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¿En qué creen los musulmanes? – Parte 4

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Musulmanes: nuestra creencia

Creemos en la realidad de todo cuanto afirmó Allâh, el Altísimo, sobre sí mismo y en lo que dijo el Profeta, (Sal-la Allahu ‘aleihi wa sal-lam, “Que la paz y las bendiciones de Allâh sean con él”).

Sobre Él: Sus nombres y atributos. Pero, sin embargo, somos inocentes de dos desvíos: El antropomorfismo que afirma ya sea con el pensamiento o mediante las palabras que los atributos de Allâh, el Altísimo, son semejantes a los atributos de los seres creados. Y el atribuirle una forma a los atributos de Allâh, el Altísimo, afirmando con el pensamiento o la palabra: Los atributos de Allâh, el Altísimo, son de tal o cual forma.

Negamos todo lo que Allâh, el Altísimo, negó sobre si mismo y lo que negó el Profeta, (Sal-la Allahu ‘aleihi wa sal-lam, “Que la paz y las bendiciones de Allâh sean con él”), sobre Él, ya que al negarlo afirmamos la perfección contraria a lo negado. Así como también callamos sobre todo aquello que Allâh, el Altísimo, y su Profeta,(Sal-la Allahu ‘aleihi wa sal-lam, “Que la paz y las bendiciones de Allâh sean con él”),  han guardado silencio.


Consideramos que esta senda es una obligación inexpugnable porque todo cuanto afirmó o negó Allâh, el Altísimo, sobre si mismo es información verídica revelada y Él es quien mejor se conoce a sí mismo. Es el más elocuente y el más veraz en sus palabras. Mientras que los seres creados no pueden comprenderlo en su esencia y realidad.

Todo cuanto nuestro Profeta,(Sal-la Allahu ‘aleihi wa sal-lam, “Que la paz y las bendiciones de Allâh sean con él”),  afirmó o negó sobre Allâh, el Altísimo, es información verídica. Es quien mejor conoce y puede describir a su Señor porque fue la persona más elocuente y veraz.

En las palabras de Allâh, el Altísimo, y su Profeta,(Sal-la Allahu ‘aleihi wa sal-lam, “Que la paz y las bendiciones de Allâh sean con él”),  encontramos la perfección del conocimiento y la veracidad, por lo que carece de argumento quien las rechaza o duda en aceptarlas.

Por el Sheij Muhammad ibn Salih Al-Uzaimin

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¿En qué creen los musulmanes? – Parte 3

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Musulmanes: nuestra creencia

Creemos que Allâh, el Altísimo, ama a sus amigos cercanos y que ellos lo aman.

    • Di: Si verdaderamente amáis a Allâh ¡Seguidme! Y Allâh os amará (3:31)
    • Allâh les suplantará por otros a quienes amará y ellos Le amarán (5:54)
    • Allâh ama a los perseverantes (3:146)
    • Sed justos, pues Allâh ama a quienes establecen la justicia (49:9)
    • …y haced el bien; ciertamente Allâh ama a los benefactores (2:195)

Creemos que Allâh, el Altísimo, se complace de las obras y los dichos que ha legislado y que detesta cuanto ha prohibido.

    • Si no creéis, sabed que Allâh prescinde de vosotros [y ello no Le perjudica en nada], y que no Le agrada la incredulidad de Sus siervos; y si sois agradecidos [creyendo en Su unicidad], Le complacerá (39:7)
    • Si [los hipócritas], hubieran querido realmente combatir se habrían preparado para tal fin, pero Allâh no quiso que salieran [con vosotros], y les infundió desgano y se les dijo: Permaneced con quienes se quedan [por estar verdaderamente eximidos] (9:46)

Creemos que Allâh, el Altísimo, se complace de los creyentes que obran rectamente:

    • Allâh se complacerá con ellos [por sus obras], y ellos lo estarán con Él [por Su recompensa]. Ésta [hermosa recompensa], será para quienes teman a su Señor [y se aparten de los pecados] (98:8)

Creemos en que Allâh, el Altísimo, se enoja con quienes merecen su ira por su incredulidad u otras obras.

    • …los que pensaban que Allâh no haría prevalecer Su religión, les castigará y ellos serán los perdedores. Ciertamente la ira de Allâh recayó sobre ellos y los maldijo (48:6)
    • …pero quienes se complazcan con la incredulidad, incurrirán en la ira de Allâh… (16:106)

Creemos que Allâh, el Altísimo, posee un rostro que describió como:

    • Sólo el majestuoso y noble rostro de tu Señor perdurará por siempre (55:27)

Creemos que Allâh, el Altísimo, tiene dos manos grandiosas.

    • Sus ambas manos están abiertas y sustentan como Él quiere… (5:64)
    • [Los idólatras] No han valorado a Allâh en Su verdadera magnitud. El Día de la Resurrección contendrá toda la Tierra en Su puño y los cielos estarán plegados en Su diestra. ¡Glorificado y enaltecido sea Allâh! Él está por encima de lo que Le atribuyen (39:67)

Creemos que Allâh, el Altísimo, tiene dos ojos reales, ya que ha dicho:

    • Construye el arca bajo la observancia de mis ojos y según Nuestra orden (11:37)

y el Profeta (Sal-la Allahu ‘aleihi wa sal-lam, “Que la paz y las bendiciones de Allâh sean con él”), dijo: “Su velo es de luz, si lo descubriera, los haces de luz de su rostro quemarían hasta donde alcanza su vista”.

Es consenso de quienes siguen la tradición profética que los ojos son dos, ya que el Profeta (Sal-la Allahu ‘aleihi wa sal-lam, “Que la paz y las bendiciones de Allâh sean con él”), dijo también: “El falso Mesías es tuerto pero vuestro Señor no es tuerto”.


Creemos que Allâh, el Altísimo:

    • No puede ser visto [en esta vida], pero Él sí puede ver [a Sus siervos]; y Él es Sutil y está informado de cuánto hacéis (6:103)

Creemos que los creyentes contemplarán a su Señor el Día del Juicio Final.

    • Ese día, habrá rostros resplandecientes contemplando a su Señor (75:22-23)

Creemos que Allâh, el Altísimo, no tiene quien pueda asemejársele, debido a la perfección de sus atributos:

    • No hay nada ni nadie semejante a Allâh y Él es Omnioyente, Omnividente (42:11)

Creemos que:

    • ¡Allâh! No existe nada ni nadie con derecho a ser adorado excepto Él, Viviente, se basta a Sí mismo y se ocupa de toda la creación. No Lo toma somnolencia ni sueño. Suyo es cuanto hay en los cielos y la Tierra. ¿Quién podrá interceder ante Él sino con Su anuencia? Conoce el pasado y el futuro; y nadie abarca de Su conocimiento salvo lo que Él quiere. Su Trono se extiende en los cielos y en la Tierra y la custodia de ambos no Le agobia. Y Él es Sublime, Grandioso (2:255)

Debido a la perfección de su Vida y su Eternidad.

Creemos que no es injusto con nadie, debido a su completa y divina justicia. Y que no está distraído ni ignora lo que hacen sus seres creados, debido a su completo conocimiento de todo.

Creemos que nada le es imposible, ni en los cielos, ni en la Tierra, debido a su perfecto conocimiento y a su infinito poder:

    • Ciertamente cuando decide decretar algo dice: ¡Sé! y es (36:82)

Nada lo agota porque posee absoluto poder:

    • Creamos los cielos y la Tierra y todo cuanto existe entre ellos en seis días y no Nos agotamos en lo más mínimo (50:38)

Por el Sheij Muhammad ibn Salih Al-Uzaimin

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¿En qué creen los musulmanes? – Parte 2

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Musulmanes: nuestra creencia

Creemos que:

    • No existe criatura en la Tierra sin que sea Allâh Quien la sustenta; Él conoce su morada y por donde transita, todo está registrado en un Libro evidente [la Tabla Protegida]. (11:6)

Creemos que:

    • Él posee las llaves de lo oculto y nadie más que Él las conoce. Sabe lo que hay en la tierra y en el mar. No hay hoja que caiga que Él no lo sepa, ni grano en el seno de la tierra o algo que esté verde o seco sin que se encuentre registrado en un libro evidente. (6:59)

Creemos que:

    • Sólo Allâh sabe cuándo llegará la hora [el Día del Juicio], cuándo hará descender la lluvia y qué hay en los vientres maternos; y nadie sabe qué le deparará el día siguiente ni en qué tierra ha de morir. Ciertamente Allâh es Omnisciente y está bien informado de lo que hacéis. (31:34)

Creemos que Allâh, el Altísimo, habla con el significado que desea, cuando lo desea de la manera que lo desea:

    • Y sabe que ciertamente Allâh habló con Moisés directamente. (4:164)
    • Y cuando Moisés acudió al encuentro y su Señor le habló… (7:143)
    • Le llamamos desde la ladera derecha del monte e hicimos que se aproximara para hablarle en forma confidencial. (19:52)

Creemos que:

    • Si el mar fuese tinta para escribir las Palabras de mi Señor, se agotaría antes de que se agotaran las Palabras de mi Señor. (18:109)
    • Si todos los árboles que hay sobre la Tierra se convirtieran en cálamos y el mar junto con otros siete mares en tinta no bastarían para escribir las Palabras de Allâh. Ciertamente Allâh es Poderoso, Sabio. (31:27)

Creemos que sus palabras son las más perfectas, verídicas en su información, justas en su juicio y elocuentes en su lingüística.

Dijo el Altísimo:

    • La Palabra de tu Señor [el Corán] es completamente cierta y justa. (6:115)
    • ¿Y quién tiene palabras más veraces que Allâh?. (4:87)

Creemos que el Sagrado Corán es la palabra de Allâh, el Altísimo. Verdaderamente habló con él y se lo entregó al ángel Gabriel, quien lo descendió al corazón del Profeta Muhammad (Sal-la Allahu ‘aleihi wa sal-lam, “Que la paz y las bendiciones de Allâh sean con él”).

    • El Espíritu Santo [el Ángel Gabriel], lo ha revelado [por orden] de tu Señor con la Verdad (16:102)
    • Este Corán es una revelación del Señor del Universo. El Espíritu Leal [el Ángel Gabriel], descendió con él y lo grabó en tu corazón [¡Oh, Muhammad!] para que seas uno de los Mensajeros [y adviertas con él a los hombres].Es una revelación en árabe puro. (26:192-195)

Creemos que Allâh, el Altísimo, se encuentra sobre su creación en su esencia y realidad así como en sus atributos, porque ha dicho:

    • Y Él es Sublime, Grandioso. (2:255)
    • Él tiene total dominio sobre Sus siervos, está sobre ellos. Él es Sabio y está informado de lo que hacéis. (6:18)

Creemos que:

    • Ciertamente vuestro Señor es Allâh. Creó los cielos y la Tierra en seis días y luego se estableció sobre el Trono. Él es Quien decide todos los asuntos. (10:3)

Se ha establecido sobre su Trono, elevándose sobre él en su esencia de una manera acorde a su divinidad y grandeza, y nadie, salvo Él, conoce el cómo.

Creemos que Allâh, el Altísimo, se encuentra junto a su creación, a pesar de estar establecido sobre su trono.


Conoce perfectamente lo que sucede a sus seres creados, escucha sus voces y ve sus obras, destina sus vidas, sustenta a los pobres, enriquece a quien quiere y empobrece a quien quiere, ennoblece a quien quiere y humilla a quien quiere. En su mano descansa el bien y es sobre toda cosa poderoso. Se encuentra junto a su creación realmente a pesar de estar establecido sobre su Trono.

    • No hay nada ni nadie semejante a Allâh y Él es Omnioyente, Omnividente. (42:11)

No afirmamos como lo hacen algunas sectas que Él se encuentra en la Tierra y consideramos que quien hace semejante afirmación deviene incrédulo o desviado porque ha descrito a Allâh con atributos que no son acordes a su divinidad.

Creemos, como nos informó su Profeta (Sal-la Allahu ‘aleihi wa sal-lam, “Que la paz y las bendiciones de Allâh sean con él”), que desciende al cielo más cercano a la tierra cada noche durante el último tercio y dice: “¿Quién me ruega para que pueda concederle, quién me suplica para que pueda complacerlo, quién me pide perdón para que pueda perdonarlo?”.

Creemos que Allâh, glorificado y exaltado sea, vendrá el día del Juicio Final para juzgar entre sus criaturas.

    • Pero ella no durará para siempre [y deberéis rendir cuenta el Día del Juicio], cuando la Tierra sea reducida a polvo y llegue tu Señor y se presenten los Ángeles en filas y el Infierno sea expuesto. Ese día el hombre recordará [sus obras], pero de nada le servirá. (89:21-23)

Creemos que:

    • Él hace lo que Le place. (85:16)

Creemos que su voluntad es de dos clases:

Cósmica: Que sucede aunque no sea aquello que ama, y es descrita también como su deseo.

    • Y si Allâh no hubiera deseado, no hubiesen combatido entre ellos. (2:253)
    • …si Allâh desea decretar para vosotros el desvío. Él es vuestro Señor. (11:34)

Legislativa: No necesariamente se concreta en todas las situaciones pero es todo aquello que Él ama. Como cuando dice:

    • Allâh ama absolveros. (4:27)

Creemos que su voluntad cósmica y legislativa es resultado de su sabiduría. En consecuencia, todo lo que decreta cósmica y legislativamente es sabio y su sabiduría existe, ya sea que alcancemos a conocerla o que nuestro intelecto lo ignore.

    • ¿Acaso no es Allâh el más justo de los jueces?. (95:8)
    • ¿Y quién mejor juez que Allâh para quienes están convencidos de su fe?. (5:50)

Por el Sheij Muhammad ibn Salih Al-Uzaimin

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Lo que olvida la sociedad estadounidense

musulmanes_estados_unidos

A lo largo del siglo XX se produjeron varias olas migratorias en Estados Unidos de las cuales la mayor se inició en 1965, durante el gobierno del presidente Lyndon B. Johnson, según explicó a BBC Mundo Ameena Jandali, directora de contenidos de ING.

«Gracias a las nuevas leyes de inmigración muchos musulmanes vinieron a Estados Unidos a estudiar y por eso hoy hay miles de musulmanes que son médicos, ingenieros y científicos», apuntó.

De acuerdo con un estudio del Pew Research Center realizado en el 2011, en Estados Unidos hay unos 2,75 millones de musulmanes (menos de 1% de la población), de los cuales 63% son inmigrantes.

Según las tendencias demográficas actuales, para el año 2050 los musulmanes representarán 2,1% de la población estadounidense, y desplazará al judaísmo como la segunda religión con más fieles en el país.

BBC Mundo indaga sobre cuál ha sido la contribución de los fieles del islam a lo que hoy es Estados Unidos.

Durante la guerra de independencia, varios musulmanes combatieron en el ejército continental que lideraba George Washington. Uno de ellos era Bampett Muhammad, quien formó parte del contingente aportado por el estado de Virginia entre 1775 y 1783.

Los historiadores también mencionan a Yusuf Ben Ali, quien aparece registrado con su nombre de esclavo Joseph Benhaley, un descendiente de árabes procedentes del norte de África que sirvió como ayudante del general Thomas Sumter en Carolina del Sur.

Casualmente, el primer país en reconocer la independencia de Estados Unidos fue un país de mayoría musulmana: Marruecos, en 1777.

Un año después, ambos países firmaron un tratado de amistad que es hoy el acuerdo bilateral más antiguo que tiene Estados Unidos.

El Einstein de la ingeniería estructural

Desde el punto de vista de la ingeniería, la construcción actual de Estados Unidos no sería la misma sin la contribución de un destacado musulmán: Fazlur Rahman Khan.

Este ingeniero estadounidense, nacido en Bangladesh, fue el que comenzó a aplicar el uso del «diseño tubular» para la construcción de los rascacielos.

Esta innovación permite a los edificios soportar mejor las presiones del viento y las sacudidas de los sismos, además de hacerlos más fuertes y eficientes al reducir el uso de materiales.

Este tipo de estructura se aplicó a inicios de 1970 en la construcción de la torre Willis en Chicago (originalmente llamada la torre Sears) que hasta hace pocos años era el edificio más alto de Estados Unidos.

Desde la década de 1960, la mayor parte de los edificios de más de 40 pisos en el mundo se construyen usando la innovación de Khan, quien fue considerado por la revista Newsweek como el «Einstein de la ingeniería estructural».

Avances en neurocirugía

El neurocirujano de origen paquistaní Ayub Ommaya desarrolló en 1963 una herramienta que aún salva vidas y alivia el dolor de muchos enfermos: un catéter intraventricular para tratamientos en el cerebro.

Este instrumento se usa para aspirar el fluido cerebroespinal o para dar quimioterapia directamente en los lugares donde se encuentran los tumores cerebrales.

Además de otras aportaciones científicas, fue promotor de la creación del Centro Nacional para la Prevención y Control de Lesiones.

Ahmed Zewail, es un científico egipcio-estadounidense, considerado como el «padre de la femtoquímica», una técnica que permite el estudio de reacciones en lapsos muy cortos de tiempo cuyo desarrollo ayuda a investigar procesos como el metabolismo de los seres vivos.

También es el inventor de un microscopio de electrones en 4D para la visualización directa de nanoestructuras.

Zewail ganó el premio Nobel de Química en 1999. Aunque nació y estudio su carrera en Egipto, ha pasado la mayor parte de su vida en Estados Unidos, donde en la actualidad es director del Centro de Biología Física del Instituto de Tecnología de California.

El deportista del siglo

El ex campeón estadounidense de boxeo en la categoría de los pesos pesados fue designado tanto por la revista Sports Illustrated como por la BBC como el «deportista del siglo».

Las glorias deportivas estadounidenses de fe islámica incluye a otros boxeadores como Myke Tyson, a grandes estrellas del baloncesto como Hakeem Olajuwon, Shaquille O’Neal y Kareem Abdul-Jabbar, ganadores del reconocimiento que otorga la NBA a los jugadores más valiosos.

 Música popular

Artistas de fe islámica como Ice Cube o el ganador del Grammy T-Pain son referencia en el mundo del hip-hop junto a muchos otros como Busta Rhymes o Rakim.

Sin embargo, hay un musulmán que dejó una clara huella en el conjunto de la industria musical estadounidense: Ahmet Ertegun, quien fue fundador y presidente de la disquera Atlantic Records.

Siendo un adolescente, Ertegun llegó procedente de su Turquía natal a Estados Unidos, donde su pasión el jazz le llevó a fundar la disquera en 1947.

Desde allí, impulsó la carrera de artistas como John Coltrane, Aretha Franklin o Ray Charles.

También fue director del Museo y del Salón de la Fama del Rock and Roll, al que él mismo ingresó en 1987.

En 1993, recibió un premio Grammy especial en reconocimiento de su trayectoria y en el año 2000 fue reconocido por la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos como una «leyenda viva».

Un legado de alcance mundial

De todas las contribuciones de fieles musulmanes a la construcción del Estados Unidos actual hay una está presente de forma cotidiana en la vida de miles de familias en ese país: el cono de helado.

Aunque éste fue patentado en Nueva York en 1903 por un emigrante italiano de nombre Italo Marchiony, según relata en su página web la International Dairy Foods Association, una creación similar fue introducida en la Feria Mundial de Saint Louis en 1904.

Allí Ernest A. Hamwi, un inmigrante musulmán procedente de Siria, vendía una suerte de galletas crujientes llamadas zalabis y se le ocurrió enrollarlas en forma de cono para dárselas a un vendedor de helados que estaba junto a él y que se había quedado sin platos para seguir vendiéndolos.

La idea fue un gran éxito y, desde entonces, el cono de helado se convirtió en una institución de la cultura popular estadounidense y una delicia para muchos en otras partes del mundo.

Andaluces en la Independencia de Norteamérica por Antonio Zoido

El periodista John Reed traspasaba en 1911 la frontera mexicana dispuesto a acompañar al ejército de Francisco Villa y contar sus peripecias en México insurgente. Ya en sus primeras notas consigna como si cambiara de continente: “veíanse sus casas cuadrangulares y, aquí y allá, la cúpula oriental de alguna vieja iglesia española”. No se daba cuenta de que ese mismo decorado era frecuente en su propio país, puesto que en más de dos millones de kilómetros cuadrados de los actuales Estados Unidos hubo presencia y colonización española durante siglos.

Si sumáramos los estados, condados, ciudades, pueblos y lugares que allí llevan nombres en castellano resultarían ser varios millares; como lo son también las muchas palabras castellanas incrustadas en el léxico habitual de muchos norteamericanos (rodeo, patio…). Del mismo modo, son numerosos los antropólogos que han estudiado las similitudes de la vestimenta y aperos de los vaqueros del Far West con las que desde España partieron para México. Y, sin embargo, en los Estados Unidos parece no existir una clara conciencia de esa influencia. Aunque parezca mentira, he encontrado que a la pregunta de por qué a la Alburquerque de Texas se la llama Duke City –la ciudad del Duque (de Alburquerque)– la respuesta de una chica fue que se debía al nombre del equipo local de baseball: “The Dukes”.

Sin embargo, resulta aun mucho más sorprendente que se desconozcan episodios y personajes en relación con el proceso de independencia de las colonias rebeldes de Inglaterra, y que ese desconocimiento sea compartido por norteamericanos y españoles al contrario de lo que sucede con la ayuda prestada por Francia. Sin duda, algo tiene que ver con esto el que ese período terminara en el país galo con la Revolución y en España con el Absolutismo de Fernando VII.

Pero lo cierto es que desde España se apoyó la lucha de los colonos por su independencia, y que Andalucía y los andaluces jugaron en ello un papel importante; al principio ayudando a Francia en su guerra con Inglaterra, o no interfiriendo en la estrategia de los rebeldes y, más tarde, –cuando los ingleses ocuparon territorios españoles– en lucha abierta y declarada.

La contienda tuvo en la propia España repercusiones, algunas de las cuales todavía perduran, como la torre inacabada de la Catedral de Málaga, cuyo presupuesto se envió a las colonias en lucha para que pudieran hacer frente a los daños ocasionados por un terremoto.

Otro de los hechos de particular trascendencia es el relatado por Ricardo de Rojas, Marqués de Tablantes, en sus Anales de la Plaza de toros de Sevilla: donde relata que en los primeros días de diciembre de 1780, la Real Maestranza de Sevilla –que ya había realizado un importante donativo para la guerra algún tiempo antes– organizaba cuatro corridas de toros, con Pepe Illo y Pedro Romero de espadas, cuya recaudación se destinaría a ayudar a los rebeldes.

Cobra en este punto gran importancia el papel desempeñado en los territorios de las actuales Florida y Luisiana por el malagueño Bernardo de Gálvez, que en 1776 era gobernador de la Luisiana, bajo dominio español desde tres años antes, siendo el primero en este cargo el geógrafo sevillano Antonio de Ulloa. Bernardo favoreció las buenas relaciones con los colonos franceses hasta el punto de casarse con una criolla de esta nacionalidad, Felicité de Saint Maxent.

Después de haber fortificado Nueva Orleáns para protegerla de los ingleses, dejó libre paso por el territorio a los hombres de Jorge Washington y, en 1779, cuando España declaró formalmente la guerra a Inglaterra, tomó los fuertes de Manchac y de Baton Rouge a los ingleses, liberando la cuenca baja del río Mississipi.

A partir de ahí, los ejércitos español, francés y el de los propios insurgentes actuaron con una estrategia común y Bernardo de Gálvez participaría en la toma de Mobila y, sobre todo, en la de Panzacola (Pensacola) que atacaron en 1781 internando su bergantín Galveztown, contra el parecer del jefe de la flota, por el lugar de su bahía en el que la furia del agua impedía teóricamente la ofensiva. Poco después, tras la de Yorktown, los ingleses reconocían la soberanía de las colonias y Bernardo de Gálvez cabalgó junto a George Washington en el desfile de la victoria. Así lo recuerda aún una estatua ecuestre en la capital de los Estados Unidos. A su vuelta a España, Carlos III le otorgó el privilegio de que en su escudo luciera un navío bajo el lema de “Yo solo”.

Sus restos mortales fueron exhumados de la iglesia mexicana en la que reposaban, y se trasladaron al Panteón de Marinos Ilustres en San Fernando (Cádiz), aunque nadie se acuerda de ellos cada 4 de julio…

Escribió Saramago que hay que recuperar, mantener y transmitir la memoria histórica, porque se empieza por el olvido y se termina en la indiferencia.

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