Atlántida ¿Mito o realidad?

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Tema que se escapa entre los dedos como agua en un cesto. Similar a lo que se refiere a los Ovnis y extraterrestres…

¿Atlántida? ¿Atlantes? En ambas investigaciones, Ovnis y Atlántida, hay empleado mucho interés científico y mucho dinero. No se puede negar ni aceptar lo que no ofrece pruebas tangibles; afirmativas o negativas.

Tanta fantasía entraña la posibilidad de que existan extraterrestres elusivos, intermitentes en sus contactos; de los que sospechamos que disfrutan de una civilización muy avanzada, como de la misma forma se estudia el que los Atlantes nos precedieron en un pasado lejano. La Atlántida, un continente que dio cabida a una raza aria (como mencionaba Hitler interesado en el tema); pacíficos y prósperos.

Muchos saben bastante sobre la Atlántida y los demás sabemos poco, pero de vez en cuando tropezamos con investigaciones y seguimientos por parte de estudiosos que azuzan nuestra curiosidad.

A ver. La ¿leyenda? sobre la Atlántida arranca cuando Platón describe una civilización allende lo pateado por ellos, de la que tiene referencias por viajeros y navegantes. Una tierra extensa localizada en la vecindad de las columnas de Hércules (entre Huelva y Ceuta según me comentaba Jacques Custeau). Platón no sufría alucinaciones producidas por demasiada ingesta de licor de Granada cuando mencionaba la Atlántida, se basaba en información proveniente, fidedigna, de los sacerdotes egipcios de ‘Sais’.

Entonces, eran las menciones de Avieno en la ‘ora marítima’, de Cayo Plinio y las referencias de Plutarco, Arriano y Estrabón. Se narraba sobre una esplendorosa civilización que podríamos llamar ¿Atlántida, Tartessos o Fenicios?. Comerciantes más que guerreros.

¡Esas calzadas que recorren la costa del Estrecho de Gibraltar!, que se atribuyen a Hércules; haberlas construido sobre otras anteriores para conducir sus toros desde Híspalis. Y que posteriormente planteaba mejorar Alejandro Magno para el paso de sus ejércitos hacía la conquista de África.

¿Configuraciones rocosas naturales?, o como mencionaba en el siglo XII el geógrafo árabe Al-Idrisi, caminos empedrados que denominó ‘arrecifes’.

Todo esto lo solventamos con la lógica posibilidad de que un giganstesco tsunami provocado por la actividad subacuática de desplazamientos de placas (fallas inquietas frente a Lisboa y en la proximidad del río Guadalquivir), barriera la costa y sumergiera el continente; la Atlántida podría ser una gran isla que desapareció tras una erupción volcánica como Krakatoa.

Recientemente, la National Geographic, arqueólogos, geólogos y antropólogos del CSIC, la Universidad de Huelva, etc., participan en la localización de esta civilización perdida. Investigadores, como Manuel Pimentel, tratan de hallar trazas evidentes de su existencia; y se producen sobresaltos cuando se descubren objetos desconcertantes (sin etiqueta, número de fábrica o: made in China). Ejemplo: Un diseño intrigante que aparece sobre una estela encontrada en el yacimiento de Cancho Roano, y que se repite en una piedra de una playa gaditana.

La Atlántida pulula en los mares y costas de varios países que intentan asegurarse el crédito de su total localización. Desde haberla situado sumergida en pleno Atlántico, pasando por Italia y Grecia, hasta unas ruinas bajo el mar en Japón. Pero… nosotros pisamos la zona más caliente: el Coto de Doñana y el Golfo de Cádiz.

La Atlántida, el Santo Grial, el Arca de Noé, los restos del ‘Reina Regente’ o el avión malasio en vuelo MH310… retos en suspenso.

Por Liana Romero
Con información de: Diario de Cádiz

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