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Dos árabes viajeros, en TV y sin prejuicios

Para su programa de turismo, los hermanos Al Awhadi retratan doce ciudades, entre ellas Buenos Aires La Nación
Dos árabes viajeros: Para su programa de turismo, los hermanos Al Awhadi retratan doce ciudades, entre ellas Buenos Aires ©La Nación

 

Los hermanos Mohamed y Peyman Al Awhadi no pasan inadvertidos en Buenos Aires. Ni en ninguna otra parte del mundo: hace 60 días partieron de su Dubai natal para recorrer doce ciudades y filmar los doce episodios de Peeta Planet , programa de viajes que conducen para todo Medio Oriente, a través de Dubai Media.

Con la idea de llevar también un poco de su propia cultura al mundo, decidieron pararse frente a cámara con su típica ghutra en la cabeza y la túnica que se conoce como kandora (en los pies, unas Converse). Romper preconceptos es parte de la idea de Peeta Planet, aunque la más importante es que el programa se basa en recomendaciones de sus seguidores y los contenidos de cada episodio son íntegramente encontrados a través de referentes de Facebook, Twitter, G+, YouTube en cada ciudad.

A través de las redes

Don’t be a tourist, be a social traveler (no seas turista, sé un viajero social) es el eslogan que repiten los Al Awhadi. Ellos mismos experimentaron que algo estaba cambiando en la forma de viajar, cuando luego de abrir su primer restaurante en Dubai -Wild Peeta, también innovador, por ser de cocina árabe, pero con una vuelta naturista- decidieron tomarse tres días de vacaciones. No tenían idea dónde, así es que lo consultaron por Twitter. En poco tiempo, decenas de seguidores les sugerían lugares. El destino fue Sri Lanka y el itinerario también fue resuelto por la misma vía.

Después de esa escapada en la que atravesaron toda la isla entre la India y Maldivas, conectando con gente del lugar a la que sólo llegaron por tips que recibían online , se dieron cuenta de que había una nueva forma de viajar gracias a la tecnología y a la comunidad global que se teje entre redes.

«También notamos que hay un nuevo tipo de viajero, que busca experimentar y conocer un lugar a través de su gente, y para eso la fuente es Internet y los consejos de otros viajeros», explica Mohamed. A pesar de nunca haber planeado estar en TV, decidieron presentar un piloto en Dubai Media, uno de los multimedios más importantes de Emiratos Árabes. Lo que al principio pareció una locura fue finalmente aprobado y patrocinado no sólo por el gobierno de Abu Dhabi, sino también por la cadena de hoteles Intercontinental y, sin duda, Google. Mientras ellos siguen viajando, hace tres semanas lanzaron el primer episodio en horario central, que a los pocos días de emitido puede verse en el canal propio en YouTube ( www.youtube.com/peetaplanet ).

Aunque lo interesante es que la audiencia puede ir siguiendo sus aventuras en vivo a través de las redes y así ser parte del viaje, sumando recomendaciones y comentarios.

Mirada diferente

La capital argentina marcó el noveno punto en el mapa y el único destino de América del Sur para esta primera temporada. Venían de Texas y siguieron camino a Nairobi. Jugaron con la Selección Nacional de Fútbol de la Calle, hicieron música con la agrupación Urraka que produce instrumentos a partir de objetos reciclados, bailaron al ritmo de la percusión de La Bomba del Tiempo y también aprendieron los pasos básicos del tango. Comieron asado, sí, pero con el equipo de Locos x el Asado, que acaba de representar al equipo nacional en el campeonato mundial de asadores en Marruecos, y para desmitificar que todo es carne en la Argentina, también hicieron una ruta vegetariana con el blog The Urban Hunter Project (www.urbanhunterproject.com) y la periodista que firma esta nota.

«En cada ciudad buscamos la experiencia y la encontramos a través de gente motivadora, con la que intercambiar ideas y compartir la cultura local y también la nuestra. Eso es social media», concluye Mohamed.

Por Daniela Dini
Con información de La Nación

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El Islam,el medio ambiente y la ecología

Orar por un medio ambiente mejor no es suficiente. Uno también debe actuar. Fazlun Khalid está convencido de que la fe puede ayudar. El musulmán es un pionero del islam ecológico.

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Señor Fazlun Khalid*, cada tres años alrededor de diez millones de hindúes asisten al festival de Kumbh Mela y toman un baño en el río Ganges. Cada año tres millones de musulmanes llegan a La Meca, en Arabia Saudita. Incluso ciertas religiones obligan a sus creyentes a tener muchos niños. Con todo mi respeto, parece que ser religioso no es muy compatible con la protección del medio ambiente. ¿O lo es?

Las tradiciones religiosas ya existían mucho antes que la modernidad, y antes de la revolución industrial. No hay evidencia de que estas peregrinaciones hayan causado la contaminación del medio ambiente mundial o incrementado la huella de carbono. Lo que la gente está practicando hoy en día es lo que sus antepasados han practicado antes durante siglos – con la diferencia de que ahora estamos viviendo en una era de transporte masivo, la comunicación de masas y todo casi en masa. Así que ahora, millones de peregrinos acuden a lugares como La Meca. Y por supuesto, cuando la gente se reúne en un espacio concentrado en una escala de tiempo pequeño, inevitablemente ocurrirá un impacto ambiental. Pero esto no va a tener un impacto a largo plazo ni a gran escala. Ahora, hay discusiones acerca de restringir estos peregrinajes a un solo viaje por persona a lo largo de su vida, pero esto produciría pesadillas administrativas. ¿Y qué hace la sociedad acerca del turismo de masas, que es una industria en crecimiento que transporta a millones de personas a lugares ecológicamente vulnerables en todo el mundo? Millones de personas viajan y su impacto ambiental es mucho mayor que el de los peregrinos.

Por otra parte, Ud. está trabajando con el objetivo de que su religión, el Islam, ayude a proteger la naturaleza. ¿Cómo es eso? ¿Está escrito en el Corán que los creyentes no deben destruir la naturaleza o que incluso tienen que convertirse ambientalistas?

El Corán establece los principios éticos fundamentales. Y estos son interpretados por el comportamiento del Profeta. Por ejemplo, el Corán dice enfáticamente en el capítulo 6, versículo 141: «Allah no ama a los derrochadores». Este versículo fue ejemplificado por el Profeta cuando reprendió a uno de sus compañeros por tirar el agua que le quedaba después de que él se había lavado. El Profeta le dijo que regresara el excedente de agua de nuevo al río para que otras personas, que la necesitan pudieran utilizarla.

Fazlun Khalid
Fazlun Khalid

 En 1994, Ud. creó la Fundación Islámica para la Ecología y Ciencias Ambientales (IFEES, por sus siglas en inglés). Pero antes de eso, usted trabajó en el Ministerio del Interior Británico. ¿Qué le hizo renunciar a su trabajo en la política y trabajar luego con un enfoque hacia la religión y el medio ambiente?

Esa es una larga historia, ya que no hubo un momento en particular que me hizo cambiar de rumbo. Sin embargo, para hacer la historia corta: Nací en Sri Lanka en 1932 y llegué al Reino Unido en 1953 para incorporarme a la Royal Air Force; quería ser ingeniero aeronáutico. Después de que me retiré de la Royal Air Force en 1962 me vi involucrado en los conflictos laborales entre los inmigrantes nuevos y una administración insensible. Estas actividades me politizaron y decidí abandonar la carrera de ingeniería y cambié para servir a la gente.

Luego pasé períodos cortos en la universidad y como trabajador social. En 1968, fui contratado como funcionario de conciliación por el Consejo de Relaciones Raciales, y posteriormente por la Comisión para la Igualdad Racial. Mis actividades en estas organizaciones me politizaron aún más y me han llevado a creer que los problemas relacionados con la raza, la pobreza y la deuda del Tercer Mundo tuvieron un origen común: la dominación política. Al mismo tiempo, empecé a ir a las reuniones organizadas por las organizaciones ecologistas como WWF. En una de estas reuniones en la década del 1980 me pregunté: ¿qué tiene que decir el Islam sobre el medio ambiente? Yo no tenía una respuesta, pero esto me llevó por un camino de investigación que me llevó a los estudiosos del Corán y los maestros del Islam.

Ninguno de ellos pudo darme una respuesta satisfactoria que se adapte a las necesidades de los tiempos. Así que dejé mi puesto en el Ministerio cuando yo tenía 58 años y volví a ingresar a la universidad para investigar la base del ambientalismo islámico. En 1994, creé la Fundación Islámica para las Ciencias de Ecología y Medio Ambiente (IFEES). Con esta organización benéfica ambiental estamos trabajando por ejemplo en programas de reforestación con los alumnos de las escuelas religiosas en Indonesia.

¿Hubo algún proyecto IFEES que se haya realizado en su tierra natal, Sri Lanka?

Dimos un pequeño taller una vez, pero no hay proyectos propiamente dichos. Pero tuve una experiencia muy personal en mi país que fue importante para mí. Cuando empecé a tener una conciencia ambiental, uno de mis hermanos que aún vive en Sri Lanka me llevó a visitar las zonas de plantación de té en las montañas. Pensé: «Todo el té que bebemos en el mundo proviene de zonas que antes eran selva tropical virgen, ¿cómo pudimos hacer esto?» Por supuesto, cambió la economía de Sri Lanka y el té es ahora una fuente importante de divisas. Pero tenemos que reflexionar sobre esto: la globalización tiene un impacto profundo en el mundo natural.

El éxito más impresionante de su Fundación Islámica para las Ciencias de Ecología y Medio Ambiente fue el que logró en Zanzibar. ¿Qué pasó?

En 1999, recibí una llamada del oficial de programa de CARE Internacional en Zanzibar. Los pescadores ya no podían alimentar a sus familias ya que la pesca excesiva y la disminución de los recursos naturales había dejado muy poco para ellos. Así que los pescadores empezaron a dinamitar los arrecifes de coral para conseguir pescado de allí. Nos acercamos a ellos e hicimos un taller de dos días basado en el Corán. Dentro de cuarenta y ocho horas logramos lo que las organizaciones internacionales no pudieron hacer en cuatro años: es decir, disuadir a los pescadores de dinamitar los arrecifes de coral.

¿Qué exactamente hizo que los pescadores cambiaran de opinión?

Un pescador me dijo: como parte de la creación, tenemos que obedecer las leyes del creador, pero no tenemos que atenernos a las leyes del gobierno. Por supuesto, no animamos a la gente incumplir la ley pero las lecciones del Corán pueden tener un impacto poderoso e inmediato en las personas.

¿Qué pasa con las otras religiones: ¿son competidores en términos de quién tiene más instrumentos eficaces para convertir a sus seguidores en ambientalistas?

Tomemos esta metáfora: varias personas de diferentes religiones están sentadas en una habitación, de pronto el techo se cae sobre sus cabezas. ¿Saldrías tu de la habitación diciendo: «Tú eres un católico, eres un hindú, y esto no es asunto mío, así que te dejo atrás?» Todos compartimos un planeta en común y no hay escape. Así que tenemos que hablar unos con otros y trabajar juntos. En 1995 presidí una conferencia sobre Religión, Tierras y Conservación en el Japón. Estaban representadas nueve diferentes tradiciones y llegamos a diez puntos que son comunes a todos nosotros. Por ejemplo, no tuvimos ningún problema en aceptar que todas nuestras tradiciones nos llaman a cuidar la tierra. Eso es quizás un punto obvio, pero la evidencia de esto no se refleja en nuestras acciones.

Usted tiene 80 años de edad y sigue trabajando para que el Eco-Islam sea más popular. Y usted parece tener todavía mucho entusiasmo. ¿De dónde proviene su energía, su fuerza para seguir adelante?

No lo sé. Tal vez porque como creyente estoy obligado a poner mi frente sobre la tierra cinco veces al día. Tal vez mi poder viene a causa de mis siete nietos encantadores. Yo heredé un planeta verde maravilloso y me gustaría dejarlo para mis nietos en mejores condiciones de lo que lo recibí. ¿Qué estoy dejando a mis hijos y nietos? Esta es una pregunta que, si se respondiera honestamente, podría hacer un ambientalista de cada uno de nosotros. Por supuesto, este es un consejo más general que uno religioso. Pero el Corán también dice en el capítulo 40, versículo 57: «Todo en la creación es más grande que tú.»

Esto es así, aunque Dios nos haya dado una posición especial debido a nuestro intelecto. Tenemos que darnos cuenta de que cada cosa que hacemos afecta a otras personas, u otras cosas. Si se corta un árbol aquí en Inglaterra, alguien eventualmente en Alemania sentirá las consecuencias de esa acción, o si alguien en China planta un árbol, alguien en Europa se beneficiará con ello. Tenemos que cambiar nuestro estilo de vida ya que las consecuencias de la vida moderna son globales y letales. Tenemos que reducir la huella del carbono, tenemos que consumir menos, viajar menos. Seguir actuando como hasta ahora tendría consecuencias: sería una forma de suicidio colectivo.

*Fazlun Khalid representa al Islam ecológico: Se encuentra entre los 15 principales teólogos ecologistas del mundo. Él estuvo en la lista de los «100 mejores ambientalistas en el Reino Unido» y en la lista de los «500 musulmanes más influyentes en el mundo». En 1994 creó la Fundación Islámica del Reino Unido para las Ciencias de Ecología y Medio Ambiente (IFEES). Esta es ahora una de las principales ONGs islámicas dedicadas a la protección del medio ambiente y es la única organización islámica no gubernamental de su tipo que funciona en todo el mundo. Antes, el ecologista islámico Khalid Fazlun trabajó para la Real Fuerza Aérea y el Ministerio del Interior. El musulmán nació en 1932 en Sri Lanka y vive desde hace mucho tiempo en el Reino Unido.

El filósofo Hossein Seyyed Nasr es considerado fundador del movimiento islam ecológico. Nació en Irán, estudió física en el Massachusets Institute of Technology y obtuvo un doctorado en historia de la Universidad de Harvard.

Autoras: Franziska Badenschier / Carolina Salinas
Editora: Emilia Rojas
Con información de DW

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