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Cristianos de Medio Oriente – Iglesia de la Visitación

Iglesia de la Visitación

Ain Karen es hoy un barrio elegante de Jerusalén ocupado por judíos, muy conservador. El nombre significa “Fuente de las uvas o de los viñedos”.

En este lugar la tradición ubica la casa de Isabel, madre de Juan el Bautista a quien visitó su prima María durante el embarazo conforme se lee en el Evangelio de San Lucas, Lc (1,39-56).

La localidad está en los Cerros de Judea, a unos 180 Km de Nazaret, así que el viaje de María pudo durar unos tres meses, en caminos desérticos y muy inhóspitos.


Iglesia de la Visitación

Esta iglesia está en los cerros cercanos. A cargo de la custodia franciscana. Según cuentan, Zacarías era sacerdote y tenía dos casas, siendo la de los cerros su casa de verano.

En la iglesia se destacan numerosas pinturas que nos muestran a Zacarías, a Jesús, y la Virgen María. También la matanza de los niños inocentes.

La iglesia está rodeada de hermosos jardines, con árboles de arándanos, olivos y una estatua de Zacarías con un incensario.

Magnificat

Tradicionalmente se considera que fue en este sitio donde María recitó su canto de alabanza, el Magnificat, uno de los himnos más antiguos de la cristiandad.​ La iglesia está bellamente adornada y en el jardín interior, en placas de cerámica, se transcribe el Magnificat en más de 50 idiomas.

Desde la iglesia de San Juan a la de la Visitación, nos encontramos con un manantial llamado “Fuente de la Virgen” por los peregrinos del siglo XIV. Según la tradición, aquí, María encontró a su prima Isabel y aquí entonó el himno de alabanza (Magnificat) de reconocimiento a Dios.

“Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios, mi Salvador; porque ha mirado la humillación de su esclava. Desde ahora me felicitarán todas las generaciones”

La visita de la Virgen María a Santa Isabel aparece indicada por primera vez en siglo XIV en un lugar diferente del nacimiento de San Juan Bautista.“La casa de Zacarías” se encuentra en las montañas de Judea. En aquel lugar hay dos iglesias y entre las mismas hay una fuente de abundantes aguas.

En el lugar de la primera iglesia se dice que Isabel fue saludada por la Virgen María. Se dice que también allí fue escondido San Juan Bautista durante la persecución de los Inocentes. En el lugar de la segunda iglesia nació San Juan Bautista”, (Fr. Giovanni Fedanzola da Perugia, 1330).

Además del episodio del nacimiento se recuerda también en la misma iglesia el lugar donde fue escondido san Juan Bautista, noticia tomada del evangelio apócrifo de Santiago (s. II) y recordado por el peregrino ruso Daniel a principios del siglo XII: –“Pasado un vallecito lleno de árboles, se encuentra la montaña hacia la que corrió Isabel para esconder a su hijo y exclamó: Recibe, o montaña a la madre y al hijo; y la montaña se abrió y les ofreció refugio. Los soldados de Herodes la seguían pero, llegados a este punto, no encontraron a nadie y se volvieron confusos”.


Se puede ver todavía hoy el sitio donde esto ocurrió señalado en la roca. Más arriba se encuentra otra pequeña iglesia, debajo de la cual hay una gruta y, a la entrada de esta misma, está adosada otra pequeña iglesia. En esta gruta hay una fuente que sació la sed de Isabel y Zacarías durante el tiempo en que vivieron en la montaña, donde permanecieron servidos por un ángel hasta la muerte de Herodes. Reliquias de la “tierra de la gruta de Isabel y Zacarías” se conservaban ya en Roma en el siglo VII en el tesoro de Letrán y en otros lugares. Una piedra conservada en la cripta recuerda hoy dicha tradición.

Durante el siglo XIV el lugar fue custodiado por monjes armenios. En el año 1697 los franciscanos compraron el lugar a los musulmanes.

Fuente de la Virgen

Las excavaciones llevadas a cabo por el P. Belarmino Bagatti, 1937, en vistas a la construcción de un nuevo Santuario por el arquitecto A. Barluzzi en los años 1939-40, evidenciaron los restos de las viejas construcciones conmemorativas de las que formaban parte la iglesia superior y la cripta con una galería antigua con bóveda de piedra que termina sobre un pozo alimentada de una pequeña corriente de agua. Un salón del período cruzado en la parte SO de la iglesia se puede contemplar hoy en buen estado de conservación.

Con información de CUSTODIA TERRAE SANCTAE

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La Creación – Gibrán Khalil Gibrán

El hombre moribundo y el buitre – Gibrán Khalil Gibrán (1920)

La Creación

El Dios desprendió un hálito de Sí mismo y de él creó a la belleza. Derramó sobre ella su bendición y la dotó de gracia y bondad. Le dio la copa de la felicidad y le dijo:

-No bebas de esta copa hasta que hayas olvidado el pasado y el futuro, porque -la felicidad no es nada más que un momento pasajero.

Y Él también le dio la copa de la tristeza y le dijo:

-Bebe de esta copa y comprenderás el significado de los fugaces instantes de dicha en la vida, porque la tristeza está siempre presente.

Y el Dios la dotó de un amor que la abandonaría para siempre en el momento en que ella experimentara por primera vez la alegría terrena, y de una dulzura que se desvanecería cuando conociera por primera vez la adulación.


Y Él la colmó de sabiduría celestial para que la llevara por el recto sendero, y colocó en lo profundo de su corazón un ojo que distinguiera lo oculto, y la creó afectuosa y bondadosa para con todas las cosas. La atavió con vestiduras de esperanza bordadas por los ángeles del cielo can las hebras del arco iris. Y Él evitó que cayera en las sombras de la confusión, que es el alba de la vida y la luz.

Entonces el Dios tomó el fuego exiguo de la hoguera de la ira, y el viento arrasador de los desiertos de la ignorancia, y las filosas arenas de las playas del egoísmo, y la tosca tierra pisoteada por los siglos, y a todos los mezcló y modeló al Hombre. Dotó al Hombre del ciego poder que lo enfurece y lo enloquece, y esa locura sólo se extingue ante el acuciante deseo, y lo llenó de vida, fantasma de la muerte.

Y el Dios rió y lloró. Se sintió abrumado de amor y conmiseración por el Hombre, y lo privó de Su protección.

Gibrán Khalil Gibrán


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Iconografía Cristiana – La Visitación

Dice Cristo mismo:“La Iglesia es el Reino de Dios que no es de este mundo”.Por lo cual el Icono tiene su propia naturaleza, distinta al arte social y con otras verdades y propósitos.

Los iconos no son objetos decorativos

Icono’ es una palabra griega que significa ‘imagen, representación.’ En el icono la Iglesia no ve sólo un aspecto cualquiera de la enseñanza cristiana de la fe, sino la expresión del Cristianismo en su totalidad, la Ortodoxia como tal. Por ello, es imposible comprender o explicar el arte eclesiástico fuera de la Iglesia y Su vida. El icono, como imagen sagrada, es una de las manifestaciones de la Tradición de la Iglesia. La veneración de los iconos del Salvador, la Madre de Dios, los ángeles y los santos es un dogma de la fe cristiana que fue formulado por el VII Concilio Ecuménico – un dogma que emana de la confesión fundamental de la Iglesia: la encarnación del Hijo de Dios. El icono de nuestro Señor es el testimonio de Su encarnación verdadera, no ilusoria. El significado dogmático del icono fue claramente formulado durante el período iconoclasta.

Los iconos están pintados de acuerdo con las normas del pasado, heredando la tradición iconográfica de los santos, los mártires y de los apóstoles mismos –San Lucas-. Sus formas y colores no dependen simplemente de la imaginación y del gusto iconográfico, sino que han ido pasando de generación en generación en obediencia a una tradición venerable.


La primera ocupación del iconógrafo no es darse a conocer, sino proclamar el Reino de Dios a través de su arte. Los iconos están pintados para tener un lugar en la Divina Liturgia y, por tanto, de acuerdo con las necesidades de la Liturgia. Así como la Liturgia en sí, los iconos intentan ser un reflejo del cielo. La palabra es la traducción lógica de la Verdad; el icono es su símbolo plástico. La belleza no está en el icono como obra de arte, sino en su verdad, en lo que representa, en el misterio divino que oculta entre sus trazos.

El fundamento bíblico del icono se encuentra en la creación del hombre a imagen de Dios. Ciertamente, el mejor icono de Dios es el hombre; durante la liturgia, el celebrante inciensa a los fieles con el mismo título que a los iconos. La Iglesia saluda a la imagen de Dios en los hombres. Lo que el libro nos dice por la palabra, nos lo anuncia el icono por el color y nos lo hace presente.

La visitación, interpretación de un icono

María encuentra a Isabel y ambas se funden en un abrazo. Son muy conmovedores los gestos. Y son, fundamentalmente, las miradas las que más se unen.

María conserva las mismas características iconográficas. Su túnica azul purpura, que indica que ha sido tocada por la realeza divina. Recordemos que solo para los emperadores y sus familiares se utilizaba este color. Su manto rojo amarronado, Mezcla de Vida, Espíritu Santo, fuego y el tono amarronado de la humildad. En el manto destacan de nuevo los tres rosetones. Símbolo de la triple virginidad de María.

En su vientre el niño crece. Jesús levanta una mano con dos dedos extendidos en señal de bendición, y el Espíritu Santo se mueve desde Él hacia Juan, representado en esas tres líneas que salen desde su mano hacia el otro vientre. Algunos iconos no muestran al niño, solo puede verse a Isabel tocando el vientre de María. Y en otros casos se ven los niños pintados sobre las ropas, como si se dejaran traslucir.

Isabel lleva un manto que cubre su cabeza. Señala que está casada. El brazo que abraza a María va por dentro. Es María quien abraza a Isabel, mientras ella recibe su amoroso consuelo. Los cabellos claros de Isabel denotan las canas de su vejez. La mirada de María, no solo más joven sino más vivaz, denota que es Ella quien porta la esperanza y el consuelo. El rostro de Isabel habla por sí solo. Se siente aliviada de ver a María.

En su vientre Juan el Bautista. Inclinado en señal de adoración a su Dios y Señor, se deja bendecir por Cristo.

A la izquierda de María, un árbol frondoso se enarbola más atrás. Este árbol aparece también en el icono de la Anunciación. Es el árbol de la Vida, y está del lado que corresponde a María porque es Ella la que porta la Vida, haciendo alusión a Cristo que viene para vencer a la muerte.

El velo rojo que cubre toda la escena. El velo de la formación del tejido del Salvador, anticipando en María la Redención.


La casa de Isabel tiene un trabajo más artesanal, con friso y escalinatas. La casa de la derecha, de confección más sencilla es para remarcar la importancia dada a la casa de Isabel. Su casa es importante, pues su esposo es sacerdote y esta importante categoría está puesta de relieve en el trabajo especial que se dedica a la vivienda de Isabel.

Con información de Misioneros y Peregrinos

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