómenos exteriores del alma humana, se volvieron cada vez más claros ante mis ojos.” Si antes de este tiempo Naime había envidiado a algunos de los autores y poetas árabes y trataba de imitarlos, ahora, después de los rusos, Naime quedó destinado a cambiar el rumbo de la literatura árabe.

La vida espiritual de Naime creció introspectivamente y, contrario a un seminarista religioso, sus lecturas de Tolstoi y Gorki lo llevaron a personalizar su fe. Esta introspección y descubrimiento interno lo motivaron a encontrarse con una mujer rusa tristemente infeliz en su matrimonio. Mikhail extendió esta relación hasta la conclusión de sus estudios en Ucrania y la mujer pudo entonces regresar a su marido y a su tristeza.

Mikhail no solamente descubrió las virtudes ilimitadas de la literatura, también conoció el espíritu vital de una vida social y políticamente activa. Fue en Rusia donde por primera vez consideró dedicar su vida a la literatura. Su primer poema publicado fue “El río congelado”, en el cual se refiere a Rusia como un río de tórrida corriente que aparenta inmovilidad por el hielo que lo cubre. Su habilidad para esconder profundos y filosos pensamientos en imágenes y palabras delicadas, provocaron la admiración de maestros y compañeros.

De hecho, en su último año en el Seminario los estudiantes se manifestaron en contra de la opresión a sus libertades. Naime fue elegido como el vocero de su causa. Por participar en demostraciones estudiantiles, las autoridades del Seminario decidieron expulsarlo y tuvo que prepararse para sus exámenes finales sin el apoyo de los maestros. En verano 1911, Naime presentó sus exámenes, obtuvo su diploma y regresó a Baskinta.

Una vez en Líbano, solicitó su ingreso a programas religiosos para continuar su educación. Coincidió que su hermano mayor, Adib, quien vivía en Walla Walla, Washington, visitaba en la misma fecha a su madre. Su hermano habló de las bondades de Estados Unidos. Por curiosidad, y para calmar los ánimos de su hermanos, Mikhail solicitó entrar a un postgrado en la Universidad de Washington.

En el otoño de 1911, Mihkail fue aceptado en la universidad y viajó con su hermano a Estados Unidos. Tuvo que aprender inglés en dos meses para poder entender sus cursos de Derecho y Arte literaria. Aunque Estados Unidos no lo entusiasmaba, Mihkail fue uno de los mejores estudiantes de la universidad en su primer año. Para su segundo año pensaba regresar a Líbano, pero fue entonces cuando recibió el primer volumen de al-Funun, una publicación de literatura árabe editada en Nueva York por Nassib Arida. Su contenido era revolucionario e iba de acuerdo con los ideales de Naime. La publicación señalaba una radical distancia del monorrítmico y monométrico estilo árabe de la época. El primer poema de ese volumen estaba firmado por Khalil Gibran.

Naime no perdió tiempo en unirse al movimiento literario árabe que surgía en Nueva York. Desde Washington, mientras estudiaba, envió numerosos artículos de crítica literaria en los que lamentaba la debilidad de la literatura y cultura árabes, en su opinión, los autores de ese momento se apoyaban en los laureles del glorioso pasado literario árabe y se dedicaban a producir trabajos derivativos, nada original. En sus críticas, Naime apuntaba a un rayo de luz entre la oscuridad árabe, que significaba el amanecer de un nuevo sol literario para el mundo árabe; ese rayo era Khalil Gibran.

Conforme empezó a soltar la pluma, Naime se aventuró a formatos literarios más creativos. Sus primeros cuentos eran una combinación ruso-estadunidense que exploraba los temas políticos y sociales de una manera directa, pero con la tradición espiritual de los textos árabes. Sus cuentos tocaban temas como el suicidio, matrimonios forzados, obediencia a las tradiciones, la moral del amor o el infanticidio, siempre con la intención de elevar el espíritu humano.

En 1915, Naime viajó a Nueva York y, junto con Khalil Gibran, fundó la primera asociación de escritores árabes. Al año siguiente, a pesar de los argumentos de Khalil Gibran, Naime dejó a un lado su interés literario y se unió a las Fuerzas Expedicionarias Estadunidenses que lucharon en Francia e Italia durante la primera guerra mundial.

Dejando la pluma por el gatillo, Naime fue testigo de la bajeza de la humanidad. Al conocer con sus propios ojos lo atroz que puede ser el ser humano cuando se le pide lo peor de sí, Naime se convenció de dedicar su vida, cuando terminara la guerra, a pedir del ser humano lo mejor.

De regreso a Nueva York continuó su vocación literaria, pero ya no sólo por el afán de crear. La literatura que él haría tenía un propósito. En abril de 1920, Gibran y algunos amigos escritores árabes formaron la Asociación de la Pluma, al-Rabitah al-Qalamiyyah. El grupo estaba conformado por Nassib Arida, Rashid Ayoub, Wadi Bahout, William Catzeflis, Kahlil Gibran, Abdul Massih Haddad, Nudra Haddad, Elia Abu Madi, Mikhail Naime y Ameen Rihani. Todos coincidieron en que Gibran Khalil, por su talento y fama, debía ser el presidente de la asociación, y también coincidieron en que Mikhail Naime, con su visión y experiencia, debía ser el secretario. Naime fue, entonces, quien escribió los estatutos de la asociación, y así dio dirección a la literatura creada por estos talentosos poetas.

La literatura de la asociación debería ser, escribió Naime, una enfocada en el Hombre más que en el lenguaje, en el Humano más que en las leyes que lo rigen, en el Espíritu más que en la palabra. Las metas de la asociación fueron entonces tanto literarias como políticas, desplegando en cada letra un ferviente humanismo cuyo centro era la liberación a través del espíritu. Los escritos de al-Rabitah eran ávidamente leídos en el mundo árabe, y la literatura de esa civilización empezó a romper con su rígida tradición.

Esta generación de artistas árabes, conocidos como poetas Mahjar, llevó a la literatura arábiga de su edad clásica a la era moderna. Y los que levantaron más peso fueron Gibran y Naime, inseparables amigos.

Fue a Naime a quien Gibran, en el apogeo de su fama, abría y confesaba su corazón y sus secretos íntimos. Cuando Gibran terminó El Profeta, tomó el manuscrito, lo puso en su portafolio y fue a la casa de Naime para que éste lo leyera y opinara. Naime no tuvo palabras.

“Es un librito extraño, Misha”, le dijo Gibran a Naime.

“¿Tú lo escribiste?”, preguntó Naime a un todavía desconocido Gibran.

“Misha, el libro me escribió a mí”, respondió Gibran.

En 1928, Gibran, ya el poeta famoso que conocemos, cayó enfermo. Muchas personas lo visitaban, pero cuando Gibran sintió que estaba en sus últimas, el único hombre que pidió que estuviera cerca de él fue su amigo Mihkail Naime. Hasta que Gibran soltó su último respiro, Mikhail estuvo ahí, a su lado.

Sin Gibran pocas cosas parecían tener sentido. La Asociación de al-Rabitah se desintegró y aunque Naime continuó viviendo en Nueva York, adquiriendo fama y reconocimiento, para él la ciudad era gris y desolada sin el rayo de luz que la iluminaba, sin Gibran.

En 1932, en el apogeo de su fama, Naime decidió regresar a su pueblo natal, Baskinta, donde, en la soledad de la montaña, escribió El libro de Mirdad.

Naime siempre sostuvo la profunda convicción de que el mundo interior del humano, sus emociones, pensamientos, su estructura social y su maestría sobre las fuerzas de la naturaleza, son campos fértiles para la literatura.

Al escribir El libro de Mirdad con inmensa energía y paciencia, Naime ejemplifica la singularidad y la riqueza de la literatura árabe moderna: su humanismo, su constante búsqueda por la verdad, su pureza moral y la justicia.

Este librito extraño, como tal vez pudo decirle Naime a Gibran si hubieran compartido el mismo aire en 1932, contiene todas las ideas que movieron la vida de su autor. La vida de un escritor, sus viajes por las civilizaciones del mundo, sus sacrificios, su experiencia con los extremos del ser humano, lo predisponen a un gran círculo de ideas en el cual es difícil encontrar el centro. Pocas veces un escritor encuentra las palabras para describir tan profunda y concisamente las enseñanzas que circulan en una vida. Aún más raro, que todas esas palabras quepan en un libro de estas dimensiones.

El libro de Mirdad es la historia de una vida. El libro de Mirdad es la historia de todas las vidas .

Por Alexander Naime S. Henkel
Con información de:La Jornada

©2015-paginasarabes®

Ataques islamófobos en EEUU a su mayor nivel desde 2009

islamofobia_eua

Según la Agencia de Noticias de Ahlul Bait (ABNA) – El Consejo de Relaciones Islámicas-Estadunidenses (CAIR) indicó en un comunicado que los ataques islamofóbicos se han disparado en especial tras los atentados de noviembre en París, Francia, y de hace unas semanas en San Bernardino, California.

Según esta organización sin fines de lucro, ha habido un total de 71 ataques contra mezquitas o centros culturales y religiosos asociados al Islam en Estados Unidos en lo que va de 2015, 29 de los cuales ocurrieron tras los atentados de París y 15 tras la masacre de San Bernardino.

CAIR atribuyó esta situación a un alza en la retórica antimusulmana por parte de políticos republicanos, y señaló en especial el discurso xenofóbico del aspirante presidencial republicano Donald Trump, quien propuso prohibir temporalmente el ingreso de musulmanes a Estados Unidos.

Asimismo, CAIR condenó el llamado del aspirante presidencial republicano Ben Carson para que en Estados Unidos no se permitiera a un musulmán ser presidente.

El vocero de CAIR, Ibrahim Hooper, expresó que los miembros de muchas organizaciones musulmanas, además de la que representa, han sufrido en el último mes un incremento en las amenazas de muerte, así como el envío de paquetes sospechosos que han obligado a realizar desalojos.

Por su parte, Sayyid Ali, representante del Congreso Musulmán en Estados Unidos, una organización sin fines de lucro que promueve el islam, apuntó que los discursos de odio que buscan instigar temor en los estadunidenses son contrarios a los valores esenciales del país.

“Me entristecen estos discurso porque son contrarios a los fundadores de este país, que defendieron la libertad y la igualdad, y los derechos humanos para todos. Estados Unidos representa libertad y tolerancia”, aseveró.

En entrevista con Notimex, Ali señaló que todos en su comunidad saben que deben denunciar y condenar el terrorismo, cualquiera que sea su manifestación, pero que eso no los ha eximido de ser víctimas de acoso y ataques.

“Muchos de mis conocidos han sufrido cada vez más acoso en las últimas semanas, actos islamofóbicos, de discriminación y de odio tras los incidentes de París, pese a que a nosotros también nos entristecieron mucho esas agresiones”, dijo Ali, en referencia a los atentados perpetrados por el Estado Islámico del 13 de noviembre pasado, que dejaron 130 muertos.

Con información de: ABNA

©2015-paginasarabes®