¿Los derechos humanos los escribió Esopo?

Muerte en Rafah

Yo no sé muchas cosas, es verdad.
Digo tan sólo lo que he visto.
Y he visto:
Que la cuna del hombre la mecen con cuentos,
que los gritos de angustia del hombre los ahogan
con cuentos,
que el llanto del hombre lo taponan con cuentos,
que los huesos del hombre los entierran con cuentos,
y que el miedo del hombre…
ha inventado todos los cuentos.
Yo no sé muchas cosas, es verdad,
pero me han dormido con todos los cuentos…
y sé todos los cuentos.
León Felipe

Ya dijo Galeano “Robert McNamara, que fue uno de los responsables de la guerra del Vietnam” y que “reconoció que la guerra fue un error”, pero “no fue un error porque fuera injusta, sino porque los Estados Unidos la llevaron adelante sabiendo que no la podían ganar. El pecado está en la derrota, no en la injusticia. (…) Que la primera potencia militar del mundo haya descargado, sobre un pequeño país, más bombas que todas las bombas arrojadas durante la II Guerra Mundial es un detalle que carece de importancia. Al fin y la cabo, en su larga matanza, los Estados Unidos habían estado ejerciendo el derecho de las grandes potencias a invadir a quien sea y obligar a lo que sea.”

Hace unos días el embajador de “Israel” en Washington, Ron Dermer, manifestó el derecho de su país a defenderse y dijo que los soldados israelíes deberían recibir el Premio Nobel de la Paz “por su contención” que están mostrando en su lucha contra el grupo “terrorista” Hamas.

El diplomático realizó estas declaraciones durante un evento organizado por el grupo Cristianos Unidos por “Israel” y allí comparó los cohetes lanzados por Hamas sobre “Israel” con los bombardeos alemanes sobre Londres durante la Segunda Guerra Mundial. Además, atacó a quienes “acusan a Israel de genocidio y nos sientan en el banquillo de los acusados por crímenes de guerra”.

“La verdad es que las fuerzas de defensa israelíes deberían recibir el Premio Nobel de la Paz, ya que luchan con una contención inimaginable”, dijo.

Dermer señaló que “Israel” no era perfecto, “ya que también cometemos errores”. “Un misil puede explotar en el lugar equivocado, podemos cometer errores en materia de inteligencia, pero nunca tomamos deliberadamente a los civiles como objetivo”, aseguró.

“Israel nunca tiene a civiles palestinos por objetivo. Cuando muere un civil, la operación es un fracaso y una tragedia. “Pienso que Israel debería concitar la admiración de la comunidad internacional por la contención que demuestra en relación con las amenazas que enfrenta”, aseveró.

 Algunos estamos sinceramente perturbados por esta orgía de sangre y de tinieblas , pero están los otros, ésos que pululan superficialidad, las sabandijas de la red, dicho a la manera de García Montero; hay demasiada gente que vive con una escoba en el culo, muy enderezada por el impacto interior de su dogma, con los hombros encogidos y los ojos cerrados. Me causa espanto la ridícula “excusa” comentanda últimamente de que la mayoría de la sociedad de “Israel” tiene una moral humanista y descalifica los crímenes contra palestinos, pero pregunto ¿por qué no descalifica a su gobierno?. Es más fácil justificarlo con etiquetas de defensa contra antisemitismo o lo que es peor, “el mundo nos la debe” porque en automático sacan la delirante frase y el expediente de los “dos mil años de infortunio” como si fueran los únicos en tal circunstancia. Alguien dijo que nada en el mundo es más peligroso que la ignorancia sincera y la estupidez concienzuda, es cierto, “hay que atravesar esa masa de gentes como una bala de cañón o deslizarse entre ellos como la peste”.

La verdadera tragedia es así: profunda y aparentemente cubierta por un manto de indiferencia. Cada uno lleva en el fondo de su alma una tragedia que se empeña en ocultar al mundo. Y esa tragedia íntima es la que desbarata las energías, concluye con la salud y produce en el espíritu un estado de constante alarma. Para mí el 2014 comenzó de forma devastadora y con evidencia plena, creo no poder con este desconsuelo, con esta impotencia. Pero lo que más me quebranta es la perversidad de muchos. Digo, además de cerdos , ¿trompudos?.

¿Cómo iba aquello que dijo Daniel Cézare?… ” Clase media medio rica medio culta entre lo que cree ser y lo que es media una distancia medio grande. Desde el medio mira medio mal a los negritos a los ricos a los sabios a los locos a los pobres. Si escucha a un Hitler medio le gusta y si habla un Che medio también. En el medio de la nada medio duda. Como todo le atrae(a medias) analiza hasta la mitad todos los hechos y (medio confundida) sale a la calle con media cacerola entonces medio llega a importar a los que mandan (medio en las sombras) a veces, sólo a veces, se dá cuenta(medio tarde) que la usaron de peón en un ajedrez que no comprende y que nunca la convierte en Reina. Así, medio rabiosa se lamenta(a medias) de ser el medio del que comen otros a quienes no alcanza a entender ni medio…” ¿Será que no consigo desprenderme del insoportable espíritu de observación que me aleja de un necesario instinto participativo?.

Insistiendo con Galeano, “La economía mundial es la más eficiente expresión del crimen organizado. Los organismos internacionales que controlan la moneda, el comercio y el crédito practican el terrorismo contra los países pobres, y contra los pobres de todos los países, con una frialdad profesional y una impunidad que humillan al mejor de los tirabombas. (…) Los pistoleros que se alquilan para matar realizan, en plan minorista, la misma tarea que cumplen, en gran escala, los generales condecorados por crímenes que se elevan a la categoría de glorias militares. (…) Los violadores que más ferozmente violan la naturaleza y los derechos humanos, jamás van presos. Ellos tienen las llaves de las cárceles. En el mundo tal cual es, mundo al revés, los países que custodian la paz universal son los que más armas fabrican y los que más armas venden a los demás países; los bancos más prestigiosos son los que más narcodólares lavan y los que más dinero robado guardan; las industrias más exitosas son las que más envenenan el planeta; y la salvación del medio ambiente es el más brillante negocio de las empresas que lo aniquilan. Son dignos de impunidad y felicitación quienes matan la mayor cantidad de gente en el menor tiempo, quienes ganan la mayor cantidad de dinero con el menor trabajo y quienes exterminan la mayor cantidad de naturaleza al menor costo.”

“Los derechos de los palestinos, incluso de los niños, son denegados a gran escala, y es escalofriante”, dijo Christopher Gunness, portavoz de la agencia de la ONU para los refugiados de Palestina en Oriente Próximo (UNRWA), en una entrevista a la cadena de televisión Al Jazeera… y después ya no pudo seguir respondiendo a las preguntas por los sollozos, mientras la cámara se aparta por respeto a sus lágrimas…

La sede de la UNRWA se encuentra en Jerusalén, y sus miembros son testigos diariamente de lo que su director ya ha denominado “la masacre continua” del ejército israelí en la Franja de Gaza.

En estos tiempos que corren donde el consumismo, la frivolidad y el eterno egoísmo “quien no está preso de la necesidad, está preso del miedo: unos no duermen por la ansiedad de tener las cosas que no tienen, y otros no duermen por el pánico de perder las cosas que tienen.”

Se desdibuja un ideal de equilibrio y armonía.  De equidad…

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La “moral” del soldado judío

En la brigada Givati, otro militar lucía en la suya el lema: "Un disparo, dos muertes"
En la brigada Givati, otro militar lucía en la suya el lema: “Un disparo, dos muertes”

El llamado “conflicto de Gaza” suele agitar un confuso entrecruzamiento de prismas, datos, ángulos de mira, obsesiones, disciplinas (o “relatos” y “lecturas”, como se dice ahora) que sutilmente, abrumándonos con la inquietante presencia del sheriff Woody y el discurso del gran filósofo sionista Buzz Lightyear, busca remontarnos hasta el infinito… “¡y más allá!”

Si el apotegma es válido, habrá que sopesar la cósmica energía de las mujeres de Gaza que nos interpelan, mirando al cielo con los brazos abiertos y las ropas empapadas con la sangre de sus hijos. ¿Verdades y mentiras? El comentarista se resiste a ensayar la cínica y “serena imparcialidad” de los que renuncian a fijar las verdades y mentiras de los hechos.

Hacia finales del siglo XIX, un pensador al que las razones de Occidente trastornaron sus facultades, dijo: “No hay hechos. Sólo hay interpretaciones” (Nietzsche). Cosa que neoliberalmente suena “razonable”, pues nos permite permanecer equidistantes (¿cómplices?) frente al drama de un pueblo que se niega a desaparecer bajo el “fuego humanitario” de los invasoras que ocupan su tierra desde 1948. El plural se justifica: sin el respaldo criminal de Estados Unidos y la Unión Europea, no existiría el enclave neocolonial llamado “Israel”.

¿”Árabes” versus “judíos”? ¿Hamas versus Netanyahu? Simplistas y reduccionistas, abstenerse. Porque así como las “democracias occidentales” fueron cómplices junto con Alemania nazi de la suerte de los judíos en Europa central, ningún Estado “árabe” se muestra hoy apurado en ayudar a Palestina. Con excepción de Irán, país islámico, pero no “árabe” que, cuando se llamaba Persia, salvó a los judíos en dos ocasiones: con Ciro II (Libro de Esdrás), y Jerjes I (Libro de Ester).

La Biblia guarda inconmensurable valor literario. No obstante, su valor historiográfico es nulo. Así es que en 2014… hechos. Por un lado, la entidad ultranacionalista inventada siglo y medio atrás por el sionismo. Por el otro, pueblos que para dicha o desdicha nacieron en Palestina, y que desde la publicación de Autoemancipación, del polaco Leo Pinsker (1882), y El Estado judío, del austrohúngaro Teodoro Herzl (1895), fueron maldecidos con dolosas interpretaciones del Antiguo Testamento.

Con esa “moral”, los soldados del ejército que se jacta de ser “el más ético del mundo” asesinan a bebés, mujeres y ancianos, destruyen escuelas y hospitales, disparan con artillería pesada, lanzan bombas de racimo y proyectiles revestidos con uranio “enriquecido”, y han convertido “la venganza en un valor occidental aceptable” (Gilad Atzmon).

En 2007, el diario Haaretz de Tel Aviv publicó un reportaje acerca de los soldados judíos que usan camisetas, gorras y sudaderas exaltando el asesinato de embarazadas palestinas. En el batallón Lavi, por ejemplo, un soldado mostraba en su camiseta a una joven palestina magullada, con el lema: “Apuesto a que te han violado”. En la brigada Givati, otro militar lucía en la suya el lema: “Un disparo, dos muertes”, inscrito bajo un dibujo de un punto de mira que apunta al vientre de una palestina embarazada vestida con la típica túnica islamita.

Al ser preguntado, el militar admitió con cinismo: “Hay gente que cree que no está bien. Yo también lo creo, pero no significa nada. Nadie va a disparar a una mujer embarazada”. Luego, en 2007, se hicieron camisetas con el lema “Más pequeño, más difícil”, en la que había el dibujo de un niño con la leyenda: “Es un niño, así que tienes más problemas a nivel moral, y además el objetivo es más pequeño”.

Otra de las camisetas fue encargada por una unidad de francotiradores, y llevaba el mote “Mejor usa Durex”, junto a un bebé palestino muerto con su oso de peluche al lado, y su madre llorando junto a él. Otra más mostraba la supuesta evolución de un niño palestino que crece hasta convertirse en miliciano. La leyenda rezaba: “No importa cuándo comience. Le pondremos fin”.

En el reportaje, los mandos de cada unidad afirmaron “no tener control”. Aseguran que ese tipo de prendas están prohibidas en ciertas unidades, pero son permitidas en otras. La oficina de relaciones públicas del Tsahal (Ejército de Defensa, sic) se justificó diciendo que si bien son de “mal gusto” (sic), se trata de “…ropas privadas, impresas en empresas privadas, a petición privada de los soldados que terminan los cursos”.

Millones de judíos del mundo que empiezan a sospechar adónde conducen tales métodos de impunidad y gratuita crueldad se atreven a “pensar distinto”. Sin embargo, raros son los judíos “antisionistas” (de “izquierda” o “derecha”) que cuestionan la naturaleza asesina del “Estado de Israel”. Algunos creen que la solución radica en los “dos estados”. Y otros esperan algo así como “la paz” sin vencedores y vencidos.

¿Y todo ese horror ilustrado para qué? Para mantener a salvo el económica y políticamente rentable “antisemitismo” y “defender” la inviabilidad de un despropósito: la “identidad” colectiva judía.

Por José Steinsleger
Con información de La Jornada

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