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Mihrimah Sultana – La Heredera de Suleimán y Hurrem

Mihrimah Sultana: (turco otomano:مهر ماه سلطان, pronunciación turca [mihɾiˈmah suɫˈtan]), era la hija del sultán otomano Suleiman El Magnífico y su esposa Hürrem Sultana. Su nombre en turco significa Sol y Luna.

Nació en Estambul el 21 de marzo de 1522, justo el día de equinoccio. Viajó por todo el Imperio Otomano con su padre mientras éste inspeccionaba las tierras y conquistaba nuevas. Acompañándolo incluso en las batallas como la de Gizah en el norte de Egipto, fuera de Alejandría, en la que según aparece en la literatura persa viajaba en un caballo llamado Batal.

Al cumplir la edad de diecisiete años contrae nupcias con el Gran Visir Rüstem Pasha (1500-1561) el 26 de noviembre de 1539, con el cual tendría tres hijos. Mihrimah floreció como patrona de las artes y continuó viajando con su padre hasta la muerte de su marido.

Ocupó el puesto de Valide Sultan o Directora del Harem, para su padre tras la muerte de su madre la sultana Hurrem, desde 1558 hasta 1566.

Durante este periodo Mihrimah animó a su padre para poner en marcha la campaña contra Malta, con la promesa de construir 400 galeras con su propio dinero; sosteniendo correspondencia directa con el rey Segismundo II de Polonia.

Intervención política

Mihrimah junto con su madre Hürrem sultan y su esposo Rüstem el Gran Visir otomano, hicieron una alianza y se convirtieron en el poder que dominaba el diván, (gabinete), y el círculo interior de palacio. Desafortunadamente para Mustafá, esta condición se convirtió en un gran obstáculo para él acceder al trono, aunque fue apoyado por los jenízaros.

Las fuentes otomanas y extranjeras indican que se creía ampliamente que los tres trabajaron primero para eliminar al principe Mustafá para asegurar el trono al hijo de Hürrem y hermano mayor de Mihrimah, el príncipe Bayezid. La rivalidad terminó con la ejecución de Mustafá a manos de los enviados de su propio padre en 1553 durante la campaña contra la Persia safávida debido al miedo a una rebelión por parte del sultán.

Vida caritativa

La Sultana tuvo acceso a abundantes recursos financieros por lo que financió diferentes centros caritativos como las Mezquitas de Üsküdar y Edirne, ambas llevan su nombre y fueron construidas por el arquitecto imperial Mimar Sinan.

La Mezquita Mihrimah en la Puerta de Edirne fue construida entre 1562 y 1565 ubicada en la pared occidental de la vieja ciudad de Constantinopla, (Estambul), fue uno de los diseños más imaginativos de Sinan, utilizando nuevos sistemas de apoyo y espacios laterales para aumentar el área disponible para las ventanas. Mientras que la mezquita de Mihrimah Sultan en Üsküdar también conocida como mezquita de İskele se construyó entre 1546 y 1548, considerada uno de los monumentos más destacados de la ciudad de Üsküdar. Tras la muerte de su padre le prestó a su hermano sultán Selim II 50 000 monedas de oro para cubrir sus necesidades inmediatas.

Junto a su único esposo Rüstem Pasha tuvo tres hijos:

Ayşe Hümaşah sultan, Sultanzade Osman Bey y Sultanzade Mehmed Bey.

Muerte

La vida de Mihrimah sultana es incierta después de la muerte de Selim II en 1574, retirándose al Palacio Viejo o Esky Saray. Muere en Constantinopla el 25 de enero de 1578 durante el reinado de su sobrino Murad III, sobreviviendo a todos sus hermanos. Fue enterrada en el complejo de la Mezquita Süleymaniye junto a su familia.

Leyenda

Hay muchas leyendas sobre el amor de arquitecto Sinan y la hija del sultán Suleiman; Mihrimah. Cuando la hija del sultán Suleiman; Mihrimah llegó a la edad de diecisiete años, dos personas querían casarse con ella. Uno de los candidatos era gobernador de Diyarbakir Rustem Pasha y el otro era el famoso arquitecto Sinan. El Sultán elige a Rustem Pasha sobre Sinan, porque Sinan ya estaba casado y tenía cincuenta años. Sin embargo, él estaba desesperadamente enamorado de Mihrimah.

Cuando él comenzó a construir mezquitas en Estambul, Mihrimah reflejaba su amor a estos magníficos edificios. Mihrimah es una articulación de nombres juntos, Mihran y Mah que significa sol y luna en persa.

Estas dos mezquitas siguen en pie en Üsküdar y Edirnekapi, localidades de la ciudad. Cuando se contemplan desde Estambul, el sol se pone tras la mezquita de Mihrimah en Edirnekapi y la luna sale detrás de los dos minaretes de la mezquita de Mihrimah en Üsküdar el dìa del cumpleaños de la Sultana Mihrimah, es decir el 21 de marzo ,que ademàs es cuando sucede el equinoccio. 

Con información de Ecured

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La influencia de las telenovelas turcas en la culturas occidentales

Desde la emisión de las producciones para televisión con formato de “telenovelas” provenientes de países como Turquía nada volvió a ser igual en los corazones de las mujeres y hombres occidentales.

El impacto que produce en las personas de Occidente, con poco conocimiento de las culturas de Medio Oriente es tal, que suele no poder diferenciarse que se está frente a una ficción. Razón por la cual tanto el contexto como las historias narradas en las tiras se desdibujan en un límite poco claro de entendimiento para el espectador con costumbres occidentales y con poco alcance o ninguno de la cultura turca o de los países árabes.

La primera apuesta surge en Brasil

Brasil es uno de los países de latinoamérica con más inmigrantes árabes del cono sur, (libaneses, sirios, egipcios etc). Por ello no era de sorprender que la puesta en escena de la telenovela “EL CLON” fuese tan exitosa tanto en su país de origen como en todo américa latina a pesar que la tira debió ser traducida al español para el resto de América.

La fascinante historia de Jade,una joven musulmana que tras la pérdida de su madre debe ir a vivir a Marruecos con la familia de su padre en casa de su tío Alí, un hombre sabio y respetado por su comunidad, arraigado a las costumbres y preceptos del Islam.

Lucas, el protagonista masculino, un empresario exitoso de Brasil quien conoce a Jade en un viaje de placer a Marruecos llevado por su padre amigo entrañable del tío de Jade.

En esta producción  cuyo libro original pertenece a la escritora Gloria Pérez, se trata de mostrar en un contexto romántico a través de una historia de amor las diferencias culturales existentes entre los protagonistas y las dificultades que ello trae a la hora de entablar relaciones interpersonales.

Podría decirse que esta historia no tiene nada que envidiarle a las historias de Sherezade en los cuentos de la Mil y Una Noches si ellos hubieran sido escritos en el siglo XXI.

La tira realizada en 2010 abrió por primera vez para el público latino, una ventana al lejano oriente, sus costumbres, paisajes y al Islam.

Por supuesto que se trató de una ficción y así debió haber sido tomada por los televidentes ya que si bien se intentó mostrar una cultura de Medio Oriente, no alcanzó a desentrañar el modo de vida de una cultura de más de 5.000 años.


Sherezade y “Las Mil y una noches”

Binbir Gece en turco. Bajo este nombre fue conocida esta serie de origen turco que pretendió mostrar una historia de amor moderna situada en aquel lejano país.

Onur Aksal, un exitoso empresario se enamora de una arquitecta de su empresa constructora, Sherezade Evliyaoğlu que tras una propuesta indecente, termina teniendo una relación llena de dificultades. Si bien en esta producción que transcurre dentro de los foros y nos permite ver apenas los paisajes de Turquía, para la teleaudiencia latina no dejó de tener tintes mágicos que les eran dados precisamente por transcurrir en aquel país lejano y misterioso. Su modo de vida con un estilo europeo no significó una pérdida de los encantos de aquella lejana región, así como tampoco lo hizo la falta de detalles que implican posiciones religiosas.

El Sultán

Muhteşem Yüzyıl, (El siglo magnífico), conocida en algunos países como El sultán o Suleimán, el gran sultán, es una serie turca que pone en escena la historia de Suleiman  El Magnífico, Emperador del Imperio Otomano situada en el año 1520.

En esta producción se recreó la historia de Suleimán, poniendo de manifiesto la ostentación de aquel antiguo imperio. Las costumbres, las conquistas turcas en aquel período y sobre todo , como no podía faltar, la historia de amor entre Suleimán y Hurrem, la favorita del harém que se convirtió en la mujer más importante del aquel imperio.

La historia es adaptada ya que la realidad histórica hubiera resultado cruel y sangrienta para el espectador latino. No obstante respeta ciertas características de la época como sus costumbres, religión, contexto histórico entre otras.

La teleaudiencia de esta exitosa serie se vio fascinada con tanto lujo puesto de manifiesto en esta superproducción que le dió el éxito antes mencionado.

Obviamente se trata de costumbres del pueblo turco que no pertenece al conjunto de países que llamamos árabes, puesto que no hablan este idioma sino el turco. El imperio turco fue hasta no hace mucho un sometedor de otros pueblos de lengua árabe por lo cual quien no esté informado de dichos acontecimientos confunde esta cultura como cultura árabe.

Debemos decir entonces que dentro de un contexto de ficción la obra fue muy bien realizada, adaptada a nuestros tiempos pero que carece de especificaciones que aporten al televidente y le permitan diferenciar  con respecto a lo que es árabe de lo que no es.

Sila

Una producción turca del año 2006 que llega a nuestro continente trayendo una propuesta donde las costumbres ancestrales chocan con las nuevas culturas con respecto al papel de la mujer en las sociedades modernas.

Sila es una mujer que nació en Mardin, al sureste de Turquía. Su padre Celil no pudo encargarse de su familia y la vendió a una millonaria pareja de esposos de Estambul. Luego de 16 años, Celil llega a Estambul para llevarse a Sila, pues su madre biológica Bedar deseaba verla porque creía que ya iba a morir. Sila presencia el matrimonio de su hermano Azad, sin saber que este le pondría una pistola en la cabeza si no se casa con Boran, patriarca de la tribu de Mardin, para pagar un delito que él cometió. Azad escapó con Narin, la hermana del jefe.

Sila obtiene un nuevo estilo de vida al acceder a casarse. Vivirá condenada y cautiva por amor en su propia tierra, bajo un hogar que sigue la tradición al pie de la letra. Sila no se quedará con los brazos cruzados y verá cómo escapar del mundo obsoleto en el que está viviendo.


Asimilar una cultura dentro de la cultura misma

Uno de los preceptos de la sociología moderna es el estudio y análisis de una cultura dentro de la cultura misma.

No podemos hacer emisión de juicios de una cultura tan milenaria como las culturas árabe o turca en un contexto occidentalizado ya que caeríamos en una seguidilla de contradicciones y resultados equívocos.

Promover, difundir y mantener la cultura árabe es un compromiso de quienes tratamos de mantenerla viva en toda su esencia. Ha sobrevivido por miles de años adaptándose a los cambios propuestos por la humanidad y aún así no ha perdido la raíz de esta cultura.

Interpretarla desde una telenovela o superproducción donde  el alma de las mismas es el entretenimiento a través de la ficción, es un error común en el que muchos caemos.

Estos ejemplos, por citar algunos, son interpretados como una realidad cultural inexistente que dista mucho de la verdadera cultura del pueblo al que se hace mención.

Se produce entonces una interpretación equívoca de las culturas de medio oriente , generando un concepto errado donde se desvirtúa el SER de un pueblo.

Las consecuencias de esto están a la vista. Una cultura incomprendida y tildada de cruel atemporal, arcaica. Por otro lado esta confusión no aporta al occidental una realidad acabada de las culturas de Medio Oriente, generando así problemáticas como la Islamofobia o el cuestionamiento  de valores éticos y morales.

Por Páginas Árabes

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Warak inab o warak dawali – Niños envueltos en hojas de parra

“Todavía recuerdo las discusiones apasionadas e irracionales que entablaban mi abuela y la nasranía (nazarena; así llamamos los musulmanes a todos los cristianos). Pasando por encima de sus múltiples y diversas creencias (católicos, protestantes, armenios, ortodoxos, griegos, etc.) para nosotros todos son nasara (nazarenos). La nasraníe y mi abuela, nonagenarias ambas, eran vecinas de toda la vida, palestinas, viudas, semi-sordas e igual de dicharacheras las dos. Siempre sentadas una frente a la otra, sus jorobas las inclinaban tanto que sus cabezas a menudo chocaban. Paradójicamente, pese a todas estas similitudes, eran muy antagónicas y jamás se pusieron de acuerdo en nada; ni siquiera en el origen de la dalia (parra) podían llegar a un mínimo de consenso.

La nazarena decía: El Rab (así los cristianos árabes llamaban a Dios, aunque también utilizaban Allâh) cuando se enojó con Adán, le envío un Ángel para anunciarle su expulsión. El Ángel estuvo muy tierno con Adán, se entristeció y derramaba lágrimas, que fueron como un riego, y allí donde cayeron apareció una planta cuyos frutos deliciosos fueron consumidos por el Ángel, el cual dió a Adán una rama de aquella planta para cultivarla en la tierra y para alimentarse de ella bebiendo sus zumos.

Yo era el chico de los recados, y llevaba para mi madre que estaba, como siempre, en la cocina, las hojas de parra que ambas ancianas, acababan de rellenar y escuchaba el rotundo rechazo de mi abuela hacia la versión de la infiel nazarena. No cabe la menor duda de que mi abuela no oía bien la versión de su contertulia, y tanto daba lo que decía. Ella, terca como siempre, tenía que decirle no a la nazarena infiel y punto.

Con vehemencia respondía: la planta creció gracias a los riegos que efectuaron un león feroz, un pavo real, un mono y un cerdo. De ahí viene la leyenda, muy extendida entre las aldeas del mundo islámico, que describe a los que beben el zumo de los frutos de la parra (uvas), feroz como los leones, ufanos como el pavo real, charlatán como los monos y sucio como los cerdos.

¿Cómo es posible que los musulmanes beban y coman los frutos de una planta regada por un cerdo? preguntaba desafiante la nazarena.

Mi abuela se defendía a su manera: Tú eres una vieja ignorante, ¿no te das cuenta de que desde el comienzo del mensaje de Muhammad no existen cerdos en la faz de la tierra musulmana?

Ya ven alrededor de las enormes bandejas, una de arroz y otra llena de hojas de parra, se debatían temas de toda índole. Se cerraban tratos de compra-venta, de bodas, de divorcios y de chismorreos infinitos………..

Platos con historia

Aunque no se conoce con exactitud su origen – que puede provenir de los países árabes, Grecia, Azerbaiyán, Armenia, Turquía o Irán, este delicioso bocado estuvo presente en la totalidad de las antiguas cocinas de los países del Mediterráneo Oriental, ya que fue extendido por los turcos a lo largo y lo ancho de lo que fue su vasto Imperio otomano.

Una de sus variantes más conocidas es la denominada sarma o yaprak dolma (que significa hoja rellena en turco). En la cocina árabe suelen llamarse warak enab o yabrak.

En la cocina armenia, van rellenos de carne de cordero picada junto con el arroz (tpov tolma) u ocasionalmente en hojas de repollo o col (kaghambi tolma). Suelen condimentarse con coriandro, eneldo, menta, pimienta, canela y manteca fundida. A veces se añaden pasas de uva como parte de la mezcla.


   Warak inab o warak dawali

Hojas de parra rellenas
Ingredientes: (para 6-8 personas)

½ kg de hojas de parra frescas pequeñas y medianas (se pueden encontrar hojas de parra en conserva en las tiendas que venden productos orientales).
½ kg de tomate natural maduro cortado en rodajas
¼ de vaso (50 g) de  aceite de oliva
3 cebollas medianas peladas y cortadas en aros
¼ kg de cordero a trozos como para estofado
1 cucharada sopera de sal

Relleno

½ kg de carne picada
½ vaso de  aceite de oliva
200 g o un vaso de arroz largo
1cucharadita de baharat
1 cucharada pequeña de sal

Elaboración

Prepare el relleno. Lave el arroz varias veces, mézclelo con el resto (la carne, el aceite, baharat  y la sal) y ponga la mezcla en un plato. Reserve.

En otro recipiente, hierva 2 litros de agua y escalde las hojas de parra frescas en el agua durante 5-8 minutos. Retire del agua y extiéndalas sobre bandejas.

En la olla que se utiliza para la cocción, sofría los pedazos de cordero con la mantequilla durante 10 minutos. Coloque las rodajas de los tomates y las cebollas sobre la carne y sazone. Reserve.

En un plato o en una tabla, extienda una hoja de parra de modo que la parte lisa quede hacia abajo y la parte nervuda o rugosa hacia arriba. A continuación, corte los nervios o troncos sobrantes. Ponga una cucharada sopera del relleno en el centro de la hoja, pliegue los lados y enrolle la hoja en dirección a la punta. Realice el mismo proceso con todas las hojas.

Coloque los rollitos en la olla ordenadamente y siempre con la punta del rollito hacia abajo; este detalle es imprescindible para evitar la abertura del mismo durante la cocción y, por consiguiente, la dispersión del contenido. Una vez colocados los rollitos, rocíelos con una cucharada de aceite y una taza de zumo de limón.

Cubra el cocido con un plato, colocándolo al revés para presionar e inmovilizar los rollitos, y seguidamente cúbralos con agua caliente. Cuando el agua hierva, baje el fuego, tape la olla y deje cocer durante ½ hora. Cuando haya absorbido el agua, cubra de nuevo con agua caliente y deje que se haga a fuego lento hasta la segunda absorción del agua.

En este momento, retire la olla del fuego y deje reposar 5 minutos.

Disponga los rollitos en un plato o en una bandeja para servir. Decorar con rodajas de limón finamente cortadas.


Con información de  Salah Jamal

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