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Borges visto por Rafael Olea Franco

El académico y crítico Rafael Olea Franco compila 13 ensayos inéditos, de escritores mexicanos y extranjeros, sobre al autor argentino, en el libro ‘El legado de Borges‘.

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La relación que Jorge Luis Borges (1899-1986) sostuvo con la novela, la cultura árabe y la literatura gauchesca, así como su trabajo de traductor y la extraña ausencia de bibliotecas en El informe de Brodie (1970) son algunos de los temas que se cruzan en El legado de Borges, compilación realizada por Rafael Olea Franco, académico por El Colegio de México (El Colmex).

El volumen, que contiene 13 ensayos inéditos de escritores mexicanos y extranjeros, es un homenaje al autor argentino que el 14 de junio fue recordado a 29 años de su fallecimiento, y en su conjunto suman una lectura sólida y minuciosa sobre la obra de Borges.




Al mismo tiempo es un libro de contrastes, reconoce Olea Franco, ya que el lector hallará en este libro textos sobe la poética de Borges, sus opiniones sobre la novela, pero también sobre el vínculo que mantuvo con su maestro Rafael Cansinos Assens y las similitudes descubiertas entre su obra y la de Ezra Pound.

Al mismo tiempo, estos son ensayos que exhiben muy bien la diversidad de la obra de Borges, quien igualmente «abrevó de la cultura occidental y la lengua inglesa, pero también de la cultura árabe, apoyado en las traducciones, pues él no leía árabe, aunque sí tenía un gran conocimiento de esta lengua”, explica.

Este libro pudo llevar por título Ensayos sobre Borges, pero su compilador optó por acentuar lo más importante en el legado del autor argentino: su obra. “Curiosamente es una  herencia múltiple que ha sido estudiada y revisada por críticos de todas las tallas, hasta llegar a este punto, medio siglo después, en que los críticos pueden enfocar sus preguntas hacia aspectos muy particulares de su obra”.

Pese a todo, la característica que predomina en este libro es su carácter diverso, asegura Olea Franco. “Se trata increíblemente de una obra muy diversificada. Aquí está el Borges con sus múltiples matices, así que condensamos una aproximación crítica, diferenciada por etapas, desde los años 20, 30 y 40, cuando alcanza el auge de su producción artística, que incluye algunos de sus textos narrativos más famosos, como Ficciones y El Aleph”.

Ya después, en los años 50 llegó su reconocimiento paulatino… hasta convertirse en un clásico, en un autor que con los años ha sido cada vez más y más reconocido, lo cual refleja el carácter actual de su obra literaria.

Además, añade el investigador de El Colmex, la literatura borgeana experimenta lo mismo que pasa con otros autores clásicos: ha adquirido un ascenso enorme y un reconocimiento que abarca no sólo la literatura occidental, a la cual pertenece, sino también en otros ámbitos, como en Oriente, en países como China y Japón, que ya han traducido su obra completa.

Autor inagotable

Para Olea, Borges es un autor  inagotable, pues su obra no sólo toca distintos aspectos del pensamiento moderno e ilustra problemas contemporáneos de nuestra literatura, sino que es uno de los escritores cuya comprensión se ha acelerado con el tiempo.

Esto se debe a que su literatura camina de la mano del pensamiento humano moderno, la literatura, la filosofía, la historia y otras disciplinas que no parecieran afines a él, como las matemáticas y las ciencias duras en general.

¿Qué sugeriría a los primeros lectores de Borges?, se le inquiere al investigador. “Pienso que se necesita un adiestramiento, pues a la literatura de esta naturaleza no se llega totalmente novato en la literatura. Eso no se puede, tal como lo señaló Mariano Azuela respecto del Ulises, de James Joyce”.

Esto significa que un lector no llegará al mundo de la literatura por Borges, añade, lo cual significa que si un lector no tiene antecedentes de lectura no empezará por Borges, más bien debe empezar por una literatura de carácter realista, como Horacio Quiroga o Azuela, y poco a poco entrar a una literatura más compleja.

“Lo cierto es que Borges tiene textos de distintos tipos. Por ejemplo, en El Aleph tienen algunos textos complejos y otros de naturaleza más accesible porque son cuentos de orden clásico, como Sur, que no resulta tan complicado… o buscaría cuentos tardíos como El evangelio según Marcos y La intrusa, que son extraordinarios”.




Pero sobre todo, el lector debería recordar lo que el propio Borges decía respecto a que ninguna lectura debería ser por obligación, sino por gusto. Ese es el primer paso para cualquier lector que quiera acercarse al mundo de Jorge Luis Borges.

Cabe señalar que El legado de Borges tuvo como base la serie de conferencias presentadas en El Colmex en diciembre de 2011, para recordar el 25 aniversario de la muerte del autor argentino durante el Coloquio Internacional El legado de Borges, en el que estuvo presente su viuda: María Kodama.

Los ensayos que contiene el libro son: El maestro y el discípulo, de Rafael Cansinos Assens; Lector, de Antonio Cajero; Sin superposiciones y sin transparencia: la frase larga de El Aleph, de Daniel Balderston; El otro teólogo: Borges, la muerte de la novela y El Aleph; Una lectura de La muerte y la brújula en el contexto de Los mejores cuentos policiales, de Aníbal González.

Asimismo La expulsión del paraíso: la ausencia de bibliotecas, de Daniel Zavala Medina; La noche de los dones o sobre una teoría narrativa, de Arturo Echavarría; Borges y Pound: el espejo del quiasmo, de Gabriel Linares; Borges y el islam, de Luce López; Las mil y una noches del libro, de Liliana Weinberg, entre otros.

Hacia el final de la antología, el propio Olea recuerda de Borges que inició su carrera literaria a la temprana edad de 10 años, cuando el 25 de junio de 1910, El País, un diario de Buenos Aires, publicó su traducción al español de El príncipe feliz, de Óscar Wilde.

Entonces algunos lectores se la atribuyeron a su padre, Jorge Borges, pero “esta precoz hazaña fue posible gracias a que su abuela paterna, Frances Haslam, nacida en Inglaterra, le enseñó inglés desde pequeño”. Así comenzó la historia del monstruo literario más grande de Latinoamérica.

Por Juan Carlos Talavera
Con información de Excelsior

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Las Mil y una noches,Borges y los Yahoos

Jorge Luis Borges sostenía que “Las mil y una noches” contenían el germen de toda la literatura mundial.

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Jorge Luis Borges sostenía que «Las mil y una noches” contenían el germen de toda la literatura mundial. Tenía un conocimiento extraordinario de la cultura árabe y se dedicó a comparar las diferentes versiones del libro, a pesar de reconocer las mutilaciones efectuadas por Eduardo W. Lane fue una de las traducciones que más le gustó de «ese repertorio de maravillas». Esas historias «de admirable lascivia” fueron desinfectadas y purificadas porque estaban adaptadas al gusto soez de algunas clases egipcias. Lane se fue a vivir a El Cairo donde fue bien recibido por los musulmanes hablando su idioma y estudiando sus costumbres, pero no olvidó su pudor británico. Según él, debido a la aversión supersticiosa de los árabes a los números pares, se agregó «una noches” al título primitivo de las mil narraciones. Al material recogido y luego traducido le quitó todo lo que podía molestar al recato, atentar al pudor británico o repugnar.





En un ejemplar del primer volumen de «Las mil y una noches” traducido por Lane y publicado en Londres en 1840 que le había conseguido su amigo Paulino Keins, Borges descubre un manuscrito de esmerada caligrafía con extensas notas explicativas que nunca había llegado a una imprenta. Ese texto tiene los márgenes repletos de signos de interrogación, adiciones, correcciones del mismo autor que lo escribió y que firma al pie: David Brodie.

Este misionero inglés, oriundo de Aberdeen que fue a predicar a África, describe su experiencia en una región fantástica infestada por hombres monos donde reside la tribu insólita de los Yahoos. Borges traduce el informe compuesto en un inglés incoloro donde su autor sólo omite un pasaje en el cual las prácticas sexuales de los Yahoos ofenden al pudor y las redacta en latín.

Brodie escribe que esa región moran los Mlch, palabras difíciles de pronunciar porque las vocales están ausentes. El grupo de color cobrizo que atenúa su negrura se compone de aproximadamente 700 sujetos quienes andan desnudos y duermen donde los encuentra la noche.

Para llamarse, lo hacen revolcándose en al barro. Se amontonan en las ciénagas a pesar de habitar cerca de lugares arbolados con manantiales de agua, se deleitan con la impureza y los rigores del sol ecuatorial. Se alimentan con leche de gato y de murciélago, frutos, raíces, reptiles y cadáveres crudos.

La tribu está regida por un rey que es un niño elegido por sus estigmas. Tienen una reina, pero son gobernados por cuatro hechiceros. Al niño, que será ungido rey, «lo mutilan, le queman los ojos, le cortan las manos y los pies, para que el mundo no lo distraiga de su sabiduría” y lo mantienen vivo en una cueva untado con estiércol. Allí lo atienden y alimentan dos esclavas. «Si hay una guerra, los hechiceros lo sacan de la caverna; lo exhiben a la tribu para estimular su coraje y lo llevan, cargado sobre sus hombros, a lo más recio del combate, a guisa de bandera o talismán”.

Los Yahoos son insensibles al dolor y al placer, salvo el agrado que experimentan por las cosas fétidas. Veneran al dios Estiércol que tiene poderes ilimitados y se transforma en hormiga o culebra. Los hechiceros son importantes porque tienen el poder de cambiar a los hombres en hormigas o tortugas, además son los únicos que pueden mirar las estrellas porque al resto de la tribu les está vedado mirarlas. No tienen memoria, pero sí la facultad de la previsión, es decir que pueden mirar hacia adelante y predecir lo que sucederá dentro de quince minutos Es un don curioso. Se divierten con las riñas de gatos y las ejecuciones donde el sentenciado sufre tormentos y lapidación.

Manejan un lenguaje basado en conceptos genéricos y cuentan hasta cuatro. No hay oraciones. Cada palabra monosílaba corresponde a una idea general y, según se la pronuncie, puede tener un sentido contrario. Esa virtud de abstracción hace suponer a Borges que los Yahoos, a pesar de su barbarie, no son individuos primitivos sino degenerados porque encontró runas que no pueden descifrar los individuos actuales. Es como si hubieran olvidado el lenguaje escrito y sólo les quedara el oral.

Cuando un hombre ordena 6 ó 7 palabras enigmáticas y las dice a gritos de pie en el centro de un círculo que forman tendidos en la tierra y, si las palabras los emocionan, se vuelve un dios, un poeta al que nadie puede mirar y debe refugiarse en los arenales.





Brodie logra apartarse de los Yahoos y escribió desde Glasgow, pero a menudo tiene pesadillas de los días de horror vividos entre esa tribu. Hace defensa de ellos y pide al Gobierno de su Majestad que ayude a salvarlos de los hombres monos.

La palabra visualizada diariamente en internet nos remite a relacionar su origen y entender cómo nació. Yahoo es un acrónimo de «Yet another hierarchical offficious oracle» y fue creado en 1994 por Jerry Yang y David Filo, estudiantes de ingeniería electrónica de la Universidad de Stanford. Se propusieron crear una guía de páginas clasificadas por materia y jerarquizada según su importancia. Al verlos tan inquietos, sus padres los llamaban «Yahoos”. Además Yahoo se refiere a personajes sucios y desagradables de los Viajes de Gulliver escrito por el irlandés Jonathan Swift.

Yahoo (Viajes de Gulliver)
Yahoo (Viajes de Gulliver)

Por Gladys Coviello
Con información de El Intransigente

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