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Investigan el mercado internacional de arte

Preparan subasta de "Cabeza de mujer", de Picasso, en Londres. ©AP / Kirsty Wigglesworth
Preparan subasta de “Cabeza de mujer”, de Picasso, en Londres. ©AP / Kirsty Wigglesworth

En la mitología griega la Hidra de Lerna era una peligrosa serpiente acuática y policéfala cuyo aliento venenoso resultaba mortífero. El oráculo de Delfos ordenó a Hércules ponerse a las órdenes del rey Euristeo para que le asignara 12 tareas y, con ello, acceder a la inmortalidad. La segunda de las tareas consistía precisamente en darle muerte a la Hidra, que tenía un gran poder de sobrevivencia, ya que por cada cabeza que le era amputada se le regeneraban dos o más. Hércules salió exitoso de esta empresa.

El tráfico ilícito de bienes culturales no resulta menos gráfico que el mito de la hidra, pues por cada cabeza que se le decapita, se le regenera más de una, con otro agravante: transita por senderos cada vez más sofisticados, que devienen reto para la imaginación y para su combate. A ello han contribuido las nuevas tecnologías, como internet, a la que ahora recurren los traficantes de arte para facilitar sus operaciones.

“PanamaPapers”

En 1997 el mercado de arte dio un giro inesperado al convertir los bienes culturales en mercancías, como lo reveló hace unos días el periódico británico The Guardian con base en el trabajo del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ, por sus siglas en inglés) en torno a los PanamaPapers. A raíz de estas indagaciones periodísticas quedó al descubierto el trasfondo de la subasta de la colección de arte de Víctor y Rally Ganz, una de las más importantes del mundo y que fue organizada ese año por la galería londinense Christie’s.

Las cifras que se sucedieron en la subasta superaron cualquier imaginación. El martillo no dejaba de marcar… ¡90 millones de dólares!, ¡20 millones de dólares!… Para ponerlo en perspectiva, una de las obras rematadas entonces, la “versión O” de las 15 pinturas de la serie Les Femmes d’Alger (Las mujeres de Argel), de Pablo Picasso, alcanzó un valor insólito: 179 millones de dólares, que fueron pagados por un adquirente anónimo.

Gracias a las revelaciones surgidas de los PanamaPapers pueden identificarse las complejas negociaciones que revolucionaron el mercado internacional del arte: el acervo de Víctor y Rally Ganz había sido previamente adquirido por el especulador de divisas Joe Lewis a través de una sociedad formada por el bufete Mossack Fonseca. Como marca de comercialización para la subasta se empleó exclusivamente la “colección Ganz”.

Los documentos muestran igualmente cómo la propia Christie’s tenía enormes intereses financieros en esas transacciones, lo que sugiere la existencia de un conflicto de intereses.

Los PanamaPapers hicieron visible el nombre del magnate ruso Dmitri Yevguénievich Rybolóvlev, catalogado por la revista Forbes como uno de los hombres más acaudalados del mundo. A Rybolóvlev se le menciona como partícipe de una transacción muy compleja para la adquisición de otra de las pinturas de la serie Les Femmes d’Alger.

El periódico alemán Süddeutsche Zeitung, principal difusor de los PanamaPapers, puso también en evidencia cómo el mismo bufete Mossack Fonseca contribuyó a la defensa de una galería neoyorquina propiedad de los renombrados mercaderes de arte David y Ezra Nahmad. Esta casa de arte habría comprado en condiciones lóbregas El hombre sentado con un bastón, pintura de Amadeo Modigliani, y luego la depositó en la zona franca del cantón de Ginebra.

La historia es compleja

Ante la llegada de los nazis a París, el galerista judío francés Oscar Stettiner huyó precipitadamente y dejó en su galería valiosas piezas, entre ellas la de Modigliani. Los nazis aprovecharon la situación y saquearon el establecimiento, tras lo cual la pieza ingresó al mercado negro.

En 2008 el cuadro volvió a salir a la luz pública en una subasta de Sotheby’s en Nueva York, que lo recibió a consignación de la galería Nahmad, ahora bajo la responsabilidad del frívolo junior David Nahmad.

El heredero de Stettiner, Philippe Maestracci, demandó a Sotheby’s y a la casa de arte neoyorquina la restitución de la pintura. La galería se excepcionó y alegó en su defensa que jamás había adquirido en propiedad esta obra, ya que le pertenecía a la sociedad panameña International Art Center, S. A., constituida desde luego por el bufete Mossack Fonseca. Los PanamaPapers revelan ahora que la sociedad fue constituida por el propio David Nahmad y que la pintura en controversia fue enviada para su resguardo al cantón de Ginebra.

A estos turbios eventos se suman otros que involucran cuadros de alto valor, desde artistas como Claude Monet hasta Damián Hirst. Las crónicas de los PanamaPapers delatan la manipulación y graves conflictos de intereses en las transacciones del comercio internacional del arte.

La UNESCO

El 30 de marzo de este año se rindió en la UNESCO uno de los informes más detallados acerca del estado actual del mercado del arte (Françoise Benhamou); se refiere que éste se encuentra polarizado porque 10 artistas concentran 59.9% de las transacciones a nivel internacional. Si bien es muy competido, paradójicamente se concentra en cinco ciudades: Nueva York, Londres, París, Pekín y Hong-Kong. El liderazgo de Estados Unidos es contundente: este país acapara 43% del total del mercado (Informe anual Tefaf 2016, Clare McAndrew).

Es también un mercado segmentado porque abarca expresiones como pintura y arte antiguo. Su distintivo de alta especulación proviene fundamentalmente del arte contemporáneo, y es muy volátil, ya que es perceptivo a los aleas coyunturales.

En lo que respecta al mercado de arte precolombino, el informe pone énfasis en el establecimiento de los puertos francos –una suerte de refugios de exenciones fiscales– y en el incremento de la oferta de bienes arqueológicos. Se estima que solamente el puerto del cantón de Ginebra alberga piezas que ascienden a más de 82 mil millones de euros. Las pinturas y bienes culturales de toda naturaleza que se encuentran depositadas en esa zona franca sobrepasan el millón.

Hasta la década de los noventa los puertos francos habían sido de gran utilidad para las galerías de arte por varias razones: la facilidad para manipular y administrar estas mercaderías, y las exenciones fiscales, especialmente del impuesto al valor agregado.

A finales de esa década, sin embargo, el esquema anterior se modificó y rápidamente adquirió una nueva función de gestoría de fortunas y de optimización fiscal. De esta manera se asegura el depósito a largo plazo en condiciones óptimas de seguridad, conservación y discreción. La identidad de los propietarios y el valor de los bienes culturales resguardados son de estricta confidencialidad. Ni el vendedor ni el comprador están obligados a declarar su nombre ni su domicilio.

En el cantón de Ginebra no existe tampoco la obligación de presentar inventarios para efectos aduanales. Y no solamente ello: provee de servicios básicos de mantenimiento de bienes culturales, como restauración, autentificación, evaluación y transporte especializado. La zona franca tiene incluso una sala de exposición. Lo más grave es que se ha convertido en el cobijo de acervos culturales controlados por grupos mafiosos, como fue el caso de la organización criminal Medici, entre otros.

Además del cantón de Ginebra están los mercados de arte de Luxemburgo, Singapur, Shanghái y Hong-Kong. El gobierno chino anunció que abrirá uno en Pekín el año entrante.

Las consecuencias de esta profunda metamorfosis deben ser en lo sucesivo ponderadas. Si bien los puertos francos no han desplazado a los centros de arte más importantes, congregan ahora a expertos del ramo y han desarrollado servicios periféricos de la mayor relevancia. Revelan asimismo un crecimiento exponencial del tráfico de bienes culturales y una reconversión del mercado, que mutó de uno pasional a uno esencialmente venal.

Por lo anterior, esos bienes se han convertido en activos financieros importantes y forman parte de fondos de inversión que diversifican los portafolios, en tanto que las transacciones se realizan al margen del desplazamiento de los bienes culturales.

La competencia entre los puertos francos es enorme. Hong-Kong ofrece toda clase de ventajas fiscales, como la exención del impuesto al valor agregado y de los derechos aduanales por la importación o exportación. Otras ventajas son la proximidad con los centros de arte importantes de China continental e incluso la sustracción de mandamientos de embargo.

Las estadísticas muestran un claro incremento del mercado de bienes arqueológicos, impulsado por las llamadas antigüedades de sangre (antiquités du sang) que provienen de Oriente Medio. Esa fuerte tendencia se estima aproximadamente en 35% durante los últimos años y ha sido impulsada de manera importante por las ventas en internet. Ante ello, los controles del tráfico ilícito y su combate deben readaptarse a estas nuevas realidades.

La función del Consejo de Seguridad

En una resolución insólita (la número 2199 del 12 febrero de 2015), el Consejo de Seguridad de la ONU acordó extender la protección de los sitios culturales, fortalecerla e impedir el tráfico ilícito, sobre todo de los bienes provenientes de la región de conflicto en Oriente Medio. Uno de los objetivos es privar de esta fuente de financiamiento a la organización Estado Islámico (EI), al Frente Al-Nusra y a otros grupos asociados con Al-Qaeda.

Se debe tener presente en el espíritu que las resoluciones del Consejo de Seguridad son vinculantes para toda la comunidad internacional.

La resolución fue refrendada por otra (69/281) en la Asamblea General de la ONU el 28 de mayo de 2015. También en forma ­inusitada este órgano declaró que la devastación del patrimonio cultural, representativo de la diversidad de la cultura humana, destruye asimismo la memoria colectiva de las naciones, ­desestabiliza a las comunidades y amenaza su identidad cultural.

La asamblea hizo énfasis en la importancia de la diversidad cultural y el pluralismo, así como en la libertad de religión y de creencias, como presupuestos para alcanzar la paz, la estabilidad, la reconciliación y la cohesión social. Los atentados contra el patrimonio cultural de un país, puntualizó, deben considerarse ataques contra el patrimonio común de la humanidad en su conjunto.

Previamente el Consejo de Seguridad instaló un comité que fue habilitado con equipos de apoyo analítico y de vigilancia para la aplicación de medidas contra el terrorismo.

Ese comité, de importancia capital, elaboró un informe –próximo a ser discutido por el Consejo de Seguridad–, el cual se basó no solamente en el equipo analítico, sino en un diagnóstico del mercado de arte. Su conclusión es muy clara: en los sistemas de control y cumplimiento de este mercado la aplicación de medidas asociadas con regímenes alambicados de sanciones es simplemente inexistente.

Por ello representa un gran reto obligar a los actores en el mercado a que establezcan controles más enérgicos y selectivos para evitar la introducción sistemática de antigüedades y monedas procedentes de saqueos. La adopción de medidas estructurales se anticipa de una gran complejidad. Para sólo mencionar la dimensión del tráfico ilícito, se estima que únicamente en la región de conflicto, sujeta ahora a un monitoreo muy riguroso, el EI ha recibido alrededor de 360 millones de dólares anuales por facilitar el derecho de pillaje.

Conforme a la mejor información disponible el EI no organiza el tráfico ilícito, sino que lo administra; creó incluso su departamento de antigüedades (Diwan al Rikaz en árabe), autoridad que emite, previo pago, las autorizaciones para las excavaciones y el consecuente saqueo; además ha comercializado directamente con los traficantes los bienes expoliados de museos, como es el ar-Raqqah.

Si bien las recomendaciones del Consejo de Seguridad se enfocan principalmente a la región de conflicto en Oriente Medio, éstas exceden por mucho ese ámbito y van a cambiar en forma sustantiva la conformación del mercado del arte.

Uno de los puntos neurálgicos en el análisis es cómo puede reducirse el margen de utilidad de los traficantes de bienes culturales. Entre las propuestas planteadas está la de reclasificar el Sistema Armonizado de Designación y Codificación de Mercancías de la Organización Mundial de Aduanas (WCO, por sus siglas en inglés), ya que su catálogo reconoce solamente dos categorías: la relativa a las piezas de interés arqueológico y numismático que se encuentran en poder de coleccionistas y la que incluye piezas de más de 100 años de antigüedad.

Este catálogo resulta muy esquemático y no responde a la heterogeneidad de las culturas. Así, se estima que la reclasificación alentaría a los Estados miembros de la WCO a modificar sus nomenclaturas nacionales de manera más armónica, lo que obviamente evitaría distorsiones en los mercados domésticos y permitiría a los sistemas aduanales identificar con mayor facilidad los bienes culturales de entre los bienes importados.

Más aún, con esta reclasificación las aduanas podrían retener los bienes culturales que se trataran de introducir bajo el soporte de una declaración jurada del importador con el simple argumento de que ésta se refiriese a una clasificación errónea. La consecuencia natural de ello sería el desplazamiento del sistema actual, donde se exhiben como elementos de convicción concluyentes documentos anteriores a la fecha en que las antigüedades fueron robadas o expoliadas. El análisis de esta documentación es muy complejo y propicia toda clase de prácticas nocivas.

Retener las antigüedades con base en estas declaraciones juradas cuestionables abriría un compás de tiempo, necesario para profundizar en investigaciones, de suyo complicadas, sobre el origen e historial de la propiedad de los bienes culturales. Esto, sostiene el comité, acrecentaría el riesgo administrativo al que se enfrentan los traficantes de antigüedades, sin que con ello se incrementasen los costos para los actores en el mercado legítimo. El control aduanal posee el enorme conveniente de tener efectos generales y evita litigios onerosos en las jurisdicciones domésticas.

El comité no soslaya que las aduanas carecen de vistas especializados y debidamente capacitados, incluso en países desarrollados, para detectar obras de arte y antigüedades robadas o expoliadas, y emprender investigaciones conexas.

Por ello otra de las medidas sugeridas por el comité es concentrar la importación en puertos de entrada ad hoc para antigüedades y facilitar así su decomiso. Esta medida no añadiría nuevos costos de transporte para los actores en el mercado y sí aumentaría los riesgos para los traficantes de antigüedades ilícitas.

Uno de los problemas a los que deberán abocarse los agentes aduanales es el que atañe a bienes provenientes de unidades culturales, como la maya, en donde se encuentran yuxtapuestos diferentes regímenes de legalidad, además de que el esclarecimiento de su origen requiere de conocimientos altamente especializados y con frecuencia resulta imposible ese dictamen incluso para los especialistas.

El comité ha explorado asimismo la posibilidad de configurar una base de datos, que resultaría fundamental, ya que facilitaría la labor de los agentes aduanales. Aun así, como el comité mismo lo reconoce, esa base de datos no bastaría por sí sola, pues no comprendería las antigüedades no registradas y recién excavadas y expoliadas. Peor aún, los traficantes alegarían en su favor que la ausencia de ciertos bienes culturales en la lista resultaría razón suficiente para acreditar la legitimidad de los bienes culturales expoliados.

De ahí que resulte trascendente fortalecer de manera paralela la confección de esa lista de datos mediante la elaboración de reglas de cumplimiento obligatorio en el mercado del arte. Uno de los aspectos de mayor controversia es la determinación de la procedencia, lo que constituye un elemento sustantivo en la redacción de cualquier regla para el mercado del arte. Hasta la fecha el término procedencia se ha definido vagamente como una prueba de la propiedad. En la actualidad no existe una regla que sea internacionalmente aceptada sobre la noción de procedencia.

Esta ausencia de consenso internacional sobre las normas mínimas para establecer la procedencia obedece a que se ha comerciado con antigüedades durante centenares de años. En el mercado proliferan las obras legales que disponen de escasa documentación para acreditar su procedencia; a lo sumo se ven acompañadas de uno o más documentos que intentan acreditar quién o quiénes eran los propietarios anteriores.

A diferencia de otros mercados, el tráfico de bienes culturales, especialmente el de antigüedades, carece de sistemas de estricta observancia, incluidas las reglas que obligan a un conocimiento del cliente, sin soslayar desde luego la verificación de la procedencia. Aun así el diseño de las reglas relativas al conocimiento del cliente podrían constituirse en verdaderos obstáculos para los traficantes.

Las anteriores sugerencias del comité tienen un claro objetivo: generar factores de riesgo adicionales para los contrabandistas.

Otro punto relevante es que en la actualidad se carece de un mecanismo que obligue a los actores del mercado de arte a compartir con otros información en cuanto identifiquen a vendedores o a los mismos bienes culturales de procedencia dudosa.

Finalmente el comité no soslayó el desarrollo exponencial de los puertos o zonas francas que son empleados por comerciantes de bienes culturales de arte para realizar actividades ilícitas. Por ello dispone que en esas zonas se introduzca la obligación de mantener listas de inventarios en las que se describan en particular los bienes almacenados, a fin de que los organismos aduanales estén en mejor posición de identificar los bienes culturales obtenidos de manera ilícita.

La propuesta va encaminada también a reducir los plazos de almacenamiento de bienes culturales con el propósito de mitigar la distorsión de la función primordial de las zonas francas.

Epílogo

Con esas propuestas, el Consejo de Seguridad de la ONU deberá tomar decisiones importantes en el primer semestre de este año, que cambiarán el paisaje en el tráfico ilícito de bienes culturales. Por primera ocasión en la historia, y por razones muy claras, como es el combate al terrorismo, la protección del patrimonio cultural parece avizorar nuevos horizontes.

No obstante, lo trascendente de estas propuestas y de los debates relativos a la protección del patrimonio cultural, los mandarines culturales mexicanos han permanecido en la total opacidad. Debe tenerse presente empero que, por lo que respecta a la administración del patrimonio cultural, a ellos les corresponde una responsabilidad de prevención. Y en materia de protección les asiste sobre todo una responsabilidad de reacción. Cualquier debate sobre la protección del patrimonio cultural que no pondere el estado del mercado internacional del arte, resulta estéril.

Por Jorge Sánchez Cordero (Dr. en derecho por la Univ. Panthéon Assas)
Con información de Proceso

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Siria paga el costo de una paz imperialista

©trabajadores
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Los pronósticos acerca de una posible solución política a la brutal y devastadora guerra civil impuesta desde hace 5 años a la República Árabe de Siria (RAS), indican que los objetivos perseguidos por Occidente y sus aliados de la Unión Europea y monarquías del Golfo, continúan siendo el obstáculo principal para un cercano logro de la paz y la estabilidad en esta convulsa y estratégica región del Oriente Medio.

El inicio del conflicto interno en marzo del 2011, fue instigado y manipulado por las potencias occidentales como respaldo a la denominada primavera árabe, utilizada para subvertir el orden institucional de la nación y derrocar al Gobierno del presidente Bashar Al Assad. Esa crisis, fue seguida por la agresión militar de grupos sirios de oposición, la de miles de mercenarios de más de 85 países y la ocupación, en el 2014, del gran parte del territorio sirio por el autoproclamado y terrorista Estado Islámico (EI, Isis, Daesh), que a finales de junio de ese año estableció en regiones del norte y centro de Siria e Irak un califato islámico al estilo del siglo VII.

La RAS es hoy un extenso frente de guerra. En la resistencia a los cientos de miles de agresores extranjeros converge el ejército nacional, asistido por la Federación Rusa, la República Islámica de Irán y los combatientes del Hezbollah (Partido de Dios), asentado en el sur de Líbano.

En su espacio aéreo actúan, con diferentes propósitos: Rusia un factor fundamental en los grandes golpes propinados a los facciones y grupos extremistas; Estados Unidos, Francia, el Reino Unido, Turquía y otras naciones. Una coalición empeñada, alega, en lograr desalojar al EI, y al Frente Al Nusra, rama de Al Qaeda, a los cuales consideran sus principales enemigos, pero en cuyos oscuros orígenes se confunde el apoyo financiero, militar y logístico de varios países de Occidente y Estados árabes del Golfo.

La fementida lucha contra el terrorismo internacional, desatada por el Gobierno de Estados Unidos, bajo la presidencia de George W.Bush, tras los atentados del 11 de septiembre del 2001, encubrió el fundamento de su política exterior, encaminada a la recomposición geopolítica en un Oriente Medio Ampliado, más el dominio de las fuentes de importantes recursos energéticos: petróleo y gas.

Afganistán, Irak, Libia, Siria y Yemen, son vívida confirmación de que a causa de las mentiras de los agresores, el encubrimiento y la falsedad de sus campañas mediáticas, la primera víctima en toda guerra es la verdad.

Según cifras espeluznantes, a finales del año 2015 la guerra civil en la RAS ha dejado un saldo de más de 220 mil muertos, en su mayoría civiles, cerca de 3 millones de desplazados y refugiados, una grave crisis económica en su población, y una enorme devastación en la mayoría de sus ciudades, centros históricos y culturales, valiosos patrimonios de la humanidad.

Los actos de barbarie y terrorismo, como las ejecuciones sumarias y degollamientos perpetrados por las hordas del EI y otros grupos mercenarios extranjeros en las localidades ocupadas, no son producto, como se pretende, de una lucha confesional entre chiítas, sunitas, kurdos y otros sectores religiosos, que siempre convivieron en paz en el Estado sirio.

Esto es parte del costo de una guerra injusta e inmoral, el lado oscuro de una pretendida democracia que busca quebrar y dividir al mundo árabe, destruir sus estructuras políticas, económicas y sociales, y hacer realidad el plan preconcebido de re-colonizar la región, verdadero interés de las grandes potencias occidentales.

Damasco ha insistido en su disposición al diálogo con la denominada oposición moderada y a una solución política, negociada y pacífica de esta crisis, sin menoscabo de su independencia, soberanía, integridad territorial y autodeterminación. A la vez ha afirmado su determinación a realizar elecciones generales una vez terminada la guerra civil, pero Estados Unidos y sus aliados insisten en que no habrá solución posible mientras el presidente Bashar Al Assad continúe al frente del Gobierno.

Entre tanto, continúan los esfuerzos de Siria, Rusia, Irán y otras naciones para una solución política y no militar, bajo el control de la ONU y en los plazos fijados por la Resolución 2254 de su Consejo de Seguridad, que ha anunciado que el diálogo entre las autoridades de de la RAS y sus opositores deberá comenzar, no exento de grandes incertidumbres, el próximo 25 de enero en Ginebra, Suiza.

Por Juan Dufflar Amel
Con información de Trabajadores

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Pruebas: E.I  no tiene nada que ver con el Islam

El Estado Islámico dice actuar en nombre de Dios cuando en realidad contradice los textos sagrados en su propio beneficio.

El Estado Islámico hace "corta y pega" con los textos sagrados ©Dan ®Kitwood ®Getty
El Estado Islámico hace “corta y pega” con los textos sagrados ©DanKitwood®Getty

“Son los primeros que no siguen los preceptos; entre otras cosas, las muertes”, reprocha Javier Rosón, analista del Islam en Europa de Casa Árabe. Sin embargo, los terroristas del grupo ‘Estado Islámico’ (EI) invocan el nombre de Dios al cometer atentados y pretenden erigirse como principales valedores del Islam. Por culpa de ello, comunidades musulmanas de todo el mundo se ven obligadas a recordar que no los representan.

Un repaso de las actuaciones que caracterizan a estos terroristas contrapuesto con lo que predica el Corán de la mano de los expertos sirve para comprobar que son la versión opuesta de lo que afirman defender. En caso de duda ante las palabras de Dios en el libro sagrado del Islam, los estudiosos recurren a la Sunna (tradición y enseñanza del Profeta musulmán Muhammad) como interpretación práctica del Islam.

Así, “el Corán tiene una ciencia aprobada mundialmente por todos los científicos. Lo que los terroristas hacen es un corta y pega al gusto”, lamenta Abdelaziz Hammaoui, uno de los mayores estudiosos del Islam en España: imám, teólogo musulmán, profesor de la Cátedra de las Tres Religiones en la Universidad de Valencia y presidente del Centro Cultural Islámico de Valencia.

Otro referente en España es Mounir Benjelloun, presidente de la Comisión Islámica de España y de la Federación Española de Entidades Religiosas Islámicas: “Someter el Islam a interpretaciones literales del Corán, sería injusto y equivocado. Estos terroristas no tienen nada que ver. Son grupos organizados que trafican con drogas y armas cuyo fin es perjudicar la imagen del musulmán. Nadie de los musulmanes cree en eso”.

MATAR

“El Islam es una religión de paz. Lo primero y principal es no matar a otro”, subraya Javier Rosón. Ni siquiera ser ultraconservadores implica estar a favor del conflicto armado. Los tablighi, una destacada rama musulmana de Asia que tiene más de 80 millones de seguidores y con cierta representación en Barcelona (llevan barbas largas y visten de blanco con chilaba, detalla Rosón) “están en contra de cualquier acción armada”.

Otro ejemplo se encuentra en Alemania. El país con más ‘yihadistas’ de la Unión Europea tiene una población de 40.000 salafistas, rama extremista del Islam a la que se adhieren numerosos terroristas, y sin embargo menos de 8.000 de ellos apoyan o promueven la violencia, según explicó en un reciente foro sobre terrorismo global en Madrid Daniel Heinke, experto en seguridad y director de la Oficina de Planificación de Políticas y Asuntos Especiales en Bremen.

Dolors Bramon, profesora emérita de la Universidad de Barcelona experta en el Islam, prefiere no hablar de yihadistas precisamente para evitar la confusión extendida de identificar “yihad” como “guerra santa”. Ella prefiere hablar meramente de terroristas, asesinos y “malos musulmanes”, pues yihad significa principalmente realizar un esfuerzo espiritual y su sentido bélico se produjo en un contexto histórico específico. En ello coincide también Hammaoui.

Por otra parte, la mayoría de las víctimas del EI son musulmanas, a quienes el Corán prohíbe explícitamente matar:

“Un creyente no puede matar a otro creyente, a menos que sea por error. Quien mate a un creyente premeditadamente, tendrá la Jehenna [condena al fuego del Infierno] como retribución eternamente”. (Corán 4:94/ 92-95/93).

La explicación es que para los terroristas, el resto de musulmanes que no siguen sus reglas son apóstatas, explica Hammaoui. Aun así, este estudioso del Islam subraya que el Corán no sólo prohíbe explícitamente matar a creyentes, sino a cualquier ser humano:

“Por esta razón, decretamos para los hijos de Israel que quien matara a un ser humano -no siendo [como castigo] por asesinato o por sembrar la corrupción en la tierra- sería como si hubiera matado a toda la humanidad; y, quien salvara una vida, sería como si hubiera salvado las vidas de toda la humanidad”. (Sura 5, Verso 32)

Las excepciones en las que el Corán sí justifica matar a otra persona se resumen en una motivación por defensa propia. Se producen en el contexto histórico bélico en los inicios del Islam y hoy sólo podrían ser aplicables si lo ordenase una autoridad estatal, coinciden todos los expertos consultados. Por cuestiones como ésta, al grupo terrorista que mató a 130 personas en París le interesa autodenominarse Estado Islámico (Daesh es su acrónimo árabe).

“Combatid en el camino de Dios a quienes os combaten, pero no seáis vosotros los primeros. Dios no ama a los agresores”. (Corán 2:186/190);

“Se permite que combatan a quienes han sido atacados porque han sido víctimas de una injusticia (…), de la expulsión de sus hogares, sólo por haber dicho: ‘Nuestro Señor es Dios’”. (Corán 22:40).

Hammaoui explica que esta última cita se refiere a una ocasión en la que “un grupo de personas, los primeros seguidores del Profeta, fueron expulsados de La Meca y ejercieron su derecho legítimo a la defensa (…). La lucha no es por motivos religiosos”.

“¿Por qué no queréis combatir por Dios y por los oprimidos -hombres, mujeres y niños- que dicen: ¡Señor, sácanos de esta ciudad de impíos habitantes! ¡Danos un amigo designado por Ti!’?” (Corán 4:77/75).

Esta motivación Hammaoui la interpreta precisamente como la lucha contra el terrorismo, que ataca a civiles: “El Corán recrimina a los musulmanes de la época por qué no luchan contra este grupo que está creando el terror. La defensa de la seguridad y de los bienes no estaban en manos de un Estado ni del ejército, era una obligación individual. Por lo tanto estos textos hoy no tienen uso”.

A pesar de estos versículos que llaman explícitamente a la defensa armada, Bramon subraya en su artículo Los fundamentos del poder en el Islam (revista Awraq, nº 9) que “los grupos islamistas que han surgido en estos últimos tiempos y que protagonizan acciones terroristas no están practicando ningún tipo de jihad [la autora considera más apropiada la transcripción con j]”.

El asesinato es uno de los mayores pecados para los musulmanes, resalta Hammaoui. Tanto es así que la Sunna dice que “Dios puede perdonar todos los pecados excepto la idolatría y el asesinato”.

Para despejar dudas sobre la enseñanza del Corán, además de a la Sunna, también se puede recurrir a otros estudiosos históricos que aún hoy el Islam considera vigentes y referentes. Bramon cita a Averroes, un filósofo y jurista andalusí del siglo XII. Él estableció una larga lista de todas las personas a las que no se debe matar: ancianos, mujeres, niños, enfermos psíquicos o crónicos, ciegos, campesinos, comerciantes, mercaderes, criados o esclavos… en definitiva, lo que en la época moderna se definiría básicamente como “población civil”, con especial atención a los más débiles.

Resulta igualmente relevante que Averroes prohibiera destruir edificios y las armas envenenadas, lo que ahora serían las armas químicas, de cuyo uso por parte del EI en Siria e Irak existen claros indicios.

SUICIDIO

“Está totalmente prohibido. El Corán dice ‘no os matéis a vosotros mismos’, que como dice el imán de la mezquita de París, puede entenderse [por tres vertientes]: no os matéis suicidándoos, no os matéis musulmanes contra musulmanes, o humanos contra humanos”, indica Bramon.

¿Por qué entonces esa costumbre de hacerse estallar con un cinturón de explosivos o matarse de otras formas al cometer un atentado? Un teólogo de referencia para los musulmanes a nivel mundial y actual presidente de la junta mundial de ulemas (doctores en leyes islámicas), Yusuf al Qaradawi, legitimó en el contexto de la primera intifada los ataques suicidas de Hamás contra Israel. Este egipcio exiliado actualmente en Qatar consideraba a los kamikazes mártires sin recursos a los que el único arma para combatir a una fuerza invasora era el suicidio.

El suicidio es un pecado mayor en el islam ©Three Lions ®Getty
El suicidio es un pecado mayor en el islam ©ThreeLions®Getty

Hammaoui reconoce sin problema que al Qaradawi publicó esta polémica fatwâ (norma jurídica establecida por una persona considerada autoridad pública) y considera que se equivocó con ella. Asegura que muchos musulmanes lo criticaron por ello y Al Qaradawi convocó un debate entre religiosos al respecto.

“El suicidio es un pecado mayor en el Islam. Considera que la vida no nos pertenece a nosotros, que es un don de Dios. En el mundo musulmán no tenemos autoridad religiosa infalible y cuando se equivoca, decimos que se equivoca. Él es un hombre normal, no el profeta”, señala Hammaoui. Aunque matiza que quien hoy se considera líder de la rama moderada del Islam se refería al conflicto palestino-israelí, en el que sí entiende que pueda resultar legítimo luchar contra un poder que considera invasor (hay resoluciones de la ONU que establecen límites territoriales que Israel no respeta), aunque no por medio del suicidio.

Para Benjelloun, este ulema es un “símbolo del Islam moderado, que llama a la convivencia entre religiones”. Y añade: “Él es el objetivo número uno de este grupo terrorista. Es uno de los estudiosos del Islam más moderados, se ha enfrentado de una forma directa a los terroristas”.

En cuanto al suicidio, lejos de la creencia de los kamikazes de que así se ganarán el paraíso, Muhammad dice en la Sunna: “Quien se suicida, caerá directamente en el infierno”.

SAÑA CON LAS VÍCTIMAS

En el Corán aparece 114 veces “en nombre de Dios clemente y misericordioso”, comenta Bramon. Por lo que no pueden actuar en su nombre al matar.

“Allahu Akbar” (Dios es grande) es la frase que entonan repetidamente los terroristas con su interpretación fanática del Islam antes de cometer un atentado. Sus ataques, degüellos y demás torturas suponen el extremo opuesto a la clemencia y misericordia que, según Bramon, predica el libro sagrado del Islam.

La Sunna también ordena no perseguir a quien huye, no atacar de noche… “Si ellos optan por la paz, debes aceptarlo”, dice el Corán, según Hammaoui.

“Lo que hacen ellos [los terroristas] también es basarse en libros antiguos de jurisprudencia, como los de la época de las cruzadas, de guerras, invasión y muchas barbaridades”, admite el teólogo musulmán. “Si coges un libro escrito por un sabio musulmán de esa época, encuentras mensajes duros, hacia ‘el infiel’, lo que hoy llamamos Occidente, etcétera. Una época en la que no existían las leyes internacionales y trasladan esas fatwâs [equivocadamente] a nuestro contexto”.

MALTRATO DE LOS REHENES

Por otra parte, la profesora indica que los musulmanes deben tratar y alimentar a los rehenes tan bien como a sí mismos. Si bien es cierto que las traducciones del libro sagrado a este respecto ya reflejan distintas interpretaciones en un solo versículo (Corán 8: 67): desde “no responde a un profeta tener cautivos [de guerra] antes de infligir una masacre (sobre los enemigos de Dios)” a “el Profeta no debe tomar ningún cautivo para reforzar su posición sobre la tierra”, según Corpus Quran.

Para entender el Corán, es necesario recopilar todos los textos sobre el mismo tema, ordenarlos cronológicamente (porque lo más reciente anula lo anterior) y si no se acierta a entender lo que dice el libro sagrado musulmán, se recurre a la aplicación práctica que le dio el Profeta, reflejada en la Sunna, recuerda Hammaoui.

En realidad, el Corán establece la libertad de culto ©Dan Kitwood ®Getty
En realidad, el Corán establece la libertad de culto ©DanKitwood®Getty

“Cuando [los musulmanes] tuvieron su primer conflicto bélico, se quedaron con unos rehenes y no sabían cómo actuar. Las propuestas de los miembros de la comunidad, que venían de tribus, se diferenciaban, proponían castigo, o compensación económica… al final lo que el Profeta aprobó y fue la norma firme, fue que el castigo era que cada uno de los rehenes tenía que enseñar a los miembros de la comunidad musulmana a leer y escribir. Y ellos les tenían que dar de comer igual que a ellos”, ejemplifica.

Los rehenes se consideran merecedores de limosna y buen trato, porque a pesar de ser el enemigo, están desvalidos. El Profeta Muhammad en la Sunna también manda no mutilar.

VENTA DE PETRÓLEO Y OBRAS DE ARTE

El Estado Islámico domina varios pozos petrolíferos y no sólo ha destruido joyas artísticas en Palmira (Siria) o Nínive (Irak), sino que comercializan con unos y otros en el mercado negro. Ello sin contar el tráfico de órganos también denunciado por ciudadanos sirios y expertos como Bramon. “No es halal (lo lícito o permitido según el Islam) lo que comercializan”, apunta Rosón. Y es que varios pasajes en el Corán prohíben la corrupción y el robo.

“Un musulmán corriente sabe que una de las cosas mínimas que un musulmán debe practicar es ganarse su sustento de forma halal. No puede entrar nada en su bolsillo salvo de forma ética, nada de robos, engaños, mentiras. Si yo no cumplo con mis horas de trabajo, el dinero que me estoy llevando es ilícito”, detalla Hammaoui.

“En general se pinta a esta gente como radicales, exageradamente aplicados en religión y por otro lado como traficantes de petróleo, droga… es totalmente incoherente que una persona sea practicante del Islam y no cumpla con esto. A esta gente no le importa la religión, sino que simplemente la usan para sus intereses”, incide.

El Instituto Halal de España, que vela por los productos y servicios halal para la comunidad musulmana en el país, destaca los siguientes pasajes del Corán en su página web:

“¡OH VOSOTROS que habéis llegado a creer! No os arrebatéis los bienes injustamente unos a otros -ni siquiera mediante transacciones basadas en acuerdo mutuo- y no os destruyáis unos a otros: pues, ciertamente, Dios es en verdad un dispensador de gracia para vosotros”. (Corán, Azora Las Mujeres, 4:29)

“¡Dad [siempre] la medida justa, y no seáis de los que causan pérdidas [a otros, injustamente]; y [en todos vuestros tratos] pesad con una balanza fiel, y no despojéis a la gente de lo que es justamente suyo; y no obréis mal en la tierra sembrado la corrupción, sino sed conscientes de Aquel que os creó, como [creó] a las innumerables generaciones pasadas!” (Corán, Azora Los Poetas 26:181-184)

Bramon explica que el EI destruye obras anteriores al Islam, porque “tienen ambición territorial, no quieren fronteras. Si destruyes Palmira, le borras al sirio su pasado o si destruyes Nínive, a los iraquíes. [Así] no tienen pasado anterior al Islam al que remitirse”.

COACCIÓN RELIGIOSA

Los terroristas pretenden imponer su radical forma de entender el Islam, pero en realidad el Corán establece la libertad de culto y respeta la multiplicidad de religiones y culturas, indica Rosón.

“No puede haber coacción en cuestiones de religión”. (Corán 2:256)

“Si tu Señor hubiera querido, todos los habitantes de la tierra, absolutamente todos, habrían creído. ¿Y tú forzarás a los hombres para que sean creyentes?” (Corán 10:99-100).

“Quien mata a un no musulmán con quien mantenemos un pacto [de convivencia o paz], no llegaría a oler el olor del paraíso, ni de lejos”, dice Muhammad en la Sunna. “Se refiere a los no musulmanes que habitan en tierras musulmanas y a los que viven en comunidades con quienes se mantenía en su época acuerdos de paz, o lo que es lo mismo hoy, los acuerdos internacionales entre países”, indica Hammaoui.

“Estos grupos terroristas –Daesh es quizá el más salvaje- a la hora de seleccionar a sus seguidores van al perfil de la persona joven con pocos o nulos conocimientos de esta religión. Si yo copio y pego textos del Corán sin interpretarlos y se lo doy a chicos jóvenes con problemas sociales, pobreza, sin formación en la ciencia del Corán y les alimento con fuerte odio y venganza… Grupos como éstos carecen de referentes intelectuales y bibliografías para su ideología. Tienen un mensaje que juega a manipular emociones”, lamenta el teólogo musulmán.

Benjelloun, de la Comisión Islámica de España, recalca: “Esas personas en Francia [autoras de los atentados del 13-N] no han ido a ninguna mezquita y de la noche a la mañana están luchando por Allâh… Es injustificable. No lo hacen en el nombre del Islam”.

Por  María Torrens Tillack
Con información de El Español

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