Reflexiones del cielo, meditaciones en la tierra

El Muvim expone varias de las obras de la artista Wijdan F. Al-Hashemi en la exposición sobre caligrafía árabe.

La princesa desmitifica leyendas sobre el arte árabe. © Levante
La princesa desmitifica leyendas sobre el arte árabe. © Levante

Reflexiones del cielo, meditaciones en la tierra es el título de la exposición que la ha acercado a Valencia como embajadora del arte jordano y también como artista. La muestra, que se exhibe en el Muvim, procede de la Jordan National Gallery y ofrece una panorámica contemporánea sobre la caligrafía árabe convertida en elemento estético y reflexión personal de los artistas. La suya aborda el amor.

Princesa, artista, diplomática, mecenas, impulsora de museos y centros de educación de bellas artes en Jordania…

Nunca me había planteado un porqué al respecto. Sólo hago lo que me da placer y me gusta.

¿Cómo explicaría qué es el arte árabe?

El arte árabe empezó con pasos lentos pero muy seguros. Hasta que comenzó su comercialización por parte del mundo occidental. Las casas de subastas irrumpieron en el golfo Pérsico y subieron los precios del arte para que los artistas tuvieran una ganancia. Pero han llegado al punto de multiplicar por diez el precio de la obra de algunos artista lo que ha hecho que ahora allí no se pueda vender su obra.

¿Cree que es su singularidad lo que atrae a Occidente, o es quizás la búsqueda de una nueva identidad estética?

Ambas cosas. El artista árabe busca su identidad y, al mismo tiempo, mira a Occidente. Hoy en día nadie se puede escapar. La comunicación y la información es absoluta y global. La exposición de Valencia es un ejemplo de búsqueda de identidad de los artistas árabes —la gran mayoría formados en Occidente— a través de la caligrafía.

¿Existe afinidad o cada país de la zona es un mundo por descubrir?

No hay algo que nos identifique en sí a excepción del uso de la caligrafía de forma moderna. Quizás nos diferencie el simbolismo que cada país utiliza. Ese es el caso de los artistas palestinos. Ellos tienen su causa y la llevan siempre en su arte. Por eso también se puede hablar de arte y política. Muchos artistas árabes han tocado de alguna manera la causa Palestina.

Se podría hablar de arte, política y religión o es una mezcla imposible.

Siempre he rechazado la violencia. Creo en la libertad, pero también en que debe tener sus límites a la hora de expresarse. No concibo el uso de elementos religiosos en el arte, ni las burlas. Occidente siempre ha creído que la representación humana estaba prohibida en el arte árabe y no es cierto. De hecho, existen muchas miniaturas que lo representan. Sin embargo, sí es cierto que el artista quiere romper con algunos tabúes y también que existen muchos países que lo han impedido y lo siguen impidiendo. Sólo tenemos que fijarnos en la Primavera Árabe que ha conseguido romper fronteras y eliminar obstáculos.

Esa revolución da la sensación de que en algunos aspectos y países se ha atascado profundamente.

La Primavera Árabe ha traído cosas positivas y negativas. Lo positivo es que ha terminado con muchos regímenes dictatoriales, y lo negativo es que han entrado en el poder de algunos países grupos políticos marcados por el fanatismo religioso, y eso es malo.

Su país también ha estado al borde de algunas revueltas y un sector de la sociedad es muy crítica con la occidentalización del Estado. Las críticas a la reina Rania por los sectores más ortodoxos son conocidos. ¿Ha existido la sensación de miedo en algún momento?

Sensación de revolución no ha habido. Jordania es muy diferente a Libia o a Egipto. El Rey, además, fue muy inteligente y comenzó con las reformas internas dos años antes de que estallaran los conflictos. Quienes han estado en contra del Rey han sido grupos con intereses. Pero Jordania es muy diferente a otros países porque tenemos un alto nivel de educación y es una sociedad culta. No hay apenas analfabetismo comparado con otros países y eso ha ayudado.

Usted, que se mueve en el mundo del arte y tiene una mirada diferente, ¿cree realmente que está en un momento de cambio?

Diría que de incertidumbre. Creo que hay mucho arte conceptual. No soy crítica de arte, pero no todo lo que veo me gusta. También tengo la sensación de que muchos artistas buscan el exhibicionismo, el shock.

¿Y qué le parece que países como Dubái o Emiratos Árabes conformen grandes museos a base de talonario y compren las mejoras obras que salen al mercado como un nuevo reclamo turístico?

Es así, pero no debo opinar.

Ha venido a Valencia con una exposición de caligrafía o lo que es lo mismo la escritura convertida en arte. ¿Es un simple ejercicio estético o una verdadera narración?

Las dos cosas. En mi caso, mi caligrafía habla del amor. Otros hablan de cuestiones políticas o denuncias y críticas sociales. Yo trabajo sobre la idea estética. La caligrafía ofrece una identidad cultural y artística. Pero también he hecho abstracción.

¿Continúa siendo difícil ser mujer y artista?

No. De hecho, de mis investigaciones he descubierto que en el tercer mundo quien realmente hace arte es la mujer porque se queda en casa y dedica su tiempo a crear, a diferencia de Occidente donde la mujer tiene opciones a optar a otros trabajos. En el tercer mundo no existe la obligación de trabajar y las mujeres son más artistas que en Occidente porque están en casa.

¿Cómo ha visto la crisis europea?

Ha sido dura. Pero nosotros también hemos tenido algo de crisis. Nosotros somos un país sin petróleo ni gas.

Por J. R. Seguí

Fuente: Levante

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