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La crisis de Ucrania es culpa de Occidente

La crisis de Ucrania es culpa de Occidente, según John Mearsheimer.

Tropas ucranianas –pro OTAN– abandonan la localidad de Starobesheve –en el oriente de Ucrania–, ayer, ante el éxito militar de las fuerzas pro rusas  Ap
Tropas ucranianas –pro OTAN– abandonan la localidad de Starobesheve –en el oriente de Ucrania–, ayer, ante el éxito militar de las fuerzas pro rusas ©Ap

Son tiempos de catarsis literarias en medio del declive relativo de Estados Unidos (EU) y de su orfandad de pensadores geoestratégicos. Quizá su desfalleciente política exterior unipolar sea reflejo de ello, al no saber ajustarse a la realidad tripolar jerárquicamente cupular del siglo XXI, acompañado por Rusia y China.

EU –país teleológica y ontológicamente unipolar– no sabe operar en la multipolaridad y ello provoca la inestabilidad global.

La mediocridad de la asesora de Seguridad Nacional de Obama, Susan Rice, de 49 años, es inagotable con su patético teorema del R2P (responsabilidad para proteger) en medio de atrocidades planetarias no pocas veces inducidas por las exacciones de Wa­shington que sirven de coartada para intervencionismos selectivos bajo el axioma de los derechos humanos asimétricos y correlacionados a los intereses geopolíticos de la Casa Blanca.

La excepcionalidad mesiá­ni­ca de EU, la nación indispensable, fue proferida por la clintoniana Madeleine Albright, de 77 años, más atenta a los negocios de Albright Stonebridge Group (http://goo.gl/FxUdnU), con Samuel Berger (ex asesor de seguridad nacional de Clinton) como puente pecuniario con el mayor banco de inversiones del planeta BlackRock/Blackstone y su asociado Evercore Partnership (http://goo.gl/nB3ag4 ).

Antes, otra Rice, Condy, asesora en seguridad nacional de Baby Bush, había expuesto su tropismo petrolero en representación de Chevron.

Zbigniew Brzezinski, asesor de Seguridad Nacional de Carter (86 años), después de haber aceptado que la unipolaridad de EU cesó de ser eterna ante el derrumbe de su sociedad tecnotrónica y trilateral, sepultada por las derrotas militares en Irak y Afganistán –que versa en su reciente libro (http://goo.gl/DQcsWa )–, sigue aferrado a su obsesiva rusopatía y su caduco esquema de despedazar a Rusia carcomiendo a Ucrania ( El gran tablero de ajedrez mundial, de hace 17 años).

Antes de la novata Susan Rice, Obama tuvo como asesores de Seguridad Nacional al general de Marina James Jones (70 años), que pasó desapercibido, y luego al abogado Thomas Donilon (59), quien fue miembro del comité directivo del Grupo Bilderberg (http://goo.gl/vkxCI), a mi juicio, muy abultado y en caída libre desde el desplome de la Comisión Trilateral (EU/Europa/Japón).

El kissingeriano Brent Scowcroft (89 años) –con fuertes lazos con Lockheed Martin y la Iglesia de los mormones– es una mala copia del original: operador burocrático de ideas ajenas cuya figura fue aplastada por dos gigantes hoy anacrónicos: por Kissinger y Brzezinski.

Hoy Scowcroft navega en la irrelevancia en el Aspen Strategy Group que copreside con Joseph Nye (http://goo.gl/WqPBMP ).

Kisssinger (91 años) –del grupo financierista israelí-estadunidense Rockefeller–, uno de sus últimos mohicanos enmohecidos, se suelta con voluminosos cuan repetitivos libros y hoy en el ocaso de su vida anda en búsqueda del Orden mundial (obra que sale el 9 de septiembre) perdido en los escombros del Tratado de Westfalia de hace 366 años.

Quedan pocos pensadores lúcidos en EU de la talla del académico John Mearsheimer (67 años), profesor de ciencias políticas en la Universidad de Chicago y uno de los grandes teóricos de las relaciones internacionales de la escuela del neorrealismo, quien tiene en su haber el best seller El lobby israelí y la política exterior de EU. Su más reciente libro expone por qué los líderes mienten: la verdad sobre las mentiras en política internacional.

En un extenso ensayo para la revista bimensual Foreign Affairs, del muy influyente Consejo de Relaciones Exteriores, Mearsheimer inculpa a Occidente de la crisis de Ucrania: “las alucinaciones liberales que provocaron a Putin (http://goo.gl/EFe6Ir )”.

Cita la entrevista premonitoria del genial diplomático estadunidense George Kennan de hace 16 años (http://goo.gl/jUusSJ) –quien implosionó conceptualmente a la URSS mediante su célebre política de contención (containment policy)–, donde fustigó la ratificación de la expansión de la OTAN por el Senado de EU: “Es el principio de una nueva guerra fría; los rusos reaccionarán gradualmente y en forma adversa. (…) Es un error trágico (¡supersic!). No existe razón para ello. Nadie estaba amenazando a nadie”.

Mearsheimer diagnostica que EU y los líderes europeos cometieron un error al tratar de convertir a Ucrania en un bastión occidental en las fronteras de Rusia. Expone la afrenta occidental del equipo de Clinton, refrendada por Baby Bush”, y el financiamiento de 5 mil millones de dólares desde 1991 por EU para convertir a Ucrania en un satélite estadunidense mediante la ingeniería social occidental, como confesó Victoria Nuland (http://goo.gl/KdxiM2) –esposa del neoconservador straussiano israelí-estadunidense Robert Kagan–, asistente en el Departamento de Estado para asuntos europeos y euroasiáticos.

A juicio de Mearsheimer, Occidente creó la crisis y no era difícil vislumbrar la reacción de Rusia después de su clara advertencia en Georgia en 2008: basta imaginar el ultraje estadunidense si China construye una alianza militar impresionante que intente incluir a Canadá y México (sic) en sus dos fronteras.

Después de todos los agravios perpetrados contra Rusia –desde el golpe contra el presidente Yanukovych, pasando por la participación de Victoria Nuland y el senador John McCain en las manifestaciones contra el gobierno depuesto, hasta el injerencismo flagrante del embajador estadunidense Geoffrey Pyatt, ya no se diga la intromisión del vicepresidente Joseph Biden y el director de la CIA John Brennan–, la imposición del fondomonetarista Arseniy Yatsenyuk como primer ministro, no le quedó más remedio a Putin que reaccionar: Putin juega rudo.

Mearsheimer respeta a Putin y, al contrario de su satanización por los multimedia anglosajones, es un estratega de primera clase que debe ser temido y respetado por cualquiera que lo desafíe en política exterior. Considera que hasta ahora la respuesta de Putin a los eventos ha sido defensiva, no ofensiva.

Para Mearsheimer lo ocurrido es geopolítica elemental: las grandes potencias siempre son sensibles a amenazas posibles cerca de su hogar y sugiere que EU y sus aliados europeos deben abandonar su plan para occidentalizar Ucrania y en su lugar tener como objetivo convertirlo en un amortiguamiento neutral.

Concluye que EU algún día necesitará la ayuda de Rusia para contener el ascenso de China. La presente política de EU solamente empuja más cerca a Moscú y a Pekín. La presente política de EU y sus aliados europeos exacerbará las hostilidades con Rusia y devastará a Ucrania en el proceso en el que todos saldrán perdedores.

Otra opción es crear una Ucrania próspera, pero neutral que no amenace a Rusia y que permita a Occidente reparar sus relaciones con Moscú y así todos ganan.

Mientras en Occidente “se consagran a discutir bizantinamente qué hacer con Rusia, el zar Putin en forma imperturbable acaba de recordar a la OTAN que Rusia es una superpotencia nuclear con la que no se juega (http://goo.gl/uaOaq9).

Por Alfredo Jalife-Rahme

Don Alfredo Jalife-Rahme
Don Alfredo Jalife-Rahme

Con información de La Jornada

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Avión de Malasia:¿querían asesinar a Putin?

El presidente ruso Vladimir Putin participa en una videoconferencia con Igor Sechin, presidente de la empresa Rosneft, y Glenn Waller, gerente para Rusia de ExxonMobil, ayer. La petrolera estadunidense está por comenzar perforaciones prospectivas en busca de petróleo en el Ártico ruso ©Ap
El presidente ruso Vladimir Putin participa en una videoconferencia con Igor Sechin, presidente de la empresa Rosneft, y Glenn Waller, gerente para Rusia de ExxonMobil, ayer. La petrolera estadunidense está por comenzar perforaciones prospectivas en busca de petróleo en el Ártico ruso ©Ap

Se les desploma su quimérico caso a los mendaces propagandistas anglosajones que sin evidencias habían indiciado al presidente ruso Vlady Putin de ser el autor del criminal derribo del avión de Malaysia Airlines cuando, al parecer, él era a quien quisieron asesinar los neonazis (literal) del gobierno de Ucrania, que confundieron su avión.

Russia Today había publicado, inmediatamente después de la tragedia, la versión de que el objetivo verdadero era el avión de Vlady Putin, quien regresaba de su gira triunfal por Latinoamérica (http://goo.gl/xkbUcZ).

Por prudencia extrema, no descargué la versión de Russia Today, que dejé en el tintero, sobre los dos aviones que volaron cerca: el Boeing-777 derribado de Malasia y el IL-96 del presidente ruso con enorme parecido tricolor: rojo, blanco y azul.

Sale a colación un proverbio árabe sobre la clandestina mentalidad criminal de algunos sectores que navegan con máscara angelical: matar a alguien para luego encabezar su entierro.

Aun en los avernos existen grados de malignidad, como ilustró el genial florentino Dante, cuando nuestras peores expectativas escatológicas suelen ser superadas por el ilimitado grado de maldad a la que han llegado las caóticas relaciones internacionales en el centenario de la Primera Guerra Mundial.

El galardonado investigador estadunidense Robert Parry ahora vuelve a la carga y, después de haber filtrado que el ejército de Ucrania había derribado el fatídico avión, comenta que “algunos analistas de Estados Unidos piensan que Putin, cuyo avión volaba cerca, pudo haber sido el objetivo de los ucranios de línea dura que derribaron erróneamente el avión (http://goo.gl/P2jvjM)”. ¡Súper uf!

El célebre Robert Parry detonó el pestilente escándalo del Irán- contras y ahora emitió la huérfana hipótesis contraria a la grotesca cuan masiva cacofonía propagandística anglosajona que exorcizó a Vlady Putin (http://goo.gl/n8jlpe).

Afirma que en caso de ser verdadera, la dirección de la investigación en el derribo del 17 de julio ha virado dramáticamente de los alegatos iniciales del gobierno de Estados Unidos de que los rebeldes orientales ucranios, usando una batería antiaérea provista por Rusia, fueron responsables de haber derribado el avión matando a 298 personas a bordo y cuya consecuencia fue la histeria antirrusa del gobierno de Obama, que orilló a los europeos a sancionar a Moscú y desembocó en una incipiente guerra comercial.

Ni existió misil ruso ni los rebeldes poseían tales misiles letales, por lo que los analistas de Estados Unidos plantean un escenario distinto, en el que la línea dura del gobierno de Ucrania –¿cuál será su indetectable línea suave?–, en colusión con elementos de la fuerza aérea, puedieron haber intentado emboscar el avión de Putin, pero en su lugar derribaron el avión malasio. ¡Y retumba en su centro la Tierra!

Dos cazabombarderos del gobierno de Kiev acompañaron al avión derribado, que fue obligado extrañamente a cambiar su ruta por la torre de control.

Según Robert Parry, los dos cazabombarderos de la fuerza aérea de Ucrania pudieron haber liquidado al avión malasio golpeado por el misil lanzado por el ejército de Ucrania en la parte oriental.

Las implicadas autoridades de Ucrania contaban con pocos minutos para detectar el avión de Putin y es plausible que los atacantes tomaron una decisión precipitada para derribar antes de darse cuenta de que habían cometido un trágico error.

¿Un error a esas alturas? ¿Quién sopló el mapa de ruta del avión de Putin sobre Ucrania oriental? ¿Quien conmutó las rutas tanto del avión ruso como del avión malasio?

El deseo de los extremistas de Ucrania de asesinar a Putin está plasmado en intercepciones telefónicas y en datos de espionaje, y Robert Parry da mucho crédito a las amenazas de muerte contra Putin de la ex premier Yulia Tymoshenko y, sobre todo, de su aliado: el banquero oligarca Iho Kolomoyskyi (con una fortuna de 6 mil 500 milllones de dólares, quien ostenta la triple nacionalidad ucrania, israelí y chipriota), que literalmente compró la gubernatura de la región suroriental de Dnipropetrovsk, no muy lejos del lugar donde fue derribado el avión.

La biografía crapulosa del banquero Kolomoyskyi (http://www.alfredojalife.com/?p=1280 ) no es nada edificante y se desprende de las investigaciones que es uno de los principales sospechosos de haber teledirigido el derribo del avión malasio.

Las amenazas de muerte contra Putin de la dupla Tymoshenko/Kolomoyskyi son estudiadas como posible motivo del ataque al avión malasio, asevera Robert Parry.

En paralelo al fallido asesinato de Putin, otra línea de investigación en Estados Unidos apunta a que los militares de Ucrania derribaron el avión de pasajeros simplemente (sic) para crear una provocación que pudo haber sido volteada contra los rebeldes y Rusia.

El viejo zorro caribeño Fidel Castro nunca se fue con la finta y sin titubeos señaló la culpabilidad de Ucrania en el derribo del avión, en coincidencia con el inicio del infanticidio de palestinos por la potencia nuclear Israel.

Robert Parry se inclina más por la hipótesis del asesinato de Putin, lo cual hubiera desencadenado represalias nucleares de Rusia y la invasión de Ucrania, con una alta probabilidad de una confrontación con Estados Unidos.

La imperturbabilidad de Putin es proverbial: a diferencia del locuaz Obama, actúa más de lo que vocifera. Dejó pasar tres semanas de exorcismos en las portadas de las revistas anglosajonas ( Time, Newsweek y The Economist) que, más que con Hitler, lo compararon con Mefistófeles.

Esta semana The Economist se quedó sin portada rusófoba –que consagró insulsamente al negocio del sexo–, mientras el mundo retuvo su respiración por la proximidad de una tercera guerra mundial por escalada y en cascada global.

Ahora Obama puede partir de vacaciones por dos semanas, mientras las bolsas regresan a las cotizaciones triunfales y Robert Parry se refocila con sus notables filtraciones que subtienden a una desescalada en Ucrania.

Como excepcional judoka cinta negra, Putin resbaló el diluvio de golpes occidentales y con un solo revire magistral pasó a la contraofensiva tanto con la extensión del asilo a Snowden por tres años como con sus demoledoras sanciones alimentarias a Europa y Estados Unidos, que pusieron puerilmente el grito en el cielo.

Esta semana se escenificó la extraña cuan súbita dimisión del jefe de seguridad nacional de Ucrania, el anterior líder nazi (literal) Andrij Parubiy.

¿Habrá sido ya desenmascarado Andrij Parubiy por los servicios de inteligencia de Estados Unidos?

La contumaz cuan mendaz prensa anglosajona en el caso del avión malasio se degradó hasta el noveno círculo de los avernos dantescos al padecer el “síndrome Mamá Rosa”: defender la indefendible criminalidad mediante el control orwelliano de sus multimedia carentes de sindéresis y sin contraste dialécticamente antitético y que sólo sirven los intereses plutocráticos neoliberales de sus dueños al precio de aniquilar la verdad ética y estéticamente luminosa, ya no se diga de colocar irresponsablemente al planeta al borde de una guerra nuclear.

Por Alfredo Jalife-Rahme
Con información de La Jornada

Don Alfredo Jalife-Rahme
Don Alfredo Jalife-Rahme

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Ucrania: la nueva geopolítica/geoeconomía del mar Negro

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Dr. Alfredo Jalife-Rahme

Se concreta el acuerdo histórico entre Rusia/EU/Unión Europea (UE)/Ucrania que previó Bajo la Lupa hace mes y medio (http://www.jornada.unam.mx/2014/03/05/opinion/018o1pol ), donde Moscú avanza su predominio en el mar Negro.

A cada superpotencia su mare nostrum. Estados Unidos ha delimitado el suyo en el «mar Mediterráneo de EU» (http://www.alfredojalife.com/?p=1086 ) –la suma del Golfo de México (sic) y el mar Caribe–, según los preceptos del geopolitólogo Spykman.

China intenta crear su mare nostrum en el mar del Sur de China como medida preventiva a la asfixia marítima de Estados Unidos y Japón. Y ahora Rusia recupera en forma gradual el dominio que tenía la URSS del mar Negro en codominio con Turquía/Estados Unidos/OTAN.

El mar Negro mide más de 400 mil kilómetros cuadrados (mayor al territorio alemán reunificado) y se conecta al mar Egeo/mar Mediterráneo a través de los estrechos Bósforo/Los Dardanelos.

La revista The Diplomat (16/4/14), consagrada a la región Asia-Pacífico, publica un llamativo ensayo de James Holmes –profesor en el US Naval War College, especialista en estrategias marítimas de Estados Unidos, China e India y en historia diplomática y militar de Estados Unidos– sobre «La geopolítica del mar Negro».

Más allá de su proclividad nativa y laboral, James Holmes divulga que el acuerdo Incidentes en el mar (Incsea, por sus siglas en inglés), concretado por Washington y Moscú hace 42 años, antes de la desaparición de la URSS, sigue vigente, a pesar del reacomodo entre las flotas de ambas superpotencias en el mar Negro durante la crisis ucraniana.

A su juicio, hoy «Estados Unidos posee (¡supersic!) el mar Caribe y el Golfo de México», mientras que «China detenta tanto el mar del Sur de China como el mar del Este de China», y «parece que Rusia tiene el mar Negro y codicia una supremacía en el océano Ártico descongelado» (nota: por el cambio climático).

Varios estrategas manejan que la tercera guerra mundial, en caso de escenificarse, se librará en los mares, a lo que se preparan ya Estados Unidos y China.

James Holmes juzga que «existen dos paradigmas (¡supersic!), los de Estados Unidos y China», y rememora que en la era de la doctrina Monroe –que, por cierto, el secretario de Estado, John Kerry, considera caduca– «Estados Unidos se consideró el justo (sic) guardián de los mares en el continente americano, lo cual impidió nuevas adquisiciones europeas de bases navales en el Caribe», pese a su «intromisión y hasta abuso hacia las repúblicas de Latinoamérica»; aunque Washington «nunca proclamó los términos de la navegación de transporte foráneo en los mares del hemisferio occidental (sic)».

No había necesidad de proclama alguna cuando la confiscación de Estados Unidos vía el axioma del geoestratega Spykman era más que suficiente.

Hasta aquí el «paradigma de Estados Unidos en los mares». Quizá a James Holmes le faltó agregar la conducta más pirata que marítima de Gran Bretaña, en particular, su polémica presencia militar en las Malvinas, desde donde irradia su cobertura irredentista hasta la superestratégica Antártida.

En cuanto al «paradigma chino», James Holmes aduce el «acordonamiento» de la mayor parte del mar del Sur de China, declarada zona de «soberanía indisputable», lo cual la incorpora como mar interno, sujeto a su ley doméstica.

¿Existe un «paradigma ruso» de sus mares aledaños? La geografía del mar Negro difiere de los mares Mediterráneo, Caribe y los de China, debido a que Turquía «se encuentra sentada a horcajadas en su único paso», que lo conecta al mar Mediterráneo.

James Holmes arguye que «el prospecto de aislar a Rusia del mar Mediterráneo» –por tanto, del mar Rojo y el océano Atlántico– podría modificar la forma en que Moscú aborda esta preservación (sic) marítima”.

El título del ensayo de James Holmes es muy rimbombante –»La geopolítica del mar Negro»–, y se queda corto en enunciar los alcances geoestratégicos de Rusia, que se iniciaron, a mi juicio, en su guerra con Georgia en 2008 –lo cual desembocó en la separación de Abjasia en la costa oriental del mar Negro– y se consolidaron seis años más tarde durante la crisis en Ucrania (cuya única salida marítima es el mar Negro) con la reincorporación de la «República Autónoma de Crimea» a la «madre Rusia».

El dominio parcial, hasta ahora, de Rusia de su único mare nostrum, sin contar el océano Ártico, no se confina exclusivamente a la «geopolítica del mar Negro», sino que, a mi juicio, trasciende mediante un aspecto geoeconómico con derivaciones turísticas, como la inversión de más de 50 mil millones de dólares en Sochi, en la parte oriental del mar Negro –en las laderas del incandescente Cáucaso–, donde se celebraron los Juegos Olímpicos de Invierno.

Desde 2008, el zar Vlady Putin ha recuperado parte de las posesiones de la antigua URSS en el mar Negro –sea por intención preprogramada, sea por los graves errores geoestratégicos de Estados Unidos/UE/OTAN, tanto en el Cáucaso como en Ucrania.

Desde 2008 se han concatenado sucesos estrujantes en el litoral del mar Negro: separación de Abjasia (Sujimi: capital costera en el mar Negro); la celebración de los Juegos Olímpicos de Invierno en Sochi; la anexión de Crimea (donde se ubica la principal flota rusa en el puerto de Sebastopol) y su reposicionamiento en el litoral de Ucrania oriental en las provincias rusófonas/rusófilas a veleidades secesionistas.

Sin contar la solicitud de un referéndum separatista en Odesa (http://www.alfredojalife.com/?p=1089 ), principal puerto comercial cosmopolita (todavía de Ucrania) en el mar Negro, queda pendiente la compleja separación de la rusófila Transnistria de Moldavia (http://www.alfredojalife.com/?p=1092 ) y que ostenta una presencia de mil 200 soldados rusos.

En medio del gran brillo mediático de Vlady Putin, que reconoce hasta el Financial Times (17/4/14), el eclipsado premier Dimitry Medvediev ha tenido el tiempo de reaparecer y anunciar la creación de una «zona libre económica en Crimea», la cual, a mi juicio, pudiera conectar gran parte de la costa norte del mar Negro: desde el circuito Transnistria/Odesa pasando por Crimea hasta Sochi/Abjasia (http://www.alfredojalife.com/creacion-de-una-zona-economica-especial-en-crimea/ ).

Poco se ha manejado el dramático giro geopolítico del proceso en Egipto con su acercamiento a Rusia (http://voiceofrussia.com/radio_broadcast/no_program/271262591/ ) cuando el candidato presidencial, el general Sisi, es apuntalado por Arabia Saudita, que fue tratada con guantes de seda durante la conferencia por televisión de Vlady Putin.

Lo real es que Arabia Saudita cada día se aleja más de Estados Unidos, en la medida en que se acerca a Rusia y a China.

La geopolítica/geoeconomía del mar Negro no es tan lineal y trasluce hipercomplejidades de varios niveles, y tampoco se puede soslayar el papel preponderante de Turquía –donde ha sido relegido el primer ministro Erdogan–, que es muy dependiente tanto del gas ruso como del iraní.

Y aquí entra en juego la trascendente conectividad de las interacciones geoeconómicas mediante la llave de Turquía –paradójicamente miembro extraño de la OTAN simultáneamente rechazado por la UE–, para la salida de Rusia del mar Negro al mar Mediterráneo, lo cual, en la era del fin del petróleo barato, puede ser paliado por las exportaciones del gas ruso.

El mar Negro sufre hoy su enésima transformación histórica.

Don Alfredo Jalife-Rahme
Don Alfredo Jalife-Rahme

 

Con información de :La Jornada

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Ucrania: ¿la primera «guerra de granos y cereales» del siglo XXI? – Por Alfredo Jalife-Rahme

Ciudadanos pro rusos marcharon ayer en Donetsk, Ucrania-Foto Reuters
Ciudadanos pro rusos marcharon ayer en Donetsk, Ucrania-Foto Reuters

Mucha tinta se ha desparramado sobre la «guerra del gas» que infligió Rusia a la Unión Europea (UE) a través de Ucrania (http://www.jornada.unam.mx/2006/01/04/index.phpsection=opinion&article=016o1pol ): por donde pasa 60 por ciento de las exportaciones gaseras de Moscú al viejo continente, de las cuales la tercera parte son destinadas a Alemania.

La misma Ucrania en sus nuevos tres conspicuos componentes –la parte occidental eurófila, la parte oriental rusófila y la exquisitamente sensible península de Crimea, que busca incorporarse a Rusia– depende del 60 por ciento de su importación del aún insuperable gas estatal ruso (http://es.scribd.com/doc/211392434/rusia-gas).

Ucrania posee 39 millones de millones (trillones en anglosajón) de pies cúbicos en reservas de gas natural que aún no explota: ¡la cuarta parte de las reservas probadas mundiales! (http://finance.yahoo.com/blogs/talking-numbers/this-oil-giant-could-get-crush-by-ukraine-200317976.html ).

Chevron –la omnipotente trasnacional estadunidense «asesorada» por la ex asesora de Seguridad Nacional del ex presidente Baby Bush que se despachó con la cuchara grande en el “México neoliberal itamita” (http://es.scribd.com/doc/190772672/CRice1 )– firmó con el fallido trapecista y saltimbanqui, el defenestrado presidente Viktor Yanukovich, un acuerdo por 10 mil millones de dólares para explotar el polémico shale gas (esquisto/lutita/grisú).

Según los analistas, el problema radica en que la mayor parte de las reservas de shale gas se encuentran en la parte oriental rusófila de Ucrania.

Al unísono de su exquisita ubicación geoestratégica, la gran riqueza de las dos Ucranias y Crimea lleva a la colisión de los respectivos intereses de EU/OTAN/UE frente a Rusia, lo cual se manifiesta sensiblemente con los granos/cereales y el gas natural: en sus múltiples facetas de tránsito, importación desde Rusia y su futura explotación del shale gas por Chevron, Shell y Exxon Mobil.

Un aspecto que no ha sido abordado lo constituye la «primera guerra de granos del siglo XXI» que se escenifica en Ucrania: tercera potencia exportadora de granos detrás de Estados Unidos y Argentina.

Se pudiera aducir que se escenifican otras «guerras de los granos y cereales» en forma subrepticia tanto en Sudán como en Argentina.

Aunque no muy diáfana, la «primera guerra de granos y cereales del siglo XXI» es más perceptible en Ucrania que en Sudán y Argentina.

Sudán, el otrora país más extenso y granero legendario de África, ha sido balcanizado en dos pedazos con la emergencia de Sudán del Sur, pletórico en petróleo, lo cual ha favorecido la agenda de Estados Unidos e Israel, de lo que poco se publicita a escala mundial.

Argentina –potencia de granos/cereales desde inicios del siglo XX– sufre una brutal guerra multidimensional, específicamente, en su muy vulnerable sector financiero que controla la dupla anglosajona (Estados Unidos y Gran Bretaña), que tiene en la mira a la Patagonia: el máximo granero sudamericano, además de ser su principal zona de reservas de petróleo y gas.

Uno de los aspectos que se encuentran detrás de la exquisita ubicación estratégica de la península de Crimea radica en sus puertos, desde donde Ucrania, uno de los máximos productores de maíz y trigo del mundo, exporta sus granos y cereales, que le reditúan una sustancial parte de su PIB.

Según cifras del gobierno ucraniano ( what ever that means), más de 50 por ciento de la economía de Crimea depende de la producción de alimentos y de sus industrias de distribución. El procesamiento de alimentos constituye un importante segmento de la economía de Ucrania y uno de cada cuatro trabajadores está empleado en la agricultura o en la silvicultura.

Ucrania representa el granero de Rusia y de Europa debido a su negro suelo fértil    ( chernozem) y a sus pletóricas cosechas de granos (trigo, cebada, centeno, avena, girasol, remolacha, etcétera).

Según el World fact book de la CIA, Ucrania producía 25 por ciento de las exportaciones agrícolas de la ex URSS, mientras que en el presente exporta una sustancial cantidad de granos, lo cual se reflejó en el disparo de su cotización durante la delicada crisis del «cambio de régimen fondomonetarista» en Kiev y la respuesta rusa en Crimea (http://www.jornada.unam.mx/2014/03/05/opinion/018o1pol ).

Las exportaciones agrícolas de Ucrania están dirigidas en 20 por ciento a Rusia, 17 por ciento a la UE, 7 por ciento a China, 6 por ciento a Turquía y 4 por ciento a Estados Unidos.

The Financial Times («Canasta de promesas» en Ucrania, 17/12/12) rememora que “se libraron guerras entre Rusia, Polonia y el imperio otomano para controlar el valioso chernozem de Ucrania.

En 2011, Ucrania tuvo una cosecha récord de 57 millones de toneladas, por lo que «las adecuadas inversiones y la tecnología moderna de agricultura podría duplicar su producción de granos en la próxima década», según el BERD (Banco de Reconstrucción y Desarrollo de Europa).

Varias de las seis trasnacionales del cártel anglosajón que controlan los granos y cereales (http://www.jornada.unam.mx/2008/04/23/index.phpsection=opinion&article=016o1pol ) –entre ellas Cargill, ADM y Bunge, al unísono de las procesadoras Nestlé y Kraft– han invertido miles de millones de dólares en la pasada década en Ucrania debido a su enorme potencial agrícola. También hacen cola en el chernozem las temibles Monsanto y DuPont Pioneer.

Hoy Ucrania obtiene 12 mil millones de dólares de sus exportaciones de granos/cereales y parte de su controvertida asociación mercantil con la UE, lo cual supuestamente detonó la crisis gubernamental en Kiev, versa sobre las exportaciones de granos/cereales al Medio Oriente y África, donde la crisis alimentaria fue el detonador de las revoluciones árabes (http://www.alfredojalife.com/las-revoluciones-arabes-en-curso-el-detonador-alimentario-global-2011/ ).

El fundamental atractivo de Ucrania para su incrustación al mercantilismo europeo contempla(ba) su entronización como la «canasta de pan y carne de Europa» mediante una mayor laxitud para la renta y/o compraventa de sus terrenos fértiles.

Anna Vidot considera que la escalada en Ucrania «puede tener un impacto significativo en los mercados globales de granos» ya que «la región del Mar Negro es una de las más importantes encrucijadas de producción y exportación de granos»: Ucrania sola produce la misma cantidad de trigo que Australia (http://www.abc.net.au/news/2014-03-03/ukraineunrestgrainmarkets/5295204).

La escalada en Crimea llevó al alza del petróleo, el oro y los granos (un 40 por ciento; http://theweek.com/article/index/257382/what-the-russia-ukraine-crisis-means-for-gold-grains-and-oil ).

El Departamento de Agricultura de Estados Unidos estima que Ucrania abastece 16 por ciento del total global de maíz y trigo, cuyo mayor transporte pasa por el exquisitamente súper estratégico puerto de Sebastopol (Crimea), sede de la flota rusa en el Mar Negro.

Sin contar las abundantes reservas marítimas de gas natural en la parte de Crimea en el Mar Negro, lo real es que la balcanización de facto de las dos Ucranias y Crimea conlleva como corolario la fractura catastral también de sus reservas de shale gas y de sus granos/cereales.

Los cruces geopolíticos de los hidrocarburos con los granos/cereales suelen ser trágicos.

Don Alfredo Jalife-Rahme
Don Alfredo Jalife-Rahme

Por Alfredo Jalife-Rahme
Con información de www.jornada.unam.mx

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¿Acomodamiento en Ucrania/Crimea entre EU, Europa y Rusia?- Por Alfredo Jalife-Rahme

putin

Las relaciones entre Barack Obama y Vladimir Putin colisionaron a partir del asilo de Edward Snowden en Rusia. ¿De cuántas cosas no se habrán enterado en el Kremlin sobre las intenciones desestabilizadoras de Estados Unidos (EU)?

Toda la mutua confianza establecida de Obama con Rusia mediante la famosa perezagruzka («reactivación») se derrumba en Ucrania por el reparto multipolar del nuevo (des)orden mundial.

La perezagruzka de Obama no se confina a Ucrania –quizá la parte más exquisitamente sensible por su frontera de mil 576 kilómetros con Rusia y sus lazos históricos y culturales– y su dinámica se extiende a Siria y Venezuela, como declaró sin ambages Obama en Toluca (19/2/14), donde arremetió contra Putin tres días antes del derrocamiento del gobierno elegido en Ucrania y un día antes de la clausura de los Juegos Olímpicos de Sochi. El cronograma geopolítico es prístino.

Sin remontarnos 10 años atrás, a la «revolución de color» en Kiev patrocinada por el megaespeculador George Soros, a mi juicio, los eventos no empezaron en Ucrania a escala local/regional el 22 de febrero, sino se detonan con la derrota geoestratégica de Obama en Siria, lo cual obliga(ba) a un revire de EU en la parte más ultrasensible de Rusia.

Obama había amenazado con una guerra «limitada» en Siria, que hubiera desembocado en una Tercera Guerra Mundial, y curiosamente fue rescatado in extremis por el zar Putin, quien le dio una salida airosa con el desmantelamiento de las armas químicas en Siria –soslayando la posesión de armas atómicas por Israel, no se diga de sus armas químicas y biológicas.

A menos de nueve meses de las elecciones intermedias en noviembre, Obama –a quienes muchos consideran un presidente sin cartas en la mano (“ lame duck”)– estaba obligado a demostrar la vigencia de EU en el reacomodo del nuevo orden multipolar, donde estaba perdiendo la partida frente a los BRICS. Pero se le pasó la mano.

Si se interpreta correctamente su conferencia de prensa en Toluca, el revire de Obama se escenificó en tres lugares simultáneos donde Rusia conserva(ba) una relativa influencia: Ucrania, Siria y Venezuela –sin contar el espectacular acercamiento del general Sisi, el nuevo faraón de Egipto, quien visitó Rusia 10 días antes antes del golpe de Kiev: al estilo paraguayo con mezcla hondureña que óptimamente maneja el Departamento de Estado con los cuentos texanos de la «democracia» y los «derechos humanos» diseñados para cándidos en geopolítica.

Aunque se encuentra en su fase disfuncional, Egipto es el alma del mundo árabe y puede recuperar sus laureles de antaño en África.

La pérdida de Egipto por Obama tiene implicaciones mayúsculas en la geopolítica global. Y aquí es donde empieza a dibujarse lo que está(ba) en juego en Crimea, mucho más importante que Ucrania misma: el puerto de Sebastopol, sede de la flota rusa en el Mar Negro, que lo conecta con el Mediterráneo; es decir, con el puerto «ruso» de Tartus, en Siria, y la nueva conexión con el general Sisi en Egipto: toda la geopolítica rusa en el «Gran Medio Oriente», donde se empieza a replegar Obama tanto en Afganistán como en Irak.

Mas allá de que el depuesto presidente Yanukovich –quien sin ser trapecista osó saltar al vacío acrobático entre EU, la Unión Europea (UE) y Rusia– haya firmado un humillante acuerdo con Chevron para la explotación del shale gas por 10 mil millones de dólares (Reuters, 5/11/13), Kiev, la capital filoeuropea, ostenta legítimas aspiraciones que lamentablemente han sido mancilladas por la prevalencia de grupos neonazis en los que EU «invirtió» 5 mil millones de dólares, a confesión de la asistente del Departamento de Estado, Victoria Nuland, esposa del súper halcón neoconservador straussiano Robert Kagan, y quien mandó a freír espárragos a los europeos con su indeleble frase “ fucking Europe”, con el fin de colocar a su marioneta fondomonetarista en el poder.

Sin entrar a la insoluble discusión bizantina sobre el sexo de los «ángeles» del nuevo régimen en Kiev –si fue «golpe» de Estado y/o una «revolución» únicamente a nivel del Poder Ejecutivo–, es difícil retroceder el reloj geoestratégico.

Hubiera sido ingenuo pensar que un «cambio de régimen» en Kiev decididamente a favor de EU/OTAN/UE no hubiera tenido consecuencias en el Kremlin, donde el contra-revire esperado de Putin vino después de Sochi con la consolidación de la presencia rusa en la República Autónoma de Crimea (a mayoría rusa), donde tiene una estratégica presencia militar en el puerto de Sebastopol.

El jaque de Obama a Putin en Kiev fue temerario y ponía en peligro la existencia misma del régimen ruso, como ha externado metafóricamente Zbigniew Brzezinski, ex asesor de Seguridad Nacional de Carter e íntimo de Obama: la captura de Moscú pasa por Kiev.

¿Realmente creyeron en Washington que Putin hubiera aceptado la presencia de la OTAN en Ucrania, un verdadero casus belli?

Una cosa es que Ucrania –étnicamente fracturada en su parte occidental filoeuropea y su parte sureña/oriental filorrusa– pertenezca mercantilmente a la UE y/o a la Unión Aduanera rusa, pero otra cosa es la presencia de la OTAN en la frontera rusa.

El veterano ex diplomático indio MK Bhadrakumar, quien colige los movimientos geopolíticos en Eurasia, considera que “Putin desmontó el bluff de las sanciones de Obama” cuando el zar ruso comentó que «en el mundo de hoy, donde todo está interconectado y cada uno es dependiente del otro de una u otra forma, nos podemos desde luego infligir daño uno al otro, pero este daño será mutuo».

Sergeï Glazyev, consejero del Kremlin, advirtió que Rusia reducirá «a cero» su dependencia económica con EU si Washington impone sanciones contra Rusia, lo que llevaría al crash del sistema financiero de EU (Le Monde, 4/3/14).

Una fuente del Kremlin, según la agencia rusa RIA Novosti, indicó que el punto de vista de Glazyev era «una opinión personal y no constituía la posición oficial del Kremlin».

A mi juicio, Rusia puede desprenderse de sus bonos del Tesoro de EU por 200 mil millones de dólares y cesar la compraventa del petróleo con el dólar. ¿A quién le conviene?

Sin importar las intenciones de EU/OTAN/UE, el contrarrevire de Putin en Crimea impide la presencia de la OTAN, no se diga después de apoyar las veleidades independentistas de la parte oriental rusófila.

Todo lo que sigue es negociable y es probable que se encamine a un complejo triple acomodamiento, como el mismo Brzezinski ha expresado en Twitter: 1. Entre los grupos de la oposición nada cohesivos que han sido rebasados por la punta de lanza neonazi (es inadmisible que EU/OTAN/UE apoyen un gobierno ultrafascista en cualquier capital europea y del mundo, solamente con el fin de desestabilizar a Rusia); 2. Entre la UE (léase: Alemania tan dependiente del gas ruso) y Rusia, tomando en cuenta los intereses de las «dos Ucranias» y Crimea, y 3. Entre EU y Rusia.

Parte sustancial del nuevo (des)orden multipolar del siglo XXI se está definiendo en Ucrania. Falta China.

Don Alfredo Jalife-Rahme
Don Alfredo Jalife-Rahme

Con información de : La Jornada

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Siria, Ucrania y el mundo que viene

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Lo sucedido en Ucrania es resultado de una decisión de Estados Unidos y de la Unión Europea –decisión tomada desde hace tiempo– de asestar un golpe a Rusia en el corazón de su zona de influencia estratégica .

Ucrania es para Rusia de gran importancia económica y militar. Situada entre Asia y Europa oriental, constituye uno de sus escasos accesos a los mares cálidos, con la Flota del Mar Negro, basada en Crimea. Es también por Ucrania por donde pasan los gasoductos que alimentan Europa con el gas ruso.

Está de más decir que el golpe de Estado estadounidense-europeo en Ucrania es totalmente anticonstitucional y que nada tiene de democrático. Es una violación flagrante del acuerdo concluido –bajo la égida de los ministros europeos de Relaciones Exteriores– entre el presidente Viktor Yanukovich y la oposición. Las huellas de los servicios de inteligencia de Estados Unidos y de los miembros de la Unión Europea aparecen claramente en los acontecimientos que desembocaron en el derrocamiento de Yanukovich, quien buscó refugio en Rusia.

Esta escalada occidental contra Rusia tiene como objetivo imponer a Moscú las reglas del nuevo sistema de relaciones internacionales, bajo la dirección de Estados Unidos, según la concepción de Richard Haas, presidente del Council of Foreign Relations .

Estos acontecimientos plantean a Rusia el desafío que consiste en defender su seguridad nacional y sus intereses supremos así como su propia concepción de la asociación internacional entre ella y Estados Unidos.

Hay que reconocer que Rusia dio muestras de pasividad antes del inicio de la conferencia Ginebra 2 sobre Siria, lo cual estimuló a Washington y Occidente a tratar de forzarle la mano a la dirección rusa así como a tratar también de sentar precedentes y recurrir a una lógica de hechos consumados.

Al aceptar que Irán no fuese invitado a la conferencia Ginebra 2 y que el secretario general de la ONU siguiese recibiendo órdenes de Estados Unidos, Rusia dio muestras de sumisión al concepto de asociación que Washington pretende imponer, en detrimento de la lógica del equilibrio y la igualdad en materia de responsabilidades. Eso llevó naturalmente a estadounidenses y occidentales a dar muestras de arrogancia y a mostrarse provocadores, lo cual pudo verse durante la Conferencia de Munich sobre el tema de Ucrania y el escudo antimisiles.

El Estado sirio ha logrado, gracias a su firmeza en la gestión del enfrentamiento, hacer fracasar la agresión y preservar su alianza con Rusia. La solidaridad, la racionalidad y el espíritu de resistencia desplegados por la delegación siria durante la negociación de Ginebra también hicieron fracasar el plan de Estados Unidos, consistente en explotar las lagunas creadas por la pasividad de Rusia.

En este momento, después de lo sucedido en Ucrania, toda reevaluación por parte de Rusia tendrá que llevarla a ser más firme en la lucha contra el terrorismo y en la adopción de medidas tendientes a aislar a todos los Estados implicados en el apoyo al terrorismo. En el Consejo de Seguridad de la ONU, Rusia debe intensificar su accionar en contra de los padrinos del terrorismo, visión que defienden Siria e Irán. Estos dos países han desplegado serios esfuerzos por preservar y fortalecer su alianza con Rusia, teniendo a la vez mucho cuidado de tener en cuenta los cálculos de Moscú, aún cuando no estaban totalmente convencidos de la lectura y del análisis ruso sobre la posición estadounidense en relación con la lucha contra el terrorismo –terrorismo respaldado, financiado, entrenado y armado precisamente por Estados satélites de Estados Unidos, como Turquía, Qatar y Arabia Saudita.

Sea cual sea la naturaleza de la respuesta de Rusia en Ucrania, estará en concordancia con una política rusa más firme en cuanto al tema de Siria. Mientras tanto, el Estado sirio y sus aliados siguen obteniendo éxitos políticos y militares y sigue aumentando el respaldo popular a la dirección siria. Estados Unidos se dispone, por su parte, a cubrir un proyecto israelí tendiente a crear –en territorio sirio– una «zona de seguridad» controlada por una milicia sometida a Israel.

Varios meses nos separan de la hora de la verdad en Afganistán, donde la administración Obama se verá obligada a abrir canales de negociación con Irán y Rusia. En estos meses deben aparecer nuevas fórmulas que permitan instaurar una nueva forma de asociación internacional, que tendrá que comenzar por un cambio en la estructura y la correlación de fuerzas en la ONU, para liberar a esa organización de la hegemonía estadounidense.

La victoria de Siria, que hoy se perfila en el horizonte, culminará con la reelección del presidente Bachar al-Assad, cosa que ya reconocen varios informes de inteligencia estadounidenses presentados al Congreso en Washington.

Asistiremos entonces al nacimiento de un nuevo mundo.

Por Ghaleb Kandil
Con información : Voltaire

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