Ideas controversiales sobre Israel y Palestina

haniyeh_palestina

Entre la cantidad de notas y publicaciones que nos toca leer en el día a día, hay un artículo en particular que me ha llamado poderosamente la atención por el sentimiento que expresa, por el dolor, la bronca y el rechazo que le produce la ocupación y el genocidio sionista a ésta palestino-nicaragüense. A continuación, la carta que ha enviado a un correo de lectores:


He leído una nota del señor José Ramón Ramos publicada el pasado 28 de mayo del corriente año, en la que lamentablemente tergiversa las realidades históricas. El señor Ramos trata de negar el derecho del pueblo palestino a tener su Estado, quizá porque está influido por las ideas del movimiento sionista que siempre ha tratado de crear conceptos religiosos del conflicto para tapar sus objetivos racistas y expansionistas. Palestina es la cuna de las tres religiones: islámica, cristiana y judía, que convivieron allí sin ningún problema hasta que dio inicio el movimiento sionista para engañar a los judíos y empujarlos a emigrar a Palestina. 1917, a raíz de la Declaración Balfour, la población judía en Palestina no alcanzaba siquiera al seis por ciento y el 94 por ciento era palestino. Ese seis por ciento ahora es la mayoría por todas las masacres que cometieron en Palestina, por la destrucción de aldeas completas, la evacuación de la población palestina que ha venido sustituyendo por emigrantes judíos de todo el mundo. En 1994, según los acuerdos de Oslo, Israel se retira de la ciudad de Jericó, reconociendo que este es un territorio palestino. Jericó es la ciudad más antigua del mundo, data de hace más de diez mil años, de esa manera, el mismo Israel reconoce que Palestina es la civilización más antigua del mundo. El señor Ramos habla de la cultura, la moneda, el idioma. ¿Sabe desde cuándo existe el folclor palestino reflejado en su baile, el Dabke? Existe desde hace más de tres mil años. ¿Me puede usted decir si existe folclor israelí y desde cuándo? El hummus y el falafel son comidas autóctonas de los árabes, pero los dirigentes israelíes ofrecen nuestra comida a los que visitan Israel como si fuera comida judía. Y el colmo es que introducen el vestuario palestino como un vestuario israelí. Israel no tiene cultura propia, todo, hasta hoy, lo ha robado de la cultura palestina. Con respecto a la moneda palestina, ésta existió mucho antes de la creación del Estado de Israel. Ya existe el rechazo del mundo a la política represiva que aplica el estado de Israel en contra del pueblo palestino, la construcción de asentamientos y el robo de tierras al pueblo palestino. El mundo apoya el reconocimiento al derecho del pueblo palestino a tener un Estado libre soberano e independiente, a la liberación de los prisioneros palestinos, al derecho al retorno de los refugiados palestinos. Una gran parte de los emigrantes que manda el movimiento sionista a Palestina ni siquiera son judíos de religión, son cristianos, la construcción del estado de Israel fue a costa de los derechos del pueblo palestino, esos territorios eran todos palestinos, no había asentamientos, ni muros, de repente el movimiento sionista puso ahí un país como quien abre un negocio, y encima de éso, se expandieron hasta desplazar al pueblo palestino que son sus habitantes ancestrales.

Suad Marcos, palestina nacida en Nicaragua


Así piensa, así siente ésta hija de la diáspora palestina que le ha tocado en suerte nacer tan lejos del terruño de sus ancestros. ¿Y quién puede decirle que está equivocada? ¿O que su pensamiento es “antisionista”? ¿O que su discurso es de odio, si  odio y desprecio por la vida y bienestar de su gente es lo que manifiestan día a día los usurpadores  de la tierra de sus antepasados?

Como decía el poeta en:

La Historia

Te contaré una historia.
Una historia que vivió en los
sueños de la gente.
Una historia que salió del
mundo de las tiendas de campaña
hecha por el hambre,
y decorada por las
noches oscuras en mi país.
Y mi país es un puñado
de refugiados.
Cada veinte de ellos
tienen una libra de harina
y promesas de alivio,
regalos y paquetes.
Es la historia del sufrimiento
de un colectivo
que aguantó el hambre
durante diez años
entre desgarros y agonía,
entre privación y añoranza.
Es la historia de un pueblo
que fue engañado,
que fue arrojado
en los laberintos de los años.
Pero ellos desafiaron
y aguantaron
desnudos y unidos.
Y encendieron,
desde los campos de refugiados,
la revolución del regreso
desde el mundo de la oscuridad.

Kamal Nasir (*)

(*)Kamal Nasir: poeta palestino, nació en una Gaza libre en 1925. Trabajó como profesor y periodista a la vez que desarrollaba un importante papel como activista político. Fue encarcelado en varias ocasiones por la publicación de artículos y poemas revolucionarios. En 1967 fue exiliado de su patria por las fuerzas de ocupación israelíes, y poco después se unió a la OLP y fue elegido miembro de su ejecutivo. Se desempeñó como su portavoz y como editor de la revista Filastin Ath-Thawra (La Revolución Palestina). Conocido como “La conciencia” debido a su integridad, fue asesinado en Beirut el 10 de abril de 1973, en una incursión israelí dirigida por el luego ministro de Defensa, Ehud Barak.

¿Qué opinan Ustedes al respecto?…

Por Moro
Para Páginas Árabes

©2014-paginasarabes®

Licencia Creative Commons
Ideas controversiales sobre Israel y Palestina por Moro se distribuye bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional.
Basada en una obra en http://paginasarabes.com/2014/06/10/ideas-controversiales-sobre-israel-y-palestina.

Nasuh y el incidente de la perla – Cuento Sufí

Un baño árabe,mujer turca bañándose - Jean-Léon Gérôme (1874-77)
Un baño árabe,mujer turca bañándose – Jean-Léon Gérôme (1874-77)

Había un hombre llamado Nasuh, que se ocupaba en el baño del servicio de las mujeres. Su cara era muy afeminada, lo que le permitía disimular su virilidad. Era un maestro en el arte del disfraz. Desde hacía años actuaba así y nadie había descubierto su secreto. Pero, a pesar de su cara y de su voz aflautada, su deseo era ardiente. Cubría su cabeza con un velo, pero era un joven ardoroso.

Se arrepentía a menudo de esta actividad, pero su deseo volvía a imponerse. Un día fue a ver a un sabio para que éste le procurase el socorro de sus plegarias. El sabio comprendió enseguida la situación y no dejó que se le notara nada. Sus labios estaban como cosidos pero, en su corazón, los secretos ya estaban desvelados. Pues los que conocen los secretos tienen la boca sellada.

Así, con una ligera sonrisa, dijo al joven:

“¡Que Dios te haga arrepentirte de lo que tú sabes!”

Esta plegaria atravesó los siete cielos y fue aceptada, pues las plegarias de este sheij eran diferentes de las demás. Dios creó, pues, un pretexto para sacar a Nasuh de la situación en la que se encontraba. Un día, cuando Nasuh llenaba un barreño de agua, la hija del sultán extravió una perla. Era una de las joyas que adornaban sus pendientes. Todas las mujeres presentes se precipitaron por todos lados para encontrarla y cerraron las puertas. Por mucho que buscaron por todas partes, la perla siguió sin aparecer. Para no omitir nada, se decidió registrar a las personas preséntes, mirar en su boca, sus orejas y en todos los orificios y aberturas. Se ordenó a todos que se desnudaran para ser registrados.

Nasuh, retirado en un rincón, con el rostro pálido, estuvo a punto de desvanecerse de miedo. Pensaba en la muerte y su cuerpo temblaba como una hoja. Se decía:

“¡Oh, Dios mío! ¡He pecado mucho! He faltado a mis buenas resoluciones. Y cuando me llegue el turno de ser registrado, ¿quién puede decir cuántas torturas sufriré? Siento ya el olor a quemado de mis pulmones. ¡Ah! ¡No deseo a nadie, ni siquiera a un infiel, que conozca un trance semejante! ¡Ojalá que mi madre no me hubiese concebido! ¡O que un león me hubiese devorado! ¡Oh, Dios mío! Me confío a tu misericordia. ¡Ten piedad de mí! Concédeme la gracia pues cada poro de mi piel siente como una mordedura de serpiente. Si cubres mi vergüenza, me arrepentiré de todos mis pecados. ¡Acepta una vez más mi arrepentimiento y si no cumplo esta promesa, haz de mí lo que quieras!”

Mientras que mascullaba así. Nasuh oyó decir a alguien:

“Hemos registrado a todo el mundo. Pero ¿dónde está Nasuh? Que venga para ser también registrada.”

Al oír esto, Nasuh se derrumbó como un muro que se viene al suelo. Su razón lo abandonó y permaneció en el suelo, inanimado. En este estado, mientras estaba fuera de sí mismo, pudo alcanzar el secreto de la verdad. Mientras que nada subsistía de su existencia, se concedió un favor a su alma. Esta escapó de la razón para unirse a la verdad. Entonces fue cuando afluyó la oleada de la misericordia.

De repente, alguien gritó:

“¡Aquí está la perla! ¡Acabo de encontrarla! ¡Tranquilizáos y alegraos conmigo!”

Las mujeres aplaudieron diciendo:

“¡Todo solucionado!”

El alma de Nasuh volvió a la superficie y sus ojos vieron de nuevo la luz. Todos le pedían perdón por haber dudado de su honradez.

“¡Te hemos calumniado, Nasuh! Pero, como eras tú la que estaba más cerca de la hija del sultán, ¿no era normal que fueses la primera sospechosa?”

De hecho, las mujeres habrían querido empezar el registro por ella, pero, por respeto a su intimidad con la hija del sultán, habían querido dejarle así la ocasión de desembarazarse de la perla. Mientras que ellas pedían perdón, Nasuh decía:

“No os excuséis. Soy culpable y mi culpabilidad supera la vuestra. Lo que me sucede es un favor de Dios pero, en realidad, soy peor de lo que imagináis. Todo lo que hayáis podido decir sobre mí no es ni la centésima parte de mis pecados. Quien cree conocer mis faltas, no conoce sino una ínfima parte de ellas. Dios, que cubre con un velo toda vergüenza, conocía bien mis pecados. Iblis, que fue mi maestro durante algún tiempo, se había convertido en discípulo mío. Dios conocía mis faltas, pero las ha ocultado para ahorrarme la vergüenza. Con su misericordia, me ha abierto el camino del arrepentimiento. Aunque cada uno de mis pelos se convirtiese en una lengua, eso no bastaría para expresar mi gratitud.”

Algún tiempo después, vino alguien de parte de la hija del sultán para invitarlo a cumplir su servicio en el baño. No quería, le dijeron, ser servida sino por ella. Nasuh respondió:

“¡Vete! Yo ya he salido de esa situación. ¡Di que Nasuh está enfermo!”

Y se decía:

“¡He muerto y resucitado! Este instante de temor que he vivido es inolvidable. iDespués de tal advertencia, sólo un asno perseveraría en el error!”

Por Yalal Al-Din Rumi

©2014-paginasarabes®