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El inicio de la escritura en el Hiyaz – Al Baladhuri

El estudio de las corrientes históricas nos muestra que en los albores del Islam, no existía en la Península más que algunos individuos, en número muy limitado, que sabían leer y escribir. Al Baladhuri nos relata al final de su libro «Futah al Buldan» (La conquista de las regiones), 1  el inicio de la escritura en el Hiyaz.

«Tres personas se reunieron, Moramir Ibn Mullah, Aslam Ibn Sadzah y Amir Ibn Yadrah 2 . Establecieron una escritura, copiando las letras árabes de las letras sirias. Las enseñaron a las gentes de Al Anbar que las transmitieron a continuación a las del Al Hirah. Bishr Ibn Abdulmalik, hermano de Akidur Ibn Abdulmalik Ibn Al Kindi, gobernador de Dawmatul Yandal 3 , el cual era cristiano, iba y venia del territorio de las gentes de Al Hirah. Es así como aprendió allí su escritura. Más adelante, se dirigió a la Meca para negocios.


Un día, Sufian Ibn Umaiiah -el tío paterno de Abu Sufian– y Abu Qays Ibn Abd Manaf Ibn Zohra Ibn Halek, lo vieron escribir y le pidieron que les enseñara el alfabeto, a lo cual accedió. Los tres partieron enseguida a Ta’if por negocios. Allá, tuvieron por compañero a Guilan Ibn Salmah Al Thaqafi a quien enseñaron el arte de escribir. Bishr les dejó yéndose a Misr (Egipto) donde enseñó este arte a Amri Ibn Zurarah apodado «El Escribiente». Posteriormente, Bishr regresó a Siria donde difundió a otras personas este alfabeto”.

Por Ayatollah Morteza Mutahari


Notas:
  1. Ahmad Ibn Yahya Ibn Yabar Ibn Dawud Baladhuri, historiador y geógrafo, muerto hacia 890.
  2. Ver «Deh Joda, letra alif», p. 2.484.
  3. Hoy Yawf, cerca de Tabuk sobre el Mar Rojo.

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¿En qué creen los musulmanes? – Parte 3

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Musulmanes: nuestra creencia

Creemos que Allâh, el Altísimo, ama a sus amigos cercanos y que ellos lo aman.

    • Di: Si verdaderamente amáis a Allâh ¡Seguidme! Y Allâh os amará (3:31)
    • Allâh les suplantará por otros a quienes amará y ellos Le amarán (5:54)
    • Allâh ama a los perseverantes (3:146)
    • Sed justos, pues Allâh ama a quienes establecen la justicia (49:9)
    • …y haced el bien; ciertamente Allâh ama a los benefactores (2:195)

Creemos que Allâh, el Altísimo, se complace de las obras y los dichos que ha legislado y que detesta cuanto ha prohibido.

    • Si no creéis, sabed que Allâh prescinde de vosotros [y ello no Le perjudica en nada], y que no Le agrada la incredulidad de Sus siervos; y si sois agradecidos [creyendo en Su unicidad], Le complacerá (39:7)
    • Si [los hipócritas], hubieran querido realmente combatir se habrían preparado para tal fin, pero Allâh no quiso que salieran [con vosotros], y les infundió desgano y se les dijo: Permaneced con quienes se quedan [por estar verdaderamente eximidos] (9:46)

Creemos que Allâh, el Altísimo, se complace de los creyentes que obran rectamente:

    • Allâh se complacerá con ellos [por sus obras], y ellos lo estarán con Él [por Su recompensa]. Ésta [hermosa recompensa], será para quienes teman a su Señor [y se aparten de los pecados] (98:8)

Creemos en que Allâh, el Altísimo, se enoja con quienes merecen su ira por su incredulidad u otras obras.

    • …los que pensaban que Allâh no haría prevalecer Su religión, les castigará y ellos serán los perdedores. Ciertamente la ira de Allâh recayó sobre ellos y los maldijo (48:6)
    • …pero quienes se complazcan con la incredulidad, incurrirán en la ira de Allâh… (16:106)

Creemos que Allâh, el Altísimo, posee un rostro que describió como:

    • Sólo el majestuoso y noble rostro de tu Señor perdurará por siempre (55:27)

Creemos que Allâh, el Altísimo, tiene dos manos grandiosas.

    • Sus ambas manos están abiertas y sustentan como Él quiere… (5:64)
    • [Los idólatras] No han valorado a Allâh en Su verdadera magnitud. El Día de la Resurrección contendrá toda la Tierra en Su puño y los cielos estarán plegados en Su diestra. ¡Glorificado y enaltecido sea Allâh! Él está por encima de lo que Le atribuyen (39:67)

Creemos que Allâh, el Altísimo, tiene dos ojos reales, ya que ha dicho:

    • Construye el arca bajo la observancia de mis ojos y según Nuestra orden (11:37)

y el Profeta (Sal-la Allahu ‘aleihi wa sal-lam, “Que la paz y las bendiciones de Allâh sean con él”), dijo: “Su velo es de luz, si lo descubriera, los haces de luz de su rostro quemarían hasta donde alcanza su vista”.

Es consenso de quienes siguen la tradición profética que los ojos son dos, ya que el Profeta (Sal-la Allahu ‘aleihi wa sal-lam, “Que la paz y las bendiciones de Allâh sean con él”), dijo también: “El falso Mesías es tuerto pero vuestro Señor no es tuerto”.


Creemos que Allâh, el Altísimo:

    • No puede ser visto [en esta vida], pero Él sí puede ver [a Sus siervos]; y Él es Sutil y está informado de cuánto hacéis (6:103)

Creemos que los creyentes contemplarán a su Señor el Día del Juicio Final.

    • Ese día, habrá rostros resplandecientes contemplando a su Señor (75:22-23)

Creemos que Allâh, el Altísimo, no tiene quien pueda asemejársele, debido a la perfección de sus atributos:

    • No hay nada ni nadie semejante a Allâh y Él es Omnioyente, Omnividente (42:11)

Creemos que:

    • ¡Allâh! No existe nada ni nadie con derecho a ser adorado excepto Él, Viviente, se basta a Sí mismo y se ocupa de toda la creación. No Lo toma somnolencia ni sueño. Suyo es cuanto hay en los cielos y la Tierra. ¿Quién podrá interceder ante Él sino con Su anuencia? Conoce el pasado y el futuro; y nadie abarca de Su conocimiento salvo lo que Él quiere. Su Trono se extiende en los cielos y en la Tierra y la custodia de ambos no Le agobia. Y Él es Sublime, Grandioso (2:255)

Debido a la perfección de su Vida y su Eternidad.

Creemos que no es injusto con nadie, debido a su completa y divina justicia. Y que no está distraído ni ignora lo que hacen sus seres creados, debido a su completo conocimiento de todo.

Creemos que nada le es imposible, ni en los cielos, ni en la Tierra, debido a su perfecto conocimiento y a su infinito poder:

    • Ciertamente cuando decide decretar algo dice: ¡Sé! y es (36:82)

Nada lo agota porque posee absoluto poder:

    • Creamos los cielos y la Tierra y todo cuanto existe entre ellos en seis días y no Nos agotamos en lo más mínimo (50:38)

Por el Sheij Muhammad ibn Salih Al-Uzaimin

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¿En qué creen los musulmanes? – Parte 2

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Musulmanes: nuestra creencia

Creemos que:

    • No existe criatura en la Tierra sin que sea Allâh Quien la sustenta; Él conoce su morada y por donde transita, todo está registrado en un Libro evidente [la Tabla Protegida]. (11:6)

Creemos que:

    • Él posee las llaves de lo oculto y nadie más que Él las conoce. Sabe lo que hay en la tierra y en el mar. No hay hoja que caiga que Él no lo sepa, ni grano en el seno de la tierra o algo que esté verde o seco sin que se encuentre registrado en un libro evidente. (6:59)

Creemos que:

    • Sólo Allâh sabe cuándo llegará la hora [el Día del Juicio], cuándo hará descender la lluvia y qué hay en los vientres maternos; y nadie sabe qué le deparará el día siguiente ni en qué tierra ha de morir. Ciertamente Allâh es Omnisciente y está bien informado de lo que hacéis. (31:34)

Creemos que Allâh, el Altísimo, habla con el significado que desea, cuando lo desea de la manera que lo desea:

    • Y sabe que ciertamente Allâh habló con Moisés directamente. (4:164)
    • Y cuando Moisés acudió al encuentro y su Señor le habló… (7:143)
    • Le llamamos desde la ladera derecha del monte e hicimos que se aproximara para hablarle en forma confidencial. (19:52)

Creemos que:

    • Si el mar fuese tinta para escribir las Palabras de mi Señor, se agotaría antes de que se agotaran las Palabras de mi Señor. (18:109)
    • Si todos los árboles que hay sobre la Tierra se convirtieran en cálamos y el mar junto con otros siete mares en tinta no bastarían para escribir las Palabras de Allâh. Ciertamente Allâh es Poderoso, Sabio. (31:27)

Creemos que sus palabras son las más perfectas, verídicas en su información, justas en su juicio y elocuentes en su lingüística.

Dijo el Altísimo:

    • La Palabra de tu Señor [el Corán] es completamente cierta y justa. (6:115)
    • ¿Y quién tiene palabras más veraces que Allâh?. (4:87)

Creemos que el Sagrado Corán es la palabra de Allâh, el Altísimo. Verdaderamente habló con él y se lo entregó al ángel Gabriel, quien lo descendió al corazón del Profeta Muhammad (Sal-la Allahu ‘aleihi wa sal-lam, “Que la paz y las bendiciones de Allâh sean con él”).

    • El Espíritu Santo [el Ángel Gabriel], lo ha revelado [por orden] de tu Señor con la Verdad (16:102)
    • Este Corán es una revelación del Señor del Universo. El Espíritu Leal [el Ángel Gabriel], descendió con él y lo grabó en tu corazón [¡Oh, Muhammad!] para que seas uno de los Mensajeros [y adviertas con él a los hombres].Es una revelación en árabe puro. (26:192-195)

Creemos que Allâh, el Altísimo, se encuentra sobre su creación en su esencia y realidad así como en sus atributos, porque ha dicho:

    • Y Él es Sublime, Grandioso. (2:255)
    • Él tiene total dominio sobre Sus siervos, está sobre ellos. Él es Sabio y está informado de lo que hacéis. (6:18)

Creemos que:

    • Ciertamente vuestro Señor es Allâh. Creó los cielos y la Tierra en seis días y luego se estableció sobre el Trono. Él es Quien decide todos los asuntos. (10:3)

Se ha establecido sobre su Trono, elevándose sobre él en su esencia de una manera acorde a su divinidad y grandeza, y nadie, salvo Él, conoce el cómo.

Creemos que Allâh, el Altísimo, se encuentra junto a su creación, a pesar de estar establecido sobre su trono.


Conoce perfectamente lo que sucede a sus seres creados, escucha sus voces y ve sus obras, destina sus vidas, sustenta a los pobres, enriquece a quien quiere y empobrece a quien quiere, ennoblece a quien quiere y humilla a quien quiere. En su mano descansa el bien y es sobre toda cosa poderoso. Se encuentra junto a su creación realmente a pesar de estar establecido sobre su Trono.

    • No hay nada ni nadie semejante a Allâh y Él es Omnioyente, Omnividente. (42:11)

No afirmamos como lo hacen algunas sectas que Él se encuentra en la Tierra y consideramos que quien hace semejante afirmación deviene incrédulo o desviado porque ha descrito a Allâh con atributos que no son acordes a su divinidad.

Creemos, como nos informó su Profeta (Sal-la Allahu ‘aleihi wa sal-lam, “Que la paz y las bendiciones de Allâh sean con él”), que desciende al cielo más cercano a la tierra cada noche durante el último tercio y dice: “¿Quién me ruega para que pueda concederle, quién me suplica para que pueda complacerlo, quién me pide perdón para que pueda perdonarlo?”.

Creemos que Allâh, glorificado y exaltado sea, vendrá el día del Juicio Final para juzgar entre sus criaturas.

    • Pero ella no durará para siempre [y deberéis rendir cuenta el Día del Juicio], cuando la Tierra sea reducida a polvo y llegue tu Señor y se presenten los Ángeles en filas y el Infierno sea expuesto. Ese día el hombre recordará [sus obras], pero de nada le servirá. (89:21-23)

Creemos que:

    • Él hace lo que Le place. (85:16)

Creemos que su voluntad es de dos clases:

Cósmica: Que sucede aunque no sea aquello que ama, y es descrita también como su deseo.

    • Y si Allâh no hubiera deseado, no hubiesen combatido entre ellos. (2:253)
    • …si Allâh desea decretar para vosotros el desvío. Él es vuestro Señor. (11:34)

Legislativa: No necesariamente se concreta en todas las situaciones pero es todo aquello que Él ama. Como cuando dice:

    • Allâh ama absolveros. (4:27)

Creemos que su voluntad cósmica y legislativa es resultado de su sabiduría. En consecuencia, todo lo que decreta cósmica y legislativamente es sabio y su sabiduría existe, ya sea que alcancemos a conocerla o que nuestro intelecto lo ignore.

    • ¿Acaso no es Allâh el más justo de los jueces?. (95:8)
    • ¿Y quién mejor juez que Allâh para quienes están convencidos de su fe?. (5:50)

Por el Sheij Muhammad ibn Salih Al-Uzaimin

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¿En qué creen los musulmanes?

Musulmanes: nuestra creencia

 

    • Creemos en el Señorío y dominio de Allâh, el Altísimo. Es decir, Él es el Señor creador, sustentador y hacedor de todos los asuntos existentes.
    • Creemos que sólo él merece ser adorado y que todo otro ser creado es adorado sin derecho genuino.
    • Creemos en sus bellos nombres y sublimes atributos divinos.
    • Creemos en su unicidad en todos esos aspectos, no posee asociados ni quien se le asemeje en Su señorío y dominio, ni en su derecho a ser adorado, ni en sus nombres y atributos.

Dijo Allâh, el Altísimo, en el Corán:

    • Es el Señor de los cielos, de la Tierra y de cuanto hay entre ellos. Adórale, pues, y persevera en Su adoración. ¿Conoces a alguien similar a Él? (19:65)

Creemos que:

    • ¡Allâh! No existe nada ni nadie con derecho a ser adorado excepto Él, Viviente, se basta a Sí mismo y se ocupa de toda la creación. No Lo toma somnolencia ni sueño. Suyo es cuanto hay en los cielos y la Tierra. ¿Quién podrá interceder ante Él sino con Su anuencia? Conoce el pasado y el futuro; y nadie abarca de Su conocimiento salvo lo que Él quiere. Su Trono se extiende en los cielos y en la Tierra y la custodia de ambos no Le agobia. Y Él es Sublime, Grandioso. (2:255)

Creemos que:

    • Él es Allâh, no hay otra divinidad salvo Él, Conocedor de lo oculto y de lo manifiesto. Él es Clemente, Misericordioso. Él es Allâh, no hay otra divinidad salvo Él, Soberano, Santísimo, Pacificador, Dispensador de seguridad, Celador, Poderoso, Compulsor y Soberbio. ¡Glorificado sea Allâh! Él está por encima de lo que Le atribuyen. Él es Allâh, Creador, Iniciador y Formador. Suyos son los nombres [y atributos] más sublimes. Todo cuanto existe en los cielos y en la Tierra Le glorifica. Él es Poderoso, Sabio. (59:22-24)


Creemos que Allâh es el Soberano de los cielos y la Tierra:

    • A Allâh pertenece el reino de los cielos y la Tierra; Él crea lo que Le place… (42:49-50)

Creemos que:

    • No hay nada ni nadie semejante a Allâh y Él es Omnioyente, Omnividente. Suyas son las llaves [del sustento y de la misericordia que os envía], de los cielos y la Tierra; concede Su sustento a quien Él quiere con abundancia o se lo restringe a quien Le place, ciertamente Él es Omnisciente. (42:11-12)

Por el Sheij Muhammad ibn Salih Al-Uzaimin

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Abu Hurairah: el Profeta Muhammad y Jesús

Abu Hurairah (compañero del Profeta), dijo que el Profeta Muhammad (la Paz y las bendiciones de Allâh sean sobre Él), dijo:

“Yo soy el más cercano pariente de Jesús, hijo de María, en este mundo y en el más allá. Los profetas son hermanos uno del otro, hijos de un padre y de diferentes madres; mas, su religión es una sola. Entre Jesús (La paz sea con Él ) y Yo, no ha existido profeta alguno”.

(Narrado en los libros de tradición de Bujari y Muslim).


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El primer pilar del Islam en el sufismo

El primer pilar del Islam es doble.

El testigo debe también testimoniar que Muhammad es el Mensajero de DiosMuhammadun Rasûlu-Lâh. El «viajero» debe aprender a ver en esta fórmula un resumen del camino espiritual, de la ola que le llevará hasta el final del viaje.

Los dos testimonios terminan de forma semejante.

  • Pero mientras lâilâha illâ-Llâh empieza por un término negativo, como para volver la espalda al mundo…
  • Muhammadun Rasûlu-Llâh 1 menciona en primer lugar el estado de perfección humana como punto de partida hacia la realización de todo lo que está situado más allá. Con otras palabras, existe un abismo entre esta fórmula y el novicio que, en diversas órdenes, no es autorizado a repetirla metódicamente hasta que la recitación de la primera Sahâda haya anulado ciertas contradicciones de su alma y le haya conducido al punto en el que le resultará posible salvar el vacío gracias a su aspirar y poner su subjetividad en el nombre Muhammad.


Repetir la fórmula Muhammadun Rasûlu-Llâh con el acento puesto en la primera palabra, es como revestirse con un hábito magnífico demasiado amplio, pero que tendría el poder mágico de hacer crecer hasta sus propias dimensiones al que lo lleva.

Sin embargo, el portador no debe confesarse a sí mismo que no lo llena; y la cortesía espiritual (adab) de la vía exige que vea en sus compañeros, discípulos como él, a portadores del mismo hábito y que, en consecuencia, les testimonie su respeto. Hay aquí otro ejemplo de ka’anna (como si), muy característico del sufismo, lo que ilustra también la primordialidad de su perspectiva.

Por M. Lings


Notas:
  1. Si Muhammadun Rasûlu-Llâh expresa el reflujo de la ola, puede encontrarse la expresión complementaria de su flujo en las tres letras Alif-Lâm-Mîm.

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La gnosis como vía de adoración y corazón de todas las religiones

Aunque la mayoría de los hombres están ocupados ganando su sustento y atendiendo a sus necesidades diarias y no muestran ninguna preocupación por los asuntos espirituales, yace en la naturaleza humana una necesidad innata de buscar al único Real.

Todo hombre cree en una Realidad permanente, a pesar de la afirmación de sofistas y escépticos, quienes llaman a toda verdad y realidad ilusión y superstición. Ocasionalmente, cuando el hombre contempla con una mente lúcida y un alma pura la Realidad permanente que impregna el universo y el orden creado, y al mismo tiempo ve la impermanencia y el carácter transitorio de las diversas partes y elementos del mundo, es capaz de contemplar el mundo y sus fenómenos como espejos que reflejan la belleza de una realidad permanente. El gozo que produce la comprensión de esta Realidad borra cualquier otro gozo de la visión de quien la contempla y hace que todo lo demás le parezca insignificante y desprovisto de importancia.

    • Esta visión es esa misma atracción Divina (yadhbah) gnóstica que arrastra la atención del hombre centrado en Dios hacia el mundo trascendente y despierta el amor de Dios en su corazón. Debido a esta atracción olvida todo lo demás. Todos sus múltiples deseos son suprimidos de su mente. Esta atracción guía al hombre hacia la adoración y alabanza del Ser Invisible que es en realidad más evidente y manifiesto que todo lo que es visible y audible. En verdad es esta misma atracción interior la que ha producido las diferentes religiones del mundo, religiones que están basadas en la adoración de Dios.
    • El gnóstico (‘arif) es quien adora a Dios a través del conocimiento y por amor a Él, no con la esperanza de la recompensa o el temor del castigo.

Por lo que acabamos de decir resulta claro que no tenemos que considerar la gnosis como una religión entre otras, sino como el corazón de todas las religiones. La gnosis es una de las vías de adoración, una vía basada en el conocimiento combinado con el amor, antes que con el temor. Es la vía para realizar la verdad interior de la religión, en lugar de permanecer satisfecho con su forma exterior y el pensamiento racional.

    • Toda religión revelada, e incluso las que aparecen en la forma de idolatría, tienen ciertos seguidores que caminan sobre la vía de la gnosis. Las religiones politeístas y el Judaísmo, el Cristianismo, el Zoroastrismo y el Islam tienen todas creyentes que son gnósticos.


Entre los compañeros del Profeta, ‘Ali es conocido particularmente por su elocuente exposición de las verdades gnósticas y las etapas de la vida espiritual. Sus palabras en este dominio comprenden un tesoro de sabiduría inagotable. Entre las obras que se han conservado de los otros compañeros, no hay gran cantidad de material que se refiera a estos temas.

    • La mayoría de los místicos sunníes o shi’íes consideran que el linaje espiritual de sus maestros se remonta al Imam ‘Ali, a través de compañeros como Salman Farisi, Uways al-Qarani, Kumayl ibn Zyad, Rashid Hayari, Maytham Tammar, Rabi’ ibn Jaytham y Hasan al-Basri.
    • Después de este grupo, en la segunda centuria de la era islámica, aparecieron hombres como Tawus Yamani, Shayban Ra’i, Malik ibn Dinar, Ibrahim ibn Adham y Shaqiq Balji, quienes fueron considerados por las gentes como santos y hombres de Dios. Estas personas, sin hablar públicamente sobre la gnosis o el sufismo, aparecían externamente como ascetas y no ocultaban el hecho de haber sido iniciados por el grupo precedente y haber recibido instrucción espiritual bajo su dirección.
    • Luego, a finales del siglo II/VIII y principios del III/IX, aparecieron entre otros Bayazid al-Bistami, Ma’ruf Karji y Yunayd al- Baghdadi, los cuales siguieron la vía sufí y manifestaron abiertamente su relación con el sufismo y la gnosis. Algunas de sus expresiones esotéricas, basadas en sus intuiciones y visiones espirituales, les acarrearon, a causa de su apariencia repugnante, la condena de algunos juristas y teólogos. Como consecuencia de ello, algunos fueron encarcelados y azotados y en algún caso incluso ajusticiados. Sin embargo, este grupo continuó floreciendo y mantuvo sus actividades a pesar de toda oposición. De esta manera prosiguió el desarrollo de la gnosis y la ‘vía’ (Tariqah) hasta que en los siglos VII/XIII y VIII/XIV alcanzó el apogeo de su popularidad y expansión. Durante las épocas posteriores ha sufrido fluctuaciones, pero ha podido mantener su existencia en el mundo islámico hasta el día de hoy.

Por Al’lamah Muhammad Husain Tabataba’i (*)
Traducido por Salim Algora


(*) Ayatullah Sayyid Muhammad Husayn Qadi Tabataba’i, nació en 1904 en la ciudad de Tabriz, en el Azarbaiyán iraní, en el seno de la familia Tabataba’i, la cual durante los últimos tres siglos ha producido generación tras generación destacadísimos sabios religiosos. Los sadat (plural de Sayyid) de esta familia descienden del segundo Imam, al-Hasan ibn ‘Ali. Este clan familiar también recibe el nombre de al-Qadi.


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