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Investigan el mercado internacional de arte

Preparan subasta de "Cabeza de mujer", de Picasso, en Londres. ©AP / Kirsty Wigglesworth
Preparan subasta de «Cabeza de mujer», de Picasso, en Londres. ©AP / Kirsty Wigglesworth

En la mitología griega la Hidra de Lerna era una peligrosa serpiente acuática y policéfala cuyo aliento venenoso resultaba mortífero. El oráculo de Delfos ordenó a Hércules ponerse a las órdenes del rey Euristeo para que le asignara 12 tareas y, con ello, acceder a la inmortalidad. La segunda de las tareas consistía precisamente en darle muerte a la Hidra, que tenía un gran poder de sobrevivencia, ya que por cada cabeza que le era amputada se le regeneraban dos o más. Hércules salió exitoso de esta empresa.

El tráfico ilícito de bienes culturales no resulta menos gráfico que el mito de la hidra, pues por cada cabeza que se le decapita, se le regenera más de una, con otro agravante: transita por senderos cada vez más sofisticados, que devienen reto para la imaginación y para su combate. A ello han contribuido las nuevas tecnologías, como internet, a la que ahora recurren los traficantes de arte para facilitar sus operaciones.

“PanamaPapers”

En 1997 el mercado de arte dio un giro inesperado al convertir los bienes culturales en mercancías, como lo reveló hace unos días el periódico británico The Guardian con base en el trabajo del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ, por sus siglas en inglés) en torno a los PanamaPapers. A raíz de estas indagaciones periodísticas quedó al descubierto el trasfondo de la subasta de la colección de arte de Víctor y Rally Ganz, una de las más importantes del mundo y que fue organizada ese año por la galería londinense Christie’s.

Las cifras que se sucedieron en la subasta superaron cualquier imaginación. El martillo no dejaba de marcar… ¡90 millones de dólares!, ¡20 millones de dólares!… Para ponerlo en perspectiva, una de las obras rematadas entonces, la “versión O” de las 15 pinturas de la serie Les Femmes d’Alger (Las mujeres de Argel), de Pablo Picasso, alcanzó un valor insólito: 179 millones de dólares, que fueron pagados por un adquirente anónimo.

Gracias a las revelaciones surgidas de los PanamaPapers pueden identificarse las complejas negociaciones que revolucionaron el mercado internacional del arte: el acervo de Víctor y Rally Ganz había sido previamente adquirido por el especulador de divisas Joe Lewis a través de una sociedad formada por el bufete Mossack Fonseca. Como marca de comercialización para la subasta se empleó exclusivamente la “colección Ganz”.

Los documentos muestran igualmente cómo la propia Christie’s tenía enormes intereses financieros en esas transacciones, lo que sugiere la existencia de un conflicto de intereses.

Los PanamaPapers hicieron visible el nombre del magnate ruso Dmitri Yevguénievich Rybolóvlev, catalogado por la revista Forbes como uno de los hombres más acaudalados del mundo. A Rybolóvlev se le menciona como partícipe de una transacción muy compleja para la adquisición de otra de las pinturas de la serie Les Femmes d’Alger.

El periódico alemán Süddeutsche Zeitung, principal difusor de los PanamaPapers, puso también en evidencia cómo el mismo bufete Mossack Fonseca contribuyó a la defensa de una galería neoyorquina propiedad de los renombrados mercaderes de arte David y Ezra Nahmad. Esta casa de arte habría comprado en condiciones lóbregas El hombre sentado con un bastón, pintura de Amadeo Modigliani, y luego la depositó en la zona franca del cantón de Ginebra.

La historia es compleja

Ante la llegada de los nazis a París, el galerista judío francés Oscar Stettiner huyó precipitadamente y dejó en su galería valiosas piezas, entre ellas la de Modigliani. Los nazis aprovecharon la situación y saquearon el establecimiento, tras lo cual la pieza ingresó al mercado negro.

En 2008 el cuadro volvió a salir a la luz pública en una subasta de Sotheby’s en Nueva York, que lo recibió a consignación de la galería Nahmad, ahora bajo la responsabilidad del frívolo junior David Nahmad.

El heredero de Stettiner, Philippe Maestracci, demandó a Sotheby’s y a la casa de arte neoyorquina la restitución de la pintura. La galería se excepcionó y alegó en su defensa que jamás había adquirido en propiedad esta obra, ya que le pertenecía a la sociedad panameña International Art Center, S. A., constituida desde luego por el bufete Mossack Fonseca. Los PanamaPapers revelan ahora que la sociedad fue constituida por el propio David Nahmad y que la pintura en controversia fue enviada para su resguardo al cantón de Ginebra.

A estos turbios eventos se suman otros que involucran cuadros de alto valor, desde artistas como Claude Monet hasta Damián Hirst. Las crónicas de los PanamaPapers delatan la manipulación y graves conflictos de intereses en las transacciones del comercio internacional del arte.

La UNESCO

El 30 de marzo de este año se rindió en la UNESCO uno de los informes más detallados acerca del estado actual del mercado del arte (Françoise Benhamou); se refiere que éste se encuentra polarizado porque 10 artistas concentran 59.9% de las transacciones a nivel internacional. Si bien es muy competido, paradójicamente se concentra en cinco ciudades: Nueva York, Londres, París, Pekín y Hong-Kong. El liderazgo de Estados Unidos es contundente: este país acapara 43% del total del mercado (Informe anual Tefaf 2016, Clare McAndrew).

Es también un mercado segmentado porque abarca expresiones como pintura y arte antiguo. Su distintivo de alta especulación proviene fundamentalmente del arte contemporáneo, y es muy volátil, ya que es perceptivo a los aleas coyunturales.

En lo que respecta al mercado de arte precolombino, el informe pone énfasis en el establecimiento de los puertos francos –una suerte de refugios de exenciones fiscales– y en el incremento de la oferta de bienes arqueológicos. Se estima que solamente el puerto del cantón de Ginebra alberga piezas que ascienden a más de 82 mil millones de euros. Las pinturas y bienes culturales de toda naturaleza que se encuentran depositadas en esa zona franca sobrepasan el millón.

Hasta la década de los noventa los puertos francos habían sido de gran utilidad para las galerías de arte por varias razones: la facilidad para manipular y administrar estas mercaderías, y las exenciones fiscales, especialmente del impuesto al valor agregado.

A finales de esa década, sin embargo, el esquema anterior se modificó y rápidamente adquirió una nueva función de gestoría de fortunas y de optimización fiscal. De esta manera se asegura el depósito a largo plazo en condiciones óptimas de seguridad, conservación y discreción. La identidad de los propietarios y el valor de los bienes culturales resguardados son de estricta confidencialidad. Ni el vendedor ni el comprador están obligados a declarar su nombre ni su domicilio.

En el cantón de Ginebra no existe tampoco la obligación de presentar inventarios para efectos aduanales. Y no solamente ello: provee de servicios básicos de mantenimiento de bienes culturales, como restauración, autentificación, evaluación y transporte especializado. La zona franca tiene incluso una sala de exposición. Lo más grave es que se ha convertido en el cobijo de acervos culturales controlados por grupos mafiosos, como fue el caso de la organización criminal Medici, entre otros.

Además del cantón de Ginebra están los mercados de arte de Luxemburgo, Singapur, Shanghái y Hong-Kong. El gobierno chino anunció que abrirá uno en Pekín el año entrante.

Las consecuencias de esta profunda metamorfosis deben ser en lo sucesivo ponderadas. Si bien los puertos francos no han desplazado a los centros de arte más importantes, congregan ahora a expertos del ramo y han desarrollado servicios periféricos de la mayor relevancia. Revelan asimismo un crecimiento exponencial del tráfico de bienes culturales y una reconversión del mercado, que mutó de uno pasional a uno esencialmente venal.

Por lo anterior, esos bienes se han convertido en activos financieros importantes y forman parte de fondos de inversión que diversifican los portafolios, en tanto que las transacciones se realizan al margen del desplazamiento de los bienes culturales.

La competencia entre los puertos francos es enorme. Hong-Kong ofrece toda clase de ventajas fiscales, como la exención del impuesto al valor agregado y de los derechos aduanales por la importación o exportación. Otras ventajas son la proximidad con los centros de arte importantes de China continental e incluso la sustracción de mandamientos de embargo.

Las estadísticas muestran un claro incremento del mercado de bienes arqueológicos, impulsado por las llamadas antigüedades de sangre (antiquités du sang) que provienen de Oriente Medio. Esa fuerte tendencia se estima aproximadamente en 35% durante los últimos años y ha sido impulsada de manera importante por las ventas en internet. Ante ello, los controles del tráfico ilícito y su combate deben readaptarse a estas nuevas realidades.

La función del Consejo de Seguridad

En una resolución insólita (la número 2199 del 12 febrero de 2015), el Consejo de Seguridad de la ONU acordó extender la protección de los sitios culturales, fortalecerla e impedir el tráfico ilícito, sobre todo de los bienes provenientes de la región de conflicto en Oriente Medio. Uno de los objetivos es privar de esta fuente de financiamiento a la organización Estado Islámico (EI), al Frente Al-Nusra y a otros grupos asociados con Al-Qaeda.

Se debe tener presente en el espíritu que las resoluciones del Consejo de Seguridad son vinculantes para toda la comunidad internacional.

La resolución fue refrendada por otra (69/281) en la Asamblea General de la ONU el 28 de mayo de 2015. También en forma ­inusitada este órgano declaró que la devastación del patrimonio cultural, representativo de la diversidad de la cultura humana, destruye asimismo la memoria colectiva de las naciones, ­desestabiliza a las comunidades y amenaza su identidad cultural.

La asamblea hizo énfasis en la importancia de la diversidad cultural y el pluralismo, así como en la libertad de religión y de creencias, como presupuestos para alcanzar la paz, la estabilidad, la reconciliación y la cohesión social. Los atentados contra el patrimonio cultural de un país, puntualizó, deben considerarse ataques contra el patrimonio común de la humanidad en su conjunto.

Previamente el Consejo de Seguridad instaló un comité que fue habilitado con equipos de apoyo analítico y de vigilancia para la aplicación de medidas contra el terrorismo.

Ese comité, de importancia capital, elaboró un informe –próximo a ser discutido por el Consejo de Seguridad–, el cual se basó no solamente en el equipo analítico, sino en un diagnóstico del mercado de arte. Su conclusión es muy clara: en los sistemas de control y cumplimiento de este mercado la aplicación de medidas asociadas con regímenes alambicados de sanciones es simplemente inexistente.

Por ello representa un gran reto obligar a los actores en el mercado a que establezcan controles más enérgicos y selectivos para evitar la introducción sistemática de antigüedades y monedas procedentes de saqueos. La adopción de medidas estructurales se anticipa de una gran complejidad. Para sólo mencionar la dimensión del tráfico ilícito, se estima que únicamente en la región de conflicto, sujeta ahora a un monitoreo muy riguroso, el EI ha recibido alrededor de 360 millones de dólares anuales por facilitar el derecho de pillaje.

Conforme a la mejor información disponible el EI no organiza el tráfico ilícito, sino que lo administra; creó incluso su departamento de antigüedades (Diwan al Rikaz en árabe), autoridad que emite, previo pago, las autorizaciones para las excavaciones y el consecuente saqueo; además ha comercializado directamente con los traficantes los bienes expoliados de museos, como es el ar-Raqqah.

Si bien las recomendaciones del Consejo de Seguridad se enfocan principalmente a la región de conflicto en Oriente Medio, éstas exceden por mucho ese ámbito y van a cambiar en forma sustantiva la conformación del mercado del arte.

Uno de los puntos neurálgicos en el análisis es cómo puede reducirse el margen de utilidad de los traficantes de bienes culturales. Entre las propuestas planteadas está la de reclasificar el Sistema Armonizado de Designación y Codificación de Mercancías de la Organización Mundial de Aduanas (WCO, por sus siglas en inglés), ya que su catálogo reconoce solamente dos categorías: la relativa a las piezas de interés arqueológico y numismático que se encuentran en poder de coleccionistas y la que incluye piezas de más de 100 años de antigüedad.

Este catálogo resulta muy esquemático y no responde a la heterogeneidad de las culturas. Así, se estima que la reclasificación alentaría a los Estados miembros de la WCO a modificar sus nomenclaturas nacionales de manera más armónica, lo que obviamente evitaría distorsiones en los mercados domésticos y permitiría a los sistemas aduanales identificar con mayor facilidad los bienes culturales de entre los bienes importados.

Más aún, con esta reclasificación las aduanas podrían retener los bienes culturales que se trataran de introducir bajo el soporte de una declaración jurada del importador con el simple argumento de que ésta se refiriese a una clasificación errónea. La consecuencia natural de ello sería el desplazamiento del sistema actual, donde se exhiben como elementos de convicción concluyentes documentos anteriores a la fecha en que las antigüedades fueron robadas o expoliadas. El análisis de esta documentación es muy complejo y propicia toda clase de prácticas nocivas.

Retener las antigüedades con base en estas declaraciones juradas cuestionables abriría un compás de tiempo, necesario para profundizar en investigaciones, de suyo complicadas, sobre el origen e historial de la propiedad de los bienes culturales. Esto, sostiene el comité, acrecentaría el riesgo administrativo al que se enfrentan los traficantes de antigüedades, sin que con ello se incrementasen los costos para los actores en el mercado legítimo. El control aduanal posee el enorme conveniente de tener efectos generales y evita litigios onerosos en las jurisdicciones domésticas.

El comité no soslaya que las aduanas carecen de vistas especializados y debidamente capacitados, incluso en países desarrollados, para detectar obras de arte y antigüedades robadas o expoliadas, y emprender investigaciones conexas.

Por ello otra de las medidas sugeridas por el comité es concentrar la importación en puertos de entrada ad hoc para antigüedades y facilitar así su decomiso. Esta medida no añadiría nuevos costos de transporte para los actores en el mercado y sí aumentaría los riesgos para los traficantes de antigüedades ilícitas.

Uno de los problemas a los que deberán abocarse los agentes aduanales es el que atañe a bienes provenientes de unidades culturales, como la maya, en donde se encuentran yuxtapuestos diferentes regímenes de legalidad, además de que el esclarecimiento de su origen requiere de conocimientos altamente especializados y con frecuencia resulta imposible ese dictamen incluso para los especialistas.

El comité ha explorado asimismo la posibilidad de configurar una base de datos, que resultaría fundamental, ya que facilitaría la labor de los agentes aduanales. Aun así, como el comité mismo lo reconoce, esa base de datos no bastaría por sí sola, pues no comprendería las antigüedades no registradas y recién excavadas y expoliadas. Peor aún, los traficantes alegarían en su favor que la ausencia de ciertos bienes culturales en la lista resultaría razón suficiente para acreditar la legitimidad de los bienes culturales expoliados.

De ahí que resulte trascendente fortalecer de manera paralela la confección de esa lista de datos mediante la elaboración de reglas de cumplimiento obligatorio en el mercado del arte. Uno de los aspectos de mayor controversia es la determinación de la procedencia, lo que constituye un elemento sustantivo en la redacción de cualquier regla para el mercado del arte. Hasta la fecha el término procedencia se ha definido vagamente como una prueba de la propiedad. En la actualidad no existe una regla que sea internacionalmente aceptada sobre la noción de procedencia.

Esta ausencia de consenso internacional sobre las normas mínimas para establecer la procedencia obedece a que se ha comerciado con antigüedades durante centenares de años. En el mercado proliferan las obras legales que disponen de escasa documentación para acreditar su procedencia; a lo sumo se ven acompañadas de uno o más documentos que intentan acreditar quién o quiénes eran los propietarios anteriores.

A diferencia de otros mercados, el tráfico de bienes culturales, especialmente el de antigüedades, carece de sistemas de estricta observancia, incluidas las reglas que obligan a un conocimiento del cliente, sin soslayar desde luego la verificación de la procedencia. Aun así el diseño de las reglas relativas al conocimiento del cliente podrían constituirse en verdaderos obstáculos para los traficantes.

Las anteriores sugerencias del comité tienen un claro objetivo: generar factores de riesgo adicionales para los contrabandistas.

Otro punto relevante es que en la actualidad se carece de un mecanismo que obligue a los actores del mercado de arte a compartir con otros información en cuanto identifiquen a vendedores o a los mismos bienes culturales de procedencia dudosa.

Finalmente el comité no soslayó el desarrollo exponencial de los puertos o zonas francas que son empleados por comerciantes de bienes culturales de arte para realizar actividades ilícitas. Por ello dispone que en esas zonas se introduzca la obligación de mantener listas de inventarios en las que se describan en particular los bienes almacenados, a fin de que los organismos aduanales estén en mejor posición de identificar los bienes culturales obtenidos de manera ilícita.

La propuesta va encaminada también a reducir los plazos de almacenamiento de bienes culturales con el propósito de mitigar la distorsión de la función primordial de las zonas francas.

Epílogo

Con esas propuestas, el Consejo de Seguridad de la ONU deberá tomar decisiones importantes en el primer semestre de este año, que cambiarán el paisaje en el tráfico ilícito de bienes culturales. Por primera ocasión en la historia, y por razones muy claras, como es el combate al terrorismo, la protección del patrimonio cultural parece avizorar nuevos horizontes.

No obstante, lo trascendente de estas propuestas y de los debates relativos a la protección del patrimonio cultural, los mandarines culturales mexicanos han permanecido en la total opacidad. Debe tenerse presente empero que, por lo que respecta a la administración del patrimonio cultural, a ellos les corresponde una responsabilidad de prevención. Y en materia de protección les asiste sobre todo una responsabilidad de reacción. Cualquier debate sobre la protección del patrimonio cultural que no pondere el estado del mercado internacional del arte, resulta estéril.

Por Jorge Sánchez Cordero (Dr. en derecho por la Univ. Panthéon Assas)
Con información de Proceso

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El expolio de la guerra siria llega a Córdoba

Juan Pedro Monferrer, catedrático de la Universidad de Córdoba ©Juan Manuel Vacas
Juan Pedro Monferrer, catedrático de la Universidad de Córdoba ©Juan Manuel Vacas

¿Recuerdan esas enormes mazas golpeando los milenarios toros alados en la entrada de la antigua Nínive, en Irak? ¿O las imágenes a cámara lenta de varios hombres destrozando estatuas milenarias en el museo de Mosul? Todas fueron realizadas por los brazos mediáticos del Estado Islámico, el grupo fundamentalista que controla amplias zonas de Irak y Siria. Pero esta fanfarria propagandista, que se vanagloria de la destrucción de los restos previos al Islam, silencia un problema que Oriente Próximo arrastra desde hace siglos y que ha reverdecido con las guerras civiles: el expolio de su patrimonio.

Si la destrucción a martillazos o con dinamita del pasado es una amputación de la historia, no lo es menos el desmembramiento de sus piezas para entregarlas al mejor postor. Uno de estos trofeos ha aterrizado, procedente de Siria y después de un periplo desconocido, en la Universidad de Córdoba. Hace unos meses, un hombre entró en el despacho del catedrático de Estudios Árabes, Juan Pedro Monferrer. Sobre su mesa de trabajo, con dos grandes monitores de ordenador y cubierta por libros, dejó para su estudio una cuartilla de papel. Se trataba de una hoja de un códice médico árabe excepcional, copia del siglo XV o XVI de un texto anterior, escrita en caracteres siriaco-arameos. Uno de los pocos ejemplos que se conocen de este género.

El documento fue escrito con una finalidad práctica. “Consta de un listado de simples [compuestos de un medicamento] y sus aplicaciones clínicas, indicando la afección para la que eran destinadas estas sustancias”, señala Monferrer. El fragmento es de los pocos textos conocidos de este tipo en karshuni (lengua árabe escrita con caracteres siriaco-arameos propia de comunidades cristianas que viven en Siria y Líbano). El experto considera que su valor patrimonial es “enorme”.

La hoja del códice con texto médico en manos del catedrático de la UCO Juan Pedro Monferrer ©UCO
La hoja del códice con texto médico en manos del catedrático de la UCO Juan Pedro Monferrer ©UCO

“Para conocer una fecha más exacta de cuando fue escrito sería imprescindible tener el códice original, pero esto es muy complicado. Es una hoja arrancada y seguramente el códice del que proviene ya no existe. Habrá sido desmembrado”, lamenta el arabista. “Este tipo de expolios se ha dado siempre, incluso antes de la guerra civil siria. Aunque el fenómeno se ha agravado por la contienda”, reconoce el catedrático. Monferrer señala que la búsqueda de lucro en el patrimonio no entiende de culturas ni religiones, y fija su memoria en lo ocurrido en 2003 en Bagdad: “Cuando las tropas de Estados Unidos entraron en la ciudad, muchos soldados fueron directamente al Museo Arqueológico, que estaba desprotegido y abandonado. Una gran cantidad de aquellas piezas llegó a Europa y a EE UU, como ha sucedido ahora con este texto en karshuni que hemos estudiado”.

Que ese legajo haya aparecido en Córdoba y no en otra puede verse también de forma simbólica. La ciudad andaluza fue el centro de la cultura islámica en España. Capital del califato de Al Ándalus en el año 1000, su sofisticada civilización preservó buena parte del saber clásico europeo y difundió por el continente el nuevo conocimiento que transmitió inteligentemente la cultura árabe. “En realidad, del creciente fértil de Siria e Irak nos viene casi todo”, resume Monferrer. “La agricultura, las primeras civilizaciones, las religiones monoteístas, todo. Europa no se entendería sin Oriente Próximo. Y Córdoba tuvo un papel fundamental en aquel momento”, destaca. “Por eso, la destrucción del patrimonio artístico en Siria o Irak es la pérdida de nuestro propio patrimonio. La historia es una cadena continua y la nuestra nos enlaza de forma directa con esa tierra”.

La Unesco estima que el mercado negro de antigüedades genera tanto movimiento de capitales como el tráfico de armas o de drogas. Se comercia no solo con esculturas o elementos arquitectónicos, también con textos que permiten medir el grado de desarrollo de la civilización que los redactaba, copiaba y utilizaba. Pero dado que el mercado negro es opaco, es difícil estimar qué cantidad de textos están saliendo de Siria y otros países árabes en conflicto rumbo a colecciones privadas u otros intereses depredadores. “No podemos cuantificar la cifra, pero nos tememos que es realmente importante”, dice Monferrer. Mientras tanto, el texto que el arabista estudió ha regresado a las sombras del mundo del coleccionismo; ha vuelto a manos de quien pagó por él. Alguien cuya identidad es un secreto.

Por Manuel J. Albert
Con información de El País

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Siria:UNESCO denuncia nuevo saqueo arqueológico

UNESCO
UNESCO

La directora de la Organización para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), Irina Bokova, ha alertado este viernes sobre las extendidas excavaciones arqueológicas ilegales que se están realizando en Siria y ha indicado que el organismo de Naciones Unidas ha advertido sobre subastas de casas, museos y colecciones de arte en el país.

Más de 100.000 personas han perdido la vida en la guerra civil de Siria que ya lleva dos años y medio y que ha forzado a millones de personas a dejar sus hogares y generado una crisis humanitaria de grandes proporciones.

Además de la pérdida de vidas y de la destrucción de propiedades, la UNESCO ha señalado que el patrimonio cultural de Siria –junto con los reporteros que intentan cubrir la guerra civil– están cada vez bajo una mayor amenaza. (Sería bueno aclarar también que la desestabilización producida por los terroristas,acarrea tan precaria situación).

«El mayor peligro está ahí, aparte de la destrucción que hemos visto en sitios que son patrimonio de la humanidad (…) están las excavaciones arqueológicas ilegales», ha señalado Bokova. «Esto es algo que no está demasiado presente en el radar de la comunidad internacional», ha subrayado.

Según la máxima responsable de la UNESCO, el problema en Siria se ha ido agudizando. La UNESCO ha dado la voz de alarma sobre excavaciones ilegales al mediador de la ONU y la Liga Arabe sobre Siria, Lajdar Brahimi, y al secretario general de la Liga Arabe, Nabil Elaraby.

«Vamos a mostrarles el mapa de estos sitios ilegales, de estas excavaciones», ha explicado Bokova. «Esta es nuestra mayor preocupación, lo que no sabemos es lo que está ocurriendo ahí, ese tráfico ilícito para exportar» artículos, ha añadido.

Bokova no ha especificado si aquellos involucrados en las excavaciones ilegales estaban relacionados con el presidente sirio, Bashar al Assad, o con los rebeldes que intentan derrocarlo. (Le preguntamos, con todo respeto, a la Sra. Irina Bokova, si ya olvidó el saqueo por ella misma denunciado del patrimonio libio, allí no estaba la gente de Bashar Al-Assad,pero,oh casualidad,se encontraban «rebeldes» que, al igual que éstos presentes en Siria,eran lacayos del mismo régimen tripartito de sionistas-yankies-NOM … ¿No le suena conocida la canción?,le refrescamos la memoria citando la referida nota Los esbirros de la OTAN preparan el infame saqueo del patrimonio cultural libio . Que dá la ¿casualidad? de que son los mismos que produjeron el saqueo de patrimonio cultural en Irak y que  la Sra. Bokova recién despierta a la realidad que denunciamos oportunamente en Junio de éste año con respecto a las atrocidades culturales de la guerra en Siria).

La directora de la UNESCO acudió a Nueva York el viernes para ofrecer un discurso en una reunión informal del Consejo de Seguridad de la ONU organizada por Francia y Guatemala en torno a la protección de los reporteros sobre el terreno, un asunto que es de creciente preocupación en Siria y otras áreas de conflicto en el mundo.

Con información de Reuters

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